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Primer post: 2 feb 2012Último post: 29 ago 2012
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Antigona Velez
Apuntes Y MonografiasporAnónimo2/2/2012

Antigona Velez: Leopoldo Marechal Las Antígonas iberoamericanas (II): nuevas aproximaciones al análisis de Antígona Vélez, de Leopoldo Marechal; Pedreira das almas, de Jorge Andrade; La pasión según Antígona Pérez, de Luis Rafael Sánchez, y Antígona furiosa, de Griselda Gambaro. * “Y lo repetirán, sin duda, frente a cualquier terror y cualesquiera sean los rasgos que adopte -ya que el terror tiene muchas caras-, lo que justifica una vez más la elección de no nombrar al mal para poder reaccionar mejor ante él.” Albert Camus en la carta dirigida a Roland Barthes el 11-1-55, defendiendo el carácter alusivo de La peste, en Radar, Suplemento dominical de Página 12, Buenos Aires, 1, 24, 2-2-97, p.7. “...quienquiera que crea mínimamente en Dios comprende que el alma de un hombre no ente- rrado no puede hallar la paz...” Anatoli Sobchak, alcalde de San Petersburgo, abogando “por enésima vez para que se entierre Lenin en el cementerio de Volkovo.” En Página 12, 12-1-95. I El título de un texto, escribía hace tiempo Gerard Genette, es el espacio paratextual en el que se instaura un contrato con el lector, cuya finalidad es orientar su “horizonte de la expectativa”. Ahora bien, aunque el título que encabeza esta exposición es bastante explícito, a fin de evitar que esas expectativas superen mi capacidad para satisfacerlas y aún a riesgo de resultar redundante, creo conveniente señalar que este trabajo apunta, especialmente, a algunos objetivos cuyos límites quiero precisar: en primer lugar, intento llamar la atención sobre la reiterada omisión fácilmente constatable en que incurren autores que estudian la pervivencia de la tradición clásica grecolatina en las literaturas modernas de occidente (incluyendo, como es ya tradicional, y aunque sea tema a discutir, la producción dramática), y raramente se ocupan de textos iberoamericanos, fenómeno del cual es una nueva manifestación el estudio, espléndido pese a ello, que George Steiner dedicó a las Antígonas 1 y cuya riqueza lo erigió en guía fundamental de estas reflexiones. En segundo lugar, quiero subrayar también que se trata de “aproximaciones”, prudente denominación por la que opté para destacar el carácter provisional de estas primeras conclusiones, ya que aunque, como reza el título, son “nuevas”, su novedad sólo supera a las primeras en lo que se refiere, sobre todo, al número de obras que constituyen el corpus estudiado (como podrán apreciar, además, quizás resulte excesivo de mi parte hablar de conclusiones, ya que en verdad lo que ofreceré es una especie de “ruta de viaje” más o menos apropiada para realizar esta incursión en el tema). Me parece oportuno también señalar que se trata de una segunda incursión en el estudio de las relaciones entre la producción narrativa y dramática iberoamericanas y la tradición clásica grecolatina, tras la que tuvo como objetivo analizar la presencia y la funcionalidad del motivo del “Viaje al Averno”en tres novelas de autores de esas latitudes (Adán Buenosayres, de Leopoldo Marechal; Pedro Páramo, de Juan Rulfo, y Cubagua de Enrique Bernardo Núñez). En ambas incursiones, por fin, apelé a la orientación teórica propuesta por Gerard Genette en sus Palimpsestes de 1982 que, como es sabido, reconoce como eje fundamental la noción de transtextualidad. El estudio de lo que en principio consideraré transposiciones iberoamericanas de la Antígona de Sófocles supone varios problemas de distinta importancia, entre los cuales sobresalen dos: uno es el de la “naturaleza” de lo que Aristóteles denominaba fábula (traducción del término que él en verdad emplea, mito, esto es, historia) y que estaría en el origen de la tragedia sofóclea; sería, pues, su hipotexto probable. Pero, ¿ es en verdad un mito, es decir, una historia sagrada, lo que encontramos en Sófocles? ¿ Es un “tema”, o un “motivo”? El otro problema de importancia no menor es el de la determinación del tipo de relación existente entre las Antígonas iberoamericanas y el texto sofócleo (dejando de lado ahora la relación entre ese texto trágico y aquel relato primigenio al que hice referencia antes). No parece posible pensar en una relación directa entre las transposiciones iberoamericanas y el texto de Sófocles. Lo más atinado resulta, a mi juicio, pensar en una relación mediata sin que, empero, pueda ahora establecerse fácilmente con una precisión siquiera aproximada la serie de mediaciones existente en cada caso. Dentro del corpus de piezas teatrales del clacisismo grecolatino cuya transformación dió origen a otras aparecidas a lo largo de dos milenios y medio en el marco de la cultura