DanielGamez7
Usuario (España)

En enero de este año, poco antes de la visita del presidente de China, Xi Jinping, a Oriente Medio, Arabia Saudita ejecutó el clérigo chií Nimr Baqr al-Nimr por “intentar implicar a potencias extranjeras en los asuntos del reino, desobedecer las leyes del Reino, y la posesión de un arma”. Irán, representante del poder chiíta y viejo rival de Arabia Saudita, denunció con amargura la ejecución. La tensión siempre presente entre los dos estados se acentuó aún más, poniendo en peligro la visita china. Esta no era la primera vez que una planeada visita a Oriente Medio por el presidente chino había sido puesta en riesgo antes de tiempo. De hecho, se supone que la visita iba a tener lugar en la primavera de 2015, pero fue cancelada y reprogramada debido a los combates en Yemen entre Arabia Saudita y los protegidos chiítas de Irán, los huthíes. Este año, a pesar de las tensiones chiítas y sunitas en curso, el viaje siguió adelante, con el presidente Xi visitando Teherán, Riad, y El Cairo. Desde que asumió la presidencia hace tres años, Xi había visitado casi todas las áreas del mundo, aparte de Oriente Medio. Una segunda cancelación podría haber sido vista como la expresión de una falta de respeto para la región, y podría haber afectado a los intereses económicos de China. Esta no fue, sin embargo, la única motivación detrás de la decisión de seguir adelante con la visita – en particular durante un aumento en las tensiones entre los dos estados más fuertes en el Golfo, la sunita Arabia Saudita y la chiíta Irán. La visita representó una oportunidad para que los líderes chinos presenten su nuevo enfoque, que insta a “hablar con todas las partes y negociar con todos los estados.” Las tensiones entre Irán y Arabia Saudita no produjeron la cancelación de la visita, pero dieron lugar a cambios en la programación. Una visita a los Emiratos Árabes Unidos fue sustituida por una visita a Irán, destacándose el hecho de que el presidente chino fue el primer líder en visitar Irán después del levantamiento de las sanciones. Al mismo tiempo, China expresó públicamente su apoyo al gobierno de Yemen – el aliado de Arabia Saudita – en su guerra con los proxis huthíes de Irán. China está preocupada por el conflicto entre los países árabes entre chiítas y sunitas. La región del Golfo, por miembros de ambas afiliaciones islámicas, ofrece a China con una tercera parte de su suministro de gas natural y el 52 por ciento de su suministro de petróleo, mientras que espera la duplicación de su uso para el año 2035. Cualquier agravamiento del conflicto entre sunitas y chiítas, amenaza con paralizar la economía china. El interés de China en la región también está reflejado en la intención de la presidencia de China. La iniciativa “Un zona, un camino”, busca vincular China a Europa a través de las rutas más cortas posibles, incluyendo el Medio Oriente. El objetivo de la iniciativa es obtener acceso a nuevos mercados para los productos chinos. Este es uno de los proyectos más ambiciosos de la historia humana, y su coste se estima en varios cientos de miles de millones de dólares. Cualquier conflicto violento en Oriente Medio podría dañar seriamente esta iniciativa y arrasar con la enorme inversión. El liderazgo chino entiende que no puede borrar los inmensos conflictos entre árabes que afligen a Oriente Medio, pero puede ayudar a preservar el status quo y evitar su deterioro. Parecería que la visita del presidente chino en este momento de tensión pretende transmitir este mensaje. Más allá de dar seguimiento a la visita presidencial, China está tomando medidas para mantener la estabilidad y reducir las tensiones islámicas mediante la creación de vínculos entre las dos partes. Está promoviendo iniciativas conjuntas entre chiitas y sunitas, como el gasoducto de gas natural que pasa a través de Irán y Afganistán, que dan a cada una de las partes un interés común en la minimización de los conflictos. China ha tomado medidas similares en otros lugares, también, por ejemplo, mediante la vinculación de la provincia de Xinjiang en el noroeste de China, con la chiita Teherán a través de un tren de alta velocidad que pasa por los estados sunitas de Asia Central como Kazajstán, Uzbekistán y Turkmenistán. Otro aspecto de la nueva política de Medio Oriente de China es la legislación aprobada en diciembre el año 2015 que permite al ejército chino llevar a cabo operaciones antiterroristas fuera de las fronteras chinas, con acuerdo del país en el que las operaciones se llevarán a cabo. Esta ley abre el camino para que China desempeñe un papel más significativo en la lucha contra el Estado Islámico o cualquier otra organización que perjudique la estabilidad internacional, en lugar de limitarse a proporcionar tropas para las fuerzas de paz de la ONU. La ley podría haber sido pasada para permitir que China desempeñe un papel mucho más prominente en el Medio Oriente, pero esta motivación no puede ser asumida. La legislación podría ser poco más que buenas palabras a los esfuerzos internacionales para mantener la estabilidad global. El anuncio de la creación del Foro de Paz en Oriente Medio, que se creará de forma conjunta por la Fundación de China Oriente Medio para la Paz y el Desarrollo (MEFPD) y el Foro de Cooperación China- Estados Árabes, es otro indicio de la nueva política china en el Oriente Medio. Qin Yong, el secretario general de MEFPD, expresó que este es un paso en el camino hacia el cumplimiento de la declaración hecha por el presidente de China a la asamblea general de la Liga Árabe en enero de este año: “Tenemos que promover la paz y lanzar el desarrollo en el Medio Oriente”. Qi Qianjin, Ministro Consejero de la Embajada de China en el Cairo, amplió la idea: “la paz y el desarrollo están relacionados entre sí, y lo desean todas las naciones del mundo. Esta iniciativa (en inglés conocida como One Belt, One road -Una zona, Un camino) puede contribuir en gran medida al desarrollo de la región”. Todas estas acciones chinas apuntan a un cambio en su enfoque de Oriente Medio. La región sigue siendo sumamente importante para China, que sigue siendo profundamente dependiente de la energía. También es un escenario en el que China puede demostrar su poder y capacidades en el escenario global. Estas capacidades se expresan principalmente en el comercio y en el mantenimiento de las relaciones con los países en conflicto unos con otros, como Irán y Arabia Saudita o Israel y el mundo árabe. China también está tomando medidas prácticas, tales como la construcción del gasoducto Irán-Afganistán, para templar las tensiones entre chiíes y suníes.

