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Primer post: 4 oct 2007
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Mejore su escritura, (si quiere).-
OfftopicporAnónimoFecha desconocida

Usted, (señor, señora), puede ser un poco menos bestia si lo desea. Pero todo es trabajo. Viendo en los distintos posteos la manera de algunos (muchos) de escribir, hago llegar humildemente este aporte. Si no lo quiere o no lo necesitare, sencillamente siga de largo, por favor. Gracias. ACENTUACIÓN TODAS LAS PALABRAS TIENEN ACENTUACIÓN. La acentuación está marcada por la SÍLABA TÓNICA. La acentuación puede ser TÁCITA O PROSÓDICA. ACENTUACIÓN TÁCITA: Son las palabras en cuya sílaba tónica no se coloca TILDE (´). ACENTUACIÓN PROSÓDICA: Son las palabras en cuya sílaba tónica se coloca TILDE (´). PALABRAS AGUDAS: Son las palabras cuya sílaba tónica es LA ÚLTIMA. SI TERMINA EN CUALQUIER VOCAL, EN N, O EN S, LLEVAN TILDE (acento prosódico). SI TERMINA EN CUALQUIER OTRA LETRA QUE NO SEA VOCAL, N o S, NO LLEVAN TILDE (acento tácito). Ejemplo de palabras AGUDAS que no llevan TILDE (acento tácito): A-BE-DUL, TER-MI-NAR, A-MIS-TAD.- Ejemplo de palabras AGUDAS que sí llevan TILDE (acento prosódico): RE-PO-SÓ, SO-FÁS, CAN-CIÓN.- PALABRAS GRAVES: Son las palabras cuya sílaba tónica es LA PENÚLTIMA. SI TERMINA EN CUALQUIER VOCAL, EN N, O EN S, NO LLEVAN TILDE (acento tácito). SI TERMINA EN CUALQUIER OTRA LETRA QUE NO SEA VOCAL, N o S, SÍ LLEVAN TILDE (acento prosódico). Ejemplo de palabras GRAVES que no llevan TILDE (acento tácito): RU-BRI-CAN, ES-PE-RAS, ES-CA-PA.- Ejemplo de palabras GRAVES que sí llevan TILDE (acento prosódico): ÁR-BOL, CA-RÁC-TER, Ú-TIL.- PALABRAS ESDRÚJULAS: Son las palabras cuya sílaba tónica está ubicada EN LA ANTEPENÚLTIMA SÍLABA.TODAS LAS PALABRAS ESDRÚJULAS LLEVAN TILDE (acento prosódico). Ejemplos de palabras ESDRÚJULAS. Todas llevan TILDE (acento prosódico): É-PI-CO, MA-TE-MÁ-TI-CAS, CÁL-CU-LO.- PALABRAS SOBREESDRÚJULAS: Son las palabras cuya sílaba tónica está ubicada ANTES DE LA ANTEPENÚLTIMA SÍLABA. TODAS LLEVAN TILDE (acento prosódico). Ejemplo de palabras SOBRE-ESDRÚJULAS. Todas llevan TILDE (acento prosódico): ES-TÁ-TI-CA-MEN-TE, TRÁ- GI- CA MEN-TE, ÍN-TI-MA-MEN-TE.- Recordemos que gran parte de la identidad de un pueblo, radica en su idioma.- (Ésto también es mio T!. Por las dudas, para que no me lo bajen por no citar fuente o alguna otra cosa).

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Cortázar, Carta Abierta a la Patria.
OfftopicporAnónimo8/4/2010

Carta Abierta A La Patria (en la voz de Miguel Ángel Solá) link: http://www.youtube.com/watch?v=e9rpZsLwD10&feature=related Esta tierra sobre los ojos, este paño pegajoso, negro de estrellas impasibles, esta noche contínua, esta distancia. Te quiero, país, tirado abajo del mar, pez panza arriba, pobre sombra de país, lleno de vientos, de monumentos, de esperpentos, de orgullo sin objeto, sujeto de asaltos, estúpido curdela inofensivo puteando y sacudiendo banderitas, repartiendo escarapelas en la lluvia, salpicando de babas y estupor canchas de fútbol y ring sides. Pobres negros. Te estás quemando a fuego lento y donde el fuego, donde el que come los asados y tira los huesos, malandras, cajetillas, señores y cafishios, diputados, tilingas de apellido compuesto, gordas tejiendo a dos agujas, maestras normales, curas, escribanos, centrofowards livianos, Fangio solo, tenientes primeros, coroneles, generales, marinos, sanidad, carnavales, obispos, bagualas, chamamés, malambos, mambos, tangos, secretarías, subsecretarías, jefes, contrajefes, truco, contraflor al resto. Y qué carajo si la casita era un sueño, si lo mataron en pelea, si usted lo ve, lo prueba y se lo lleva, liquidación forzosa, se remata hasta lo último. Te quiero, país tirado a la vereda, caja de fósforos vacía. Te quiero, tacho de basura que se llevan sobre una cureña envuelto en una bandera que nos legó Belgrano, mientras las viejas lloran en los velorios, y anda el mate con su verde consuelo, lotería de pobre. En cada piso hay alguien que nació haciendo discurso para algún otro que nació para escucharlos y pelarse las manos. Pobres negros que juntan las ganas de ser blancos, pobres blancos que viven en un carnaval de negros. Qué quiniela, hermanito, en Boedo, en la Boca, en Palermo y Barracas, en los puentes, afuera, en los ranchos que paran la mugre de la pampa, en las casas blanqueadas del silencio del Norte, en las chapas de zinc donde el frío se frota, en la Plaza de Mayo, donde ronda la muerte trajeada de mentira. Te quiero, país desnudo que sueña con un smoking, vicecampeón del mundo en cualquier cosa, en lo que salga: tercera posición, energía nuclear, justicialismo, vacas, tango, coraje, puño, viveza y elegancia. Tan triste en lo más hondo del grito, tan golpeado en lo mejor de la garufa, tan garifo a la hora de la autopsia. Pero te quiero, país de barro, y otros te quieren, y algo saldrá de este sentir. Hoy es distancia, fuga, no te metás, que vachaché, dale que va, paciencia. La tierra, entre los dedos, la basura en los ojos, ser argentino es estar triste, ser argentino es estar lejos, y no decir mañana porque ya basta con ser flojo ahora. Tapándome la cara, me acuerdo de una estrella en pleno campo, me acuerdo de un amanecer de Puna, de Tilcara de tarde, de Paraná fragante, de Tupungato arisca, de un vuelo de flamencos quemando un horizonte de bañados. Te quiero país, pañuelo sucio, con sus calles cubiertas de carteles peronistas, te quiero sin esperanzas y sin perdón, sin vuelta y sin derecho, nada más que de lejos y amargado. Y de noche. Julio Cortázar, 1955.-

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25 de Mayo de 1810, otra mirada.
OfftopicporAnónimo5/20/2010

