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Primer post: 8 sept 2009Último post: 27 feb 2012
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Martín Miguel de Güemes El verdadero héroe de Suipacha
Martín Miguel de Güemes El verdadero héroe de Suipacha
InfoporAnónimo12/19/2010

EL PERSONAJE NO RECONOCIDO DE LA HISTORIA ARGENTINA “Por años venimos practicando la autopsia del cadáver de la Patria Grande y en esas sagradas vísceras, hemos encontrado en abundancia cianuro: son los hechos negativos, y, uno de ellos, es el desaprovechamiento de la victoria de Suipacha” Luis Güemes. (Bisnieto de Martín Miguel de Güemes. Autor de “Güemes Documentado”) Un café con revisiones En 2005, sentados a la mesa de un barcito porteño y en una charla sobre las reivindicaciones históricas, me dice el salteño Miguel Solá “todavía no se ubica a Güemes como corresponde, bien alto, al lado de San Martín, al lado de Belgrano, y sobre todo bien alto como ideal y ejemplo de los argentinos”. Le respondo con la frontalidad, el racionalismo y la poca diplomacia que me caracterizan que carezco de la información y de la bibliografía necesaria para rectificar o ratificar su opinión, pero que me comprometo a profundizar sobre el tema. Mientras saboreo mi café, ya tibio y sin humo, pienso en Arturo Jauretche cuando manifiesta que “lo que se nos ha presentado como historia es una política de la historia”. También, mi memoria larga ubica una frase que repite en sus charlas Norberto Galasso: “la historia es la política pasada, así como la política es la historia del presente”. La conversación continúa y quedamos para otro encuentro. Intercambiamos direcciones y contactos. Nos despedimos afectuosamente. Al llegar a mi casa busco en mi biblioteca el sector reservado a la historia argentina. Pasan por mis manos algunos escritos de: Bartolomé Mitre, Alfredo Grosso, Adolfo Saldías, Ricardo Levene, Carlos Ibarguren, Ignacio Anzoategui, Manuel Gálvez, Ernesto Palacio, Vicente Sierra, José María Rosa, Fermín Chávez, José Luis Romero, Tulio Halperín Donghi, Luis Alberto Romero, Félix Luna, Abelardo Ramos, Enrique Rivera, Arturo Jauretche, Miguel Angel Scenna, María Sáenz Quesada, Norberto Galasso, entre muchos otros. Güemes, Güemes, Güemes, poco, poco y no coincide con lo charlado con Solá. Teléfono en mano, rodeado de libros apilados, llamo a Galasso: “Hola Norberto. ¿Qué sabés de Güemes?”. Silencio breve…Me responde: “Mirá, si Mitre no lo quería y San Martín lo considera un amigo de absoluta lealtad, le da varias misiones y se le nublan los ojos cuando le comunican su muerte, ya tenés un punto de partida”. A los pocos días, recibo una gran encomienda que contiene varios tomos de “Güemes Documentado” de Luis Güemes -bisnieto del prócer- y boletines del Instituto Güemesiano de Salta. Remite Miguel Solá. En otra oportunidad, me obsequia sus obras: “Güemes y la Academia Nacional de Historia”, “El gran bastión de la Patria” y el audiovisual educativo “La guerra de la independencia en el norte”. A posteriori, tomo contacto con el periodista e investigador Martín Güemes Arruabarrena, quien también me desasna sobre su homónimo y la trascendencia de su labor. Finalmente, desde hace un par de años, la profesora María Cristina Fernández responde mis dudas desde su e-mail y me envía el “Boletín Güemesiano”. Hoy, después de un lustro de estudios sobre Güemes, rescato un alto escalón, entre muchos, en su breve pero importante vida de patriota: su intervención decisiva en el triunfo de Suipacha en pos de forjar una Patria Grande. Entre bronces, monumentos y olvidos Como expreso en mi investigación “En Bronce Eternizados. La colonización pedagógica monumental” –aún en estudio para su publicación- en el “Monumento al general San Martín y a los Ejércitos de la Independencia”, sito en la zona de Retiro, en la “Plaza Libertador General San Martín”, omiten al patriota salteño. En la construcción que erige el alemán Gustavo Eberlein no hay ninguna figura o situación que rememore la lucha de Güemes y sus bravos gauchos. Los relieves contienen: 1. Batalla de Tucumán, 2.Batalla de Salta, 3.Reconocimiento de Montevideo, 4.El ejército paraguayo presenta armas al ejército argentino después de los heroicos combates de Tacuarí, 5.Batalla de Ayohuma, general Belgrano llama a reunión bajo el fuego del enemigo, 6.Combate de Riobamba, carga del general Lavalle, 7.Paso de los Andes, 8. Independencia del Perú, 9. Batalla de Maipú, 10. Batalla de Chacabuco, 11. Combate de San Lorenzo. Figuras: 12. Minerva. Grupos alegóricos: a. La partida para la guerra, b. La batalla, c. La victoria, d. El regreso del vencedor. ¿Y Suipacha? A ningún integrante de la Comisión Nacional para los festejos del Centenario se le ocurre incorporar la Batalla de Suipacha, menos aún al verdadero gestor del triunfo americano: Martín Miguel Juan de Mata de Güemes. Un dato poco conocido por los lectores de “mitos históricos” es que entre 1810 y 1821, los salto-jujeños soportaron más de 150 enfrentamientos ante las fuerzas realistas. Los errores sobre Salta y Güemes en la Historia Oficial El historiador Luis Oscar Colmenares apunta, en 1999, que “la razón principal [de la mala comprensión de Güemes y su lucha] fue la profunda división existente entre güemistas y antigüemistas, a la muerte del prócer”, pero en 2010,1 no deberían quedar dudas de que estamos ante un verdadero héroe. Sin embargo, aún se lo presenta con el viejo estigma mitrista de “defensor de la zona norte”. Esta simplificación queda plasmada a partir de que Bartolomé Mitre expresa que “desde ese día[en que Belgrano no puede enviar fuerzas para atacar a los enemigos en la Quebrada de Humahuaca] el ejército auxiliar del Perú quedó perdido para la guerra de la Independencia; pero la inmunidad de la frontera argentina por el Norte era un hecho y Salta bastaba para hacerla respetar”. 2 Opina Colmenares que esa “deformación ha calado tan hondo, que hasta entre los mismos salteños se oye hoy [1985] llamar al prócer ‘defensor de la frontera norte’”. 3 Es erróneo plantear a Salta como “frontera norte”, pues desde su fundación se constituye como “centro geográfico y nexo esencial entre tres puntos de América: el centro virreinal de Lima, producción fiel de las cortes europeas; las mermadas riquezas de las minas del Alto Perú, todavía fuente de los recursos necesarios para el imperial andamiaje español; el puerto de Buenos Aires con las facilidades de conexión con la Madre Patria”. 4 Además de estar ubicada en el centro de las Provincias Unidas en los años de emancipación americana, Salta es parte de la Intendencia de Salta del Tucumán, conformada -además de las dos mencionas- por Santiago del Estero, Catamarca, Tupiza y Tarija. Recién es frontera cuando se segrega, en 1825, el Alto Perú. Güemes muere cuatro años antes. Además, esos valientes defienden todas las provincias situadas al sur del Alto Perú. De la invasiones inglesas al “triunfo perdido” El alférez Güemes, de 21 años, procedente de Salta, presta servicios como ayudante de Santiago de Liniers y Bremond en los Bajos del Retiro, en 1806. El joven, al comando de 30 jinetes, ataca al “Justina”, una nave de la escuadra del almirante Home Riggs Popham que queda encallada en la zona al bajar las aguas. Los derrotan y toman la bandera-estandarte del invasor. Es denominada “del Retiro” y hoy, se encuentra en la iglesia de Santo Domingo, sita en Defensa y Belgrano. Además, en 1807, como integrante del plantel del Regimiento de Infantería, tiene una destacada actuación. Luego, enferma y se le otorga el permiso para regresar a su provincia, donde el cadete presta armas en el Regimiento de Infantería. En 1809, es ascendido por la Real Cédula de la Suprema Junta Gubernativa de España e Indias. El subteniente salteño, un año después, está al servicio del movimiento de Mayo desde el primer momento. La novel Junta de Buenos Aires dispone extender y legitimar su autoridad al resto del virreinato. Como el acatamiento al nuevo gobierno no es uniforme, organiza dos expediciones militares para “convencer” a los levantiscos: una, al Paraguay y la otra, al Alto Perú. Manuel Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano, al frente de la primera, triunfa en Campichuelo pero es derrotado en Paraguarí. En marzo de 1811, es atacado en Tacuarí y en situación crítica firma un honroso armisticio y se retira. La otra expedición parte hacia el Alto Perú. Deben superar, en primer término, a los sublevados en Córdoba. Allí, el gobernador intendente Juan Gutiérrez de la Concha, junto a alguno de sus funcionarios, no reconocen a la Junta, la que envía a Francisco Ortiz de Ocampo y a Juan Hipólito Vieytes para arcabucear a los rebeldes. Pero los ejecutores dudan y no cumplen las instrucciones emanadas de los altos mandos porteños. Mariano Moreno, ante esta desobediencia, le informa a Feliciano Antonio Chiclana en carta muy privada que estos hombres se “cagan” en las órdenes impartidas por la Junta. Imagino el brete en que se pondrían nuestras pobres maestras al expresar a los educandos las “emotivas” y directas palabras del “lumen de Mayo”. Y, para colmo de desgracias para la explicación de las educadoras, el que pega el tiro de gracia al francés - otrora héroe de la Reconquista- es Domingo French, quien según la historia canónica, reparte cintitas celestes y blancas en la Revolución de Mayo. El gobierno de Buenos Aires reemplaza a los indecisos por Antonio González Balcarce y Juan José Castelli, quienes fusilan a los contrarrevolucionarios. Entre los castigados está Santiago de Liniers. Es lícito recordar que el virrey expulsado, Baltasar Hidalgo de Cisneros - alias “el sordo”-, se comunica con Liniers y lo nombra jefe de los ejércitos realistas y, en conjunto, avanzan hacia el norte para encontrase en Salta. “La Linda” es la primera ciudad que aprueba al nuevo gobierno revolucionario con el gobernador de Potosí, don Francisco de Paula Sanz, y el presidente de Chuquisaca, don Vicente Nieto, para insurreccionarse contra la Junta. Luego de cumplida la drástica misión, la expedición sigue su camino libertador hacia el Alto Perú (La Paz, Potosí, Cochabamba y Charcas) donde se encuentran los poderosos jefes realistas: brigadier Pío Tristán, mariscal Vicente Nieto, coronel Juan Ramírez Orozco, brigadier José Manuel de Goyeneche y Barreda, y capitán de fragata José Córdoba. Tampoco Montevideo reconoce a la Junta. Juan José Paso es el elegido como diplomático. Si bien es escuchado, se le exige que Buenos Aires reconozca primero al Consejo de Regencia. Juan José Paso retorna. Suipacha y la elisión de Güemes Dejo bien asentado que la historia oficial reconoce el enfrentamiento en Suipacha, al igual que lo hace con la mentada y politizada batalla de la Vuelta de Obligado. Asimismo, Suipacha se recuerda en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con una calle (desde 1822, recorre los barrios San Nicolás y Retiro) y una plaza homónima (por ordenanza del 27 de noviembre de 1893, en el Barrio San Nicolás). Las confusiones surgen debido a algunos “errores” en los partes oficiales que son tomados como fidedignos por algunos historiadores. Pareciera que estos utilizan algunas documentaciones probatorias y omiten o ignoran otras. Es sospechoso, en algunos casos, que desconozcan los trabajos minuciosos de los historiadores salteños, pero… casualmente es Bartolomé Mitre quien al tomar como fuente los partes de Castelli cae en errores que reiteran otros investigadores. Estudiosos como Vicente Fidel López y Miguel Otero, por nombrar algunos, testimonian otra versión, que parece ajustarse más a la realidad. Pero si se equivoca Mitre… es humano, es el “padre de la historia erudita”. Además, se deja un diario de guarda espaldas y conviene no jugarse demasiado en su contra. Así justifica Pacho O’Donnell que “ser revisionista no supone ser ‘antimitrista’. Bartolomé Mitre fue un argentino excepcional que dirigió inmensos ejércitos, tradujo ‘La Divina Comedia’, llegó a presidente de la república. Y también escribió los fundamentos de nuestra historia al mismo tiempo que la protagonizaba. Tuvo la sensibilidad social de poner en superficie el heroísmo inconcebible de los caudillos altoperuanos, pero no pudo mantener esa objetividad al ocuparse de los caudillos federales tardíos, a quienes perseguía porque se habían constituido en un serio obstáculo para su proyecto de Organización Nacional. La historiografía que el revisionismo cuestiona se plasmó años después, en parte basada sobre sus escritos, pero sobre todo al calor de una ‘educación patriótica’, cuyo objetivo fue hacer que las masas inmigrantes incorporasen ‘lo nacional’". 5 Es comprensible que, neodefensor a ultranza de la batalla de la Vuelta de Obligado, brinde loas a Mitre, morigere y elija las mejores palabras, pues lo publica en “La Nación”. Omite las “razzias” de Mitre en el Interior y la Guerra de la Triple Alianza. En cuanto a los caudillos, es incuestionable que tiene cierta ojeriza contra todos los caudillos. Es más, a Güemes lo considera un caudillo funesto que contribuye con su ejemplo a la desorganización política y social. Por buena fortuna, el jurista Dalmacio Vélez Sarsfield, en 1864, lo rectifica. Nobleza obliga es decir a favor del traductor del Dante, que se corrige en parte y reconoce a Güemes en su “Historia de San Martín y de la emancipación sudamericana”. Incorpora que lleva a cabo “la más extraordinaria (…) guerra defensiva, ofensiva (…) la más original por su estrategia, su táctica y sus medios de acción”. Pero continúa con su ojeriza hacia al caudillaje al sostener que el salteño “a pesar del poder despótico de que podía usar y abusar, y en medio de los vicios que deslustraban sus grandes calidades”. Asimismo, Mitre minimiza su gesta cuando como presidente de la Junta Numismática Americana – actual Academia Nacional de Historia – envía una carta al nieto de Güemes, Martín Miguel Güemes Castro, en 1894, con motivo del aniversario de la muerte de su antepasado y lo califica de “defensor de Salta”, siendo que el homenajeado debería ser reconocido como “defensor de las Provincias Unidas”. Tal vez, uno de sus peores detractores es el general José María Paz, quien proclama sin fundamentos: “Güemes, relajado en sus costumbres, poco sobrio y hasta carecía de valor personal, nunca se presentaba en el peligro”. 6 A lo que remata con infamia “hizo una guerra porfiada y tuvo la gloria de morir por la causa de su elección”. 