Elhakq
Usuario (Argentina)

Mientras los imperativos machistas y los raciocinios sobre “lo que es digno y lo que no lo es” estaban instalados como un chip en la cabeza de las niñas y adolescentes de todo el mundo a comienzos del siglo XX, Elizabeth Robinson tenía un desafío diario: debía alcanzar aquel tren que la transportaba cada día desde su casa en Riverdale (Illinois) hasta el instituto al que acudía en la vecina localidad deHarvey –y viceversa. La mayoría de las veces, aquello no era un problema para Betty. Con sus casi 16 años, conocía la destreza de sus piernas veloces, esas que la ayudaban a divertirse venciendo a los chicos de su pueblo en carreras de kermesse o en fiestas dominicales de la parroquia. Mientras ella jugaba en Illinois, elComité Olímpico Internacional decidía si, finalmente, el atletismo femenino formaría parte de la lista de disciplinas oficiales en los Juegos de Amsterdam 1928. La natación, el tenis y otros deportes ya tenían a las mujeres entre sus pruebas desde Estocolmo1912. Muchas de ellas, a pesar de su gran talento y potencial, preferían no acudir por no conseguir atuendos “decentes” para competir, u obligadas por los hombres a quedarse en casa, “preservando la dignidad”. Finalmente, el atletismo femenino fue aprobado –casi a regañadientes-, convirtiéndose además en la prueba que abriría la gran cita en Holanda. El tren Riverdale-Harvey, Harvey-Riverdale: Estación Terminal, la leyenda Pero volvamos al tren de cada día, Riverdale-Harvey, Harvey-Riverdale. Un día después de clases, Betty Robinson se distrajo en una charla con sus compañeras. Cuando miró el reloj, el tren que la llevaría de regreso a casa estaba presto para salir. Comenzó una carrera desesperada hacia la estación, tomó los atajos correspondientes, aquellos que sabía de memoria. Dentro del tren, el profesor de Biología observaba aquella escena con angustia, pues sabía que su alumna no conseguiría subirse a tiempo. Ninguna persona normal lo conseguiría. Atónito, el buen señor vio como Betty no sólo alcanzó el tren, sino que además lo hizo con suficiencia, y recorría con mínima agitación el vagón buscando su asiento. “Él estaba esperando en la estación cuando el tren venía, pero yo todavía estaba en la calle. Tuve que subir corriendo por aquellas escaleras; cuando entré en el vagón y me senté junto a mi profesor, él estaba tremendamente sorprendido. Me dijo: «mañana te vamos a cronometrar en los cincuenta metros»”, contó la mujer, ya consagrada, tiempo después. Al día siguiente, el profesor, la alumna y un joven aficionado al atletismo, se encontraron bien temprano en el campus deportivo. Betty lucía su sonrisa de siempre, como una niña lista para el juego, y las zapatillas de tenis que usaba para todo tipo de deportes. La marca que registró aquel día dejó al joven paralizado, con los ojos clavados en el cronómetro durante algunos segundos. La marca de Betty Robinson, una adolescente sin antecedentes en competencias serias, estaba a la altura de los mejores registros nacionales de mayores. “Deberías hacer algo con eso”, dijo el cronometrista, que un día después recorría las tiendas del centro de la ciudad buscando calzado apto para velocistas que se ajustase a los pies de Betty. La versión deportiva de Cenicienta. El profesor de biología, consciente de aquel talento que no podía desperdiciarse, indagó en el periódico y anotó a Miss Robinson en competencias estatales. En su primera aparición, la adolescente casi igualó el récord femenino de los Estados Unidos. ¿Y qué hizo en su segunda carrera oficial? Sí, consiguió alcanzar el récord mundial que estaba en poco más de 12 segundos. Su tercera competencia fue la eliminatoria para los Juegos Olímpicos de Amsterdam . Casi jugando, sin perder la sonrisa y sin exigirse demasiado, Betty logró la clasificación, apenas meses después del episodio del tren. La novia de Amsterdam En Holanda le tocó enfrentarse con las mejores del mundo, aquellas que se entrenaban desde hace años mientras ella corría alcanzando trenes. Fue segunda en la primera ronda y primera en la semifinal, ambas sin exigirse demasiado y cuidando el cuerpo para la final, donde tendría como rivales a las canadienses Myrtle Cook y Bobbie Rosenfeld, dos nombres propios en el deporte de aquel país. Las alemanas Leni Schmidt y Erna Steinberg también eran candidatas al oro. Cook fue traicionada por los nervios y descalificada por partir en falso dos veces. Lloró desconsoladamente tendida sobre el césped. También Schmidt quedó fuera de competencia antes de la partida por el mismo motivo. Con el camino allanado, Betty Robinson sabía que era su oportunidad. No la desperdició. Alcanzó el récord mundial (12’2 segundos), ganó la primera medalla dorada en la historia del atletismo femenino y cruzó la cinta de llegada con una sonrisa inmensa, que quedó inmortalizada por un fotógrafo que estaba de frente a la meta. “Cuando vi la bandera flameando y escuché el himno, lloré como una niña”, contó Robinson décadas más tarde. Fue bautizada como “la novia de Amsterdam ”: los periódicos se peleaban por entrevistarla debido a su hazaña, pero también a su carisma y su belleza. En New York, fue recibida como una heroína, ni hablar de lo que sucedió en Chicago y en su Riverdale natal, donde le entregaron las llaves del pueblo y un costoso diamante. “Lo que Charlie Paddock, que acumula más récords de velocidad que ningún otro hombre que haya corrido jamás, no ha podido hacer. Lo que Jackson Scholz, el sprinter de St. Louis que ganó los cien metros en los Juegos de hace cuatro años, no ha podido hacer. Y lo que Lloyd Hahn, el volador de Boston, no ha podido hacer. Elizabeth Robinson, una quinceañera de Chicago … lo ha hecho. Los corredores americanos, que han sido tan fácilmente adelantados por prácticamente todo el resto del mundo, deberían comprarle a Elizabeth una enorme caja de bombones”, se leía en las páginas de un periódico, días después de la consagración de Betty en Amsterdam . Los Ángeles, el sueño americano Pero ella quería más. Madura y con competencias de fuste a sus espaldas, sabía que podría ser una atleta de leyenda. Cuando faltaba menos de un año para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1932, aquellos en los que estaba llamada a batir todas las marcas ante su gente, en su país, Chicago ardía. El sol castigaba en el verano con más de 40 grados y la gran atleta no podía ir a nadar con sus amigos porque ésta era una actividad prohibida para los velocistas de elite. Entonces, decidió aceptar la invitación de su prima para volar un biplano que acababa de adquirir. Un poco de aire fresco en las alturas podría ahorrarle el sofocón. Sin embargo, dos minutos después de despegar, el aeroplano falló y cayó en pedazos sobre la tierra seca. Un hombre que pasaba por allí en su automóvil se detuvo cuidadosamente al costado de la carretera y contempló aquella triste escena en busca de sobrevivientes. En el suelo, encontró a una mujer de 20 años inmóvil, muerta. Al menos, es lo que él creía. Por eso, con mucho cuidado abrazó a la joven y la cargó dando pasos lentos hasta colocarla en el maletero de su auto. De allí la llevó hasta la funeraria más cercana, para que le den un final digno. Vaya sorpresa la que se llevó este buen señor cuando los empleados de aquella casa mortuoria le explicaron que, en realidad, aquel “cadáver” estaba vivo. El cadáver que corre La “muerta” que apenas respiraba, que tenía el pulso débil y un aspecto tremendo, era nada más y nada menos que la sonrisa de América, la primera mujer del mundo que se colgó una medalla dorada en atletismo. En el hospital, Betty pasó dos meses en coma. Cuando despertó, supo que su sueño de Los Ángeles estaba acabado. Se había quebrado un brazo, su cadera estaba fracturada y debieron colocarle clavos y piezas de metal en una de sus piernas. Estaba condenada a una existencia casi vegetal. Sin embargo, al poco tiempo Betty se desplazaba con una leve cojera que, según los médicos, sería permanente; ya no podría flexionar normalmente su rodilla. Tras dos años de esfuerzos titánicos y después de soportar el martirio de ver los Juegos Olímpicos