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Dieta vegetariana: ventajas, desventajas y cómo favorecer la salud con la misma Siempre al hablar de dieta vegetariana se esboza en nuestra cabeza un modelo de dieta saludable y muy natural, sin embargo, la dieta vegetariana tiene sus ventajas y desventajas y puede favorecer o no a nuestro organismo, por eso a continuación te contamos cuáles son sus puntos a favor, cuáles sus riesgos y cómo favorecer la salud llevando una dieta vegetariana. Tipos de dieta vegetariana Al hablar de dieta vegetariana debemos saber que nos siempre nos estamos refiriendo a una alimentación a base de vegetales únicamente, pues existen diferentes tipos de vegetarianismos, entre los cuales figuran aquellos que incuyen huevos y leche, llamados ovo-lacto vegetarianos, o que incluyen o huevo o leche. Existen los veganos o vegetarianos estrictos que sólo consumen alimentos de origen vegetal y existen los crudivoros que basan su dieta en alimentos sin cocción por lo que no consumen alimentos de origen animal ni almidones derivados de cereales que sólo se consumen cocidos. Nosotros haremos referencia a la autentica dieta vegetariana en la cual la alimentación es menos flexible y sólo se incluyen alimentos de origen vegetal, es decir, a los vegetarianos estrictos que no consumen lácteos carnes ni huevo pero sí incluyen en su dieta diaria legumbres, cereales, semillas, frutos secos, verduras, frutas y derivados de los antes dichos. Ventajas y desventajas de la dieta vegetariana Entre los beneficios que conlleva una dieta vegetariana se incluye el bajo aporte de grasas saturadas que contienen los productos de origen animal, así como el nulo aporte de colesterolque sólo se encuentra en el reino animal. Además, con la dieta vegetariana podemos incluir unamayor cantidad de fibra, y más aun si consumimos cereales integrales, lo cual se ha asociado a una menor prevalencia de cáncer de próstata y colon. También entre los beneficios de la dieta vegetariana se han señalado su poder cardioprotector y su ayuda para prevenir la obesidad. Sin embargo, hablar de dieta vegetariana no es sinónimo de dieta saludable, porque podemos ser vegetarianos y comer a diario fideos y patatas fritas con refresco, lo cual implicaría no incluir alimentos de origen animal pero al mismo tiempo, no incluir vitaminas, minerales ni fibra, entonces los beneficios de la dieta vegetariana quedarían limitados. Por otro lado, las desventajas que tienen las personas que llevan una dieta vegetariana son unriesgo mayor de sufrir carencias de algunos micronutrientes, ya que el alto consumo de fibra puede impedir una correcta absorción de minerales y además, algunos nutrientes son escasos o nulos en el reino vegetal. Por ejemplo: la vitamina B12 se obtiene de productos cárnicos únicamente, por lo tanto, los vegetarianos pueden tener carencia de la misma y sufrir anemia como consecuencia de su déficit. Para obtenerla se puede recurrir a suplementos o a la incorporación de algas a la dieta diaria que adquieren vitamina B12 por síntesis bacteriana y por contaminación. Otro de los riesgos es sufrir carencia de hierro, porque el hierro de origen vegetal no se absorbe fácilmente y esto puede predisponer a anemias. El ácido graso omega 3 es el gran destacado en los pescados, por eso los vegetarianos deben tener alternativas para incorporar este tipo de ácidos grasos buenos a su dieta, por ejemplo: por medio de aceite de oliva o de frutos secos. Por otro lado, las proteínas son siempre de origen vegetal y se sabe que las más completas y de mejor calidad nutricional son justamente de origen animal, por ello los vegetarianos deben cuidar su ingesta combinando alimentos que se complementan por carecer de aminoácidos esenciales algunos y otros no. Es el caso de las legumbres con los cereales que forman una combinación perfecta para obtener una proteína completa como la de la carne si se consumen juntas. Consejos para favorecer la salud con una dieta vegetariana Como podemos ver, llevar una dieta vegetariana no siempre es beneficiar al organismo, sino que para cuidar la salud comiendo sólo alimentos de origen vegetal debemos prevenir las carencias nutricionales tanto de macro como de micronutrientes y además, debemos llevar una dieta variada, no sólo a base de cereales y almidones. Es decir, si no incluimos frutas, verduras, legumbres y demás alimentos de manera de diversificar el ingreso de nutrientes con la dieta, los beneficios de la dieta vegetariana se reducirán y serán mayores las carencias y los riesgos. Para favorecer la salud llevando una dieta vegetariana, te brindamos los siguientes consejos: Consume a diario un puñado de frutos secos para obtener con estos grasas buenas, antioxidantes, buena cantidad de vitaminas y minerales y además, calcio de origen vegetalIncluye semillas en tu dieta, porque estas pueden ofrecerte cantidades enormes de calcio, por ejemplo: semillas de amapola, de sésamo, de lino u otra.Toma el sol al menos unos 30 minutos todos los días, de manera de obtener vitamina D para favorecer la absorción del calcio de origen vegetal. Además, la vitamina D se encuentra ampliamente en lácteos y pescados que no se incluyen en la alimentación vegetariana.Combina legumbres y cereales en una misma receta de manera de lograr una proteína completa, por ejemplo: arroz con cereales, hamburguesas rebozadas de lentejas, albóndigas de alubias y avena u otra combinación e estos dos grupos de alimentos.Incluye algas a tu alimentación para obtener vitamina B12, puede emplearse alga en polvo o algas frescas para elaborar tus platos.Combina vegetales de hojas verdes o legumbres ricas en hierro con una fuente de vitamina Cpara favorecer la absorción del mineral., por ejemplo, lentejas con zumo de limón y pimiento, espinacas o acelgas acompañadas con zumo de naranja.Utiliza productos fortificados con hierro o vitaminas para enriquecer con nutrientes tu dieta, por ejemplo harinas, tofu, zumos de soja u otros.Incluye a diario algo de frutas y verduras y utiliza aceite de oliva para obtener más antioxidantes y nutrientes saludables que sumen beneficios a la dieta vegetariana. Teniendo en cuenta estos consejos algunas recetas vegetarianas y nutritivas son: Penne rigate con calabacín, pimientos y tomateCrema de alubias y calabazaGazpacho templado de legumbresFocaccia picante a la provenzalUramaki con aguacate y semillas de sésamoArroz seco con habas y alcachofas Definitivamente ser vegetariano no es tarea fácil si queremos cuidar la salud del organismo de las carencias nutricionales, por eso, muchas veces es más sencillo comer de todo en cantidades equilibradas que buscar alternativas a las fuentes tradicionales de nutrientes que existen en una dieta mixta.