7 Al referirme específicamente a la Batalla de Suipacha y la omisión de Güemes, transcribo algunos textos de autores que reiteran diversos errores. A saber: Ricardo Levene: “Luego de la ejecución de Cabeza de Tigre, la expedición libertadora siguió hacia el norte, y poco tiempo después quedó bajo el mando de Balcarce y de Castelli, este último como representante de la Junta. Avanzaron hasta la quebrada de Humahuaca, y recibieron el importante contingente que remitió Martín Miguel de Güemes. En ‘Cotagaita’, tuvo lugar el primer choque de las fuerzas realistas y patriotas, el 27 de octubre, Balcarce fue rechazado en ese encuentro, pero pudo rehacerse y con nuevos refuerzos recibidos de Jujuy, esperó en ‘Suipacha’ al ejército español, que estaba bajo el mando de los generales Córdoba y Nieto. Los patriotas derrotaron completamente al ejército español, al que tomaron la artillería y el vestuario. La batalla no duró más de media hora, del día 7 de noviembre de 1810, pero fue decisiva (…) Dos importantes consecuencias para la causa de la Revolución: una de orden moral, pues era el primer triunfo del ejército argentino y comunicaba bríos y entusiasmos a los patriotas y la otra de orden político, pues las cuatro intendencias del Alto Perú se declararon a favor de la Revolución. El secretario de la Junta Gubernativa, Mariano Moreno, con motivo de la victoria de Suipacha, escribió en ‘La Gazeta’: ‘El valor, energía y constancia que han desplegado nuestras tropas causan el asombro de nuestros enemigos. Cuando pasen por nuestras calles les diremos: a vosotros se os debe la felicidad de que estamos disfrutando’”. 8 Pareciera que Güemes “remite”, envía tropas, pero no está presente en la batalla. Fermín Chávez: “El ejército del Norte tuvo suerte: pudo internarse en el Alto Perú y derrotar a los españoles en Suipacha”. 9 No menciona a Güemes. María Saénz Quesada: “Después de cumplir en Córdoba la orden de fusilar a Liniers, el doctor Castelli, fue recibido con afecto por el pueblo de San Miguel de Tucumán, volcado claramente a la causa de Buenos Aires. En Salta encontró asimismo buena disposición (…) pero en el Alto Perú el panorama era muy diferente. Con excepción de Cochabamba, los gobernadores intendentes habían buscado apoyo en Lima, donde el virrey enérgico, Fernando de Abascal, estaba resuelto a mantener el poderío español (…) después de la victoria patriota en Suipacha (Tupiza, hoy Bolivia), las ciudades altoperuanas acataron a Buenos Aires, Castelli no vaciló al firmar la sentencia de muerte del general Córdoba y de los gobernadores españoles de Chuquisaca y Potosí”. 10 No menciona a Güemes. José Luis Romero: “La expedición militar enviada al Alto Perú para contener a las fuerzas del virrey de Lima consiguió sofocar en Córdoba una contrarrevolución, y la Junta ordenó fusilar en Cabeza de Tigre a su jefe, Liniers, y a los principales comprometidos. Pero los sentimientos conservadores predominaban en el interior aun entre los partidarios de la revolución; de modo que cuando Moreno comprendió la influencia que ejercerían los diputados que comenzaban a llegar a Buenos Aires, se opuso a que se incorporaran al gobierno ejecutivo. La hostilidad entre los dos grupos estalló entonces. Saavedra aglutinó los grupos conservadores y Moreno renunció a su cargo el 18 de diciembre. Pero antes, el ejército del Alto Perú había vencido en la batalla de Suipacha; pero en cambio, el ejército enviado al Paraguay fue derrotado no mucho después en Paraguarí y Tacuarí.” 11 No menciona a Güemes. Miguel Angel Scenna: “A los quince días de instalada, la junta dispuso el envío de una expedición auxiliadora que debía sofocar los focos de resistencia en el interior y establecer la autoridad central en el extenso territorio virreinal. La componían un millar de hombres, para lo que se montaron dos compañías de Patricios, una de Arribeños, una de Montañeses y una de Andaluces, 600 infantes en total, a los que se sumaron 100 hombres para la artillería y otros tantos Blandengues de caballería. El total fue puesto bajo el mando del coronel de Arribeños Francisco Antonio Ortiz de Ocampo, que llevaba por segundo al teniente coronel Antonio González Balcarce y como adscripto al vocal de la junta Juan José Castelli, a cargo del mando político. Partieron a principios de julio, incorporaron refuerzos en el camino, y el 7 de noviembre de 1810, consiguieron el primer triunfo significativo de la revolución en Suipacha”. 12 No menciona a Güemes. Juan Carlos Neyra: “Primer triunfo de las fuerzas de la revolución de Mayo, al mando del general Antonio González Balcarce, contra los realistas de José de Córdoba y Rojas. Tuvo lugar el 7 de noviembre de 1810”. 3 No menciona a Güemes. Teresa Eggers-Brass: “El Alto Perú (…) estaba ocupado por tropas realistas (partidarias del dominio español en América) que habían ido a sofocar duramente los levantamientos de 1809. Tras disolver la contrarevolución en Córdoba, partió de allí una columna de 500 hombres al mando de Balcarce. Su primer encuentro con los españoles fue negativo, ya que en Cotagaita los patriotas fueron vencidos el 27 de octubre de 1810. Pero con los refuerzos enviados por Castelli se obtuvo la importante victoria de Suipacha el 7 de noviembre: los jefes realistas Nieto, Córdoba y Francisco de Paula Sanz fueron hechos prisioneros y fusilados. Gracias a ello, el ejército patriota pasa a la región de Chuquisaca (también llamada Charcas o La Plata); hoy la capital se denomina Sucre) y obtiene el reconocimiento de las cuatro intendencias del Alto Perú”. 14 No menciona a Güemes. Lucas J. Luchillo, Silvia O. Romano, Gustavo L. Paz: “(…) las reacciones frente al nuevo poder fueron disímiles y en varias regiones se inició la guerra. En el caso del Paraguay, el Cabildo de Asunción reconoció al Consejo de Regencia español y se preparó para enfrentar al ejército –Ejército del Paraguay- que, bajo el mando de Belgrano, integraron porteños, santafecinos y entrerrianos (…) En el Alto Perú, la reacción no fue uniforme y los sucesivos avances y retrocesos, provocados por la guerra, desgastaron a los ejércitos revolucionarios. Luego del triunfo criollo en la batalla de Suipacha (noviembre de 1810), numerosas localidades adhirieron a la revolución; otras, la resistieron [solo mencionan al salteño después de la derrota de Sipe Sipe, en noviembre de 1815] la guerra se circunscribió a contener el avance realista por el norte; la defensa del territorio estuvo a cargo del gobernador salteño Martín de Güemes y de las fuerzas locales (sus famosos gauchos)”. 15 Para este “manual”, de instrucción secundaria, Güemes irrumpe en la historia a partir de 1815, cinco años después de Suipacha. Felipe Pigna: “(…) el Norte argentino se vio sacudido por la derrota de la contrarrevolución de Liniers. La subida de las tropas que perseguían al ejército enviado para plegarse a Liniers, que encabezaba José de Córdova y que fue alcanzado y derrotado por las fuerzas patriotas al mando de Balcarce el 7 de noviembre de 1810 en Suipacha, complicó la situación. Al día siguiente de la primera victoria de las fuerzas revolucionarias y en un clima de enorme expectativa, se incorporó a las tropas Juan José Castelli y fue recibiendo comunicados de los rebeldes de las distintas zonas del Alto Perú que se sumaban a la causa americana”. 16 No menciona a Güemes. En otro de sus obras “mitológicas”, luego de mencionar la toma de “la goleta ‘Justine’”, agrega a continuación que “tras la Revolución de Mayo, Güemes se incorporó al ejército patriota destinado al Alto Perú y formó parte de las tropas victoriosa en Suipacha”. 17 No destaca la actuación de Güemes. En tanto que en su sitio web, apoyándose como fuente en Historia de la Argentina – Los primeros Gobiernos Patrios (1810-1813), Ediciones Garriga Argentinas, Buenos Aires, junio de 1973, de Vicente D. Sierra, trascribe: “Antonio González Balcarce consideró conveniente dirigirse a Suipacha para no dejar que esta población cayera en manos del enemigo. El 6 de noviembre al atardecer, acampó en el pueblo de Nazareno, río por medio con la villa de Suipacha. (…) En la misma fecha Castelli escribía a Salta: ‘Chiclana mío: seré inoportuno hasta el extremo mientras no vea volar las tropas, mulas, mulas, mulas, víveres, víveres, dinero, artillería y cuanto hace falta para hacer tronar al Perú en este mes o tronar yo el primero’. Por su parte, José de Córdova (al mando de las tropas realistas)…recibió a Vicente Nieto con doscientos veteranos de Chuquisaca… (…) Córdova estaba convencido de que el enemigo se encontraba desmoralizado por encontrarse dividido en opiniones encontradas (…) La mala opinión que Córdova se había formado sobre el estado espiritual de la vanguardia patriota se debió a una estratagema de González Balcarce. Para engañar al enemigo envió a Tupiza a un indio bien aleccionado, con la misión de difundir falsas informaciones sobre la moral de la tropa a su cargo. Llamado por Córdova, el indio hizo a éste creer que los patriotas marchaban descontentos y mal armados. A orillas del río Suipacha…, el 7 de noviembre apareció la vanguardia de Córdova… González Balcarce había ocultado gran parte de su infantería y artillería entre los cerros y quebradas vecinas. Largo rato permanecieron ambas fuerzas sin decidirse a entrar en acción, lo que determinó a Antonio González Balcarce a adelantar doscientos hombres con dos cañones, para provocar la lucha. El enemigo adelantó algunas guerrillas, ante las cuales los patriotas iniciaron una retirada en aparente desorden, al punto que hizo creer a Córdova que huían sin presentar lucha. Imprudentemente dio orden de perseguirlos, avanzando con toda su fuerza hasta las proximidades de la quebrada de Choroya. En este punto los patriotas volvieran la cara, a tiempo que las fuerzas ocultas salían de su escondite para atacar inesperadamente. En el parte del encuentro enviado a la Junta por Castelli se lee que la infantería cargó ‘con tanto esfuerzo, valor, firmeza y gallardía’ que desordenó completamente al enemigo, y que éste se dio a la fuga por cerros y caminos excusados, arrojando banderas, armas y municiones. Media hora duró la batalla de Suipacha. (…) El triunfo de Suipacha encontró a Castelli en Yavi, desde donde (8 de noviembre) despachó la primera información para la Junta, que amplió dos días más tarde desde Tupiza, mediante un parte completo de la batalla que fue conducido a Buenos Aires por el mayor de Patricios Roque Tollo (…) Una de las banderas tomadas fue enviada a Buenos Aires por Castelli, con una nota que decía: ‘A fin de que V. E. la destine a la sala del rey D. Fernando, con las que adornan su retrato’”. 18 No menciona a Güemes. Sobre el envío del indio aleccionado para mentir amplío más abajo. Julio César Cháves: “En su avance, el ejército de la patria había llegado a ocupar posiciones frente a las fortificaciones de Santiago de Cotagaita. Balcarce decidió efectuar un reconocimiento de fuerzas. A primera hora del día 26 de octubre, las tropas porteñas iniciaron el ataque. El combate se prolongó hasta las 2 de la tarde. Los soldados porteños lucharon intrépidamente. En el transcurso de la pelea, pidieron repetidas veces cargar a la bayoneta. Entendiendo Balcarce que le faltaban elementos para una acción decisiva, dispuso la retirada, la que se llevó a efecto ordenadamente y sin persecución del enemigo. Pero no transcurrirían muchos días sin que los dos ejércitos se enfrentaran, en Suipacha, con todo su poderío. La fuerza auxiliadora retrocedió lentamente; primero, hasta Tupiza, y después, hasta Suipacha. El 6 de noviembre al atardecer, acampó en el pueblo de Nazareno, situado frente a Suipacha, río por medio. A medianoche, recibía un refuerzo de 200 hombres y dos cañones, que el vocal-representante hiciera avanzar a marchas forzadas para que llegasen a tiempo. Entre tanto, Córdova avanzaba al mando de 800 hombres seleccionados entre las unidades de la Marina, del Fijo y del de Dragones, de Buenos Aires, que habían sido llevados por Nieto a Charcas el año anterior. El jefe enemigo lanzó una proclama manifestando que, decidido a no dar cuartel ni a admitirlo, había enarbolado el estandarte del terror; pero informado de las opiniones en pugna dentro del ejército patriota, prometía recibir con benevolencia a todos los que jurasen acatamiento al Supremo Consejo de Regencia de España e Indias. El río Suipacha o San Juan separa las poblaciones de Nazareno y Suipacha, situada la primera en la ribera sur y la segunda en la del norte (…) Los patriotas ocupaban la ribera sur, es decir, Nazareno; el enemigo se hallaba distanciado, al norte. Recurrió entonces Balcarce a una estratagema. Despachó un indio a Tupiza para difundir entre las tropas enemigas falsas noticias acerca de la moral del ejército bajo su mando. El emisario propagó algunos rumores que hacían referencia al descontento reinante entre las tropas patriotas y a la escasa provisión de armas y municiones, hasta que, enterado el comandante en jefe, ordenó que compareciera ante él. Optimo resultado dio la treta de Balcarce: Córdova creyó a pie juntillas todas las mentiras que le contó el indio y saboreó por anticipado su triunfo, cercano y seguro. Entre el pueblecillo de Suipacha y el río existía una ancha faja de terreno arenoso, donde, el 7 de noviembre, a las 11 de la mañana, apareció la vanguardia españolista y ocupó posiciones en la playa y varias alturas sobre el flanco izquierdo de las fuerzas patriotas. A continuación, y de manera sucesiva, todas las Unidades del ejército de Córdova hicieron lo mismo. Éste abrigaba el propósito de esperar el ataque (…) Pero idéntica intención tenía Balcarce, quién había ocultado en los cerros y quebradas vecinos una gran parte de su infantería y toda su artillería. Algunas horas permanecieron los dos bandos en actitud expectante, mirándose la cara, río por medio. Impaciente, Balcarce hizo adelantar 200 hombres con dos cañones para provocar la lucha. El enemigo - adelantó varias guerrillas y se rompió el ruego en ambas márgenes del Suipacha. Entonces, las tropas patriotas simularon una precipitada fuga. Al verles dar la espalda, Córdoba les creyó derrotados y, de manera imprudente, inició la persecución avanzando con su ejército hasta las proximidades de la quebrada de Choroya. Allí Las fuerzas patriotas, ocultas hasta ese momento (…) atacaron inesperadamente. Aquella infantería cargó ‘con tanto esfuerzo, valor, firmeza y gallardía', que desorganizó completamente al enemigo que se dio a la fuga por cerros y caminos excusados, arrojando en la huída sus banderas, sus armas y sus municiones. En Suipacha y Nazareno —arenga Castelli a sus tropas— ‘los esperasteis riyendo sus amenazantes intimaciones, y a la vista del estandarte del terror los derrotasteis y perseguisteis hasta no dejarles ni espíritu para llorar su desgracia’. La victoria fue total. En poder de los patriotas quedaron dos banderas, cuatro cañones y 150 prisioneros. El jefe vencido se dirigió al vencedor expresándole que el triunfo de Suipacha había decidido la suerte de todo el Alto Perú y le propuso capitular bajo garantía de vida para jefes, oficiales y soldados, los que se alistarán en las filas patriotas para sujetar a la Paz y oponerse a Goyeneche. Él, por su parte, reconocía a la Junta y se sometía a su autoridad. Balcarce le respondió que era el vocal-representante el llamado a decidir. Castelli, desde Yaví, transmitió a la Junta la primera noticia de la victoria, y, al mismo tiempo, envió una circular a los Ayuntamientos para quedas ciudades ‘celebren los triunfos de la Patria y glorias de la lealtad’. Aseguraba a la Junta que no existía ejército en el mundo que presentase el pecho al enemigo, se sostuviese con mayor gallardía y fervor en la acción y avanzase a la vez con mayor intrepidez. Congratulaba al gobierno por el triunfo de las armas patriotas pues ya el ejército que había enarbolado la bandera del terror en un lienzo negro sembrado de calaveras, se confesaba derrotado en Suipacha, reconocía, juraba y se sometía a la Junta. Respecto de la capitulación propuesta por Córdoba, que no accedería jamás a todos los artículos presentados; pero ser detenido- Nieto y entregados los caudales, sólo castigará a principales, indultando a los otros y disolverá los tercios para quede ‘todo llano hasta La Paz’. No obstante, para prevenir cualquier estratagema del enemigo, ordenó que la vanguardia continuase hasta Cotagaita para intimar rendición de la plaza o atacar abriéndose paso a Potosí. Envió 150 hombres al mando del capitán Martín Güemes para ocupar la provincia de Cinti”. 