de Los Ángeles desde afuera, Robinson eliminó aquella renguera, pero los médicos le recordaban cada día que jamás volvería al atletismo. Obstinada, la joven de 22 años se trazó un nuevo objetivo: volver a formar parte del equipo de los Estados Unidos. Comenzó a correr, sin contarle a nadie y con trotes suaves. Luego, le agregó un poco de velocidad. Se sintió libre, volvió a ser aquella adolescente distraída que perseguía trenes en el Condado de Cook. Sus marcas fueron mejorando, al punto de codearse con las mejores de aquellos años. Supo que estaba lista para volver al ruedo. No obstante, su rodilla estaba destrozada y, eso sí, ya no conseguiría arrodillarse, por lo cual tampoco conseguiría participar de las competencias individuales de velocidad -comienzan con los competidores agazapados. Su último recurso era la prueba de relevos, donde las atletas reciben el testigo –o testimonio- de pie. Fueron horas, horas y más horas de entrenamiento, hasta que Betty Robinson consiguió un lugar en el equipo femenino estadounidense de la posta 4x100 que encararía los Juegos Olímpicos de Berlín, en 1936. Así es como la primera medallista dorada del atletismo mundial en unos Juegos volvió de la muerte, esquivó una silla de ruedas, corrigió una cojera y, a los 25 años, estaba otra vez jugando ligas mayores. Berlín 1936: Resurgir de las cenizas Los Juegos Olímpicos de Berlín le sirvieron al mítico Jesse Owens para reivindicación tras colgarse cuatro medallas doradas (100 y 200 metros, relevos y salto en longitud) justo frente a los ojos incrédulos de Adolf Hitler, Joseph Goebbels y toda la cúpula de un régimen que asesinaba alegando el convencimiento por una “superioridad racial”. Hitler no saludó a Owens, pero tampoco lo hicieron en la Casa Blanca. Al poco tiempo de haber regresado a su país como héroe, el atleta volvía a sentarse en los parte trasera de los autobuses. Mientras todo eso sucedía y se convertía en la comida de la prensa, Betty Robinson intentaba emular al Ave Fénix. Por delante, estaba el equipo alemán, gran candidato a quedarse con la medalla dorada en los relevos femeninos. También las canadienses y las británicas aparecían en el horizonte, intentando ocultar el sol de la nueva hazaña. Disparo de partida. Las alemanas corrían como balas y parecían destinadas a llevarse el oro; consiguieron una ventaja considerable hasta que, a la hora de pasarse el testimonio en el tercer relevo, la mirada orgullosa de la plana nazi que observaba todo desde el palco de autoridades les hizo temblar el pulso. El objeto tocó el suelo y casi se pudo escuchar el débil impacto ante un estadio pasmado. Con las locales descalificadas, Betty Robinson salió disparada en tercer turno y le entregó la posta a Helen Stephens sin contratiempos. La mejor velocista de aquellos tiempos no tuvo problemas en el último tramo y le dio la medalla dorada a los Estados Unidos. El final, apenas siete décadas después de su “muerte” Al fin Miss Robinson -la sonrisa de América, la novia de Amsterdam o el cadáver que corre- supo que su carrera había terminado. Ocho años después de los Juegos de 1928, donde consiguió la medalla dorada casi sin sudar. Esta vez, escalar hasta lo más alto del podio le rindió una historia de superación. Sabiendo sus limitaciones, Betty Robinson dejó el atletismo para convertirse en entrenadora, jueza de competencias atléticas y hasta oradora pública. Falleció en 1999, a los 87 años de edad, tras padecer cáncer y Alzheimer, según contó su marido Richard Schwartz -con quien se casó en 1939 y tuvo dos hijos- al Chicago Tribune. Debieron pasar más de siete décadas desde aquel día que la encontraron “muerta” entre los restos de un avión en Chicago hasta su muerte real. Aún le quedaba mucha historia por escribir.

GIF No todos los hermanos poseen el mismo talento. Varios familiares de futbolistas intentan seguir los pasos de sus seres cercanos, pero eso no significa necesariamente llegar al mismo nivel. Estos son varios hermanos de varios famosos que son poco reconocidos en el mundo del fútbol. Acá están ese hijo de los Suárez, Alonso, Rooney, Seedorf y Pogba, entre otros, que no llegan a las tapas de las revistas. Federico Higuaín Mientras su hermano menor Gonzalo la rompía en el Real Madrid y el Nápoles, él se tenía que conformar con equipos de segunda fila de la liga argentina y con una breve experiencia europea en el Besiktas. Actualmente defiende la camiseta del Columbus Crew de la MLS estadounidense. Paolo Suárez (D) El hermano mayor de Luis Suárez fue un apoyo fundamental para que el 9 del Barça se centrara en los momentos más difíciles y polémicos de su carrera. Aparte de eso, también desarrolló su propia trayectoria como jugador, sobre todo en Centroamérica. Ha jugado en varios equipos de El Salvador y es muy querido allí, tanto que le concedieron la nacionalidad de este país. Otros dos hermanos de la familia son también futbolistas, aunque de mucho menor nivel. Mikel Alonso Su carrera no ha sido nada despreciable al haber jugado durante ocho temporadas en Primera División, pero nunca pudo alcanzar el nivel de su hermano, todo un campeón mundial con España. Ha jugado en la máxima categoría 139 partidos entre la Real Sociedad y el Tenerife. También tiene experiencia en Segunda y en la Premier League británica. Sin embargo, para todo el mundo solo es el hermano mayor de Xabi. Thorgan Hazard Hace algún tiempo, Eden y Thorgan Hazard jugaban el mismo equipo. El menor de los hermanos decidió marcharse del Chelsea y emprender su propio camino, pues en Stamford Bridge era conocido únicamente como “el hermano de Eden”. Thorgan es ahora jugador del Borussia Moenchengladbach alemán. Evans Kondogbia El hermano menor de Evans, Geoffrey Kondogbia, llegó en el pasado verano al Inter de Milán por 31 millones de libras esterlinas. Evans también participa en el fútbol italiano, pero lo hace en la Lega Pro, precisamente con el Renate. Digao dos Santos Leite El hermano menor de Kaká tuvo su oportunidad en el AC Milán. Gracias al gran desempeño de su hermano en el cuadro italiano, Digao tuvo espacio en las divisiones inferiores del club, pero decepcionó en su debut y jamás llegó a mostrar un nivel para competir en la Serie A. Mathias Pogba No es fácil ser hermano de uno de los mejores mediocampistas del mundo. El hermano de Paul Pogba ha admitido que su hermano es mejor futbolista que él, pero ha confesado que lucha día con día para llegar a ser uno de los mejores del mundo por cuenta propia. Stephen Jagielka Phil Jagielka es uno de los jugadores más constantes de la Liga Premier de Inglaterra. Su hermano, Stephen, participa en las ligas inferiores del mismo país. Stephen ha jugado en el Shrewsbury Town, Accrington Stanley, Droylsden, AFC Telford United, Hernsesford Town y Ellesmere Rangers. Jordan Lukaku Romelu Lukaku es una de las grandes promesas del fútbol en el mundo. El jugador del Everton tiene un hermano menor, que actualmente milita en el Oostende FC. Se espera de Jordan lo mismo o más, pero primero deberá probarlo en la Liga de Bélgic Taulant Xhaka El hermano mayor de Granit Xhaka, jugador del Borussia Moenchengladbach, juega actualmente en el Basel de la Liga de Suiza. En las últimas semanas se ha especulado que ambos hermanos podrían jugar en el mismo equipo, pues el cuadro teutón está interesado en Taulant. Chedric Seedorf Chedric Seedorf es el hermano menor de la leyenda del AC Milán, Clarence Seedorf. Clarence fue uno de los mejores mediocampistas del fútbol, mientras su hermano menor no llegó a despegar en su carrera. Ambos hermanos se desarrollaron en las categorías inferiores del Ajax. Jonathan Benteke El delantero belga del Liverpool ha tenido un buen desempeño en la Liga Premier de Inglaterra. Mientras Christian se encuentra en un buen momento de su carrera, el hermano menor se desempeña en la Liga de Bélgica, precisamente con el Zulte Waregen. John Rooney El Capitán de la Selección de Inglaterra y figura del Manchester United, Wayne Rooney, se ha hecho un gran nombre en el fútbol mundial. Por su parte, su hermano menor, Chester Rooney, se desempeña como mediocampista en el Chester FC.
