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Usuario (Colombia)
Ley Lleras 2.0: otro acto de indignidad de este gobierno. Un espectáculo bochornoso de indignidad. El TLC traerá ruina a la industria y el agro. Se pretende aumentar los tiempos de monopolio. Una ley para favorecer la producción intelectual de los norteamericanos. En TV, la ley reemplaza trabajo nacional por trabajo extranjero. Todo está cargado de veneno para impedir que el internet abra sus inmensas posibilidades. El gobierno pretende resolverlo todo con cárcel y Código Penal. El trámite es inconstitucional. link: http://www.youtube.com/watch?v=R0j4e2c39TE Bochornoso espectáculo el afán que se vive con este proyecto de ley. Es realmente un acto de indignidad andar tramitando leyes a la carrera para tenerle como una especie de presente al jefe del imperio. Claro que la palabra dignidad poco se utiliza en esta República y particularmente en este gobierno. Pero bueno, los del Polo dejamos la constancia. Espero que el sainete no se repita en Cartagena y se escoja a unos cuantos personajes de origen popular para que le entreguen al presidente Obama en un cojín de terciopelo la norma que hoy se está aprobando. El afán con el que se está tramitando esta ley también nos va a costar un montón de plata cuando este mismo año, no el 1° de enero del entrante sino este año, en cualquier momento, entre en vigencia el TLC. El Tratado contiene un truco que le va a valer billones de pesos en rebajas de aranceles a la industria y al agro nacionales. El texto del TLC señala que cada 1° de enero se irán reduciendo los aranceles para la industria y el agro y aumentando las importaciones, todo con plazos fijos. Los productos de la Canasta A se arruinan el primer año, porque quedan en cero arancel; los de la Canasta B se arruinan en el quinto año y los de la canasta C se arruinan en el décimo año. Si el TLC entra en vigencia en agosto, septiembre u octubre, el 1° de enero de 2012 habrá la primer baja de aranceles. Y esto por supuesto será un costoso golpe, porque es de plata de lo que estamos hablando, a los pollos, al maíz, al arroz, a la industria nacional. Luego desde ya dejo expresado mi más absoluto repudio a cualquier idea de que ese TLC, que va a ser tan dañino para Colombia, entre en vigencia en cualquier día de este año. Será un crimen contra la economía nacional. Este proyecto de ley sobre derechos de autor es parte integral del TLC. Estados Unidos ha dicho que mientras Colombia no adecue su legislación interna a los designios de las trasnacionales norteamericanas, no pondrá en marcha el TLC. Luego aprobar esta ley lo único que hace es acercar el día en que el TLC entre en vigencia y el TLC le va a producir inmensos daños al aparato productivo nacional, aumentará la pobreza y la concentración de la riqueza y desnacionalizará la economía nacional. Nosotros no podemos estar de acuerdo con que esta ley se tramite como se viene haciendo. Para entender el fondo de esta ley, porque no es tan inocente como nos la han querido presentar, hay que entender primero que el libre comercio, de libre no tiene nada, y segundo, que no es solo comercio. El libre comercio es una especie de ficción para organizar cómo deben ser los negocios entre las grandes trasnacionales del mundo. Y esas trasnacionales lo que necesitan es organizar un mundo en el que de todo haya menos libre comercio. Y en ese sentido juega un papel fundamental este proyecto de ley que hoy se debate y otro que se va a discutir más tarde, buscando aumentar los tiempos del monopolio por la vía de la propiedad intelectual, en este caso, el copyrigth o derecho de autor, o la propiedad intelectual en el caso de las patentes, como es el caso del acuerdo internacional que también está surtiendo trámite a las volandas en el Congreso. Y eso a lo que apunta es a aumentar los precios de monopolio, los tiempos de precios monopolísticos, es decir, los tiempos de bienes costosos. Aquí, como mucha gracia, se aduce que se trata de defender el derecho de autor de uno u otro cantante, y sí, puede ser. Pero para la sociedad son precios de monopolio, bastantes más altos que si el monopolio no existiera. Entonces no se puede solo pensar en el derecho individual de quien disfruta del precio del monopolio, sino también en el derecho colectivo de la sociedad a tener acceso a bienes más baratos. Con dos agravantes: primero, por cada colombiano que reclame derechos de autor o propiedad intelectual hay miles y miles de ciudadanos norteamericanos que reclaman el mismo derecho. No seamos tan ingenuos de pensar que en un intercambio tan desigual como lo es el TLC, este tipo de medidas van a favorecer la producción nacional, cuando es evidente que están diseñadas para favorecer la norteamericana, que en todos los campos nos lleva ventajas inconmensurables. Y en segundo término, no es de menor cuantía que el monopolio pase de 50 a 70 años, con el pretexto de que eso rige es para las empresas. Es una de las realidades. Cada vez son menos los autores individualmente considerados que tienen el control de sus derechos de autor y más las empresas, en este caso monopolios y trasnacionales, los que se quedan con ellos, transfiriéndole al autor sumas extremadamente pequeñas. Es así como las empresas se aprovechan de esas circunstancias para su enriquecimiento. Luego no es un asunto menor que se pase de 50 a 70 años unos derechos que por lo demás son bien discutibles en términos filosóficos. Tampoco es de menor cuantía, como se pretende señalar, que se aumente la posibilidad de que haya más televisión norteamericana, los fines de semana. Cómo va a ser de menor cuantía. Porque es obvio que la tendencia es a que aumente la presencia de la producción extranjera. Y obvio también que se golpea el trabajo nacional cuando se lo reemplaza por trabajo extranjero. Si hay una industria poderosísima en Estados Unidos, no solo con respecto a un país como Colombia sino en el mundo entero, es la industria cinematográfica y de televisión. Un poder apabullante. Abrir entonces la posibilidad de que esa presencia crezca con el cuento de que los colombianos vamos a poder competir porque aquí ya hicimos algún tipo de telenovela es de una ingenuidad mayúscula. Porque la tendencia es a reemplazar trabajo nacional por trabajo extranjero. Estemos seguros de que si así sucede, si este TLC entra por fin en vigencia, eso será lo que van a sufrir los productores de televisión y de cine colombianos. Tampoco es menor lo que se ha denunciado aquí con el caso del internet. La bien llamada Ley Lleras sigue reflejada en este proyecto de ley. Comparto la idea de que la ley debería llamarse “Ley Lleras 2.0”. No podemos caer en la ingenuidad de pensar que las trasnacionales norteamericanas promueven el monopolio, la exclusión, la ausencia de competencia en todos los aspectos de la vida y que solo para efectos del internet se ponen escrupulosas y ahí sí van a permitir que avance la creatividad de los jóvenes y que se manifiesten las actividades culturales existentes en internet. No. Todo está cargado de veneno para impedir que el internet abra sus inmensas posibilidades. Que la ley aumente la cárcel para los infractores es a mi juicio otro hecho bochornoso. ¿El gobierno va a resolver todo con cárcel en beneficio de las trasnacionales? Lo que antes eran contravenciones de tipo económico ¿ahora es con cárcel? Las autoridades están llenando las cárceles de pequeños y medianos mineros por atreverse a desafiar el monopolio de las trasnacionales que se han quedado con títulos que cubren el territorio nacional. Y ahora, aquí, nuevamente cárcel y código penal. ¿Qué tiene que ver esto con la democracia, en un país lleno de pobres, de rebuscadores, de gente que se tiene ganar la vida en medio de las condiciones más difíciles? Pero además, esto hace ilegal el trámite del proyecto. Porque aquí todos sabemos que una ley que toque derechos fundamentales e imponga penas de cárcel tiene que ser estatutaria. Y no es así como se está tramitando. Es ilegal por otra razón. Salta a la vista que la ley se ha debido tramitar por Comisiones Primeras de Cámara y Senado. El artículo 2 de la Ley 3ª de 1992 establece: “La Comisión Primera conocerá (…) de las normas generales de propiedad intelectual”. Y lo que aquí se debate hoy son normas generales de propiedad intelectual. Tengo en mi poder suficientes sentencias de la Corte Constitucional según las cuales una ley no tramitada por la Comisión respectiva queda viciada de raíz. Digamos entonces que todo este afán podrá terminar conduciendo a que la dichosa ley le sea entregada en cojín de terciopelo al presidente Obama en Cartagena, pero estoy seguro de que la Corte Constitucional habrá de tumbarla, porque desde ya anuncio que la vamos a demandar. Porque no puede ser que en el Congreso de Colombia, donde se supone que algo entendemos de estos asuntos, adelantemos un trámite que de acuerdo con la ley, la Constitución y las sentencias de la Corte Constitucional es evidentemente ilegal. Articulado del proyecto de ley 201 de 2012 Pueden leerlo completo acá Algunos Artículos aprobados, todos de carácter represivo claramente, donde todo va a ser castigado. - Regulación de la retransmisión de señales de televisión a través de internet - Protección de obras, interpretaciones, ejecuciones, fonogramas y emisiones de extranjeros - Las limitaciones y excepciones en materia de derecho de autor y derechos conexos. - Plazo de protección del derecho de autor cuando el titular es persona jurídica - Autorización requerida del autor, artista, intérprete o ejecutante y productor de fonogramas - Derechos exclusivos de los artistas, intérpretes y ejecutantes - Derechos exclusivos del productor de fonograma - Supresión de la licencia de reproducción - Medidas tecnológicas de protección e información sobre la gestión de derechos - Destrucción de mercancías pirateadas y falsificadas en procesos judiciales" Intervención de camilo romero uno de los pocos congresitas que estuvo en contra de esta ley en la plenaria. link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=OyJ_Aga0fr0 el elocuente silencio del Gobierno Colombiano Durante la discusión de la LeyLleras2 no se escuchó la voz del Gobierno. Fue como si a los Ministros les hubieran prohibido hablar. Entonces nos quedamos sin saber qué piensa el Gobierno sobre los cambios al Código Penal, que según el Senador de La U, Armando Benedetti son ilegales. Tampoco supimos qué piensa de que las condenas por bajar contenido no autorizado de Internet terminen siendo más fuertes que, por ejemplo, las que acaban de aplicar a uno de los integrantes del llamado Cartel de la Contratación en Bogotá o al Clan Nule. Nos quedamos sin que el Gobierno nos explicara sus propias contradicciones. Por la mañana, el Palacio de Nariño emitió un comunicado invitando a los ciudadanos a seguir las intervenciones del Presidente de la República desde computadores portátiles y teléfonos móviles, pero en