He estado viendo muchos artículos sobre el conflicto Israel-Palestina. Muchos de ellos dan una noticia al 30% dejando de lado muchas cosas importantes a tener en cuenta, tapando lo que realmente sucede (tal vez porque moleste o no sume puntos a la causa). Por mi parte creo que si se ha de comentar las violencias de Israel al mismo modo se ha de hacer sobre Palestina (que también comete crímenes). Nos lamentamos que en nuestros países hay periódicos de derecha, izquierda etc pero en cuanto a la política estera censuramos lo que nos conviene. Porqué cuando Israel ataca es un tirano, pero si lo hace Palestina está bien ? Porqué sale en las noticias que Israel ataca Palestina, pero no que en los hospitales judíos se ayuda a los palestino sin cobrarles un céntimo ? Porqué se repite una y otra vez la misma noticia del gran tirano Israel, pero no se muestran las imágenes de los palestinos usando la gente como escudo humano o dando armas a los niños y rápido a la guerra? Porqué hoy los muchos que gritan free palestine, en los 60' se beneficiaron del trabajo y dinero que traía el sionismo? Porqué dicen que hay apartheid en Israel, cuando en el mismo lugar donde votan los judíos lo hacen también los árabes (Israel, único país en medio oriente donde todo el mundo vota, mujeres incluidas). Porqué no nos muestran en las noticias cuando los palestinos matan a aquellos palestinos que no piensan lo mismo? Porqué en las noticias muestran imágenes de Syria y Afganistán haciéndolas pasar por Gaza, y luego no dicen nada al respeto (ni siquiera un lo siento, nos equivocamos de imágenes) ? Podría hacer una lista más grandes de cosas que no me convencen en las noticias. Yo por mi parte no intento justificar las violencias que se llevan a cabo en aquel territorio pero si se hace periodismo, ha de hacerse bien mostrando ambos lados. Si hay que criticar, critiquemos a los dos. Leo que Israel viola los derechos humanos, pero acaso llenar un niño palestino de explosivo para hacerlo kamikaze, no es violar los ddhh también? Matar a uno porque o bien no cree en allah o no apoya la causa palestina y luego decir que fue obra de Israel, no es eso violar los derechos también? A continuación os dejo un par de imágenes y vídeo que para mi son interesantes. Y añado (déjame darte del tú) la próxima vez que leas noticias, tweets, taringa etc.. no repitas las cosas como un loro, infórmate, investiga, curiosea para ver realmente como van las cosas. link: http://www.youtube.com/watch?v=I1M4eH9Kk7I link: http://www.youtube.com/watch?v=0ORAM-usqhQ link: http://www.youtube.com/watch?v=PPU4UN03t7E Todos pueden comentar, lo único que pido es un lenguaje de personas del siglo 21, no cavernicolas. Además aclaro que este post fue hecho con el objetivo de exponer información y mi opinión sobre dichos temas.
Esto lo ha escrito una columnista palestina afirmando que hamas les ha traído sufrimiento. Lee, piensa y no te apresures a conclusiones insensatas. En un artículo el 7 de agosto, 2014 titulado “No Ganamos”, publicado en el portal Amad.ps, la columnista palestina Dalia Al-´Afifi desafió la afirmación de Hamas de que ganó la guerra de Gaza. Ella escribió que Hamas había mostrado ignorancia al raciocinio de Israel, había causado innumerables pérdidas y daños a los palestinos, y había errado al rechazar la iniciativa de paz egipcia. Añadió que la inmensa destrucción en Gaza no puede ser llamada una victoria en todos los sentidos, y que las tácticas de Hamas no provocaran ninguna mejora en las condiciones de vida de los habitantes de Gaza, por no hablar del promover objetivos políticos más amplios del pueblo palestino. “No hay duda que esta actual agresión israelí contra la Franja de Gaza es diferente en todas sus formas, métodos y contenidos, e incluso ante las pérdidas en ambos bandos, de todas las guerras anteriores e intifadas que ocurrieron en el curso del conflicto árabe-israelí… la parte principal palestina que está liderando la campaña de campo en contra de la opresiva agresión israelí en la etapa actual es el movimiento Hamas, y todo lo que representa como la rama palestina de la Hermandad Musulmana HM. Fue Hamas que dirigió la campaña, incluso si el movimiento Jihad Islámico jugó un papel destacado, también, y así hizo el resto de facciones armadas y elementos, hasta cierto punto. “Lo extraño es que Hamas mostró una considerable ignorancia al raciocinio del fascista Israel, y no alcanza a comprender muchas cosas. Cierto, que Hamas hizo algunos logros militares sobre el terreno y logró un éxito considerable en términos de moral pública. Pero fracasó en su gestión política de la campaña, debido a varias razones, incluyendo sus puntos de vista como un partido y cálculos inútiles derivados de su comprensión a las relaciones de poder en la región – que inevitablemente hicieron que los palestinos pagaran muy caro en vidas y en daños a la propiedad. “Las inmensas pérdidas sufridas por los palestinos en vidas y el daño a la propiedad, cuyos resultados trágicos son actualmente difíciles de delimitar o evaluar, demuestran que los intereses partidistas eclipsaron en gran medida los intereses de los ciudadanos en Gaza. Si Hamas hubiese tenido varias ramas y lideres políticos y militares que comprendieran las condiciones de vida de los palestinos en los últimos siete años, no habríamos llegado a esta situación e hubiésemos sufrido estas trágicas bajas… sobre todo entre niños y ancianos – el mayor número de víctimas en la historia] del problema palestino, incluso mayor que en las dos intifadas. “Por supuesto, algunos dirán que este es el precio por la patria y la libertad. Es un precio que los palestinos de hecho han estado pagando durante 66 años, o durante los últimos 100 años – pero nunca el número de pérdidas había sido tan alto. Hamas podría haber infligido dolor sobre el enemigo sin traer una catástrofe humanitaria a los habitantes de Gaza, si hubiese entendido desde el principio la importancia decisiva de la iniciativa egipcia y haber negociado para mejorar los términos del cese al fuego y lograr la legítima demanda humanitaria que colocó en la parte superior de su lista, es decir, poner fin a la agresión opresiva y levantar el asedio injusto. En su lugar, consideró a los habitantes de Gaza y sus inquietudes como meras cifras… “Como pueblo bajo la ocupación, nosotros los palestinos tenemos derecho a emplear todo tipo de resistencia sancionado por el derecho internacional a fin de poner fin a esta odiada ocupación. Pero existe algo así como la responsabilidad y las consideraciones delicadas, que los movimientos de resistencia deben poner a la cabeza de sus listas de prioridades y cálculos. Tal tremenda destrucción en un área tan pequeña como Gaza… no puede verse como una victoria, incluso si los palestinos acordaran entre sí acerca de todas sus condiciones y demandas, un logro que no han logrado aún. Ahora tendremos un alto al fuego incondicional, seguido de un alto al fuego que eventualmente privara a Gaza de su capacidad de actuar – como si el objetivo de todo el derramamiento de sangre y todo el terrible sufrimiento fuese encontrar una fórmula para mejorar las condiciones y el modo de vida de los habitantes de Gaza. Parece ser que la mayor demanda y aspiración de la resistencia es levantar el estado de sitio en Gaza, sin vincular esto a ninguna demandas política respecto a los derechos y principios nacionales de los palestinos. Tal como temíamos, las hostilidades es probable reduzcan y terminen así, sin que ninguno de los derechos de los habitantes de Gaza haya sido realizada. “¿Hacia dónde va Hamas?