Jeannette Campbell fue la primera mujer argentina que participó de los Juegos Olímpicos y les abrió el camino a muchas otras. Hizo historia con la natación y hoy sigue siendo recordada no solo por sus laureles sino por el coraje de ingresar y triunfar en un ámbito que hasta ese momento era solo para hombres. Las mujeres habían sido admitidas hacía muy poco en las competencias olímpicas y Jeannette Campbell, fue la única integrante femenina en la delegación argentina para los Juegos en Berlín 1936. Era muy bella y por eso fue premiada como "La reina de los Juegos". La gente la valoraba por su forma de ser, que se destacó por su ternura y su pasión por todo lo que emprendió. De pequeña se sintió atraída por los deportes y una de las primeras actividades en las que ocupó su tiempo fue como jugadora de hockey sobre césped en el colegio Belgrano Girls School, aunque luego surgió su gran amor: La natación, gracias a su hermana mayor, Dorothy, que lo practicó en Belgrano Athletic Club, lugar donde pasó buena parte de su vida. Allí además conoció a Roberto Peper, su marido y entrenador en esa época. En el Sudamericano de Río de Janeiro en 1935, alcanzó varias marcas continentales y logró una actuación destacada. El buen nivel que mostró en la competencia le dio la oportunidad que ninguna mujer había tenido hasta entonces: integrar la delegación que participaría en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936. Fue la única dama que formó parte de esa comitiva nacional, y a pesar de los prejuicios machistas de la época, continuó firme y no se detuvo. Viajó con más de un mes de anticipación y en los quince días que duró la travesía en barco no dejó de entrenarse ni un momento en la pileta corta que había a bordo. “En aquellos tiempos existía un espíritu deportivo y una camaradería que nos permitían superar cualquier dificultad. ¿Sabe cómo me entrené yo en la travesía a Berlín? Nadaba con una cuerda de goma atada al cuerpo y con el otro extremo sujeto al borde de la pileta. Me lanzaba hacia adelante y al sentir el empujoncito, mi entrenador (Juan Carlos Borrás) me tiraba para atrás. ¿Qué le parece? Hoy ya no se podría competir así”, explicó un tiempo después a la revista “El Gráfico”, en la cual remarcó orgullosa la esencia amateur que acompañó su proeza. En su prueba preferida, los 100m libres, ganó primero las eliminatorias y luego la semifinal y el 10 de agosto de 1936, Jeannette Campbell hizo historia para el deporte argentino. Su gran esfuerzo le valió llegar en el segundo lugar, apenas por detrás de la holandesa Hendrika Mastembröck, con un registro de 1m6s4/100, que se convirtió en récord sudamericano. Luego de aquella obtención, compitió algunos años más y siguió brillando en los Sudamericanos de Lima, en 1938, y de Guayaquil, en 1939. En total, en su carrera sumó 12 títulos sudamericanos y 13 argentinos, y además estableció 12 plusmarcas continentales, siete de campeonatos y más de una veintena nacionales. (Jeannette Campbell primera desde la izquierda) La gran campeona de la natación argentina se debió que retirar en 1940 , a partir de eso se casó con Roberto Peper y tuvo tres hijos (Inés, Susana y Roberto). Susana tomó su herencia y se transformó en una de las nadadoras argentinas más importantes de la década del 60'. El resto de su vida la vivió con muchas distinciones e incluso fue abanderada de la delegación nacional en los Juegos Olímpicos de Tokio 1964. También recibió el premio Konex, recibió en el Congreso de la Nación con el premió “Delfo Cabrera” y entró en el Salón de la Fama de la Natación. Falleció en 2003, en su casa del barrio de Belgrano de la Ciudad de Buenos Aires,dejando un legado imborrable en la historia del deporte argentino. Jeanette Campbell
la historia del primer atleta paralímpico en unos Juegos, tiene que contarse desde el sufrimiento, la dedicación y el poder de superación; ingredientes que componían la receta de las viejas competencias, aquellas que todavía daban espacio a leyendas del amateurismo, románticos que saltaban vallas descalzos o levantaban pesas con el mismo brazo que moldeaban ladrillos. La vida de Georg Ludwig Friedrich Julius Eyser estuvo signada por los obstáculos. Por el dolor de la caída y el aprendizaje al levantarse. Nació el 21 de agosto de 1870 en Kiel, Alemania, en la época en la que el Canciller de Hierro, Otto Von Bismarck, buscaba la "Unificación germana" y poco después de la creación por parte de Friedrich Ludwig Jahn del Turnverein, un movimiento deportivo, principalmente basado en la gimnasia, con el fin de “mejorar las capacidades físicas de los jóvenes alemanes y de inculcar en ellos la disciplina y el esfuerzo”. Eyser, una leyenda. El turnverein se expandió velozmente por toda Europa o donde fuera que los alemanes se instalasen. Los Eyser, por caso, decidieron dejar la ciudad portuaria de Kiel para instalarse en Denver, Colorado, cuando Georg tenía 14 años. Apenas llegado a los Estados Unidos, Georg adquirió una letra “e” en su nombre, para facilitar las cosas en el nuevo hogar. Sin embargo, poco después la familia entera estaba afrontando una nueva mudanza. Esta vez, para radicarse en Saint Louis, Missouri. Allí, George comenzó a hacer realidad parte de su sueño americano. Consiguió empleo como contador en una constructora y, a los 24 años, recibió la nacionalidad estadounidense. Exactamente 10 años después de su arribo. En sus ratos libres, George se entregaba al deporte. Era un apasionado de la actividad física. Por fortuna para él, en Saint Louis los expatriados alemanes habían creado un club de gimnasia que se llamaba Concordia. Quedaba cerca de su trabajo y era una de las instituciones con mejor reputación en Norteamérica. Ya hablamos de obstáculos, y aquí viene el primero para Eyser. Tal vez, el que marcó su carrera a sangre y fuego. Un accidente en las vías del ferrocarril, sobre el cual jamás se entregaron precisiones sino conjeturas, hizo que debieran amputarle la pierna izquierda. Se terminó. Con veintitantos años y sin haber debutado en ninguna competencia oficial importante, sumada la amputación de la pierna... no hay más. Tal vez para alguien con menos sueños y coraje que George Eyser. Él apenas estaba comenzando a apuntalar su sueño. Para eso, necesitaba tropezar. Una prótesis de madera “reemplazó” su zurda y, apenas dominó el arte de caminar con la tracción “sangre-palo”, se sometió a durísimas rutinas de fortalecimiento de su tren superior. Pero necesitaba un objetivo para ponerse al frente, una meta concreta. No encontró nada mejor en el calendario que los Juegos Olímpicos que se realizarían en su ciudad, Saint Louis, en 1904. Los terceros de la era moderna. Con 33 años, Eyser, ya acostumbrado, conseguía moverse como si aquello de "la pierna de palo" que tanto se comentaba en el gimnasio Concordia, nunca hubiese sucedido. Saltaba más allá que los demás, corría más rápido y hasta se le veía más feliz. Se destacó en algunos eventos internacionales sin que nadie notase aquella carencia tan suya y jamás usaba pantalones cortos o medias ajustadas. De tanto esperar, los Juegos Olímpicos llegaron. Antes que nada, debemos explicarles que en los comienzos de la