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Primer post: 11 sept 2009Último post: 23 dic 2013
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Guernica o el horror interminable
Guernica o el horror interminable
InfoporAnónimo12/23/2013

Guernica o el horror interminable El bombardeo comenzó a las tres y treinta de la tarde del 26 de abril de 1937. Era una flota de cuarenta y tres aviones, de la Legión Cóndor, alemana, comandada por el teniente coronel Wolfram von Richthofen. Un Heinkel-111 sobrevoló a Guernica con la misión de determinar el objetivo y orientar a la formación de ataque. El pretexto era la destrucción de un puente, situado en una encrucijada, en las afueras de la “ciudad santa” de los vascos, pero, en rigor, se trataba de un experimento nazi contra la población civil, tal como tiempo más tarde el mismo mariscal Göring lo reconocería: “La guerra civil española brindó una oportunidad para poner a prueba a mi joven fuerza aérea, así como para que mis hombres adquirieran experiencia”. Guernica se convertía entonces en el primer ensayo de guerra total, con miras a la preparación y declaración de la Segunda Guerra Mundial. Reinaldo Spitaletta (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL) En oleadas de pavor los aviones arrojaron bombas explosivas e incendiarias sobre el casco urbano, mientras los cazas Messerschmitt-109 ametrallaban a los que trataban de huir de la ciudad de siete mil habitantes. La resistencia era casi nula: no había defensas antiaéreas ni refugios apropiados; solo algunos milicianos republicanos disparaban inútilmente sus fusiles contra las naves alemanas. El ataque tenía la aquiescencia de los franquistas. A las dos horas de “fuego celestial” Guernica era puro humo y polvo y hollín. Y horror. A las siete y treinta, cuando dejaron de bombardear, las llamas iluminaban el ocaso de la pequeña villa. No se dio nunca una cifra oficial de muertos, aunque la más común dice que hubo mil seiscientos. La prensa afecta a Franco difundió la versión de que habían sido las propias tropas de la II República las que destruyeron Guernica, pero ignoraba que había allí corresponsales extranjeros, como el sudafricano George Steer, que presenciaron la masacre y el apocalipsis ocasionados por los alemanes. Steer, que en algún momento tuvo que protegerse del ametrallamiento lanzándose a un cráter de los que forman las bombas, envió ese mismo día su crónica al Times de Londres. Cinco días después del acontecimiento de terror nazi-franquista, el Día Internacional de la Clase Obrera, el Primero de Mayo, Pablo Picasso comenzó a arrojar toda su cólera y su arte sobre un paño de ocho metros de largo por tres y medio de ancho. Antes de que estuviera listo ese cuadro que es una magnífica expresión de protesta contra la barbarie, Picasso realizó unos 45 dibujos y bosquejos preliminares, en colores, en los cuales aparecen desde el comienzo los elementos clave que compondrían su obra: el toro, el caballo y la mujer. Ya había dicho también que él “siempre creía y creeré que los artistas que viven y trabajan según valores espirituales no pueden y no deberían permanecer indiferentes al conflicto en el que los altos valores de la humanidad y de la civilización están en juego”. Guernica comenzó por encargo. Se la solicitaron los republicanos para que representara a España en la Exposición Internacional de París y para que, con ella, el mundo no olvidara las injusticias ni los genocidios. Ni la brutalidad de los que destruyen a sus congéneres. Desde los primeros bocetos, la talentosa Dora Maar, asociada y amante del artista, los fotografiaba: mujer, toro, caballo, luz, guerrero en el suelo. El 8 de mayo, Picasso introdujo en su composición a la madre con el niño, y el 11 de mayo de 1937 comenzó a pintar sobre el lienzo definitivo. Y, claro, él sabía que la pintura no estaba hecha para la decoración de apartamentos o para satisfacer el gusto de algún ricachón. No. En este caso, como en otros, era un testimonio sobre la violencia, un símbolo de la desesperación y las angustias del hombre. Uno puede imaginar al pintor buscando medios apropiados para decir todo eso que el cuadro dice (y lo que sugiere y comunica), deformando rostros, desmembrando cuerpos, poniendo la desesperanza a mirar al cielo, dándole a la escena un carácter de tragedia. Y si comenzó con colores, después Picasso se decidió por la ausencia de colores y seleccionó el blanco y negro, con gamas de grises, para mostrar el grito. Un grito, un aullido, que, antes, en España, ya habían dado poetas y escritores ante el desangre pavoroso de la guerra civil. Así lo cantaba, por ejemplo, Machado: “ Madrid, Madrid; qué bien tu nombre suena, / rompeolas de todas las Españas! / La tierra se desgarra, el cielo truena, / tú sonríes con plomo en las entrañas”. Y sobre el Guernica qué no se habrá dicho y escrito. Que el negro y el blanco evocan la muerte, que es la representación de la tristeza colectiva, que todo el conjunto es una consternación sin límites. Es el descuartizamiento del espíritu más que de los cuerpos, el dolor que nunca acaba. El resquebrajamiento de la condición humana. El 4 de junio ya Picasso había terminado su cuadro, “cuadro pacifista por antonomasia”, como lo han calificado, y ante el cual no se fila jamás la indiferencia. Cuentan que sus reproducciones decoraban los cuartos de las casas de los demócratas, de los que, tras la derrota de la República, continuaron en su intimidad albergando las esperanzas del triunfo de la libertad sobre la represión. Y también se dice que los que ven el original por primera vez no pueden contener las lágrimas ante esa composición que da cuenta de la crueldad humana. Dicen también que el blanco y negro, que eleva el dramatismo, lo escogió Picasso para expresar con mayor solvencia la brutalidad. Y, además, para evocar, de un modo simbólico y más trascendental, las fotografías que en los días subsiguientes al bombardeo, aparecieron en diarios de Europa y Estados Unidos. Guernica, luz y sombra, una revelación de los sentimientos más inhumanos. Picasso estableció que el cuadro no debía volver a España hasta cuando hubiese otra vez una república, un gobierno democrático. Y por eso, permaneció en el Museo de Arte Moderno de Nueva York hasta 1981, cuando ya la dictadura franquista era apenas un mal recuerdo. Guernica es, posiblemente, el testimonio artístico más elocuente del siglo más sangriento y devastador en la historia de la humanidad, que ahora, en el siglo XXI, parece andar hacia tinieblas más espeluznantes.

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Aproximaciones al Comunismo Libertario
Aproximaciones al Comunismo Libertario
OfftopicporAnónimo3/5/2011

Aproximaciones al Comunismo Libertario Escribí este texto solo para comentar aquí mi respuesta a varios comentarios que siguen una misma línea. Esa línea es la de no entender bien lo que es el comunismo libertario sin Estado. Este error que cometen algunos es justamente por no poder conseguir una interpretación correcta de los conceptos esenciales que se utilizan habitualmente en estos temas. Para eso, es difícil que las entiendan aunque yo se las explique. No me creo que por escribir esto acá lleguen a comprenderlo, me conformo con que les deje una duda. De todas maneras pueden agarrar cualquier libro sobre sociología, economía, historia y filosofía que sea básico y les va a ampliar mucho más que yo. Hasta ahí, se les puede orientar a la gente que no sabe sobre los conceptos que voy a desarrollar libremente sin ninguna prudencia académica ni intelectual. Sino, más bien, a manera de divulgación. De expresar un pensamiento que se lleva cocinando hace tiempo. El Estado en un Comunismo Libertario Para comenzar habría que mencionar un concepto fundamental. El Estado en un comunismo libertario no existe. Es un concepto fundamental. Repito, ES UN CONCEPTO FUNDAMENTAL. Pero ¿Por qué no existe? Porque el lucro queda de lado. El lucro es lo que hace que una persona explote a otra. Esa voluntad de querer siempre algo más, que se observa en cualquier lado, eso es el lucro. Y eso es lo que quiere cambiar Marx y todos los comunistas libertarios. Si no hay voluntad de querer lucrar con cada cosa que puede llegar a haber en el planeta, desde los más pequeño e insignificante a los más valioso como la vida de un ser viviente ¿entonces por qué va a haber explotación? Y si no hay explotación ¿Para qué existe un Estado que junta a la clase empleadora y la clase empleada para estipular convenios salariales? ¿Nunca se preguntaron porque la gente trata a otra gente como cosas, como instrumentos? Ahora yo no hablo que no se decida en conjunto que se va a ser ante una situación crítica. La autoría sobre un arreglo a un fin es de todos. No como sucede que es de unos pocos. Una vil oligocracia que, como se sabe, poco tiene de demócrata. Los asuntos del conjunto los atiende el conjunto. El Estado en estas condiciones no tiene necesidad de existencia, ya que cualquier arreglo a un fin se elije en conjunto y sin lejanos representante que tarden tanto en lograr conocimientos de las necesidades del conjunto. La libre concurrencia y la igualdad de oportunidades Aclaro esto porque hay un comentario habitual que ya está generalizado en bares, entremesas, oficinas, puestos de trabajo, centros de estudio, donde se dice que la gente no está dispuesta a ser menos y por eso no quiere vivir en un país comunista donde no tiene la igualdad de oportunidades como las que sí brinda el capitalismo. Esta es una de las críticas que más se le han hecho al comunismo libertario. Y no porque se les critique siempre quiere decir que sea verdad. Bueno, contestar a esa pregunta es preguntarle ¿Qué tan significativo para su ser es desear tener tantas cosas? No me hablen del egoísmo del capitalismo porque la lógica del ego y la individualidad no entra en los parámetros del todo, de la totalización. Y hablar del egoísmo en estos términos es hablar en un sinsentido. Y no creo que nadie acá quiera hablar en un sinsentido. En el comunismo libertario se buscaría y se desarrollaría el ser en todo su esplendor justamente porque el ser esta desatado de la cosa. La cosa seria para el hombre, y no el hombre para la cosa, como sigue sucediendo hoy en día, todavía. Al buscar su desarrollo pleno, el ser no quedaría estático como siempre se le criticó que sucede en el comunismo al no haber eso que llaman los economistas "libre concurrencia", "libre cambio" o "igualdad de oportunidades". Si se fijan, siempre lo que usan y defienden estas palabras son los que más cosas tienen. O mejor dicho, son los que más atados a las cosas están. La propiedad privada los apropio de su propia libertad. Ya no quieren otra cosa que no sea esa otra cosa por tener. Y nunca llegan a satisfacerse de cosas y se encuentran enajenados por las cosas, se encuentran cosificados. Las comparaciones con los países comunistas existentes Hay otra crítica que se le achaca al comunismo y está enlazada con la anterior idea que expuse anteriormente. Y la idea que quiero contraponer a la idea generalizada que se formo aquí y allí es decirles que eligen mal al tomar a la URSS como parámetro para compararla como un país comunista. Y esto no es capricho. Esto es método. No se puede comparar un país que nunca pudo cumplir con su idea porque siempre quiso ser país. El comunismo debía ser internacional, su fin no era ser dentro de las fronteras geográficas de un país entre otros países. Sino ser a nivel global. Ahora si tomamos a un país como comunista ¿Cómo un país va seguir los ideales del comunismo libertario si está rodeado de países capitalistas? ¿Cómo hace para relacionarse con otros países capitalistas? ¿EEUU nunca quiso desestabilizar a la URSS? ¿Que la potencia número uno del mundo quiera desestabilizar a un país no haría esto aún más difícil toda la cuestión? Si queremos comparar, las distancias son insalvables. Pero esto solo se lograría con el supuesto de que el comunismo tendría que ser a nivel mundial. No a nivel nacional como se ha proclamado que se ha hecho. A lo cual, yo y por lo visto varios más aquí, no compartimos. No comparto y traigo los fundamentos con los que se le puede hacer una crítica inteligente a cualquier sistema económico, social y político que se pueda haber desarrollado. Conclusiones finales Lamentablemente, mucha gente se dedico la vida entera malinterpretando un pensamiento. Esto sucede, a grandes rasgos, por dos causas fundamentales. Una por error; siempre hay gente que se equivoca, después de todos somos humanos. Hay una larga data de discusiones dentro del marxismo sobre todas estas cuestiones cuestiones. En todas sus vertientes y contracaras dentro de la izquierda y por fuera de ella. Y la otra causa, es por codicia. La codicia se desarrolla de la misma forma como se desarrolla cualquier intento por ser alguien mejor a lo que ya se es. Pero lo importante de cualquier crítica, como diría Marx, es que la crítica no sólo quede en palabras como autoconciencia. Sino que las palabras evolucionen, y las palabras ya han evolucionado cuando las encontramos cuando aprendimos a usarlas. Así que van a tener que re-evolucionar otra vez. Es decir van a tener que revolucionar en acción práctica, directa, sin mediación. Y con esto no digo tomar las armas. Por las vías pacíficas se puede. Por el sólo hecho que todavía no se ha hecho de esta manera a nivel global no quiere decir que sea imposible. Es solo difícil, pero no imposible. Renunciar a esto es mirar a otro lado. Es vivir pendiente de tener un algo que simplemente no satisface hasta tener ese próximo algo. Pero cada vez que se tiene algo, se quiero otro algo. Es un círculo vicioso. Es enajenación. El fin de todo esto no son las cosas, como nos aclara Marx, sino la autoconciencia de la libertad, como ponderó Hegel. Y según este último pensador, se necesita el reconocimiento del otro para reconocernos libres. Y hasta que no estén todos libres, nadie lo va a poder ser. Espero haber podido decir todo lo que tenia que decir. Me despido como hacia Karl Marx en varios escritos que dejaba en cualquier organización obrera de Europa. "He dicho y salvado mi alma".