¿Qué lleva a las personas a consumir drogas? Existen muchas causas y muchos factores. Lo primero que hay que tener en cuenta es que el fenómeno de la drogadicción no es exclusivo de un grupo o estrato social, económico o cultural determinado. El consumo de drogas afecta a toda la sociedad en su conjunto. En general, el uso de drogas corresponde a un afán de huir de la realidad. Las drogas proporcionan una vía de escape, un alivio temporal a los problemas personales, familiares o sociales. También son una puerta de salida frente al vacío existencial presente en el interior de la persona, el cual la lleva a volcarse en búsqueda de salidas ilusorias que llenen dicho vacío. Algunos factores que favorecen el fenómeno de la drogadicción pueden ser clasificados del modo siguiente: - Factores de tipo social: En la actualidad, existe una amplia disponibilidad de drogas, legales e ilegales, lo que hace mucho más fácil el acceso y el consumo de las mismas. Tranquilizantes, somníferos, hipnóticos, etc., se pueden conseguir en las farmacias sin receta médica. Asimismo el amplio tráfico y distribución de drogas ilegales hace que sea fácil obtenerlas. Algunas drogas, como el éxtasis, están "de moda", y prácticamente se puede obtener en cualquier discoteca. Niños y jóvenes que viven en las calles pueden obtener pegamentos, tales como el Terokal, para inhalar. También existe mucha desinformación en el tema de las drogas. Algunos sectores proponen la despenalización e incluso la legalización del uso de drogas tales como la marihuana y la cocaína, argumentando que no son peligrosas, al menos no más que el tabaco o el alcohol, que son legales; o que al legalizar la droga el tráfico ilícito y las mafias cesarán de existir. Los medios de comunicación y sistemas educativos favorecen también el consumo de drogas al promover valores distorsionados (el placer y la satisfacción como meta última de la vida, el consumismo, el sentirse bien a cualquier precio, el vivir el momento, etc.) El ansia del joven de pertenecer a un grupo, de sentirse parte de un círculo social determinado, y las presiones por parte de los "amigos", pueden hacer también que el joven se vea iniciado en el consumo de drogas. El consumo puede ser el requisito para la pertenencia a dicho grupo, y una vez dentro se facilita la adquisición y el consumo de sustancias tóxicas. - Factores de tipo familiar: Los hijos de padres fumadores, bebedores o toxicodependientes son más proclives a tomar drogas que los hijos de padres que no lo son. Un ambiente familiar demasiado permisivo, donde no exista disciplina o control sobre los hijos; o demasiado rígido, donde los hijos se encuentren sometidos a un régimen demasiado autoritario o se encuentren sobreprotegidos, puede también fomentar el consumo de drogas. La desatención de los hijos por parte de los padres, las familias divididas o destruidas, las continuas peleas de los cónyuges frente a los hijos, la falta de comunicación entre hijos y padres, todos éstos son factores que contribuyen a crear un clima de riesgo, donde la droga puede convertirse fácilmente en una válvula de escape. Se ha comprobado que el uso de drogas por parte de los jóvenes es menos frecuente cuando las relaciones familiares son satisfactorias. - Factores de tipo individual: Muchos factores personales pueden influir en la decisión de consumir drogas. Éstas pueden ser vistas como una vía de escape a los problemas cotidianos; algunas personas las usan como medio para compensar frustración, soledad, baja autoestima o problemas afectivos. En efecto, bajo el efecto de las drogas la persona experimenta un estado de euforia que le hace olvidar los problemas o las limitaciones que tenga. Lo malo es que es una ilusión, y luego de ese estado de euforia viene una frustración incluso mayor que la inicial, lo que lleva a la persona a recurrir nuevamente a la droga. Otros se inician en la droga por curiosidad, o para experimentar sensaciones nuevas ante una cierta apatía, hastío, aburrimiento o incluso sinsentido de la vida. Ante el vacío que experimentan, la droga se presenta como una posibilidad, aparentemente atractiva, de llenar ese vacío.

El comunismo es: “hambre, prostitución y muerte” No existe, en los lenguajes que se hablan y se escriben en el mundo, un término o concepto que lleve más palo y más ultraje, de parte de la burguesía y sus seguidores, que “comunismo”. Todo lo que huele a feo, a hediondo, a muerte, a lágrima, a violación de derechos humanos, a explotación, a opresión, se le etiqueta la palabra “comunismo”. De allí, que un sociólogo venezolano lo haya definido como “hambre, prostitución y muerte”. Cuando algunos ideólogos, que defienden a capa y espada el capitalismo, les interesa elogiar el socialismo, recurren a ejemplos de algunas naciones europeas cuyos gobiernos se definen o se declaran socialistas, pero que en verdad son socialdemócratas que siguen con verticalidad la visión de mundo que caracterizó a la II Internacional de Vandenvelde y otros de su mismo pensamiento, y le destacan su progreso capitalista. Cuando quieren atacar al socialismo para que nadie siga ese norte, recurren a los ejemplos de la extinta Unión Soviética, el derrumbe de los países del mal llamado socialismo del Este, de Cuba y de Corea del Norte. Y cuando quieren fundamentar el “fracaso” del socialismo y las bondades del capitalismo, recurren a China, donde luego de varias décadas se legalizó y constitucionalizó de nuevo el sagrado derecho a la propiedad privada y a la cual, señalan, se debe todo el progreso que ha tenido la economía china. No vamos a dedicar líneas para refutar esa mentira muy mentirosa de que el comunismo es “hambre, prostitución y muerte”. Sin embargo, sólo es necesario decir que nunca, en toda la historia del género humano, se ha materializado en ninguna región del planeta Tierra un régimen comunista propiamente dicho, por lo que todos los argumentos en su contra y que lo condenan como fracaso, no tienen forma de comprobarse. Empero, el capitalismo sí ha dado demasiadas pruebas de atrocidades, de salvajismo –como lo dijo un Papa-, y que no puede resolver las grandes contradicciones y realidades económico-sociales que generan “hambre, prostitución y muerte” en este mundo actual. Que algunos o muchos ideólogos fundamenten sus creencias en que es mejor malo conocido que bueno por conocer, es otra cosa que tampoco vamos a refutar y se les respeta. Hubo argumentos, donde se le echó peste al comunismo y se le dijo hasta del mal que va a morir, que llaman poderosamente la atención no sólo por la falsedad de los mismos sino, fundamentalmente, por venir de bocas de estudiosos o científicos que están obligados a trabajar con categorías históricas y, esencialmente, deben sujetarse a las verdades, aunque no las compartan. Hay argumentos que merecen ser respondidos no para refutarse ni descalificar a sus exponentes, sino para aclararlas, porque tergiversan la verdad histórica. Simplemente, así lo creo. Sólo espero me disculpen el poco conocimiento que poseo sobre las materias expuestas. Se dijo que el camarada Lenin sentía una especie de odio y de rechazo extremo contra la pequeña propiedad privada, que la consideraba mucho más dañina que la gran propiedad burguesa. Con modestia digo, cierto que con tardanza, he tenido la oportunidad, por lo