modernidad olímpica, las delegaciones no eran tantas como hoy y su participación dependía de varios factores (guerras, interés en una disciplina, logísticas, etcétera). Por eso, en la competencia de gimnasia sólo tuvieron representación Estados Unidos, Alemania y Suiza. Como siempre en la vida del atleta germano-estadounidense, un obstáculo se interpondría entre él y sus conquistas. En su presentación, Eyser se retiró abucheado por un público impiadoso tras acabar muy por detrás de las marcas de los primeros colocados en las pruebas combinadas de triatlón de gimnasia y triatlón de atletismo. Tampoco le fue bien junto a su equipo. Lo bueno para el atleta del temple de acero es que la segunda jornada de la disciplina apenas sería casi cuatro meses después. Sí, otros tiempos eran aquellos del olimpismo. En ese período, largo pero corto para lo que se disponía, George Eyser logró limpiar su mente de las presiones y supo que esta vez no dejaría pasar la oportunidad. Si ya había dejado atrás una pierna faltante, no podía darse el lujo de no subir al podio. Lo tenía todo. Era el turno de las pruebas con aparatos y las combinadas. Con el sudor en la frente y vistiendo pantalones largos por fin Eyser alcanzó sus objetivos sin que nada ni nadie lo complicase esta vez. Fue oro en paralelas, salto y escalada de cuerda (sí, contaba como disciplina olímpica en 1904). Además, logró dos medallas plateadas (combinada y caballete con aros) y una de bronce (barra horizontal). Seis en total y el reconocimiento de todo el público. Muchos aún no se enteraban de que ese gran atleta no contaba con una de sus piernas. Lógico, los medios de comunicación no eran tantos ni de tanto alcance como lo son actualmente. La pierna falsa de Eyser. Poco se supo de Eyser después de Saint Louis 1904. Conservó su trabajo como contador y siguió siendo el orgullo del club Concordia, con el cual ganó un evento internacional en Alemania, en 1908, y un torneo nacional en Ohio (1909). No se hizo pública la fecha de su muerte ni se tienen mayores datos de lo que sucedió con el atleta de "la pata de palo" después de 1910. Du Toit, en Beijing 2008. Más de un siglo debió transcurrir hasta encontrar otro deportista olímpico con una pierna artificial. Primero fue la nadadora de aguas abiertas sudafricana Natalie du Toit, en Beijing 2008. En Londres 2012 fue el turno del ya más afamado (y tristemente célebre) Oscar Pistorius, en las pruebas de velocidad. Eran otros tiempos, claro. Pero probablemente nunca nadie conseguirá igualar a Eyser y su pierna de madera. Un "olvidado" que se tornó leyenda. Un disminuido que supo ser más. link: https://www.youtube.com/watch?time_continue=62&v=iGFU-DyIzYA

El “baño sangriento”, un partido de waterpolo que se convirtió en una batalla Los Juegos Olímpicos de 1956, disputados en Melbourne , Australia, fueron los primeros en arrastrar multitudes hacia el hemisferio sur. Mientras tanto, en el norte se abrían heridas que hoy se refugian en algunos corazones y que, en aquella edición de los Juegos, dejaron su marca de sangre dentro de una piscina, en un partido de waterpolo. Tal vez, el más recordado y retratado de la historia de esta disciplina acuática. El waterpolo es el deporte rey en Hungría. Se comenzó a practicar en las piscinas de aquel país a finales de la década del 20’ y, en muy poco tiempo, ya eran miles los niños que lo dominaban con naturalidad. A partir de allí, esta nación de Europa Oriental se convirtió en una fábrica de talentos como ninguna otra. De hecho, al día de hoy, los magyares cuentan con nueve medallas doradas en Juegos Olímpicos, además de tres platas y tres bronces. Tal es así que los waterpolistas profesionales son tratados como estrellas de rock en Budapest y otras ciudades. Una potencia que no caduca en esta disciplina que combina destreza con elegancia y, claro, físicos imponentes que resistan a las atrocidades que se cometen debajo del agua, donde se oculta la peor cara del waterpolo. La selección húngara llegó a Melbourne 1956 con un récord asombroso, de 99 victorias en los últimos 100 partidos disputados. Además, contaba con una plantilla repleta de talentosísimos jugadores, entre los que se realzaba la figura del crack con cara de niño, Ervin Zador, que poco tiempo después quedaría inmortalizado con una imagen poco propia de su habilidad incontenible. El baño sangriento. El 23 de octubre de 1956, la Revolución Húngara “obligó” -tras un sinfín de protestas multitudinarias y varias batallas- a las fuerzas armadas soviéticas a retirarse de aquel territorio. Hubo un cese al fuego y los tanques rusos se replegaron hasta la frontera, casi en silencio, esperando las órdenes de Nikita Kruschev. Dezso Gyarmati, que era capitán del equipo de waterpolo nacional, había participado de la protesta inicial, abandonando el centro de entrenamiento que la selección olímpica tenía en unas colinas nevadas, ubicadas a dos horas de Budapest, donde los jugadores se concentraban en medio de una tensa calma. La idea era conquistar el cuarto oro olímpico y la atención no debía desviarse a pesar de los acontecimientos que amenazaban con cambiar la historia de la nación. La mayoría de los jugadores, excepto Gyarmati y algún que otro de los experimentados, no estaban al tanto de la situación que llevó a los tanques soviéticos hasta la frontera, imponiendo a Imre Nagycomo primer ministro. Fue el propio Ejército Rojo el encargado de acompañar al equipo de waterpolo y a toda la delegación húngara hasta el aeropuerto de Praga, desde donde partieron haciaAustralia. Cuando embarcaron, Hungría era una nación libre y orgullosa. Minutos después de aterrizar en Oceanía, se enteraron de que su país había sido arrasado por más de 300 mil soldados y 2 mil tanques soviéticos, quienes habían pisoteado a sangre y fuego la revolución, retomando el poder. Revolución Húngara. Así y todo, los húngaros debieron entrar a la piscina después de casi un mes sin entrenamientos en el agua, a defender con lágrimas en los ojos y fuego en el corazón los colores de una nación que, para ese noviembre, era una ruina. Antes que ninguna otra cosa, pidieron que se reemplazara el martillo y la hoz en su bandera por el tradicional escudo nacional. Después, pasaron por encima de sus rivales en la primera semana: vencieron a Estados Unidos por 6-2, Italia (4-0) y Alemania (4-0). En semifinales, el rival sería la Unión Soviética, a quienes querían encarar desde siempre, y con quienes se juraron que no perderían. Al menos, no esta vez. "Trata de imaginar la situación", explicó Gyarmati años después, para el documental que dirigióQuentin Tarantino –junto a Lucy Liu- , llamado Freedom’s Fury (Furia de Libertad) y estrenado en diciembre de 2006, 50 años después del mítico partido. "Una superpotencia destruye con armas y tanques tu país, un país que nunca ha pedido que ese poder esté ahí, y después de que la revolución es aplastada tienes que enfrentar a los representantes de esa potencia", continuó aquel que era capitán del equipo. El cuadro era el siguiente: el partido se jugó exactamente un mes después de la caída del gobierno popular de Nagy, el estadio estaba lleno como nunca para un choque de waterpolo (había 8 mil espectadores) y los periodistas que cubrían el evento llegaban desde todo el mundo, sabiendo que aquel no sería un enfrentamiento más. Además, ese mismo equipo húngaro que entraba en la piscina había sido obligado a colaborar en el entrenamiento de los soviéticos y en un “amistoso” preolímpico en Moscú –con un arbitraje escandaloso en favor del local- los magyares perdieron su único partido sobre los últimos cien disputados hasta Melbourne 1956. Pero en el agua, aquel día, los roles se invirtieron durante lo que duró el juego. Todo el estadio se volcó en favor del oprimido, Hungría. A su vez, los espectadores demostraban un enorme desprecio por los rusos, que en aquel juego sufrieron un arbitraje parcialísimo en su contra; tal es así que el juez hizo repetir un penal que el arquero ruso atajó hasta que los magyares convirtieran y dejó pasar los miles de codazos, patadas y provocaciones que los húngaros propinaron contra sus rivales. Eso sí, estuvo bien atento a la hora de expulsar al primer soviético que tímidamente devolvió una de las agresiones. Pero aquello era más que un juego. No podía comenzar y acabar así, se trataba del hijo de un contexto violento… se olfateaba el caos. Tenía que suceder algo más. Hungría ganaba 4-0 y la URSS sufría una humillación tras otra. Hasta que Zador, uno de los mejores en aquel match, se tomó el atrevimiento –lo confesó poco tiempo antes de morir en 2012- de sacar de sus casillas al enormeValentin Propokov. Éste, sin pensarlo demasiado, tomo impulso y golpeó brutalmente a Zador. El deportista magyar quedó grogui y su sangre tiñó el agua de rojo, lo que bautizó aquella contienda como “el baño sangriento”. El bano sangriento. Desesperado, sabiendo que el estadio pedía la cabeza de Propokov y toda la delegación rusa, el árbitro dio por terminado el partido cuando aún quedaban dos minutos. La policía escoltó a los soviéticos, que recibieron escupitajos e insultos hasta abandonar el estadio. Mientras, la fotografía deZador saliendo del agua, chorreando sangre, era retratada para permanecer hasta hoy en la memoria de todos. “Para cuando acabó de nadar, la sangre se había escurrido a su pecho. Parecía que había salido de una carnicería. El público explotó”, recuerda Gyarmati sobre la herida de su compañero. Zador no pudo estar en la final. Así y todo, Hungría se las arregló para vencer a Yugoslavia por 2-1 y conquistar otra vez la medalla dorada. La mitad del plantel magyar pidió asilo político y ya no regresó a Hungría, donde 3 mil compatriotas habían muerto, 10 mil estaban detenidos y otros 200 mil eran forzados a salir del país. Ervin Zador, por su parte, se exilió en Estados Unidos y consiguió volver a unos Juegos Olímpicos, en Munich 1972, y como entrenador de un tal Mark Spitz, el tiburón. De hecho, la voz en off que se escucha en el documental de Tarantino es la del siete veces campeón olímpico. Para ser justos, también existe una película húngara sobre “el baño sangriento”, y se llama Szabadsag szerelem (Niños de Gloria), también lanzada durante el 50° aniversario de la revolución magyar. Zador, sangrando. "La Guerra Fría explota la violencia en las Olimpiadas de Melbourne " tituló tras aquel juego histórico el Sydney Morning Herald. Y fue eso, ni más ni menos. El escándalo que se presagiaba dejó la sangre tiñendo el agua, oscureciéndola. Una metáfora casi perfecta de lo que sucede con el deporte cuando otras “historias” se mezclan, cuando las “pasiones” se confunden. A su vez, todo aquello resulta inevitable.
GIF ¿Tienes dos hoyuelos en la espalda? Para muchos los dos hoyos al final de la espalda son un verdadero fetiche y es que los ‘Hoyuelos de Venus’ esconden el secreto más codiciado por muchas mujeres… ¿te atreves a descubrirlo? Venus, Diosa del amor, da nombre a estos dos sensuales hoyuelos que algunas mujeres tenemos en la zona lumbar. Científicamente, aparecen cuando un ligamento corto se extiende entre nuestra piel y nuestra espina ilíaca superior. Además de la explicación clínica, estos dos simples agujeritos tienen una gran ventaja: ¡Nos ayudan a tener más orgasmos! La gran ‘queja’ de la mayoría de mujeres es que, en las relaciones sexuales, rara vez alcanzan el orgasmo y, según parece, estos hoyuelos ayudan a llegar al clímax del placer con más facilidad y rapidez. Aunque no es un hecho médicamente probado, muchas personas asocian estos sensuales agujeros con lo que denominan el “orgasmo total del cuerpo”. Esta teoría hace referencia a la buena circulación de la sangre y a los impulsos nerviosos que las mujeres sentimos al tener un orgasmo. Los hoyuelos serían los receptores de dichos estímulos nerviosos que, posteriormente, enviarían a lo largo de nuestra columna vertebral haciéndonos tocar el cielo. Estos hoyuelos no sólo conllevan ventajas en la cama sino que también son síntoma de la salud y la buena circulación sanguínea. Es una cuestión genética y no aparecen al adelgazar como piensan algunas personas. Lo positivo de tenerlos a la vista es que se demuestra que el porcentaje de grasa corporal es bajo porque están situados en una zona en la que no hay músculo. Así que ya lo saben, si tienen hoyuelos en las lumbares, ¡están sanos y disfrutan más entre las sábanas! GIF
¿Qué te parece pagar por una isla, en lugar de pagar por un cuarto de hotel? Suena absurdo, pues pensarás que sólo un multimillonario podría darse el lujo de hacerlo. Pero en realidad no es tan loco como suena. Pagar 63 dólares la noche por toda una isla no es algo descabellado teniendo en cuenta que a veces se paga mucho más por un simple cuarto. ¿No te parece? Aquí está la lista para que lo pienses: 1. En Placencia, Belice, los huéspedes podrán disfrutar de una reserva marina protegida por la UNESCO (South Water Caye Marine Reserve) Cuesta aproximadamente 225 dólares la noche. 2. En Cavite, Filipinas no hay muchos lujos; no tiene ni internet ni generador de luz pero… Hay montañas, aire y sobre todo tiene un buen precio: 63 dólares la noche. 3. Isla Bird en Belice está rodeada de espectaculares aguas y hermosos corales. Tiene todo lo que necesitas. Cuesta aproximadamente 295 dólares la noche. 4. Isla grande en Brasil no es una, ¡son dos islas! Un puente de bamboo las conecta. Está en la costa Angra dos Reis a 15 minutos en bote del puerto Portogalo (que está a dos horas de Rio de Janeiro). Esta es un poco más cara: 971 dólares la noche. 5. Port Vila en Vanuatu es perfecto para hacer snorkeling y nadar con tortugas en arrecifes cercanos. Tiene seis cuartos donde caben 12 personas y cuesta 1.500 dólares la noche aproximadamente. 6. Vesterøy en Noruega: un lugar muy acogedor en el archipiélago de Hvaler (con bote incluido). Cuesta aproximadamente 120 dólares la noche. 7. El Nido en Filipinas, cerca de Palawan, tiene playas de arena blanca y árboles de coco. Además, una pequeña selva con caminos para sentirte en el mundo salvaje. Cuesta aproximadamente 381 dólares la noche. 8. En la Isla Popa en Panamá podrás quedarte con cinco amigos en estas adorables cabañas en el archipiélago Bocas del Toro. Están rodeadas de manglares y corales. Además te pueden visitar adorables monos. Sale 12 dólares a noche aproximadamente.