19 Güemes no es mencionado en la batalla. Luego, sí: se lo envía a Cinti. Además, describe la picardía de Balcarce y del indio embustero. Sobre el “cuento” del indio enviado para confundir a los enemigos que figura en el parte oficial de Castelli, el cual toman como fuente apodíctica Chaves, Pigna y Sierra, fija Luis Güemes: “esto es el colmo de escribir por escribir: Balcarce recibe el auxilio ‘a eso de las doce de la noche’ del día 6 y en el momento ‘a eso de iniciar el día 7’, al sentirse reforzado, discurre despachar y despacha ‘un jovencito natural que le había servido de espía’ para que, habilidosamente, engañe a los enemigos que están en Tupiza a 6 leguas de distancia. El emisario llega a su destino, platica con unos, tramoya, alcanza a hacerse oír del jefe español, a quien termina por engatusar y consigue que este imparta orden general para que sean alistadas sus numerosas tropas con sus armas y bagajes, a efectos de marchar hacia Nazareno [le creen y obedecen] y (…) avanza el ejército del comandante Córdoba sobrecargado con la impedimenta de la artillería, consiguiendo recorrer las dichas seis leguas con tan milagrosa rapidez que se presenta a Suipacha a atacar a Balcarce en la mañanita de ese 7 de noviembre de 1819. ¿Por ventura no es este desatino conspicuo, disparate sin pies ni cabeza? ¡Ni que en la primera década del siglo XIX, el ‘jovencito natural’ hubiera viajado en helicóptero, y el comandante Córdoba, con sus huestes aerotransportadas! De mucho tiempo atrás el comandante Córdoba venía creyendo que a la gente de Balcarce le faltaban armas y les sobraban ganas de entregarse sin combatir (…) convicción que lo indujo a pasar a la ofensiva sin que fuera óbice que cuando se convenció de lo contrario, y hasta después que supo del refuerzo venido de Nazareno en la noche del 6, prosiguiese el ataque (…) sin que hubiese interferido incitación de ninguna especie ni de un ‘jovencito natural’, ni de nadie (…) A las once de la mañana del día 7 -sigue diciendo Castelli-, se presentó la vanguardia enemiga ... Tomó unas alturas sobre nuestro flanco derecho y sucesivamente practicó lo mismo todo el ejército, sin que en más de una hora después hiciese movimiento ninguno, ni tampoco se advirtió por nuestra parte, pues se procuró tener ocultas nuestras fuerzas, esperando el ataque que se nos presentaba. Como el enemigo se conserva en inacción, dispuso el mayor general que avanzasen dos piezas de nuestra artillería y una división de 200 hombres con la idea de ver si entraba en función. {En verdad la maniobra no se ajusta a las reglas tácticas de la alta ‘pericia militar’. Más parece una treta paisana, no urdida por el mayor general. Los dos cañones de la aventura eran el todo de nuestra artillería, y, los 200 hombres, de hecho, una ‘separata’ del ejército que se manejaba sin sujeción directa al jefe principal} a cuyo movimiento destacó el enemigo varias guerrillas, que se resguardaron de algunas acequias y pozos avanzados de sus líneas y despachando el mayor general otras más débiles se rompió el fuego {Como se ve, el guerrillar se hacía por ‘entregas’, como en las novelas populares}. Los enemigos reforzando las indicadas guerrillas y nosotros, retrocediendo algo las nuestras, se decidieron a destacar una considerable parte de su fuerza a perseguirlas, lo que observado por el mayor general Balcarce -Balcarce, según Castelli- determinó que otra división como la primera y las mismas guerrillas retrocedidas, cargasen prontamente, como lo verificaron con tanto esfuerzo, valor, firmeza y gallardía, que en el momento se posesionaron de los parapetos enemigos, y entrando en ellos el desorden, se pusieron todos en la más vergonzosa y precipitada fuga. {Siempre que se escriba sobre la ciencia militar habrá que distinguir entre diversas especies de tácticas, una de las cuales, sui generis, es la que se desarrolló en la batalla de Suipacha}. 20 El triunfo escamoteado Descabezada la contrarrevolución cordobesa, la Junta dispone que el teniente gobernador de Jujuy, Diego José de Pueyrredón, impida que el resto de los rebeldes escapen hacia el Alto Perú y tomen contacto con el presidente de la Audiencia de Charca, el Mariscal Vicente Nieto, quien se hace fuerte en las cuatro Intendencias del Alto Perú. Pueyrredón instruye al teniente Güemes para que se dirija a la Quebrada de Humahuaca como primera avanzada. Así forma una Partida de Observación que cuenta con el apoyo del alcalde Pedaneo D. Juan Francisco Pastor y del cura párroco Josef Alejo de Alberro. Poco a poco se van incorporando voluntarios salteños, jujeños y tarijeños, unos 800 hombres, todos conocedores del terreno y del clima. Están junto a Güemes: Pedro Antonio Flores, José Antonio de Larrea, Francisco Uriondo y Mariano Echazú. Por su accionar y valentía, la Junta asciende a Güemes a capitán el 22 de setiembre de 1810. En la Villa de Tarija, se une a la vanguardia del Ejército Auxiliar o Expedición de Unión, al mando del coronel Antonio González Balcarce. El 8 de octubre, Pueyrredón y Güemes vencen en la localidad de Cangrejos a una avanzada realista. Balcarce, el 24 de octubre, desde Tupiza, le comunica a Castelli –quien está en Jujuy y recibe municiones para la artillería – un cañón calibre 4 y un obús- que se dirige a Santiago de Cotagaita donde están los enemigos. Asimismo, “manifiesta a Castelli que sus tropas avanzarán por el camino de Machará, habiendo mandado un fuerte destacamento por el camino de La Almona. Aunque no menciona qué tropas formaban ese fuerte destacamento, mediante los informes recogidos por el historiador Miguel Otero existe la seguridad que se trataba de una división al mando del capitán Güemes, que ascendía ahora al número de 800 hombres y que se encontraba ya en el lugar”. 21 Balcarce intima la rendición al coronel Córdoba en Santiago de Cotagaita y ataca, pero es rechazado y, luego de algunas horas de lucha, debe retroceder. En la Posta de los Hornillos, el capitán Santiago Carrera, informa a Castelli sobre el ataque adverso, pero el enviado político de la Junta, solo informa – el 30 de octubre- hechos generales. Mientras Balcarce retrocede, las fuerzas de Güemes cubren la retirada y contienen a Córdoba. Las fuerzas patriotas se hacen fuertes en Suipacha y Güemes solicita a Balcarce que le envíe municiones y artillería. Los españoles los acechan desde el otro lado del río. Planean reanudar el ataque al otro día: el 7 de noviembre. Balcarce está en Nazareno, a cuatro leguas de Güemes. Castelli envía el material reclamado por Guemes- tres cañones y un obús - vía el coronel Matías Balbastro y los tenientes porteños Francisco Villanueva y Antonio Giles, entre otros. Al amanecer del 7 de noviembre de 1810, los cañones y la caballería de Güemes atacan a los realistas. En cada bando hay unos 800 hombres y el enfrentamiento dura unas cuatro horas. las fuerzas realistas huyen despavoridas. Varios historiadores, entre ellos Salgado, concluyen que Castelli falsea los partes y adjudica el triunfo a Balcarce. Son dos hombres de Güemes, Rojas y Saravia quienes entregan a Castelli una bandera tomada al enemigo. Este pide a la Junta una recompensa para los hermanos Miguel y Alejandro Gallardo – ambos salteños y güemesianos- quienes conquistaron el estandarte. Según Salgado, Castelli falsea los hechos a favor de Balcarce y contra Guemes. Informa que “el parte de Castelli a la Junta inexactitudes cuando dice: ‘…la retirada de los nuestros de Tupiza a Suipacha, donde se fijaba el Cuartel General…’ ya que en verdad Balcarce instala su cuartel en Nazareno y es Guemes quien acampa en Suipacha (…) pretendía ubicar a Balcarce en el campo de batalla, siendo que se encontraba a cuatro leguas de él. Vuelve a mentir: los enemigos se alistaron a las tres de la tarde y nuestra gente los esperó gallardamente; operó la artillería mandada por Villanueva y Giles, y tres divisiones que venían a mi vanguardia’ (…) simples patrañas: el combate no se produjo a las tres de la tarde, sino que Güemes atacó con las primeras luces del día, y quien conozca la distancia que media entre Yaví y Suipacha comprenderá la imposibilidad de que las vanguardias de Castelli hayan estado en el lugar (…) a la vez, la ubicación de ambas fuerzas antagónicas (…) con el río de por medio, hubiera obligado a los españoles a vadearlo para atacar, cosa que hicieron las tropas de Güemes, atravesándolo y atacando el campamento enemigo. No sucedió como tergiversa Castelli, que los realistas atacasen, sino que fueron sorprendidos por un ataque fulmíneo de caballería y batidos por el fuego de la artillería porteña. En ese parte cursado a la Junta de Gobierno, sin embargo llega a manifestar Castelli: ‘…no se sabe de nuestra tropa entrando la de Tarija cuál es la que mejor se ha portado.’, con lo que demuestra que los escuadrones gauchos estaban presentes, a pesar de su reticencia en reconocerlo. Es también un hecho comprobado que los escasos heridos argentinos en la acción fueron salteños y tarijeños. Ni un solo granadero, ni un artillero o soldado porteño, muerto o herido, pudo figurar en el parte de Castelli, quien refiriéndose a las bajas menciona: ‘…solamente fueron heridos ocho soldados de otras fuerzas’. ¿Cuáles serían esas ‘otras fuerzas’ sino los gauchos de Güemes? ¿Por qué solamente sus hombres fueron heridos en la batalla? El día 10 de noviembre, tres días después de la acción, tiempo que le demandó desplazarse desde Yaví hasta Tupiza, llega el Dr. Castelli a este lugar, y ordena al capitán Güemes que, al frente de una partida de 150 hombres se dirija de inmediato a ocupar la localidad de Cinti y zonas avanzadas, encomendándosele una larga serie misiones de sumo riesgo en poblaciones todavía ocupadas por los realistas en retirada. Con ese motivo informa nuevamente a la Junta: ‘No dudo del éxito feliz de esta disposición cuando está a cargo del capitán Guemes, uno de los oficiales de las provincias incorporados al ejército, y manda tropas tarijeñas que son superiores’. ¿A qué se debió esta valorización (inusual en Castelli) sobre las condiciones de Güemes y sus tropas? ¿Cómo llegó a establecer que se trataba de tropas superiores? Siendo que Castelli permaneció lejos de los hechos de armas, no tenía modo de saberlo por sí mismo. "Únicamente la realidad de lo acontecido pudo haber llevado esa valoración a su conocimiento”. 22 En coincidencia con Salgado, se pregunta el coronel Julio Sergio Jovanovics Usandivaras ¿puede ser olvidado o ignorado un hombre que luchó con toda valentía en la batalla? (…) hasta la planificación de la batalla, basada en el engaño y la astucia, fue obra de nuestro héroe [Güemes] (…) ya que González Balcarce, comandante militar, nunca, antes ni después, utilizó esa forma de combatir para combatir el éxito (…) Suipacha fue una victoria total, tanto que el ejército pudo continuar su marcha y llegar sin inconvenientes a la rica Villa de Potosí; siendo Güemes el primero en entrar, recibiendo los aplausos de la población”. 23 Agrega la profesora Victoria Pacheco de Valencia que “Castelli (…) al redactar el parte de guerra, se encontraba a más de 200 kilómetros del lugar del hecho, por ello es que en el mismo no menciona a Güemes ni a sus hombres y se equivoca al dar el informe cubriéndolas con el éxito de las tropas de Buenos Aires (…) la versión fue reconocida durante mucho tiempo como verdadera. Hoy, gracias a la labor de investigación realizada por algunos historiadores es que se pudo comprobar lo expresado en el párrafo anterior. ¡Otra misión importante! ¡Y otra vez Güemes para realizarla! Castelli es quien lo va a designar el 9 de noviembre junto a 150 hombres, para realizar lo siguiente: 1. Ocupar Cinti; 2. hacer reconocer y jurar al Gobierno de Buenos Aires; 3. apresar el subdelegado y comandante militar y secuestrar sus bienes; 4. inquirir el tesoro del presidente Nieto; 5. limpiar el pueblo de malos vecinos; 6. Escoger armamentos de los dispersos de la derrota de Suipacha; 7. apresar los socorros de gentes y víveres que los enemigos pudieran esperar; 8. posesionar al nuevo subdelegado, Dn. Isidoro Alberti; 9. atajar las avenidas por donde pudieran fugarse Nieto, Socasa y Córdoba. Por último Castelli terminaba expresando que no dudaba del éxito de Güemes y de sus soldados salteños y tarijeños. Al leer este oficio que Castelli envía a la Junta, ‘ni dudarlo’ de que para confiarle esta ‘importante misión’ conocía y sabía de la capacidad de Güemes. ¿Cuándo lo sabe? Después de su actuación en Cotagaita y Suipacha, y al redactar el parte de la Batalla de Suipacha, omite su nombre. Huelgan las palabras”. 24 Luis Güemes precisa, en 1979, que “nadie se ha ocupado de estudiar detenidamente y a fondo las batallas de Cotagaita y de Suipacha y lo que ellas implicaron para el país en muchos y variados aspectos. Diríase que se ha venido eludiendo el tema en forma deliberada y silenciado todo cuanto pueda contrariar o contradecir los partes de Castelli”. 25 Güemes y una reivindicación necesaria En las versiones expuestas no hacen falta husmear demasiado para notar que algunos autores mencionan a Güemes y otros no. Los que lo citan, no destacan su acción fundamental y dan todo el mérito a Balcarce, quien según Jorge Salgado “no estuvo en el lugar y la responsabilidad recayó en forma exclusiva en la persona de Güemes”. 