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Art von Schatzgräber!: Marx y Aristóteles (I)
Art von Schatzgräber!: Marx y Aristóteles (I)
Apuntes Y MonografiasporAnónimo9/14/2010

Art von Schatzgräber!: Marx y Aristóteles (I) El Naturalismo, o Humanismo consistente se distingue tanto del Idealismo como del Materialismo, y es, al mismo tiempo, la Verdad unificadora de ambos. Sólo el Naturalismo es capaz de comprender el acto de la Historia Universal.” (Karl Marx, ‘Nachlass’, 1844, III Manuskript) Si Karl Marx tiene una característica es evitar el elogio desmedido, la aclamación desproporcionada. A la cruda ironía del desprecio que aplica a sus oponentes le contrapone la aséptica aplicación escolar de un comentario a sus autores más afines. Cuando Marx afirma que Aristóteles es el “Alejandro Magno de la filosofía griega”, le llama “gigante del pensamiento” y le considera uno de los filósofos “mas intensivos” junto a Spinoza y Hegel, demuestra su enorme admiración y respeto intelectual, quizá sólo comparable a la que tenía por el oscuro Hegel. Aristóteles es un pensador dotado de una ciencia verdaderamente enciclopédica, dirá Marx, al que hay que tener en especial estima entre todos los filósofos de la Antigüedad. La filosofía moderna, dirá en otro escrito, no ha hecho otra cosa que simplemente llevar “adelante la labor ya iniciada… por Aristóteles”, el cual radicalmente “rechazaba la eternidad del Espíritu ‘individual’ y el Dios de las religiones positivas.” En los Hefte preparatorios a su trabajo de habilitación académico, opone Aristóteles a Platón y no tiene ninguna duda de la superioridad de la teoría del Estagirita. Mientras Aristóteles ha intentado construir una ciencia verdadera, Platón ha intentado crear una especie de nueva religión, de llevar al climax una acabada filosofía de la trascendencia. La obra de Platón posee una característica esencial: “la analogía de la filosofía platónica con toda religión positiva”. Marx acepta ad litteram la crítica aristotélica a la teoría de las ideas tal como la encuentra expuesta en Metafisica, Libro I. En este punto es un antiplatónico desde la perspectiva ortodoxa de Aristóteles. Incluso, señala Marx, Aristóteles supo vislumbrar las superioridad de las formas primitivas de la Dialéctica en su crítica a los pitagóricos: “Aristóteles ya criticaba de un modo profundo la superficialidad de un método que parte de un Principio abstracto, sin dejar que este Principio mismo se supere en formas más altas.” En su teoría científica es posible encontrar lo que Marx denomina la “Singularidad conceptual real (wirkliche begriffliche Einzelnheit)”. ¿Aristóteles una suerte de Ur-Hegel? ¿están ya en su obra las simientas de la Dialéctica de la certeza sensorial, la Dialektik der sinnlichen Gewißheit? ¿Aristóteles es el primero para Marx en establecer al Hombre como un ser natural-activo, ein tätiges Naturwesen? El impacto de Aristóteles en Marx, aunque temprano y vasta, no es evidente si no excavamos en profundidad. Una lectura crítica y paciente denota una influencia intensa y de largo aliento en toda su obra, quizá sólo comparable a la obra hegeliana. En su Kritik de 1859, su primera obra madura, nuevamente aparece el gran Aristóteles elevándose sobre Platón: “Aristóteles concibe el dinero de una manera incomparablemente más multifacética y profunda que Platón.” Precisamente el abordaje multidisciplinario, desde varios enfoques y perspectivas, era uno de los grandes aportes metodológicos de Aristóteles en su estudio De anima. Incluso Aristóteles, subraya Marx, ha vislumbrado en sus investigaciones los dos movimientos esenciales de la circulación entre mercancía y dinero (M-D-M y D-M-D) bajo el nombre de “Economía” y “Crematística”, calificando a la primera como forma natural y racional, mientras que estigmatiza la segunda como antinatural y contraproducente. No se olvida de él ni en sus polémicas con sus enemigos teóricos y políticos (con Dühring, por ejemplo), ni en su correspondencia (con Lassalle), ni en los valiosos Grundrisse, ni en el mismo Das Kapital, donde en el análisis de la forma valor lo califica de un brillante genio. Delimitémonos por ahora a su estapa más temprana, a sus años de joven hegeliano y estudiante universitario. El detallado conocimiento del opus aristotélico por el joven Marx está bien documentado durante este momento de su vida. Durante la preparación de su disertación sobre la Differenz entre Demócrito y Epicuro para obtener el doctorado en filosofía sucesivamente lee la primera traducción al alemán de De anima, además De caelo, De partibus animalum, Metafisica, De generatione e corruptione, Physica (estos dos últimos en edición trilingüe con texto griego) e incluso los llamados Scholia in Aristotelem, una compilación de comentarios griegos sobre su obra. A fines de 1839 el joven Marx comienza a leer, transcribir y a traducir pasajes elegidos del libro de Aristóteles De anima (Περὶ Ψυχῆς, Peri psychēs, Über die Seele), es simultáneo a su intento de criticar el libro antihegeliano del neoaristotélico Trendelenburg, proyecto fallido del que ya hablamos. En su tesis doctoral se permite, discutiendo acerca de la noción de Verdad y del problema de la certeza de todo saber humano, corregir a Trendelenburg en su juicio sobre la psicología aristotélica y que no habría sido Aristóteles quien habría descubierto la contradicción inherente a las ideas de Demócrito. Traducción, interpretatio y transcripción marxiana pueden verse por primera vez desplegadas en el primer Berliner Hefte: son dos cuadernos que contienen los Exzerpte del libro de Aristóteles. El primero tiene las traducciones del propio Marx y los extractos, con brevísimos comentarios, del Libro III (1-9) del De anima; el segundo cuaderno carece de comentarios, es el Libro III (9-13) y del Libro I (1-2). Un posterior cuaderno, utilizado antes que los otros dos, parece que contenía pasajes y comentarios del Libro II, se ha perdido. El primer cuaderno que se conserva es datado por el propio Marx como “Aristoteles de anima II und III. Zweites Heft, lib. III” con fecha “Berlin 1840”; el segundo carece de fecha. ¿Cuál es la razón del joven Marx para elegir esa obra aristotélica? En primer lugar Aristóteles aquí desarrolla in extenso su idea materialista (y enfrentada mortalmente a Platón) que el alma es la armonía del cuerpo y puede llamarse sustancia sólo en cuanto “es la entelequía de un cuerpo natural que posee la Vida en potencia.” (De anima, II, 1, 412ª). La entelecheia no es más que el movimiento puesto en actualidad de lo que está en potencia (dynamei). El alma no puede considerarse separada o autónoma de la propia materialidad de lo corporal, o sea: carece de la condición de inmortalidad o perennidad. Aristóteles llegará a compara al alma con la mano, y llamarla “instrumento de los instrumentos”. El alma, en estrecha composición/conjunción con la materialidad del cuerpo, es el principio formador del organismo. Los fenómenos psiquícos, incluso los más sofisticados o complejos, se deben investigar de esta conexión materialista entre el alma y el cuerpo, es decir: se derivan en última instancia de la naturaleza psicofísica del organismo. Por ello el alma es eidos tón sómatos, el fundamento de los seres vivos. Todas las funciones del alma están ligadas materialmente (fisiológicamente) con el cuerpo; el pensamiento se relaciona con lo corpóreo como lo cóncavo con lo convexo, pero el alma posee funciones que están separadas de todo de los corpóreo. Aristóteles elimina toda trascendencia, ya sea de la reminiscencia platónica juntamente con su teoría de las ideas, como la supervivencia del alma entera después de la desaparición del cuerpo. Es sintomático que Marx profundiza en la tercera etapa del pensamiento aristotélico, cuando vuelve a la investigación empírica de los detalles de sus hipótesis y, mediante una consecuente aplicación de su concepto de eidos (εἶδος), Forma, sea el creador de un nuevo tipo de enfoque científico. Además la nueva dirección de Aristóteles tuvo dos continentes donde fue más creativa: el ancho campo de la Naturaleza y la Historia. También Aristóteles modifica en este período su método, no tanto en la forma del silogismo sino en el contenido de verdad de las premisas de una demostración científica y también en la forma de exposición. Al diálogo (y método) dialéctico se le suma, como auxiliar indispensable, el lenguaje argumentativo, que se ha desarrollado a partir de la propia praxis de los griegos a través de una prosa no literaria. De anima es una realista investigación materialista, científico-natural de los procesos psíquicos, fisiológicos y físicos que no podía sino fascianar a Marx en su combate contra el idealismo objetivo. Existía un estímulo fuerte para afrontar este escrito ya en el propio Hegel: en sus Vorlesungen sobre la Historia de la Filosofía la ubica dentro de la Filosofía del Espíritu de Aristóteles (la cual divide en Psicología y Filosofía Práctica), dedicándole un amplio espacio, desglosándola libro por libro. En cuanto al Libro III en especial, Hegel afirma que Aristóteles proyecta “una profunda y luminosa mirada sobre la naturaleza de la Conciencia (Natur des Bewußtseins)… la Reflexión de la Conciencia es la posterior distinción de lo subjetivo y lo objetivo, el sentir