El nacimiento de Kowloon El establecimiento de la ciudad amurallada de Kowloon, conocido como Kowloon, se remonta a la dinastía Song, cuando fue utilizado como puesto de vigilancia contra los piratas que en la zona amenazaban el comercio de sal. Situada en la península de Kowloon, junto a la isla de Hong Kong, fue reconstruido a mediados del siglo XIX como fortaleza. Tras la cesión de la isla de Hong Kong al Imperio británico en 1842, de acuerdo al tratado de Nanjing, la autoridad Qing de China creyó necesario establecer en la ciudad amurallada un punto de control para supervisar la actividad de la zona y el cumplimiento del acuerdo, ante la cada vez mayor influencia británica en el área. El convenio para la anexión de Nuevos Territorios junto a Hong Kong a favor de Gran Bretaña por 99 años firmado en 1898 excluía a la Ciudad Amurallada, lo que permitió a China mantener sus tropas en el lugar, en cuanto no entorpeciese la actividad británica. La población era tan sólo de 700 personas. Sin embargo, un año después, Gran Bretaña se arrepentiría de esta parte del acuerdo y, de forma no oficial, decidió acabar con el emplazamiento militar, atacándolo en 1899. La cuestión es que de forma oficial, legalmente, la ciudad amurallada de Kowloon siguió permaneciendo en un limbo legal, fuera de la ley británica pero en el corazón de la colonia. Su desarrollo como vecindario típicamente chino, sus costumbres, su comercio no representaba ningún peligro y fue precisamente esa la clave de su progresivo crecimiento en población. La ciudad amurallada de Kowloon representaba un curioso e inofensivo atractivo turístico para los colonos británicos, una muestra viva de la “antigua China”. Y así fue hasta 1940, con la II Guerra Mundial y la invasión japonesa de Hong Kong. Las tropas de Japón destruyeron gran parte de Kowloon, desmantelando prácticamente la totalidad de la antigua muralla del fuerte para construir con sus piedras el cercano aeropuerto de Kai Tak. El imperio de la mafia Tras la rendición de Japón, el recinto ya sin murallas se convirtió en un reducto donde se agruparon los habitantes ilegales, los que ya había y, sobre todo, los recién llegados. Pese a los distintos intentos por parte de los británicos para desalojar Kowloon hasta 1948, se convirtió en un irreductible punto ya no porque desde allí se ejerciera resistencia violenta, sino por la intensa actividad comercial, sobre todo la ilegal de tráfico de opio y alcohol y la prostitución -en gran parte sostenida por lademanda del colono-, vencieron ante la pasividad de una policía de Hong Kong sin capacidad legal de actuar dentro del recinto. La fundación de la República Popular China en 1949 significó para la ciudad amurallada de Kowloon poco más que la llegada de cientos de refugiados al interior de su perímetro. Desaparecido el muro de piedra, se levantaba día a día el aún más inexpugnable muro invisible de la ilegalidad, en torno a un pequeño lugar de apenas 100 metros por 200 metros de superficie. Un inframundo insalubre y corrupto dentro del paraíso incipiente de Hong Kong. Para aquel entonces Gran Bretaña ya había tenido suficiente con Kowloon y simplemente se limitó a proseguir con su política de brazos caídos. Un asesinato ocurrido en 1959 desató una pequeña crisis diplomática entre las dos países, que mutuamente trataban de responsabilizarse de la falta de control. Entre tanto, la única ley que imperaba en el interior era la del Sindicato del Crimen de Hong Kong y las diferentes y violentas mafias que controlaban cada una de las actividades ilegales. La mafia controlaba la actividad delictiva en Kowloon durante décadas sin oposición hasta que la policía de Hong Kong hizo una limpieza de delincuentes a base de violentas redadas en las que más de 3.000 policías realizaron incursiones al interior de Kowloon a comienzos de los años 70. Pese a que ha sido descrita como el infierno de las actividades ilegales, lo cierto es que Kowloon era un lugar en el que la población se organizó sin policía, sin autoridad, sin ley escrita. La mayor parte de la población no estaba envuelta en lo delictivo y pasaba los días pacíficamente entre sus muros y sobre sus azoteas. El número de habitantes se multiplicaba día a día, situándose al final de la década en los 30.000 habitantes. El boom La ciudad crecía día a día sin control. Nuevos edificios se erigían encima de las azoteas de los antiguos. Sinarquitectos, sin ingenieros, simplemente apoyándose en el edificio colindante. Las calles se estrechaban a medida que la ciudad crecía. Era imposible encontrar entre el laberinto de corredores oscuros una calle que midiera poco más de un metro de ancho. Su apelativo, Ciudad de la Oscuridad, proviene del hecho de que laluz natural constituía un auténtico privilegio del que gozaban tan sólo los habitantes de las fachadas y de la azotea. La iluminación era a base de flourescentes. Antigua guía casera para moverse por el alberinto de Kowloon Las únicas dos normas de construcción eran: Uno, que la instalación eléctrica estuviera descubierta para poder abordarla en caso de incendio y, dos, no sobrepasar las catorce alturas, dado que los aviones que despegaban del aeropuerto pasaban sobre las azoteas en vuelo rasante. Ocho puntos de agua proveían de agua la totalidad de la población, cortesía de las autoridades de Hong Kong. A comienzo de los 80, la población se estimaba en más de 35.000 habitantes. La ciudad sin ley era conocida por sus excesos, sus fumaderos de opio, sus traficantes de cocaína, sus casinos, los puestos de comida en los que se servía carne de perro y las fabricas secretas de falsificaciones diversas. Curiosamente, Kowloon era famosa también por la cantidad de dentistas que allí desarrollan su actividad, de forma inimaginablemente antihigiénica, debido ello a que allí podían ejercer sin titulación alguna y sus precios eran asequibles para la fuerte demanda de Hong Kong. Kowloon por dentro Evacuación y Demolición Con el paso del tiempo tanto las autoridades británicas como las chinas llegaron al consenso de calificar como realmente intolerable la situación en el recinto debido a los alarmantes índices de delito y a que las condiciones de vida, en concreto las sanitarias distaban años luz de la vida de Hong Kong que lo rodea. En 1984 ambas partes deciden por fin acabar con el problema y en 1987 se firma el acuerdo de demolición. En 1991 comienza el desalojo de la antigua ciudad amurallada, que no concluiría hasta 1993 no sin la oposición de habitantes y comerciantes que consideraban insignificantes las indemnizaciones y ayudas que recibieron (3 billones de HK$). Kowloon había alcanzado una población superior a los 50.000 habitantes, malviviendo en sus escasos 0,026km², ostentando el triste récord de tener la mayor densidad de población del planeta con 1.900.000 habitantes por km². El aeropuerto de Kai Tek, se cerró en 1998, dado que el creecimiento de la ciudad lo había convertido en uno de los más peligrosos del mundo. Las luces de aproximación llegaron a estar en las azoteas de los edificios, para hacerse una idea… Parque de la Ciudad amurallada de Kowloon Sobre el solar donde hasta 1993 se levantaba la ciudad amurallada se construyó en 1994 un parque de estética tradicional china, con jardines, fuentes y lagos inspirados en el arte de la dinastía Qing y sin más construcción que una clásica pagoda dentro de su perímetro. Media docena de cañones y dos pequeños tramos de muralla recuerdan al antiguo fuerte que allí se levantaba. Curiosidades: En 1993 antes de su completa demolición y desescombro fue el lugar elegido para rodar películas de artes marciales protagonizadas por Jackie Chan como Crime Story que incluía escenas de las explosiones reales[1] o Jean-Claude Van Damme en Bloodsport[2]. Sus rincones, sus oscuros y siniestros pasadizos, ese aspecto de infierno urbano ha servido para ilustrar también conocidos videojuegos como Shenmue II. Un grupo de japoneses estuvieron durante más de una semana recorriendo todos los rincones de la ciudad amurallada de Kowloon y confeccionaron un mapa detallado del lugar. Asimismo dos periodistas, Ian Lambot y Greg Girard tomaron en esos días multitud de instantáneas recopiladas en su libro “City of Darkness: Kowloon Walled City”. link: https://www.youtube.com/watch?v=j5kVgG52gzM