25 de Mayo de 1810: ¿Golpe probritánico o revolución democrática? Por Norberto Galasso En estos días en que se celebra un nuevo aniversario del 25 de Mayo de 1810 puede ser útil reflexionar aquel acontecimiento, su naturaleza histórica, sus protagonistas. La versión tradicional difundida por la Historia Oficial (es decir, la fundada por Mitre y divulgada por los historiadores liberal-conservadores) responde a una interpretación elitista, anti-latinoamericana y especialmente pro-imperialista, que resulta muy nociva para nuestras luchas de liberación. Sus rasgos principales son los siguientes: l) Se trataría de una revolución separatista, profundamente antihispánica y pro-británica; 2) Habría sido impulsada por “la gente decente” de Buenos Aires, es decir, los ricos señorones, dueños de esclavos, reunidos en el Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810, siendo escasa o nula la presencia popular; 3) Su objetivo fundamental residiría en abrirse al comercio con los ingleses, trabado por el monopolio español; 4) Su programa estaría dado por “La Representación de los Hacendados”, documento redactado por Mariano Moreno y presentado al Virrey, a favor del comercio libre, en 1809; 5) Sería -aunque no demasiado- un movimiento “argentino” pues French y Berutti habrían repartido cintas celestes y blancas en los días previos al 25; 6) Las ideas de esta revolución habrían sido difundidas por los soldados ingleses que, derrotados después de las invasiones de 1806 y 1807 y teniendo a la ciudad por cárcel, concurrían a las reuniones de la clase alta porteña, donde persuadían acerca de las bondades de la libertad y la democracia; 7) El movimiento tendría dos protectores: uno, Lord Strangford, el cónsul inglés en Río de Janeiro, que apoyaba y brindaba sugerencias a los revolucionarios del Plata, y años más tarde, George Canning, el primer ministro inglés, quien procedió a reconocer nuestra independencia. Esta versión se completa sosteniendo que a partir de ese día de mayo, dejamos atrás un oscuro período de superstición, indolencia y autoritarismo, para recibir una avalancha de ideas y mercaderías inglesas que nos modernizaron, sacándonos de la modorra colonial y conectándonos con el mundo del progreso, aunque nuestras masas bárbaras siempre se manifestaron renuentes a ingresar a esa “civilización”. Lord Strangford George Canning Como se comprende, “este” 25 de mayo responde a la visión de la burguesía comercial del puerto de Buenos Aires. Se trataría de un mero golpe oligárquico y antinacional y por tanto, carecería de sentido convocar a alumnos y maestros en las escuelas para conmemorarlo sino, más bien, habría que repudiarlo. Por el contrario, se festeja su efemérides –aunque enmascarando los propósitos de dominación con frases edulcoradas- pues, tal como se lo presenta, sirve para legitimar las políticas de apertura económica, los proyectos elitistas, la simpatía por los anglosajones, así como la mirada desde Buenos Aires puesta en Europa o Estados Unidos dando la espalda al resto de América Latina. El lector pensará, seguramente, que esta versión debe haber sido superada ampliamente por las nuevas investigaciones históricas y que habrá quedado reducida a alguna revistita infantil para nenes medio tontuelos. Efectivamente, debería ser así, pero resulta que –con algunos agregados interdisciplinarios que remozan la vieja versión- aún hoy prevalece en los diversos niveles de la enseñanza. Virrey Cisneros Ello no impide que algunos niños inteligentes y algunos universitarios con vocación histórica formulen algunas dudas: ¿Por qué, si la revolución era independentista, no declaró la independencia sino que la proclamó recién 6 años después, en condiciones mundiales mucho más desfavorables que las de 1810? ¿Cómo es posible que los miembros de la Primera Junta de Mayo jurasen por Fernando VII? ¿Si el movimiento nacía “por odio a España”, como señala Mitre en las primeras páginas de su biografía de San Martín, por qué dos españoles (Matheu y Larrea) integraban la Primera Junta? ¿Como es esto de que ningún testigo vió las cintas celestes y blancas de que habla Mitre, sino, en cambio, cintas blancas, los primeros días, en señal de paz y cintas rojas, el 25, amenazando sangre? ¿Cuál es la razón por la cual la bandera española continuó flameando en el Fuerte y otras instituciones oficiales hasta 1814? ¿Qué explicación hay que darle al regreso de San Martín –un “gallego” que estuvo en España desde los 6 hasta los 33 años y dio 30 batallas como militar español– para venir al Río de la Plata a sumarse a una revolución antiespañola? ¿Eran enemigos de España los hombres de Mayo, a pesar de que casi todos ellos tenían padres españoles e incluso desempeñaban cargos en la burocracia estatal? Los historiadores discípulos de Mitre han intentado, de una u otra manera, responder a algunos de estos interrogantes, con argumentos que si resultaban más o menos aceptables en 1880, hoy deben ser calificados de pueriles. Por ejemplo: San Martín volvió en 1812 porque “recibió un llamado de las fuerzas telúricas” o tuvo nostalgias de los pajaritos y los árboles de su Yapeyú natal, donde solo vivió cuatro años. Otra es más conocida y logró hacer camino: la jura por Fernando VII era solo “una máscara” para evitar que España se diera cuenta del propósito de los revolucionarios y los reprimiera. Hoy, las ciencias sociales, han avanzado lo suficiente como para explicar que ningún grupo revolucionario llegado al poder puede jurar por la contrarrevolución, pues si así contenta al enemigo, en cambio, enfrenta a su base social, que se ocupará bien pronto de derrocarlo por traidor. O a la inversa, si su base social sabe que se trata de una picardía, es un secreto a voces que también conocen los enemigos y carece de sentido instrumentarlo. San Martín Abandonemos, pues, esta versión por insuficiente y esperemos que los maestros e historiadores se decidan a polemizar sobre el tema, para encontrar la verdad y para que los alumnos no se aburran con fábulas inconsistentes. La revolución desde otra óptica: Juan Bautista Alberdi sostuvo, en sus “Pequeños y grandes hombres del Plata”, una posición distinta a la que hemos reseñado. Pero, como se sabe, Alberdi, en sus años altos, tuvo el coraje de enfrentar a la oligarquía mitrista -especialmente definiéndose a favor del Paraguay en la Guerra de la Triple Alianza- de manera tal que sus ideas han sido condenadas por la cátedra y la Academia. Veamos, sin embargo, su planteo: La Revolución de Mayo “es un detalle de la Revolución de América, como ésta es un detalle de la revolución de España, como ésta lo es de la Revolución Francesa y europea” (“Pequeños y grandes hombres del Plata”, edit. Fernández Blanco, Bs As, 1962, página 64). Es decir, se trataría, en todos los casos, -no de revoluciones separatistas, independentistas – sino de revoluciones democráticas, por la libertad y los derechos del hombre, la división de poderes, etc., dirigidas contra el absolutismo, la monarquía, la Inquisición, la esclavitud, los tributos serviles, etc. Juan Bautista Alberdi En principio, pues, en el Río de la Plata, se trataría de un movimiento que integraría el proceso de cambio que recorre toda Hispanoamérica por entonces, bajo la influencia tanto de la revolución española de l808 como de la Francesa de 1789. De manera tal que, desde el vamos, los ingleses no jugarían el rol protagónico que les adjudica Mitre y que a este historiador-político-militar le sirve –en 1862, como presidente- para legitimar sus concesiones ferroviarias, bancarias, etc. al capital inglés, al cual juzga “la fuerza que impulsa el progreso en la Argentina” (Bartolomé Mitre. Discurso 7/3/1861. Archivo Mitre) Mitre Pero, además, si se trata de una revolución democrática no puede ser elitista, no la promueven los ricos –que gozan plenamente su “democracia absolutista” al tiempo que le niegan la libertad a los demás- sino aquellos que tienen derechos por conquistar. Entonces, tampoco su objetivo es el comercio libre (que por otra parte, ya había sido implantado por el virrey Cisneros en l809), ni la representación de los hacendados puede ser su programa, sino que debió existir otro proyecto, otro conjunto de ideas capaces de unificar a quienes ansiaban el cambio. Alberdi, aislado por la oligarquía, no logró discípulos, pero, sin embargo, quienes bucearon en los acontecimientos producidos en el resto de América y en España en la primera década del siglo XIX , advirtieron que el planteo alberdiano resultaba muy interesante y permitía disipar dudas y equívocos que presentaba la versión mitrista. Así, en 1916, José León Suárez publica “Carácter de la revolución americana. Un nuevo punto de vista más verdadero y justo sobre la independencia hispanoamericana”, donde retoma aquella interpretación sosteniendo que entre 1808 y 1811, en España y en América, los revolucionarios democráticos, émulos de los franceses del 89, se levantaron contra el absolutismo que los oprimía allá y aquí. El ensayo recogió importantes coincidencias, especialmente por parte de latinoamericanistas y antiimperialistas a quienes repugnaba el nacimiento de la Patria parida y acunada por los británicos, aunque también es cierto que la vieron con simpatía algunos hispanistas de derecha quienes querían reforzar la filiación hispánica de nuestros países, pero se les atravesaba en la garganta la reivindicación democrática. Entre quienes bregaban ya contra el imperialismo y a favor de la unión latinoamericana, se encontraba Manuel Ugarte quien escribió inmediatamente a José L. Suárez: “El punto de vista en que usted se coloca es el único razonable y verdaderamente filosófico en estos tiempos… En una conferencia que di, en 1910, en el Ayuntamiento de Barcelona, tuve ocasión de concretar esa manera de ver… Aquello fue un gesto regional, como el que pudiera hacer aquí una provincia. Su admirable trabajo confirma la tesis, que no es suya, ni mía, sino de toda la generación emancipada de los odios y reintegrada por el sentimiento y el estudio de la realidad a su filiación y su destino” (M. Ugarte, comentario en “Carácter de la revolución americana”, de J. L. Suárez. Edit. librería”La Facultad”, Bs As, 1917, página 94). Ugarte había sostenido en su conferencia de 1910: “Ninguna fuerza puede ir contra sí misma, ningún hombre logra insurreccionarse completamente contra su mentalidad y sus atavismos, ningún grupo consigue renunciar de pronto a su personalidad para improvisarse otra nueva. Españoles fueron los habitantes de los primeros virreinatos y españoles siguieron siendo los que se lanzaron a la revuelta. Si al calor de la lucha surgieron nuevos proyectos, si las quejas se transformaron en intimaciones, si el movimiento cobró un empuje definitivo y radical fue a causa de la inflexibilidad de la Metrópoli. Pero en ningún caso se puede decir que América se emancipó de España. Se emancipó del estancamiento y de las ideas retrógradas que impedían el libre desarrollo de su vitalidad..." Manuel Ugarte ¿Cómo iban a atacar a España los mismos que en beneficio de España la habían defendido, algunos años antes, las colonias, contra la invasión inglesa?…Si el movimiento de protesta contra los virreyes cobró tan colosal empuje fue porque la mayoría de los americanos ansiaba obtener las libertades económicas, políticas, religiosas y sociales que un gobierno profundamente conservador negaba a todos, no sólo a las colonias, sino a la misma España… No nos levantamos contra España, sino a favor de ella y contra el grupo retardatario que en uno y en otro hemisferio nos impedía vivir” (M.Ugarte, “Mi campaña hispanoamericana”, Edit Cervantes, España, 1922, pág 23). Otro socialista, Enrique Del Valle Iberlucea, en 1912, sustentaba una interpretación semejante. (E. Del Valle Iberlucea, “Las cortes de Cadiz”, Edit. M. García, Bs As, 1912) Más tarde, en otros países latinoamericanos aparecieron historiadores que avalaron esta interpretación, como así también investigadores españoles (Eduardo García del Real, Augusto Barcia Trelles, entre otros). Uno de los argumentos más fuertes reside en que en la mayor parte de las revoluciones de Hispanoamérica aparecían españoles liberales jugando destacado papel a favor de la revolución (Larrea, Matheu, Arenales, Alvarez Jonte, Blas Parera, Chilavert, entre otros), así como americanos de origen pero fuertemente influidos por largos años de estadía en España (San Martín, Carrera, Alvear, Zapiola, Iriarte, Blanco Encalada). Asimismo, son comunes los casos de nativos americanos que juegan roles importantes en el bando absolutista (Goyeneche, Olañeta, Pío Tristán, Michelena). Asimismo, en la casi totalidad de las revoluciones, las juntas triunfantes juraban por Fernando VII y recién años después -cuando Fernando VII, que era promesa de democracia, gira a la derecha y reprime brutalmente a los revolucionarios a partirde l8l4- estalla con fuerza el reclamo de independencia, pues resulta condición fundamental para no caer bajo el absolutismo restaurado. Enrique Del Valle Iberlucea Puede afirmarse que mientras, en España, la revolución -inicialmente nacional en tanto pugna por rechazar al invasor napoleónico – se transforma en democrática a partir del estallido popular y la formación de Juntas (1808), en América, las revoluciones -inicialmente democráticas (ocurridas entre 1809 y 1811), bajo la influencia de la española y la francesa- se convierten en nacionales o independentistas (a partir de 1814) cuando fracasa el proceso español, se anula la Constitución progresista de Cádiz y se reinstala el absolutismo. Los hechos: Un relato abreviado de los acontecimientos desarrollados en España y en América quizás facilite la comprensión de esta tesis y permita iluminar de manera distinta los acontecimientos de Mayo. La invasión del ejército napoleónico sobre territorio español, así como la abdicación que el Gran Corso le impone a Carlos IV y a su hijo Fernando VII, detenidos en Bayona, provoca la insurrección del pueblo español el 2 de mayo de 1808. Se trata de una revolución nacional, contra el invasor, defendiendo la soberanía de España, pero inmediatamente asume al mismo tiempo otro carácter: el pueblo se organiza en Juntas y reclama, entonces, no sólo expulsar a los franceses, sino sus derechos democráticos impugnando las viejas instituciones absolutistas. Las juntas diversas unifican su representación en la Junta Central de Sevilla. Así, 1808 es el 89 español. Estas juntas, en su propósito de ser coherentemente democráticas, declaran -el 22 de enero de 1809- que “las tierras americanas no son colonias sino provincias”, iguales a las de España, por lo cual, al convocarse a las cortes constituyentes, se les reconoce representación. Y más aún: la Junta de Cádiz, el 28/2/1810, informa a los americanos de los cambios producidos y les señala que la Junta que ellos han constituido debe ser modelo que deben tomar en América, es decir, los incita a formar Juntas. Esta información no es demasiado conocida, pero sí puede recordarse que el levantamiento del 1º de enero de 1809, en Buenos Aires, aunque de contenido españolista contra la preponderancia francesa, proclama: “Juntas como en España”. Esto significa que la revolución que recorre el territorio español, se extiende a América, explicándose por esta razón la sincronía de los levantamientos insurreccionales (La Paz l809, Caracas, Buenos Aires, Chile y Nueva Granada en 1810, Méjico, Paraguay y la Banda oriental, en l811). A la luz de esta interpretación resulta coherente, tanto la metodología juntista, como también la jura por Fernando, a quien tanto en España como en América se juzga una posibilidad democrática, deslindándolo del resto de la familia real corrompida. El levantamiento de las nuevas banderas democráticas se torna urgente en América cuando en España el proceso se derechiza con la disolución de la Junta central de Sevilla y la instalación del Consejo de Regencia, al mismo tiempo que Napoleón domina ya casi todo el país ibérico. Ambas noticias llegan a América en los primeros meses de l8l0 y apresuran los estallidos revolucionarios. Acta Cabildo Abierto Ahora bien, ¿qué clases sociales se enfrentan en Buenos Aires en ese mes de mayo de l8l0? Por un lado, se encuentran los defensores del absolutismo, sector integrado por los comerciantes monopolistas (registreros, ligados a casas matrices de España, beneficiados por el monopolio), es decir, “los godos”. Sus apellidos interesan porque luego reaparecen integrando la oligarquía argentina: Martínez de Hoz, Pinedo, Alzaga, Santa Coloma, Sáenz Valiente, Ocampo, Lezica, Beláustegui, Arana, Oromí, Ezcurra… En general, son dueños de esclavos, rentistas y ostentan escudos nobiliarios en las puertas de sus casas. Junto a ellos, el Virrey , los oidores (integrantes de la Audiencia) y la burocracia estatal, es decir, el funcionariado privilegiado vinculado al poder, que cuenta, además, con el apoyo de la cúpula eclesiástica y de alguna fuerza armada. En la vereda opositora se ha gestado un frente antiabsolutista constituido por comerciantes nuevos, la pequeña burguesía y sectores populares. La burguesía comercial en formación se halla integrada preponderantemente por comerciantes ingleses a los cuales el virrey ha otorgado permisos precarios de radicación y que muy pronto, si no se producen cambios en el poder, deberían levantar sus tiendas e irse a comerciar a otra parte ( El 18 de diciembre de l809 se les otorgó autorización por 4 meses, el 18 de abril de l8l0 se les dio prórroga por 30 días y ya en los días de mayo, nadie se preocupa de ellos, hasta que producida la revolución, consiguen radicación definitiva). Entre otros, pueden citarse algunos apellidos ingleses que luego reaparecen en diversos momentos de nuestra historia: Robertson, Parish, Billinghurst, Miller, Craig, O’Gorman, Amstrong, Lynch, Gowland, Wilde, Brittain, Mackinnon, Dillon, Twaites. Gibson. Ramsay… Integran también ese grupo algunos comerciantes nativos que vienen del contrabando y ligan su suerte ya tempranamente al capital inglés. Entre otros: Aguirre, Riglos, Sarratea, Escalada y García. Este sector concurre a la revolución para terminar con el absolutismo y establecer una amplia libertad comercial que permita una estrecha conexión con el comercio mundial. (Del 25 de Mayo visto desde esta óptica nos hablan Mitre y la Historia Oficial). En cambio, los demás integrantes del frente democrático desean concluir con el viejo régimen pero con un proyecto distinto: que el pueblo gobierne a través de sus representantes, asegurando los derechos del hombre y del ciudadano, la libertad de imprenta y el libre pensamiento, integrando el movimiento al estallido que conmueve por entonces al resto de la América Española e incluso, también al de España si allí prevalecen las fuerzas modernizadoras. Mariano Moreno Juan José Castelli Manuel Belgrano En esa pequeña burguesía se destacan varios abogados, como Moreno, Castelli, Belgrano y Paso, con el apoyo de unos seiscientos activistas que pertenecen a los sectores sociales de menores ingresos, conocidos como “Los Chisperos”, “La Legión Infernal”, o “los manolos”, en las crónicas españolas. Allí, liderando, se encuentran French, cartero de la ciudad y Berutti, empleado de la Tesorería del Gobierno. Allí, se destacan también Agustín Donado, gráfico, que se desempeña en la imprenta oficial, Buenaventura de Arzac que “no es nada”, según lo trata despectivamente un informe, Francisco “Pancho” Planes, abogado de exaltada posición revolucionaria, Felipe Cardoso, Vicente Dupuy, Francisco Mariano de Orma y otros, ignorados por la Historia Oficial y a quienes, en los informes del virrey y de la Audiencia, así como en los testimonios y recuerdos de época, se los designa como “la chusma” que vertía “especies subversivas”. También apoyan algunos sacerdotes populares como Alberti, Grela y Aparicio, este último recorriendo los cuarteles y arengando a la tropa, con dos trabucos al cinto. En los sucesos que se desarrollan en la semana de Mayo, los militantes encabezados por French y Berutti juegan un rol decisivo pues son ellos los que exigen y logran el Cabildo Abierto del 22 de mayo e incluso participan del mismo utilizando invitaciones falsas que ha “fabricado” Donado en la imprenta de Expósitos, como también son ellos quienes forman piquetes en las esquinas del Cabildo impidiendo el ingreso de algunos señorones reaccionarios. Son ellos también los que se movilizan contra la Junta tramposa del día 24 (dos absolutistas, dos revolucionarios y el Virrey como quinto miembro para desempatar), especialmente después que se contactan con Mariano Moreno, ese hombre que tenía la mente clara y sabía lo que había que hacer, por lo cual French lo apoda “el sabiecito del Sur”. Llegado el día 25 y cuando el “sordo” Cisneros y el síndico Leiva apelan a toda clase de dilaciones e incluso intentan que la fuerza armada reprima al pueblo en la Plaza, French, Berutti, Planes y otros ingresan a la planta alta del Cabildo y exigen por la fuerza –cuchillos y trabucos en mano- la designación de una Primera Junta, cuyos integrantes ellos mismos presentan, y firman, en primer término: “Por mí y ante de los seiscientos, Antonio Luis Beruti, por mí y a nombre de seiscientos Domingo French, siguiéndole entre otras, las firmas de Manuel Alberti, Hipólito Vieytes, Nicolás Rodríguez Peña, Tomás Guido” (Historia de la Nación Argentina. Academia Nacional de la Historia, Edit. El Ateneo, Bs As, 1969, tomo V, pág. 47) No existe duda de que el sector popular, como cabeza del frente democrático, impone a la Primera Junta para reemplazar al virrey. Sus integrantes juran, entonces, en nombre del Rey Fernando VII porque éste resulta aún una posibilidad democrática tanto para los españoles liberales como para los americanos de la misma filiación ideológica. Por esta razón, la base social de la revolución acepta no sólo esa jura sino que continúe flameando la bandera española en el Fuerte y que dos españoles integren el nuevo gobierno (Larrea y Matéu ) Subsisten también la Real Audiencia (cuyos integrantes, junto con el virrey, son detenidos y desterrados el 22 de junio, por su confabulación contrarrevolucionaria) y el Cabildo (a cuyos integrantes se los confina recién en octubre de 1810, por probárseles reuniones conspirativas). También son desterrados, meses después, varios ricachones, no por españoles, sino por enemigos de esa revolución que dirige ese Moreno para quien –según manifiesta horrorizado “el godo” Pinedo- “ya todos somos iguales, máxima que vertida así en la generalidad ha causado tantos males …y aún faltan padecimientos por este maldito desorden” (Manuel Arroyo y Pinedo, en “La primera polémica sobre la revolución deMayo”, de Raúl Molina, folleto, pág 73). Como se sabe, la primera decisión de la Junta es convocar a todos los pueblos a sumarse e inmediatamente organizar dos expediciones -una al Paraguay, la otra, al Alto Perú- así como vincularse a Artigas en la Banda Oriental, para insertarse plenamente en la revolución que está estallando en las distintas ciudades latinoamericanas. Plan Revolucionario de Operaciones Poco después, Moreno redacta el Plan de Operaciones que constituye el verdadero programa de la Revolución, documento que Bartolomé Mitre “pierde”, distraídamente, para poder mantener a la “Representación de los Hacendados” –alegato por el comercio libre- como objetivo del movimiento. Sin embargo, la aparición de nuevas copias del Plan, como asimismo de referencias de Fernando VII y de su hermana, Carlota Joaquina, respecto a ese documento , lo tornan hoy indiscutible. Allí se ratifica el proyecto latinoamericano, se plantea la destrucción del absolutismo en América y asimismo se formula un proyecto insólito para esa época: que el Estado reemplace, a una burguesía nacional inexistente, para promover el desarrollo económico. ¿A través de qué capitales? De los que se obtengan expropiando a los mineros del alto Perú pues como afirma Moreno, con argumentos sumamente actuales, “las fortunas agigantadas en pocos individuos …no sólo son perniciosas sino que sirven de ruina a la sociedad civil, cuando no solamente con su poder absorben el jugo de todos los ramos de un Estado, sino cuando también en nada remedian las grandes necesidades de los infinitos miembros de la sociedad, demostrándose como una reunión de aguas estancadas, que no ofrecen otras producciones sino para el terreno que ocupan, pero que si corriendo rápidamente su curso bañasen todas las partes, no habría un solo individuo que no las disfrutase…” Bernardino Rivadavia Como se advierte, esta revolución igualitaria y expropiatoria nada tiene que ver con aquella del comercio libre y el abrazo con los ingleses de que nos habla la Historia Oficial. Los comerciantes anglo-criollos –que participan en el movimiento por su interés de mantener su radicación en Buenos Aires- logran, recién en setiembre de 1811, elevar sus hombres al Primer Triunvirato (Rivadavia y García): “son los hombres de peso y de pesos”, según los califica Vicente Fidel López. Pero pierden posiciones el 8 de octubre de 1812 cuando San Martín y Alvear derrocan a ese organismo y surge el segundo Triunvirato integrado por los morenistas que recién han vuelto de su confinamiento. Vicente Fidel López A través de la década, en sucesivos avances, la burguesía comercial anglo-criolla refuerza sus posiciones y a principios de 1820, recién se hallará plenamente en el poder, siempre representada por Rivadavia y García. Es el período en que se inicia “la contrarrevolución”, le escribe Vicente López y Planes al General San Martín, quien acuerda con ese juicio.(Cartas de enero y mayo de 1830, Archivo San Martín) Su proyecto se despliega en esos años: empréstito Baring Brothers, libre importación, sociedades mixtas del Estado con capitales ingleses, Banco de Descuentos y Banco Nacional en poder de los comerciantes extranjeros, política antilatinoamericana contra San Martín y Bolívar, disgregación de la Banda Oriental y del Alto Perú. Esta sí es la política contrarrevolucionaria de la burguesía comercial –Rivadaviana en esa época, mitrista, en los años 60- que la Historia Escolar celebra como triunfo de “la civilización contra la barbarie”. Pero, por supuesto, no es el programa de Mariano Moreno y los revolucionarios de Mayo. Buenos Aires, mayo 2002.