26 Despotrica el estudioso y socio activo del Instituto Güemesiano de Salta, Guillermo Solá, que “La historiografía oficial suele detenerse poco y nada al momento de describir, enseñar, referir y hacer conocer lo que fue y significó la Batalla de Suipacha para nuestra historia nacional. Generalmente, se la menciona como la primera victoria patriota, en una localidad llamada Suipacha que queda en Bolivia (ex Alto Perú), obtenida pocos días después de una derrota en Cotagaita, a fines de 1810, victoria aquella a cargo del Ejército Auxiliar del Perú, comandado por el coronel Antonio González Balcarce. Son muy escasos los historiadores que han profundizado más en el tema, y en todo caso no han sido tenidos en cuenta, o no han sido difundidos. Félix Best en ‘Historia de las Guerras Argentinas’ dice que Balcarce llegó hasta la Quebrada de Humahuaca con una vanguardia de quinientos hombres y allí fue reforzado con un importante contingente que le remitió Martín Güemes (sólo dice que Güemes le remitió, o sea: le envió, mandó al contingente, pero no vuelve a mencionarlo). Continúa Best narrando que ya en el Alto Perú, en Santiago de Cotagaita, Balcarce es rechazado por Córdoba, jefe español, desde una posición fortificada con efectivos superiores, pero, perseguido tardíamente, pudo rehacerse a orillas del Río Suipacha donde recibió refuerzos del grueso del ejército que le llegaron oportunamente desde Jujuy. Allí, el día 7 de noviembre, con algo más de seiscientos hombres y dos cañones derrotaron completamente a ochocientos españoles con cuatro cañones. Y dice: …La acción se definió por la sorpresa de una fracción patriota mantenida oculta, que pudo caer en momento oportuno sobre el enemigo desprevenido que avanzaba creyéndose vencedor” (sigue sin mencionar a Güemes, factor decisivo en esta victoria). Y también agrega ‘…Importantes consecuencias tuvo la acción de Suipacha para la revolución. Era el primer triunfo de las fuerzas patriotas; abría el camino al Perú, comunicó bríos y entusiasmo a los revolucionarios; y las cuatro intendencias del Alto Perú, parte del Virreinato del Río de la Plata, se declaraban a favor del movimiento’. Más floja e irrelevante es la versión de la Academia Nacional de la Historia que en su última ‘Nueva Historia de la Nación Argentina’, edición de diez tomos, le dedica sólo seis renglones en el tomo IV para contar que Balcarce, luego de ser rechazado en Cotagaita a pesar del excelente desempeño, realizó una maniobra de retirada hasta Suipacha, donde recibió doscientos hombres de refuerzo y enfrentó con la vanguardia de su ejército a los realistas logrando una importante victoria el día 7 de noviembre de 1810. Pero si lo que estoy aquí puntualizando, lo que machaconamente quiero expresar con respecto a ignorancia en que se mantienen los argentinos acerca de lo que fue Suipacha, el significado, el contenido, las consecuencias y el mensaje, independientemente del hecho de armas en sí, digo, si pareciera que estoy exagerando, solamente habrá que hacer una sencilla comparación entre el conocimiento y la popularidad del Combate de San Lorenzo con San Martín, el Sargento Cabral y los Granaderos a Caballo, y las acciones de Cotagaita y Suipacha. Y creo que el lector sacará fácilmente sus conclusiones. No estoy diciendo que deba restarse valor al emblemático y auspicioso bautismo de fuego del libertador con su flamante cuerpo de Granaderos (…) Pero, convengamos, es difícil de catalogar el silencio o la superficialidad con que se ha tratado un hecho muchísimo más trascendente que el Combate de San Lorenzo, como lo fue la Batalla de Suipacha”. 27 Entonces ¿Por qué causa se omite al único general “argentino” que muere víctima de balas realistas? El periodista Martín Güemes, descendiente del prócer, aproxima una idea: “El objetivo político de la historiografía académica argentina al amputar a Güemes de su verdadero teatro de operaciones, y relativizar el valor que San Martín daba al Alto Perú, fue ‘paliar y cohonestar el descuartizamiento de las Provincias Unidas de Sudamérica a los fines de justificar que somos un País porque no nos atrevimos a ser una Nación’. En lo inmediato, construyeron la idea de la República Argentina, y levantaron el estado - nación con eje en Buenos Aires. En lo mediato, por medio de la enseñanza escolar, cercenaron el horizonte de las sucesivas generaciones de argentinos de su memoria Suramericana creando la conciencia de ‘argentinidad’. Los historiadores de nota, fundamentalmente de la Academia Nacional de la Historia en el Siglo XIX, y mediados del XX, ignoraron que la actual ‘frontera norte’ de la República Argentina no existía en la época de la independencia continental. Del poder monopólico español pasamos al dominio porteño (nuevo centro de poder del país de los argentinos). Salta y Jujuy, de centro, pasaron a ser ‘frontera’, y Güemes su defensor ‘fronterizo’. Tupiza y Tarija, zonas bisagras de esta región, pasaron a ser ‘linderos’, o a constituirse en la frontera sur boliviana. La historia se relató al servicio de la política ficción de crear las Repúblicas de Argentina y Bolivia. Después, el Uruguay y Paraguay. Los factores dinamizantes de esta disgregación, los elementos locales y foráneos, fueron quienes sacaron provecho de esta división para reinar. Los ‘nacionalistas’ bolivianos, los norteños ‘aldeanos’, y los porteños ‘cosmopolitas’, conscientes de la realidad mundial (el ascenso del Imperio Británico) se plegaron a los acontecimientos a favor de la corriente imperante: el progreso liberal-burgués europeo. La justificación política de su accionar, podemos encontrarla en la debilidad económica sudamericana, producto de la prolongación de la guerra de la independencia (al fracasar el plan Sanmartiniano), y el costo de este hecho en nuestros países”. 28 Conmemoraciones bicentenarias Se habla en todo noviembre de la batalla de la Vuelta de Obligado y se le rinden emotivos y justos homenajes. Hay una “movida” política que cubre todo el mes. En muchas escuelas de instrucción primaria y secundaria se trata el tema. Las posiciones variarán de acuerdo a la ideología del instructor y a los intereses de la institución educativa. Asimismo, el diario mitrista presenta las visiones subjetivas de Pacho O’Donnelll y de Luis Alberto Romero. Por otra parte, Norberto Galasso se opone públicamente a la visión del autor de “Vuelta de Obligado. La epopeya”, quien sostiene en una nota en el diario porteño que “ser revisionista no supone ser "antimitrista” y que " cuando se habla de la “historia oficial se debe hablar más de Ricardo Levene que de Mitre”. Lo positivo es que un mandatario democrático rememore y destaque una batalla que se pierde. En la Argentina, en la que sólo se valoran los triunfos y los triunfadores, es muy rescatable que la Presidenta de todos los argentinos resignifique una derrota que -en última instancia- resulto pírrica para las flotas invasoras. Otra situación efectiva es que se está acabando el mito de la historia neutra y objetiva. Lo negativo sería que en diciembre se olviden estas destacadas acciones y que el año próximo sea sólo un día de descanso vacacional. Vuelvo a Suipacha. El abogado e investigador Luis Güemes, expone hace más de treinta y cinco años: “Suipacha, en la realidad de las cosas, pasó a ser y sigue siendo, tema histórico ‘tabú’”. 29 Hoy, sólo la recuerdan en la zona norte. Aún el 17 de junio de 1977, cuando el presidente del Instituto Güemesiano de Salta, Atilio Cornejo, conmemora en el Cabildo Histórico de Salta un nuevo aniversario de la muerte del prócer, “Suipacha” no figura en la nomenclatura de las calles salteñas. 30 Contrario sensu, Bolivia celebra Suipacha cobijando los colores de ambas banderas: la propia y la Argentina. En esta oportunidad, en el festejo del Bicentenario de la Batalla de Suipacha se encuentran autoridades de la Argentina y de Bolivia en la localidad homónima del Departamento Potosí, en Bolivia. Están presentes funcionarios de Salta y Jujuy; el embajador argentino en Bolivia, Horacio Macedo, y el gobernador de Potosí, Félix González. El representante argentino expresa el orgullo y la satisfacción por participar en nombre del pueblo y Gobierno argentinos en el bicentenario de la Gloriosa Batalla de Suipacha. Sostuvo que argentinos y bolivianos deben esmerarse en la búsqueda de una sola línea histórica regional. Agregó que la República Argentina, por su intermedio y en representación de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, envía el sentimiento común de hermandad, afecto y solidaridad del pueblo argentino con el boliviano. Luego del Tedeum, autoridades y efectivos militares argentinos y bolivianos se desplazan al palco oficial, ubicado frente a la plaza de Suipacha donde se encuentra el busto del general Martín Miguel de Güemes junto al de Pedro Antonio Arraya, su lugarteniente en esa zona del Alto Perú. En la iglesia del lugar, se cubre con las banderas de ambos países la urna funeraria que guarda los restos de los patriotas que entregaron su vida en la batalla de Suipacha. Además de la comitiva oficial de ambos países, asistieron delegaciones culturales y docentes de Salta y Jujuy. Sería interesante que quienes se interesen por la “otra historia” –que muchas veces es la misma pero maquillada y mercantilizada- revisen qué se gana y qué se pierde en Suipacha. Además, que en lo académico se termite con la minusvaloración y hasta el olvido de Güemes y su gesta. Mientras en Buenos Aires y el Litoral se dedican a luchas intestinas, sólo los salto-jujeños rechazan las invasiones realistas y quedan diezmados. Güemes es asesinado en 1821. Mientras los gauchos se arrojan sobre su cadáver para quedarse con algún jirón de ropa, “La Gaceta” de Buenos Aires del 19 de julio de 1821, servil a Bernardino Rivadavia -“el más grande hombre civil de los argentinos”, según Mitre- clama: "Murió el abominable Güemes al huir de la sorpresa que le hicieron los enemigos. Ya tenemos un cacique menos". Cuatro años después, la Patria Grande se desmembra. En mayo de 1825, el Congreso Argentino renuncia a las provincias del Alto Perú. Por ende, Salta pierde a Tarija. Ya no está el gran bastión de la Patria para defenderla y mantenerla unida. Néstor Genta Aclaraciones: Las negritas no pertenecen a los textos originales. Los corchetes [ ] indican una aclaración mía (de Néstor Genta). Los paréntesis con tres puntos (…) indican elisión de texto original. Los tres puntos … corresponden al texto original. Las llaves { } las utilizo sólo en el extenso fragmento de Luis Güemes, quien utiliza en su obra el corchete simple [ ] para ampliar detalles significativos. Bibliografía y reconocimiento de autores: 1 .Colmenares Luis Oscar. Martín Güemes. El héroe mártir. Ciudad Argentina. Buenos Aires. 1999. en Prólogo página s/n. 2. Mitre Bartolomé. Historia de Belgrano y de la Independencia Argentina. Tomo III. Jackson. Buenos Aires. 1949. p.259. 3. Colmenares Luis Oscar. Bernardo Frías, descubridor del rol de Güemes en la emancipación de América. Boletín del Instituto Güemesiano de Salta. Nro. 12. Salta. 1987.p.103. 4. Pistoia Benito Honorato. El pensamiento político de Güemes. Boletín del Instituto Güemesiano de Salta. Boletín nro. 2. Salta. 1978. p.41. 5. O'Donnell Pacho. Una epopeya largamente ocultada. La Nación. 18 de noviembre de 2010. http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1325770 6. Perdiguero César. Güemes en el banquillo. Todo es historia. Nro. 12. 1968. p.17. 7. Ibid. p. 18. 8. Levene Ricardo. Lecciones de historia argentina. Suipacha. 16va. Edición. 1937. J. Lajounane & Cia. Editores. Buenos Aires. p. 29/30 9. Chávez Fermín. Historia del país de los argentinos. La lucha militar. A. Peña Lillo Editor.2da. edición. Buenos Aires. 1972. p. 106. 10. Sáenz Quesada María. La Argentina. Historia del país y de su gente. Castelli: del triunfo de Suipacha al desastre de Huaqui. Editorial Sudamericana. Buenos Aires. Segunda edición. Mayo 2001.pp. 221/2. 11. Romero José Luis. Breve Historia de la Argentina. La independencia de las Provincias Unidas (1810-1820). Fondo de Cultura Económica. 3ra. Reimpresión. Buenos Aires. 1999. p.52 12. Scenna Miguel Angel. Los militares. El Ejército de la Independencia. Las intervenciones políticas. La crisis de mayo. Editorial Belgrano. 3ra. Edic. Buenos Aires. p.24. 13. Neyra Juan Carlos. Prontuario de próceres y traidores. Ediciones Cícero. Buenos Aires. 1990. p. 328. 14. Egger-Brass Teresa. Historia Argentina. Una mirada crítica. 1806-2006. 1ra reimpresión. 2007. Editorial Maipue. Ituzaingó. Provincia de Buenos Aires. Primera campaña al Alto Perú. pp.83/4 15. Luchilo J. Lucas y otros. Historia Argentina. Ediciones Santillana. Secundaria. Buenos Aires. 1995. Los avatares de la guerra (1810-1815) p. 84. 16. Pigna Felipe. Los mitos de la historia argentina. La construcción de un pasado como justificación del presente. Del ‘descubrimiento’ de América a la ‘independencia.’ La Revolución de Mayo. Allí va la revolución andando. Grupo Editorial Norma. Buenos Aires. 2004. p. 278 17. Pigna Felipe. Los mitos de la historia argentina 2. De San Martín a ‘el granero del mundo’. Planeta. Buenos Aires. 2005. La tierra en armas. Los infernales de Martín Miguel de Güemes. Enlazando ingleses. p. 100. 18. Pigna Felipe. Suipacha, la primera victoria patriota. 19. Cháves Julio César. Castelli, el adalid de mayo. Ediciones Leviatán. En Suipacha los esperasteis riendo…2da. Edición. 1957. pp. 187/192 20. Guemes Luis. Güemes documentado. Tomo 1. Güemes en las acciones de Cotagaita y de Suipacha. Plus Ultra. Buenos Aires. 1979. pp. 263/4. 21. Salgado Jorge. La batalla de Suipacha. Boletín del Instituto Güemesiano de Salta. Nro. 26. Salta. 2001. p. 69. 22. Ibid. pp. 71/2. 23. Usandivaras Julio Sergio Jovanovics. General Martín Miguel de Güemes: Obstáculos en la luminosa trayectoria de su vida. Boletín del Instituto Güemesiano de Salta. Nro. 20. Salta. 1995. pp.54/5. 24. Pacheco de Valencia Victoria. Los aportes de Güemes anteriores a la Guerra Gaucha. Boletín del Instituto Güemesiano de Salta. Nro.12. Salta. 1987. p. 87. 25. Güemes Luis. Op. Cit. p. 274. 26. Salgado Jorge. Op. Cit. p. 71. 27. Solá Guillermo. El gran bastión de la Patria. Güemes en Cotagaita y Suipacha. 1ra. Exclusión del Ejército. Editorial Maktub. Salta. pp.69/71. 28. Güemes Arruabarrena Martín M. Martín Güemes, leyenda y realidad, de Mitre a Terragno. Publicado por la Cátedra Abierta General Martín Miguel de Güemes de la Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad Católica de Salta. Ediciones Colección Documentos.