… ¿Se renovará el alto al fuego una y otra vez, mientras se llevan a cabo rígidas negociaciones que no cederán mucho en términos de realización de las exigencias que se establecieron? ¿O regresaremos de nuevo para verter gasolina en el fuego y tocar los tambores de guerra, que no cambiará la ecuación, sino sólo nos llevará de vuelta al comienzo?! “Por otra parte, no podemos ignorar el hecho de que Egipto hizo todo lo posible, en todo sentido, en poner fin a la agresión – pero Hamas cometió un error y obstinadamente rechazó la iniciativa egipcia desde el principio de esta, en un intento por promover el papel de Turquía y Qatar, en línea con las opiniones de la HM, mientras que participaba en un desafortunado intento por marginar el papel de Egipto, a pesar de que el papel de Egipto es indispensable, por razones pan-árabes, históricas, geográficas y estratégicas. Habiendo fracasado lograr sus objetivos, Hamas regresó a Egipto – que ha asumido la causa palestina en toda la historia del conflicto árabe-israelí – y participó en las negociaciones bajo el manto oficial de la OLP. “Los medios de comunicación de Hamas, junto a los medios de comunicación de la HM, todavía insisten en incitar contra nuestra hermana mayor Egipto y en culparla de la agresión y el continuo asedio a Gaza. Ellos no entienden que los árabes, y especialmente los egipcios, leen el mapa correctamente y están muy conscientes de lo que Hamas quiere para lograr en su propaganda y campaña política contra Egipto, que ha ido en boga desde la revolución del 30 de junio, 2013 en contra del mandato de HM en Egipto. “Lo que nos interesa hoy es el destino del pueblo oprimido de Gaza, que ha perdido todo aspecto de una vida normal. ¿Dónde encontraremos nosotros vivienda para todas las familias que han perdido sus hogares y no pueden encontrar refugio excepto en instalaciones públicas? ¿Quién llevará a cabo el encontrar nuevas viviendas, y cuánto tiempo tomará poner fin a la catástrofe, la reconstrucción de las ruinas, y el sanar las profundas heridas causadas por la agresión opresiva y por el mal manejo de la parte palestina de la campaña? Aquí es donde Hamas empieza a eludir su responsabilidad y la coloca sobre los hombros de la Autoridad Palestina y el gobierno de acuerdo nacional, que sólo existe en papel”. Fuente: MEMRI
Una vez más Chile apoya a los palestinos. En la diáspora palestina, Chile ocupa un lugar singular: tiene más población palestina que Egipto o Líbano, y un poco menos que Siria. De unos 10 millones de palestinos en el mundo, se estima que varios cientos de miles viven en la nación sudamericana. Cuando el alcalde de la ciudad palestina de Beit Jala, Nael Salman, visitó Chile en 2013 aseguró que en el país vivían 400.000 palestinos con raíces en su ciudad, es decir, 20 veces más que en la propia Beit Jala. link: https://www.youtube.com/watch?v=PTvAGpwjWmA Es Chile un país con una gran solidaridad ? O está influenciada en esto por su población de origen palestino?
Esta es una carta de la escritora Naomi Ragen sobre el conflicto longevo Israel Palestina. Lee, piensa y no te apresures en llevar a cabo conclusiones repentinas sobre un conflicto tan longevo sin conocer la historia y analizar la situación. ESTÁ BIEN. NO LLOREN POR NOSOTROS LOS ISRAELÍES. Estoy sentada aquí en Jerusalén luego de una semana de angustia por los tres adolescentes asesinados, seguido de dos semanas de sirenas, explosiones, y por último, por los funerales de los jóvenes soldados de las FDI, de los cuales un tercio son estudiantes que deberían estar presentando sus últimos exámenes, en lugar de arriesgar sus vidas. Leo en Internet sobre lo horrible que soy como israelí y como judía, y en qué país inmoral y terrible vivo. Todas estas críticas provienen principalmente de la prensa europea: The Guardian, la BBC, los diarios en Italia, Noruega, Francia, y no se olviden de Estados Unidos: El Times de Nueva York, CNN. Y pienso: Vale, los ingleses deberían entender. Después de todo, vivieron los embates de la guerra, nazis lanzando bombas indiscriminadamente sobre ellos, de la misma manera en que Hamas nos está haciendo llover bombas sobre nosotros. Y cuando los valientes pilotos de la RAF apuntaron sus bombas en Dresden matando a 300.000 hombres, mujeres y niños, no arrojaron panfletos diciéndole a la gente cortésmente que evacuen; no enviaron a sus soldados a tocar las puertas para verificar si habían seguido las instrucciones de los panfletos (tal como la queja de CNN de que Israel no lo hizo en una escuela de la UNRWA, que probablemente fue alcanzado de todos modos por una bomba del Hamas). Y pienso en el resto de Europa, que reunió a nuestros abuelos y bisabuelos, y parientes hombres, mujeres y niños y les envió a las cámaras de gas, sin hacer preguntas. Y pienso: ¿Ahora ellos son los árbitros morales del mundo libre? ¿Les están diciendo a los descendientes de los que ellos asesinaron cómo deben comportarse cuando otros antisemitas quieren asesinarlos? En cuanto a los estadounidenses, representados por el Times de Nueva York, ese bastión de magnánima hipocresía y de periodismo mediocre desfilando como el “diario del historial”, uno sólo tiene que leer el artículo del Profesor Auerbach en el New York Observer (Dos Semanas de Equivalencia Moral simplista superficial Del Times de Nueva York) para ver cómo Jodi Rudoren y otros devotos a tiempo completo del Times han aprendido a cerrar sus mentes y a adorar al Hamas. Después de todo, hay NIÑOS MURIENDO. No importa que los palestinos hayan educado a toda una generación a ser pequeños aspirantes a nazis, que adoran la muerte y odian a los judíos, el asesinando sus almas, y que ahora colocan cruelmente sus cuerpos frente al peligro para ser usados en retoques fotográficos. No deberíamos estar sorprendidos por esta omisión del Times. Después de todo, El Times de Nueva York fue uno de los últimos medios de prensa en señalar a la atención del público lector las atrocidades nazis en Europa. Lean el Times durante los años de pesadilla, y vean si no pueden encontrar un patrón allí. Y así, como israelí, criada en los valores judíos, y estadounidense, enseñada a amar la libertad, la justicia, la democracia y el jugar limpio, tengo que decirle a todos ustedes europeos, norteamericanos, y de último a todos los simpatizantes y brutales terroristas musulmanes, que lo que están diciendo ya no mueve a nadie de buen juicio