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La Argentina es malvina
Apuntes Y MonografiasporAnónimo3/10/2010

Bien, voy a intentar postear esto otra vez deseando que lo lea quien quiera y opine (o no) en consecuancia. A aquellos que quieran bardear y para hacérselo más fácil les aclaro: - Comentarios fuera de lugar, serán eliminados; - Comentarios sin haber leído la nota, serán eliminados; - Sí, soy un vejete de 47 años; - Sí, soy ex combatiente de Malvinas; - Sí, a pesar de tanto idiota irrespetuoso, siempre intento ser educado. Gracias Por Martín Caparrós.- Las Malvinas son argentinas es una gran frase. Es uno de los eslóganes de la patria y, al mismo tiempo, la síntesis de una idea de esa patria; las Malvinas son argentinas, dice: afirma una calidad teórica, sostenida por supuestos merecimientos históricos, que la realidad se empeña en desmentir. Y no dice las Malvinas serán argentinas, podrán ser argentinas, deberían ser argentinas; dice que lo son, porque está escrito en las tablas de la justicia históricogeográficopolíticoinmanente. Donde deben estar escritas también todas esas certezas acerca de lo maravilloso que es nuestro país –y sin embargo estamos como estamos. Las Malvinas son argentinas, dice, pero se ve obligado a decirlo porque –en la realidad pura y dura– no lo son. Una idea de la patria: como quien dice somos, siempre, lo que deberíamos ser, un supuesto futuro; somos lo que seremos –o lo que, al fin, no somos. –Bueno, señor, hay que ponerse metas en la vida. –Sin duda, mi estimado. ¿Y no podremos encontrar metas mejores? ¿Algo del estilo la comida de los argentinos es argentina, la salud de los argentinos es argentina, la educación de los argentinos es argentina o, por sintetizar, los argentinos son argentina? En estos días volvieron las Malvinas, y lo primero que me incomodó fue la causa aparente: el gobierno argentino protestó porque una empresa británica empezaría a explorar la posibilidad de petróleo en esa zona. Era un clásico caso de ahora se vienen a acordar: ese mismo gobierno lleva siete años manejando un país donde casi todo el petróleo es explorado y explotado por empresas extranjeras. No sólo porque Carlos Menem –cuando Kirchner lo definía como “el mejor presidente que tuvo la Argentina”– privatizó YPF con la ayuda del señor gobernador y su señora legisladora, y los recompensó con los famosos 500 millones que siguen desaparecidos. Eso es historia antigua, de una época en que todos los que ahora dicen perro decían gato –y esperan que creamos que siempre ladraron. Pero no es necesario ir tan lejos: en 2008, en plena reforma kirchnerista, la Legislatura de Santa Cruz, perfectamente kirchnerista, extendió la concesión de la explotación de su petróleo a una empresa americana, la Pan American Energy, hasta el año 2047 a cambio de regalías muy menores. Y, mientras, el gas y el oro y la plata y el cobre y los demás recursos del subsuelo siguen en manos de empresas extranjeras que pagan impuestos ridículos y no necesitan un ejército de ocupación para proteger sus saqueos en San Juan, Catamarca, La Rioja, Chubut. Lo hacen cómodamente, bajo este mismo gobierno que, de pronto, se probó el traje nacionalista y le tiró de sisa: les quedaba pifiado que defendieran tan tenaz el petróleo distante cuando nunca defendieron el del patio de su casa. Entonces a más de un mal pensado se le ocurrió que lo que querían era “malvinizar” la coyuntura. Malvinizar es uno de esos verbos argentinos específicos que pueden desaparecer durante años y después, de pronto, resurgir del arcón con renovados bríos: malvinizar sería “utilizar la reivindicación y la memoria de las islas Malvinas para desviar la atención de otros problemas más urgentes” –y su inventor, sin duda, el ínclito Galtieri. Quizás este gobierno haya querido hacerlo: no lo sé, y nunca me gustaron los juicios de intenciones. Quizá realmente en términos de derecho internacional era necesario protestar ante las prospecciones para mantener la causa viva en las cortes del mundo. En cualquier caso, las Malvinas volvieron a convertirse en arma arrojadiza de los debates politiqueros del momento. Pasa cada tanto –y nunca pasa nada. La soflama malvinera es una de esas recurrencias argentina, y lo que me gustaría averiguar es si se gasta. No termino de saber si la argentinidad de las Malvinas sigue siendo una reivindicación muy popular: si importa a muchos argentinos, o no les importa demasiado pero creen que no deben decirlo, o no les importa y lo dirían si se lo preguntaran. Es difícil saberlo: para empezar, están los muertos. Parece como si no se pudiera hablar, debatir este asunto porque hubo una cantidad de argentinos desafortunados que murieron allí, peleando bajo las órdenes del general Menéndez. Es el chantaje clásico: los muertos matan la posibilidad de discutir ideas, y convierten cualquier debate en un duelo de lealtades y traiciones. Y, aun si alguien cruzara esa barrera, se toparía con todo el aparato de la patria: decir no me importan las Malvinas –o, por lo menos, me importan mucho menos que otros cuarenta y cinco puntos en la lista– es exponerse a la cólera nacionaldivina. Es probable, también, que a muchos les importe todavía: que tantas décadas de martilleo escolar sigan siendo eficaces, que una de las premisas ideológicas de la nación no se disuelva sólo porque el tiempo pase o la pobreza nos ataque o un general borracho haya creído que podía –y haya podido– usarla en su provecho. Yo también soy de esos que, chiquito, se compró todo el paquete cultural Próceres y Triunfos Argentinos; soy de los que recitaban convencidos que la bandera azul y blanca dios sea loado no había sido atada jamás al carro triunfal de ningún vencedor de la Tierra, y escribía poemas a Belgrano y San Martín y habría querido ser Sarmiento y fui, después, de esos que gritaban el final del Himno. Y, aún así, ya entonces la insistencia en la argentinidad de las Malvinas me resultaba sospechosa. –¿Sospechosa? ¿Qué quiere decir con sospechosa? –Sospechosa. Creo que quiero decir sospechosa. A veces me sucede. Nunca entendí que nos importara tanto la posesión de 12.000 kilómetros cuadrados vacíos en el medio del mar cuando teníamos un millón de kilómetros iguales vacíos en el medio de la tierra, a los que nunca les hicimos ningún caso. Entonces me explicaron –muchas veces, me explicaron– que era un símbolo: que no podíamos permitir que una potencia colonial ocupara un territorio que nos correspondía por geografía y por historia. Por geografía parecía, por historia era raro: primero la pobló un francés, después la compró el rey de España, después el gobierno protoargentino la usó como tierra de destierro y terminó por dársela a un comerciante alemán, Vernet, a cambio de una deuda. Entonces vinieron los ingleses y la ocuparon –no muy distinto de cómo Rosas y Roca ocuparon la Pampa y la Patagonia, sólo que no tuvieron que matar a nadie. En ese punto te contestan con la legitimación del atropello más antiguo: el territorio ya había sido tomado por los españoles, así que nos corresponde, como todo lo que tomaron gracias a la bula del papa Alejandro Borgia. Y, de últimas, el recurso de la razón geográfica: sí, es cierto, pero las Malvinas están acá nomás, al lado nuestro. O sea: que la ocupación de territorios vale siempre y cuando sean vecinos, o algo así. Pero menos entendía que nos insistieran en que esas islas lejanas eran nuestra deuda con la historia, en lugar de pensar que esa deuda era, por ejemplo, el tercer cordón del conurbano o las quebradas de la Puna o los bosques del Chaco –y sus millones de habitantes: las vidas de los argentinos son argentinas. Hasta que fui notando que el nacionalismo es un recurso que suele servir para que los habitantes de un país supongan que los culpables de sus desgracias son los habitantes de otro país y no los dueños del propio: que los causantes de nuestros males, digamos, son los piratas ingleses, no los ricos y gobernantes argentinos –que, por eso, suelen usarlo en sus momentos de menos cariño popular, para calmar las aguas o, por lo menos, desviar las olas. En estos días volvieron las Malvinas. Supongamos que siempre fueron, más que nada, un símbolo: la forma de decir no vamos a dejar que nos ocupen otros, que nadie nos mande –lo cual sonaba particularmente curioso, levemente vacuo en esos largos períodos en que nuestros gobiernos cumplían las órdenes de Londres o de Washington sin dejar de agitar el eslogan. Pero, de todos modos, era un símbolo casi puro, sin ninguna utilidad concreta; ahora, de pronto, su carácter simbólico se completó –¿se complicó?– con uno fuertemente material: resulta que sirven para algo, que pueden ofrecer dinero so forma de petróleo. Es, quizás, un momento nuevo en la historia malvinera. Que llega cuando, a fuerza de repetir slogans como ése de que las Malvinas son argentinas, terminamos por conseguir algo muy parecido o lo contrario: que la Argentina sea malvina; que se haya vuelto un territorio ajeno, lejano de sí mismo, una mera construcción simbólica que nos sirve para muy poquito. Ser argentino significaba algo cuando significaba que, por serlo, uno tenía derecho a todas esas cosas –una vida, salud, educación, comida–; si no es eso, no significa casi nada: una vez más, un símbolo vacío. http://criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=38299