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El Coronel Seineldín
InfoporAnónimo9/8/2009

Conversando con Mr Bond del 7 de Sep de 2009 Quiero comentarle algunas cosas del Fallecimiento del Coronel Seineldin, que era mi amigo... Voy a revelarle algunas cosas que no mucha gente sabe, cosas que el me confió en su momento: Yo que conocí al Coronel Seineldin, cuando le hice el primer reportaje en la Prisión de Campo de Mayo. Recuerdo que nos preparó mate cocido con Leche y tenia un poco de miel. El se levantaba bien temprano y hacia ejercicio, a pesar de sus setenta y tanto años ... Recuerdo que Beatriz , que me acompaño en la entrevista , recibió de regalo la miel del coronel porque le dolía mucho la garganta. Nos llevó a Campo de Mayo, Peralta, que era del ejercito y tenia que controlarlo y custodiarlo y terminó siendo amigos y lo quería como un padre. Es más , Peralta no sabia que hacer, estaba en EE.UU. y no sabia como llegar no había vuelos para llegar a tiempo a despedir al Coronel. Seineldin en esa entrevista, mostró sus dotes de docencia, a el le gustaba enseñar, y hablar de geopolítica y estrategia. Nunca fue golpista, el se pronunció , militarmente , pero no contra la democracia , sino contra la destrucción de las FFAA, y el avance de políticas externas entreguitas del país. El es un coronel ( sin cargo), ya que extrañamente , su esposa cobraba la pensión como Muerto... Fue Duhalde en su afán de pacificación que Indultó a Gorriaran Merlo y a Seineldin. Nunca fueron amigos...Solo se encontraron una vez . Como decía, él era de la ultima rama del ejército, el nacionalista, no confundir con antisemita ni nada de eso... Para los que no saben hay dos líneas, los liberales, mas proclives al proceso militar y los nacionalistas, mas cercanos a San Martín y al peronismo. Seineldin era democrático, pero mas que nada era republicano, Es decir era defensor de los poderes de la Republica y apoyaba todas las políticas naciolaistas, ya sean de izquierda o de centro. Es así que no muchos saben que cuando Pedían la Libertad de Seineldin, el PCR, Partido Comunista Revolucionario también se manifestaba , nadie entendía nada. El en sus charlas , me contaba que una vez que EE.UU. terminará las operaciones militares en Irak, se proyectaría sobre Latinoamérica ... y adelantó las bases de EE.UU. en Colombia. Asimismo me contaba que nunca quiso entrar en la política, el creía mas en el movimiento, que otra cosas. Una anécdota que recuerdo es que cuando hubo el levantamiento carapintada, una vez en la cárcel George Bush, padre le Pidió a Menem, que ordenara fusilar a todos. Y fue un pedido del papa Juan Pablo II, que evitó que Seineldin fuera fusilado. Seineldin, peleo en los montes tucumanos contra la Guerrilla, de acuerdo a la orden presidencial de Maria estela Martínez de Perón, y los venció. El era comando, bastante duro...Recuerdan que a sus soldados los hacia saltar del avión a tierra a 4 metros de altura... Fue el ultimo hombre del ejército en dejar Malvinas... Después de mucho tiempo, y luego del indulto... Trabajó como instructor de Tiro en el Polígono de Lanus, casualidad o no,... Cerca de donde yo vivía antes... Allí tuve la oportunidad de aprender a usar armas y digo con orgullo que recibí un entrenamiento bastante duro de su parte. Tiro táctico, Combate Urbano, etc... Quienes tengan armas siempre es recomendable hacer cursos ... Recuerdo que en las primeras clases, teníamos que armar y desarmar las armas con los ojos vendados... Y recuerdo, algo mas.... Me dijo, ustedes muchachos han disparado mas tiros que los conscriptos de Malvinas . Y me quede pensando...Tener mas entrenamiento que soldados que fueron a la guerra pensé... Y claro mas de 1000 disparos. También recuerdo como lo quería Zulema Yoma... Ella sabia la verdad de cómo Menem lo había traicionado al coronel y el porque del pronunciamiento militar. Hay otras cosas que me contó Zulema, que no voy a relatar aquí. Pero lo cierto es que jamás Seineldin se levantó contra la democracia. Nunca lo hizo...Es mas creían como dije antes en la Republica, en la división de poderes, y tenia un profundo amor por la patria. Seineldín: "En el 76 fui el único oficial que me levanté en contra del golpe de Estado" Para recordar, ante las falsas acusaciones de los medios masivos al difunto patriota Seineldín, una entrevista realizada por Jorge Lanata, donde deja en clara su postura e ideología. Siempre estuvo con la Patria... Entrevista realizada en el año 2002, por Jorge Lanata. Audio: link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=l4v5OuqPy1A "Pertenezco a una línea del Ejército que es una línea cristiana, patriota y constitucionalista". "Mejor un gobierno civil malo que un gobierno militar bueno", expresaba por aquel entonces Mohamed Alí Seineldín. Allí venían y era respetado por policías, militares, gendarmes , marinos, gente comun... Cuado a veces viajaba en Subte o en colectivo....Los colectiveros no querían cobrarle el boleto y era saludado en todas partes... Para todos era el “Coronel”... A pesar que este gobierno , no le quiso dar honores de militar, hay algo que tiene el respeto de sus camaradas y de todas las FFAA y FFSS, algo que ningún gobierno , ni política , ni ideología puede sacar: El respeto de las tropas , y eso no lo da el grado, sino la trayectoria de vida, el honor en combate y el honor. Recuerdo que el Coronel mi pidió, que quería ser el padrino de mi primer hijo, cuando lo tuviera... No pudo ser... Lo que los viejos montoneros y guerrilleros derrotados quisieron sacarle el honor póstumo , el pueblo se lo dio. Y ese es el temor , el temor al pueblo. “No hay nadie mas cagón “, que un dictador frente al pueblo. Hasta siempre Mi coronel. Dios y la Gloria de los Justos, cumpla el sueño de libertad y grandeza para nuestra patria. Por Héctor Alderete - Presidente del Servicio Privado de Información S. A.(SEPRIN) Fuente: http://www.seprin.com/portal2/portal/mostrar.php?subaction=showfull&id=1252339675&archive=&start_from=&ucat=11& UNA PERLITA : CHARLA ENTRE SEINELDIN Y KIRCHNER: El Jueves 22 por la tarde, El ex Coronel Seineldín y Nestor Kirchner , intercambiaron saludos y Seineldín le advirtió sobre un "complot" del menemismo para desplazarlo del poder. En esta entrevista , realizada por Ari Paluch, a Seineldín, el periodista logró cruzar a Seineldín con el presidente electo Nestor Kirchner . El Jueves 22 por la tarde, en una entrevista a propósito de los indultos, el periodista entrevistó a Seineldín. Seprin habló conla producción del Exprimidor, que le facilitó al entrevista. Creemos interesante la misma, particularmente, por la Charla entre el Presidente Nestor Kirchner y el ex Coronel Mohamed Alí Seineldín: La entrevista dura 21.min 50 seg., divida en tres partes de aprox 7 min cada una en formato mp3. de 800 kb aprox. AUDIO 1: Seineldin resistió historicamente el indulto, lo aceptó por la "familia".en 6 meses cunpliría la condena en su casa (70 años) - Explica sobre los 13 años de preso. Que fueron los 13 años..? etc. Estuvo con presos comunes en Caseros AUDIO 2: Aquí se refiere a que Gorriran Merlo era un agente de la CIA , o bien que respondió a Intereses a EE.UU. Los operadores de la Tablada fueron Nosiglia y Becerra. Alfonsín estaba al tanto.- "Yo hice una investigación" AUDIO 3: Aquí Seineldin habla con Kirchner, el presidente lo saluda y entablan una corta conversación. Seineldin le advierte sobre el complot menemista.. Ref. Programa el Exprimidor : Conducción Ari Paluch tel 4535-7000 http://www.elexprimidor.com.ar EL ADIOS: Sus íntimos le decían Milo.... Aquí el ultimo Adiós al Coronel del Pueblo: ( Gentileza htpp://www.malvinense.com.ar ) El Himno Nacional El féretro a punto de ser trasladado a la bóveda de la familia "Cristo Jesús, en tí la Patria espera", marchando hacia la bóveda "Guardense los honores, los honores de los canallas no los hubiera querido nunca el Coronel Seineldin" "No tienen idea del hombre que ha muerto" Emotivas palabras y arengas, y toque de silencio Entonando la "MARCHA DEL VETERANO DE GUERRA" Colocan los restos de Seineldín en la bóveda Aplausos de la multitud, tras la colocación de los restos en la bóveda, donde descansará para siempre y en paz, el patriota y héroe. LLegada de los restos a la capilla Comienzo de la caminata hasta la bóveda Una bandera nacional escoltando los restos Una multitud se congregó Previo a la colocación en la bóveda Bóveda donde se encuentran los restos de Mohamed Alí Seineldín LA PRIMER ENTREVISTA EN LA PRISION DE CAMPO DE MAYO link: http://www.youtube.com/watch?v=tSdUeCEsQ3Y link: http://www.youtube.com/watch?v=gD1rJN7ZBMk link: http://www.youtube.com/watch?v=44ysMcPHPx4

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En la memoria de los argentinos (1983-2010)[De mi autoría]
En la memoria de los argentinos (1983-2010)[De mi autoría]
InfoporAnónimo2/27/2012

Esto lo escribí en abril del año pasado a pedido de un amigo para una revista. En la memoria de los argentinos (1983-2010) Con gran expectativa los argentinos que vivieron la época setentista (guerrilleros y militares) y padecieron las consecuencias del accionar de ambos bandos y la guerra de Malvinas, recuerdan cómo después del llamado del General Bignone a Alfonsín para preparar el acto eleccionario y la apertura al sistema democrático, sus esperanzas fueron echas trizas ante los desaciertos de los políticos que se sucedieron en estas décadas. RECORDEMOS Gobierno de Alfonsín (Strubin, Moreau, Jesús Rodríguez, Storani, Nosiglia, Machinea, Broerson, López Murphy, Mazzorín, Caputto, etc.): Realizaron el juicio político a las Juntas Militares, luego sobrevino el golpe comando a La Tablada. Comenzaron los paros del gremio Docente. Dieron un fuerte impulso al negocio inmobiliario y se promulgaron leyes que, si bien trataron de revindicar a los propietarios con viviendas en alquiler, la balanza no fue equitativa perjudicando seriamente a los inquilinos con requisitos difíciles de cumplir. Favorecieron a la "Patria Financiera" permitiendo abrir financieras (muchas sin solvencia) en cada cuadra, las que atraían a una cartera ilimitada de clientes por el pago de intereses elevados, por depósitos a plazo fijo a 7,14 y 30 días. Con la creciente inflación de los productos alimenticios, la gente buscó una forma de mantener el valor de los salarios comprando dólares u oro, surgiendo los denominados "arbolitos", o fueron atraídos por los plazos fijos. Consecuencias: gran estafa a los ahorristas, quiebra de todas las financieras, pérdida de los ahorros de mucha gente como el "Hogar Obrero", desabastecimiento de productos básicos, remarcación de precios en las góndolas cada 3 horas; una suerte de locura en el pueblo que se sumergía en la miseria y la desesperación. Se crearon las cajas de P A N cuyo contenido era vergonzoso para paliar el hambre de los de menores recursos, y con una fuerte devaluación y una inflación anual de 1.250%, cambiaron la denominación del peso argentino por el nombre de Australes. En un mes se reemplazaron cuatro Ministros de Economía y frente a un derrumbe y colapso social, Alfonsín sin saber qué hacer adelantó las elecciones antes de terminar su mandato. Por supuesto que muchos especuladores obtuvieron buenas ganancias. ...............Asumió Carlos Menem (Duhalde, Solá, Ruckauff, Scioli, Camilión, Ermes González, Korach, Kohan, Matilde Menéndez, María Julia Alsogaray, Dromi, Díaz Bancalari, etc.): Comenzaron las privatizaciones de empresas como Telefónica Argentina, Aerolíneas Argentinas, Gas del Estado, Energía Eléctrica, YPF, si bien eran empresas que supuestamente el Estado no podía solventar, no se establecieron pautas claras de rendición de cuentas y control, para que las mismas no sólo intervinieran en el mejoramiento de los servicios sino pagaran las primas correspondientes al país. Estas medidas tuvieron efecto en una descompresión económica e inflacionaria que facilitó a los asalariados en relación de dependencia, acceder a mínimas inversiones como cambiar el auto o proyectar salir de vacaciones sin temor a que las cuotas se desfasaran de un mes a otro. Sin embargo, esta ilusoria calma tuvo un costa enorme. La ambición de varios funcionarios que especulaban sus porcentajes cambiando los requisitos para la radicación de emprendimientos laborales, dasalentó la inversión, optando no solo las extranjeras sino también las nacionales por radicarse en Brasil. Los paros docentes no cedieron y favorecieron la destrucción de la escuela pública y el origen de las privadas, marcándose la diferencia en la calidad educativa de aquellos que podían pagar, de los que cautivos de su poder adquisitivo, permanecían en las aulas vacías o siendo informados por sus maestros que paraban por aumentos salariales. Surgieron sindicalistas docentes como Mary Sánchez, luego Diputada y posteriormente procesada por malversación de fondos, y Marta Maffei que se retiró como diputada. El gobierno implementó medidas tendientes a debilitar el poder de las Fuerzas Armadas, dándoles otra función en los Cascos Azules y Blancos que permitían el envío de su personal a países en conflicto, para actuar como fuerza de paz. Se suprimió el servicio militar (caso Carrasco). Se otorgó el indulto a las Juntas Militares, a la vez a los guerrilleros como Firmerich, Gorriarán Merlo, junto a aquéllos que intervinieron en la matanza de soldados y militares en el copamiento de "La Tablada", el denominado grupo MTS. Se promovieron medidas tendientes a desarticular a la CGT como unidad y los sindicalistas nucleados debieron pelear cada uno por sí, sin el apoyo de los otros, observándose que los amigos del poder -como hasta hoy- (camioneros y docentes) obtienen mayores ventajas. Se