consiste precisamente en levantar esta separación, en aquella Forma de la Identidad que se abstrae de los subjetivo y lo objetivo. Lo simple, la verdadera Alma o el Yo es, en la sensación, la unidad en la diferencia (Empfinden Einheit in der Differenz).” Hegel señala que Aristóteles pasa de la sensación al Pensamiento y se torna esencialmente especulativo: “pues el Pensamiento consiste más bien en esto: en no Ser en-sí; y, por razón de su pureza, su realidad no es el Ser para-otro (Füreinanderessein), mientras que su posibilidad misma es el Ser para-sí (Fürsichsein)… lo que vale tanto como decir que el Pensamiento es en-sí el Contenido de lo pensado y que sólo coincide en lo que es consigo mismo… Es como se ve una actitud altamente idealista…” Para Hegel, en De anima Aristóteles ha afirmado categóricamente “que la Razón en-sí es la verdadera Totalidad en general y… que el pensar es verdaderamente esta actividad que es el Ser para-sí y el Ser en-sí-y-para-sí (Fürsichsein und Anundfürsichsein), es decir: el Pensamiento del pensamiento (Denken des Denkens), determinado así de un modo abstracto, pero que constituye por sí mismo la Naturaleza del Espíritu Absoluto (Natur des absoluten Geistes).” Nicolás González Varela --------------------------------- Textualmente: “Wir sehn hier, wie der durchgeführte Naturalismus oder Humanismus sich sowohl von dem Idealismus, als dem Materialismus unterscheidet und zugleich ihre beide vereinigende Wahrheit ist. Wir sehn zugleich, wie nur der Naturalismus fähig ist, den Akt der Weltgeschichte zu begreifen.” No es casualidad que esta afirmación aparece en el capítulo de sus manuscritos centrado en la crítica materialista de la Dialéctica y la filosofía hegeliana en general. “Aristoteles, dem mazedonischen Alexander der griechischen Philosophie”, en: “Differenz der demokritischen und epikureischen Naturphilosophie”, en: Marx, Karl/Engels, Friedrich; Gesamtausgabe (MEGA), Abt. 1: Werke, Artikel, Entwürfe Bd. 1: Karl Marx: Werke, Artikel, literarische Versuche bis März 1843, Akademie Verlag, 1975, p. 21. En español: Marx, Karl; “Tesis Doctoral. Diferencia entre la filosofía democriteana y epicúrea de la Naturaleza”, en: Escritos de Juventud, FCE, México, 1982, p. 20. “Aristoteles hat das Geld ungleich vielseitiger und tiefer aufgefaßt als Plato.”, en: Zur Kritik der Politischen Ökonomie, en: Marx, Karl/Engels, Friedrich; Werke, Band 13, 7, unveränderter Nachdruck der 1. Auflage 1961, Dietz Verlag, Berlin, 1971, pp. 3-160. En español: Contribución a la Crítica de la Economía Política, Siglo XXI Editores, México, 1980, p. 105. “Das Genie des Aristoteles…”, en: Marx, Karl; Das Kapital; Band I, Ullstein, Frankfurt, 1983, pp. 39-40; en español: Marx, Karl; El Capital, Tomo I/Vol. I, Siglo XXI, México, 1983, p. 74. Véase las notas bibliográficas de Marx a su Dissertationsschrift: “Anmerkungen. Erster Theil”, en: Marx, Karl/Engels, Friedrich; Gesamtausgabe (MEGA), Abt. 1: Werke, Artikel, Entwürfe Bd. 1: Karl Marx: Werke, Artikel, literarische Versuche bis März 1843, Akademie Verlag, 1975, p. 59. El joven Marx maneja también fuentes doxográficas como Diógenes Laercio, Clemente de Alejandría o Simplicio. En español: Marx, Karl; “Notas de Marx a la Tesis Doctoral”, en: Escritos de Juventud, FCE, México, 1982, p. 57. Karl Marx / Friedrich Engels; MEGA (2), Abt. 4: Exzerpte, Notizen, Marginalien, Band I, Exzerpte und Notizen bis 1842; Texte, Dietz Verlag, Berlin, 1976, p. 155. Según lo que los especialistas afirman en el Apparat, los cuadernos sobre Aristóteles son iguales que los utilizados en el trabajo sobre Epicuro y diferentes al resto de los usados en Berlín a partir de 1841, lo que se puede conjeturar que el trabajo sobre De anima ya estaba concluído en la mitad de 1840, cf.: Karl Marx / Friedrich Engels; MEGA (2), Abt. 4: Exzerpte, Notizen, Marginalien, Band I, Apparat, p. 733. Véase: Natali, Claudio: “Aristotele in Marx (1837-1846)”, en: Rivista critica di storia della filosofia, 31 (1976), pp. 164-192. Sobre la nueva dirección de Aristóteles y sus innovaciones en Ciencias Naturales y en la Filosofía de la Historia, véase: Jaeger, Werner; Aristóteles. Bases para la historia de su desarrollo intelectual, FCE, México, 1984, p. 372 y ss. En cuanto a las relaciones de De anima con los procesos psico-físicos en la obra de Aristóteles, véase: Düring, Ingemar; Aristóteles. Exposición e interpretación de su pensamiento, Universidad nacional Autónoma de México, 1990, p. 857 y ss. Sobre la interpretación de De anima, véase: Nussbaum, M. C./Rorty, A. O. (eds.); Essays on Aristole’s ‘De anima’, Oxford University Press, Oxford, 1992. Sobre De anima en particular, es mu ñutil el extenso estudio de Roland Polansky, Aristotle’s ‘De anima’, Cambridge University Press, New York, 2007. Hegel, F. W. G.; Vorlesungen über die Geschichte der Philosophie, Werke in zwanzig Bänden. Band 19, Suhrkamp, Frankfurt, 1979, pp. 210-211. En español: Lecciones sobre Historia de la Filosofía, II, Editorial FCE, México, 1985, pp. 302-303. Ibidem; p. 213; p. 305. Ibidem; p. 219; p. 310. -------------------------------- Fuente: http://fliegecojonera.blogspot.com/2010/09/art-von-schatzgraber-marx-y-aristoteles.html

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La cuestión identitaria al servicio de la ofensiva capitali
InfoporAnónimo10/25/2011

:: África :: Revueltas en el norte de África25-10-2011Túnez¿La cuestión identitaria al servicio de la ofensiva capitalista?Wafa GuigaViento Sur[Escrito unos días antes de las elecciones a la Asamblea Constituyente, este artículo muestra algunas de las características de la situación en la que éstas se han celebrado, particularmente la focalización del debate en la cuestión identitaria, a fin de ocultar los problemas sociales y democráticos que perduran a pesar de la caída de Ben Ali].Desde hace más de una semana, lo que la prensa informa de la situación en Túnez concierne exclusivamente a las manifestaciones de los salafistas. La difusión en una cadena de televisión privada de la película Persépolis, de la franco-iraní Marjane Satrapi, ha sido, en efecto, el pretexto para manifestaciones violentas de unas decenas, y luego de algunas centenas, de salafistas, que han llegado hasta a amenazar de muerte al presidente de la cadena de televisión en cuestión. Una semana antes de las elecciones a la Asamblea Constituyente, el debate público se ha reducido así a la cuestión identitaria.Que la representación de dios bajo los rasgos de un viejo barbudo provoque tanta violencia demuestra lo que la sociedad tunecina puede contener de más oscurantista y que la dictadura disimulaba por la fuerza de la represión. Y este episodio ha beneficiado al partido islamista Ennahdha (cercano a los Hermanos Musulmanes), que aparece –comparativamente- como ¡moderado y no violento!La lucha contra las ideas oscurantistas es una urgencia hoy, en un país en el que los islamistas intentan recuperar para ellos el proceso revolucionario en curso. Al mismo tiempo, la manipulación de la cuestión identitaria, utilizando a la extrema derecha, es un método bien conocido. Se sabe su utilidad para el mantenimiento del orden establecido y para hacer olvidar las cuestiones económicas y sociales.El paro sigue siendo muy importante en Túnez. Una inflación récord afecta particularmente a los precios alimenticios básicos. Trapicheos de todo tipo han llevado a una penuria de leche en un país que la exporta desde hace veinte años. El país se hunde bajo la deuda odiosa creada por el régimen de Ben Ali, que sigue en pie. Los bienes mal adquiridos de Ben Ali y sus allegados siguen sin ser devueltos a la población. Y en este contexto, el gobierno provisional compromete al país en el “Plan Jazmín”, plan de “relanzamiento” por cinco años de 125 millardos de dinares (alrededor de 60 millardos de euros), con una reestructuración en profundidad del empleo. Un plan que hunde aún más al país en la espiral del sobreendeudamiento… ¡El ejemplo griego nos muestra claramente cuales pueden ser sus consecuencias!Sin hablar de la represión policial que prosigue, con detenciones y agresiones a militantes políticos, los medios continúan estando al servicio de la propaganda oficial y de las instituciones de la dictadura que pueden perdurar con un gobierno que habla ya de seguir después de las elecciones.Frente a esta situación, las movilizaciones continúan, incluso si siguen dispersas. Huelgas en el sector bancario, entre los artesanos de la medina de Túnez, en las fábricas del textil, en correos, en los ferrocarriles continúan exigiendo la mejora de las condiciones de trabajo y el aumento de los salarios. Con la reinicio de los cursos en la universidad que tiene lugar a comienzos de octubre, los estudiantes han emprendido, en numerosos campus, un movimiento para “degager” (echar) a los directores de los campus, antiguos miembros del RCD en su mayor parte.La dirección de la UGTT llama por su parte a parar las huelgas hasta el 23 de octubre, manteniendo así las ilusiones sobre los resultados de las elecciones y contribuyendo no dejar en el escenario político más que el debate sobre la identidad.http://www.npa2009.org/content/tunisie-la-question-identitaire-au-service-de-l%E2%80%99offensive-capitaliste%E2%80%89Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