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Críticas Apócrifas (1)
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THOMAS D. MASIADO Masiado tiene por fin una recopilación de su obra poética. Se hizo justicia con este yanqui-colombiano que decidió vivir en la Argentina, pues esta lo apasionaba, tan así, que pronto se mimetizó con los porteños. Es imposible referirnos a su obra sin hacer un recorrido por su vida. De orígenes muy humildes, robaba libros en la biblioteca pública de Carlos Calvo y Avda. La Plata para venderlos y poder pagarse el sustento. No todos los libros que hurtaba podía vender, ya que su desconocimiento era total, por lo que para pasar el tiempo leía los libros con los que se quedaba. Víctima de la pésima lectura no fue menos imbécil su instrucción aunque, claro está, su lectura era producto del azar. Comenzó a escribir sus primeros versos coincidiendo con su cada vez mayor atracción por la bebida. Conoció a quien fue su mujer, (la modelo y ahora escritora ítalo-japonesa Simamasu Piera), cuando en una discusión de bar tiró accidentalmente un pingüino de clarete al piso. El vino salpicó a Simamasu y, entre pedidos de disculpas y chupadas al vestido, se enamoraron. Pronto Simamasu se cansó de sus continuas borracheras y faltas injustificables en su hogar, a lo que debemos deducir que la desatendía, es decir... que andaba tan en pedo que descuidó semejante minón. Y Simamasu, por tanto, encontró el amor en otro hombre, ese amor que Masiado daba al alcohol. Pero, por lo que se desprende de muchos de sus versos él estaba enterado de esta situación mas no le importaba. Vayan estos versos escritos de su mano como ejemplo: “Ella me traiciona. Yo lo sé y espero Que esté con el boncha Pa’ ponerme en pedo”. Su vida no varió hasta su muerte, de la que está por cumplirse el segundo aniversario y que lo sorprendió a la temprana edad de 27 años; muerte accidental, recordemos, por chorearse del bar de San Juan y Mármol una botella pensando en que era aguardiente, pero resultando ser en realidad hipoclorito de sodio que usaban para la limpieza. No hay mucho más que decir de Masiado. Quizás lo anecdótico de que no se han puesto de acuerdo los críticos en cuanto a su obra. Para unos es pésima. Para otros es la genial obra de un poeta maldito. Vayan como final sus versos ante tal paradoja: “Qué me importa lo que diga la gilada, yo me chupo hasta la mugre de los dedos, lo que escribo es de mediocre a la pavada pero garpan, y así, yo me pongo en pedo”. “Estos fósiles critican mis palabaras, que son buenas, que son malas: no hay acuerdo. Yo me río de ver mi obra criticada, ¡pura mierda!, pero bue’, yo sigo en pedo”. Tales Lacossa. (Es mio, vale T!)