menos, de leer unos cuantos textos, libros, documentos o argumentos del camarada Lenin, porque, entre otras cosas, antes sus obras eran obsequiadas de manera gratuita y, en otros casos, se consiguen muy baratas. Tengo a la mano las obras completas de Lenin, porque me las regaló mi compañera y camarada Mariana y sólo le costaron como tres dólares en Cuba, que es lo mismo decir que se las regalaron. Y confieso que en esas obras jamás he llegado a leer lo que se ha puesto en boca de Lenin en relación con la pequeña propiedad. Más bien sí he leído el interés y la preocupación que en vida el camarada Lenin mostró para que el Estado revolucionario o proletario elaborara políticas económicas que permitieran favorecer a la pequeña propiedad pero, ojo con esto, siempre pensado que llegaría ese día en que también desapareciera o corriera el mismo destino que la gran propiedad privada y como toda las propiedades privadas sobre los medios de producción y la riqueza, incluyendo las del Estado que debe extinguirse en el socialismo propiamente dicho. Si alguien tenía una claridad científica y revolucionaria del papel de las clases y de los sectores sociales en la transición del capitalismo al socialismo era, precisamente, el camarada Lenin. Bastan pocos ejemplos para demostrarlo. Ciertamente, Lenin sí creía en la dictadura del proletariado y sin ésta el socialismo es una fantasía como lo sería, igualmente, concebirlo sin la abolición de las clases. Entiendan lo que dice Lenin: “Para abolir las clases, es preciso, primero, derribar a los terratenientes y a los capitalistas. Esta parte de la tarea (es verdad que se refería a Rusia pero no por ello deja de tener valor para todos los procesos transicionales del capitalismo al socialismo) la hemos cumplido, pero es sólo una parte y, además, no es la más difícil. Para abolir las clases, es preciso, en segundo lugar, suprimir la diferencia entre los obreros y los campesinos, convertir a todos en trabajadores. Eso no es posible hacerlo de golpe. Es una tarea incomparablemente más difícil y, por la fuerza de la necesidad, de larga duración. No es un asunto que pueda resolverse con el derrocamiento de una clase cualquiera. Sólo puede resolverse mediante la reorganización de toda la economía social, pasando de la pequeña producción mercantil, individual y aislada, a la gran producción colectiva…”. También nos dice Lenin, que: “Por último, los campesinos, como toda la pequeña burguesía en general, ocupan también bajo la dictadura del proletariado una situación intermedia: por un lado, representan una masa de trabajadores, bastante considerable (y en la Rusia atrasada, una masa inmensa), unida por el interés, común a los trabajadores, de emanciparse del terrateniente y del capitalista; y, por otro lado, son pequeños hacendados, pequeños propietarios y comerciantes. Tal situación económica provoca inevitablemente su oscilación entre el proletariado y la burguesía…”. Por lo cual, el camarada Lenin sostenía que “En relación a esta clase –o a estos elementos sociales-, al proletariado le incumbe la tarea de dirigir, de luchar por la influencia sobre ella…”. Lo que no se encuentra en las obras de Lenin, o por lo menos no lo he leído por lo cual no asumo postura de poseedor de las verdades, es recomendaciones de reprimir, acabar de un solo golpe con la pequeña propiedad, no prestarle ni atención ni ninguna ayuda del Estado, sino más bien lo contrario, desarrollar políticas económicas que le permitieran desarrollarse e ir formándose una conciencia de la necesidad de la economía colectiva planificada. Incluso, Lenin iba más lejos: condenada las políticas administrativas y legislativas precipitadas e imprudentes contra esos sectores. Y, por si fuera poco, el camarada Lenin, en sus críticas a los que creían que el socialismo se podía construir en Rusia aislándose del contexto internacional y aplicando medidas radicales contra todos los sectores o clases sociales, decía, entre otras cosas, lo siguiente: “El mal está precisamente en que se plantea de una manera equivocada el problema de la actitud del comunista respecto a los especialistas, del administrador respecto a los científicos y literatos. En el problema del plan económico único, lo mismo que en cualquier otro problema, hay aspectos –y siempre pueden surgir tales aspectos nuevos- que requieren ser resueltos sólo por comunistas o que exigen enfoque sólo administrativo. Pero es pura abstracción. Y ahora, este problema lo enfocan de una manera errónea en nuestro país precisamente los literatos comunistas y los administradores comunistas: ni unos ni otros han sabido comprender que, en estos casos, hay que aprender más de los especialistas y científicos burgueses y jugar menos a la administración burocrática”. De tal manera, que Lenin no es el pintado como el monstruo que arrasaba y devoraba a los pequeños o medianos productores por simple creencia de que el socialismo es la abolición de las clases. No puede, en ninguna transición del capitalismo al socialismo o bajo una dictadura del proletariado, aplicarse la misma medida económica o política económica a los sectores medios de la sociedad que a la burguesía, esa gran propietaria de medios de producción que, de acuerdo a las circunstancias concretas tanto de carácter internacional como nacional, deben ir pasando (a través de expropiaciones, confiscaciones, nacionalizaciones o indemnizaciones) a propiedad estatal antes de ser propiedad social. Igualmente, cosa que no debería ser pronunciado por un sociólogo ni por un economista, se habló a diestra y siniestra de clase media. Seguramente, no lo sé, los grandes pensadores marxistas hayan utilizado, en pocas oportunidades el término mezclado de “clase media”, pero lo que sí mencionaron en muchísimas oportunidades fue “pequeña burguesía”. Lo primero que debemos hacer es destacar la concepción más científica de clase social, y esa se debe, fundamentalmente, a Lenin y no a Marx y Engels. Lenin la define como: “Grandes grupos de hombres (ahora hay que incluir la mujeres para ser más exacto) que se diferencian entre sí por el lugar que ocupan en el sistema de producción social históricamente determinado, por las relaciones en que se encuentran con respecto a los medios reproducción (relaciones que en su mayor parte las leyes refrendan y formalizan), por el papel que desempañan en la organización del trabajo, y, consiguientemente por el modo de percibir y la proporción en que perciben la parte de riqueza social de que disponen”. La burguesía es una clase social como lo es el proletariado y ambas, retratadas magistralmente en el concepto de clase de Lenin, son las clases fundamentales del capitalismo. No existe en el capitalismo una clase social media, eso no aparece en el lenguaje de un sociólogo o un economista objetivo o realmente científico y menos de un marxista Todas las clases, que no son ni la burguesía ni el proletariado, se van degenerando y hasta desaparecen con el desarrollo industrial. En el Manifiesto Comunista, Marx y Engels, hablan de capas medias, donde incluyen al pequeño industrial, al pequeño comerciante, al artesano, al campesino y agregan: “… todas ellas luchan contra la burguesía para salvar de la ruina su existencia como tales capas medias. No son, pues, revolucionarias, sino conservadoras. Más todavía, son