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Salirse del euro como alternativa: el caso de Argentina
InfoporAnónimo1/15/2012

Salirse del euro como alternativa: el caso de ArgentinaArtículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 13 de enero de 2012Este artículo explica como Argentina pudo salir de la crisis financiera mediante la rotura de la paridad en la moneda argentina con el dólar, rompiendo a la vez con el FMI que estaba imponiendo unas políticas de austeridad a Argentina, tal como lo está haciendo ahora con España.Una teoría que ha sido promovida por círculos financieros importantes, como por ejemplo el Fondo Monetario Internacional (FMI), es la desarrollada por dos de sus economistas, Ken Rogoff y Carmen Reinhart, definidos sorprendentemente en un artículo reciente como “nuevos gurus de la economía”, que sostienen que las recesiones causadas por las crisis financieras tienen que resolverse lentamente tras muchos años de recuperación lenta y penosa. En sus escritos, tales autores subrayan los términos lenta y penosa. La promoción de esta teoría por parte del FMI y su aceptación en los medios financieros y económicos neoliberales se explica porque, en realidad, disculpa las políticas públicas responsables de la escasa recuperación de las economías europeas y, muy en especial, las de los países referidos desdeñosamente como PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España), cerdos en inglés.El problema con esta teoría es que es fácilmente demostrable que es errónea. Es decir, existe evidencia que invalida su tesis. Veamos, por ejemplo, lo ocurrido en Argentina. Este país tenía una enorme crisis financiera, resultado en parte a que el valor de su moneda estaba fijado al euro (perdón, quería decir al dólar estadounidense). Esta paridad la había llevado a tener una deuda externa de 95.000 millones de dólares. Era el discípulo predilecto del FMI, llevando a cabo las recetas de tal institución, llegando a un nivel de endeudamiento imposible de sostener.De ahí que, en contra de los deseos del FMI y con gran hostilidad por parte de esta institución, a finales del 2001, el gobierno argentino decidió abandonar la paridad con el dólar y no pagar la deuda pública al precio establecido por el FMI. El sistema financiero argentino se colapsó y todos los vaticinios pronosticaban que Argentina entraría en recesión –a niveles de depresión- por muchos, muchos años. Hasta aquí la teoría de Rogoff y Reinhart.Los datos, sin embargo, muestran el error de tales autores. Es cierto que la economía argentina bajó durante la primera parte del año. Pero se recuperó pronto, y en tres años el nivel de actividad y crecimiento económico era ya idéntico al existente en el periodo de pre-recesión. Parte de la solución fue recuperar su propia moneda y su propia autonomía fiscal, garantizada por su propio Banco Central. Además, no pagó la deuda pública a los niveles exigidos, devaluándola considerablemente. Todo ello le permitió recuperarse rápidamente, alcanzando uno de los niveles de crecimiento económico más acentuados en América Latina, el doble de Brasil, por ejemplo.Este crecimiento ha repercutido, a través de las políticas públicas redistributivas, en el mejoramiento del bienestar de las clases populares. La pobreza y la pobreza extrema se han reducido en dos tercios desde 2002. El gasto público social se ha triplicado durante este periodo 2002-2010. Y en 2009, desarrolló un programa de transferencias públicas a la infancia, que repercutió en 3.5 millones de niños, siendo el programa de reducción de la pobreza infantil más ambicioso de América Latina. Las desigualdades han disminuido. En 2001 los súper ricos (el 5% de renta superior) tenían 32 veces más renta que los pobres (el 5% de renta inferior). En 2010, era 17 veces.Es cierto que la inflación es también elevada, incluso para los estándares de América Latina. Un 20-25% por año. Ahora bien, si los salarios suben más que la inflación (como está ocurriendo) y también la protección social, y se siguen reduciendo las desigualdades, el impacto de tal inflación es menos perjudicial de lo que aparenta. Es más, esa inflación puede y debe bajarse, pero no puede utilizarse para negar los grandes logros conseguidos por Argentina, que explica el gran apoyo popular por su gobierno, reelegido ampliamente en la última convocatoria electoral (The Argentina Success Story and its implication. Center for Economic and Policy Research. 2011)Para evaluar la experiencia argentina hay que compararla con la que hubiera existió de no cambiar sus políticas. Tal como predecían Rogoff y Reinhart, hubieran estado durante mucho tiempo (diez o quince años) en una recuperación lenta y penosa. En lugar de ello, se recuperaron y crecieron rápidamente, distribuyendo más equitativamente el producto producido durante estos años.España no es Argentina. Pero es importante estudiar la posible relevancia de aquella experiencia para España. Salir del euro no sería mi primera propuesta para salir de la crisis. Creo que es mejor salida transformar la arquitectura de la Unión Europea y de la Eurozona con establecimiento de un Banco Central (el Banco Central Europeo no es un Banco Central por paradójico que ello parezca: en realidad es un lobby de la banca), un Departamento del Tesoro y otra medidas, incluyendo la democratización de las instituciones de la Unión Europea encaminadas a la construcción de los Estados Unidos de Europa. Pero mucho me temo que el dominio neoliberal de las estructura de gobierno de la Eurozona y de la Unión Europea va a imposibilitar este desarrollo, en cuyo caso la situación insostenible actual se perpetuará (que es lo que desea el capital financiero). De ahí que debieran considerarse todas las alternativas, incluyendo la salida de España (y de Grecia, Portugal, Irlanda e incluso Italia, si así también lo desean) del euro. Su permanencia en el euro, en caso de no hacer las reformas apuntadas, significará la Gran Depresión para millones de ciudadanos de tales países. Es más, la discusión de esta posibilidad –salirse del euro- facilitaría la mano de España en la negociación con los gobiernos Merkel y Sarkozy, pues esta salida es lo último que desean tales gobiernos, ya que supondría el colapso de sus bancos. De todo ello se deriva la urgencia de que se inicie el debate sobre la salida de España del euro, pues la ausencia de este debate está empobreciendo nuestro país.

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Jucio a Garzón: La revancha del odio
InfoporAnónimo1/28/2012