occidental, sobresale sin duda la tragedia de Sófocles a la que me estoy refiriendo, que exhibe una abundantísima progenie, tal como últimamente lo ha mostrado George Steiner a quien, no obstante, cabe reclamarle respetuosa, amablemente, la total omisión de las Antígonas mencionadas en el título de esta exposición, en la que, sin embargo, no es el primero, ni el único, ni será seguramente el último en incurrir, aunque es justo recordar que nunca en el curso de sus análisis Steiner pretende ninguna exhaustividad. Se trata sí de incluir legítimamente en el amplio registro que efectuó el citado crítico las obras de Leopoldo Marechal, Jorge Andrade, Luis Rafael Sánchez y Griselda Gambaro. II En la anterior incursión en el tema me preguntaba, igual que Steiner, sobre las causas que podrían explicar las innúmeras (y al parecer interminables) metamorfosis de la Antígona griega. No parece posible dudar que, especialmente en este siglo, la recurrencia de temas y motivos clásicos grecolatinos ha sido constante y ha asumido diversas configuraciones (filosóficas, antropológicas, psicológicas, literarias). Del mismo modo que para el psicoanálisis y la antropología cultural, como cree Steiner, debemos considerarnos los “hijos de Edipo”, la dramaturgia moderna “de la conciencia y de las identificaciones ‘simbólicas’ nos enfrenta con nuestros hermanos”, nuestros “semejantes”, con Edipo, Narciso, Prometeo, Ulises. En dicho período se ha puesto de manifiesto una búsqueda de “fuentes”, una sed de “comienzos”, un retorno a lo arcaico, especialmente griego, que explicaría el fenómeno de la recurrencia, en particular en lo que se refiere a las culturas del norte, ya que en el continente iberoamericano habría que subrayar la preocupación existente por no limitar esas fuentes o principios a los clásicos grecolatinos y tener en cuenta a los autóctonos (sobre todo en el caso de los países mesoamericanos, México y Perú, que fueron escenario de espléndidos procesos culturales, sin referencia a los cuales muchos textos posteriores serían inexplicables). III Aunque parezca una salida y no una solución al problema de la prolífica “descendencia” de Antígona, sobre el cual reflexionaron filósofos y poetas como Hegel, Goethe, Hölderlin, Brecht, parece apropiado acudir a la explicación que propone Steiner: “creo que solamente a un texto literario le ha sido dado expresar todas las constantes principales de conflicto propias de la condición de hombre”. Dichas constantes son cinco dicotomías o antinomias así integradas: “1) Hombre-Mujer; 2) Senectud-Juventud; 3)Individuo-Sociedad; 4) Vivos-Muertos; y 5) Hombre-Dios (o dioses)”, enfrentamientos todos en que no existe posibilidad de negociación y por ello generan el insoluble conflicto absolutamente trágico que distingue Lesky (y a los cuales podrían agregarse otros, implícitos o aludidos en los anteriores: Pasado-Presente, por ej.; Tradición- Innovación, etc) Cada una de esas oposiciones es puesta en acción por Sófocles en su Antígona: “Que yo sepa -agrega Steiner- ningún otro momento en las creaciones sagradas o seculares de la imaginación alcanza esa totalidad”.2 De allí proviene sin duda su riqueza significativa y la aparentemente inagotable posibilidad de actualizarla, de “llamar a la vida” lo que Hölderlin consideraba verdades ocultas, latentes, sin que para ello existan condicionamientos ni de tiempo ni de lugar, aunque como puede comprobarse, hay tiempos y lugares más propicios para el alumbramiento de nuevos vástagos del linaje. Hölderlin veía a Sófocles y se veía “a sí mismo como poetas en tiempos de crisis, de revolución y de dislocación temporal”.3 En esos tiempos de crisis, precisamente (y en el siglo **, el más “clásico”de todos y el más rico en cataclismos históricos), es que el tema (o motivo, o mito...) de Antígona torna a servir más eficazmente que ningún otro para plasmar poética, narrativa o, de preferencia, dramáticamente, los más hondos y dolorosos avatares de la existencia del hombre. Su afincamiento en las más profundas capas de la condición humana, así sea a partir de un mito, o de un motivo, o de una historia, localizados en el tiempo y en el espacio hace que, como diría Bajtin, la obra de Sófocles sobre ella construída supere toda acotación y entre en el “gran tiempo”de las más trascendentales manifestaciones dramáticas, lo que explicaría su vigencia a través de numerosas e inagotables transformaciones. IV Es casi obvio aclarar que estas aproximaciones son producto del análisis de los textos, es decir, del componente “literario” del fenómeno teatral que no tiene en cuenta salvo escasas excepciones las precisas indicaciones o didascalias que los dramaturgos consignan para la puesta en escena, así como prescinde también de las posibles iluminaciones que la visión de la misma en cada caso podría aportar. Uno de los momentos iniciales del análisis es el que corresponde a la determinación de las relaciones que los textos de Marechal, Andrade, Sanchez y Gambaro, mantienen con el de Sófocles. En principio, no es aventurado afirmar que se trat