la noche impulsó una Ley que se los impide porque la retransmisión de ese tipo de señales por Internet está prohibida. Esa platica se perdió. Hace unos meses, el Gobierno logró la aprobación y presumió por ello, de aprobar la Ley de Habeas Data y anoche revocó su esencia al desmontar el derecho de los ciudadanos a mantener su privacidad cuando incumple compromisos. Según el Senador, Antonio Guerra, quién presidió la sesión en ausencia del titular, Juan Manuel Corzo, los Ministros no hablaron porque “estaban en un todo de acuerdo” con el senador ponente. Si eso es verdad es una vergüenza que el Ministro de las Tic’s esté de acuerdo con decir que el Maestro Escalona, Facebook y EPM son la misma cosa. O que los derechos de autor, son iguales a los derechos de transmisión. Me resisto a creer que los Ministros de Interior, Justicia y Comercio estén de acuerdo con el argumento estrella de del Senador ponente, Carlos Ramiro Chavarro según el cual había que aprobar esa Ley porque no se necesitaba ya que todo lo que le preocupa a la ciudadanía y a la comunidad de Internet está incluido en otras Leyes o Tratados Internacionales. Hubiera sido interesante saber si el Gobierno compartía la tesis de Chavarro de acuerdo con la cual permitir a la TV privada emitir los programas de producción nacional entre gallos y medianoche va a generar más empleo y mejor pagado y que así se estimula la producción de contenido colombiano de calidad. En fin. Tantas cosas de las que nos hubiera gustado conocer la postura del Gobierno. Pero no había tiempo para esas tonterías. Sobre todo cuando se tienen las mayorías. Y el gobierno las tuvo y las hizo valer sin asco. Sin exponerse al desgaste político que implica poner la cara para defender una de las Leyes más impopulares de los últimos años en Colombia. ¿Para qué tomarse el trabajo de escuchar a la gente y explicar la importancia de la Ley, si ahí estaban los idiotas útiles de Senado haciéndole la tarea? La Ley Lleras 2.0 o la Ley Obama, como se empezó a llamar, está aprobada. El fin de semana, el Presidente la pondrá en vigencia frente al ilustre visitante. Lo que ninguno de los dos sabrá es si, en la próxima Cumbre, o cuando se vuelvan a ver, esa Ley seguirá vigente o habrá sido anulada por la Corte Constitucional. De ocurrir lo segundo, al Presidente Barack Obama le habrán puesto conejo. Nada nuevo en realidad. Ya nos ocurrió a 9 millones de colombianos. (si no logran ver, clic en la imagen para ver en otra pestaña). Informacion sobre lo que esta ocurriendo en el mundo con el internet link: http://www.youtube.com/watch?v=yC51i1_iHHQ&feature=g-all-u&context=G2e00202FAAAAAHgADAA Para mas información No a la ley lleras (Podes encontrar información sobre próximos eventos en contra de esta ley) Próximo evento en cali acá Acá también tendrás mas información sobre eventos: (Comunidad colombiana en taringa!) (clic en la imagen) "Lo que nos queda es juntarnos en un movimiento ciudadano de nuevo tipo, sin que nos separen colores, ni banderas, ni partidos, movilizándonos por lograr buenas decisiones de los gobiernos. El sistema en Colombia está fallando y es necesario reiniciarlo. Vamos a activar el botón RESET, si no presionamos, leyes como estas se seguirán aprobando. Vargas Lleras presentó una ley nociva para los internautas, con el pretexto de proteger derechos de autor, su verdadera intención se metió de contrabando en esta nueva ley y hoy afirma que nuestras alertas son falsas y que nuestra bandera política es internet. Debe saber el Ministro que en política, cada quien escoge sus banderas y nosotros levantamos la bandera de lo público, por eso defendemos este espacio de manera permanente, porque lo entendemos como un derecho fundamental de todas y de todos." " La Humanidad Tiene que destruir la guerra, antes de que la guerra destrulla la humanidad " John F. Kennedy
¡BIENVENIDOS! Hoy les quiero compartir algunas imágenes visuales que muestran imágenes en una imagen. También conocido como ilusiones ópticas, esta técnica pone a prueba la mente humana para descubrir cosas raras y extrañas que difieren de la realidad objetiva. Este concepto es muy empleada por los diseñadores gráficos en la creación de logotipos ocultos y otras obras de arte gráfico con conceptos ocultos. Recordemos el logotipo de Apple que fue revelado en homenaje a Steve Jobs. Es un ejemplo perfecto de una ilusión óptica que muestra un esquema inteligente de la cara de Steve en el logotipo de Apple. Las ilusiones ópticas pueden ser de tres tipos principales . Los primeros son ilusiones Literal que producen imágenes en contraste con los objetos utilizados. En segundo lugar se copian Ilusiones fisiológicas que se crean en la mente humana debido a la estimulación excesiva. El último tipo de ilusiones es cognitiva , que es el resultado de presunciones inconscientes del cerebro humano. Cada una de estas imágenes forman parte de las figuras ocultas en ellas. Pon a prueba tu mente y ver si usted puede encontrar todas esas cosas ocultas ¿Cuántas caras ves en este cuadro? Cuente el número de personas en esta foto! ¿Puedes encontrar al hombre en el caballo? ¿Puedes ver todas las 13 caras ocultas? ¿Es un hombre viejo con barba? ¿Cuántas caras ves en esta ilusión? ¿Logras ver todas las caras? ¿Logras ver el segundo venado? ¿Puedes contar el número de caballos mezclado dentro de las rocas y la nieve? ¿Puedes decir cuántos animales se utilizaron para crear el rostro humano? ¿Una mujer o un hombre tocando jazz? ¿Logras ver el rostro humano oculto? ¿Puedes contar cuántas personas rodean a esta cara? ¿Puedes encontrar el hombre de los granos de café? ¿Dos hombres o dos ancianos? ¿Dos caballos? ¿Puedes encontrar a las 9 personas que hay en esta imagen? ¿Logras ver a la mujer? ¿Cuantos lobos logras ver? ¿Puedes encontrar a la personas oculta? ¿Logras ver el rostro oculto? ¿Logras ver el león? ¿Logras ver todos los pandas? ¿Logras ver las dos personas? ¿Logras ver el tigre oculto? Esta es la mas difícil sin duda, puedes ver la mujer desnuda? Eso es todo, espero que lo disfruten
La trágica noticia de Steve Jobs, co-creador de la tecnología de Apple gigante, fue un shock para el mundo. Sin embargo, debemos recordar que nadie es invencible y todo el mundo la muerte asedia el tiempo. Así que muchas personas mueren cada día y se olvidan, pero algunos dejan un impacto tan profundo en nuestras mentes que están grabados en nuestra memoria para siempre. Esto es lo que Steve Jobs logra dejando tras de sí un verdadero legado para que todos apreciamos."Él no ha creado nada realmente, sino que creó todo." El ex presidente de Apple, John Sculley• 10 incógnitas acerca de Steve Jobs:A pesar de que Steve Jobs fue el centro de atención para la mayor parte de su vida, su vida anterior estuvo marcado por el dolor y la miseria. Casi todos conocemos a Steve Jobs como CEO de Apple Inc. multimillonario (una marca que no vende lo que dice ). Pero la mayoría de nosotros no somos conscientes de muchos sucesos interesantes y desconocidos de su vida. Por lo tanto, para rendir un homenaje a esta leyenda, pensé en recoger 10 datos sobre su vida como que estoy seguro que la mayoría de ustedes no estarán familiarizados con.1. Era medio árabe - Nacido en 24 de febrero 1955 , Steve Jobs, nació originalmente para un profesor de ciencias políticas Abdulfattah Jandali (Siria) y Joanne Carole Schieble (estudiante). Que más tarde fue puesto en adopción y fue criado por Paul y Clara Jobs.2. Preferido el budismo - Cuando los trabajos se casó con Laurene Powell, el 18 de marzo 1991 , un monje budista Zen Chino Kobun Otogawa supervisó la boda.3. Tiene una hermana biológica famosa - Steve nunca fue consciente de que tenía una hermana biológica que se hizo famoso por su cuenta. No fue hasta que Mona Simpson se convirtió en un famoso autor de varios libros y Steve Jobs se enteró de su hermana.4. Despedido de su propia compañía - Sorprendentemente, Jobs fue despedido en la edad de 30 años por el hombre (John Sculley) que él mismo contrató para ejecutar Apple. Pero Jobs en consecuencia establecido computadoras siguientes (Otro hecho acerca de las marcas famosas que no se habrían enterado).5. Era un Pescatarian - Empleo se convirtió en un pescatarian (que se abstiene de comer todo tipo de carne excepto de pescado), después de toda una expedición revolucionaria a la India en 1974 .6. Colegio Drop Out - A pesar de que Steve luchado mucho en su vida antes de ganar para la universidad, pero finalmente abandonó (al igual que Bill Gates), después de un solo semestre.7. Tenía un salario de $ 1/año - Steve Jobs, solía tener un sueldo de sólo $ 1/año . Pero, de nuevo, que realmente no requieren un salario como una propiedad de 5,4 millones de acciones de la compañía Apple, 138 millones de acciones de Disney y una riqueza neta de $ 8,3 mil millones .8. Se negó a pagar la manutención - Steve Jobs negó la paternidad de su primer hijo Lisa , con Chris-Ann Brennan , y posteriormente se negó a pagar la manutención.9. Sus fans son Bill Gates - En enero 1998 , Bill Gates se le pidió que se CEO admiraba más. El respondió ... Steve Jobs.10. Él es un 'Tamaño 14' - Otro hecho de la diversión que la mayoría de la gente no sabe acerca de este multimillonario es que tenía los pies grandes y usaba zapatos "tamaño 14" • Viaje de Steve Jobs lleno de vida en un video:Sin lugar a dudas, era un hombre de la creatividad y el talento inmenso. Creo que todos debemos dar un salto de su libro. Aquí es un discurso que Steve Jobs entregó a los graduados de la Universidad de Stanford en 2005. Aquí también se revela el lado oscuro de su vida que la mayoría de nosotros no son conscientes de...• Algunos misterios sobre la muerte de Steve Jobs:A pesar de que Steve Jobs sufría de cáncer de páncreas después de someterse a un trasplante de hígado, los detalles de su repentina muerte se mantuvo en secreto por su familia y amigos. La hora exacta y el lugar donde este trágico incidente tuvo lugar aún no ha sido revelado al público.• Mayorres Condolencias sibre El Fallecimiento de Jobs:Barack Obama: ( EE.UU. Presidente )"Michelle y yo estamos entristecidos al conocer la muerte de Steve Jobs", dijo el presidente Obama en una declaración escrita. "Steve era uno de los más grandes innovadores de América -. Suficientemente valientes como para pensar de manera diferente, lo suficientemente audaz para creer que podría cambiar el mundo, y con talento suficiente para hacerlo"Bill Gates: ( Presidente de Microsoft )"Steve y yo nos conocimos casi 30 años , y hemos sido colegas, competidores y amigos a lo largo de más de la mitad de nuestras vidas ", dijo Gates, añadiendo que estaba" verdaderamente triste " para aprender de su muerte.Mark Zuckerberg: ( Fundador de Facebook ) "Steve, gracias por ser un mentor y un amigo, gracias por mostrar que lo que se genera puede cambiar el mundo yo te echo de menos..."Tu cuerpo ha dejado de pasear por este curioso planeta, pero tus ideas serán eternas. Grande Steve.