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Hermann Hesse, El Lobo Estepario.-
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El lobo estepario (1927) es quizás la novela más innovadora de Hesse. La doble naturaleza del artista-héroe, de hombre y lobo —humana y licantrópica—, le lleva a un laberinto de experiencias llenas de pesadillas; así, la obra simboliza la escisión entre la individualidad rebelde y las convenciones burguesas. Hesse, que ganó el Premio Nobel de Literatura en 1946, murió el 9 de agosto de 1962 en Suiza. (Licantropía: f. En la creencia popular, transformación de un hombre en lobo. En Medicina, transtorno mental en que el enfermo se cree transformado en lobo e imita su comportamiento.) El lobo estepario (fragmento) " El que haya querido los otros días, los malos, los de los ataques de gota o los del maligno dolor de cabeza clavado detrás de los globos de los ojos, y convirtiendo, por arte del diablo, toda actividad de la vista y del oído de una satisfacción en un tormento, o aquellos días de la agonía del espíritu, aquellos días terribles del vacío interior y de la desesperanza, en los cuales, en medio de la tierra destruida y esquilmada por las sociedades anónimas, nos salen al paso, con sus muecas como un vomitivo, la humanidad y la llamada cultura con su fementido brillo de feria, ordinario y de hojalata, concentrado todo y llevado al colmo de lo insoportable dentro del propio yo enfermo; el que haya querido aquellos días infernales, ése ha de estar muy contento con estos días normales y mediocres como el de hoy; lleno de agradecimiento se sentará junto a la amable chimenea y con agradecimiento comprobará, al leer el periódico de la mañana, que no se ha declarado ninguna nueva guerra ni se ha erigido en ninguna parte ninguna nueva dictadura, ni se ha descubierto en política ni en el mundo de los negocios ningún chanchullo de importancia especial; con agradecimiento habrá de templar las cuerdas de su lira enmohecida para entonar un salmo de gratitud mesurado, regularmente alegre y casi placentero, con el que aburrir a su callado y tranquilo dios contentadizo y mediocre, como anestesiado con un poco de bromuro; y en el ambiente de tibia pesadez de este aburrimiento medio satisfecho, de esta carencia de dolor tan de agradecer, se parecen los dos como hermanos gemelos, el monótono y adormilado dios de la mediocridad y el hombre mediocre algo encanecido que entona el salmo amortiguado. " (Fuente: www.epdlp.com) http://files.filefront.com/Hermann+Hesse+El+lobo+e

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Pablo Neruda, Antología Poética
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Tanto por la cantidad abrumadora como por la calidad insuperable, la obra realizada por Neruda desde Crepusculario (1923) hasta los Cantos Ceremoniales (1961) en un proceso permanente de expansión y desarrollo, que va desde el poema nostálgico, personal e íntimo según cánones de la poesía chilena del primer cuarto de siglo, al arrebato convulsivo del Hondero Entusiasta para tomar la forma de lamento fúnebre de proyecciones metafísicas incalculables en Residencia en la Tierra, puede ser calificada de titánica, sin peligro de caer en exageración. Neruda ha desviado el curso de medio siglo de poesía de habla española, señala Chelsea X (1961) y deberá ser juzgado en último término por el Canto General que para la revista norteamericana representa la culminación de su obra. “Nadie, en la historia de la poesía de lengua española”, sostiene Fernando Alegría en su Whitman en Hispanoamérica, “ensayó nunca una obra poética de tan profundos y ambiciosos alcances como el Canto General”. Y con tan óptimos resultados, agregamos nosotros: el Canto General y el Martín Fierro, cada uno en su género, son seguramente las obras máximas de la poesía hispanoamericana, lo que no es poco decir en una literatura que cuenta con obras tan categóricas como las de Rubén Darío, Gabriela Mistral, Vicente Huidobro, Nicolás Guillén y César Vallejo. La significación y la influencia de Neruda no se reducen, en manera alguna, al plano de las imágenes poéticas. Como lo dijo García Lorca, su poesía está más cerca de la sangre que de la tinta y constituye una componente importante del pensamiento revolucionario del siglo XX. Por eso es que no se puede hablar de Neruda en abstracto, porque él no es un poeta de salón ni un buda absorto en la contemplación del ombligo. Fundamentalmente, él es un poeta social, un Maiakowsky de habla española, un ser humano que ha sorteado todos los peligros. Las flechas inflamadas que él arroja al espacio no vuelven ya a su punto de partida como las piedras de doble filo del Hondero Entusiasta, sino que se incrustan en la frente y en el corazón del lector por muy gruesa que sea la capa de plomo que los cubra. (Fuente: edicionesdelsur.com) Antología Poética http://www.badongo.com/file/4968348

