CjCarlos2
Usuario (Venezuela)

Me asusta que nuestro planeta se torne un lugar donde no se pueda vivir debido a la mala gestión que hacemos del medio ambiente que nos protege, por eso he averiguado lo que podemos hacer para que se frene un poco el cambio climático. He encontrado muchas formas y muy sencillas …con pequeños hábitos podemos no sólo cuidar del medio ambiente como además ahorrar! Te recomiendo apuntar todo y pegarlo en algún sitio que lo veas todos los días ya que los hábitos para que se obtengan son necesarios 21 días practicando sin interrupción (de eso podemos hablar en otro post) 1.Cambia las bombillas Reemplazar una bombilla tradicional por una de bajo consumo ahorra más de 45 kilogramos de dióxido de carbono al año. Cierto que la segunda es más cara, pero resulta más económica a lo largo de su vida. Una sola de ellas puede reducir hasta 60 euros los gastos de electricidad, según la Comisión Europea. 2.Apaga la tele y el PC Sólo con apagar la televisión, el DVD o el ordenador cuando no estén en uso evitarás que miles de kilos de CO2 salgan a la atmósfera. No dejes los aparatos eléctricos en stand-by (espera): un televisor que permanece encendido durante tres horas al día (la media que los europeos ven la tele) y en stand-by las 21 horas restantes consumirá un 40 por ciento de la energía total en el modo de espera. No dejes el cargador de tu móvil enchufado todo el tiempo, aunque no esté conectado al teléfono, porque seguirá consumiendo electricidad. 3.Conduce menos Anda, monta en bicicleta, usa el transporte público. Ahorrarás 30 gramos de CO2 por cada 4,5 kilómetros que no conduzcas. Por cada litro de combustible que quema el motor de un coche, se libera una media de 2,5 kilos de CO2, según la Comisión Europea. Bruselas también recomienda no correr con el coche: gastarás menos gasolina y emitirás menos CO2. Ir a más de 120 kilómetros por hora aumenta un 30 por ciento el consumo de combustible, frente a una velocidad de 80 kilómetros por hora. 4. Recicla Puedes ahorrar más de 730 kilos de CO2 al año al reciclar la mitad de la basura que se produce en casa. 5. Evita mucho embalaje Escoge productos con poco envase: una botela de 1,5 litros genera menos residuos que tres de medio litro. En la compra usa bolsas reutilizables. Evita las toallitas húmedas y de papel. Puedes evitar la emisión de 1.100 kilos de CO2 si reduces tu basura un 10 por ciento. 6. Menos agua caliente Es necesaria una gran cantidad de energía para calentar agua. Instala un regulador de caudal del agua en la ducha y evitarás la emisión de más de 100 kilos de dióxido de carbono al año. Lava con agua fría o tibia y ahorrarás 150 kilos de CO2. Ahorras agua caliente y gastas cuatro veces menos energía si en vez de un baño te das una ducha. Cierra el grifo mientras te lavas los dientes. Asegúrate de que tus grifos no gotean: el goteo de uno puede hacer perder en un mes el agua suficiente para llenar una bañera. 7. Planta un árbol Un solo árbol absorbe una tonelada de dióxido de carbono durante toda su vida. cuidemos nuestro planeta ya que cada dia el calentamiento global o esta afectando a todos ya seamos por distinta naturalezas. No a la contaminación ambiental

Desde hace años nos están educando en la cultura del reciclaje y la reutiluzación y para muchos de nosotros rellenar de agua nuestras botellas de plástico se a convertido en una costumbre muy arraigada que además nos hace sentir bien con nosotros mismos. Después de todo es un plástico menos que lanzamos a la basura, contribuyendo así a la salvación del planeta. Pero rellenar la botella de agua, podría tener consecuencias “graves para nuestra salud” De acuerdo con un artículo publicado en la revista “Cosmo”beber un trago de esta botella que has estado usando toda la semana sin lavar equivale a lamer la taza del váter. Sí, has leído bien. Según esta publicación, Treadmillreviews.net analizó los recipientes de plástico de un atleta que había reutilizado durante una semana y los resultados fueron realmente escalofriantes. Una de las botellas tenía más de 900.000 unidades de bacterias. Un promedio mucho más elevado que la taza del inodoro como apuntó en su artículo ” Men’s Health”. La investigación reveló que el 60% de los gérmenes encontrados eran capaces de enfermar a cualquier persona. Por lo que, si eres de los que llenas la botella una y otra vez y con frecuencia éstas constipado o te pones malo, quizá hayas encontrado el culpable. Además, la Asociación Nacional de Empresas de aguas de bebida envasada de España también recomienda “no rellenar” las botellas de agua por diferentes razones.. Fuga de químicos Uno de los mitos más extendidos es el de que las botellas de plástico pueden liberar componentes tóxicos para la salud. No es cierto. Está demostrado científicamente que los recipientes de este material a base de policarbonato que contienen el aditivo BPA o Bisfenos A sí que los pueden liberar. De echo hace unos años, un estudio del centro para el control y prevención de enfermedades en Estados Unidos