Camelario
Usuario

Registrate y eliminá la publicidad! YAPPAAA! !! ! jajajaja Para Ser N00b algo es!
Las "jodidas" son como ortigas mezcladas entre el campo de tréboles. Guarda, porque te podés llegar a enganchar porque te pareció linda, porque te dio la impresión de que es interesante y porque encima te da bola, pero los costos a pagar son inconmensurables. Antes de que sea demasiado tarde, tomá nota de los siguientes detalles, y si coinciden con lo que estás viviendo, mirá dónde hay una ventana y tirate por ella cuanto antes. Los cambios drásticos de humor: Te encontrás una noche con ella, la pasan recontra bien, se matan en la cama y se duermen eligiendo nombres para los chicos que planean tener. A la mañana, te despertás y ella está fumando en una silla, mientras te mira fijamente: "Vestite. Nada tiene sentido. No te quiero ver nunca más", te dice con frialdad de jefe de Personal. El fatalismo: Para afianzar el vínculo, organizás un viaje distinto con ella. Sacás un préstamo a 60 meses y van a la Patagonia. En Puerto Madryn, viendo las ballenas, te dice: "Y pensar que todo esto será nada cuando se desate el holocausto nuclear y nos veamos consumirnos en medio de la fisión atómica". Después se pone a llorar y se va corriendo. Siempre hay algo mal: Siempre habrá algo que le impida disfrutar lo que sea. Van a un recital de Silvio Rodríguez, y lo vivís como una experiencia religiosa. Cuando salen, ella está con cara de orto. "¿Viste la marca de la guitarra? Era una Zeringer. Esos tipos las hacen con árboles que sacan del Amazonas. Ustedes acá cantando 'Sueño con serpientes', mientras miles de familias en la selva se quedan sin hábitat". La incapacidad para pavear: Nadie puede estar tooodo el tiempo en lo importante y comprometido. Con esa idea, en una reunión de amigos se ponen a jugar ese juego pelotudo de decir con mímica el título de una película. Ella arruina todo con películas como "El acorazado Potenkim", "Citizen Kane" y "2001 Odisea en el espacio". El mal concepto de sinceridad: Le presentás a tu mejor amigo, y él los recibe con su esposa para una cena piola. La mujer de él bromea sobre los kilos de más que tiene. "Estás linda igual", le dicen él y vos. "No le mientan", interrumpe ella, y dirigiéndose a la otra, completa: "Lo tuyo tiene que ver con una condición genética que es irreversible. Ya estás fea, y te vas a poner peor. Pero por lo menos tenés que ser consciente, o vas a seguir usando pantalones como ése, que te dejan como un cachalote guardado adentro de un globo". El vaso medio... inexistente: No son capaces de ver la mitad del vaso que está llena, ni la mitad del vaso que está vacía, porque directamente son incapaces de ver el vaso. Como un boludo, instruido en tanta película empalagosa, la llevás a un restorán a todo culo, te gastás lo que no tenés y a la hora del postre le das un estuchecito con una sortija adentro. Con tu mejor cara de George Clooney lanzás eso de "quisiera saber qué tenés que hacer el resto de tu vida", y ella se queda pensando un rato largo, y al final te tira los panqueques de dulce de leche y el anillo por la cara. Mientras se va chocando mesas y convirtiéndote en centro de atención de todos los comensales, te grita: "¡A mí nadie me compra con una cena de mierda, entendiste, nadie!!!". El final: Un día, si tenés suerte, ella te cuelga, porque vos sos tan boludo que no lo vas a hacer. Entonces ella, después de darte diez razones para terminar, que son todas culpabilidades tuyas, te consuela diciéndote: "Y bueno, por lo menos quedan las cosas lindas que vivimos juntos" Comentar no cuesta nada ! ! ! AngauNoticias..