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Mio Cid Resumen Completo
Apuntes Y MonografiasporAnónimo8/29/2012

LOS TRES CANTARES: CANTAR PRIMERO: EL DESTIERRO Despedida y augurios: El Rey Alfonso VI por mentiras de García Ordóñez destierra al Cid. El Cid convoca a sus parientes y vasallos que prometen seguirle en su destierro. El Cid al ver su casa vacía, llora y se marcha. Al salir de Bibar ven a una corneja por la derecha lo que les da un buen augurio, pero al llegar a Burgos, la ven por la izquierda lo que les anuncia uno malo. Llegada a Burgos: Al llegar a Burgos las gentes salen a verle, pero nadie les hospeda. Una niña le dice que se marche porque el Rey envió una carta, según la cual castigaría a aquel que hospedara o diera alimentos al Cid. Va a la catedral, Santa María, donde reza, y después se marcha a un campo para descansar con sus compañeros. Martín Antolínez se une al Cid: Martín Antolínez les da alimento, y el Cid y sus vasallos le pagan. Antolínez le dice al Cid que el rey le castigará por ello y que quiere unirse a sus vasallos, el Cid en respuesta de su valentía, acepta su compañía. Después el Cid dice a Antolínez que todos van a llenar dos arcas de arena cubiertas de cuero y clavos para obtener mediante un engaño dinero de los judíos, Raquel y Vidas. El engaño a los judíos: Antolínez se encarga de la tarea y parte hacia Burgos en busca de los judíos, los encuentra en una tienda haciendo sus cuentas del día. Les pide hablar en privado y que no le descubran a nadie, porque les va a hacer ricos. Les cuenta que el Cid fue acusado por robar mucho oro, el cual esta guardado en dos arcas que contienen 600 marcos, les dice que el Cid quiere dejarlas en sus manos y que estén a buen recaudo durante un año. Van a ver al Cid para coger las arcas y a cambio de este recaudo los judíos deben darle los 600 marcos. El Cid tiene el dinero: Vuelven a Burgos y le dan a Antolínez los 600 marcos, más 30 marcos como regalo porque gracias a él, el Cid les ha escogido para la guarda de las arcas. Antolínez da el dinero al Cid y piensa en partir hacia San Pedro de Cardeña. El Cid va a la catedral y da gracias a Dios, prometiendo a la Virgen mil misas. El Cid va a despedirse de su familia: El Cid, sin compañía de sus vasallos, va a ver a su familia para despedirse. Doña Jimena que estaba rezando por él, sale a recibirle junto con sus hijas y monjes. El Cid le da al Abad Sancho 150 marcos para que cuide de su familia y vasallos; en el caso de que este dinero se terminase le dice que por cada marco que gaste del monasterio por ellas, él le dará cuatro. Doña Jimena llora por la marcha del Cid y, éste hace la promesa de que volverá para casar a sus hijas. Un centenar de castellanos se une al Cid: Antolínez, que había marchado de nuevo a Burgos, y 100 castellanos se unen en Burgos para ir en apoyo del Cid. Al llegar a San Pedro el Cid les agradece su voluntad. Jimena reza por su esposo y se despiden. Ultima noche en Castilla: El Cid recorre las tierras de Castilla, y toda la gente le acoge. La última noche que duerme en Castilla se le aparece el arcángel San Gabriel y le dice que continúe su camino. Cuando parten, el Cid teme que el Rey le persiga, así que se va a Zaragoza y toma Alcocer luchando contra el rey moro de Valencia y, envía 30 caballos de su motín al rey para que vea su hazaña. El rey lo acepta pero sigue enfadado. El Conde de Barcelona: En Barcelona derrota al Conde y le hace prisionero. El conde se niega a comer; y a pesar de que el Cid le promete la libertad a cambio de que coma, se niega. Le libera pero se queda con todas sus pertenencias. El Cid y sus vasallos acompañan al conde y a los suyos hasta la zona de acampada y, el conde se despide del Cid para siempre. CANTAR SEGUNDO: BODAS DE LAS HIJAS DEL CID La conquista de Valencia: El Cid se dirige a Valencia, va conquistando los territorios y después de tres años en guerra conquista Valencia. Manda a su vasallo Minaya Alvar Fáñez, que le pida al Rey que deje salir a Jimena de Castilla, para ir en su encuentro. El Rey entusiasmado por la conquista, perdona al Cid y a sus vasallos y, le concede su petición. Esto origina la envidia de García Ordóñez y de los Infantes de Carrión, éstos últimos planean casarse con las hijas del Cid para conseguir riquezas. El Cid y sus vasallos se dirigen a Valencia pero antes en Burgos consiguen caballos, mulas y guarnición. Minaya va a buscar a la familia del Cid: Minaya va en busca de Jimena para llevarla a Valencia, pues el Cid debe permanecer en ella para defenderla y