moral e inteligencia. La actual crisis en Gaza es tan moralmente clara, tan absolutamente un caso de legítima defensa, que debo decirles a ustedes, tal como alguien por fin se lo dijo al senador McCarthy: “¿Señor, no tiene usted vergüenza?” Prefiero que ustedes – escritores de estas mentiras y libelos – me odien a mí y a mi país, si eso significa que pueden guardarse las lágrimas por la muerte de otros. No estamos ávidos de simpatía. Después de todo, nos dieron mucho después del Holocausto, preferimos que otros tengan su parte ahora. En estos días, preferimos vivir, en lugar que haya gente llorando por nosotros y las injusticias cometidas contra nosotros. Así que por todos los medios, lloren por el pueblo palestino – hombres, mujeres y niños, cuyo liderazgo debidamente elegido les ha dejado cruelmente sin protección a la justa retribución por sus crímenes terroristas. Quiénes se llevaron el dinero de ayuda y están viviendo en Qatar en hoteles cinco estrellas construyéndose centros comerciales para sí mismos. Quienes construyeron túneles terroristas bajo sus casas, mezquitas, hospitales y escuelas, y reclutaron a sus hijos para que mueran por Alá, mientras ellos están sentados en búnkeres en espera a que la ONU les rescate. No lloren por nosotros, o nuestras familias, o nuestros hijos, o nietos. No esta vez. Ni nunca. No si podemos evitarlo. Porque esta vez, gracias a Dios, tenemos un país. Estamos armados. Esta vez, con la ayuda de Dios, sabemos cómo protegernos de los nazis y sus animosos medios de comunicación de elevados ideales. fuente: Naomi Ragen
Carta de Anibel Romero sobre el odio a Israel. Lee, piensa y no te apresures a conclusiones insensatas En estos mismos días centenares de cristianos son masacrados en Irak, Siria y Nigeria. Como ha sido señalado por diversos comentaristas y agencias de noticias, no son judíos quienes perpetran esos crímenes, sino musulmanes. Ahora bien, en Gran Bretaña, Francia, Holanda, Bélgica, Italia, Alemania, España, Dinamarca, Australia, Estados Unidos, y otros países del mundo occidental, se han realizado manifestaciones callejeras para protestar contra la acción militar de Israel en Gaza, acción basada en un inequívoco derecho de defensa legítima por parte de Israel, y acción que por desgracia produce muertes de inocentes. Por ningún lado, sin embargo, se observan iguales protestas contra la persecución y asesinato de cristianos y otros grupos religiosos y étnicos a manos de musulmanes en Irán, Afganistán, Pakistán, Libia, Costa de Marfil, Indonesia, Sudán, Kenya, Nigeria, Somalia, Tailandia, India, Malasia y Filipinas, para mencionar sitios adicionales. Las manifestaciones de protesta en Europa y otras partes se llevan a cabo casi exclusivamente contra Israel y los judíos, a pesar de que en términos relativos lo que ocurre en Gaza, por encima de todos los bien documentados esfuerzos de Israel para minimizar en lo posible las víctimas civiles, no puede compararse en intenciones y propósitos a los empeños genocidas de paramilitares musulmanes que estamos viendo en Irak, por ejemplo, en contra de grupos cristianos y de otros credos. Y al decir esto en modo alguno pretendo menoscabar o desdeñar las penurias y el sufrimiento de la población de Gaza, sometida como está a los impulsos suicidas de Hamás y a la retaliación de Israel. La indignación de Occidente se centra y focaliza en Israel y los judíos. ¿Por qué? No me cabe duda de que estamos presenciando otra prueba de la persistencia de los viejos odios antijudíos, que han envenenado por siglos el alma europea en particular, y que están extendiéndose en Estados Unidos y América Latina. El pueblo judío conoce muy bien estos odios ancestrales, de los cuales ha sido muchas veces víctima, y que hallaron su expresión más terrible, imperdonable y demencial en el Holocausto nazi. La creación de Israel está íntimamente vinculada al imperativo existencial del pueblo judío de proveerse de un hogar propio y defenderlo a toda costa, frente a odios que, no importa lo que los judíos hagan o dejen de hacer, parecieran no tener curación. Lo que en estos tiempos se hace patente con relación a Gaza, Hamás, y la reacción de buena parte de los medios de comunicación occidental es hacia los eventos que allí tienen lugar, amerita un análisis que vaya más allá de las explicaciones basadas en el antijudaísmo silvestre, alimentado de ignorancia y esquizofrenia, del Occidente de raigambre cristiana. La tesis que acá deseo plantear es que la hipocresía y distorsión en la reacción hacia los eventos en Gaza, pone de manifiesto que Israel representa para Europa y Occidente en general un desafío ético y político que los europeos de hoy no desean aceptar, y ni siquiera quieren mirar de frente, prefiriendo evadirlo u ocultarlo mediante el rechazo al chivo expiatorio judío. Israel, con su indoblegable decisión de defenderse frente a quienes han jurado su liquidación y repetidamente ratificado su voluntad de exterminar a los judíos, reta a Europa y a todo Occidente a entender la verdad: el islamismo radical constituye una amenaza existencial, no meramente episódica y pasajera, a todos los fundamentos de nuestra civilización. ¿Pero qué es lo que resta de esa civilización occidental de origen cristiano? Pues básicamente unos desechos de relativismo moral, de hedonismo, carencia de valores distintos al goce material, y la voluntad de no tomar la vida en serio y dejarse llevar por una incesante cadena de sensaciones efímeras, estimuladas por un consumismo frenético. A esto se suma la decadencia de las élites políticas y económicas entregadas a la más deleznable demagogia. Todo ello choca frontalmente contra el ejemplo de un pueblo, los judíos, y de su patria, Israel, que experimentan en carne propia y día a día el significado del radicalismo islámico, y responden con contundencia y eficacia en defensa de sus tradiciones, valores y sobrevivencia. Europa, Estados Unidos y el Occidente en general no desean saber nada de valores, compromisos, sacrificios, o decisiones firmes. Los pueblos del Occidente democrático y capitalista decaen demográfica y espiritualmente, y escapan en lo posible de una realidad que les acosa. ¿Para qué sacrificarse y prolongar la vida hacia el futuro? El objetivo es divertirse aquí y ahora y llegar al fin sin demasiadas preguntas, sin complicarse la existencia. De paso el odio a Israel, particularmente en Europa, es una forma de atenuar el sentido de culpa por el Holocausto. Decir, como lo he leído, visto y escuchado en diversos periódicos y noticieros de TV y radio de Europa, Estados Unidos y América Latina, que la actual acción militar de Israel en Gaza se asemeja al Holocausto hitleriano de los judíos, no solo es una absurda distorsión y una claudicación de todo sentido de las proporciones, sino una prueba de que la saña contra Israel esconde una vena secreta, por la que circula la ambición de restar importancia a la mortal pesadilla que en su carne y en su alma experimentó el pueblo judío a