¡BIENVENIDOS!Hoy me gustaría compartir con ustedes "El arte de los objetos doblados" Uno de los creadores de estas obras es Terry border es un fotógrafo comercial de profesión.Su creación de los objetos doblados consiste en convertir un objeto de la naturaleza muerta en la vida real, utilizando los cables Bueno sin mas decirles, espero que lo disfruten +Bueno eso es todo, espero que lo disfruten
¡BIENVENIDOS! Hola hoy les quiero mostrar algunos de los gadgets más chicos y grandes del mundo ¿Que es un gadget? Un gadget o dispositivos electrónicos es un dispositivo que tiene un propósito y una función específica, generalmente de pequeñas proporciones, práctico y a la vez novedoso. Los gadgets suelen tener un diseño más ingenioso que el de la tecnología corriente. Ok ahora si comenzemos La cámara más pequeña del mundo Por 60 dólares se puede comprar esta cámara, que es tan pequeña que entra en la punta de un dedo. Mide menos de 3 centímetros y pesa 14 gramos. Obviamente, su calidad no es la mejor: tiene una resolución de 2 megapíxeles. Sorprende que grabe video, y que soporte tarjetas microSD de hasta 32GB. El auto a control remoto más grande Al ingeniero James Brighton lo apasionan los autos de juguete. Le gustan tanto que decidió convertir su Hummer H3 en un vehículo a control remoto. Luego de un mes de trabajo, lo logró. El smartphone más delgado El Huawei Ascend P1 S fue presentado en el CES de Las Vegas durante enero, y sorprendió a todos por su delgadez: apenas 6,68 milímetros de ancho. Tiene una pantalla super AMOLED de 4,3 pulgadas y un procesador de doble núcleo de 1,5Ghz. El BlackBerry más grande El BlackBerry más grande tenía una altura similar a un edificio de 2 pisos. Fue exhibido en 2010 en el centro de París. Las personas podían enviar mensajes e imágenes en este gigantesco dispositivo, y todo era publicitado mediante una página de Facebook. La pantalla de TV más chica El libro Guinness de los récords reconoce a la ME1602 como la pantalla de TV más chica del mundo. Y eso que han pasado 5 años desde que la inventaron. Sus medidas son de 3,84x 2,88mm y tiene una resolución de 160x120 píxeles. El invento no funcionó bien comercialmente, y la empresa no consiguió inversores para continuar con su desarrollo. La TV más grande Hay televisores grandes, muy grandes, y luego viene este Panasonic de 152 pulgadas. Su pantalla tiene un ancho de 3,4 metros por 1,8 de alto. ¿El precio? Aproximadamente 450 mil euros. Eso explica por qué en todo el mundo se han vendido apenas 31 unidades. El reproductor de MP3 más chico Reproductores de MP3, hay miles. Pequeños, también. Incluso a lo mejor más chicos que este. Lo que diferencia a este producto fabricado en Singapur por Bluetree Electronics es que no sólo es chico, sino que tiene pantalla táctil (algo de lo que carece, por ejemplo, el iPod Shuffle). El Kube2 soporta tarjetas microSD de hasta 32GB, y viene disponible en color plata, aunque tiene carcasas intercambiables. Su precio es de apenas 35 dólares. La tablet más delgada En el CES de Las Vegas, Toshiba presentó su Excite X10, la tablet más delgada del mundo (por ahora, claro). Tiene un grosor de 7,7 milímetros, y pesa 535 gramos (para comparar, el iPad 2 pesa 601 gramos). Su pantalla es de 10,1 pulgadas, su sistema operativo es Android Honeycomb, y viene con un procesador de 1,2GHz y 1 GB de RAM. El iPhone dock más grande ¿Se imaginan un accesorio para un teléfono que es mucho, pero mucho más grande que el teléfono en cuestión? De eso se trata el Behringer iNuke Boom: ¡tiene el tamaño de un automóvil!. Sus medidas son de 2,43 x 1,21 metros. ¿Su potencia? 10.000 watts. ¿El precio? 30 mil dólares. El joystick más grande Con un peso superior a los 120 kilogramos, 4 metros de largo y 2 de ancho, este mega control de Nintendo fue construido por estudiantes de una universidad tecnológica de Holanda. Es tan grande que no lo puede utilizar una sola persona: se necesita jugar en equipo. Su misión era entrar en el libro Guinness de los records...y lo lograron. Bueno eso es todo, espero les guste
Feliz cumpleaños carlos "el pibe" valderrama!El “gran capitán” que con su dorada y pintoresca cabellera no pasaba nunca desapercibido y el artista que pintó inolvidables cuadros futbolísticos en diversos estadios del mundo, dijo adiós definitivamente a la práctica del balompié y en medio del fervor de 52.300 espectadores que llenaron el “Metropolitano Roberto Meléndez”, de Barranquilla, se convirtió, el 1 de febrero de 2004, en una “historia viviente” del deporte colombiano. En el equipo de extranjeros jugaron, entre otros, José Luis Chilavert, Iván Zamorano, Jorge Campos, Jorge y José Soto, Enzo Francéscoli, Alix Aguinaga, Marco Etcheverry, Ariel Ortega, José del Solar, Jorge Villazán, Alberto Acosta, Saturnino Cardoso, Pablo Bengoechea y el propio Valderrama. Diego Armando Maradona estuvo presente, pero sus actuales carencias físicas, le impidieron jugar. En el de los colombianos lo hicieron Jorge Bermúdez, Alexis Mendoza, Mauricio Serna, Adolfo “el tren” Valencia, Leonel Alvarez, Freddy Rincón, René Higuita, Iván Valenciano, Anthony de Avila, Wilmer Cabrera, Luis Zuleta y “el pibe”.Carlos “pibe” Valderrama, nacido en Santa Marta, la calurosa y bella ciudad del Caribe colombiano, el 2 de septiembre de 1961, abandonó el fútbol a los 42 años y 4 meses, durante un encuentro en el que se reunieron, el primero de febrero, grandes figuras del fútbol mundial y colombiano para rendirle así un merecido homenaje y despedirle como él lo quería: rodeado de amigos. De esos “amigos que hice durante mi carrera deportiva y de los que me enorgullezco enormemente”.Declarado en dos ocasiones como “el mejor jugador de América”, durante los años 1987 y 1993, Valderrama, un centrocampista que “sabía leer” con todo acierto el fútbol y que con su magia y una pierna derecha que manejaba como un “tiralíneas”, jugó 111 partidos con la selección colombiana con la que participó en tres campeonatos mundiales: Italia-1990, Estados Unidos-1994 y Francia-1998.Esa cifra se desglosa así: 10 partidos en campeonatos mundiales, 30 en eliminatorias suramericanas, 27 en Copas América y 44 en encuentros amistosos.Considerado un “cerebro” organizativo del juego más que un goleador, Valderrama anotó 12 goles jugando con el equipo de Colombia, uno de ellos en el mundial de Italia durante el partido que su equipo ganó a Emiratos Árabes y que se disputó en Bolonia.Además de la selección Colombia, con la que ganó por 5-0 a su similar de Argentina en partido jugado en Buenos Aires, el “pibe” Valderrama defendió los colores de 10 clubes, 5 de su país, uno de Francia, otro de España y tres de Estados Unidos. Fueron los de Unión Magdalena, Millonarios, Deportivo Cali, Deportivo Independiente Medellín y Atlético Junior –Colombia-, Montpellier (Francia), Real Valladolid (España) y Tampa Bay Mutin, Miamifusión y Colorado Rapids (Estados Unidos).Con este último club jugó en la temporada 2001/2002 y allí realizó sus partidos finales antes de regresar a Colombia en donde el club de su ciudad natal, el Unión Magdalena, intentó ficharle para jugar durante esta temporada, pero Valderrama dijo que “mi decisión de retirarme del fútbol activo es definitiva”.En los aledaños del estadio “Eduardo Santos”, ide Santa Marta, inauguró el 23 de noviembre de 2002 una escultura gigantesca suya de bronce, de 9 metros de alto, dos de ellos por el pedestal, durante una fiesta de luz y sonido, en la que se mostró especialmente agradecido porque nunca esperó, según sus palabras, un acto de esta naturaleza.“Cuando uno va a los campos internacionales quiere jugar bien y que le den premios, pero nunca pensé que me fueran a hacer este monumento tan grande y en mi tierra”, dijo en esa ocasión Valderrama. El Congreso de Colombia le otorgó la “Orden de Gran Caballero” para “premiar sus méritos y sus servicios al país”.Para sus ex compañeros en la selección, Valderrama siempre fue “un gran líder”, que solo “quería ganar y su fuerte personalidad la hacía patente en el campo, transmitiéndola a todos nosotros”.El jugador de los “rizos de oro”, que debutó a los 19 años en la categoría profesional con el Unión Magdalena, vistió la camiseta colombiana por última vez, con 36 años, el 26 de junio de 1998 en Francia cuando en el campeonato mundial su selección perdió 0-2 ante Inglaterra.Durante un partido de la liga española entre el Real Madrid y el Real Valladolid que se jugó en el estadio “Santiago Bernabeu”, en 1992 ante su gran calidad, su rival Miguel González (Michel) resolvió cogerle sus genitales para ver si el “pibe” era real. Lo había deslumbrado la magia de su fútbol y la impresionante destreza del jugador colombiano. La fotografía de ese comprometido momento para el jugador español, con un Valderrama totalmente sorprendido por el inusual gesto, dio la vuelta al mundo.Aunque la Federación Colombiana de Fútbol, cuyos dirigentes han sido duramente criticados por la prensa y los aficionados no quiso participar en la organización del merecido homenaje en Barranquilla al “pibe” Valderrama, sí dispuso que desde ahora desaparezca el número 10 de la selección nacional. Es decir que el futbolista que engrandeció a su país por su calidad técnica y su caballerosidad se llevará para siempre ese dorsal. Nadie más lo tendrá en el equipo colombiano.