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Unos Vídeos de Uriah Heep
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Uriah Heep es una banda de rock británica surgida a finales de los años sesenta, desde las raíces de Spice, banda en la que militaban el mítico vocalista David Byron, y el guitarrista Mick Box, primeros fundadores del grupo. Uriah Heep se convirtió en una verdadera banda pionera del género "Heavy metal", aunque destacó por la heterogeneidad de su música, a caballo entre el Hard Rock, el estilo progresivo y la épica en dos de sus álbumes más conocidos: Demons & Wizards y The Magicians Birthday, a la postre influencias claras `para bandas como Blind Guardian y otras seguidoras del Metal épico. Se caracterizó, entre otras cosas, por sus constantes cambios de alineación, en la cual el único miembro permanente ha sido el guitarrista Mick Box. En el año 1970, cambiaron su nombre de Spice a Uriah Heep, influenciados por un peculiar personaje de una de las más universales obra de Charles Dickens, David Copperfield. Fue en ese año cuando entraría a formar parte de la banda Ken Hensley, proveniente de la banda The Gods, y que se convertiría con el paso del tiempo en la verdadera alma y compositor principal de casi todas las canciones del grupo en su época dorada. Se ocuparía de los teclados y en ocasiones de la slide guitar. También puso la voz a uno de los mayores éxitos por aquel entonces, Lady in black. Box, Byron y Hensley se convertirían en el pilar fundamental de la banda asistiendo a constantes cambios en el bajo y batería, hasta que en el año 1972 ingresaran Gary Thain y Lee Keerslake. Hasta entonces habían publicado tres álbumes: Very ´eavy, very , humble, en 1970, que supuso un magnífico debut, pero que la crítica defenestró con el argumento de que era una copia descarada de Deep Purple, algo incierto que se podía explicar porque en aquellos tiempos los dos conjuntos llegaron a compartir salas de ensayo y se dejaron influenciar por el sonido predominante de los teclados de John Lord. En poco menos de un año, se resarcieron ante crítica y público con la publicación de Salisbury (1970) y Look at yourself (1971), disco éste último en el que encontraron su sonido característio, como afirmarían más tarde. Las ventas comenzaron a dispararse tanto en su país de origen como en el extranjero, encontrando en países como Alemania, Holanda o Japón sus más fieles seguidores. Entonces llegó 1972, con las nuevas y a la postre definitivas incorporaciones que enriquecieron el sonido de la banda. La publicación de Demons & Wizards en 1972 les llevó a lo más alto, un disco redondo que bien podría haber sido un trabajo conceptual, ya que sus temas giraban casi en su totalidad acerca de temas alegóricos y llenos de fantasía épica. En este álbum está incluido su hit de mayor éxito, Easy livin´. Éste álbum encontró la continuidad perfecta en The Magician´s Birthday, que salió a la venta a los pocos meses de publicarse el anterior, y que les hizo ganarse la fama en todo el mundo. El sonido de éste último es más progresivo y sigue la temática de álbum conceptual que comenzó el anterior. La portada de Roger Dean, artista en alza que ya se trabajaba con artistas como Yes, contribuyó a realzar el trabajo impecable de la grabación. Publicaron desde 1973 hasta 1976, año en que David Byron fuera expulsado del grupo, otros cinco álbumes más, incluyendo el aclamado Live January 1973, uno de los mejores directos grabados en el mundo del rock. Los discos en estudio fueron: Sweet freedom, Wonderworld, Return to fantasy y High & Mighty, que a la postre sería el mayor fracaso de la banda, debido a las tensiones internas y a que prescindieron de Gerry Bron, productor habitual, para producirlo ellos mismos...En medio de la gira de presentación del disco, Byron fue despedido, por una adicción al alcohol que ya se hacía insoportable. Gary Thain había sido despedido de la misma forma año y medio antes por su adicción a las drogas, siendo sustituido por John Wetton. Curiosamente, el último concierto del genial cantante se celebró en Bilbao, a mediados de 1976...en el Pabellón de La Casilla. Después nada volvió a ser igual, y aunque firmaron alguno que otro buen disco como Firefly o el magnífico Abominog, la magia de los primeros tiempos se esfumó, dejando tras de sí una estela de éxitos y buen rock, que no fue del todo reconocido en su época, aunque con el paso del tiempo ganan credibilidad... Aunque en la actualidad siguen gozando de buena reputación, sus grandes obras aparecen en la década de los setenta, específicamente entre los años 1970 y 1976. Durante aquellos años su nombre figuró junto a los de Black Sabbath, Deep Purple o Led Zeppelin, formando el cuarteto de máximos referentes del Rock Duro. Uriah Heep Between Two Worlds link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=OeFhAIBvnOU Uriah Heep - Rain (Live) link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=Y1nyPEkFrBQ Uriah Heep - Time of Revelation link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=9grhHa_ktcU Uriah Heep Tales w/Thijs Van Leer (FOCUS) link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=ElA8zaKetqI Uriah Heep - Sunrise link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=eGKlaW_IFZs Uriah Heep - Traveller in time link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=6Pdi4HHVBVM

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Críticas Apócrifas (3)
ArteporAnónimo10/8/2007

Registrate y eliminá la publicidad! MELOANRO TONCUATRO ZODAPES Zodapes es un escritor sorprendente o incomprensible. Aunque tal vez ni una cosa ni la otra. Es un creador fascinante o un mediocre de aquellos. Nadie lo sabe. Lo seguro es que Meloanro es completamente inclasificable. Marcado a fuego por su primera lectura- Memorias De Una Princesa Rusa- entendió que el sexo, el erotismo, la pornografía, por qué no, eran lo suyo. Admirador de Sade y Miller, más que leer sus obras, las estudió. Comentó un día a un amigo sus lecturas y su ansia de escribir una novela donde contar sus experiencias personales. Su amigo le hizo reparar en que sus admirados escribían desde la experiencia, que es algo con lo que Meloanro no contaba. Es aquí donde comienza una carrera contra reloj por parte de Zodapes para adquirir la experiencia necesaria. No hubo burdel, casa de citas, esquina habituada por prostitutas, lugar del puerto, cine de películas pornográficas, y todo lo que pudiera acercarlo a lo sexual, que no haya visitado o caminado en su Atenas natal. Se dice de él que por su hambre de conocimiento incursionó en la homosexualidad, y que en su primera vez, se le piantó un lagrimón sobre “El coloso de Marussi”, libro que siempre lo acompañaba debido a su devoción por Miller y porque ese libro hablaba de su querida patria. Zodapes escribió novela, cuento, poesía y ensayo. Publicó 11 libros que han tenido por parte de la crítica especializada un enorme efecto nefasto. Pero nunca se dejó amedrentar por malos que fueran los tiempos ni por el cierre por quiebra de las dos editoriales que publicaron sus libros. Nosotros hemos tomado de entre su producción este “Orgía, Me Hiciste Mal” por el simple hecho de que había que elegir alguno. Ha publicado en él relatos, pensamientos, poemas, aforismos. A continuación publicamos unos versos de este libro: “Me invitaron a una orgía A campo abierto, entre yuyos; Loco, ¿este pene es tuyo ...? Alguien detrás ... Ay, lo temía! Me duele hasta la hipocresía, Ya tengo roto el orgullo.” Dicen que para muestra basta un botón. A veces, sólo a veces, es una verdad casi irrefutable. Cronista: Tales Lacossa. (Texto propio). <a href='http://b.t.net.ar/www/delivery/ck.php?n=a2afc290&amp;cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://b.t.net.ar/www/delivery/avw.php?zoneid=58&amp;cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&amp;n=a2afc290' border='0' alt='' /></a>

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Tabaquería, Fernando Pessoa.-
ArteporAnónimo10/4/2007