reaccionarias, ya que pretenden volver atrás la rueda de la Historia. Son revolucionarias únicamente cuando tienen ante sí la perspectiva de su tránsito inminente al proletariado, defendiendo así no sus intereses presentes, sino sus intereses futuros, cuando abandonan sus propios puntos de vista para adoptar los del proletariado”. Se sabe que en el capitalismo existe una pequeña burguesía alta, otra media y una baja. Son muy pocos de la primera que llegan a ser de la clase burguesa como pocos del medio llegan a la alta y casi nadie de la baja llega a la media, mientras que la mayoría, ahora con el dominio de la globalización capitalista que cada día concentra más los medios de producción y la riqueza en menos manos, sucumben, son arruinados y no les queda otra alternativa que asumir la lucha del proletariado por su emancipación social. Y por último, en el programa donde le echaron peste al comunismo y a la posibilidad del socialismo en Venezuela, se concluyó diciendo que el régimen socialista o comunista es uniforme, opresor y malviviente si desaparecen las clases sociales. Bueno, ese es un criterio eminentemente de explotador y de opresor pero no de explotado y oprimido. No fueron ni Marx ni Engels o los marxistas los que primero se pronunciaron sobre los beneficios de una economía planificada y colectiva donde no cunda, para nada, la anarquía, y donde se rija el comportamiento humano por la solidaridad. No, fue Saint-Simon y otros socialistas utópicos y, especialmente, Roberto Owens, quien invirtió toda su fortuna en crear felicidad para sus trabajadores y quedando arruinado demostró su utopismo, porque no comprendió la esencia de la lucha de clases como motor de la historia humana hasta ahora. Saint-Simon dijo: “La anarquía actual de la producción, consecuencia del desarrollo y atrocidades de las relaciones económicas sin una regulación uniforme, debe dar paso a la organización de la producción y del trabajo. La producción no será dirigida por patronos aislados, independientes los unos de los otros, que ignoran las necesidades económicas de los hombres (agreguemos: mujeres); la producción de enfocar la vasta esfera de la economía social desde un punto de vista más elevado, la regulará del modo que resulte más útil para la sociedad entera, entregará los medios de producción a las manos apropiadas para ello y se preocupará, sobre todo, de que exista una armonía constante entre la producción y el consumo…”. Lenin dijo sobre lo dicho por Saint-Simon, lo siguiente: “Estamos todavía lejos de que se cumplan estas palabras de Saint-Simon, pero nos hallamos ya en vías de lograrlo: es un marxismo distinto de cómo se lo imaginaba Marx, pero distinto sólo en forma”. Hoy, pudiéramos nosotros decir que aún no estamos en vías de lograrlo: una idea distinta de cómo se lo imaginaba Lenin, pero distinto sólo en forma. En fin: ese es el camino, no hay otro, vencerá temprano o tarde, pero vencerá y el socialismo, como primera fase de la sociedad comunista, será la gran realidad o verdad que sustituya para siempre al capitalismo, aboliendo las clases sociales, extinguiendo el Estado y superando satisfactoriamente todas las contradicciones antagónicas capitalistas. ¡Amén!, y que así sea pronto. Que las personas comunes y corrientes, como uno mismo, que no tenemos ninguna formación científica ni académica, que más bien somos empíricos por naturaleza y de muy escasos conocimientos, hagamos uso y –con el perdón de los especialistas- hasta abuso de algunos términos para definir objetos o sujetos no es mayor cosa, no representa mayor peligro para la ciencia, pero que expertos en el conocimiento (como son el sociólogo y el economista) jueguen con las categorías y que por la A nos vendan o nos enseñen la B o por el 1 el 2, no es justo, no es correcto, eso es anticientífico y no contribuye a la formación educativa ni de conciencia de la gente. Bueno, no podemos aspirar que los ideólogos de la burguesía o del capitalismo le formen la conciencia revolucionaria al proletariado en el deber de hacer la revolución para construir el socialismo. Eso sería como pedir peras a los olmos. Pero aun así, el capitalismo ha creado las condiciones necesarias para el socialismo: la técnica, la organización y el proletariado. Por eso, desde el punto de vista de las condiciones objetivas, el país que está más cerca del socialismo es Estados Unidos pero, al mismo tiempo, es el que está más lejos desde el punto de vista de las condiciones subjetivas
beneficios del cigarrillo de tabaco Fumar mata, provoca impotencia y produce halitosis como nos repiten las autoridades sanitarias desde las cajetillas y 9 de cada 10 dentistas. ¿Pero puede este feo vicio tener algún beneficio para la salud, por pequeño que este sea? Respire hondo, que allá vamos: 1. Fumar reduce el riesgo de sufrir Parkinson Existe una relación ampliamente demostrada entre el consumo de tabaco y la enfermedad de Parkinson: cuanto más ha fumado un anciano menos probable es que desarrolle esa enfermedad degenerativa. Un estudio realizado por Europarkinson en los 90 puso de manifiesta la asociación inversa entre ambos factores en personas jóvenes. El último estudio, publicado por la revista Neurology en 2010, confirmaba el efecto protector del tabaco entre los fumadores: es el número de años que se ha sido fumador y no el número de cigarrillos fumados, lo que determina la menor incidencia del Parkinson. Entre los mecanismos que se activan en el cuerpo cuando fumamos parecen estar la “desactivación de radicales libres y la potenciación la neutralización del daño oxidativo celular”, según se lee un artículo de varios neurólogos del Servicio Navarro de Salud. 2. Fumar reduce el riesgo de obesidad n cigarrillo para acabar el Tour en condiciones. Imagen: The G Manifiesto. La viñeta del esqueleto con la leyenda “fumar adelgaza” es un todo un clásico. Pero resulta que entre los vivos también funciona: fumar tabaco es un eficaz supresor del apetito, como bien sabían los indios en la América precolombina y las compañías tabaqueras, que en los años 20 promocionaron los cigarrillos como un método adelgazante para las mujeres. También lo saben bien los fumadores, cuyo segundo principal motivo para seguir fumando (después de la adicción) es el temor a engordar. La relación entre el tabaco y el control de peso es compleja, explica Christopher Wanjek, en Live Science, “La nicotina actúa como estimulante y como supresor del apetito; el acto de fumar modifica el comportamiento del fumador, impeliéndole a picotear menos. Fumar también hace que la comida sea menos sabrosa para algunos fumadores, reduciendo asimismo el apetito”. La Universidad de Yale estudia cómo producir medicamentos que aprovechen los receptores de la nicotina en el cerebro para ayudar a controlar el apetito. Pero hay un “plan B” para los fumadores: al dejar de fumar aumenta la capacidad pulmonar y física, así que es más fácil eliminar esos kilos de más. 3. Fumar reduce el riesgo de lesiones en las rodillas Un sorprendente estudio de la Universidad de Adelaida recién hecho público demuestra que los no fumadores tienen un riesgo mucho más alto de requerir en algún momento una operación de reemplazamiento total de rodilla que los fumadores. Hemos dicho “sorprendente” pero tal vez no lo sea tanto: los fumadores son menos dados a hacer footing que los no fumadores y al ser éste el primer factor de riesgo en las operaciones de rodilla los primeros salen indemnes. Pero el factor protector de tabaco en este caso va más allá de unos pulmones exhaustos: los investigadores concluyeron que la nicotina del tabaco previene el desgaste del cartílago. 