“Tengo 36 años y creo que ya cumplí debidamente con todos. Me retiro feliz por todo lo que conseguí y agradecido por la forma como toda la gente se portó conmigo. Guardo grandes recuerdos, además, de las aficiones de Francia, España y Estados Unidos”, afirmó Valderrama, con lágrimas de emoción en sus ojos, al abandonar el fútbol.El “auténtico líder”, el hombre de los “rizos de oro y las botas (guayos como se conocen en América) mágicas”, el que supo plasmar en los estadios la gran belleza que tiene el fútbol con auténticas pinceladas que han quedado en la retina de millares de aficionados, se fue en “olor de multitudes” y con el agradecimiento de todo un país que, aficionado o no al balompié, supo reconocerle sus méritos y todo lo que dio para engrandecer el fútbol de su país. Ese famoso “número 10” no volverá a aparecer por las canchas “porque ya no tengo edad para ello y no quiero deambular penosamente por los estadios”.LA GRAN CRÓNICA DEL PIBE"Mi papá, Jaricho, siempre ha estado ahí, es mi espejo, mi otro yo..." Carlos ValderramaDe Bonda a Santa MartaJaricho entró agotado al barrio, terminaba un día duro, el entrenamiento, las clases, los enredos en ambas partes y, para completar, la nostalgia permanente por haber sido necio y haberse separado de Juana, la mujer con la que se había casado dos años atrás. El sol, ajeno a las culpas que lo perseguían, abandonaba el acoso diario a Santa Marta y los pescadores, los trabajadores del puerto y demás pobladores de Pescaíto empezaban a acomodar sillas, bancos y mecedoras en las puertas de las casas para disfrutar del fresco del atardecer.La música, recién llegada de los arrabales de Cuba y Puerto Rico, se mezclaba con los saludos de los vecinos, con la gritería de los niños y con los comentarios apasionados sobre algún partido de fútbol de los muchachos que invadían las esquinas. Jaricho sonrió, Pescaíto lo animaba, aquella vida tan a cercana a la infancia, a las tardes en que acompañado por Artillero, el perro de la familia, trasegaba las calles de Bonda para vender las carimañolas, empanadas, rosquitas, cuajaderas y cocadas que Clementina, la mujer trigueña y saludable que lo había parido, hacía para ayudar a sostener la numerosa prole que, junto a Julián Valderrama, el patriarca de la familia, iba trayendo al mundo. Un carro cruzó ruidoso y Jaricho dejó ir los recuerdos de la infancia y pensó en el San Isidro, el camión mixto en el que iba y venía de Bonda a Santa Marta cuando estudiaba el bachillerato.Nunca tenía dinero y debía cargar y descargar bultos sobre los que viajaba para pagar los dos centavos del pasaje. Gracias al San Isidro y a los abundantes almuerzos que le servía la tía Meme en la casa del barrio Cundí había podido graduarse como bachiller en el Liceo Celedón, el colegio más prestigioso de la ciudad. El San Isidro y Santa Marta no solo le habían dado educación, también la habían dado el fútbol. De los juegos con pelotas de trapo en Bonda, pasó a los entrenamientos con el equipo del liceo, a los partidos intercolegiados y a la primera convocatoria para jugar con la selección del departamento del Magdalena. Y no solo se había hecho jugador, se había convertido en fanático del fútbol, la religión más importante del siglo en que había nacido.Sentado en las gradas del Eduardo Santos, el recién construido estadio de la ciudad, había visto jugar al argentino Miguel Ángel Botta, al húngaro George Maric, al samario especialista en chilenas Felipe Hernández, a Cozzi, Pini, Zuluaga, Ramírez, Rossi, Soria, Reyes, Pedernera y Di Stefano, muchos de ellos los mejores jugadores del mundo, que por aquel entonces protagonizaban la época dorada del fútbol colombiano. No parecían muchos años los que mediaban entre la infancia y la primera madurez, pero le habían servido para dar un importante salto en la vida. El trabajo juicioso en el liceo le había conseguido el respeto y la admiración del profesor Agustín Iguarán, y aquel guajiro lo había puesto a trabajar como profesor interno en un colegio que acababa de abrir. Allí era el encargado de dar las principales clases, de hacer la guardia nocturna, de coordinar las actividades deportivas y hasta de acompañar a los estudiantes internos a las salidas dominicales al cine.Las tardes, las madrugadas y los fines de semana de fútbol también habían fructificado; se había convertido también en un defensa central sólido y recio que no solo conseguía ganar algunos pesos extras con el deporte, sino que empezaba a acariciar las delicias de la fama. No estaba nada mal, se podría decir que rozaba el éxito. Sin embargo, no lograba quitarse de la cabeza a Juana ni a María, la niña de la que ella estaba embarazada el día que se separaron. Un grupo de muchachos jugaba al fútbol, se detuvo a observarlos y volvió a sentirse feliz de estar en Pescaíto. No había nacido allí, pero ya empezaba a formar parte de la tradición futbolística del barrio al que, a principios del siglo XX, los marineros ingleses que recalaban en el puerto le habían enseñado a jugar al fútbol.Las fintas y las carreras que hacían los chiquillos ya no tenían nada de inglesas, la mezcla de razas que poblaba el lugar se había apropiado de las enseñanzas anglosajonas y había creado una manera de jugar y relacionarse con el balón que parecía haber brotado de la misma tierra. "Entonces qué, Jaricho, ¿una cervecita?", saludó un compadre y lo sacó de las abstracciones y nostalgias que lo tenían cogido del cuello. Volteó a mirar, sonrió al compadre, sintió la garganta seca de dar clases y el cuerpo sediento por el calor y los afanes del día. Podía sentarse allí, tomarse una fría, charlar un rato y, después, ir a visitar a una "amiguita" que tenía en un barrio vecino. Era tentador, pero volvió a pensar en Juana y María y rechazó la cerveza. Seguido por las burlas de los amigos, giró la esquina y caminó en dirección a Barrio Norte, el barrio que separaba Pescaíto de la playa y donde quedaba la casa de Justo Palacios, el papá de Juana. Los saludos de otros vecinos y el paso apurado entre las calles inundadas de niños jugando fútbol lo dejaron frente a la casa del ex suegro. Titubeó, recordó los detalles de la conquista de Juana, las palabras y las sonrisas cruzadas, las manos juntas en los parques y en las fiestas, las promesas de amor y hasta la actitud beligerante de Aurelio 'Yeyo' Palacios, el cuñado al que intentó invitar una vez al cine y que le había contestado con agresividad: "Yo solo voy al cine con la plata que me da mi papá". Recordó también los nervios y la ansiedad con los que había subido al tren y había hecho el trayecto hasta Latal, el caserío de la zona bananera donde por esa época vivía Totó, el hermano mayor de la familia, para pedirle que fuera hasta Santa Marta y pidiera la mano de Juana. Totó sonrió algo escéptico, pero terminó por aceptar el comprometedor encargo y el 26 de julio de 1959 hubo boda. Tras una corta luna de miel, la pareja se fue a vivir al corazón de Pescaíto, en una calle conocida como el callejón de la calumnia, porque allí se vivía bajo la mirada vigilante de Gala Medina, de las Pan de Sal, de las Mora, las Simancas y la Mona Pecosa, la mujeres más chismosas del barrio.El tránsito de hombre libre, triunfador y famoso a hombre casado y comprometido fue más difícil de lo que esperaba, amaba a Juana, pero no pudo resistirse a ciertas aventuras y como en aquella calle hasta el más mínimo desliz terminaba por saberse, Juana se había cansado de soportar tantas aventuras y había vuelto a vivir a casa de los padres. Ahora, en lugar de tenerla en casa, esperándolo, debía volver a golpear en la casa del suegro y debía volver a aguantar las miradas desconfiadas de los cuñados. Una cosa es tener miedo y otra demostrarlo, así que alzó la mano y golpeó con los nudillos fuertes de campesino a la puerta de madera. No abrían y tuvo que repetir el llamado. Segundos después oyó los pasos de Juana, sintió la mano de ella rozar la madera para quitar el pasador y la vio aparecer detrás de la puerta entreabierta. El extraño silencio que había en la casa y la expresión nerviosa que se apoderó del rostro de ella, le hicieron saber que estaba sola. "Vengo a ver la niña". Juana lo miró con esa mezcla de rabia y alegría que siempre sentía al verlo y dudó un par de minutos, pero terminó por dar un paso atrás y franquearle la entrada.Él intentó actuar con naturalidad, pero no logró hacerlo porque la presencia imponente de Juana en el silencioso vacío de la sala le sobresaltó la sangre. Un par de frases sin terminar y habrían terminado besándose o, como mínimo, discutiendo, si la sonrisa feliz, inocente y acogedora de María no hubiera aparecido. Jugó un rato con la niña, la consintió, le dio los dulces que le había comprado y, finalmente, la vio desaparecer en busca de unos juguetes que había dejado abandonados en el patio. De nuevo entre Juana y él se instaló un silencio comprometedor y del silencio se desprendieron algunos reproches, de los reproches salieron las explicaciones y una insinuación muy cercana al perdón y de aquella insinuación surgió el deseo. Volvieron a besarse, a acariciarse, a hacerse reclamos y a abrazarse y volvieron a buscar una cama donde poder juguetear y retozar un rato.Se amaron y ella volvió a reír y a ser la mujer segura y enérgica que lo había enamorado y él volvió a sentirse pleno y a comprobar que tantas aventuras le habían hecho perder mucho más que una casa y una mujer. Pero el deseo es pasajero y fue inevitable volver al silencio, a las dudas, a los reproches y a las falsas promesas y terminó por salir de allí más inquieto de lo que había entrado y sin siquiera imaginar lo que en verdad había pasado aquel día. Sería necesario que trascurrieran varias semanas para que Juana, angustiada, decidiera ir a hacerse una prueba de embarazo. Se necesitarían varios meses