Registrate y eliminá la publicidad! Son cosas que pasan. Nos estamos volviendo fanáticos del portal de Yahoo! en español. Trae unas columnas imperdibles. Ahora nos encontramos con "¿Se debe confesar una infidelidad?", firmado por Eugenia Correa. Un análisis como para ponerlo en un cuadrito. Ponemos el texto original en negritas, y vamos mechando con letra normal las reflexiones que nos surgían a medida que lo leíamos. "¿Se debe confesar una infidelidad? Sin duda es una de las preguntas más difíciles de responder". Bueno, ya empezamos mal. ¿Entonces? Nadie te obligó, mamita. En fin, decinos por lo menos los resultados de las clasificatorias del Sub-20. "Entre mis amigos existen dos facciones: los que dicen que nunca, jamás, sin importar lo que pase y aún si te encuentran con las manos en la masa debes confesar que has sido infiel". ¿Y eso cómo sería? O sea, a ver si entendí: tu mujer te encuentra dándole matraca a la vecina en el living propio. ¿Cómo hacés para negar la guampa?¿Después, cuando se pongan a hablar del tema, le tenés que decir "no, no, no, estás equivocada, yo a esa hora no estaba acá"? "Por otro lado está la facción moralista en la que dice 'no hagas lo que no quisieras que te hagan' y piensan que confesar es lo correcto, se rigen por la teoría de la verdad". Y sí, nunca falta el gil. "He de decir, que no creo ni en una ni en otra". ¡Ah bueno, la tenemos cada vez más clara, gracias Eugenia! "La infidelidad se da por una cantidad indeterminada de razones, y por lo mismo esta pregunta tiene un infinito de respuestas". ¿No es como mucho infinito?¿La gente sabe lo que es infinito cuando dice infinito? "Lo cierto es que si estás segura que estás enamorada de ese 'affaire' no hay mucho que hacer, la confesión será inevitable, incluso a pesar tuyo". Lo que sí, no le digas al gordo: "Che, Jorge, tuve un affaire", porque va a pensar que te rajaste un pedo y se lo estás diciendo en finoli. "Pero si este no es el caso y quieres mantener a tu pareja actual la decisión es más difícil". Por ahí conviene seguir guampeando y esperar a que aclare, ¿no? "A los que prefieren jamás confesar les digo que no es nada fácil vivir con la culpa". Y en un depto chiquito, menos. "Además hay que estar concientes de que el mundo es un pañuelo y todo finalmente se sabe". Lo del mundo como un pañuelo es nuevo, quedé impactado con la frase. En cuanto a que todo finalmente se sabe, no es así, y si no, preguntale a los familiares de John Kennedy. "¿Qué es mejor, que se enteren de tu propia boca o por alguien más?" ¿"De tu propia boca" qué quiere decir?¿Que ella haga un oral mientras confiesa? "La culpa y el miedo son terribles compañeros de vida". Eso porque vos no trabajás donde yo laburo. "A los que están en la liga pro confesión les digo ¿realmente creen que esa persona quiere saber lo que hiciste?, acaso no debiste haber pensado en "no hagas lo que no quieres que te hagan" antes de ser infiel". Eugenia, si estamos leyendo tu nota es para enterarnos de lo que hay que hacer después, no de lo que debimos haber hecho en el antes. "Recuerden que ojos que no ven corazón que no siente y ¿no es eso una forma de protección del otro?". Es lo que yo decía cuando me encontraron las cartitas en el bolsillo del pantalón, pero igual me cagaron a sopapos. "En la mayoría de los casos creo que quienes piensan así es porque no han sido infieles y les es muy fácil juzgar". ¡Já, tomá para vos, bien Eugenia, que la pudra la culpa a la que yo sé! Nunca entendió que la sociedad me hizo así. "Por otro lado tienen cierta razón pues el no confesar es una forma de traicionar la intimidad de una relación, y aún si nunca lo confiesas es posible que la desintegración de la pareja sea inminente". Ay, Euge, acá me perdí. ¿Tenía que ocultarlo?¿Tenía que decirlo?¿Tendría que avisarle que nos vamos a desintegrar?¿Si uno se desintegra adónde le llevan las flores?