manos de los nazis. Me atrevo a aseverarlo: el odio a Israel también revela envidia; sí, envidia de los inmensos logros del pueblo judío en todos los órdenes del avance y el progreso en nuestro tiempo. Esos logros son primeramente espirituales y tienen que ver con el compromiso con unos valores, con el repudio a la frivolidad política y al relativismo moral que corroen las almas de los occidentales de hoy. Y a esos logros espirituales se añaden las extraordinarias conquistas de Israel y los judíos en todos los planos del conocimiento científico, del desarrollo tecnológico, del arte y la literatura. Impresiona en tal sentido leer la lista de Premios Nobel judíos y su relación con el número total de ese pueblo en Israel y otras partes del mundo. La civilización islámica, de su lado, padece de una crisis profunda. Yo lo lamento; no se trata de algo que me agrade o que celebre. Es una simple verdad que puede con facilidad constatarse, y es un problema que va más allá de la ausencia de democracia y de la abortada “Primavera Árabe”, y que se vincula con la libertad interior del ser humano, con lo que Kant llamaría nuestra “autonomía moral”. Para alcanzar ese punto culminante de la dignidad del ser humano Occidente necesitó, entre otros procesos de cambio, la Reforma Protestante. No se observa nada similar en el mundo musulmán, un ámbito donde la separación entre el gobierno político de las personas y el gobierno espiritual de las conciencias todavía no tiene lugar. El mundo islámico no pareciera tener la fuerza interior necesaria para acceder a una modernidad sustentada en la libertad de conciencia. De sulado, Europa está descubriendo que las inmensas comunidades musulmanas que viven en su seno, en Inglaterra, Francia, Holanda, Alemania, etc., no son necesariamente susceptibles de asumir los valores de tolerancia y convivencia que proclama la noción occidental de derechos humanos. Los europeos se resisten a admitir esa realidad, continúan refugiándose en la evasión, la “corrección política” y la negación de todo aquello que no complace al prevaleciente hedonismo facilista. De allí que los políticos democráticos en Europa se rehúsen en general a condenar inequívocamente las metas genocidas de Hamás, y continúen con la pantomima de establecer una equivalencia moral entre Israel y sus implacables enemigos. Se trata de políticos de plastilina, de pacotilla, de meros lectores de encuestas incapaces de tomar posiciones claras y valientes, ocupados solamente de ganar elecciones con base en la demagogia y en lo posible enriquecerse personalmente y a sus familias. Un espectáculo deplorable. Hamás lo establece inequívocamente en sus documentos fundacionales: su meta es liquidar a Israel y exterminar a los judíos. Las decenas de misiles que a diario están disparando contra Israel, los túneles de la muerte por los que transportan sus armas y pretenden penetrar el territorio de Israel para masacrar judíos, todo ello es lo que con sobradas razones los gobernantes y el pueblo de Israel están procurando destruir. Los medios de comunicación occidentales saben muy bien que Hamás esconde armamentos en escuelas, mezquitas y hospitales, que incita a la población civil de Gaza a actuar como “escudos humanos”, que busca activamente la multiplicación de víctimas civiles inocentes para ganar en el plano de la propaganda una guerra que no es capaz de ganar en el plano militar. Todo esto es muy bien conocido por el que se ocupe de estudiar el tema con objetividad y no sobre la base de prejuicios y odios irracionales. Pero ya que el odio hacia Israel prosigue sin tregua, al pueblo judío no le queda más remedio que defenderse. Fuente: Anibel Romero
Buen articulo para reflexionar sobre estos últimos conflictos.. Cuando, en 1957, un joven revolucionario increpó públicamente a Albert Camus, instándolo a pronunciarse claramente por la independencia de Argelia –aún con toda su violencia- éste respondió, con tono grave: En estos momentos están poniendo bombas en los tranvías de Argel. Mi madre puede estar en uno de esos tranvías. Si la justicia es eso, prefiero a mi madre. Ese tono tiñe nuestros días. Conviene leer; hablar poco, no con cualquiera, apenas los más cercanos, aún si para callar juntos, desolados. No sólo porque la sangre que corre merece abstenernos del parloteo obsceno, en el que los sermones virtuosos rivalizan con la infamia mientras el peor oportunismo periodístico se codea con la necedad, sino porque, ante la compulsión de tantos a “pronunciarse”, hay que empezar de nuevo. Otra vez. El periódico que suelo comprar habla de “bombardeos judíos”. "Murió un ciudadano judío", informa. Luego: "Murió un beduino". Aclaremos: ambos eran ciudadanos israelíes. Un noticiero insiste con "el conflicto judeo-palestino". (Curiosamente, cuando la comunidad judía argentina llama a un acto en apoyo de Israel y por la paz, el noticiero de turno transmite que éste fue realizado por “organizaciones israelíes”.) El mencionado diario informa (20/7) que "la operación ‘Filo Protector’ ya dejó 508 palestinos muertos, mientras que las respuestas de Hamás mataron a 15 israelíes." ¡Por fin, israelíes! Entendemos: israelíes son los soldados. No son civiles, mujeres, niños. Israelí significa ejército. (¡Uno de los más poderosos del mundo! ¡Amenaza la paz mundial!) Dejemos de lado, por ahora, la impudicia de una matemática infame y detengámonos en la foto que acompaña la nota: judíos ultra-ortodoxos envueltos en banderas palestinas. Son, ilustra el epígrafe, miembros de Neturei Karta, una secta judía que rechaza cualquier forma de sionismo. ¿Sabrá el diario que ellos, fanáticos ultrarreligiosos, no abogan por la causa palestina sino que consideran al Estado de Israel como lisa y llana herejía porque aún no ha arribado el Mesías? ¿Sabe que a ellos se refería Ajmadineyad cuando alegaba “no tener nada contra los judíos”? ¿O sólo obedece la vieja consigna stalinista: "mejor que lo diga un judío"? Y aún en ese caso, ¿no tiene acceso a la prensa israelí, a sus denuncias, a las manifestaciones antibélicas (que -ha ocurrido- pueden ser interrumpidas por inminencia de misil) de los propios ciudadanos israelíes quienes sostienen durísimas polémicas en torno a la actual operación en Gaza? La crónica del diario tiene, además, un extraño efecto: “palestinos” se iguala a “Hamás” –homologación más que cuestionable - y esa organización queda legitimada como "fuerza de defensa”. Nada dice el diario de los quince mil cohetes que Hamás disparó antes del actual conflicto, de su prédica de odio, del condicionamiento y adiestramiento militar de los niños palestinos. Tampoco menciona lo que Hamás proclama abiertamente en su carta fundacional que establece que Israel “seguirá existiendo hasta que el Islam lo extermine”; que rechaza toda “solución pacífica” por inútil; que sostiene que los judíos han creado el Consejo de ONU para, con él, “poder gobernar el mundo”; que declara que “la conspiración sionista no tiene fin” y “ha sido delineada en los