La revancha del odio Por Luis Bruschtein El caudillo Francisco Franco murió a fines de 1975, cuando en la Argentina se veía venir la sombra de la dictadura. La salida del franquismo se hizo sobre la base de la amnistía de los crímenes cometidos por el régimen, como quiso hacer aquí la dictadura en 1982. En España se realiza ahora un juicio vergonzoso contra el juez Baltasar Garzón, el hombre que reivindicó para la Argentina, Chile y España la primacía de la justicia sobre la impunidad de los dictadores. Son caminos paralelos sobre un mismo tema y hasta resultan llamativos los parentescos de protagonistas entre cierto republicanismo conservador que en la Argentina respaldó a la dictadura y luego obstaculizó los juicios, y los fascistas españoles. O los políticos democráticos de uno y otro lado que (por necesidad o convicción) negociaron o tuvieron que negociar amnistías y luego se enfurecieron con otros políticos y juristas más democráticos que las abolieron. Manos Limpias (versión española), la organización que aparece denunciando a Garzón, aduce virginalmente que su principal campo de actividad es la lucha contra la corrupción, pero todas sus querellas han sido presentadas exclusivamente en contra de políticos socialistas o nacionalistas catalanes y vascos. Manos Limpias quiere favorecerse con el prestigio que tuvieron en Italia los jueces que llevaron adelante Mani Puliti, pero usan la lucha contra la corrupción para desprestigiar a políticos que no piensan como ellos. Cualquier parecido con los denunciadores profesionales argentinos es pura casualidad. Manos Limpias es uno de los dos acusadores del juez español Baltasar Garzón que impulsó el juicio contra Pinochet y contra los represores argentinos cuando aquí y en Chile no querían hacerlos. Abrió de esa manera una luz para la justicia y aliento de esperanza para los familiares de las víctimas. A pesar de que Manos Limpias se define como un sindicato de funcionarios públicos, su principal y único dirigente, y hasta es posible que sea también el único afiliado, es el abogado Miguel Bernad. El hombre fue responsable de la organización del partido Frente Nacional (tiene el mismo nombre que el de Le Pen en Francia) y es Caballero de Honor de la Fundación Nacional Francisco Franco. Sin embargo, uno de sus planteos legales fue contra el diario El País, porque en uno de sus editoriales la publicación lo calificó de dirigente de ultraderecha. Bernad rechazó que fuera cierto, pero “aunque lo fuera –se atajaba–, el artículo 14 de la Constitución impide que cualquier persona sea discriminada por religión, raza o ideología política”. A muchas personas de derecha no les gusta que las identifiquen con esas ideas, a pesar de que las practican y defienden. Prefieren pasar por apolíticos y su forma de hacer política de derecha es presentando denuncias y querellas al punto que han desprestigiado esa práctica en España. No discuten las ideas del otro sino que buscan ensuciarlo y desprestigiarlo”. El abogado Bernad prácticamente no ha podido evitar que la mayoría de sus presentaciones judiciales haya sido rechazada. Sorprendentemente en este caso contra Garzón, la acusación de Manos Limpias fue aceptada. Esta organización de ultraderecha fue la iniciadora de la causa contra Garzón por haber investigado los crímenes del franquismo. Luego se le agregaron otras dos agrupaciones de derecha: Libertad e Identidad y la Falange Española. Al sistema español posfranquista, fundado en la complicidad y el olvido de los crímenes de la dictadura, le resultaba poco operativo que el querellante fuera la Falange porque quedaba muy en evidencia el trasfondo político del juicio. Entonces el juez de instrucción, Luciano Varela, rechazó el escrito de acusación de esa agrupación porque básicamente era un discurso político basado en la negación de la existencia de los crímenes del franquismo y en una reivindicación del caudillo falangista. Varela rechazó el escrito y dio dos días de plazo para presentar uno nuevo, pero la Falange quedó fuera de la querella. El escrito de Manos Limpias era igual de inepto, pero el juez Varela se tomó el trabajo de explicarle cómo debía hacerlo. Con los consejos del juez, Bernad rehízo la denuncia. Alejándose del discurso fascista, Manos Limpias asegura ahora que sólo la guía el interés de “saber si el funcionario había cumplido con sus funciones”, algo que aquí en la Argentina sonaría tan republicanista como algunos de los que ejercen de denunciadores “independientes”. Obviamente que Bernad también piensa que no existieron los crímenes de Franco, quien, según su visión, se habría limitado a defender a España del comunismo, una justificación que aquí han usado otros supuestos republicanos para justificar los crímenes de la dictadura (resulta extraño verificar cómo algunos supuestos republicanos de aquí se parecen tanto a los fascistas de allá). Pero aconsejado por el juez, Bernad se cuidó mucho de poner este pensamiento en la acusación contra Garzón. Según Gonzalo Martínez-Fresneda, defensor de Garzón, el juez de instrucción le dijo a Bernad que sacara del escrito todo el rollo político y que dejara sobresalir en pocas páginas el hecho de que Garzón había ordenado realizar acciones, sabiendo que estaban prohibidas por la ley de amnistía. Aunque el sentido de este juicio es la defensa de la impunidad para los crímenes cometidos por el franquismo, se cuida mucho de mostrarlo y por lo tanto se centra en la chicana jurídica sobre prevaricato que el juez Varela aconsejó al señor Bernad. Esta ha sido la historia que denunció Fresneda en su defensa de Garzón y por lo tanto cuestionó la parcialidad demostrada por el juez Varela y por otros cinco jueces que fueron apartados del tribunal por considerar que tenían prejuicios en contra del acusado. Durante toda la instrucción, Martínez Fresneda había presentado hasta doce recursos contra pedidos de Varela y todos fueron rechazados por estos cinco jueces, por lo que fueron acusados de no ser imparciales. En consonancia con gran parte del sistema político español, incluyendo un sector del socialismo, Varela estaba más interesado en el juicio contra Garzón que el propio Bernad. Y su interés por mejorar la acusación puso de manifiesto su falta de imparcialidad. La defensa argumenta que si apartaron a cinco jueces que demostraron parcialidad por haber defendido todas las actuaciones del juez Varela, entonces las actuaciones de éste también deberían ser anuladas por la misma razón. Más allá de todo el palabrerío legal, lo que está diciendo Martínez Fresneda es que toda la causa está armada sobre la base de enemistades políticas contra Garzón. Solamente en España quedan franquistas o personas que por omisión u obligación o convicción fueron parte del régimen y ahora no quieren ni recordarlo. Solamente en España quedan protagonistas de un sistema político que debió negociar amnistías. Para el mundo que no tiene franquistas ni conoce a esos políticos, el juicio contra Garzón es una gran fantochada, la defensa de uno de los regímenes más desprestigiados de la historia moderna. En la Argentina, donde queda el esqueleto de aquel pensamiento elitista y autoritario que dio luz a la dictadura, es más fácil entender el odio que estos sectores pueden generar. Es el odio de un sector privilegiado que se desplegó siempre cobijado por la impunidad que le dio el poder político, militar y económico, y amparado por las jerarquías eclesiásticas. Es un odio que se desata cada vez que sienten que esos privilegios de impunidad son puestos en peligro. Es el mismo odio que se desató aquí cuando comenzaron los juicios y que después se mezcló en las movilizaciones del “campo”. Es el odio que secuestró a Julio López y que está esperando una revancha como la que tuvieron en España contra Garzón. Es un odio que nunca se acaba. Por suerte, tampoco se acaba la lucha por la justicia.

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La globalización como habla y discurso.
InfoporAnónimo1/17/2012

La globalización como habla y discurso . El fenómeno de la políticaSebastián Massa SlimmingRebeliónHe señalado en otras oportunidades (conversaciones, discusiones, visiones e ideas) de que el habla es el cause del lenguaje , el habla es aquél que inscribe, el habla es el que hospeda y alberga en toda la ética y toda la moral, el habla es el fundamento de la experiencia con. Toda experiencia es un ser-con (recuerdo a Esposito), todo fundamento del ser está con-otro (a propósito de Heidegger). En la medida en que yo soy, el será. Y en la medida en que él será, yo seré. He ahí la causa del determinismo del sujeto. Siempre estamos expuestos, siempre estamos a la vista de, siempre somos “lenguajes”.El lenguaje es audaz, es por eso que el lenguaje constituye todo el núcleo de la existencia y del orden social en el que se adscribe el sujeto (se preguntarán, ¿sujeto a qué? sujeto al lenguaje de sí mismo, sujeto a coacción de su consciencia, sujeto a la represión de su consciencia (creo que ha de ser necesario tener presente la tesis Freudiana (1929) respecto a la cultura), sujeto a la moral “autoimpuesta” por-un-otro, sujeto a las estructuras sociales (considerar el concepto de "habitus" en tanto que estructura estructurante de Pierre Bourdieu, 1988), sujeto al fenómeno globalizante). Es por eso que el lenguaje es un acto de osadía. Debido a que disfraza y condiciona. Disfraza nuestras mentiras obviando las verdades. Condiciona debido a que el lenguaje per sé es poder […] y todo saber, es poder (ni siquiera a modo de digresión. Es interesante analizar la tesis de Louis Althusser (1988). Y como sostiene Barthes, el poder está presente en los más finos mecanismos del intercambio social: no sólo en el Estado, las clases, los grupos, sino también en las modas, las opiniones corrientes, los espectáculos, los juegos, los deportes, las informaciones, las relaciones familiares y privadas, y hasta en los accesos liberadores que tratan de impugnarlo: llamo discurso de poder a todo discurso que engendra la falta, y por ende la culpabilidad del que lo recibe (Barthes, 1979).Es verdad que el lenguaje nos encarcela en las jaulas de la gramática; es cierto que los nombres se alejan a menudo de la realidad de las cosas; estrictamente cierto que el lenguaje heredado lleva en su estructura y en el significado de las palabras asimilado las estructuras de poder de esa comunidad.Con estas palabras vamos a comenzar afirmando que la globalización misma es un proceso aparentemente ambiguo o mejor dicho un fenómeno ambivalente (propongo considerar a priori la visión de Anderson (1993) con respecto a las "comunidades imaginadas en tiempos vacíos y homogéneos" o simplemente la mirada de García Canclini (2002) junto a la noción " globalización imaginada" ). Ella trae consigo diferentes problemáticas o diferentes aspectos que disfrazan o modifican la realidad a través del poder discursivo (Véase Foucault, 1970). El Estado nacional propone formular una lógica en el cual los ciudadanos se reflejen en el nuevo lenguaje . Un habla caracterizada por un “mesianismo económico”, o simplemente por la llegada inminente de un tribunal supremo que regulará las malas prácticas globalizadas. En caso de yerro, no es el fenómeno de la globalización quien carga con el remordimiento y el peso del error. Sino que curiosamente es el aparato estatal quien recibe el adjetivo ignominioso o evidentemente se caracteriza como un Estado endeble. Un Estado que no logra canalizar la fuerza de la globalización en el plano de “lo local”. La globalización por ende se desprende del error que ella misma crea. He ahí una de las tantas paradojas del proceso: la globalización desestima y reniega del Estado siendo que ella misma pretende instaurar ahí su nuevo lenguaje . Un lenguaje en donde promueve que Think tanks diseñen estrategias discursivas; medios de comunicación que resuenan expresiones hasta hacerlas un nuevo sentido común; estudios cinematográficos que legitiman, adelantan y sondean en las pantallas comportamientos excepcionales; industria del ocio que naturaliza actitudes y armamentos, señala objetivos bélicos y construye amigos y enemigos de manera callada a través de videojuegos y otros artículos de entretenimiento, en colaboración con un nuevo “complejo militar-industria del entretenimiento”; partidos políticos que han renunciado a sus tradiciones ideológicas y a su propia lectura crítica de la realidad; campañas electorales millonarias y espectaculares que hacen creer a los ciudadanos, ociosos de la política entre campaña y campaña, que son imprescindibles al menos una vez cada cuatro años; iglesias que negocian en el zoco institucional, mediático y económico espacios materiales y doctrinarios; profesores, investigadores y científicos que adaptan los discursos oficiales envolviéndolos de forma académica y vistiéndolos en un continuum cultural que los hace más creíbles; fundaciones que sancionan la honorabilidad de la interpretación con sus investigadores, cátedras privadas, revistas, becas y seminarios; grupos de expertos que estigmatizan las alternativas y justifican en lenguajes arcanos la inevitabilidad de lo que ocurre; cadenas mediáticas que hacen cotidiana esa parcial lectura del presente a través de la creación de un gran bloque de referencia llamado opinión pública que disciplina la disidencia respecto de su moda. En consecuencia, diría Monedero (2004) que son relatos al servicio de la identificación con modelos que son funcionales para la reproducción del marco existente, para la creación de una actitud conformista (un flagelo ineluctable), herramienta de intereses particulares presentados como intereses generales e “instrumento de la mentira de Estado y del control de las opiniones”; en definitiva, “un increíble atraco al imaginario” basado en un lenguaje que hablamos, sino que nos habla (Monedero, 2004:21-22).En definitiva, lo que produce el sistema es la anulación de las diferencias. El hombre moderno -dice Fromm (1996)-, está enajenado de sí mismo, de sus semejantes y de la naturaleza. Y he ahí el problema, la política en el fenómeno de la globalización ha quedado sin contenidos, la política misma ha sido despolitizada, la política misma ha trascendido a una política analfabeta, la política ha quedado sin un cause coherente producto de su propia "mercantilización globalizada", la política ha sido soslayada como forma básica de acción colectiva. La política ha sido reducida a un carácter despolitizado, la política en tanto que ínsita al hombre ha quedado criminalizada y marginalizada a un carácter superfluo y fútil (la gran peculiaridad, la gran excentricidad de la política : dar un giro semántico a las palabras que eran adoptadas por un ideario contrario al fenómeno de la globalización ) y al mismo tiempo ha dejado de ser fuente de subjetividades. Dice Ranciére que la esencia de la política es el disenso. El disenso no es la confrontación de intereses opiniones. Es la manifestación de una separación de lo sensible consigo mismo (Ranciére, 2009:65)De acuerdo a lo señalado precedentemente, Chile se caracteriza por lo que Lechner ha enfatizado idóneamente: una “apología del consenso y una desbarnizada lucha a muerte entre el bien y el mal”. El consenso es una estrategia política tanto feble como pragmática. Es una estrategia que evidentemente logra la persuasión correspondiente logrando como objetivo la traducción en una fusión política programática, y también es una estrategia que logra tejer el carácter del “buen acuerdo” y del aplanamiento de diferencias. La homogeneización o acentuación en el carácter del buen acuerdo es más bien la sustancia perniciosa para la misma modernidad (en el caso de Chile). El consenso es el estado máximo de “no representación de intereses” que por consiguiente logra inhibir el conflicto (como base constitutiva inherente de la política ). He ahí la causa de que Lechner sostenga tenazmente que resulta complicada la tarea de compatibilizar democracia representativa y consenso. Son dos cuestiones que, unidas entre sí, son completamente contraproducentes.La globalización (como fenómeno político económico y cultural) en rigor instaura el discurso despolitizador mercantil. En ese sentido, Ulrich Beck afirmaría que la “sociabilización política” es reemplazada por la “sociabilización mercantil”. Esta “sociabilización mercantil” cumpliría con dos hipótesis: a) despolitizar la ciudadanía; b) instaurar una lógica demagógica (orden social, protección social, igualdad de participación, etc.). En cuanto a la última podemos propugnar acérrimamente que los sistemas democráticos en los cuales se cumple el ideal primario de la “gobernabilidad” pero no de la “gobernanza” (primera peculiaridad del nuevo orden societal) son aquellas que desplazan la discusión sobre fines hacia el terreno de la discusión técnica (la cuestión de la política ha caído en una concepción tecnificante. Pero a pesar de esta idea, la política analfabeta , Moulian (2004), disfrazaría bajo ciertos rótulos idílicos y subrepticios la imagen de una política ficticia e inverosímil que hace creer al ciudadano (¿cuál ciudadano?) de una política óptima y verdadera, una “democracia buena” (Rancière), una modernización autoritaria (Moulian junto a sus secuaces) disfrazada de un naturalismo (del status quo) legitimado por el consumo del ciudadano “credit-card".