4. Fumar reduce el riesgo de ciertos ataques al corazón Los fumadores que han sufrido ataques al corazón acostumbran a tener unas tasas de mortalidad menores que los no fumadores, así como a responder mejor a las terapias para eliminar la placa de las arterias. Pero esta supuesta beneficio también tiene “truco”. En realidad, es el propio tabaco el que provoca las pequeñas cicatrices en la cara interna de las arterias que acaban siendo cubiertas por la placa y, finalmente, provocan su estrechamiento y los ataques al corazón. En realidad, los fumadores responden mejor a las terapias post-infarto porque son, de media, diez años más jóvenes que los infartados no fumadores. Sin embargo, un estudio publicado por American Heart Journal en agosto de 2005 sostiene que la edad no justifica enteramente los distintos rangos de supervivencia de unos y otros, y hace referencia a “la paradoja de los fumadores”. 5. Fumar potencia los efectos de los medicamentos coronarios El clopidogrel es un medicamento que inhibe la formación de coágulos en la sangre, previendo las enfermedades coronarias. Por algún motivo, fumar ayuda a que el clopidogrel sea más eficiente. Un estudio realizado por investigadores coreanos en 2010 demostró los beneficios de fumar al menos diez cigarrillos diarios respecto a este particular. Parece ser que fumar activa unas proteínas llamadas citocromos, esenciales en el transporte de energía entre las células. Evidentemente, ningún médico en su sano juicio recomendará empezar a fumar para facilitar la acción del clopidogrel, ni para evitar lesiones en las rodillas, ni siquiera para adelgazar, pero que quede constancia de que beneficios de salud, haberlos, haylos.
Cien millones de muertos por la represión comunista El "Libro negro del comunismo" cifra en cien millones los muertos por represión en los distintos regímenes comunistas. De ellos, dos tercios (65 millones de personas) perdieron su vida en China, especialmente durante las dos oleadas re represión masiva, La Revolución Cultural y el Gran Paso Adelante. Le sigue la Unión Soviética, con un genocidio de 20 millones de personas, a lo que hay que sumar otros dos millones de muertos a manos del Gobierno en Camboya, otros tantos en Corea del Norte, 1,7 en África, 1,5 en Afganistán, un millón de personas en la Europa del Este y varias decenas de miles en Iberoamérica. Según los historiadores que han compilado críticamente los datos que se conocían entonces, más el resultado de la investigación en los archivos de la antigua Unión Soviética, los 20 millones de muertos a manos del comunismo sólo en Rusia, se debe principalmente a la represión de la rebelión de trabajadores y agricultores opuestos a la socialización, entre 1918 y 1922, la deportación de los cosacos en 1920, la aplicación del primer sistema de campos de concentración de la historia, el Gulag, de 1918 a 1930, o la muerte de 6 millones de ucranianos y otros ciudadanos en áreas de actividad del ejército blanco durante la "gran hambre" inducida por el Gobierno, de los años 1932 y 1933. Uno de los expertos reconocidos internacionalmente en la historia de los genocidios, Rudolph J. Rummel, ha acuñado el concepto de democidio para este tipo de trágicos crímenes masivos contra la población. Según sus criterios, la represión en la Rusia comunista se acerca a los 62 millones de muertes de 1917 hasta 1987. En el caso de la China comunista el democidio alcanzó los 73 millones de personas.

El segundo mayor genocida : Stalin La última estatua de Stalin fue derribada en Rusia. El sistema político actual de ese país no es un modelo de democracia griega, pero está claro que es muy superior al régimen de terror que dirigió Stalin durante casi treinta años y que provocó la muerte de más de veinticinco millones de personas. Si el genocidio es la masacre en masa de una etnia o de un conglomerado social, Stalin merece ese título y hasta sería una injusticia histórica negarle ese privilegio al psicópata político más importante del siglo veinte. Las primeras críticas que escuché contra Stalin no provenían de la derecha, sino de la izquierda. Su principal autor había sido el jefe del ejército rojo, el bolchevique más talentoso de esa camada de jefes brillantes que acompañó a Lenin en las jornadas de octubre de 1917. Se llamaba Trotski y fue asesinado por órdenes de la GPU en México, donde se había exiliado tratando de escapar en vano de la furia homicida de Stalin. Trágicamente, Trotski descubrió el valor de las libertades y los derechos humanos cuando debió soportar en carne propia los efectos de la medicina que él mismo había recetado a los obreros del soviet del Cronstadt, a quienes ordenó ametrallar convencido de que asesinar a bolcheviques disidentes era un servicio que se le prestaba a la humanidad. Con Stalin se inicia el recurso de las masacres en masa unos cuantos años antes de que los nazis comenzaran a perpetrar sus tropelías. Si el humanismo liberal había llegado a establecer la responsabilidad individual de los delitos, con Stalin se instaló el principio de la responsabilidad colectiva. Pertenecer a una clase, una raza o una religión eran causa de muerte. Las imputaciones perdían su carácter concreto para adquirir estado ideológico. Se era ejecutado por trotskista, contrarrevolucionario, fascista; en todos los casos, abstracciones que le permitían al poder aniquilar disidentes. Las masacres en masa se justificaban en nombre de la historia y del paraíso prometido. A diferencia de las religiones clásicas, que prometían un paraíso y un infierno en el más allá, la religión comunista alienta el paraíso y el infierno en la Tierra con sus tribunales inquisitoriales, sus anatemas y sus hogueras. La utopía religiosa clásica está más allá de lo humano; la comunista está en la Tierra. Como la historia se encargó de probar, la utopía realizada era la peor de las pesadillas. ¿Es posible comparar a Hitler con Stalin? En términos históricos, toda comparación es riesgosa porque se desentiende de los procesos sociales que dieron lugar a un dirigente u otro. El comunismo y el nazismo se constituyeron sobre fundamentos teóricos diferentes y en algún punto opuestos, pero mantuvieron en común la vocación totalitaria y la creencia absoluta de que la sociedad futura sólo se puede construir si se aniquila a todos los que se oponen a ella. La gran coartada histórica de los comunistas es que asesinan en nombre de la felicidad de la humanidad. No son iguales los nazis a los comunistas, pero la distinción teórica que se pueda establecer entre un régimen y otro no debe resultarles muy satisfactoria a sus víctimas, a los millones de muertos en los campos de concentración y los gulags. Está claro que al bolchevique ejecutado por la GPU o al judío asesinado por la Gestapo no le debe haber significado un gran consuelo saber que no era lo mismo ser nazi que comunista. Hace unos años, un músico de izquierda decía en una conferencia que, si para lograr el socialismo en la Argentina era necesario matar