Protocolos de los Sabios de Sion” (sic). Tampoco dice nada el diario de los dichos de Fathi Hammad, ex ministro de Hamás: Es como decirle al enemigo sionista: nosotros deseamos la muerte tanto como ustedes desean la vida. Millán Astray sabía decirlo en español: ¡Viva la muerte! Dejo el diario, vuelvo a Camus. Cuenta que su padre hizo el servicio militar en Marruecos en 1905. Una vez él y un compañero encontraron a "un camarada con la cabeza echada hacia atrás, extrañamente vuelta hacia la luna (...) Había sido degollado, y en la boca, la tumefacción lívida era su sexo entero”. "No son hombres", dice el padre. La respuesta que recibe es que a juicio de ellos, ése era el modo en que debían obrar los hombres, que ellos estaban en su tierra y empleaban cualquier medio. El padre insiste: "Está mal. Un hombre se contiene". No todo es lícito, hay actos que degradan toda causa Y si los actuales bombardeos degradan la causa israelí, Hamás degrada la causa palestina. Pero no hablo de “proporcionalidad”. Todo en el conflicto con Hamás es desproporcionado: ¿cómo hacer cuando combatientes y civiles visten igual en un absurdo campo de batalla, hecho de viviendas, parques, escuelas y hospitales? ¿Alcanza con avisar a la población por medio de volantes, llamados telefónicos y mensajes de texto, perdiendo así el valioso factor sorpresa, decisivo en toda guerra? ¿Cómo defender a la propia población de una lluvia de cohetes si para ello hay que atravesar un escudo humano? ¿Cómo salvar al niño que está en la escuela desde donde se disparan misiles o al ama de casa bajo cuya vivienda pasa un túnel que llega al propio territorio? Estos son los terribles dilemas que pesan ahora sobre la conciencia de los israelíes. Ya en plena guerra de Argelia, Camus y su madre escuchan una fuerte explosión: un acto terrorista. Corre a la calle y ve a un obrero en camiseta increpando a un muchacho árabe: -"Raza inmunda". "Yo no he hecho nada” -dice el otro. -"Todos están en la misma. Hay que matarlos a todos". Camus interviene y protege al muchacho. Sabe que cuando reina la violencia, los inocentes no encuentran lugar. Esa violencia es la que tantos y tan livianamente identifican hoy con “el sionismo”. Entonces ya que todos hablan de Israel, permítaseme aquí hablar de Hamás, una organización que enarbola con saña un arma tan feroz como imbatible: el niño muerto. Si no pueden ser israelíes (“¡ellos esconden a sus muertos!”), pues que sean palestinos. Para eso promueve su producción a escalas inimaginables y los ofrece al morbo voyeurista de ese Moloch cibernético siempre muerto de hambre que son las redes sociales. La producción industrial de esos pequeños mártires es la estrategia de Hamás, implementada no a través del poderío bélico, sino como una propuesta sacrificial que enfervoriza a las masas, que, a sabiendas o no, se dejan tomar por el viejo motivo del “crimen ritual”. Que Israel, existencialmente amenazado desde su misma fundación, caiga en esa provocación –cada civil muerto fortalece a Hamás- habla menos de la supuesta crueldad inherente al judaísmo (conozco gente inteligente que se dedica a demostrarlo) que de un error trágico que puede conducir a un callejón sin salida. Pero el mundo, deleitado, encuentra la oportunidad de vociferar ¡genocidio! La vieja Europa -que, según una amarga ironía, nunca podrá perdonar a los judíos por Auschwitz - se exonera a cuenta de Israel, el único estado sobre cuyas acciones “no se puede callar”. Y los humanistas no callan: Muerte a los judíos (o, en su versión yihadista, Itbaj al’Yahud), gritan -haciendo la quenelle, el recreado saludo nazi- jóvenes en París. En Berlín: Judíos al gas. En Varsovia llaman a llevar la bandera israelí a las chimeneas de los crematorios. En La Haya, a llevar a los judíos de las cloacas a la muerte. En Belfast, la policía debe custodiar una sinagoga cuyas ventanas fueron apedreadas, reemplazadas y vueltas a apedrear en menos de un día (Y, bueno, “cuando las sinagogas comienzan a actuar como embajadas…”). Pero la brava Europa no está sola. En Marruecos, el rabino principal de la comunidad fue apaleado. En Sudán, el editor de un periódico que llamó a establecer lazos con Israel, fue brutalmente golpeado. "Dios bendiga a Hitler", entona una cantante turca (ya no hablemos de los dichos de su presidente). Bajo el lema “Hitler tenía razón”, vemos su foto con la frase: Podría haber matado a todos los judíos, pero dejé algunos vivos para que se sepa por qué los mataba. Lo que se llama “vergüenza ajena” me impide citar latinoamericanos. Pero no todo ocurre en la calle, los claustros aportan lo suyo: "Israele come Hitler, bastardi nazisti", dice un profesor italiano, reclamando no sólo “mejores armas” para Hamás y “brigadas internacionales”, sino más muertos israelíes. Y, abundando en estereotipos, agrega: “No olvidemos que la Reserva Federal está en manos de Rothschild y Rockefeller". (Ah, ese instruido militante argentino que twitteó: “Paul Singer, sionista”. ¡Un Honoris Causa ahí!). Pero sigamos, que esa gavilla no es avara ni rencorosa. Un iluminado galo descubre el verdadero sentido del significante judío: “nazi”. Un español –desoyendo el remozado grito fascista de Hamás- encuentra que Israel es peor que Franco. Un esloveno sostiene que el sionismo es el verdadero antisemitismo y por eso “los nazis lo apoyaron” (sic). Ya un escritor germano había poetizado el peligro intrínseco que representa ese país “al que se prohíbe nombrar”. En resumen, hay un único, esencial y recurrente culpable de la historia. No se imagina cuántos son los infames (…) ¿Debo mencionarle nombres? (…) ¡Esas gentes escriben poesía!, dice en una carta Celan a Nelly Sachs (1960). Repito aquí palabras de León Werth: charlatanes de la política, filósofos del periodismo. No sólo evitan una lectura profunda del histórico conflicto palestino-israelí, sino que profanan -una vez más- la memoria de los asesinados en la Shoah. Por supuesto (¿otra vez hay que aclararlo?): criticar al gobierno de Israel por sus acciones no es “anti-israelí” ni, mucho menos, “antisemita". Tampoco lo es objetar los asentamientos o reclamar actos concretos en pro de una coexistencia pacífica. La ofensiva israelí debe cesar, sobre todo ahora, que ha provocado tantas víctimas (pero ¿acaso un solo niño muerto -palestino o israelí- no es en sí el horror?). Y, sin embargo sí lo es –antisemitismo, digo- censurar a Israel obviando la criminalidad de Hamás; o abogar por borrar a Israel del mapa; o invocar “Los protocolos…”. Sí lo es suponer que el dolor de Palestina (porque, al parecer solo “Palestina duele”) se cura rebobinando la historia y reparando el “error de origen”. Y, sobre todo, sí lo es tildar a Israel de “nazi”, palabra sin atenuantes, porque no hay –y con razón- libertad de expresión que se le aplique. Calificar con ella a los judíos o a los israelíes (no sé qué diría el diario) sólo persigue proscribirlos como tales, volverlos en esencia inaceptables y, por tanto, quitarles todo derecho a la palabra. Pero