continuó subsidiando la pobreza, surgieron las manzaneras y los punteros políticos. Se destruyó la red ferroviaria del país, a través de la cual, el interior se conectaba con la Capital Federal ("ramal que para, ramal que cierra" ), lo que hizo que muchos pueblos del interior desaparecieran y la gente tuviera que migrar al conurbano bonarense, dimensionándose los barrios y asentamientos marginales. Pero con esta situación Moyano fue posicionándose desde el gremio de los camioneros, para controlar y monopolizar el transporte de todo tipo de carga. Se otorgó impulso a la industria automotriz y se promovió la tecnología del campo. Se concedieron licitaciones de exportación minera por 40 años a empresas extranjeras, que sin control del Estado hasta hoy 2011, no pagan impuestos o regalías a la Argentina, dejando un daño ambiental incalculable. Se le permitió a los extranjeros comprar grandes extensiones del territorio en detrimento del patrimonio nacional. Se facilitó la radicación de la comunidad asiática y se obtuvo la apertura del mercado chino en la exportación de granos. Se permitió la instalación de supermercados como Wall-Mart, Carrefour, Jumbo, etc., perdiéndose fuentes laborales con el cierre de pequeños comercios. Se abrió la importación de productos extranjeros y el pueblo tuvo acceso, por primera vez, a objetos electrónicos, del hogar, bazar, etc. a precios más accesibles que los nacionales. Se instrumentó la jubilación por reparto y por capitalización (AFJP). Se produjo una devaluación del peso, el corrimiento del valor del dólar que durante bastante tiempo se había mantenido en una paridad del 1 a 1. El Ministro de Economía de entonces, Cavallo, declaró la Ley de Emergencia Económica y ante la fuga de capitales aplicó el famoso corralito. Las administraciones gubernamentales bonaerenses (Armendariz, Cafiero, Duhalde, Ruckauff, Solá, Scioli) devastaron la provincia de Bs. As. Se promovió un ataque a la institución policial con el lema de "Maldita Policía" (Arslanian) y dividieron a la población entre civiles y uniformados. Se apropiaron de los fondos de las Cajas Jubilatorias, se fomentaron los comedores comunitarios y produjeron endeudamientos cada vez mayores, que colapsaron el pago de los salarios surgiendo los "Patacones", el desdoblamiento del salario, los topes y la Ley de Emergencia Económica. Se crearon Leyes garantistas del "accionar delictivo", advirtiéndose un debilitamiento del sistema penal y jurídico del país. Se produjeron cierres de fábricas, empresas y despidos de trabajadores, lo que dio lugar a la creación del subsidio por desempleo por el término de 6 meses. Todo ello bajo la mirada atenta del FMI (Fondo Monetario Internacional) que presionaba para cobrar la deuda con las bancas extranjeras, prestatarias de la Argentina y con intereses elevadísimos. En un estado de convulsión social y económica, deterioro de la calidad educativa y hospitalaria, se proyectaron las elecciones, ganando una Alianza -desde su comienzo frágil- entre De La Rúa y Chacho Álvarez, quien a poco de asumir su cargo como Vicepresidente renunció dejando a De La Rúa más debilitado. Sin apoyo de sus aliados y partidarios, presionado por reclamos sindicales, cuestionado por las coimas del Senado y enfrentamientos populares, abandonó la Casa Rosada. ...............Asumió como Presidente Provisional Duhalde, quien junto a Lavagna como Ministro de Economía, apaciguaron el temporal pero no redujeron sus consecuencias. La población frente a su quebramiento económico y laboral buscó paliativos de subsistencia en los clubes de trueques, sirviéndose de ellos para intercambiar servicios, adquisición de productos o prestaciones profesionales con cupones o trabajo artesanal. Aparecen los genéricos en reemplazo de los remedios fabricados por laboratorios reconocidos a fin de abaratar sus costos; situación que se prolongó en todo el país. Los comedores barriales y la mendacidad devastó a las familias, surgiendo el flagelo de la desnutrición infantil, como así la deserción escolar y el analfabetismo. Las escuelas se convirtieron en comedores y para ocultar el déficit de los educandos, se pautó oficialmente promocionarlos de grado aún cuando carecían de los conocimientos básicos. ...............En el año 2003 surge el Presidente Kirchner-Scioli, en un acto eleccionario en el que obtuvo el 23%de los votos, luego seguirían C. Fernández-Cobos (Alberto Fernández, Aníbal Fernández, De Vido, Jaime, Tomada, Randazzo, Guillermo Moreno, Boudou, Taiana, Pérsico, Pichetto, Rossi, Diana Conti, Picolloti, Nilda Garré, Bonafini, Carlotto, Moyano, D'Elía, Capaccioli, etc.): Con una economía débil pero estable y un fuerte apoyo del sector del campo, que contribuyó con las retenciones a la exportación de granos y la venta de soja al mercado asiático, con sustanciosos dividendos, se despliega un accionar populista y de concentración del poder y del dinero. Se recurre a la descalificación de los opositores, a la confrontación y división del pueblo, la prepotencia, la coacción, intimidación y violencia para subordinar el pensamiento independiente. Mientras el Presidente Lula de Brasil procuró y consiguió elevar la clase media a 20 millones de brasileros pobres, el gobierno de los Kirchner atacó a la clase media procurando nivelar la sociedad para abajo. Se vuelve a estatizar Aerolíneas Argentinas (Alicia Castro sindicalista, luego Diputada y posteriormente Embajadora en Venezuela), manteniéndose un subsidio millonario. Se otorga la concesión de las líneas ferroviarias al gremio (Pedraza) subsidiada por el Estado. Se compran vagones -inservibles- a China, los que permanecen en los talleres oxidándose para chatarra. Se enfrenta al FMI e impide las revisiones de las cuentas públicas, limitando sus injerencias para efectuar recortes presupuestarios que afectarían más a la comunidad. Se derogan las AFJP y se obliga a los jubilados a pasar al régimen de reparto, ingresando el dinero de la capitalización de los mismos a la ANSES. Se deroga el indulto a las Juntas Militares y se los enjuicia nuevamente, no así a los guerrilleros también indultados. Al respecto se proclama, desde una visión sesgada de la historia, una reivindicación del movimiento montonero, cuyo accionar violento con bombas en las fábricas, secuestros y muerte de otros ciudadanos argentinos se adjudican. Recordamos cómo la manipulación ideológica desde el exterior y desde el mismo movimiento Montonero y ERP, cuyo objetivo era instaurar en el país un régimen similar al de Castro, envolvió a los jóvenes de esa época y los enfrascó en luchas virulentas por reivindicaciones populares con metodologías extremas, que finalizaron en las tragedias por todos conocidas. Se estructura el funcionamiento del Centro de Derechos Humanos. Se conceden indeminizaciones a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, además de cargos en el gobierno con partidas presupuestarias importantes y programas de adoctrinamiento en la TV pública. Se investigan los cuadros policiales y fuerzas de seguridad en general, transformándose en una caza de brujas que les permite desarmar los cuadros institucionales, dando de baja a casi todo el personal y nuevamente, llevan a una confrontación y división del pueblo. Se realiza un control sobre los precios del mercado interno, se establecen acuerdos con empresarios e industriales con la intervención del Secretario de Comercio Guillermo Moreno, quien también controla y distorsiona la realidad inflacionaria en el INDEC, con actitudes patoteriles. No obstante, la escalada inflacionaria genera dificultades en las familias argentinas para cubrir las necesidades básicas, y a fin de no modificar los precios muchos empresarios e industriales han bajado la calidad de los productos o reducido la cantidad de las cajas o paquetes comercializados. Se otorgan subsidios desde el Ministerio de Desarrollo Social (Alicia Kirchner), como así heladeras, cocinas, viviendas, etc. a organizaciones y punteros políticos de barrios carenciados bajo la condición de apoyar con su presencia loa actos -oficiales- públicos. Se utilizan fuerzas de choque (Moyano, D'Elía, barras bravas y piqueteros) para intimidar a la clase media. Se les permite adueñarse de las rutas y las calles de las ciudades para expresar sus reclamos. Se confronta con el campo y durante 1 año se mantiene la pulseada -sin tregua- por la derogación de la Ley 125 (retenciones por más de 50% sobre lo obtenido por las ventas de sus productos al exterior) acompañándose de una política que impulsa el cierre de miles de tambos, de pérdida de ganado en pie, de quiebra de los pequeños y medianos productores que se ven obligados a mal vender sus campo, aprovechándose las "Sociedades Anónimas" de esta quiebra y adueñándose de miles de hectáreas para suplantar las cosechas de alimentos básicos por la SOJA, lo que les reditúa ganancias siderales. Se liberan las fronteras del país desde el Ministerio de Defensa (Nilda Garré), se retira a la Gendarmería para custodiar las ciudades, se retira el radar que controla la triple frontera y se desmantelan los equipamientos de las tres fuerzas. Se produce en altamar el incendio del rompehielos más importante de Sudamérica el "Almirante Irizar" y después de una gesta heróica del Alte. Karapov para salvarlo, lo presionaron y tuvo que renunciar. Carecemos de aviones, barcos, radares y equipamiento militar adecuado y moderno a todo país que se precie de tal. La labilización de las fronteras permite el tránsito de avionetas cargadas de drogas desde Bolivia y Paraguay, con ingreso a Formosa y Chaco, así como también se facilita el ingreso de cientos de personas traídas de países limítrofes como trabajadores esclavos en talleres clandestinos de confección, campos de Multinacionales o para ejercer la prostitución. De echo el descuido de la frontera permitió en tres oportunidades, que un Coronel del gobierno de Evo Morales ingresara a Salta con un camión con soldados y robara equipamiento de una empresa argentina, sin consecuencias ni reclamo del gobierno nacional. La Argentina dejó de ser un país de tránsito de la droga y se transformó en un país narco. Aparece el flagelo del "Paco" en los barrios más pobres, y los jóvenes se hunden en el alcohol, la droga, la superficialidad, el descontrol sexual, los embarazos precoces, la deserción escolar y el delito. La inseguridad en que vive la población ha llegado a límites indecibles, sólo en el año 2010 fallecieron 7.528 personas en hechos delictivos, se producen 40 salideras bancarias por día, y el Poder Judicial -ineficiente- se subordina al Poder Político. La acción en el combate contra la delincuencia es nula, las familias de las víctimas se organizan en marchas y reclamos de justicia pero son desoídos por el Gobierno Nacional. El Estado desatiende su obligación de proteger a los ciudadanos de este flagelo, y ellos observan impávidos cómo el delincuente, protegidos por las leyes garantistas, aumentan la agresión en su accionar, y sabedores de la impunidad, roban, matan, violan y secuestran a cualquier hora del día sin que nadie los detenga. El abatimiento de un delincuente por personal policial hace que el efectivo sea dado de baja de la fuerza, se lo procese y suspenda el cobro de su salario. Los gobernadores e intendentes que no se alinean al Poder Ejecutivo no reciben en tiempo y forma el porcentaje que les corresponde de la coparticipación federal, quedando sus cuentas en rojo para hacer frente a los pagos de salarios, proveedores o proyectar trabajos de infraestructura. Moyano sigue escalando y concentrando poder al acumular el cargo de Secretario General de la CGT, la Presidencia del Partido Justicialista en Bs. As. y el control del gremio de camioneros que utiliza para coaccionar y extorsionar a las empresas y otros camioneros independientes. El manejo y distribución de las pautas publicitarias permite al gobierno ejercer el control de los medios de comunicación y en este campo, se libra la batalla contra el Diario Clarín, promulgándose la Ley de Medios, aunque ésta era necesaria. Se utilizan los fondos de la ANSES para subsidiar la industria automotriz, se judicializan los reclamos de los jubilados, quienes deben esperar 10 años para obtener respuestas. Se otorgan pensiones y jubilaciones aún sin haber aportado al sistema previsional, se subsidia la pobreza porque no existen trabajos genuinos generados por inversores extranjeros o nacionales que abran el mercado laboral, ya que desconfían de la seguridad jurídica del país. Por tanto, pauperizan los salarios y las jubilaciones -achatan la pirámide de ingresos- y determinan la bancarización de todo el espectro. Se subsidia con casi 1.000 (mil) millones de pesos por año a la televisación del fútbol por los canales de aire, convenio firmado con Grondona (Presidente de la AFA). El fútbol transmitido en simultáneo por 4 canales, los reality shows de mala calidad o el programa de Tinelli surgen como entretenimiento de las masas. ...............Paralelamente, el matrimonio Kirchner tras mantener discursos izquierdosos, coqueteos con Hugo Chávez, Irán, Cuba, etc., mantienen un sistema de vida similar a los grandes capitalistas, incrementando su patrimonio en 570% en un año, se apropiaron de los fondos de la provincia de Santa Cruz, utilizaron información del Banco Central para comprar dólares previo a su aumento, que les redituó 2 (dos) millones de dólares, se compraron terrenos fiscales en el Calafate a precios irrisorios y los vendieron obteniendo una ganancia del 5.000% (5 mil porciento), además de haberse repartido parcelas entre sus funcionarios. Aceptaron financiamiento millonario de Chávez (valijas de Antonini Wilson) para las