Registrate y eliminá la publicidad! Desde que en baúl que perteneciera a Fernando António Nogueira Pessoa, descubrieran los escritos que había dejado sin que éstos vieran la luz, los críticos y lectores no hemos dejado de sorprendernos con su genialidad. Aquí el poema "Tabaquería", que es considerado por muchos, el mejor poema que se haya escrito en el siglo pasado.- Tabaquería No soy nada. Nunca seré nada. No puedo querer ser nada. Aparte de eso, tengo en mí todos los sueños del mundo. Ventanas de mi cuarto, de mi cuarto de uno de los millones de gente que nadie sabe quién es (y si supiesen quién es, ¿qué sabrían?), dais al misterio de una calle constantemente cruzada por la gente, a una calle inaccesible a todos los pensamientos, real, imposiblemente real, evidente, desconocidamente evidente, con el misterio de las cosas, por bajo de las piedras y los seres, con la muerte poniendo humedad en las paredes, y cabellos blancos en los hombres, con el Destino conduciendo el carro de todo por la carretera de nada. Hoy estoy vencido, como si supiera la verdad. Hoy estoy lúcido, como si estuviese a punto de morirme y no tuviese otra fraternidad con las cosas que una despedida, volviéndose esta casa y este lado de la calle la fila de vagones de un tren, y una parida pitada desde dentro de mi cabeza, y una sacudida de mis nervios y un crujir de huesos a la ida. Hoy me siento perplejo, como quien ha pensado y opinado y olvidado. Hoy estoy dividido entre la lealtad que le debo a la tabaquería del otro lado de la calle, como cosa real por fuera, y a la sensación de que todo es sueño, como cosa real por dentro. He fracasado en todo. Como no me hice ningún propósito, quizá todo no fuese nada. El aprendizaje que me impartieron, me apeé por la ventana de las traseras de la casa. Me fui al campo con grandes proyectos. Pero sólo encontré allí hierbas y árboles, y cuando había gente era igual que la otra. Me aparto de la ventana, me siento en una silla. ¿En qué voy a pensar? ¿Qué sé yo del que seré, yo que no sé lo que soy? ¿Ser lo que pienso? Pero ¡pienso ser tantas cosas! ¡Y hay tantos que piensan ser lo mismo que no puede haber tantos! ¿Un genio? En este momento cien mil cerebros se juzgan en sueños genios como yo, y la historia no distinguirá, ¿quién sabe?, ni a uno, ni habrá sino estiércol de tantas conquistas futuras. No, no creo en mí. ¡En todos los manicomios hay locos perdidos con tantas convicciones! Yo, que no tengo ninguna convicción, ¿ soy más convincente o menos convincente? No, ni en mí... ¿ En cuántas buhardillas y no buhardillas del mundo no hay en estos momentos genios-para-sí-mismos soñando? ¿ Cuántas aspiraciones altas y nobles y lúcidas – sí, verdaderamente altas y nobles y lúcidas -, y quién sabe si realizables, no verán nunca la luz del sol verdadero ni encontrarán quién les preste oídos? El mundo es para quien nace para conquistarlo y no para quien sueña que puede conquistarlo, aunque tenga razón. He soñado más que lo que hizo Napoleón. He estrechado contra el pecho hipotético más humanidades que Cristo, he pensado en secreto filosofías que ningún Kant ha escrito. Pero soy, y quizás lo sea siempre, el de la buhardilla, aunque no viva en ella; seré siempre el que no ha nacido para eso; seré siempre el que tenía condiciones; seré siempre el que esperó que le abriesen la puerta al pie de una pared sin puerta y cantó la canción del infinito en un gallinero, y oyó la voz de Dios en un pozo tapado. ¿Creer en mí? No, ni en nada. Derrámeme la naturaleza sobre mi cabeza ardiente su sol, su lluvia, el viento que tropieza en mi cabello, y lo demás que venga si viene, o tiene que venir, o que no venga. Esclavos cardíacos de las estrellas, conquistamos el mundo entero antes de levantarnos de la cama; pero nos despertamos y es opaco, nos levantamos y es ajeno, salimos de la casa y es la tierra entera, y el sistema solar y la Vía Láctea y lo Indefinido. (¡ Come, chocolatinas, pequeña, come chocolatinas! Mira que no hay más metafísica en el mundo que las chocolatinas, mira que todas las religiones no enseñan más que la confitería. ¡Come, pequeña sucia, come! ¡ Ojalá comiese yo chocolatinas con la misma verdad con que comes! Pero yo pienso, y al quitarles la platilla, que es de papel de estaño, lo tiro todo al suelo, lo mismo que he tirado la vida.) Pero por lo menos queda de la amargura de lo que nunca seré la caligrafía rápida de estos versos, pórtico partido hacia lo Imposible. Pero por lo menos me consagro a mí mismo un desprecio sin lágrimas, noble, al menos, en el gesto amplio con que tiro la ropa sucia que soy, sin un papel, para el transcurrir de las cosas, y me quedo en casa sin camisa. ( Tú, que consuelas, que no existes y por eso consuelas, o diosa griega, concebida como una estatua que estuviese viva, o patricia romana, imposiblemente noble y nefasta, o princesa de trovadores, gentilísima y disimulada, o marquesa del siglo XVIII, descotada y lejana, o meretriz célebre de los tiempos de nuestros padres, o no sé qué moderno – no me imagino bien qué -, todo esto, sea lo que sea, lo que seas, ¡ si puede inspirar, que inspire! Mi corazón es un cubo vaciado. Como invocan espíritus los que invocan espíritus, me invoco a mí mismo y no encuentro nada. Me acerco a la venta y veo la calle con absoluta claridad, veo las tiendas, veo las aceras, veo los coches que pasan, veo los entes vivos vestidos que se cruzan, veo a los perros que también existen, y todo esto me pesa como una condena al destierro, y todo esto es extranjero, como todo.) He vivido, estudiado, amado y hasta creído, y hoy no hay un mendigo al que no envidie sólo por no ser yo. Miro los andrajos de cada uno y las llagas y la mentira, y pienso: puede que nunca hayas vivido, ni estudiado, ni amado ni creído ( porque es posible crear la realidad de todo eso sin hacer nada de eso); puede que hayas existido tan sólo, como un lagarto al que cortan el rabo y que es un rabo, más acá del lagarto, removidamente. He hecho de mí lo que no sabía, y lo que podía hacer de mí no lo he hecho. El dominó que me puse estaba equivocado. Me conocieron enseguida como quien no era y no lo desmentí, y me perdí. Cuando quise quitarme el antifaz, lo tenía pegado a la cara. Cuando me lo quité y me miré en el espejo, ya había envejecido. Estaba borracho, no sabía llevar el dominó que no me había quitado. Tiré el antifaz y me dormí en el vestuario como un perro tolerado por la gerencia por ser inofensivo y voy a escribir esta historia para demostrar que soy sublime. Escencia musical de mis versos inútiles, ojalá pudiera encontrarme como algo que hubiese hecho, y no me quedase siempre enfrente de la tabaquería de enfrente, pisoteando la conciencia de estar existiendo como una alfombra en la que tropieza un borracho o una estera que robaron los gitanos y no valía nada. Pero el propietario de la tabaquería ha asomado por la puerta y se ha quedado en la puerta. Le miro con incomodidad en la cabeza apenas vuelta, y con la incomodidad del alma que está comprendiendo mal. Morirá él y moriré yo. Él dejará la muestra y yo dejaré los versos. En determinado momento morirá también la muestra, y los versos también. Después de ese momento, morirá la calle donde estuvo la muestra, y la lengua en que fueron escritos los versos, morirá después el planeta girador en que sucedió todo esto. En otros satélites de otros sistemas cualesquiera algo así como gente continuará haciendo cosas semejantes a versos y viviendo debajo de cosas semejantes a muestras, siempre una cosa enfrente de la otra, siempre una cosa tan inútil como la otra, siempre lo imposible tan estúpido como lo real, siempre el misterio del fondo tan verdadero como el sueño del misterio de la superficie, siempre esto o siempre otra cosa o ni una cosa ni la otra. Pero un hombre ha entrado en la tabaquería (¿a comprar tabaco?), y la realidad plausible cae de repente encima de mí. Me incorporo a medias con energía, convencido, humano, y voy a tratar de escribir estos versos en los que digo lo contrario. Enciendo un cigarrillo al pensar en escribirlos y saboreo en el cigarrillo la liberación de todos los pensamientos. Sigo al humo como una ruta propia. y disfruto, en un momento sensitivo y competente, la liberación de todas las especulaciones y la conciencia de que la metafísica es una consecuencia de encontrarse indispuesto. Después me echo para atrás en la silla y continúo fumando. Mientras me lo conceda el destino, seguiré fumando. ( Si me casase con la hija de mi lavandera, a lo mejor sería feliz.) Visto lo cual, me levanto de la silla. Me voy a la ventana. El hombre ha salido de la tabaquería (¿ metiéndose el cambio en el bolsillo de los pantalones?). Ah, le conozco: es el Estéves sin metafísica. ( El propietario de la tabaquería ha llegado a la puerta.) Como por una inspiración divina, Estéves se ha vuelto y me ha visto. Me ha dicho adiós con la mano, le he gritado ¡ Adiós, Estéves!, y el Universo se me reconstruye sin ideales ni esperanza, el propietario de la tabaquería se ha sonreído. Álvaro de Campos. ( Fernando Pessoa) <a href='http://b.t.net.ar/www/delivery/ck.php?n=a2afc290&amp;cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE' target='_blank'><img src='http://b.t.net.ar/www/delivery/avw.php?zoneid=58&amp;cb=INSERT_RANDOM_NUMBER_HERE&amp;n=a2afc290' border='0' alt='' /></a>

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