a un millón de burgueses, él no tenía ningún problema en sumarse a los pelotones de fusilamiento. Que cada uno elabore sus propias conclusiones acerca de este manifiesto humanista de un izquierdista típico, que antes de reflexionar sobre las posibles virtudes del socialismo reclamaba como requisito un millón de muertos. Si en lugar de cantar canciones tontas este caballero se preocupara por estudiar la historia, descubriría que los paredones de Stalin estuvieron desbordados de imbéciles como él. Stalin expresó hasta la perfección esa paradoja del siglo veinte, consistente en programar masacres en nombre de la felicidad de los hombres. Se incluye en esta paradoja la tragedia de que, por esta causa miserable, millones de personas de buena voluntad hayan adherido a ella y hayan justificado el horror en nombre de las mejores intenciones. A diferencia de los nazis, cuya pesadilla nació y se consumió en una década, el comunismo se prolongó durante casi todo el siglo y sus remanentes sobreviven como un espantajo en regímenes como los de Cuba o Corea del Norte. O en China y Vietnam, donde sus dirigentes descubrieron que el comunismo, más que un modelo de utopía social, podía ser un formidable dispositivo de poder para disciplinar a la sociedad y obligarla a cumplir con metas que por otro camino, por el camino de la libertad y del humanismo, les resultaría imposible realizar. Stalin concentra en su figura los rasgos más repulsivos de un régimen genocida. De todos modos, sería un error suponer que la criminalidad del sistema se debe exclusivamente a la personalidad de un psicópata. Stalin fue la consecuencia política y cultural de ese entramado siniestro entre barbarie asiática y utopía social. Los comunistas rusos estuvieron convencidos de que estaban protagonizando una proeza cuando, en realidad, sacrificaban a un pueblo y, de alguna manera, se sacrificaban ellos mismos. Las purgas, el terror sistemático, la eliminación de millones de campesinos fueron presentados como el costo inevitable a pagar para transitar a una nueva sociedad. Con esa coartada moral no sólo que se lanzaron a cometer canalladas de todo tipo, sino que, además, muchos de ellos aceptaron morir ejecutados y no fueron pocos los casos de los “renegados” cuyas últimas palabras en el paredón fueron “¡Viva Stalin!”. No se conocen en la truculenta historia de la humanidad casos de alienación colectiva tan siniestros. Morir vivando al verdugo fue una de las exquisiteces que el comunismo incorporó al siglo veinte. Retornemos al maridaje entre nazis y comunistas, relación incestuosa que en el siglo veintiuno parece reeditarse en esta alianza de comunistas y fascistas que apoyan a dictaduras teocráticas. En la actualidad, algunos historiadores investigan la extraña relación que mantuvieron nazis y comunistas durante los dos años que funcionó el pacto Molotov-Von Ribbentrop. Ese maravilloso noviazgo tuvo su momento culminante cuando rusos y alemanes se repartieron Polonia y el reparto incluyó territorios y muertos. Para el que quiera más información al respecto, aconsejo ver la película “Katyn”, del director polaco Wajda. Pero lo más curioso, lo más sorprendente para el investigador, fue descubrir el empecinamiento con que Stalin defendió ese acuerdo, incluso cuando ya era evidente que Hitler planificaba romperlo. No deja de llamar la atención que el paranoico más celebre del siglo veinte, el político que desconfiaba hasta de su esposa y de su hija, el hombre que no vacilaba en ordenar la muerte de sus camaradas, haya creído en la palabra de honor de ese otro psicópata y estafador que se llamó Hitler. Por último, una diferencia es posible registrar entre estos dos genocidas. En esos años un nazi en Alemania gozaba de más garantías que un comunista en Rusia. Hitler ordenó ejecutar a los disidentes liderados por Rhom o a los militares del operativo Walkiria, pero en todos los casos estaba fuera de discusión que conspiraban. En Rusia, un comunista podía ser ejecutado por motivos que nunca llegaría a conocer. El régimen de terror implantado por Stalin era en primer lugar contra los comunistas. Stalin mató más comunistas que Hitler, una verdadera proeza dialéctica que deberá estudiarse en sus detalles, ya que no hay antecedentes de una imbecilidad histórica más flagrante. Que el actual gobierno de Georgia haya decidido tirar abajo la última estatua de Stalin es, por lo tanto, una modesta reparación histórica para esos millones de ejecutados por el mayor carnicero de la historia, crímenes cometidos en nombre de la ideología que, con más refinamiento y perversidad, justificó que la sociedad futura debía construirse sobre una montaña de cadáveres.
¿ Por qué no funciona el comunismo ? Un reconocido profesor de economía de la Universidad norteamericana de Texas Tech alegó que él nunca había reprobado a uno de sus estudiantes pero que, en una ocasión, tuvo que aplazar a la clase entera. Cuenta que esa clase le insistió que el socialismo sí funcionaba, que en ese Sistema, no existían ni pobres ni ricos, sino una total igualdad entre todos. El profesor le propuso a sus alumnos hacer un experimento en clase sobre el socialismo: Todas las notas iban a ser promediadas y a todos los estudiantes se les asignaría la misma nota, de forma que nadie sería aplazado y nadie sacaría un sobresaliente. Después del primer examen, las notas fueron promediadas y todos los estudiantes sacaron notable. Los estudiantes que se habían preparado muy bien estaban molestos y los estudiantes que estudiaron poco, estaban contentos. Pero, cuando presentaron el segundo examen, los estudiantes que estudiaron poco estudiaron aún menos, y los estudiantes que habían estudiado duro decidieron no trabajar tan duro ya que no iban a lograr obtener un sobresaliente; y, así, también estudiaron menos. ¡El promedio del segundo examen fue suficiente! Y nadie estuvo contento. Pero cuando se llevó a cabo el tercer examen, toda la clase sacó insuficiente; y todos los alumnos fueron reprobados. Las notas nunca mejoraron. Los estudiantes empezaron a pelear entre si, culpándose unos a los otros por las malas notas, hasta llegar a insultos y resentimientos mutuos, ya que ninguno estaba dispuesto a estudiar para que se beneficiara otro que no lo hacía. Para asombro de toda la clase, ¡Todos perdieron el año! Y el profesor les preguntó si ahora entendían la razón del gran fracaso del socialismo. Es sencillo; simplemente se debe a que el ser humano solo está dispuesto a sacrificarse trabajando duro cuando la recompensa es atractiva y justifica el esfuerzo; pero cuando el gobierno quita ese incentivo, nadie va a hacer el sacrificio necesario para lograr la excelencia. Finalmente, el fracaso será general. Pensamiento de A.Rogers (1931) Todo lo que una persona recibe sin haber trabajado para obtenerlo, otra persona deberá haber trabajado para ello, pero sin recibirlo... El gobierno no puede entregar nada a alguien, si antes no se lo ha quitado a alguna otra persona. Cuando la mitad de las personas llegan a la conclusión de que ellas no tienen que trabajar porque la otra mitad está obligada a hacerse cargo de ellas, y cuando esta otra mitad se convence de que no vale la pena trabajar porque alguien les quitará lo que han logrado con su esfuerzo, eso... mi querido amigo... es el fin de cualquier Nación.