Esta lista muestra grandes citas que son mundialmente conocidas, pero resulta que nunca fueron dichas por los personajes a los que se les acreditan. “Más vale morir de pie que vivir de rodillas” Ernesto "Che" Guevara. Guerrillero argentino (1928-1967) Heroica máxima supuestamente pronunciada por el mítico revolucionario. Pero anteriormente se le atribuyó a Dolores Ibárruri, “la Pasionaria”, y mucho antes aún a Emiliano Zapata, aunque los historiadores no han podido determinar que ninguno de ellos la dijera realmente. “Ladran, Sancho, luego cabalgamos” Miguel de Cervantes. Escritor español (1547-1616) No la busques en El Quijote, porque no la encontrarás. Dicha frase jamás fue escrita por Cervantes, ya que realmente pertenece a una obra de Miguel de Unamuno titulada Vida de don Quijote y Sancho. “Que la fuerza te acompañe” Alec Guinness. Actor británico (1914-2000) Es otra de las frases míticas de la historia del cine. Supuestamente se la dice el personaje de Obi Wan Kenobi a Luke Skywalker en La guerra de las galaxias. Pero la próxima vez que veas la película, si afinas el oído, comprobarás que la frase exacta es otra: "La fuerza siempre estará contigo". “Tócala otra vez Sam” Humphrey Bogart. Actor estadounidense (1899-1957) Probablemente sea la frase más recordada de la película Casablanca, y una de las más conocidas de la historia del cine. La lástima es que se trata de un falso recuerdo, porque el actor no la pronuncia en la película. En realidad, la frase es “Tócala para mí… Toca El tiempo pasará", y la dice Ingrid Bergman. Ese Tócala otra vez, Sam, es el título de una obra de teatro de Woody Allen (Play it again, Sam) que trata sobre un mitómano fascinado con Bogart y Casablanca. “Primero vinieron a por los comunistas, pero como yo no era comunista, no dije nada…” Bertolt Brecht, escritor alemán (1898-1956) “… Después vinieron a por los socialistas y los sindicalistas, y yo no hablé porque no era ni lo uno, ni lo otro. Después vinieron a por los judíos, y yo no hablé porque no era judío. Después vinieron por mí, y en ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí”. Así versa este emocionante poema contra la cobardía y el inmovilismo, falsamente atribuido al famoso autor de La ópera de cuatro cuartos y Madre Coraje. Porque en realidad ni siquiera es un poema. Se trata de un fragmento de una comprometida pastoral pronunciada en 1945 por un reverendo protestante holandés llamado Martin Niemöller. “No siento las piernas” Sylvester Stallone. Actor estadounidense (n. 1946) Gracias a cierto humorista español, casi todos hemos creído que dicha frase pertenecía a la película Rambo. Pero no es así. Quien la dijo realmente fue el actor John Savage en El cazador. “Conócete a ti mismo” Sócrates. Filósofo griego (470-399 a. C.) En realidad, el pensador heleno no dejó nada escrito, y los historiadores creen que realmente es una sentencia del Oráculo de Delfos. “No estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero defenderé hasta la muerte su derecho a decirlo” François-Marie Arouet, Voltaire. Filósofo francés (1694-1778) ¿Quién no se ha estremecido de emoción al escuchar la célebre máxima con la que el admirado pensador supuestamente defendió la libertad de expresión y de ideas? Lamentablemente, nunca escribió ni dijo tan contundente sentencia. Su autora fue realmente Evelyn Beatrice Hall, quien la escribió en 1906 en The friends of Voltaire, una obra de teatro en torno a diez supuestos amigos del filósofo francés. “Se puede engañar a algunos todo el tiempo…” Abraham Lincoln. Presidente estadounidense (1809-1865) … y se puede engañar a todos durante algún tiempo. Pero no se puede engañar a todos todo el tiempo”. Tan contundente frase no aparece en los diarios, ni en las memorias, ni en ninguno de los discursos del admirado político. “Perdonen que no me levante ” Groucho Marx. Cómico estadounidense (1889-1977) Es creencia común que dicha frase figura como epitafio en la lápida del más mordaz de los Hermanos Marx, como ejemplo postrero de su macabro humor negro. Pero la realidad es que en su tumba solo puede leerse: “Groucho Marx. 1889-1977”. “Sangre sudor y lágrimas” Winston Churchill. Político británico (1874-1965) La frase, tal cual, pertenece al guión de la película Metrópolis, que fue escrito por Thea von Harbour, esposa de Fritz Lang, y que acabó convertida en una de las ideólogas del partido nazi. Paradójicamente, Churchill retomó la máxima para arengar a su país en la lucha contra el nazismo, durante un discurso pronunciado en 1943. Lo que ocurre es que pronunció la frase con alguna ligera variación: “No tengo otra cosa que ofrecer que sangre, lágrimas, fatiga y sudor”. “El fin justifica los medios” Nicolás Maquiavelo. Diplomático florentino (1469-1527) ¡Cuantas tropelías se habrán justificado a lo largo de la historia echando mano de esta supuesta cita de Maquiavelo! Pero lo cierto es que lo que en realidad escribió el pensador italiano en su obra El príncipe fue: “Aquellos que triunfan nunca resultarán avergonzados por el modo como hayan triunfado”. En ella también puede encontrarse otra frase (esta, quizá un poco más parecida a la que ha llegado hasta nuestros días), que dice: "Al valorar una acción, uno debe considerar siempre los resultados finales". “El estado soy yo” Luis XIV, rey francés (1638-1715) La tradición dice que en 1655, el soberano, al enterarse de que el Parlamento de París se había reunido a sus espaldas, abandonó una cacería y se presentó allí ataviado con su traje de montería, e interrumpió el cónclave político pronunciando la tajante frase por la que ha pasado a la historia. Pero los estudiosos dudan de que la anécdota sea verídica. Dicen que en aquel momento el soberano era un mozalbete de 17 años y muy poco impulsivo, además de parco en palabras. “Algunas veces, un cigarro solo es un cigarro” Sigmund Freud. Neurólogo austríaco (1856-1939) Aunque encaja perfectamente con la personalidad del padre del psicoanálisis, lo cierto es que la frase nunca fue pronunciada por él. Su autoría corresponde al periodista Wilhelm Dieterle, quien la utilizó en un artículo para tratar de ironizar sobre las teorías de Freud. A su vez, el redactor estaba parafraseando otra conocida cita de Rudyard Kipling, que dice: “Una mujer solo es una mujer, y un cigarro la mayoría de las veces no es nada más que humo”. “El mejor indio es el indio muerto” George Armstrong Custer. Militar estadounidense (1839-1876) Se le atribuye comúnmente al comandante en jefe del Séptimo de Caballería, pero en realidad quien la dijo fue otro militar estadounidense, el general Phil Sheridan. La pronunció durante una conferencia con un jefe arapahoe llamado Tosawhi y apodado “el indio bueno”. Cuando Sheridan se enteró de dicho alias, pronunció con desprecio la famosa frase. “Si por un momento Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo...” Gabriel García Márquez. Escritor colombiano (n. 1928) Así comienza un conocido poema atribuido al autor de Cien años de soledad, pero cuya autoría el propio escritor se encargó de desmentir, aunque parece que pocos se han enterado. Gabriel García Márquez es, después del argentino Jorge Luis Borges, el narrador al que más textos ajenos y anónimos se atribuyen. “Las personas son ilogicas e irracionales pero amadlas de todas formas” Madre Teresa de Calcuta. Monja macedonia (1910-1997) Es tendencia mayoritaria la de creer que la autora de tan hermosa frase fue la admirada misionera, pero en realidad está extraída de una obra titulada Los diez mandamientos paradójicos, escrita por el pensador Kent M. Keith.

