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Captainpleasure

Usuario (Argentina)

Primer post: 26 may 2016Último post: 8 dic 2016
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Novela en capítulos (propia)
Apuntes Y MonografiasporAnónimo5/26/2016

Bueno, Martin Luther King no es el único con sueños, tuve un sueño y me me desperté con ganas de escribir esto en capítulos, o sea de a poco, e ir viendo que sale, no todo junto y porcionarlo. Si alguien lo lee y me critíca, será agradecido, Saludos! ah si, no tiene nombre Capítulo 1 - El conflicto Toc toc toc. Golpean la puerta de la cabaña. Primero silencio. Luego Marco hablo: -Quédese tranquila. Recién dieron el okey. No pueden haber llegado tan rápido. ¡Bum bum bum! Golpean violentamente -Anda a saber hace cuanto lo tienen hablado Marco. Contestó Helena. Entonces una voz desde afuera gritó: -¡Dale Marco! ¡Abrí de una puta vez! El jefe quiere hablar con la señora. Ya. -Sígame la corriente. Y confíe en mí. Ellos no cuentan con que sabemos todo. Marco le dio su arma a Helena, era una pistola grande, ella estaba más acostumbrada a los rifles por sus prácticas de caza, pero también sabía usarla. Inmediatamente se dirigió hacia la puerta y justo cuando la estaban por golpear de nuevo abrió. Con cara de dormido habló: -Bueno hombre ¿qué está pasando? ¿A qué viene tanto lío? -No es hora de la siesta. Despertate y trae a la señora que el jefe la quiere ver ahora. Quién le daba la orden era Ariel. Mano derecha del jefe en todos los asuntos que puedan necesitar un poco de mugre en las manos. Ariel era un hombre grandote, de unos 40 años, de aspecto desprolijo, y al que le gustaba señalar mientras transmitía sus órdenes. En este caso señalaba con su bastón, debido a un accidente que había sufrido hace poco y estaba acompañado por Bruno, un muchacho nuevo en la compañía. -Vale voy. Pero no fue nada. Cuando Marco volteó como para entrar en la casa, para sorpresa de todos, en un solo movimiento se giró, tomó el bastón con su mano derecha mientras que su puño izquierdo impactaba en la nariz de Ariel. Ariel cayó sobre su espalda. Bruno llevo su mano derecha al arma que llevaba en la cintura, pero su error fue llevarla del lado izquierdo, ya que ese segundo extra que necesito para alcanzarla fue suficiente para que Marco le aseste un golpe con el mango del bastón en la cara. Bruno cayó al piso y desde ahí terminó de desenfundar y apuntó a Marco. -¡Quieto la puta que te parió!¿¡Qué carajo hacés!? Tendría que ma-BUM. Helena no aguanto su papel pasivo y se asomo por la ventana abierta a ver la pelea, y al darse cuenta de la desventaja de su custodio, y desde ahora único amigo, intervino con un disparo certero en la cabeza. Marco se giró y la miró desaprobatoriamente -Ya lo tenía resuelto… -Si, claro, fue solo para apurar las cosas. Tomaron el auto que había manejado Bruno hasta la cabaña, y se fueron por el camino de tierra con rumbo norte. Pero pongamos la situación en contexto para entender todo. O al menos todo lo que podamos; hablemos primero de Marco. Capítulo 2 - Marco

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De resistencias
Apuntes Y MonografiasporAnónimo12/8/2016

Podía ser una disputa territorial que llevaba décadas, sino siglos. Una de las tantas de ese continente. Afectaba de manera directa a los pobladores del área; tanto a los aborígenes que reclamaban como a los hombres blancos que se sentían ajenos. Pero también afectaba a los pobladores del país, y socialmente al mundo entero, incluso aunque el mundo no se haya enterado siquiera. A veces cuesta entender el reclamo pero para explicarlo de manera sintética, imagínense que un magnate europeo llega con sus millones de dólares, euros, y colores unidos y quiere comprar una porción de tierra. Consigue su nuevo capricho, y decide echar a todos los que están “ocupando” su nuevo patio de juegos, porque claro, él pagó por un terreno sin personas. Lo que el millonario ignora, sea por desconocimiento o por desinterés, es que esos “ocupas” viven ahí hace generaciones, desde mucho antes de que él o incluso cualquier otro europeo sepa de esas tierras. Y a veces parece que el estado que entregó los terrenos también lo ignora. Por suerte hay quienes no lo ignoran, sino por el contrario se plantan con raíces profundas y dan pelea. Pero cuando la plata manda, por más que los quieran prender fuego cual bosque santiagueño, el estado pone su aparato represivo del lado del aeropuerto, de la soja y de los abrigos importados y a pesar de eso siguen plantados, porque hay cosas que no se tocan.

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