para que ella encontrara una solución digna y se decidiera a hablar con una comadre que podía alquilarle una casa, se necesitaría que Juana se decidiera a decirle: "Mira, yo estoy embarazada y no le voy a echar otro hijo a mi viejo. Uno está bien, pero dos no. Tengo una casa lista y, o te vas a vivir allí conmigo, o me voy a vivir sola". Se necesitaría de aquel ultimátum para que, después de confesar que él también se moría de ganas de volver con ella, pudiera sellarse la reconciliación, y se necesitaría que pasaran un par de décadas para que supiera que durante aquella visita Carlos Alberto Valderrama Palacios, el futbolista que años después haría vibrar a Colombia, había marcado el primer gol de su vida.Días de PescaítoAnochece, Jaricho se detiene en frente de la casa familiar, abre la puerta y escucha la voz enfurecida de Juana. Han pasado doce años desde que ella dio a luz el hijo varón que los reconcilió y que lo puso tan feliz que decidió llamarlo Carlos, el mismo nombre que él llevaba escrito en la cédula. Pero, como si existiera una maldición para los Carlos dentro de la familia Valderrama, aquel niño tampoco llegaría a ser conocido por el nombre de pila. Siete días después del parto, Jaricho jugaba con la selección del Magdalena la final del Campeonato Nacional de Fútbol y Juana, entusiasmada, decidió romper el rigor de la dieta e ir con el recién nacido a verlo jugar. El partido resultó complicado, Antioquia, el rival, era un equipo bravo y empezó ganando. Un gol marcado al final del partido consiguió el empate para los samarios y un segundo gol marcado en tiempo extra le dio a la selección del Magdalena un campeonato que llevaba dieciséis años sin conseguir. El estadio estalló en aplausos, algarabía y festejos y Jaricho, en lugar de dar la vuelta olímpica con los demás jugadores, corrió hacia Juana, agarró al niño y volvió con él al campo de juego. El bebé fue un motivo más de celebración y pasó de brazo en brazo hasta que recaló en las manos de 'el Turco' Deibis, un mediocampista argentino que trabajaba como técnico en Santa Marta."Está lindo el pibe", dijo 'el Turco' y, sin quererlo, bautizó al niño con el apodo con el que sería conocido a partir de aquel día. Pero, al momento de abrir la puerta, aquel hijo ya no es un bebé, es un adolescente reservado, perfeccionista y de muy mal genio que está enfrentado a la ira de la madre y, algo todavía peor, está a la espera de que Jaricho lo salve de la ira materna. ¿En qué andabas, Pibe?, pregunta con seriedad al muchacho para apaciguar un poco a Juana. Mira, contesta el Pibe, estira el brazo y le muestra varias monedas. Y eso, ¿de donde las sacaste? el Pibe se acomoda, sabe que está ganando tiempo y eso le conviene. Él lo mira mientras el muchacho cuenta que junto a Franklin, Deibis y otros amigos han cogido la costumbre de ir al puerto, nadar hasta los barcos y ponerse a gritar: jelou míster, jelou míster. Los marineros se acercan al borde de la cubierta, nos saludan, se esculcan los bolsillos y tiran monedas al agua. El nadador que dure más tiempo metido en el agua y pueda rescatar las monedas se queda con ellas, termina el Pibe con una expresión de orgullo en la cara. Jaricho coge las monedas, las examina y no puede evitar sentirse feliz por las cualidades de nadador del hijo.Juana ve ceder al padre, estira la mano y pide las monedas. ¿Así que a esto te dedicas?, dice aún enojada. Yo no veo el problema de que el muchacho vaya un rato al puerto, dice él, así hace deporte y hasta aprende inglés. Juana lo mira con rabia y mira de nuevo al Pibe. Bueno, ya veremos si es verdad tanta dicha, dice, da la espalda y camina hacia la cocina. ¡Uf!, se ha salvado el muchacho, piensa, mientras el Pibe corre de nuevo en busca de la calle. Han sido días de lluvia, el clima está fresco y, gracias a ello, el tierrero de la calle está apaciguado y se ha convertido en una mullida alfombra de polvo. ¿Un partidito?, pregunta Franklin apenas ve salir de casa al Pibe. El Pibe acepta con un gesto serio y empieza a armar los equipos. Pero hacer las alineaciones no es tan fácil, no todos quieren jugar como se va disponiendo y empiezan las discusiones y las protestas.Entonces no juguemos, dice imponente el Pibe y aquel ultimátum consigue restablecer el orden. Empieza el partido, el Pibe grita, exige esfuerzo, da órdenes, Franklin corre en busca del arco contrario, Deibis defiende y los otros corren, marcan, dan codazos, meten pierna y ruedan por el suelo como si en los partidos jugados en aquella estrecha calle se decidiera el destino del mundo. La bola de caucho va y viene, salta, rueda, se dejar llevar con armonía y cariño o huye intransigente si alguien chambonea y le pega con más rabia que talento. Es caprichosa aquella bola, no le teme a nada, pero es esquiva, no entra tan fácil en la portería contraria y se muestra silenciosa e indiferente cuando alguien, por fin, consigue un gol. Vuelven y sacan y la pelota vuelve y va y vuelve y viene y, sin ningún pudor, golpea las paredes y las puertas de las casas de la calle quinta. Todo es intensidad y emoción hasta que una de aquellas puertas se abre y, antes de que alguno de los muchachos pueda evitarlo, la señora Teresa Avendaño agarra el balón. "Lo he dicho mil veces, en esta calle no se juega, ya estoy aburrida de que le den balonazos a la puerta de mi casa", grita mientras da la vuelta y cierra con rapidez la puerta por la que ha aparecido. Vieja hijueputa, murmuran los muchachos y se miran unos a otros con rabia y con la misma rabia miran al Pibe. El Pibe escupe enfurecido, coge una piedra y se acerca a la puerta de la casa de doña Teresa. ¡Pibe!, grita él, que todo el rato ha simulado hablar con los vecinos, pero que en realidad ha estado atento a cada minuto del juego.El Pibe voltea a mirar, tropieza con la mirada del papá y deja caer la piedra al suelo. Es mejor que entres a casa, ya estuvo bueno por hoy, le dice. Pero si todavía está temprano, contesta Deibis, porque al Pibe la rabia no lo deja ni hablar. Sí, además esa vieja no es la dueña de la calle, dice Franklin. Mañana que le haya pasado la rabia a doña Teresa, yo mismo le pido la pelota, les contesta. El Pibe se sienta en el andén, él lo mira y aunque no lo deja traslucir, se siente orgulloso de la garra que muestra el muchacho. Tiene sangre de futbolista, piensa; la misma sangre que él, la misma que el tío Totó, la misma que Justo y Aurelio, los dos hermanos de Juana que juegan en el Unión Magdalena. Los Valderrama viven y respiran fútbol y están creciendo en un barrio en el que no hay una sola calle donde no haya nacido un jugador famoso. Por eso, le cuesta tanto controlar al Pibe, por eso le gusta dejarlo jugar, le gusta oírlo gritar, verlo entrenar con las hermanas en la misma habitación donde duermen, por eso jamás se ha enojado cuando rompe con el balón el espejo del cuarto o cuando regresa tarde a dormir porque el día le parece poco para saciar toda el hambre de fútbol con que siempre se levanta. Pasan dos meses de colegio, playa y fútbol y llega la entrega de notas, sigue siendo profesor, así que termina de entregar las notas de los alumnos del curso que dirige y corre a recoger las notas del Pibe.La cara seria y desencantada del maestro que lo recibe le deja claro que las noticias son poco halagüeñas, el Pibe ha perdido las principales asignaturas incluido el inglés, la materia que los habría salvado de la humillación. Enmudecido, baja las escaleras del colegio, tal vez ha sido demasiado permisivo, tal vez se está equivocando. "No todo el mundo nació para estudiar", le dice otro maestro cuando él le comenta lo ocurrido. Él escucha y asiente, pero se siente inseguro, él mismo ha abandonado el fútbol y ha seguido la carrera de profesor, porque sabe que los fracasos en el fútbol son innumerables y no solo dañan el bolsillo sino también el alma. Ama el fútbol, pero tiene miedo al futuro que puede esperarle al Pibe y, para completar la amargura, tiene miedo de la reacción de Juana cuando vea las notas del muchacho. Sale del colegio, atraviesa en silencio el centro de Santa Marta, da un par de rodeos, para en una tienda y se toma una cerveza para hacer tiempo, pero llegan el mediodía y el hambre y es inevitable volver a casa. Entonces, viejo men, lo saluda el Pibe. Él lo mira, no sabe si regañarlo o apoyarlo de nuevo y, mientras duda, aparece Juana. Déjame ver, dice. No quiere entregarle la libreta con las notas, pero estira la mano y se la entrega. Juana la revisa, mira al hijo, mira al marido, los ve expectantes, derrotados; así ha querido tenerlos hace mucho tiempo y siente la tentación de cobrarles tanta complicidad desobediente, pero, más que rabia por las notas o satisfacción por tener la razón, siente que quiere a aquellos dos hombres. ¡Aja!, y no que estaba aprendiendo inglés, dice y le devuelve la libreta con las notas y, sin volver a mirarlos, vuelve a entrar a la casa.Año Nuevo en la cárcelEl camión de la Policía cruzó la calle quinta. Jaricho, que estaba sentado junto a la puerta, lo dejó ir con la mirada y lo vio girar en dirección al centro de la ciudad. El camión rodó despacio por la cuarta y se detuvo frente a Piso Alto, la tienda donde, después de terminar el entrenamiento, pasar por casa y coger una arepa, el Pibe toma gaseosa y charla con los amigos. Los policías, excitados al ver a los muchachos, saltan del camión y les ordenan alzar las manos y ponerse contra la pared. No corren tiempos tranquilos, están en 1980 y mientras el Pibe juega la primera temporada con el Unión Magdalena, Jaime Bateman Cayón, un samario igual