heredarla. Minaya se encuentra con los judíos, Raquel y Vidas, le dicen a Minaya que el Cid les ha engañado, y que debe decírselo para solucionarlo porque sino irán en su busca. Minaya llega a San Pedro, el abad manda recuerdos al Cid. Empiezan el camino hacia Valencia con las hijas y Jimena. Camino a Valencia: El Cid manda a Muño Gustioz, a Pedro Bermúdez y a Martín Antolínez al encuentro de Minaya y su familia, éstos llevan una carta del Cid para su amigo el moro Avengalbón que vive en Molina, para que éste acoja a su familia y vasallos. Pasan por Medina y llegan a Molina donde Avengalbón da un buen recibimiento a Minaya y la familia del Cid. Después el Cid envía a 200 caballeros al encuentro de Minaya. Todo se prepara en Valencia con grandes espectáculos para el recibimiento. Jimena se alegra mucho de ver a su esposo. Desde el alcázar todos contemplan Valencia. Guerra con el Rey de Marruecos: El rey de Marruecos, Yucef quiere reconquistar Valencia. El Cid le dice a su mujer que va atener que luchar contra los moros por salvar Valencia, y que ellas deberán permanecer en el alcázar. Los moros invaden la huerta de Valencia. Las hijas y la mujer del Cid están asustadas, pero confían en la ayuda de Dios. Se toca la campana como alarma. Mueren 500 hombres y al día siguiente el obispo da una misa donde anima a los caballeros: perdonan los pecados de los muertos. Finalmente, tras matar muchos moros, derrotan a Yucef. Todos regresan a Valencia donde el Cid se encuentra con su familia. Minaya y Pedro Bermúdez recuentan el motín y llevan como presente al Rey 200 caballos con sillas y espadas. El Rey esta muy satisfecho pero García Ordóñez aumenta su rencor. La petición de los infantes de Carrión: Los infantes deciden pedir al Rey el matrimonio con las hijas del Cid para ganar honra. El Rey dice que intentará hablarlo con el Cid. Después reúne a Minaya y a Per Vermúdoz para que comuniquen al Cid que le concede el perdón y que los infantes de Carrión quieren casarse con sus hijas. Regresan a Valencia donde el Cid los recibe y éstos le dan las noticias: el perdón y el casamiento. Al Cid no le parece bien pero como el Rey lo pide dará su consentimiento. Encuentro con el Rey: El Cid escribe al Rey una carta, en la que dice que la decisión que él escoja será la que se lleve a cabo; el Rey al recibirla anuncia que dentro de tres semanas se celebrará la reunión. El Cid que va a ver al Rey, manda a Salvadorez y a Garcíaz que cuiden Valencia donde deja a su familia. Al llegar el Cid es recibido por todos y hay un emotivo encuentro entre él y el Rey. Se reúnen con los infantes que se maravillan de él. A la mañana siguiente después de la misa, todos se reúnen, el Rey pide al Cid a Doña Elvira y a Doña Sol, el Cid accede y toda la corte se lo agradece. El Rey los casa aunque ellas no estén presentes. Da al Cid 300 marcos por la boda y éste los reparte entre la corte. El Cid no quiere entregar a sus hijas el mismo y se lo encarga a Minaya: el Cid le dice Minaya que haga de padrino de sus hijas y que se las entregue a los infantes de Carrión. El Cid y sus vasallos marchan a Valencia. El Cid anuncia el casamiento a Jimena: el Cid llega al alcázar y les dice a su mujer e hijas que éstas están casadas. Sus hijas y Jimena están contentas. Pero él les dice que sólo lo ha hecho por que se lo ha pedido el rey, que él no quería casarlas. Boda de las hijas del Cid: En Valencia todo se prepara para la boda comienzan los preparativos en el palacio. EL Cid y su esposa salen a recibir a los infantes de Carrión. El Cid le dice a Minaya que coja a sus hijas y que se las entregue a los infantes, éste lo hace y después todos se dirigen a Santa María, donde el sacerdote don Jerome las casa. después vuelven a Valencia y allí celebran el banquete por todo lo alto. Las bodas duraron 15 días. Fueron muchos invitados entre ellos el padre de los infantes. TERCER CANTAR: LA AFRENTA DEL CORPES Se escapa el león del Cid, los infantes se asustan, el Cid lo amansa. Los infantes tienen vergüenza. Todos están reunidos y sentados, el Cid duerme y de repente su león se sale de la jaula y los infantes de Carrión se asustan y esconden, el Cid se despierta y consigue calmarlo. Todos se maravillan. Los infantes de Carrión se sienten avergonzados El rey Bucar de Marruecos quiere ataca Valencia. Se dirige hacia Valencia e instala sus tiendas comienza la batalla los infantes luchan Fernando de Carrión va la campo de batalla pero cuando ve al primer moro se asusta. llega Bermúdez mata al moro y le dala la lanza Fernando para que diga que lo ha matado él. Éste lo hace y el Cid mata al rey moro. El Cid piensa someter a Marruecos: el Cid planea someter a Marruecos pero luego decide quedarse en Valencia. Felicita a sus yernos por sus supuestas hazañas, pero como piensan que el Cid sabe