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"Las venas abiertas de América Latina", de Eduard
InfoporAnónimo1/25/2012

25-01-2012 Prólogo a la edición de "Las venas abiertas de América Latina", Casa de las Américas. 2009 "Las venas abiertas de América Latina", de Eduardo Galeano Fernando Martínez Heredia La Jiribilla ¿Son los textos de Eduardo Galeano fina ironía que ha perdido asidero en “la realidad”? ¿Ya no habrá espacio ni siquiera para “pequeños relatos”? ¿Se acaba también la época en que era normal que existiera el “gran escritor”? ¿Ya comenzó la era de los intelectuales como amanuenses, sirvientes que se ponen ellos mismos apodos compuestos o esdrújulos, para disimularse la vergüenza? El tiempo en que Casa edita nuevamente Las venas abiertas de América Latina no es, a primera vista, un tiempo propicio. En nuestro continente se consumaron los genocidios, y después se ha consumido la democracia. El resultado es abrumador: el 42% de la población vive por debajo del índice de pobreza —la mitad son indigentes—, se desplomó la parte de los trabajadores en el ingreso nacional, el desempleo se multiplicó y se ha hecho crónico, mientras millones de niños trabajan. La cólera fue sustituida por el cólera. Los empresarios y políticos latinoamericanos más modernos han “abierto”, “ajustado” y desnacionalizado las economías, en su beneficio y el del capitalismo central al que se subordinan. Neoliberalismo, privatización, eficiencia, informalidad, atraer la inversión, globalización, son palabras claves. En macroeconomía todo es más solemne, pero igualmente desolador. La década pasada no fue perdida para todos: la transferencia neta al exterior sumó 223 000 millones de dólares. Hoy la región debe más de 700 000 millones, y en los años noventa los pagos por servicio de esa deuda suman 850 000 millones. El crecimiento del PIB en los noventa es menos malo que en los ochenta, pero sigue siendo inferior al de los años sesenta-setenta. La única promesa que ha logrado cumplir la democracia es la de celebrar elecciones periódicas. Con estos párrafos comenzaba este prólogo en 1999, hace exactamente diez años. Situado otra vez ante él por la feliz iniciativa de la Casa de las Américas de volver a editar Las venas…, debo ponerlo al día respecto a la circunstancia, porque en ese lapso ha cambiado mucho nuestro continente. La hegemonía referida cada vez más a lo que llamaban globalización resultó endeble frente al enorme crecimiento de la cultura política de los pueblos, que han utilizado las vías a su alcance contra aquella. Desde el triunfo electoral de Hugo Chávez en 1998 hasta hoy se ha establecido un buen número de gobiernos más autónomos respecto a los EE.UU. y sensibles a las necesidades de las mayorías y al rescate de los recursos naturales; leyes y nuevas Constituciones refrendan sus caminos. La revolución bolivariana de Venezuela y los poderes populares de Bolivia y Ecuador crearon —con Cuba— un nuevo polo latinoamericano al que se suman unos, mediante el ALBA, y se asocian otros en relaciones económicas y políticas ventajosas y que fortalecen sus posiciones de independencia. Los movimientos populares combativos constituyen una fuerza social y política principal para la profundización de los procesos de liberación. América Latina se levanta con iniciativas propias, sus países coordinan acciones y asociaciones, avanzan hacia procesos de integración y buscan alianzas en el mundo. Crece la autoconfianza y reina la esperanza. Mientras los ciegos vuelven a ver, otro milagro aclara las visiones políticas y trae conciencia a millones. Sin embargo, también reina todavía la miseria, que es hija del sistema capitalista subordinado, y la crisis amenaza aumentar el desempleo y frenar con rudeza el crecimiento. Dos siglos después del triunfo de la revolución haitiana y del Grito de Murillo, falta por recorrer un largo tramo del camino, pero el continente está en marcha. La América que no es nuestra también se ha movido, pero para mal de todos. Allí las promesas farisaicas del milenio se tornaron en “lucha contra el terrorismo”, una operación dirigida a sustituir a la vez al viejo enemigo — el comunismo— y a la esperanza perdida de los neocolonizados —el desarrollo—, y sucedió el gobierno Bush, una pandilla de corruptos y criminales con un cretino en la proa. La recolonización del mundo, que parecía “pacífica”, mediante su dinero parasitario y sus transnacionales —los “coloniales” de hoy—, apeló en Irak y Afganistán al genocidio y la ocupación militar permanente de un país. El señor mundial de la guerra es también, y sobre todo, el jefe de la guerra cultural planetaria, una máquina gigantesca que vuelve este mundo patas arriba cotidianamente. Ella pone a todos a hablar su neolengua, enriquecida con términos como “limpieza étnica”, “comida étnica” y “capital humano”, que apellida “humanitario/a” a todo lo que se le ocurre, para balancear tanta inhumanidad. O deja de endiosar en público al neoliberalismo mientras el Estado se dedica a salvar a lo peor del gran capital que creó la gran crisis financiera reciente, a costa del empleo y la calidad de la vida de las mayorías. Así resiste el imperialismo norteamericano el enorme repudio creciente a su actuación. La política interna de esta Roma americana sin grandeza incluye tener cincuenta millones de sus ciudadanos sin servicios de salud y casi la mitad de su población colindando con la pobreza. Ante tanto subdesarrollo político, el nuevo presidente de los EE.UU. parece simpático y alentador, aunque ofrezca tan pocas nueces. El presidente de Venezuela le brinda ayuda al regalarle un ejemplar de esta obra de Galeano, en medio de una dura reunión en la que se le hace clara la bancarrota del panamericanismo y los presidentes latinoamericanos le exigen poner fin a la agresión sistemática contra Cuba. Eduardo Galeano ha mantenido su conducta y enarbolado sus valores en todas las circunstancias del último medio siglo. Sus artículos y viñetas, sus libros, dan testimonio de su excelencia como escritor, su compromiso permanente con los que sufren la violencia, el despojo y el olvido, y su confianza en la solidaridad como recurso humano principal para lograr un mundo nuevo para todos. Durante la época mezquina apodada neoliberal, nunca aceptó la necesidad de excluir los temas y las palabras considerados ya caducos e impertinentes. No se atuvo al sentido común, a lo posible, a las reglas y al miedo. Persistió en la denuncia y proclamó su fe en la gente y la utopía. La magia de la palabra y el ingenio han sido hasta hoy sus vehículos; el contenido de lo que dice y escribe constituye una riqueza grande para la gente común y las causas populares, que ayuda a la recuperación de la memoria, la identidad y el espíritu de resistencia y rebeldía, y al desarrollo de la conciencia. En sus textos está entera esa cualidad. Con razón escribe en 1978: “El lenguaje hermético no siempre es el precio inevitable de la profundidad. Puede esconder simplemente, en algunos casos, una incapacidad de comunicación elevada a la categoría de virtud intelectual. Sospecho que el aburrimiento sirve así, a menudo, para bendecir el orden establecido: confirma que el conocimiento es un privilegio de las élites.” Veinte años después, su idea de un plan escolar para un mundo al revés le permite desplegar una argumentación radical contra el conjunto del sistema de dominación y la cultura que él propone e impone, y no solamente contra algunos de sus aspectos. Una frase nos sugiere el dintel de lo esencial: “Si Alicia renaciera en nuestros días, no necesitaría atravesar ningún espejo: le bastaría con asomarse a la ventana.” Y una afirmación suya relaciona esferas que el saber al servicio del orden mantiene lejanas: “La economía mundial es la más eficiente expresión del crimen organizado”. Galeano no permanece anclado. Desde esa constatación vuelvo al libro que lo lanzó a la fama en 1971. Tres años después, al declinar una colaboración pedida, el escritor se describía: “Es un tema serio y no me lo puedo rifar. Aquí en Buenos Aires no tengo mis libros, ni mis fuentes de información y de consulta... Y sinceramente creo que hay gente mucho más capacitada que yo para dedicarse a temas que requieren, como este que me propones, largos años de reflexión y de investigación. A veces me asusta el equívoco. Yo no soy sociólogo, ni historiador, ni economista, ni nada. Mi trabajo como periodista y ensayista se ha limitado a la divulgación masiva de ideas ajenas y de datos que el sistema esconde al público no especializado. Al servicio de esta tarea, oficio militante de denuncia y contra-información, he puesto una cierta habilidad para narrar, aprendida en los fogones de Paysandú y en las mesas de los viejos cafés de Montevideo. Y eso es todo”. Pero no, eso no es todo. A partir de las preguntas que lo guiaron en una profundísima investigación, y de la urdimbre de la estructura que le dio a la exposición, Galeano consiguió en Las venas abiertas... una proposición innovadora del trabajo de conocimiento social. Se situó en medio de la entonces incipiente democratización controlada de la