DoctrinaC
Usuario (Argentina)
El creyente modernista tiene la certeza de que Dios existe en sí mismo, independientemente de que el hombre lo piense o no. Pero en él dicha certeza se apoya en cierta seguridad del corazón, gracias a la cual capta la realidad misma de Dios. Se trata aquí de una verdadera “experiencia”, superior a todas las experiencias racionales. Como nos lo recuerda el padre Enrico Rosa, para el modernista la fe ya no es esencialmente asentimiento de la mente, o acto intelectual, sino asentimiento de la voluntad, acto “emocional”, derivado no de la revelación divina, sino de una sensación psicológica, de una especie de intuición, experiencia o conciencia interna. La revelación es entendida como parte integral de dicha experiencia; la inspiración, por la que nos llega, no es sino un impulso a “formular” la experiencia; la tradición, una transmisión de experiencias; el dogma, una concreción práctica o provisoria de determinadas experiencias. En resumen, todo es explicado en base a las experiencias internas. Y como el hombre va evolucionando psicológicamente, también evoluciona su fe. Por eso hay varias religiones. El modernismo católico, sigue diciendo el padre Rosa, ha encontrado que la fe kantiana se puede conciliar lo más bien con la fe sobrenatural y divina. ¿ Y cómo ? Con un recurso simplicísimo: el de reducir la fe sobrenatural, de creyente y de católico, a un tipo de experiencia interna, a una intuición de la conciencia y del corazón. La revelación misma pasa a ser “parte integral de la conciencia”. Cada cual percibe la revelación inmediatamente en su alma. No es, por consiguiente, la manifestación divina de una verdad; es una emoción, un impulso del sentimiento religioso que en algunos momentos aflora, por así decirlo, de las profundidades de la subconciencia, y en el que el creyente reconoce un toque divino. ( Del libro “ El modernismo, crisis en las venas de la Iglesia” del padre Alfredo Sáenz )
Que no puede haber verdadera virtud donde no hay verdadera religión "Por más loablemente que parezca que manda el alma al cuerpo, y la razón a los vicios, si el alma y la misma razón no sirven a Dios, así como lo ordenó el Señor que debían servirle, de ningún modo manda ni dirige bien al cuerpo y a los vicios. ¿De qué cuerpo y de qué vicios puede ser señora el alma que no conoce al verdadero Dios, ni está sujeta a sus altas disposiciones, sino rendida, para ser corrompida y profanada por los visiosísimos demonios? Por lo cual las virtudes que le parece tener, por las cuales manda al cuerpo y a los vicios, para alcanzar alguna cosa, si no las refiere a Dios, más son vicios que virtudes. Porque aunque algunos opinan que las virtudes son verdaderas y honestas cuando se refieren a sí mismas, y no se desean por otro fin; con todo también en tal caso tienen su hinchazón y soberbia; y, por tanto, no se deben estimar por virtudes, sino por vicios. Porque así como no procede de la carne, sino que es superior a la carne, lo que hace vivir a la carne; así no viene del hombre, sino que es superior al hombre, lo que hace vivir bienaventuradamente al hombre, y no sólo al hombre, sino también a cualquiera potestad y virtud celestial". ( San Agustín - La Ciudad de Dios )
"Ya no hay pasión, celo, fuego, sino más bien liberalidad, lo cual se considera ahora la más grande de las virtudes, ya que el hombre incapaz de formarse una opinión definitiva sobre algo es llamado liberal, y el que ha descubierto unos cuantos principios para orientar su vida es condenado como de estrecho criterio. (sigue abajo) La tolerancia a degenerado en una indiferencia ante la verdad, ya que a lo justo y a lo injusto, al bien y al mal, se los trata en pie de igualdad. Cuando el mundo, como Pilatos, presta oídos por igual a Cristo y a Barrabás, a la virtud y al vicio, al bien y al mal, y permite que una votación determine al elegido, no hay necesidad de contar los votos. La bondad será llevada invariablemente a una cruz" (Monseñor Fulton Sheen-El comunismo y la conciencia occidental)
"...no podrá haber ya un orden trascendente y sólo existirá el propio proceso histórico, que avanza por necesidad dialéctica hacia una sociedad sin clases. Si un hombre es miembro de la clase comunista, está predestinado como lo estaba el calvinista de antaño, sólo que su cielo será el reino sin clases sobre la tierra. Pero si pertenece a la “clase explotadora”, está condenado históricamente. Entonces, habrá una certeza de elección en el deformado sentido paulino con respecto a los que no están ahora en Cristo, sino en Marx. Toda moral comunista, por eso, es una “moral de clase”. ( "El comunismo y la conciencia occidental" Monseñor Fulton Shenn ) La ética del comunismo: Parte 1 Afinidad entre comunismo y capitalismo ¿Quien fue Mons. Fulton Sheen ? link: http://www.youtube.com/watch?v=mFRbZl8rUp8 link: http://www.youtube.com/watch?v=-UEAIDxvTSE