encontró que más del 90% de los estadounidenses tenían restos de esa sustancia en su orina, estos componentes se encuentran en muchos de los utensilios que usamos a diario, pero en unas cantidades tan mínimas que no son consideradas un peligro. En estudios con animales y en dosis muy altas, según explicaba a ‘BBC’ Ana Troncoso, catedrática de Nutrición y Bromatología de la Universidad de Sevilla, se ha relacionado esta sustancia con problemas endocrinos. En Europa, por precaución, está prohibido su uso en productos destinados para la lactancia y la edad temprana, como los biberones o las vajillas para niños. Se ha demostrado también que si el plástico se somete a temperaturas muy altas se multiplica la liberación de este aditivo. Sin embargo en enero de 2015 se revaluó y las autoridades europeas concluyeron que “el BPA no constituye ningún riesgo para la salud de los consumidores de ningún grupo demográfico (incluidos fetos, niños y adolescentes) en los niveles actuales de exposición”, que están muy por debajo de los niveles diarios establecidos como tolerables. Ya sabes, si quieres seguir reutilizando y contribuir a la no contaminación del medio ambiente, como debería ser, sigue estas recomendaciones para reducir riesgos innecesarios: mira bien antes de beber si tiene alguna grieta o rotura y lávala (con un jabón suave) después de cada uso. GIF
La mayoría de personas desconocemos qué efectos concretos tiene el sueño y el descanso en nuestro cuerpo, pero sí sabemos que es esencial. En cambio, al mismo tiempo, quizás por desconocer por qué lo necesitamos, deseamos dormir lo menos posible. Hay tanto por hacer y tenemos tan poco tiempo para ello que el descanso parece una pérdida de tiempo y decidimos pasarnos un par de noches sin dormir o acostarnos solo durante un par de horas. Cada minuto que le restamos a las horas recomendadas de descanso lo acabamos pagando física y psicológicamente durante el día. Tras una noche sin dormir, nos sentimos somnolientos, irritables, con más dificultades para concentrarse en un trabajo y leer. Además, tenemos más riesgo de caernos y tener cualquier accidente y resultamos menos productivos. Quizás conociendo algunos datos de qué ocurre cuando no dormimos y cómo actúa nuestro organismo cuando sí lo hacemos sea más sencillo darle valor a las horas de sueño y mantener esta actividad en nuestro horario como una prioridad para mantenernos sanos. Experimentos con la privación del sueño En el año 1965, Randy Gardner, un estudiante de secundaria de 17 años decidió comprobar cuánto tiempo podía aguantar sin dormir. El chico se mantuvo despierto durante 264 horas, lo que equivale a once días sin tener ni un momento de sueño, para ver cómo su cuerpo lidiaba con ello. Lo hizo sin tomar ningún tipo de estimulante. Desde entonces, ninguna persona aguantó despierta más tiempo que él, por lo que ostenta el récord, tras superar a Tom Rounds, que había estado 260 horas sin dormir. Al segundo día, los ojos de Randy pararon de concentrarse en un punto. Al tercero, perdió la habilidad de identificar objetos con el tacto, tenía muy mal humor y no era capaz de coordinar partes del cuerpo. Al final del estudio, Randy tenía problemas con la memoria a corto plazo, era totalmente incapaz de mantener la concentración, y sufría alucinaciones y paranoia. Randy Gardner, tras el estudio, consiguió recuperarse física y psicológicamente gracias a varios psicólogos y a que recuperó el descanso durmiendo 15 horas seguidas. En otras personas, desgraciadamente, la falta de sueño puede provocar desajustes hormonales, enfermedades más o menos graves e incluso la muerte. El sueño: Una necesidad del organismo. Las personas adultas necesitan, de media, siete y ocho horas de sueño, mientras que los adolescentes necesitan alrededor de diez. A medida que pasan las horas y se acerca la hora de dormir, nuestro cuerpo emite señales a nuestro cerebro notificándole de que estamos cansados y de que la luz del sol ya se ha ido. Los químicos que se encargan de hacernos caer dormidos, como la melatonina y la adenosina, se liberan ligeramente y de forma creciente, provocando que la respiración, los músculos y las pulsaciones del corazón se relajen. Cuando estamos durmiendo en la etapa fuera de la fase REM, es cuando se repara el ADN y nuestros cuerpos se recargan para afrontar otro día. En Estados Unidos, entre un 30 y un 60% de las personas adultas tiene alguna deficiencia de sueño. Esto puede no parecer importante, pero es un problema que puede provocar daños en el organismo. Cuando dormimos poco, nos cuesta más reaccionar ante estímulos, aprender, memorizar algo, y expresarnos. Además, no dormir nada puede causar inflamación, alucinaciones, tensión arterial alta y está relacionada con la obesidad y la diabetes. En 2014, un fan del fútbol murió de un infarto por estar durante 48 horas seguidas sin dormir para poder ver el Mundial. Varios estudios científicos muestran que dormir menos de seis horas por noche aumenta en casi cinco veces la probabilidad de sufrir un