información, que conduce a ninguna parte, para darle un sentido y un filo. Ante todo se advierte que el autor posee un instrumento analítico, que ha convocado al material en vez de ser arrastrado por su torrente, que lo selecciona y utiliza, y todo eso le permite enunciar juicios sobre problemas centrales de las estructuras latinoamericanas y de su inserción en el sistema mundial capitalista. Destaco ese punto, porque el lector del libro es seducido por la belleza y la omnipresencia de la narración histórica, la riqueza sintética de las anécdotas que ilustran épocas y acontecimientos, los datos esgrimidos en la tensión de las comparaciones, de los contrapuntos y las sugerencias interesantes, la apasionante sucesión de los eventos, por una obra en la que se cuenta lo más serio como si fuera una aventura. Aquí se habla “de economía política en el estilo de una novela de amor o de piratas”. Cierto lo del estilo, y lo de la economía política. Y cierto también que Las venas abiertas... vio la luz en el ápice de una ola revolucionaria que conmovió al planeta y tuvo su centro en el Tercer Mundo. A diferencia de la iniciada en 1917, esta segunda gran ola del siglo se dirigió a todos desde las revoluciones de liberación de los que habían sido colonizados; su propuesta identificó la unidad íntima del sistema mundial opresor, exigió que se luchara a fondo y en todas partes contra él, y vio como única salida la creación de sociedades socialistas. En la América Latina confluían singularmente todos los elementos contradictorios de la modernidad occidental, materiales e ideales; allí era dominante el neocolonialismo, antiguo el nacionalismo revolucionario y presente el socialismo. Pero la nueva propuesta también criticó —para ser socialista estaba obligada a hacerlo— a lo que se llamaba entonces movimiento comunista y al socialismo real. Las rebeldías se extendieron y las ideas se rebelaron también. No bastaba pelear, era necesario formular un nuevo discurso para la liberación. De todo eso da cuenta este libro, y no como un relator: fue un partícipe destacado de aquella lucha. A través de la historia social del continente y de las claves de la situación contemporánea, combinadas y sumamente documentadas, explica y denuncia el sistema de dominación capitalista mediante una narración “de carne y hueso”, con eficacia pedagógica. Socializa datos e ideas, pero afila a ambos como armas para crear conciencia contra la dominación. La imaginación desbordada no es prodigalidad: es una provocación para que el entusiasmo y la intuición desquicien los límites del conocimiento convencional, que siempre favorece al orden vigente. La convocatoria a las emociones es un llamado a que la razón rompa sus prisiones. Su análisis y su exposición lo asoman a un tema central para la liberación: conocer la construcción cultural del consenso con la dominación en la América Latina, para volverse capaz de romperla. Su dependentismo asequible y deslumbrante no es simple divulgación: apunta, con la ayuda del arte, hacia la necesidad de comprender la formación social como una totalidad, que es mucho más que una economía política o una búsqueda de esencias. Totalidad en que sucede su reproducción, donde se esconden sus fuerzas y debilidades, y las posibles claves de su subversión. Y la forma es mucho más que una forma. Los que pugnan por un mundo nuevo frente a tan grandes enemigos, necesitan un nuevo lenguaje. Este no podía ser hallado en las Tablas de la Ley de un marxismo dogmático e indigesto que ni siquiera se hacía de la vista gorda ante la locura de cambiarlo todo; ni en el idioma seco y pobre de los cuadros, la ignorancia de la historia de las opresiones y las rebeldías, el cientificismo negado a la utopía y el autoritarismo perseguidor de iniciativas y de sueños. Las venas abiertas... se sumó a la corriente cultural de liberación abierta por la Revolución cubana y por la actividad múltiple de tantos latinoamericanos, dando el ejemplo de un libro de tesis que era a la vez una obra de arte. Su prosa cautivó a muchos miles que no tuvieron que ponerse solemnes para concientizarse, enseñó algo a todos y brindó optimismo a una legión de militantes que deseaban hermanar la belleza con la verdad. Sin hacer una sola concesión al mercantilismo, siempre visible el sentido rebelde de su denuncia, Las venas abiertas... logró ser un best seller a la vez que ayudaba a abrir espacios de libertad. Los dictadores del Sur también laurearon aquel libro, prohibiéndolo. La obra no logra todo lo que se propone. ¿Quién lo logra? Eduardo sabía los límites sociales de su trabajo: la lucha por una cultura de liberación solo puede resolverse en el plano político, dirá a la prensa en Buenos Aires en aquellos días de fuego de 1973. Pero conoce también su alcance: “la literatura es un arma. Somos responsables del uso que hacemos de esa arma... Se puede hacer una literatura que nos ayude, a todos, a cambiar.” En el exilio emprendió Galeano una obra que debía superar la reducción de la historia “a una sola dimensión”, que él percibía en Las venas abiertas... Su “tentativa de conversar con América, y sobre todo con América Latina, como si ella fuera persona” se convirtió en una empresa descomunal. De allí salió su otro clásico, la trilogía Memoria del fuego, de maravillosa desmesura. Su divisa fue “revelar sus múltiples dimensiones y penetrar sus secretos”. Siempre documentada, la narración encanta con prodigios y desnuda los huesos de los eventos, brinda mil pistas de otra historia a los historiadores y se mantiene férreamente unificada por la posición del autor, su apuesta por la lucha y la esperanza y su vocación de ser útil a los oprimidos, terca y tierna. Y todo eso a través de una lección de gran literatura. Henos aquí, en la Cuba de 2009, con Las venas abiertas... y con Eduardo Galeano. Ambos han sobrevivido al ambiente de gesta de hace cuarenta años y a la época siguiente, de negación de las epopeyas, de la justicia social, de todo intento de cambio y hasta del pasado y el futuro. Y ahora se mueven ambos con soltura, joviales, en esta nueva situación propicia a la salvación del desastre, a los cambios de las personas y las sociedades, y al renacer de los sueños. Cuba también vivió una crisis muy dura, económica, social y de la conciencia, y ganó terreno aquí la cultura del capitalismo; pero unidos la gente y el poder lograron resistir el peor tiempo y salir adelante. Ahora el país pone en tensión extrema sus fuerzas y sus valores para resolver sus problemas y perfilar su estrategia, lograr que triunfe el socialismo dentro de la transición socialista, y al mismo tiempo cumplir con los deberes internacionalistas. Para esas tareas cuenta con la formidable acumulación cultural de un pueblo en revolución que se ha cambiado a sí mismo, y con la nueva época que comienza en Nuestra América. Entiendo que es un gran acierto de Casa de las Américas reeditar Las venas abiertas... precisamente ahora. Un rasgo fundamental del trabajo intelectual comprometido es ir más allá del ámbito de la reproducción de las condiciones de existencia, es decir, de lo que parece posible, e inclusive incitar a su violentación. Es necesario brindar asideros intelectuales a los que deben pensar —porque es de vida o muerte que se piense—, y auspiciar la sabia intransigencia y la fecunda duda, que se tornarán creadoras. A todo eso contribuye hoy, sigue ayudando, Las venas abiertas..., con la ventaja de serle atractiva al que va a ejercitar la voluntad de leer, y de persuadir al lector, esto es, llamarlo a participar sin callarlo ni dominarlo, invitarlo a andar. A Eduardo Galeano hay que agradecerle mucho esta eficiencia literaria de su obra militante. Comprendo al que una vez invocó al estilo nacional como disculpa con el viejo Quijano, por no haberle dado nunca las gracias: esa es otra de las similitudes entre uruguayos y cubanos. Entiendo aún más al que escribió: “Desconfiemos de los aplausos. A veces nos felicitan quienes nos consideran inocuos.” Admiro la sencillez del que en una ocasión dijo de sí: “pinto escribiendo, por falta de talento para pintar pintando”, y la grandeza del que acaba de decir: “yo no conozco dicha más alta que la alegría de reconocerme en los demás. Quizá esa es, para mí, la única inmortalidad digna de fe.” Y confieso que no estuvo mal aquello de verse a sí mismo una cara de cónsul sueco en Honduras. Pero no puedo evitar un suave orgullo al leer su prosa de ayer y de hoy, registrar la luz nueva que posee esta obra maestra escrita a los treinta años de edad, y la madurez que ha ganado el gran escritor. Las venas abiertas ... fue también un regalo suyo para los cubanos, como lo fue su Memoria del fuego, publicada por Casa en 1990. Bienvenido sea otra vez Eduardo Galeano aquí, en su casa grande, la de los cubanos, que es suya. La casa en la cual seguimos peleando por la justicia y la belleza repartidas, para todos, como hace él en su mundo, el mundo. La Habana, agosto de 2009

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Discurso ante la tumba de K. Marx por F. Engels (1883)
Apuntes Y MonografiasporAnónimo9/11/2009