el comunismo, siempre lleva a la dictadura Tras la caída del Telón de Acero, el único líder comunista condenado a muerte fue Nicolae Ceaucescu. Con la ejecución sumaria del rumano, el 24 de diciembre de 1989, los pueblos de los antiguos regímenes del Bloque Soviético veían cómo el comunismo, acusado de totalitarismo, estaba juzgado y condenado. El polaco Adam Michnik lleva el trauma que supusieron más de 40 años de partido único en la sangre y, aunque confiesa tener "el corazón a la izquierda", jamás volverá a confiar en "la demagogia de Lenin". Porque "el comunismo, de cualquier tipo que sea, siempre lleva a la dictadura". Reconocido periodista, director del diario Gazeta Wyborcza, Michnik deja claro que tiene "el bolsillo a la derecha". Porque los movimientos altermundialistas tampoco pueden aportar una respuesta: "El capitalismo no me gusta, pero hasta la fecha nadie inventó algo mejor. ¿Qué proponen esos grupos? Yo ya viví la planificación de Estado...". Michnik nunca compró, sin embargo, acciones del grupo al que pertenece su diario. "Porque mi cargo me obliga a ser libre", explica. Adam Michnik (Varsovia, 1946) creció en una familia comunista, aunque pronto se convirtió en uno de los más férreos opositores al régimen. Pasó varias veces por la cárcel, acompañó a Lech Walesa en el camino hacia la democracia y es uno de los intelectuales de Europa del Este con más prestigio sobre el asunto. Una de sus lecturas clandestinas para entender el sentido de la libertad durante la dictadura fue Mi siglo (Acantilado), de su compatriota Aleksander Wat, un libro que sale ahora en castellano. Michnik acudió ayer expresamente a Madrid para presentarlo. "Mi generación tiene una deuda con Wat, porque su libro es el resultado de una lucha por la libertad y contra todos los totalitarismos", explica el periodista. Mi siglo son las memorias del autor sobre el convulso siglo XX. Asfixiado por la falta de libertad en Polonia y tras haber conocido los gulags soviéticos, Wat se refugió en París, pero, enfermo, fue incapaz de escribir y el libro es una transcripción de varias entrevistas con él. "Son como las confesiones de San Agustín, con la diferencia que Aleksander no hablaba con Dios", añade Michnik. Él leía Mi siglo a escondidas, cuando el régimen ya le había prohibido la Universidad y vigilaba cada uno de sus pasos. Memoria histórica Veinte años después de la caída del Muro de Berlín, Michnik considera que es una lectura más que nunca obligatoria para entender "la mentira" que supone el comunismo. En Polonia, hablar de la dictadura no es ningún tabú, apunta Michnik, que también reconoce que "se dicen muchas tonterías" porque aún "hay gente que quiere ganar la Segunda Guerra Mundial". En una labor de memoria histórica, el periodista clasifica Mi siglo como una lectura aún más reveladora que los archivos de los servicios de seguridad comunistas polacos. Pero memoria no significa nostalgia. Michnik jamás podría volver a vivir en un país comunista, porque tanto la ideología como la práctica acaban con las libertades de los individuos: "Sólo se habla de libertad cuando uno puede decir no, y no era así bajo el comunismo". Y osa: "La gran diferencia entre el franquismo y el comunismo es que en la España de Franco hubo lugar a preguntas. En mi país, no". Michnik no se olvida de los años de represión, que son los que le asientan en su anticomunismo. Considera que sólo la libertad debe defenderse. "En mi país, tras la dictadura, ningún militar irrumpió en el Congreso", dice en referencia al 23-F. Pero un comunista participó en la Transición. "Tras un encuentro con Bresnev en Moscú, Santiago Carrillo se presentó ante el rey, quien le dijo: "¿Problemas?". "Sí, su majestad", contestó Carrillo", explica Michnik subrayando la respuesta del líder comunista.