elecciones, como así Capacciolo, desvió dinero del Sistema de Salud y aportes de droguerías y laboratorios (hoy involucrados en la causa de la Mafia de Medicamentos); Chávez también compró bonos de la deuda externa argentina, concedió préstamos a tasas de interés elevados y compró fábricas como Sancor. El gobierno concedió licencias por 20 años a empresarios amigos del juego (Cristóbal López) para abrir casinos, bingos e instalar tragamonedas en varias provincias del país. Surge la causa de la Mafia de Medicamentos y tráfico de efedrina, en la que está involucrado y procesado Zanola (gremio bancario), Capaccioli (Secretario del Sistema de Salud), y entre otras mutuales, la de camioneros. Esta investigación llevada a cabo por la Ministro Graciela Ocaña, puso al descubierto la red mafiosa que operaba en el sistema de salud, la connivencia entre laboratorios, droguerías, mutuales y funcionarios del gobierno que aún se investigan y perjudicó a cientos de afiliados y le costó el cargo a la misma funcionaria. Se favoreció la radicación de las comunidades boliviana y paraguaya, sin normativas de establecimiento y residencia en el territorio, concediéndoseles documentos nacionales gratuitos, cuando los argentinos deben abonar por ello. Se mantiene la deuda con las comunidades indígenas del país, que fallecen por desnutrición, falta de agua potable y de asistencia sanitaria, hay 6.000 (seis mil) niños desnutridos en Misiones. Niños de la comunidad wichi en Salta fallecieron en el mes de Febrero/11 por hambre. En Formosa, Chaco. Stgo. del Estero, los gobernadores se manejan como señores feudales y permiten que inescrupulosos comerciantes retengan las tarjetas de crédito con la cual se subsidia a las familias indígenas y sólo se las dan cuando tienen que cobrar la asignación universal por hijo, quedándose con el 80% de lo percibido. La tristeza que invade a estos pueblos, que comen raíces y frutos silvestres, los desmontes que los cercan y la indiferencia de los argentinos, tanto de funcionarios como de la sociedad en su conjunto, los condenan a una muerte segura. Se mantiene la deuda para recuperar el nivel y calidad educativa que supimos tener y que en las condiciones actuales ni siquiera permite que nos equiparemos a los niveles de Chile y Uruguay. Se mantiene la deuda con el sistema hospitalario, ya que el deterioro edilicio, la falta de higiene, la falta de instrumental y equipamiento tecnológico, camas, remedios, de personal de enfermería y médico que tengan la capacitación, el reconocimiento y los salarios dignos, cercena la calidad de atención de los pacientes. Se mantiene la deuda para crear trabajos genuinos que permitan al pueblo abastecer sus necesidades básicas, y así los comedores comunitarios no tengan necesidad de ser, fomentándose la unidad familiar. Se mantiene la deuda de la inseguridad, el actuar eficiente contra la delincuencia, desalentando el comportamiento antisocial y violento que diezma familiar enteras y deja mutilados físicos y psicológicos o pérdidas de vidas con un potencial para dar. ...............Los argentinos que hemos cursado parte de estas décadas con gran sufrimiento, dolor e incertidumbre, nos merecemos otra raza de Políticos, de Jueces, de Sindicalistas y de Funcionarios Públicos. Necesitamos individuos que tengan grandeza de espíritu, renunciamiento de sus mezquinos intereses personales y entrega desinteresada para reconstruir este país y levantarlo de la postración moral, social y económica a la que nos han llevado los Falsos Patriotas que gobernaron y gobiernan la Nación.

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Un casco que volvió de Malvinas
InfoporAnónimo5/27/2011

ATENCIÓN: Esta historia es un fraude. Pueden comprobarlo aca http://www.heroesdemalvinas.org.ar/museodeheroes/noticias/55-sobre-el-viaje-imaginario-de-la-sra-veronica-sheehan-a-las-islas-malvinas.html. Les pido disculpas. El casco que volvió de Malvinas Por Veronika Sheehan 2 de Febrero del 2006, 0610 hs., aeropuerto de Santiago de Chile. Allí comenzaba el viaje que había soñado toda mi vida. Después de varios trámites burocráticos, finalmente la Embajada de Gran Bretaña aprobó mi Visa para viajar a Malvinas. Yo no tenía motivo aparente para realizar ese viaje según las autoridades británicas, pero tampoco había motivo justificable para negarme la Visa. Pero eso no fue todo, no conformes con ponerme mil trabas para darme la visa luego me tocaría pasar por la discriminación más descarada que habría podido imaginar en mi vida. LAN CHILE, la única compañía aérea por la cual se puede llegar a Malvinas, me cobraba 4 veces más el valor del pasaje, solo por el hecho de ser argentina. Era más que evidente que todo se complotaba para que desistiera de la idea de viajar, pero no lo iba a hacer de ninguna manera: yo tenía que viajar sí o sí. Así que pagué lo que me pidieron y no tuvieron más que darme mis pasajes. Esa noche dormí en el aeropuerto de Santiago hasta que se hiciera la hora de abordar el avión. Una vez abordo y ya pasadas un par de horas, aterrizamos en Río Gallegos. Paradójicamente, Argentina tiene el puente aéreo prohibido hacia las Islas, pero los boeing de Lan no tienen un tanque de combustible lo suficientemente grande como para abastecer a la nave en todo el trayecto, por lo que obligatoriamente paran en Río Gallegos a cargar lo que les falta para poder seguir hacia Puerto Argentino, o Puerto Stanley, como actualmente lo llaman, aunque todos sepamos que su nombre siempre va a ser Puerto Argentino. Cuando estábamos en Gallegos, la azafata se me acercó y me preguntó si era la pasajera argentina, le contesté afirmativamente presintiendo que tal vez me pusieran alguna traba más para llegar al lugar, pero no, la asistente sólo se limitó a informarme que por cuestiones de seguridad la Embajada de Gran Bretaña dictaminó que no podría hospedarme en una hostería común sino que estaría bajo custodia británica y que la misma me estaría esperando en la zona de arribos del aeropuerto. Tal como me lo habían notificado había dos oficiales aguardando mi arribo, el Tte. de Paracaidistas Justin Libstone, oriundo de Berkshire(Inglaterra) y recién llegado a su puesto desde Afganistán, y el Tte. de los Royal Marines Mark Boghart. De inmediato cargaron mi equipaje en una van verde que utilizan en sus unidades y me llevaron al que sería mi gran hotel spa 5 estrellas… La base de los Royal Marines en Moody Brook, nada más y nada menos que la emblemática base que tomáramos aquel 2 de abril de 1982… Las coincidencias empezaban a aparecer asombrosamente en mi historia. El plan de viaje Mi principal motivo para estar allí era rendir homenaje a mi gente, aquella gente que nunca conocí y que tampoco me conoció ni supo de mi existencia y con la cual nada nos unía a simple vista, pero si nos hermanaban los colores de una misma bandera, el amor a una misma patria, la esperanza por un ideal, el dolor de una derrota y la paz del deber cumplido sin importar los resultados. Yo quería recorrer todos y cada uno de esos lugares donde los hombres de mi patria, tal como lo hicieran durante la gesta libertadora, combatieron con alma y vida por su tierra y por sus derechos, tal como en aquel entonces en total desigualdad de condiciones, contra un enemigo mayor en número, en experiencia, en adiestramiento, en tecnología y en armamento. Y ahí estuvieron ellos, con lo poquito que tuvieran, con lo poco o mucho que supieran, dando todo de sí por todos los que en ese momento estábamos de este lado del continente, la mayoría indiferentes a la causa y por todos aquellos que estuvieran por venir, para que les sirviera de ejemplo, para que el pueblo aprendiera a valorar su patria sin importar si se ganaba o se perdía, lo importante de ese ejemplo era que aun sabiendo que se peleaba contra un gigante, Argentina se ponía de pie para defender lo que le correspondía, pero claro, hoy eso no se tiene en cuenta, es preferible hablar de Malvinas como una masacre, el genocidio final de la terrorífica dictadura militar, esa historia contada a medias y sobrepasada de mentiras que todo un pueblo prefiere creer. El primer día de mi viaje seria destinado a recorrer los montes Kent, Dos Hermanas, Tableton, Longdon y Tumbledown. Sin lugar a dudas los lugares más ensangrentados por la gesta. En el monte Longdon yo debía cumplir una promesa que había hecho a los veteranos de guerra de mi ciudad, iba a llevar un par de rosarios a la cruz que estaba en la cima, pero en las mismas condiciones en las que hubieran estado ellos en el 82. Después de una larga discusión con los oficiales británicos por no querer ponerme el equipo de Gore-tex provisto finalmente pude empezar a subir. Eran12 kms., cuesta arriba, el viento superaba los 80 kms. p/h, la temperatura -2°C y lloviznaba. La ropa mojada y el viento helado eran insoportables, era un dolor inimaginable. Llego un momento en que ya no podía moverme, tenía entumecido el cuerpo y ya no sentía las extremidades, pero aun así llegue a la cima y cumplí con lo prometido. Al bajar no puede hacer mas que unos cuantos metros, la hipotermia me superó y la fiebre había llegado a los 40°C, empecé a sentirme mareada y por ultimo me desmayé, por lo que el oficial Libstone tuvo que cargarme hasta la van para posteriormente trasladarme a la base. Una vez allí me hospitalizaron ahí mismo y me pusieron vaya Dios a saber que fármaco mágico en ese suero pero lo cierto es que a la hora estaba como nueva. Al otro día, salimos hacia los campos minados de Fitz Roy, solo hay algunas zonas señalizadas, pero la mayoría no lo están, por lo que es una zona extremadamente peligrosa. Después de haber estado allí seguimos nuestro viaje hacia Goose Green, demás esta decir que todo el lugar parece una escena en pausa a la cual sólo le falta la gente, nada en las islas se movió de su lugar, todo quedo intacto y si se movió, solo lo hizo el viento. Las imágenes son desgarradoras, cañones, esquirlas, hasta cartas y estampitas, todo esta ahí como en un sueño latente. Pasando Goose Green nos encontramos con el camino que nos llevaba directo al cementerio de Darwin, a pocos metros un cartel blanco indica ARGENTINA CEMETERY, no puedo expresar con palabras la tristeza que causa el solo ver ese cartel. Cuando llegamos al cementerio me encontré con la desagradable sorpresa de que un contingente de turistas chilenos estaba allí, sacándose fotos en las tumbas como si fueran un personaje de Disney, se me revolvió el estómago de solo verlos, inmediatamente le pedí a Libstone que por favor los hiciera retirarse del lugar cuando yo estuviera allí. El marine, como siempre, se opuso alegando que sólo eran turistas y que tenían tanto derecho como yo de estar allí, a lo que me limite a contestar: “¡Esto no es un shopping! ¡Esos son MIS muertos!” Listone interrumpió la discusión entre el marine y yo y aceptó mi pedido procediendo a retirar al contingente del lugar, quienes se quedaron detrás del cerco observando todo. Volví a la van, busqué mi mochila y de allí saqué una bolsa llena de pins idénticos al de los veteranos de guerra, 649 pins, uno por cada cruz, uno por cada uno de ellos los cuales no tuvieron la oportunidad de volver para que se los condecorara, aquellos que habían dado su vida para que esa condecoración hoy tuviera sentido. Nuevamente el marine irrumpió oponiéndose, me quitó la bolsa de las manos, me dijo que el reglamento prohibía los colores celeste y blanco sobre suelo isleño, a lo que sutilmente le respondí “intente cambiarle los colores al cielo Tte., y dígale a Dios que el reglamento no lo permite”. Se enfureció de tal manera, me insultó con todos los agravios de su pobre vocabulario, pero otra vez, como siempre, salió Libstone en mi defensa, preguntó que sucedía, él le contó su versión de los hechos, yo sólo me limité a apelar a su lógica pero por sobre todo a su corazón: -”Tte., sepa Ud. que conozco perfectamente el reglamento y que no es mi intención ponerlo en compromisos, pero con una mano en el corazón dígame a quién ofendo colocando estos pins en las cruces? Ud. es un hombre de armas, lleva años peleando, y seguramente ha visto morir a muchos de sus camaradas, no es acaso mayor falta de respeto el no permitirle a un caído en combate, a alguien que ha dejado su alma peleando por su patria, tener consigo la bandera por la cual murió?-. Se hizo un gran silencio, Libstone dudaba entre lo que debía hacer y lo que la realidad que yo cruelmente le había mostrado, finalmente asintió, y no solo eso, sino que fue él quien me ayudó a poner los pins en las cruces, una por una y ante la vista de todos. Cuando terminamos, volví a la van y bajé un grabador chico que tenían ellos en la base, había llevado un cd de la fanfarria Alto Perú, con el himno grabado. Fui directo hacia la cruz que preside el cementerio y puse a sus pies el grabador, y ahí comenzó a sonar esa introducción majestuosa y hasta omnipotente de nuestro Himno Nacional, haciéndose oír con la más hermosa supremacía, frente a todos, chilenos, británicos y cubriendo de gloria todas esas cruces blancas que hasta ese día sólo habían sido acompañadas por la voz del viento y los acordes del silencio de la más absoluta soledad del lugar. Ahí, sólo ahí, presté verdadera atención a lo que nuestro Himno decía, cada una de sus palabras parecía justa para cada momento. La emoción me embargó por completo, el llanto casi ni me dejaba cantar, llegada la ultima estrofa, comprendí que justamente eso fue lo que nunca hicimos, comprender, si por un segundo nos detuviéramos a analizar esas palabras que tantas veces cantamos por inercia tendríamos la respuesta mas noble a la eterna y absurda pregunta popular. “¿Por qué tuvimos que pelear en Malvinas?”