hay palabras que deben ser dichas. Y una es: tragedia. Estamos ante una tragedia histórica en su sentido más extremo: dos justicias enfrentadas. Los israelíes tienen derecho a no vivir amenazados por Hamás, a no ser secuestrados, a no ser blanco de misiles. Los palestinos tienen derecho a su propio estado, a manejar su economía, a vivir en libertad. Dos pueblos, dos estados… Ah, pero ¿no es lo que decía aquella vieja resolución de la ONU, la 181 –muy anterior a la 242- que llevó a la creación del estado de Israel y, subsecuentemente, al inmediato ataque de los países árabes circundantes? Pero ¿acaso esa independencia no significó también la naqba y miles de refugiados? Pero ¿acaso no fueron expulsado en igual número los judíos de los países árabes y ninguno de ellos sigue siendo refugiado? Pero, ¿acaso no ocuparon los territorios? Pero ¿acaso la OLP no fue fundada en 1964, tres años antes de la ocupación de los territorios? Pero ¿acaso no siguen construyendo asentamientos? Pero ¿y el muro? Pero ¿y los atentados suicidas que bajaron a cero con él?... Las recriminaciones mutuas son interminables. El dolor (incluso -¿osaré decirlo?- el dolor israelí) también. Sin embargo, los “ilustrados” ignoran la complejidad de esa escena pavorosa -donde, cada vez más, la ira y la venganza acumuladas por años obnubilan el discernimiento- y despojan de toda densidad trágica a los muertos israelíes (¿sería judío aquel beduino?). La academia, devota de Hegel, ve, con simpleza, dignidad en un solo campo: por un lado, muerte anónima (cuando no “merecida”); por el otro, mártires. Cualquier otra mirada es “teoría de los dos demonios”. ¿Qué palabras son ahí posibles? Porque, no nos engañemos, se trata de palabras, aunque ya no confiemos mucho en ellas. Palabras para nada ingenuas, para nada utópicas; tampoco son las que frecuentan aquellos que Sartre llamaba “demócratas abstractos”. Pensamos en los acuerdos de Oslo. Me consta que muy pocos, los mejores, recuerdan su texto, su espíritu. Otros recordarán, al menos, la foto. En ella, Rabin y Arafat se daban la mano: sonreían, pero no desconocían la historia; sin embargo, con todo ese pasado a cuestas, habían logrado encontrar el lenguaje que les permitió llegar hasta ahí. Un hombre, se contiene Rabin, quien, como militar había censurado la canción Shir Shalóm (Canción de paz) estrenada, en los ’70 por un coro del ejército (Gadná) adoptándola luego como himno del movimiento que él mismo lideró rumbo a ese increíble encuentro. Arafat, que entraba armado a la ONU y prologó la versión árabe de Mein Kampf. Rabin, asesinado por un extremista israelí. Arafat, denunciado como traidor por Hamás. Hombres que tuvieron la osadía de intentar palabras pronunciables al borde del abismo; que habían no sé si logrado pero seguramente intentado ver el mundo a través de los ojos del enemigo. Ninguna epifanía, ninguna visión mesiánica, sino el esfuerzo enorme y sostenido de dominar los propios recelos, los propios temores, los propios rencores. Werth -que en 1941 escuchó a Hitler decir: "Me enfrenté al internacionalismo judío"- se preguntaba, maravillado, cómo Claudel salió del antisemitismo. No llegó a leer el Diario de Claudel, sus cartas, su enorme trabajo sobre la Biblia y el Talmud –pliegue sobre pliegue- trabajo hecho en soledad, en silencio. Claudel, el gran reaccionario, escribió al Gran Rabino de París una carta -que se volvió panfleto clandestino- sobre la repugnancia que le producían las persecuciones. Lejos del silencio reflexivo, de la soledad decorosa, la república de los profesores vocifera. Es menos costoso que intentar palabras vacilantes para una justicia tan improbable como necesaria, una justicia que -lejos de los moralismos banales, de la identificación fácil, del estrechamiento de las opciones, de la pereza intelectual- enfrente la dimensión pragmática –es decir, la más existencial- de este agónico conflicto. Quienes intenten encontrar -¿inventar?- esas palabras inauditas, no podrán no asomarse a ese borde abismal. Quienes no debieran tener, al menos, la decencia de callarse.
Si quieres leer más artículos cómo este dale like a esta página fb: En la reciente historia de la portada de The Atlantic, Jeffrey Goldberg remarca que cuando Barack Obama entró por primera vez a la Casa Blanca, con largas guerras en curso en Afganistán e Irak dejadas por W. Bush, “él no estaba buscando nuevos dragones para matar”. sino todo lo contrario: encajar en el molde, es lo que Goldberg argumenta de un “presidente encargado de reducir los gastos y elegido para reducir los compromisos de Estados Unidos en el extranjero y delegar responsabilidades a los aliados. Sin embargo el lector podría ser perdonado por pensar que los dragones se han mantenido obstinadamente, e incluso multiplicado, durante el mandato de Obama. Por citar simplemente algunos ejemplos recientes: en octubre, el presidente autorizó el primer despliegue sostenido de Fuerzas de Operaciones Especiales estadounidenses en Siria para complementar su campaña área contra el Estado Islámico. En enero, surgieron informes de que la administración de Obama estaba reconsiderando la retirada de las tropas en Afganistán, dado el deterioro de la seguridad allí, y considerando el envío de más tropas a Iraq y Siria. El próximo mes, Obama dio a conocer su presupuesto de defensa que incluía un incremento de 2.5 mil millones de dólares más respecto al presupuesto del anterior año para así expandir la guerra contra ISIS en África norte oeste, y miles de millones más para el envío de armas pesadas, vehículos blindados y otros equipamientos hacia Europa central y oriental para contrarrestar la agresión rusa. En las últimas semanas, nos hemos enterado de los planes del Pentágono de enviar asesores militares a Nigeria contra el grupo yihadista de Boko Haram y lanzar una ofensiva aérea en Libia contra el Estado Islámico. Bombardeos estadounidenses mataron recientemente 150 presuntos militantes en Somalía y más de 40 en Libia. Por una medida, el ejército estadounidense está participando activamente en más países que cuando Obama asumió el cargo. No se suponía que tenía que ser así. Aunque Obama nunca se presentó como un candidato pacifista, su campaña presidencial 2007-2008 se basaba en parte en la promesa de acabar con la guerra de Irak y proseguir adecuadamente la guerra en Afganistán. En marzo del 2008 afirmó lo siguiente de Irak : “Cuando sea comandante, el primer día estableceré un nuevo objetivo: voy a terminar con esta guerra.” Más tarde en ese mismo año, enumeró sus dos primeras prioridades para hacer de Estados Unidos un lugar más seguro, “acabar la guerra en Irak responsablemente” y “terminar la lucha contra al-Quaeda y los talibanes”. El presidente también prometió una política exterior que se basara más en la diplomacia y menos en el poder militar en su primer discurso inaugural, además contando a su audiencia que “nuestro poder crecer mediante su uso prudente; nuestra seguridad emana de la inmensidad de nuestra