que él, está estremeciendo al país con la eficacia y la espectacularidad con la que dirigía una guerrilla urbana llamada Movimiento 19 de abril, M-19. Todos arriba, grita el sargento y los muchachos no tienen más opción que obedecer. El camión reinicia la marcha y cruza las calles que lo separan de la estación policial de la calle Santa Rita. Vuelve la gritería de los policías y el Pibe y los amigos bajan a empellones del camión y empiezan a hacer una fila en el patio del lugar. ¡Identifíquense!, ordena el sargento y cada uno de los muchachos va buscando entre los bolsillos la cédula de ciudadanía. Le llega el turno al Pibe.El hijo de Jaricho hace un movimiento demasiado brusco y la cédula cae al suelo. El policía, que lo ha visto demasiado relajado y tranquilo, piensa que se está burlando de él y apenas el Pibe se agacha a recoger la cédula, le da una patada en medio de las piernas. El Pibe, enfurecido, se endereza y devuelve el golpe. El policía rueda por el suelo mientras el Pibe da un salto y echa a correr. Unas cuadras adelante, el Pibe se encuentra con la tía Mercedes y se abraza a ella. Aparecen los policías que lo persiguen, Mercedes intenta intervenir, pero es reducida con bolillazos y patadas y no tiene más opción que entregar el sobrino a la policía. Está en el calabozo, incomunicado, sentencia el policía de guardia cuando Jaricho va a averiguar por el hijo. Pero si no ha hecho nada malo, solo defenderse de una agresión, dice, pero el agente lo mira con rabia y desprecio y le ordena salir del lugar. Esa noche no puede dormir, da vueltas en la cama, oye la música que aún no se ha apagado en las tiendas del barrio, oye el traqueteo de algún tren en la cercana estación del ferrocarril e imagina al Pibe sentado sobre el suelo sucio del calabozo. Sabe que el Pibe tampoco está durmiendo y que el incidente es grave, antes de volver a casa ha consultado a Alberto López Zapata, un abogado amigo, y López le ha explicado que, por la situación del país, hay un Estatuto de Seguridad vigente y la agresión a un policía es un delito que se paga con años de cárcel. Llega el amanecer y, acompañado de Claribeth, la novia del Pibe, y de Juana vuelve a la estación.Lo trasladaron a la cárcel, les informa el agente que ha reemplazado al que lo atendió el día anterior. Los peores augurios del abogado se han cumplido y él decide volver donde López Zapata y pedirle que asesore al Pibe. Van a la Notaría, hacen los poderes y, después de una larga mañana de trasiegos burocráticos, logran una autorización para visitarlo. Lo encuentran molesto porque no ha podido ir a entrenar y silencioso, como suele estar siempre que atraviesa un contratiempo. Zapata le explica la complejidad de la situación. El Pibe no puede creerlo, mira a Jaricho sorprendido y él lo abraza y le promete que hará todo lo posible por sacarlo lo más pronto de allí. Trasladan la causa judicial contra el Pibe a la Base Naval de Barranquilla y padre y abogado empiezan una romería permanente hasta allí para vigilar el proceso e ir presentando los recursos que eviten que el Pibe vaya a un Consejo Verbal de Guerra. En el carro del abogado van y vienen y Jaricho y Zapata se vuelven tan famosos en la Escuela Naval de Barranquilla, que los infantes de marina los dejan entrar sin requisarlos, el juez militar que lleva el caso les sonríe y se rasca la cabeza cuando los ve llegar y el secretario del juzgado les cuenta las novedades a espaldas del jefe.ntre tanto, en la cárcel, la situación mejora un poco. Internos, guardias y director se enteran de que "el monito de afro" juega en el equipo de la ciudad y el director decide alejarlo de los presos comunes y trasladarlo a la enfermería del penal. Allí hace amigos y forma un equipo para jugar con los presos de otros patios. Las noches las pasa oyendo las historias de los otros reclusos y contando cómo ha ido haciendo la carrera de futbolista. Los internos se enteran del paso del Pibe por la escuela infantil de fútbol de Caballito Atencio, oyen hablar del profe Carlos, el zapatero que dirigía el Independiente, el mejor equipo juvenil donde ha jugado, se ríen de las derrotas que aguantó con el equipo de Edison 'Robapollo' González y lo felicitan cuando cuenta los triunfos con la selección del Liceo Celedón y con la selección juvenil del Magdalena. Mientras el Pibe convierte el encierro en fútbol, Jaricho mantiene la romería matinal a Barranquilla y usa las tardes para visitarlo y contarle cada novedad judicial. Yo no quiero pasar Año Nuevo aquí, le dice cuando completa tres semanas encerrado.Lo sé, viejo men, pero la cosa está tesa, hay un teniente de aquí que no quiere ceder y mientras ese man no afloje, es casi imposible sacarte, le contesta. El Pibe se rasca la cabeza y vuelve a callar. Jaricho lo mira, él tampoco quiere verlo pasar las fiestas en la cárcel, así que se empecina, busca más ayuda, intenta que Eduardo Dávila, el dueño del Unión, le dé una mano, pero no consigue ningún progreso. Con tristeza y rabia, el Pibe pasa Navidad y Año Nuevo en la cárcel. Jaricho soporta unas fiestas amargas y el primer día laboral del juzgado, vuelve a insistir. ¿Cómo pasó las fiestas el papá del futbolista que le pegó a un policía?, le pregunta el juez. Bailando la tristeza, contesta con un esbozo de sonrisa. El oficial alza la cara y estrella la mirada contra aquel hombre moreno, grueso, de pelo ondulado e iluminado por las primeras canas. Ve la nariz ancha, la piel curtida y los ojos vivaces de un hombre que sabe muy bien lo que es batallar cada pequeño progreso en la vida. Le tengo una sorpresa, dice de pronto el juez y le extiende una hoja de papel. ¿La orden de libertad? Sí, no debería dársela, pero estoy cansado de verlo por aquí. Gracias, muchas gracias, le dice y le estira la mano. El oficial acepta el saludo y vuelve a examinarlo. Vaya, saque al muchacho y póngase a cuidarlo, si vuelve a pegarle a alguien, lo meto a la cárcel a usted, ¿entendido? Entendido, contesta y con el paso algo ladeado y paciente que lo caracteriza, sale del lugar.La fiesta del PiripiComesaña estaba enfurecido. Ustedes dos no juegan más, para ustedes el campeonato ha terminado, sentenció. Pero Julio, suspéndeme a mí, dijo el Pibe, no puedes dejar sin jugar a Armando, está a punto de ser el goleador de este año. No, Pibe, no puedo hacer excepciones, ambos se equivocaron, ambos pagan. No me parece, no está bien dijo el Pibe. Lo que no está bien es que, cuando el equipo va peor, dos profesionales consagrados cometan un acto de indisciplina de esa magnitud, remató Comesaña, dio la espalda y salió del camerino.Todo había empezado tres días atrás cuando Armando 'el Piripi' Osma se le había acercado en el avión y le había dicho al oído: estoy de cumpleaños y Sonia me espera en el apartamento con una tortica y unos amigos para celebrarlo, qué, ¿se le apunta? El Pibe lo miró sonriente. ¿Quién más va? Nadie, es una fiesta privada. El Pibe vuelve a sonreír. ¿A qué hora llego? Apenas pueda, contesta el Piripi. El Pibe lo ve volver a la silla y piensa en lo peligroso que es irse de fiesta, no van bien en el campeonato, después de dos años estando arriba, han caído al sexto lugar de la tabla de posiciones. Pero, aquel 1987 ha sido un buen año, ha ido a jugar la Copa América a Argentina y allí, él, el Pibe de Pescaíto, fue elegido el mejor jugador del torneo. Lleva, además, dos años gloriosos con el Deportivo Cali, no han logrado ser campeones, pero, en compañía de Bernardo Redín, han recorrido los estadios de Colombia mostrando un fútbol alegre y agresivo que siempre arranca aplausos de las aficiones rivales. Así que, ¿qué hay de malo en romper un poco las reglas e ir a tomarse unos traguitos donde el Piripi? Sale de la concentración, va a casa, saluda a los niños, le comenta a Claribeth el compromiso con el amigo, ella asiente y le pide un taxi.El Piripi lo recibe con alegría, Sonia está feliz, hay una amiga de ella y Serrano y Solís, dos jóvenes jugadores del Cali que también han sido invitados. En la mesa está el pastel y junto a él, una buena botella de whisky, pero, como el campeonato no ha terminado, decide no probar el whisky y conformarse con una cerveza. Con los primeros tragos la noche se anima, destapan más cerveza y se ponen a hablar de los pases que el Pibe le ha puesto al Piripi durante ese año y brindan porque esos pases tienen al Piripi a un punto de ser el goleador del torneo. En el equipo de sonido suena el grupo Niche, el frescor de la noche entra por la ventanas abiertas y cuando disminuyen un poco las carcajadas de los asistentes a la fiesta, se puede oír el ruido de los grillos y las chicharras. Cali le gusta, esa ciudad lo ha hecho feliz y ha sido el escenario donde ha conseguido la consagración. Todavía no sabe que ese año será elegido el mejor jugador de América, pero desde comienzos de temporada, cuando Francisco Maturana lo llamó a dirigir el medio campo de la selección Colombia, tiene claro que le ha llegado la gloria. Se acaba el casete del grupo Niche y Sonia le da gusto, pone un disco del Binomio de Oro. La voz llorona de Rafael Orozco lo regresa a tierra y alza la cerveza para volver a brindar por el Piripi cuando llaman a la puerta.El Piripi lo mira extrañado mientras Sonia camina hacia la entrada. La hoja de madera se abre y abrazados, borrachos y acompañados de un par de mujeres aparecen Rayo y el Willy Rodríguez, dos jóvenes jugadores del Deportivo Cali que, por alguna filtración, se habían enterado de la fiesta y habían decidido autoinvitarse. El Pibe se puso nervioso, aquella reunión privada empezaba a ser una rumba de equipo, casi un carnaval y así había mucho riesgo de que el chisme se filtrara y no quería ni pensar lo que podía pasar si se enteraba el técnico o, peor, si se llegaba a enterar la prensa. Pero no dijo nada, no quería ser ave de mal agüero. Habló un rato con un amigo árabe del Piripi, pero, unos minutos después, volvió a caer en el silencio. Volvió a ponerse nostálgico, a acordarse de la entrada a la cárcel que casi le acaba la carrera de futbolista, a acordarse de Perfecto Rodríguez, el técnico que lo dirigió los dos primeros años en el Unión Magdalena y que le dio confianza y continuidad. Perfecto lo hizo profesional, no descansó hasta que lo vio ir y venir por el campo con total seguridad y hasta que no vio que los periódicos en toda Colombia empezaron a hablar de él. Después vinieron esos meses tristes con Castelli, el técnico argentino que reemplazó a Rodríguez y que después de dos años de ser titular del Unión Magdalena, lo puso en la banca para poner a jugar a Bocanelli y Ribolzi, los dos jugadores que habían llegado también de la Argentina.