la verdad y se está riendo de ellos, deciden irse con sus esposas a Carrión y hacerlas pasar tanta vergüenza como ellos, al despedirse de ellos ven un mal augurio y el Cid preocupado dice que les acompañe su sobrino Félez Muñoz hasta Carrión Llegan a un campo, el corpes, donde pasan la noche al día siguiente los infantes dicen a todos que se adelanten que quieren estar a solas con sus esposas. Todos se van y los infantes les dicen a sus mujeres que se van a vengar de ellas por a deshonra del león. Ellas les ruegan que no lo hagan pero no les hacen caso, comienzan a pegarlas hasta que casi las matan y las abandonan, y encima se sienten vengados. Félez Muñoz sospecha de los infantes y va en busca de sus primas las encuentra tiradas en el campo las monta en su caballo y se las lleva a San Esteban cuando el Cid se entera manda a Minaya que vaya a por ellas. Minaya y sus primas salen de San Esteban hacia Valencia y el Cid los recibe y pide a Dios que se vuelvan a casar con más suerte. El Cid envía Muño Gustioz para que le diga al rey que quiere justicia que sienta haber casado a sus hijas con los infantes de Carrión. Le encuentra en San Fagunt y le dice lo que ha ocurrido. El rey le dice que lo siente mucho El rey convoca una corte en Toledo le da el mensaje a Muño Gustioz para que se lo dé al Cid. Allí se reunirán todos incluso os infantes de Carrión. Los infantes piden al rey que no celebre la corte aun así se hace, y se reúnen todos excepto el Cid que se retrasa finalmente el rey sale a recibirle. El Cid no llega a entrar en Toledo porque prefiere permanecer en el castillo de San Serván y hacer vigilia. El Cid se prepara para ir a la corte, invita a sus sobrinos y a otros para que vayan con él, así hasta que son cien. Todos reciben al Cid gloriosamente el rey abre la sesión. El Cid pide sus espadas y los infantes se las dan y, pide también el ajuar de la boda de sus hijas y se le concede. El Cid dice que la cosa no puede acabar ahí, que él le confió a sus hijas en Valencia y ellos las deshonraron. García Ordóñez se pone en pie y reta al Cid diciendo que los infantes son mejores que sus hijas, lo que es reconocido por los infantes. Pedro Bermúdez confiesa ante todos que el infante Fernando no fue quien mató al moro sino él, y comienza una pelea entre Martín Antolínez y el infante Diego. Además el hermano mayor de los infantes insulta al Cid, y éste es retado por Muño Gustioz. Mensajeros de Navarra y Aragón piden a sus hijas en matrimonio para sus reyes, el Cid dice que de nuevo será el rey quien tome la decisión. Minaya reta a los infantes de Carrión, se fija el reto, el rey asiste pero el Cid vuelve a Valencia, y deja a Minaya, Antolínez y Muño Gustioz en manos del rey. García Ordóñez anima a luchar a los infantes y Alfonso lo hace con los vasallos del Cid. Pedro Vermúdez vence a Fernando, y Muño Gustioz vence a Asur González y los tres vasallos vuelven a Valencia y el Cid se alegra de verlos. Las hijas del Cid se casan con los hijos de los reyes de Navarra y Aragón, este casamiento les da más honra que el anterior. RESUMEN CORTO La obra literaria se basa en el destierro de Rodrigo Díaz de Vivar, (un personaje que existió en la realidad). Se divide en tres cantares: El Cantar del destierro Se cuenta cómo el Cid, expulsado por el Rey Alfonso VI de Castilla se ve obligado a abandonar sus tierras. Tras atravesar Burgos deja a su mujer Jimena, y a sus hijas en el monasterio de San Pedro de Cerdeña y marcha hacia tierra de moros. Allí emprende diversas correrías que le proporcionan muchos beneficios, que emplea en repartir entre sus mesnadas y enviar una parte de los beneficios a Alfonso VI para pedirle su perdón. En el Cantar de las bodas Se inicia la reconciliación con el Monarca castellano una vez que Cid ha conquistado Valencia y por supuesto enviando numerosos regalos al monarca castellano, el cual permite que la familia del Cid se reúna con él en Valencia, el Rey concierta las bodas de las hijas del Cid con los infantes de Carrión. El Cid recela de este casamiento y hace a Alfonso VI responsable del mismo. El Cantar de la afrenta de Corpes Narra diversos episodios en los se muestra la cobardía y avaricia los infantes de Carrión como por ejemplo el incidente con el león o la cobardía de los Infantes a la hora de entrar en batalla, para evitar los escarnios los infantes deciden abandonar Valencia alegando que van a visitar sus tierras, y deciden vengarse del Cid deteniéndose en un bosque allí azotan y violan a las hijas del Cid. El Cid pide justicia al Rey y éste convoca las cortes de Toledo. Se condena a los infantes de Carrión a batirse en duelo contra los hombres del Cid. El relato termina con el anuncio de las bodas de las hijas del Cid con los hijos y los reyes Navarra y Aragón (de mejor linaje que los anteriores).