¿Qué es el Maltrato Infantil? Hemos elegido la definición del Centro Internacional de la Infancia de París, que considera que maltrato infantil es "cualquier acto por acción u omisión realizado por individuos, por instituciones o por la sociedad en su conjunto y todos los estados derivados de estos actos o de su ausencia que priven a los niños de su libertad o de sus derechos correspondientes y/o que dificulten su óptimo desarrollo". Existen diferentes tipos de maltrato, definidos de múltiples formas, nosotros hemos seleccionado las siguientes : Maltrato físico: Acción no accidental de algún adulto que provoca daño físico o enfermedad en el niño, o que le coloca en grave riesgo de padecerlo como consecuencia de alguna negligencia intencionada. Abandono físico: situación en que las necesidades físicas básicas del menor, (alimentación, higiene, seguridad, atención médica, vestido, educación, vigilancia...), no son atendidas adecuadamente por ningún adulto del grupo que convive con él. Abuso sexual: Cualquier clase de placer sexual con un niño por parte de un adulto desde una posición de poder o autoridad. No es necesario que exista un contacto físico (en forma de penetración o tocamientos) para considerar que existe abuso sino que puede utilizarse al niño como objeto de estimulación sexual, se incluye aquí el incesto, la violación, la vejación sexual (tocamiento/manoseo a un niño con o sin ropa, alentar, forzar o permitir a un niño que toque de manera inapropiada al adulto) y el abuso sexual sin contacto físico (seducción verbal, solicitud indecente, exposición de órganos sexuales a un niño para obtener gratificación sexual, realización del acto sexual en presencia de un menor, masturbación en presencia de un niño, pornografía...) Maltrato emocional: Conductas de los padres/madres o cuidadores tales como insultos, rechazos, amenazas, humillaciones, desprecios, burlas, críticas, aislamiento, atemorización que causen o puedan causar deterioro en el desarrollo emocional, social o intelectual del niño. Abandono emocional: Situación en la que el niño no recibe el afecto, la estimulación, el apoyo y protección necesarios en cada estadio de su evolución y que inhibe su desarrollo óptimo. Existe una falta de respuesta por parte de los padres/madres o cuidadores a las expresiones emocionales del niño (llanto, sonrisa,...) o a sus intentos de aproximación o interacción. Síndrome de Münchhausen por poderes: Los padres/madres cuidadores someten al niño a continuas exploraciones médicas, suministro de medicamentos o ingresos hospitalarios, alegando síntomas ficticios o generados de manera activa por el adulto (por ejemplo mediante la administración de sustancias al niño). Maltrato institucional: Se entiende por malos tratos institucionales cualquier legislación, procedimiento, actuación u omisión procedente de los poderes públicos o bien derivada de la actuación individual del profesional que comporte abuso, negligencia, detrimento de la salud, la seguridad, el estado emocional, el bienestar físico, la correcta maduración o que viole los derechos básicos del niño y/o la infancia. Indicadores de Maltrato Infantil El niño no sabe defenderse ante las agresiones de los adultos, no pide ayuda, esto lo sitúa en una posición vulnerable ante un adulto agresivo y/o negligente. Los niños que sufren maltrato tienen múltiples problemas en su desarrollo evolutivo, déficits emocionales, conductuales y socio-cognitivos que le imposibilitan un desarrollo adecuado de su personalidad. De ahí la importancia de detectar cuanto antes el maltrato y buscar una respuesta adecuada que ayude al niño en su desarrollo evolutivo. Los problemas que tienen los niños maltratados se traducen en unas manifestaciones que pueden ser conductuales, físicas y/o emocionales. A estas señales de alarma o pilotos de atención es a lo que llamamos indicadores, ya que nos pueden "indicar" una situación de riesgo o maltrato. A continuación exponemos una serie de indicadores que nos pueden ayudar en nuestra observación, sin embargo hay que tener en cuenta que éstos por sí solos no son suficientes para demostrar la existencia de maltrato sino que además debemos considerar la frecuencia de las manifestaciones, cómo, dónde y con quién se producen. Por ello es importante saber interpretar estos indicadores y no quedarnos ante ellos como observadores o jueces de una forma de ser ante la que no podemos hacer nada. Estos indicadores no siempre presentan evidencias físicas (v.gr.: algunas formas de abuso sexual, maltrato psicológico... ) sino que pueden ser también conductas difíciles de interpretar. Algunos de los indicadores, entre otros, que se pueden dar son: En el NIÑO: señales físicas repetidas ( morados, magulladuras, quemaduras...) niños que van sucios, malolientes, con ropa inadecuada, etc. cansancio o apatía permanente (se suele dormir en el aula) cambio significativo en la conducta escolar sin motivo aparente conductas agresivas y/o rabietas severas y persistentes relaciones hostiles y distantes actitud hipervigilante (en estado de alerta, receloso,...) conducta sexual explícita, juego y conocimientos inapropiados para su edad conducta de masturbación en público niño que evita ir a casa (permanece más tiempo de lo habitual en el colegio, patio o alrededores) tiene pocos amigos en la escuela muestra poco interés y motivación por las tareas escolares después del fin de semana vuelve peor al colegio (triste, sucio, etc..) presenta dolores frecuentes sin causa aparente problemas alimenticios (niño muy glotón o con pérdida de apetito) falta a clase de forma reiterada sin justificación retrasos en el desarrollo físico, emocional e intelectual presenta conductas antisociales: fugas, vandalismo, pequeños hurtos, etc. intento de suicidio y sintomatología depresiva regresiones conductuales (conductas muy infantiles para su edad) relaciones entre niño y adulto secreta, reservada y excluyente falta de cuidados médicos básicos En los PADRES y/o CUIDADORES: parecen no preocuparse por el niño no acuden nunca a las citas y reuniones del colegio desprecian y desvalorizan al niño en público sienten a su hijo como una "propiedad" ("puedo hacer con mi hijo lo que quiero porque es mío" expresan dificultades en su matrimonio recogen y llevan al niño al colegio sin permitir contactos sociales los padres están siempre fuera de casa (nunca tienen tiempo para...) compensan con bienes materiales la escasa relación personal afectiva que mantiene con sus hijos abusan de substancias tóxicas (alcohol y/o drogas) trato desigual entre los hermanos no justifican las ausencias de clase de sus hijos justifican la disciplina rígida y autoritaria ven al niño como malvado ofrecen explicaciones ilógicas, contradictorias no convincentes o bien no tienen explicación habitualmente utilizan una disciplina inapropiada para la edad del niño son celosos y protegen desmesuradamente al niño Estos indicadores pueden observarse en otros casos que no necesariamente se dan en niños maltratados, la diferencia más notable es que los padres maltratadores no suelen reconocer la existencia del maltrato y rechazan cualquier tipo de ayuda, llegando a justificar con argumentos muy variados este tipo de acciones; en cambio los padres con dificultades suelen reconocerlas y admiten cualquier tipo de ayuda que se les ofrezca.
Este rifle con Linux acierta en un blanco a casi un kilómetro Teléfonos inteligentes, relojes inteligentes, gafas inteligentes... ¿por qué no armas inteligentes?. Esa parece ser la idea detrás de Trackingoint, una compañía de Austin, Texas que ha creado un rifle "conectado". Es una versión modificada de un rifle Surgeon, similar a los que usan muchos ejércitos, cazadores y aficionados al tiro con diana, pero equipado con una mirilla inteligente y una versión del sistema operativo Linux. Esa mirilla es la clave del sistema. Tiene una pequeña pantalla capaz de mostrar sobre la imagen de los binoculares un avanzado sistema de puntería que predice las condiciones del disparo. Corrige, por ejemplo, la caída de la bala con la distancia y mueve la imagen de acuerdo a ella para que al disparador le resulta más intuitivo el uso. Basta con apuntar en el punto exacto donde se quiere acertar, no unos centímetros más arriba según la distancia. El sistema incluso retarda unas milésimas de segundo el gatillo si es necesario ajustar el tiempo para acertar en un objetivo en movimiento. "El cálculo automático consigue que el número de primeros disparos con éxito ascienda de forma significativa", asegura la compañía. El rifle además puede conectarse a redes WiFi para controlarse de forma remota a través de un iPad o un iPhone, usando sólo una app. En Ars Technica lo han probado y fueron capaces de dar en un blanco a casi un kilómetro de distancia sin ningún tipo de entrenamiento previo. Terrorífico si cae en las manos equivocadas. [Ars Technica] link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=8RwcIR9-A-w