ataque al corazón comparado con una persona que descansa entre 7 y 8 horas al día. Insomnio Familiar Fatal: Una enfermedad mortal Para un montón de personas en el mundo que sufren una rara mutación genética, la falta de sueño es algo con lo que lidiar cada noche. Esta condición hereditaria se llama Insomnio Familiar Fatal y hace que el cuerpo esté despierto sin permitirse ser inducido al sueño. El cerebro de las personas enfermas se va degenerando de forma que la memoria se deteriora, sufren pérdidas de peso, tienen dificultades para moverse, impotencia, sudoración excesiva, ansiedad, depresión, taquicardias, alteraciones en la visión y movimientos involuntarios. A lo largo de meses y hasta años, esta enfermedad va agravándose sin remedio y acaba provocando insomnio permanente y demencia hasta que la persona entra en coma y fallece. En la actualidad, la mitad de los casos que se conocen se dan en España, concretamente en Navarra y País Vasco, porque allí el gen anómalo que provoca la enfermedad se fue expandiendo. Se trata de una condición que aparece en la edad adulta y acaba con la vida del paciente en entre seis meses y dos años. ¿Qué ocurre en nuestro cerebro durante el sueño? ¿Cómo puede ser que no dormir pueda llegar a hacernos sufrir de tal manera? Los científicos creen que se debe a la acumulación de información inútil y otros desperdicios en el cerebro. Mientras estamos despiertos, nuestras células están ocupadas echando mano de las fuentes de energía que les aportamos a lo largo del día, las cuales pueden descomponerse en subproductos como la adenosina. Según la adenosina va aumentando, las ganas de dormir van creciendo. Otros productos sin utilidad se acumulan también en el cerebro, además de la adenosina, y si no se limpian, acaban saturando el órgano. Esta sobredosis de residuos provoca que la persona sufra los síntomas negativos de la privación del sueño. Los científicos han descubierto algo llamado sistema glinfático, un mecanismo de limpieza que elimina todos los desechos del sistema nervioso central y que está mucho más activo cuando dormimos. Éste trabaja utilizando el fluido cerebroespinal para eliminar los subproductos tóxicos que se acumulan entre las células. Recientemente se ha descubierto que en el cerebro hay unos vasos linfáticos que sirven de camino para las células inmunes y que tienen un papel muy importante a la hora de vaciar este órgano de los desperdicios diarios. Aún, así, los expertos aún no conocen cómo actúan los mecanismos regeneradores al completo, por lo que siguen investigando con ellos. Dormir es, por tanto, una actividad necesaria y muy importante para todos los animales, y entre ellos los humanos. Gracias al sueño, podemos mantenernos cuerdos y tener una mejor salud y estado físico, por lo que no es una pérdida de tiempo ni mucho menos.
Todos tenemos una botella de plástico que rellenamos una y otra vez… pero ¿cuántos de vosotros la laváis después de cada uso? Si bien es cierto que las botellas de plástico suponen uno de los peligros medioambientales más serios del planeta, su reutilización también puede provocar consecuencias graves para la salud. La revista Treadmillreviews.net analizó varias botellas de agua reutilizadas durante un período de 3 a 7 días, y lo que descubrió es francamente impactante Según el estudio, todas las botellas de agua presentaron un alto contenido de bacterias y materia fecal. Una de ellas superaba las 900.000 unidades, un promedio más elevado que el que presenta un urinario público. El 60 % de las bacterias encontradas son capaces de hacer enfermar a una persona, por lo que si te sientes indispuesto con frecuencia, puede que la causa de tus desarreglos intestinales esté en tu botella de agua. A esto debemos sumar la posibilidad de que diversos productos tóxicos presentes en el plástico reaccionen con el agua clorada y puedan ser ingeridos. La botella no es peligrosa, es la falta de higiene Por regla general, usamos estas botellas en lugares concurridos -como el gimnasio o la oficina-, donde no paramos de manosearlas y posarlas en múltiples superficies, incluyendo el suelo. Al contrario del agua de casa, tampoco solemos usar vaso y bebemos directamente a morro. Todo ello las convierte en un nido perfecto para diversas bacterias y microorganismos. Este tipo de botellas suelen permanecer en la mesa de la oficina o la bolsa del gimnasio durante días, semanas o incluso meses… en un ambiente cálido y húmedo, lo que favorece que las bacterias se multipliquen. Pero el problema no reside en su uso o el material, sino en su escasa limpieza Como es solo agua, pensamos que no se ensucian y por eso no lavamos la botella al llegar a casa, ni por dentro ni por fuera. Con ello no estamos diciendo que dejes de reutilizar botellas y te abandones al frenesí contaminante de las botellas de agua de un solo uso. No, solo te pedimos que laves la botella por dentro y por fuera con jabón después de cada uso. Si tomas esta precaución, no tendrás que preocuparte de nada y tu salud te lo agradecerá.