No es un misterio para nadie que conducir un vehículo siempre conlleva algún riesgo. Las nuevas tecnologías de seguridad activa y pasiva sólo buscan minimizar sus efectos, pero existen imponderables como accidentes por choques de 3ros, pérdidas de control por el mal estado de la calzada, pinchaduras de neumáticos, así como fallas mecánicas que muchas veces resultan en hechos fatales. Si agregamos a todo lo anterior las negligencias del conductor, la falta de atención, como las condiciones climáticas y geográficas, el riesgo puede llegar a niveles extremos. Es precisamente lo que queremos presentarte en el Top 10 de esta semana, con algunas de las rutas más peligrosas del planeta, donde caminos angostos, pendientes pronunciadas, curvas cerradas y una escasa visibilidad se han convertido en más de una ocasión en verdaderas "trampas mortales" para sus arriesgados conductores. 10 Ruta 5 Arica - Iquique (Chile) En el extremo norte de Chile encontramos el tramo de 200 Km de la ruta 5, que une las ciudades de Arica e Iquique. Se trata de una ruta reconocida por ser sumamente peligrosa dado lo profundo de los valles que recorre y lo aislado de sus parajes, con vistas que dejan perplejos a los visitantes por su belleza. Muchos de los vehículos que circulan por este trayecto lo hacen a altas velocidades, todo en medio de un sol abrazante con fuertes y repentinas ráfagas de viento que pueden volcar un vehículo. En sus costados no es raro encontrarse con el "esqueleto" de vehículos accidentados. 9 Sichuan - Tíbet (China) El camino Sichuan-Tíbet, es una ruta que se ubica entre los 4.000 y 5.000 m de altura, donde deslizamientos de tierra, rocas y avalanchas son comunes. En su recorrido se cruzan decenas de famosos ríos (Dadu, Jinsha, Lantsang, Nujiang), bosques nativos y numerosas zonas peligrosas. Con 2.412 kilómetros de largo, esta ruta inicia su trayecto en Chengdu y finaliza en Lhasa, en la zona oeste del Tíbet. 8 Espinazo del diablo (México) En medio de bellos y extraordinarios paisajes como así también de peligrosas quebradas y precipicios, encontramos el denominado "Espinazo del diablo", una ruta que une las localidades de Durango y Mazatlán en México. Con pendientes pronunciadas y angostos caminos, se ha hecho célebre por cobrar la vida de miles de personas. Definido como tenebroso, con densas nieblas, la imposibilidad de acampar en sus alrededores, sin estaciones de servicio en su trayecto y con animales cruzándose en forma intempestiva, los apenas 10 Km de distancia hace que para muchos valga la pena arriesgarse. Su nombre deriva de los efectos que se generan con luces y sombras en un tramo que cuenta con barrancos a cada uno de los costados. Lo que se observa es la terrorífica silueta del mismísimo Diablo. 7 Trollstigen (Noruega) Trollstigen (El camino del Troll) es una ruta de montaña en Rauma, Noruega. Es una verdadera atracción turística debido a su fuerte pendiente y a 11 curvas con forma de horquilla. Se caracteriza por su empinada montaña, angostas calzadas con muchas curvas cerradas, y aunque se ha ampliado en los últimos años, los vehículos de más de 12.4 metros de largo tienen prohibido transitar. En la cúspide hay una gran zona para estacionar que permite a los conductores no sólo "estirar las piernas", sino que además poder contemplar las curvas y la imponente catarata de 320 m de alto. Esta ruta de montaña tomó 8 años en construirse y se abrió en el año 1936. 6 Stelvio Pass (Italia) Se encuentra ubicado en los Alpes italianos, alrededor de Bormio y Sulden, a 75 Km de Bolzano, cerca de la frontera suiza. Si bien puede no ser tan arriesgado como otras rutas mortales, es sin duda impresionante por la cantidad de curvas cerradas -48 en total- que son una prueba de fuego para los que no tienen mucha tolerancia al mareo. 5 Halsema (Filipinas) Esta ruta es la más alta en Filipinas. Con 241 Km de largo conecta las provincias de Baguio y Benguet al norte de Luzón. Derrumbes, deslizamientos de barro y rocas son comunes a lo largo de todo su recorrido. Los conductores de micros viajan a altas velocidades, por lo que es muy peligroso para los vehículos más pequeños. A pesar de estar entre acantilados, no existen barreras de seguridad, además, se suman pendientes de más de 300 metros de largo, que en temporada de lluvias son imposibles de subir o bajar. 4 ruta/túnel Guoliang (China) Las montañas de Taihang son una cadena montañosa de China que recorre el borde oriental de la meseta de Loes, en las provincias de Henan, Shanxi y Hebei. La cadena se extiende más de 400 Km de norte a sur y tiene una elevación promedio de 1.500 a 2.000 metros sobre el nivel del mar. Sobre ella se construyó durante cinco años un túnel de casi un kilómetro de largo, cinco metros de altura y cuatro metros de ancho para llegar al pueblo de Guoliang. La misma se abrió al público en el año 1977, convertiéndose en una atracción turística popular en China, pero que se vuelve extremadamente peligrosa en las estaciones lluviosas. 3 Dalton Highway James (Alaska/EE.UU.) La "Dalton Highway James" es un camino de ripio de 616 Km de largo que cruza varios lagos congelados. Se dirige directamente hacia el norte desde el desvío de la ruta Livengood Elliott, a través de la tundra ártica hasta las zonas más lejanas del norte de Alaska, siendo la principal ruta de abastecimiento para los yacimientos de petróleo de Prudhoe Bay. Es definido como un camino sólo para los más fuertes, ya que se hay que compartir las rutas congeladas con camiones que transportan carga pesada, causantes de espesas nubes de polvo y barro que reducen la visibilidad a cero. Olvídense de cafeterías, estaciones de servicio para recargar combustible o reparar neumáticos, es la ruta y nada más. 2 Yakutsk (Rusia) La ruta federal rusa conecta Moscú con Yakutsk, donde se registró la temperatura más baja jamás registrada fuera de la Antártida con -45º. En ella, la mayoría de las casas están construidas sobre pilotes de hormigón debido al frio del piso. ¿Qué significa todo esto y qué tiene que ver con ser una de las rutas más peligrosas del mundo? Bueno, durante el invierno, el cual dura aproximadamente unos diez meses, la conducción dentro y fuera de Yakutsk está sujeta a las fuertes nevadas, hielo, pistas congeladas y visibilidad reducida. Si esto no fuera suficiente, la congestión de automóviles con pasajeros atrapados son el "cóctel perfecto" para que sean afectados por robos, saqueos e incluso secuestros. 1 Camino de Las Yungas (Bolivia) Es considerado "el camino más peligroso del mundo". Con una extensión de 80 Km, une las localidades de La Paz y la región de Las Yungas, en la franja subandina boliviana, siendo una de las pocas rutas que conectan la selva amazónica del norte del país, con la urbe Paceña. Su recorrido se caracteriza por pendientes pronunciadas y su angostura, que en algunos sectores puede llegar sólo a los tres metros. Además, en la zona son habituales las lluvias, la niebla, el barro y el desprendimiento de rocas. Uno de los accidentes más famosos es el ocurrido en 1983 cuando un micro se desbarrancó y murieron más de cien personas. En promedio, por año se registran 209 accidentes y 96 personas fallecidas.