Discurso pronunciado en inglés por F. Engels en el cementerio de Highgate en Londres, el 17 de marzo de 1883. Primera publicación: En alemán en el Sozialdemokrat del 22 de marzo de 1883. Digitalización: Por José Ángel Sordo para el Marxists Internet Archive, 1999. El 14 de marzo, a las tres menos cuarto de la tarde , dejó de pensar el más grande pensador de nuestros días. Apenas le dejamos dos minutos solo, y cuando volvimos, le encontramos dormido suavemente en su sillón, pero para siempre. Es de todo punto imposible calcular lo que el proletariado militante de Europa y América y la ciencia histórica han perdido con este hombre. Harto pronto se dejará sentir el vacío que ha abierto la muerte de esta figura gigantesca. Así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica, Marx descubrió la ley del desarrollo de la historia humana: el hecho, tan sencillo, pero oculto bajo la maleza idológica, de que el hombre necesita, en primer lugar, comer, beber, tener un techo y vestirse antes de poder hacer política, ciencia, arte, religión, etc.; que, por tanto, la producción de los medios de vida inmediatos, materiales, y por consiguiente, la correspondiente fase económica de desarrollo de un pueblo o una época es la base a partir de la cual se han desarrollado las instituciones políticas, las concepciones jurídicas, las ideas artísticas e incluso las ideas religiosas de los hombres y con arreglo a la cual deben, por tanto, explicarse, y no al revés, como hasta entonces se había venido haciendo. Pero no es esto sólo. Marx descubrió también la ley específica que mueve el actual modo de producción capitalista y la sociedad burguesa creada por él . El descubrimiento de la plusvalía iluminó de pronto estos problemas, mientras que todas las investigaciones anteriores, tanto las de los economistas burgueses como las de los críticos socialistas, habían vagado en las tinieblas. Dos descubrimientos como éstos debían bastar para una vida. Quien tenga la suerte de hacer tan sólo un descubrimiento así, ya puede considerarse feliz. Pero no hubo un sólo campo que Marx no sometiese a investigación -y éstos campos fueron muchos, y no se limitó a tocar de pasada ni uno sólo- incluyendo las matemáticas, en la que no hiciese descubrimientos originales. Tal era el hombre de ciencia. Pero esto no era, ni con mucho, la mitad del hombre. Para Marx, la ciencia era una fuerza histórica motriz, una fuerza revolucionaria. Por puro que fuese el gozo que pudiera depararle un nuevo descubrimiento hecho en cualquier ciencia teórica y cuya aplicación práctica tal vez no podía preverse en modo alguno, era muy otro el goce que experimentaba cuando se trataba de un descubrimiento que ejercía inmediatamente una influencia revolucionadora en la industria y en el desarrollo histórico en general. Por eso seguía al detalle la marcha de los descubrimientos realizados en el campo de la electricidad, hasta los de Marcel Deprez en los últimos tiempos. Pues Marx era, ante todo, un revolucionario. Cooperar, de este o del otro modo, al derrocamiento de la sociedad capitalista y de las instituciones políticas creadas por ella, contribuir a la emancipación del proletariado moderno, a quién él había infundido por primera vez la conciencia de su propia situación y de sus necesidades, la conciencia de las condiciones de su emancipación: tal era la verdadera misión de su vida. La lucha era su elemento. Y luchó con una pasión, una tenacidad y un éxito como pocos. Primera Gaceta del Rin, 1842; Vorwärts* de París, 1844; Gaceta Alemana de Bruselas, 1847; Nueva Gaceta del Rin, 1848-1849; New York Tribune, 1852 a 1861, a todo lo cual hay que añadir un montón de folletos de lucha, y el trabajo en las organizaciones de París, Bruselas y Londres, hasta que, por último, nació como remate de todo, la gran Asociación Internacional de Trabajadores, que era, en verdad, una obra de la que su autor podía estar orgulloso, aunque no hubiera creado ninguna otra cosa. Por eso, Marx era el hombre más odiado y más calumniado de su tiempo. Los gobiernos, lo mismo los absolutistas que los repulicanos, le expulsaban. Los burgueses, lo mismo los conservadores que los ultrademócratas, competían a lanzar difamaciones contra él. Marx apartaba todo esto a un lado como si fueran telas de araña, no hacía caso de ello; sólo contestaba cuando la necesidad imperiosa lo exigía. Y ha muerto venerado, querido, llorado por millones de obreros de la causa revolucionaria, como él, diseminados por toda Europa y América, desde la minas de Siberia hasta California. Y puedo atreverme a decir que si pudo tener muchos adversarios, apenas tuvo un solo enemigo personal.Su nombre vivirá a través de los siglos, y con él su obra. * En español: "Adelante". Estaba publicada en alemán. FUENTE

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Análisis concreto de la realidad concreta
InfoporAnónimo1/23/2012

23-01-2012Reseña de "Cómo cambiar el mundo" de Eric HobsbawnAnálisis concreto de la realidad concretaRamón Pedregal CasanovaRebeliónCómo cambiar el mundo, ese es el problema. Eric Hobsbawm (1917), profesor emérito de la Universidad de Londres de Historia Social y Económica, reconocido como uno de los grandes historiadores de nuestro tiempo, se nos presenta en esta ocasión con el título “Cómo cambiar el mundo”, un estudio del marxismo a lo largo de la historia que deshace las frases hechas, los tópicos, y pone al alcance de los lectores sus diferentes caminos hasta nuestros días, bajo la premisa del análisis concreto de la realidad concreta.Las obras de Hobsbawm han concentrado el interés de los lectores por su gran conocimiento de asuntos históricos sobre todo los que hacen a nuestro tiempo, y especialmente para la izquierda en busca de transformaciones sociales. Algunos de esos títulos son “Las revoluciones burguesas”, “La era de la revolución, 1789-1848”, “La era del capital, 1848-1875”, “La era del imperio, 1875-1914”, “Historia del siglo XX”, “Entrevista sobre el siglo XXI”, “Años interesantes. Una vida en el siglo XX”, “Guerra y paz en el siglo XXI”, “Rebeldes”, “Bandidos”. En éste “Cómo cambiar el mundo” nos recuerda el testimonio de Marx sobre el esfuerzo a hacer con el fin de conseguirlo, y cómo para desentrañar la historia estudiaba los procesos sociales. En el Prólogo se nos advierte de la organización del texto en su conjunto y de las partes, que son conferencias y ensayos, impartidas o publicados, con que ha trabajado el autor: “La mayoría de los capítulos van dirigidos a lectores con interés más específico en Marx, el marxismo y la interacción entre el contexto histórico y el desarrollo y la influencia de las ideas”; con todo ello disponemos de un material sensible para la reflexión del futuro de la humanidad.Si a su muerte (1883, 14 de marzo) Marx había dejado una obra considerable pero poco conocida, al cabo de escasos años supondría el pensamiento fundamental de nuestra era, pensamiento del nuevo camino que rompe con la explotación social. Hobsbawm nos advierte del parecido de la globalización capitalista con la descripción que hace Marx del capitalismo en el “Manifiesto Comunista” a la hora del gran cambio. Y hoy, la preocupación y el estudio de las obras de Marx crece entre quienes nunca se han considerado marxistas atendiendo a las condiciones que presenta el momento actual.Del marxismo se desprendieron dos caminos, el socialdemócrata y el revolucionario. El triunfo de la revolución soviética supuso un freno a la expansión del capitalismo que parecía llegar a establecer la única vía social, entretanto el reformismo se dirigía a la modificación del sistema capitalista. Bernstein, principal inspirador reformista insistió en que el final era irrealizable, y sus seguidores socialdemócratas confiaron sus reformas al mercado. El cuestionamiento de esas alternativas abrió paso al pensamiento marxista que observa el capitalismo como un pasaje en la historia de la humanidad, conformado por momentos de crisis.Attali, un escritor no marxista, declara sobre Marx: “Los filósofos anteriores a él pensaron en el hombre en su totalidad, pero él fuel el primero en aprehender el mundo en su conjunto, que es a la vez político, económico, científico y filosófico”.Hobsbawm expone el desarrollo del marxismo partiendo de las lecturas de Marx y Engels y el conocimiento de éstos sobre sus antecesores utópicos, desde aquel punto hasta hoy ofreciéndonos la evolución con cada circunstancia histórica. De entre los pensadores utópicos destacaron a Saint-Simon, Fourier y a Robert Owen. En Saint-Simon están contenidas “casi todas las ideas de los posteriores socialistas, que no son estrictamente económicas”, nos dice Hobsbawm; de igual manera Saint-Simon critica la pobreza y la desigualdad sociales y se manifiesta contra la “libertad e igualdad de la revolución francesa por individualistas y por conducir a la competencia y anarquía económica”. Algunas de sus expresiones están asumidas por el socialismo: “La explotación del hombre por el hombre”, “De cada uno según su trabajo”, “Todos los hombres deben tener garantizado el libre desarrollo de sus capacidades naturales”. En Fourier destacan su crítica al comportamiento burgués, su defensa de la liberación de la mujer, y su concepción dialéctica de la historia; desconfiaba del denominado “progreso”, de la democracia burguesa, y optaba por la satisfacción y el placer de cada hombre y mujer. Para Hobsbawm es el escritor socialista utópico que se lee con la misma satisfacción que en 1840. Ninguno de ellos se fijaba en la clase obrera como realizadora de su visión social, tan sólo Owen hablaba de los trabajadores en general. Sobre los utópicos, Marx y Engels señalaban críticamente su falta de sentido práctico y su apoliticismo. Marx y Engels también criticaron a los socialistas que buscaban la cooperación y el mutualismo, los intentos “pequeñoburgueses” como la reforma del crédito, la manipulación de la moneda, la reforma de la renta, … Sobrepasaron a éstos al aportar elementos provenientes del análisis científico de la historia y del capitalismo.El autor de “Cómo cambiar el mundo” repasa el pensamiento de Marx y Engels y resalta su concepto de revolución, entre otros, e indica que Marx nunca utilizó el término “dictadura” para describir una forma específica de gobierno institucional, sino que siempre lo hizo para describir el contenido más que la forma de gobierno de grupo o clase, “… para él la “dictadura” de la burguesía podía existir con o sin sufragio universal. …El único régimen realmente descrito por Marx como una dictadura del proletariado fue la Comuna de París, y las características políticas del mismo en las que hizo incapie eran, en sentido literal, lo opuesto a dictatorial.”El libro abunda en el estudio de los diferentes movimientos que se han denominado marxistas desde finales del siglo XIX hasta nuestros días y cómo se han ido transformando en función de los desarrollos más dispares, desde el reformismo hasta las luchas de liberación nacional, pasando por la revolución rusa, su hundimiento, la revolución china, y el surgimiento de nuevas corrientes, sobre todo en América del Sur, contando con que hay países que han llevado a cabo transformaciones con idearios que contienen aspectos en los que se han disuelto conceptos también antagónicos. El libro descubre territorios poco conocidos por las bases militantes y aporta una documentación siempre necesaria, aunque en algún momento o en algunos aspectos también el lector hará sus diferencias con el autor.Título: Cómo cambiar el mundo.Autor: Eric Hobsbawm.Editorial: Crítica.

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