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Mio Cid Resumen Completo
Apuntes Y MonografiasporAnónimo8/29/2012

LOS TRES CANTARES: CANTAR PRIMERO: EL DESTIERRO Despedida y augurios: El Rey Alfonso VI por mentiras de García Ordóñez destierra al Cid. El Cid convoca a sus parientes y vasallos que prometen seguirle en su destierro. El Cid al ver su casa vacía, llora y se marcha. Al salir de Bibar ven a una corneja por la derecha lo que les da un buen augurio, pero al llegar a Burgos, la ven por la izquierda lo que les anuncia uno malo. Llegada a Burgos: Al llegar a Burgos las gentes salen a verle, pero nadie les hospeda. Una niña le dice que se marche porque el Rey envió una carta, según la cual castigaría a aquel que hospedara o diera alimentos al Cid. Va a la catedral, Santa María, donde reza, y después se marcha a un campo para descansar con sus compañeros. Martín Antolínez se une al Cid: Martín Antolínez les da alimento, y el Cid y sus vasallos le pagan. Antolínez le dice al Cid que el rey le castigará por ello y que quiere unirse a sus vasallos, el Cid en respuesta de su valentía, acepta su compañía. Después el Cid dice a Antolínez que todos van a llenar dos arcas de arena cubiertas de cuero y clavos para obtener mediante un engaño dinero de los judíos, Raquel y Vidas. El engaño a los judíos: Antolínez se encarga de la tarea y parte hacia Burgos en busca de los judíos, los encuentra en una tienda haciendo sus cuentas del día. Les pide hablar en privado y que no le descubran a nadie, porque les va a hacer ricos. Les cuenta que el Cid fue acusado por robar mucho oro, el cual esta guardado en dos arcas que contienen 600 marcos, les dice que el Cid quiere dejarlas en sus manos y que estén a buen recaudo durante un año. Van a ver al Cid para coger las arcas y a cambio de este recaudo los judíos deben darle los 600 marcos. El Cid tiene el dinero: Vuelven a Burgos y le dan a Antolínez los 600 marcos, más 30 marcos como regalo porque gracias a él, el Cid les ha escogido para la guarda de las arcas. Antolínez da el dinero al Cid y piensa en partir hacia San Pedro de Cardeña. El Cid va a la catedral y da gracias a Dios, prometiendo a la Virgen mil misas. El Cid va a despedirse de su familia: El Cid, sin compañía de sus vasallos, va a ver a su familia para despedirse. Doña Jimena que estaba rezando por él, sale a recibirle junto con sus hijas y monjes. El Cid le da al Abad Sancho 150 marcos para que cuide de su familia y vasallos; en el caso de que este dinero se terminase le dice que por cada marco que gaste del monasterio por ellas, él le dará cuatro. Doña Jimena llora por la marcha del Cid y, éste hace la promesa de que volverá para casar a sus hijas. Un centenar de castellanos se une al Cid: Antolínez, que había marchado de nuevo a Burgos, y 100 castellanos se unen en Burgos para ir en apoyo del Cid. Al llegar a San Pedro el Cid les agradece su voluntad. Jimena reza por su esposo y se despiden. Ultima noche en Castilla: El Cid recorre las tierras de Castilla, y toda la gente le acoge. La última noche que duerme en Castilla se le aparece el arcángel San Gabriel y le dice que continúe su camino. Cuando parten, el Cid teme que el Rey le persiga, así que se va a Zaragoza y toma Alcocer luchando contra el rey moro de Valencia y, envía 30 caballos de su motín al rey para que vea su hazaña. El rey lo acepta pero sigue enfadado. El Conde de Barcelona: En Barcelona derrota al Conde y le hace prisionero. El conde se niega a comer; y a pesar de que el Cid le promete la libertad a cambio de que coma, se niega. Le libera pero se queda con todas sus pertenencias. El Cid y sus vasallos acompañan al conde y a los suyos hasta la zona de acampada y, el conde se despide del Cid para siempre. CANTAR SEGUNDO: BODAS DE LAS HIJAS DEL CID La conquista de Valencia: El Cid se dirige a Valencia, va conquistando los territorios y después de tres años en guerra conquista Valencia. Manda a su vasallo Minaya Alvar Fáñez, que le pida al Rey que deje salir a Jimena de Castilla, para ir en su encuentro. El Rey entusiasmado por la conquista, perdona al Cid y a sus vasallos y, le concede su petición. Esto origina la envidia de García Ordóñez y de los Infantes de Carrión, éstos últimos planean casarse con las hijas del Cid para conseguir riquezas. El Cid y sus vasallos se dirigen a Valencia pero antes en Burgos consiguen caballos, mulas y guarnición. Minaya va a buscar a la familia del Cid: Minaya va en busca de Jimena para llevarla a Valencia, pues el Cid debe permanecer en ella para defenderla y heredarla. Minaya se encuentra con los judíos, Raquel y Vidas, le dicen a Minaya que el Cid les ha engañado, y que debe decírselo para solucionarlo porque sino irán en su busca. Minaya llega