causa, la fuerza de nuestro ejemplo, las cualidades atenuantes de la humildad y la moderación”. Mucho antes del tumulto de la primavera árabe y sus consecuencias, Obama ofreció extender su mano a aquellos dispuestos a abrir su puño. En muchos sentidos, Obama ha cumplido su palabra. Acabó con la Operación Libertad Iraquí y la Operación Libertad Duradera –las misiones de combate en Irak y Afganistán respectivamente, que Bush le había dejado- y redujo drásticamente el número de soldados americanos desde su máximo en ambos países. En medio de la primavera árabe, el presidente dirigió una campaña militar contra el dictador libio Muammar al-Qaddafi con el apoyo de las Naciones Unidas y una coalición multinacional. Él ha sido reacio a intervenir en la guerra civil siria de manera significativa a pesar de una intensa presión tanto desde dentro como fuera de su administración. En 2013, Obama anunció su intención de “alejar Estados Unidos de guerras permanentes”, afirmando: “nuestro esfuerzo sistemático para desmantelar las organizaciones terroristas debe continuar; pero esta guerra, como todas las guerras, debe acabar”. Y Obama ha mostrado en repetida ocasiones su compromiso con la diplomacia restableciendo relaciones con Birmania y Cuba, y llevando a cabo un acuerdo nuclear con Irán. Y, sin embargo, mientras que la huella militar de Estados Unidos en el extranjero es más débil hoy en día que cuando Obama asumió su cargo, también está más dispersada. Sin contar la probable expansión de la campaña contra ISIS en Libia y otras partes de África en un futuro próximo, el ejército estadunidense, según mis cálculos, se está involucrando en más países ahora que cuando Obama llegó a ser presidente en 2009, aunque en diferentes niveles. Para ser justos, la definición de “implicación militar” es difícil, en parte porque hay muchos niveles de compromiso sin la intervención militar e invasión a gran escala, y en parte porque gran parte de la actividad militar de Estados Unidos se hace desde las sombras. Es por eso que, al ser consultado Anthony Cordesman del Centro de Estudios Estratégicos e Internacional (CSIS) y Chris Harmer del Instituto de Estudios de Guerra, he limitado la definición de la implicación militar a los países que Estados Unidos está constantemente bombardeando (abiertamente o de forma encubierta); donde las regulares tropas estadounidenses están comprometidas en el combate, o donde las regulares tropas estadounidenses están propiciando servicios de inteligencia, vigilancia y reconocimiento de apoyo a otra fuerza militar que está comprometida en el combate. Según esta definición, los Estados Unidos están actualmente luchando en aproximadamente ocho países. (Por el bien de mi salud mental, mi definición excluye las fuerzas de operaciones especiales; Ken McGraw, portavoz del Comando de Fuerzas Especiales, o SOCOM, me dijo que a principios de febrero el personal de Operaciones Especiales fue desplegado en 82 países en aquella semana solamente.) Estos ochos teatros abarcan la continuación del conflicto en Afganistán; guerras con aviones en Pakistán, Somalia y Yemen; la campaña contra ISIS en Irak y Siria; y dos misiones de asesoría y asistencia –una contra Boko Haram, el cual al menos es un afiliado al ISIS en Camerún, y otro contra el Ejército de la Resistencia del Señor liderado por Joseph Kony en Uganda y países vecinos. Eso es más del doble de los países que se ajustan a mi definición de implicación militar por parte de Estados Unidos en enero de 2009, cuando abarcaba guerras actuales en Afganistán e Irak y una incipiente guerra con drones en Pakistán. Otros indicadores también sugieren que el país no ha abandonado su pie de guerra bajo la administración de Obama. Como candidato, Obama argumentó que la guerra en Irak representaba un coste desorbitado para el pueblo estadounidense. A lo largo de su presidencia, sin embargo, los militares estadounidenses habrán dispuesto de más dinero para iniciativas relacionadas con la guerra que en los tiempos de Bush: 866 mil millones de dólares bajo Obama comparado con 811 mil millones de dólares durante el mandato de Bush. (La medición de gastos relacionados con la guerra también es difícil, pero el Departamento de Defensa del Libro Verde ofrece las cifras más fiables, según Todd Harrison del CSIS, estas cifras no tienen en cuenta los fondos relacionados con guerra del departamento de Estado o los del USAID.) Vale la pena señalar que los gastos anuales han disminuido en los últimos años con el fin de la guerra en Irak y la desescalada de la guerra en Afganistán. De una manera importante, Obama ha cumplido con su promesa de alejar América de la guerra y hacer más seguros a los estadounidenses. El número de bajas en las tropas estadounidenses bajo la administración Obama es significativamente más baja que la de Bush. Durante la administración Bush, solamente la guerra de Irak cobró 4.229 vidas estadunidenses; la guerra de Afganistán 635 vidas más. A pesar del aumento de bajas en Afganistán durante el mandato de Obama, en gran parte debido a un aumento de soldados en su primer mandato, el presidente ha presidido una disminución de casi 60 por ciento en el número total de pérdidas de soldados. En los 20 meses desde que los Estados Unidos empezaron su campaña contra ISIS, ha habido solamente 15 víctimas estadounidenses, la más reciente hace sólo un par de semanas. Esta disminución de las bajas tiene mucho que ver con una marcada preferencia de Obama de utilizar ataques aéreos o fuerzas de operaciones especiales en vez de un gran número de infantería. Como Goldberg ha señalado, Obama se ha convertido en “el cazador de terroristas más exitoso en la historia de la presidencia”. Mientras que Bush lanzó 51 ataques aéreos contra supuestos terroristas en Pakistán, por ejemplo, Obama ha desatado 372, según los datos recogidos por la Oficina de Periodismo de Investigación. (Sin embargo la frecuencia de estos ataques ha estado decreciendo desde 2010.) De acuerdo con el mismo conjunto de datos, Obama ha autorizado al menos 112 ataques en Yemen y 19 en Somalia. Bush lanzó un solo ataque solitario en Yemen durante su entera presidencia. Obama también ha abrazado las fuerzas de operaciones especiales. En el año fiscal 2014, las fuerzas de operaciones especiales estadounidenses se han desplegado en 133 países, aproximadamente el 70 por ciento del mundo entero, según The Nation. El general Joseph Votel, comandante del SOCOM, ha afirmado que: “el comando está en su zenit absoluto. Es de hecho una era dorada para las operaciones especiales”. El tamaño del SOCOM se ha ampliado en casi un 25 por ciento desde que Obama asumió el cargo, aumentando de 55.800 personas a 69.700, según McGraw de SOCOMO. En otras palabras: los dragones persisten, pero los cazadores de dragones tienden a operar en el aire o en las sombras.[ Obama Promised to End America’s Wars –Has He? Edward Delman. The Atlantic. Traducido por redacción elmundosiglo21.com No te olvides de dejar puntos