Él se retiró del equipo y dijo que con Castelli no seguía, pero después de dos semanas de no ir a los entrenamientos tuvo que ceder porque Eduardo Dávila, el dueño del equipo, se puso del lado del técnico y porque hasta Jaricho terminó regañándolo y diciéndole que volviera a jugar, que él apenas era un aprendiz, que ¿quién se estaba creyendo? Pero, no fue un buen año y tampoco fue bueno el año siguiente cuando, bajo las órdenes de Jorge Luis Pinto, jugó en Millonarios, uno de los equipos de Bogotá. En ese momento, llegó la oferta salvadora del Cali, el equipo y la ciudad donde estaba ahora, donde había sido subcampeón dos veces seguidas, donde se había convertido en una estrella nacional e internacional, donde ganaba suficiente para estar tranquilo y donde había tenido otro hijo. ¿Por qué tan calladito?, le preguntó la chica que había llegado con el Willy. Aquí, pensando. No piense mucho, amor, eso hace daño, le dijo la chica y se giró disimuladamente para mostrarle el exuberante cuerpo que tenía. Aquella mujer lo hizo sentir medio borracho y decidió no dejarse llevar más por la nostalgia y disfrutar de la fiesta. La chica del Willy volvió a hablarle, él le sonrió, cruzó un par de palabras con ella y la dejó para ir a hablar con el Piripi. Se abrazó al cumpleañero y le dijo que le iba a poner todos los balones que pasaran por sus pies para que hiciera goles, para que fuera el champion goleador de ese año.El Piripi también lo abrazó, le dijo que era un genio, que lo admiraba, que no había otro jugador en el mundo como él, que él era un caballero, que desde el día que vio cómo se embolaba él mismo los guayos y desde que supo que era incapaz de llegar tarde a una cita o de traicionar a un amigo o de dejar que alguien irrespetara a una dama, desde ese día se sentía orgulloso de jugar al lado de él y aceptaba con placer que le diera órdenes o lo gritara en el campo de juego. Estás borracho, Piripi, contestó. Sí, está un poquito borrachito mi Piripi, sonrió Sonia y besó al Piripi. No, ¡que no!, gritó alguien a espaldas de ellos. Él volteó a mirar y vio a la chica que había llegado con el Willy manoteando para evitar que el futbolista la besara. La escena no le gustó. Deja tranquila a la hembra, le dijo al Willy. No, ella vino conmigo, quiero que esté conmigo, contestó el Willy muy agresivo. Déjame, suplicó la chica. No, insistió el Willy y la cogió aún más fuerte. No nos vayas a dañar la fiestica, dijo el Piripi. Suéltela y ya está, insistió él. No la suelto, o es que cree que no me he dado cuenta que le está cayendo a la pelaa, contestó el Willy. Ahí, perdió el control y decidió que no iba a dejar que, justo en el año en que se había consagrado y preciso en el momento en que lo estaba arriesgando todo para celebrarlo, viniera un aprendiz de futbolista y le faltara al respeto. ¡Este hijueputa!, dijo y le pegó un empujón al Willy. Este picado, dijo el Willy y se le echó encima y con esa respuesta empezaría la pelea que se comentó con lujo de detalles al día siguiente en la radio y la prensa. Como que la cagamos, dijo el Piripi cuando vio venir a Comesaña hacia ellos. ¿Y ahora?, preguntó el Pibe. Pues toca aguantar la tormenta, contestó el Piripi.¡Mundialistas!Son la siete de la noche, el sol cae y un bus recorre las calles de Tel-Aviv, el chofer conduce con calma y, mientras el desierto y el mar pasan a lado y lado, levanta la cabeza, mira por el espejo retrovisor y tropieza con la algarabía que están formando los jugadores de Colombia. Después de un ayuno de veintiocho años, acaban de clasificar a Colombia a un mundial de fútbol. El chofer no está especialmente entusiasmado, los colombianos lo han conseguido gracias a la eliminación de Israel, pero verlos tan felices, gritando, riendo, abrazándose unos a otros y hasta besándose, es contagioso y el hombre suelta una sonrisa. De pronto, mira un poco más atrás y ve al capitán del equipo, un hombre rubio y de rizos largos que está sentado, silencioso, llorando. Él no lo sabe, no es un gran aficionado al fútbol, pero ese hombre se llama Carlos Valderrama y llora no solo por el triunfo obtenido después de una larga lucha y grandes sacrificios, sino que llora porque aquella clasificación es el cumplimiento de una promesa. También llora porque está frágil, para él, no corren buenos tiempos.Lleva algo más de un año jugando en el Montpellier, un equipo francés, y después de llegar con honores, ha terminado como suplente. A los problemas de Francia, se le han sumado los ataques de los periodistas durante la eliminatoria, la presión para que Francisco Maturana, el técnico de la selección, lo saque del equipo, le quite el único alivio que tiene en medio de la crisis futbolística que vive. Pero esa tarde, él ha demostrado que sigue siendo el mejor, que es posible que tenga problemas en la liga francesa, que es posible que los ajustes que le está haciendo al estilo no encajen todavía en la selección, pero que, a pesar de todo, sigue siendo el mejor líder y el mejor jugador que puede tener el seleccionado colombiano. Por todo eso llora, porque se acuerda cómo apenas hace unas semanas, en un partido contra Paraguay, lo sacaron a mitad del juego y tuvo que ver, por primera vez en mucho tiempo, un partido del equipo nacional desde la banca de suplentes. Llora porque se acuerda cómo, en esos días tan jodidos, recibió el cariño de la familia, de los amigos y del barrio y los consejos sabios de Jaricho que no se cansaba de repetirle: Llavecita, usted no nació pa'marcá, usted no nació para esa vaina. Usted nació pa'pensá.En la cancha, piense, juegue su fútbol. Él lo escuchaba, se sentía mejor y, como en los viejos tiempos, se calzaba los guayos y se iba a entrenar con los amigos. Por eso llegó como nuevo a Tel-Aviv. Por eso volvió a ser el mismo de siempre, porque en La Castellana, la simbólica cancha del barrio, pudo, por esos días, volver a tocar el balón con alegría, volver a los túneles, los frenos, los pases cortos, los pases largos, las gambetas, durante aquellos diez días había vuelto a divertirse jugando, había vuelto a ser el Pibe de Pescaíto. A veces, cuando se tomaba un descanso o se quedaba un momento solo, pensaba otra vez en Francia, pensaba en la cara que ponía Claribeth cuando lo veía volver a casa triste, silencioso y desesperado de los entrenamientos. En Francia, la vida lo estaba probando y tan solo recibía alguna luz cuando le llegaban los paquetes con periódicos que Jaricho le mandaba de Colombia o cuando lo llamaban periodistas amigos de Colombia y él sacaba fuerzas para decirles que todo iba bien, que estaba trabajando y esperando la oportunidad. Te quieres devolver para Colombia, ¿cierto?, le había preguntado una noche Claribeth.Él no había tenido fuerzas para negarlo. Y si regresas, ¿qué vas a hacer?, ¿Pararte allá en Piso Alto mañana y tarde? Porque ningún equipo en Colombia puede pagar lo que vale tu pase, ni pagarte el sueldo que ganas aquí. ¿Y tus hijos? ¿Y yo? ¿Nos devolveremos a comer mierda en Santa Marta? ¡Nada de eso! ¡De aquí no nos vamos!, había dicho ella y con aquel regaño le había dado fortaleza para seguir luchando. Menos mal que llegaron las eliminatorias del mundial, menos mal que Francisco Maturana insistió en tenerlo otra vez como capitán del equipo. Maturana lo había salvado. Aun así, no había sido fácil clasificar, habían empezado con una victoria sobre Ecuador en Barranquilla, una victoria más que necesaria porque el partido se había jugado con Colombia entera de luto; el viernes anterior habían asesinado a Luis Carlos Galán y el mismo domingo del partido se había celebrado el sepelio del respetado candidato presidencial. Aquella tarde, ellos habían jugado por la paz de Colombia y le habían dado al país, en medio de esa tristeza, una gran alegría al haber obtenido un triunfo. Después fueron a jugar a Asunción contra Paraguay y les fue mal, el árbitro chileno Hernán Silva había alargado el partido y les había pitado un penalti dudoso con el que perdieron. Luego fueron a Guayaquil a jugar contra Ecuador. Habrían ganado fácil, pero desperdiciaron muchas oportunidades de gol y terminaron empatando. Por eso fue tan grave que Paraguay terminara ganando el primer tiempo del juego de vuelta en Barranquilla.El camerino estaba intranquilo, él estaba en un rincón, quietecito, y cuando se paró para ir a la cancha, Maturana le dijo que se quedara tranquilo, que no iba a jugar la segunda parte. Eso le dio duro, no dijo nada, se bajó las medias y se quedó un rato ahí