a San Pedro, el abad manda recuerdos al Cid. Empiezan el camino hacia Valencia con las hijas y Jimena. Camino a Valencia: El Cid manda a Muño Gustioz, a Pedro Bermúdez y a Martín Antolínez al encuentro de Minaya y su familia, éstos llevan una carta del Cid para su amigo el moro Avengalbón que vive en Molina, para que éste acoja a su familia y vasallos. Pasan por Medina y llegan a Molina donde Avengalbón da un buen recibimiento a Minaya y la familia del Cid. Después el Cid envía a 200 caballeros al encuentro de Minaya. Todo se prepara en Valencia con grandes espectáculos para el recibimiento. Jimena se alegra mucho de ver a su esposo. Desde el alcázar todos contemplan Valencia. Guerra con el Rey de Marruecos: El rey de Marruecos, Yucef quiere reconquistar Valencia. El Cid le dice a su mujer que va atener que luchar contra los moros por salvar Valencia, y que ellas deberán permanecer en el alcázar. Los moros invaden la huerta de Valencia. Las hijas y la mujer del Cid están asustadas, pero confían en la ayuda de Dios. Se toca la campana como alarma. Mueren 500 hombres y al día siguiente el obispo da una misa donde anima a los caballeros: perdonan los pecados de los muertos. Finalmente, tras matar muchos moros, derrotan a Yucef. Todos regresan a Valencia donde el Cid se encuentra con su familia. Minaya y Pedro Bermúdez recuentan el motín y llevan como presente al Rey 200 caballos con sillas y espadas. El Rey esta muy satisfecho pero García Ordóñez aumenta su rencor. La petición de los infantes de Carrión: Los infantes deciden pedir al Rey el matrimonio con las hijas del Cid para ganar honra. El Rey dice que intentará hablarlo con el Cid. Después reúne a Minaya y a Per Vermúdoz para que comuniquen al Cid que le concede el perdón y que los infantes de Carrión quieren casarse con sus hijas. Regresan a Valencia donde el Cid los recibe y éstos le dan las noticias: el perdón y el casamiento. Al Cid no le parece bien pero como el Rey lo pide dará su consentimiento. Encuentro con el Rey: El Cid escribe al Rey una carta, en la que dice que la decisión que él escoja será la que se lleve a cabo; el Rey al recibirla anuncia que dentro de tres semanas se celebrará la reunión. El Cid que va a ver al Rey, manda a Salvadorez y a Garcíaz que cuiden Valencia donde deja a su familia. Al llegar el Cid es recibido por todos y hay un emotivo encuentro entre él y el Rey. Se reúnen con los infantes que se maravillan de él. A la mañana siguiente después de la misa, todos se reúnen, el Rey pide al Cid a Doña Elvira y a Doña Sol, el Cid accede y toda la corte se lo agradece. El Rey los casa aunque ellas no estén presentes. Da al Cid 300 marcos por la boda y éste los reparte entre la corte. El Cid no quiere entregar a sus hijas el mismo y se lo encarga a Minaya: el Cid le dice Minaya que haga de padrino de sus hijas y que se las entregue a los infantes de Carrión. El Cid y sus vasallos marchan a Valencia. El Cid anuncia el casamiento a Jimena: el Cid llega al alcázar y les dice a su mujer e hijas que éstas están casadas. Sus hijas y Jimena están contentas. Pero él les dice que sólo lo ha hecho por que se lo ha pedido el rey, que él no quería casarlas. Boda de las hijas del Cid: En Valencia todo se prepara para la boda comienzan los preparativos en el palacio. EL Cid y su esposa salen a recibir a los infantes de Carrión. El Cid le dice a Minaya que coja a sus hijas y que se las entregue a los infantes, éste lo hace y después todos se dirigen a Santa María, donde el sacerdote don Jerome las casa. después vuelven a Valencia y allí celebran el banquete por todo lo alto. Las bodas duraron 15 días. Fueron muchos invitados entre ellos el padre de los infantes. TERCER CANTAR: LA AFRENTA DEL CORPES Se escapa el león del Cid, los infantes se asustan, el Cid lo amansa. Los infantes tienen vergüenza. Todos están reunidos y sentados, el Cid duerme y de repente su león se sale de la jaula y los infantes de Carrión se asustan y esconden, el Cid se despierta y consigue calmarlo. Todos se maravillan. Los infantes de Carrión se sienten avergonzados El rey Bucar de Marruecos quiere ataca Valencia. Se dirige hacia Valencia e instala sus tiendas comienza la batalla los infantes luchan Fernando de Carrión va la campo de batalla pero cuando ve al primer moro se asusta. llega Bermúdez mata al moro y le dala la lanza Fernando para que diga que lo ha matado él. Éste lo hace y el Cid mata al rey moro. El Cid piensa someter a Marruecos: el Cid planea someter a Marruecos pero luego decide quedarse en Valencia. Felicita a sus yernos por sus supuestas hazañas, pero como piensan que el Cid sabe la verdad y se está riendo de ellos, deciden irse con sus esposas a Carrión y hacerlas pasar tanta vergüenza como ellos, al