. ¿Intereses políticos? tal vez. ¿Demagogia militar? tal vez. Pero la verdadera respuesta estaba ahí: -”¡Sean eternos los laureles que supimos conseguir! Coronados de gloria vivamos… O juremos con gloria morir”, y claro que así fue, murieron con la mayor de las glorias, murieron por su patria, por su gente, por su bandera, pelearon y murieron en Malvinas por la sencilla razón de ser ARGENTINOS. Libstone no podía creer lo que veía, de hecho, no lo podía entender, en su mentalidad estricta y su corazón cegado no cabía la idea de que alguien sin relación alguna con esas cruces pudiera llorar hasta el ahogo por esa causa. Se me acercó y con total frialdad intentó consolarme diciéndome “Don´t cry, it´s just war”- (no llores, es solo una guerra)-. Lo miré anonadada, y le respondí: “No es sólo una guerra, son personas, como Ud., como yo, con un padre, una madre, una esposa y hasta tal vez hijos, hijos sin la oportunidad de tener a su padre, padres sin la oportunidad de volver a ver a sus hijos y ni siquiera poder tener una tumba donde llevar una flor… eso es!”. Automáticamente bajó la vista, como avergonzado y no volvió a hablar. Ya de vuelta en Puerto Argentino, le pedí que me llevara a una capillita a la cual asistían los veteranos durante la guerra para recibir la misa, la única capilla católica del lugar ya que en su mayoría son todos anglicanos. Libstone me llevo hasta allí. Una vez dentro vino a recibirnos el Padre William O´Connelly, un sacerdote católico de Irlanda del Sur, de unos 80 años, el mismo que había estado ofreciendo el santo sacramento en aquella oportunidad durante el 82. Nos hizo pasar a la sacristía y nos ofreció el típico te ingles earl grey, pero Libstone no aceptó y sólo se limitó a quedarse parado en la puerta observando y escuchando la conversación. Advertí al Padre que conocía los reglamentos y que no era mi intención causarle problemas, pero que aun conociendo las prohibiciones había llevado conmigo una bandera de ceremonia argentina y que mi intención era ofrecer una misa por las almas de los caídos en combate argentinos y que la misma fuera bendecida durante la ceremonia. De este modo seria la única bandera nacional bendecida en suelo malvinense. El Padre aceptó sin vacilar, por el contrario, manifestó estar orgulloso de poder hacerlo y que la bendición de Dios no se le niega a nadie, fuera cual fuera su nacionalidad. Durante la charla empezó a contar todo lo que había vivido en aquel entonces, la capilla era victima del continuo bombardeo británico, fue prácticamente destruida y se la utilizaba como hospital de campaña improvisado.-”Vi a hombres llorar como chicos y a chicos pelear como hombres, pero por sobre todas las cosas fui testigo de un valor admirable”, comentó. Libstone, ajeno a la conversación, escuchaba con gran atención. Cuando salimos del lugar me sugirió la idea de invitar a la población de Puerto Argentino y lo único que atiné a hacer fue a reírme, le dije que en la mentalidad del isleño los argentinos eran locos invasores y que nadie iba a querer ir, que era ridículo. Sin embargo insistió, por lo que terminé aceptando su idea y lo dejé a cargo pero sin ninguna esperanza de que eso funcionara. Al otro día, después de haber recorrido la Gran Malvinas y de haberme enterado que estaba bajo bandera chilena, como premio por su gran apoyo a Inglaterra en la guerra, salimos de la base hacia Puerto Argentino para oficiar la misa, para mi total sorpresa la capilla estaba llena de gente y en su mayoría habían llevado ofrendas florales. No podía salir de mi asombro ni tampoco podía contener las lágrimas. Libstone se acercó y orgulloso de su logro me preguntó: -”¿No estás contenta? Vino mucha gente”, a lo que le respondí que obviamente estaba feliz por lo que veía, que nunca había pensado que los isleños pudieran algún día llegar a asistir a un homenaje a caídos argentinos, pero que lo que me entristecía era que si eso mismo lo hubiera hecho en cualquier parte del país, la respuesta hubiera sido muy distinta”. Ahí el que no entendió nada fue él, pero bueno, eso era algo muy difícil de explicar. La misa se llevó a cabo, la bandera fue bendecida mientras en el órgano se entonaba el “Salve Argentina” con las partituras que yo misma había llevado. Terminada la ceremonia, recibí las ofrendas florales y nos dispusimos a retirarnos a la base. Puse las flores en los brazos de Libstone y le dije que las guardara que al día siguiente las llevaríamos a San Carlos. Entonces me preguntó por qué habríamos de llevarlas allá, le dije que quería llevarlas al cementerio inglés, se quedo mirándome sin saber qué decir y solo preguntó: -”por qué vas a llevarle flores a ellos, mataron a tu gente”. “Y mi gente los mató a ellos”, le contesté, en una guerra se pierden vidas de ambos bandos, pero todos son personas comunes y corrientes, a veces sin saber siquiera la causa por la que se pelea, pero lo más importante es que más allá de cualquier bandera, creencia, religión, ideología política, todos se merecen una flor o un padre nuestro”. No me dijo nada, se le llenaron los ojos de lágrimas y disimulando me dio un beso en la mano, como quien da las gracias. Efectivamente al otro día fuimos a San Carlos a llevar las flores, cuando terminé de colocarlas lo tomé de la mano y le sonreí, él estaba como consternado, cuando lo iba a soltar, me volvió a sujetar la mano, me miró a los ojos y me dijo: -”En los 4 meses que llevo aquí nunca se me ocurrió siquiera pisar este lugar, y vos les trajiste flores… Desde que llegaste, todo lo que creí que sabia a la perfección se me desmoronó, me di cuenta de que no sabía nada… de la vida… no sabía nada. Hice de la guerra mi modo de vida, peleo desde que tenia 12 años, no conozco otra forma de vida que no sea ésta, pero nunca vi el lado humano de la guerra, para mí sólo era un trabajo y para mi pueblo un nombre más en una placa si algún día me llego a morir pero nada más que eso. Nunca supe lo que es pelear por defender mi bandera, yo siempre fui el que atacó, recién con vos aprendí eso. Lo verdaderamente triste es que yo soy consciente de que nunca voy a tener a nadie que llore por mí de la forma en la que vos lo hiciste, ni mucho menos que haga todo lo que vos hiciste aun sin siquiera conocerme, ese es un privilegio que al parecer sólo tienen ustedes. También me di cuenta de lo solitaria que es y va a seguir siendo mi vida, porque yo sé que de acá voy a ir directo a algún otro lugar a pelear y que clase de vida podría ofrecerle a una mujer o a mis futuros hijos, un padre ausente o en el peor de los casos un padre muerto, no, sería muy egoísta de mi parte tener una familia, yo elegí esto y debo afrontarlo solo”. ¡Me dio tanta pena oír todo eso! Lo vi tan triste, a ese que creía tan profesional e insensible, pero si había algo bien claro era que ese viaje nos había servido a los dos para ver la vida de una forma muy distinta. Al día siguiente Libstone me llevó el desayuno a la habitación, nos habíamos hecho muy buenos amigos. Ahí fue cuando me comunicó que había pronóstico de temporal para el otro día y que por la probabilidad de que se cerrara el aeropuerto y se me venciera la Visa. Debí volver un día antes. Esa tarde fuimos a un lugar cercano al camino que unía el antiguo aeropuerto de Mount Pleasant con Puerto Argentino, allí estaban apostadas la mayoría de las unidades argentinas de infantería y artillería de defensa aérea, los pozos al igual que todo el resto del lugar estaban intactos, frente a esa imagen se encontraba el mar, con esas playas de arenas blancas, esas aguas transparentes y turquesas paradisíacas y pingüinos por doquier. Al lado de uno de ellos, sobre un puentecito roto me senté a mirar el mar, era mi despedida del lugar. Libstone me observó algo triste, me pidió permiso para sentarse a mi lado y como queriendo levantarme el ánimo me comentó: -”Cuando no estoy del todo bien, trato de recordar cosas bonitas o de aferrarme a algo muy mío, de esa manera se me pasa”. Le sonreí agradecida por su intento de alegrarme un poco y le respondí que por más que el lugar fuera hermosísimo, a mí se me hacía muy difícil pensar en algo lindo en ese lugar y que no tenia nada mío para aferrarme allí”, a lo que él tomó un puñado de turba con su mano, abrió la mía, puso la turba en mi mano y me hizo cerrarla diciéndome: “Eso es tuyo, o no es la razón por la que estas acá?”. No hicieron falta más palabras, por fin estábamos hablando el mismo idioma. Se hacia tarde, ya era hora de volver a armar el equipaje para regresar a Buenos Aires, así que emprendimos la vuelta a la base, pero de pronto, algo me detuvo, nunca supe bien qué, pero algo me decía que debía hacer algo antes de irme. De los centenares de pozos que había en el camino sólo me detuve frente a uno, era ése, no otro. Después de discutir con Libstone logré que me dejara entrar, buscaba entre el barro no sabía qué, pero buscaba sin parar. Y lo encontré, encontré un casco todo embarrado y tras un trato con Libstone y su incondicional amabilidad, aun jugándose su carrera, me permitió llevármelo a la base, por supuesto sin que nadie lo supiera, nos encerramos en el baño, lavamos el casco y en su interior, en el endocasco, tenía grabado a cuchillo o vaya Dios a saber con qué elemento punzante, el nombre del soldado al cual había pertenecido y durante 24 años había estado ahí abajo esperando a su dueño inútilmente. Llamé a Buenos Aires, en el casco también figuraba el nombre de su unidad, me dijeron que figuraba en la lista de caídos en combate. El casco llegó a Buenos Aires en abril del 2006, gracias a Libstone. Ricardo Mario Gurrieri murió a los 19 años de edad, un 25 de mayo al mediodía, el día de la Patria, al ser alcanzado por una esquirla de una mina de 500 libras con espoleta a retardo. En sus cartas manifestaba estar orgulloso y feliz de estar allá, defendiendo su tierra, su bandera. La ultima carta la escribió una hora antes de morir, su post data decía: -”Mamy no te preocupes por mí, yo voy a estar bien y te prometo que pase lo que pase, algún día, de algún modo voy a volver”. El casco hoy está sobre su cama, en su casa, con su mamá. Ricardo Gurrieri padre fue veterano de de la segunda guerra mundial bajo las órdenes de Rommel. Estuvo como prisionero de guerra en manos británicas, soportó todo tipo de torturas y 5 simulacros de fusilamiento. Cuando la guerra culminó vino a la Argentina, como tantos otros inmigrantes, en busca de un hogar en paz para poder formar su familia y nunca más tener que pasar por el horror de la guerra. Paradójicamente el destino quiso que la guerra se llevara a su hijo menor, a manos del mismo enemigo que él burlara 43 años atrás. Escribió un libro contando su historia llamado “Del Africa a las Malvinas”. Construyó de su bolsillo el monumento a los caídos en Malvinas de la ciudad de Mar del Plata y una vez inaugurado falleció. Tras tres años de burocracia y perseverancia desde el día de mi vuelta de las islas, logré que el gobierno volviera a subvencionar los viajes a Malvinas para los familiares de nuestros héroes, y que el gobierno autónomo de las islas otorgara un permiso especial para que en el año 2007 el rompehielos ARA Almirante Irízar pudiera ingresar al territorio marítimo isleño para poder retirar de Puerto Argentino muchos de los resabios de guerra que allí se encuentran, con el objeto de repatriarlos y que fueran expuestos en Buenos Aires, pero tal logro fue tomado con total y absoluta indiferencia por el Almirante Godoy, Jefe de Estado Mayor de la Armada, quien se negó a dar la orden al rompehielos para que se desviara a las islas Malvinas durante su vuelta de la campaña antártica. Hoy, ya cumplida mi misión de poder ayudar a los familiares de los caídos en la gesta para que pudieran viajar a visitar sus tumbas, sólo me resta seguir difundiendo la verdad sobre nuestra historia, y que esta parte tan importante de nuestra historia contemporánea no siga siendo pisoteada por ideologías erradas, que no sólo no son constructivas para la nación, sino que hacen de un acto netamente heroico y necesario un hecho aberrante, el cual en vez de inspirar orgullo sólo inspira lástima y siembra rencores. Malvinas no fue una locura que se le ocurrió una noche a un loco borracho, Malvinas fue, es y será siempre una causa justa, la cual fue defendida de la manera más extraordinaria y admirable. Decir lo contrario es faltarle el respeto a las 649 almas que quedaron allí en pos de esa causa justa. Un pueblo sin memoria está condenado a repetir su misma historia, y si esa memoria no está completa o esta tergiversada entonces ese pueblo sólo va a generar herederos del odio, generación tras generación. Veronika Sheehan Licenciada en Historia Militar Analista de Política Exterior y Magister en Defensa y Derecho Internacional Encabeza las causas de La Tablada y Malvinas. http://www.facebook.com/pages/Nuestra-Historia/108877325841670 Nuestra Historia es un espacio dedicado a dar a conocer la verdadera historia argentina, todos sus secretos, todas sus mentiras y sus grandes verdades. El conocimiento de la historia es esencial para que el pueblo crezca, para aprender de los errores e imitar los grandes actos de valor y heroísmo. El reconocimiento a nuestros HEROES es de vital importancia para crecer como sociedad. Detrás de todo prócer, de todo héroe y de todo hecho histórico siempre han habido simples seres humanos que creyeron firmemente en un “si se quiere se puede” y lo demostraron con alma, vida, sangre, sacrificio y ejemplo; y el ejemplo no es algo que se deba venerar sino reconocer e imitar, es fundamental “que el hombre sepa…que el hombre puede” (lic. Veronika Sheehan)

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