pensativo. Luego se quitó la ropa y se metió en la ducha. Después, se relajó y subió a ver el partido. No estaba jugando tan mal como para que lo sacaran, pero decidió tomarse la decisión del técnico con tranquilidad. Colombia ganó y eso lo alivió. Más tarde, en el hotel, los periodistas lo buscaron y lo interrogaron para que cayera en la trampa de hablar mal de Maturana, pero él no dijo ni una palabra. ¿Cómo iba a hablar mal de un hombre que había hecho tanto por él, el hombre que le estaba dando una mano para que sorteara la intensa crisis que estaba viviendo en Francia? La selección se disolvió para esperar el partido que aún le quedaba a Paraguay con Ecuador en Guayaquil. Vio el partido en familia y aunque no celebró la victoria de Ecuador que clasificaba a Colombia, supo que la vida le estaba dando una nueva oportunidad y decidió que iba a hacer hasta el último esfuerzo para conseguir aquella clasificación. Llegó el primer partido frente a Israel y Maturana volvió a ponerlo en la titular.El partido fue duro, pero lo hizo bien y ganaron con un gol del Palomo Usuriaga. Solo faltaba Tel-Aviv. Y allí, lograron empatar y él fue la figura de la cancha. Ahora iba en el bus llorando, haciendo balance entre lágrimas, consciente de que ya había pasado una prueba, pero que aún le faltaba mostrar cuánto valía en Europa. Pero ahora volvía a tener las fuerzas necesarias para conseguirlo, aquellos abrazos, toda aquella felicidad, aquel país que estaba en la lejanía celebrando que él hubiera jugado el mejor partido en meses, le daban suficiente valor para volver a Montpellier. Estaba feliz, sabía que, a esa hora, Juana ya debía haberse tomado la primera cerveza y que todos, los hermanos, los primos, los sobrinos y los amigos de Piso Alto debían estar abrazados celebrando. Y sabía que, a esa hora, Jaricho ya debía estar sacando la pick-up y debía estar recorriendo las calles enloquecidas de Pescaíto. Nadie podía estar más feliz que el viejo men, Jaricho había jugado con la selección Colombia las eliminatorias de 1966, no había podido clasificar y aquella eliminación se le había convertido en una de las mayores frustraciones de la vida, por eso él le había prometido que clasificaría a Colombia al mundial y que así limpiaría el nombre de los Valderrama. Y esa tarde lo acaba de conseguir y aquella promesa cumplida era la que le estaba impidiendo parar de llorar.Un final entre amigosJaricho salió relajado de la ducha y con la sensación de estar muy lúcido, pero cuando se puso la ropa lo invadió la tristeza. Era domingo, primero de febrero de 2004, el día escogido por el Pibe para retirarse del fútbol. Mientras ajustaba la puerta y emprendía el camino hacia el parqueadero donde tenía guardada la Carabañola, alzó la cabeza y vio los cerros altaneros y erosionados que separan a Pescaíto de Taganga. Unos meses después de nacer, cuando Juana ya había vuelto a quedar embarazada, el Pibe había enfermado, había empezado a ponerse flaco y él, después de consultar a un médico y a un par de comadres, había tenido que convencer a Juana de que no le diera más pecho al niño y de que reemplazaran la leche materna con leche de cabra. Juana aceptó probar el remedio y aquella decisión convirtió a Jaricho en un ciclista matutino que todos los días subía la cuesta de aquellos cerros, iba a Taganga y volvía con una cantimplora llena de una leche de olor fuerte que sirvió para sanar al Pibe.Con el calor tempranero, la música constante y la habitual tranquilidad de los vecinos, la vida de los domingos en Pescaíto parece ir lenta, estar casi detenida. Pero, si lo pensaba bien, la vida iba mucho más rápido de lo que había pensado. ¿Cuánto tiempo hacía que el Pibe jugaba en la calle con los amigos, se quejaba por la terquedad de la señora Teresa o se iba a buscar al puerto las monedas que le tiraban los marineros? Estaba satisfecho, muy pocos papás en Colombia podrían ver tan bien compensados los esfuerzos hechos por un hijo. El Pibe había trabajado duro, se había convertido en un gran jugador, había sido responsable, serio y, lo más importante, había hecho feliz a un país entero. El Pibe había conseguido mantener unido el matrimonio, había construido un futuro para los hijos, había logrado los sueños que cualquier hombre tiene e, incluso, había realizado los sueños que él mismo no había alcanzado a materializar. El Pibe le había dado la felicidad completa, mucha más de lo que siquiera llegó a imaginar cuando lo tuvo en brazos por primera vez y se alegró tanto de que fuera un varón. Pero, no podía evitar sentirse triste. El retiro del Pibe era el final de una época brillante y exitosa pero, también era el fin de la alegría de verlo jugar, de la emoción de verlo triunfar, del gusto por aplaudirlo y de la inmensa satisfacción de apoyarlo y aconsejarlo en los momentos duros. Con aquel retiro, algo de la vida y del mismo fútbol que siempre lo había acompañado, moría dentro de él.Parqueó la Carabañola y, por última vez, vio a los hijos, nietos, sobrinos y amigos de la familia subir a ella para ir a ver jugar al Pibe. Esta vez no pensó cómo iba a quedar el partido ni si iban a salir campeones, sino que pensó en las imágenes de la rueda de prensa, donde había visto al Pibe acompañado de algunos de los mejores jugadores de Latinoamérica. Pensó en Francescoli, el jugador uruguayo que tantas veces había enfrentado el Pibe y que, varias veces, le había ganado la lucha por un campeonato. Pensó en los otros, en Campos, en Chilavert, Aguinaga y, sobre todo, pensó en Maradona que, desde la noche anterior, paseaba la gordura y la desesperación de estrella caída por las calles de Barranquilla. El estadio Metropolitano estaba repleto, sesenta mil personas, muchas de ellas de pie a causa del sobrecupo; había pancartas de despedida y agradecimiento, besos gigantes dibujados en cartulina, barras ansiosas de aplaudir al ídolo y gente igual de feliz y de entristecida que él. Cuando acabó el juego preliminar y vio salir a los futbolistas del camerino y vio la pancarta en recuerdo del asesinado Andrés Escobar que llevaban extendida, volvió a sentirse infinitamente triste. El estadio se silenció, el Joe Arroyo se acomodó en medio de las dos formaciones y cantó, con la voz fina y melancólica con la que mezcla música salsa y dramáticas historias de esclavos, el Himno Nacional. Jesús 'Chucho' Díaz, el árbitro, dio el pitazo inicial y Pazo, Cabrera, Mendoza, Hoyos, Pérez, Cassiani, Álvarez, Serna, Valderrama, Iguarán, Valencia, Valenciano y Asprilla, 'Los amigos de Colombia', empezaron el combate simbólico contra Chilavert, Soto, Margas, Villazán, Jáuregui, Aguinaga, Etcheverry, Francescoli, Arce, Campos y Zamorano, 'Los amigos del Mundo'. El Pibe, como siempre, tomó el timón del equipo de colombianos y empezó a repartir juego y a divertir a la afición. Francescoli, Zamorano, Chilavert y Aguinaga respondieron al fútbol del Pibe y el juego se puso entretenido. Abrió el marcador Wilson Pérez para los colombianos, empató Díaz Arce para los extranjeros.A los 31 minutos, Valenciano volvió a darle ventaja a 'Los amigos de Colombia' y, seis minutos después, el Pibe tuvo ocasión de ampliar la ventaja pero erró el cobro de un penalti. En cambio, dos minutos después, Jorge Campos fue certero y puso el marcador dos a dos. Descansaron los quince minutos de rigor y volvieron al terreno de juego. A los diez minutos de la segunda parte, Asprilla habilitó al Pibe y este marcó un gol. Unos minutos más tarde, Chilavert siguió el mal ejemplo del homenajeado y falló un penalti, pero Jorge Campos repitió gol a 27 minutos del segundo tiempo y con ese breve estremecimiento de la red dejó sellado el resultado final del partido. Tres minutos después del empate, vino la verdadera despedida, el momento que Jaricho quería y no quería ver. El asistente de campo anunció la salida del Pibe del campo de juego. El partido se detuvo y el Pibe, vestido con la camiseta de Colombia, con una camiseta del Júnior en la mano derecha y una de la selección Magdalena en la mano izquierda, empezó a caminar en dirección a la línea blanca que demarca el terreno de juego. El estadio entero se puso de pie y empezó a aplaudir, a gritar, a chiflar. El Pibe siguió tranquilo, sereno, como siempre solía estar en momentos así. En la línea estaba Kenny, el hijo menor, el Pibe le dio el brazalete de capitán y dejó claro que daba paso a una nueva generación de futbolistas. Después, sin mirar hacia atrás, dio otro par de pasos y, en medio de más gritos, más aplausos y más rechiflas, se encontró con Jaricho y lo abrazó.Por primera vez en la noche, el Pibe perdió el control y se echó a llorar. Él también empezó a llorar y, mientras lloraba, volvió a pensar en Bonda, en el San Isidro, en la tarde en que fue a visitar a María y volvió a tropezar con Juana, pensó incluso que, con tantos preparativos y nervios por aquella despedida, se había olvidado de cambiar el aceite al motor de la Carabañola. Miles de días se le metieron en la cabeza, en el cuerpo, en las lágrimas y mientras el Pibe lo apretaba y lloraba, supo por qué había estado tan nostálgico: entendió que aquella despedida era el final de un largo partido, de un partido que ya se había jugado, que ya había tenido un resultado y que, por más que lo hubieran ganado y disfrutado, ahora aquel partido empezaba a perderse en el pasado, a convertirse en historia. Y supo con toda claridad que en la historia, al contrario que en la vida, es imposible ser padre, es imposible ser hincha, es imposible ser amigo, en pocas palabras, que con la historia, es imposible volver a vivir.