despedirse de ellos ven un mal augurio y el Cid preocupado dice que les acompañe su sobrino Félez Muñoz hasta Carrión Llegan a un campo, el corpes, donde pasan la noche al día siguiente los infantes dicen a todos que se adelanten que quieren estar a solas con sus esposas. Todos se van y los infantes les dicen a sus mujeres que se van a vengar de ellas por a deshonra del león. Ellas les ruegan que no lo hagan pero no les hacen caso, comienzan a pegarlas hasta que casi las matan y las abandonan, y encima se sienten vengados. Félez Muñoz sospecha de los infantes y va en busca de sus primas las encuentra tiradas en el campo las monta en su caballo y se las lleva a San Esteban cuando el Cid se entera manda a Minaya que vaya a por ellas. Minaya y sus primas salen de San Esteban hacia Valencia y el Cid los recibe y pide a Dios que se vuelvan a casar con más suerte. El Cid envía Muño Gustioz para que le diga al rey que quiere justicia que sienta haber casado a sus hijas con los infantes de Carrión. Le encuentra en San Fagunt y le dice lo que ha ocurrido. El rey le dice que lo siente mucho El rey convoca una corte en Toledo le da el mensaje a Muño Gustioz para que se lo dé al Cid. Allí se reunirán todos incluso os infantes de Carrión. Los infantes piden al rey que no celebre la corte aun así se hace, y se reúnen todos excepto el Cid que se retrasa finalmente el rey sale a recibirle. El Cid no llega a entrar en Toledo porque prefiere permanecer en el castillo de San Serván y hacer vigilia. El Cid se prepara para ir a la corte, invita a sus sobrinos y a otros para que vayan con él, así hasta que son cien. Todos reciben al Cid gloriosamente el rey abre la sesión. El Cid pide sus espadas y los infantes se las dan y, pide también el ajuar de la boda de sus hijas y se le concede. El Cid dice que la cosa no puede acabar ahí, que él le confió a sus hijas en Valencia y ellos las deshonraron. García Ordóñez se pone en pie y reta al Cid diciendo que los infantes son mejores que sus hijas, lo que es reconocido por los infantes. Pedro Bermúdez confiesa ante todos que el infante Fernando no fue quien mató al moro sino él, y comienza una pelea entre Martín Antolínez y el infante Diego. Además el hermano mayor de los infantes insulta al Cid, y éste es retado por Muño Gustioz. Mensajeros de Navarra y Aragón piden a sus hijas en matrimonio para sus reyes, el Cid dice que de nuevo será el rey quien tome la decisión. Minaya reta a los infantes de Carrión, se fija el reto, el rey asiste pero el Cid vuelve a Valencia, y deja a Minaya, Antolínez y Muño Gustioz en manos del rey. García Ordóñez anima a luchar a los infantes y Alfonso lo hace con los vasallos del Cid. Pedro Vermúdez vence a Fernando, y Muño Gustioz vence a Asur González y los tres vasallos vuelven a Valencia y el Cid se alegra de verlos. Las hijas del Cid se casan con los hijos de los reyes de Navarra y Aragón, este casamiento les da más honra que el anterior. RESUMEN CORTO La obra literaria se basa en el destierro de Rodrigo Díaz de Vivar, (un personaje que existió en la realidad). Se divide en tres cantares: El Cantar del destierro Se cuenta cómo el Cid, expulsado por el Rey Alfonso VI de Castilla se ve obligado a abandonar sus tierras. Tras atravesar Burgos deja a su mujer Jimena, y a sus hijas en el monasterio de San Pedro de Cerdeña y marcha hacia tierra de moros. Allí emprende diversas correrías que le proporcionan muchos beneficios, que emplea en repartir entre sus mesnadas y enviar una parte de los beneficios a Alfonso VI para pedirle su perdón. En el Cantar de las bodas Se inicia la reconciliación con el Monarca castellano una vez que Cid ha conquistado Valencia y por supuesto enviando numerosos regalos al monarca castellano, el cual permite que la familia del Cid se reúna con él en Valencia, el Rey concierta las bodas de las hijas del Cid con los infantes de Carrión. El Cid recela de este casamiento y hace a Alfonso VI responsable del mismo. El Cantar de la afrenta de Corpes Narra diversos episodios en los se muestra la cobardía y avaricia los infantes de Carrión como por ejemplo el incidente con el león o la cobardía de los Infantes a la hora de entrar en batalla, para evitar los escarnios los infantes deciden abandonar Valencia alegando que van a visitar sus tierras, y deciden vengarse del Cid deteniéndose en un bosque allí azotan y violan a las hijas del Cid. El Cid pide justicia al Rey y éste convoca las cortes de Toledo. Se condena a los infantes de Carrión a batirse en duelo contra los hombres del Cid. El relato termina con el anuncio de las bodas de las hijas del Cid con los hijos y los reyes Navarra y Aragón (de mejor linaje que los anteriores).

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