¿Fabio Zerpa tenía razón, entonces? "Quizá haya más posibilidades de salvarla cuando los dos saben cuál ha sido el problema y trabajan juntos para cambiarlo". Lo que pasa es que no podemos trabajar juntos, porque ella es bioquímica y yo tengo una pizzería. Aunque pensándolo bien, por ahí de proveedora de insumos del negocio... "Las relaciones son de dos lados y muchas veces la infidelidad se da porque hay algo que no funciona en la pareja". Por eso mismo, porque la mujer no suele entender que la relación es de dos lados, y cree que es sólo de adelante. "Ahora de ahí nace otra pregunta, ¿en dónde comienza la infidelidad?". Yo creo que empieza ya con el primer centímetro. "Con un mal pensamiento, con un beso, yendo a la cama con alguien más o ya de plano teniendo otra familia. ¿Qué es motivo de confesión y qué no?" Güe, Euge, vas de un extremo a otro. Con un mal pensamiento no, o Kim Bassinger ya hubiera destrozado dos mil millones de matrimonios. Y "teniendo otra familia", sí, capaz que al vago se le fue ya un poco la mano. En estos casos, una buena forma de alivianar la confesión es decirle a ella: "Che, Felicia, tengo dos noticias, una buena y una mala. La mala es que este viernes se hace 'La fiesta de la familia' en la escuela de los chicos, que vos odiás. La buena es que no hace falta que vayas, porque voy con la que tengo en Santa Fe y los chicos de ahí". "Según un articulo Carla Ingus en geomundos.com, "en el libro, Adultery, The Forgive" se sugiere no contar –o al menos guardar el secreto por algún tiempo– en las siguientes situaciones: 1. Si tu novio o esposo está bajo gran estrés (lo despidieron, lo operaron, perdió a uno de sus padres)". Si lo perdió en una apuesta, contáselo igual. "2. Si él es tan rencoroso que te va a martirizar por el resto de tu vida". Martirizar no es tanto, lo feo sería martillar. "3. Si él puede reaccionar con violencia y abusar físicamente de ti". En este caso esperá a que pierda a uno de sus padres. "4. Si el affaire fue debut y despedida o si sucedió hace mucho tiempo." Si, cosas de más de una semana de antigüedad ya no te tienen que calentar. "¿Y tu, confesarías una infidelidad?" Mirá, no sé, hay infinitas respuestas posibles. Comentar No Cuesta nada ! ! ! Fuente: www.angaunoticias.com.ar
Registrate y eliminá la publicidad! VALE LA PENA LEERLO JAJAJA Disculpen por el copy and paste Buena parte de la calidad de vida de uno depende no tanto de la ciudad en que vive, del trabajo que tiene ni del nivel de contaminación del aire, sino de la calidad de vecinos que hay alrededor. De ahí que sea tan importante saber si tenés viviendo al lado a buenas personas o a gente de mierda. ¿Cómo te das cuenta de que tenés un vecino soretoso? Se cumplen los siguientes puntos: * La música: Es fanático de Los Palmeras, Los Pibes Chorros y otros grupos que en lugar de dedicarse al desagote de pozos negros decidieron grabar discos. Desde las 8 de la mañana los hacen sonar a todo volumen (en equipos de audio de mierda, que como están al mango hacen que las canciones, además de ser porongosas, suenen distorsionadas). Si reclamás, bajan medio decibel durante cinco minutos. Luego, todo vuelve a su estado anterior. * Los ruidos: La casa de esa gente parece estar endemoniada. A la siesta y a la madrugada se oyen permanenemente ruidos de todo tipo: armarios que parecen ser arrastrados de un lugar a otro, clavos que nunca terminan de ser colocados y portazos tan continuados que llegás a pensar que la casa de al lado, a pesar de ser una Fonavi como la tuya, tiene 48 habitaciones. * La susceptibilidad: A pesar de lo anterior, vos, que sos un pelotudo que hasta se cuida de tirarse pedos fuertes para no molestar a los de al lado, ni bien hacés un sonido indebido -por ejemplo, porque se te cayó un lampazo-, recibís la inmediata queja mediante golpes feroces aplicados a la pared compartida con tu vecinito. * La susceptibilidad II: Algo parecido al punto precedente. Estás con tu jermu, matraqueando feliz, y la cama, claro, hace un suave ronroneo por el movimiento empomatorio. Del otro lado, la impresentable esposa de tu vecino golpea la pared con un palo mientras grita "¡Dejen de cogeeeerrrr, carajo, que alguno tenemo que trabajáaaaaaa!". * La intromisión: Las construcciones Fonavi, que el Estado paga a las empresas constructoras como si fueran castillos medievales, hacen que la pared que separa y une a las casas vecinas tengan menos espesor que un pensamiento de Karina Jelinek. "¡Felicidades para los que van a ser papás!", te grita el almacenero cuando entrás a comprar una birra. Sin salir de la sorpresa, ves que está pagando una lata de tomates tu vecina. Ahí te das cuenta de que la guacha estaba escuchando, oreja pegada a la pared, tu conversación de la noche anterior con tu esposa. * Siempre de joda: Con pavor, al poco tiempo de instalarte en la casa, descubrís que la de al lado es una especie de bailanta ad honorem. Todos los viernes y sábados hay joda. No sabés con qué excusa festejan, pero no fallan nunca. Y los domingos al mediodía se come el rejunte de sobras de las dos noches previas, con la presencia de las sobras humanas que quedaron del maratón de cumbia, asado y tetra. * La no reciprocidad: Al revés, cuando sos vos el que cada muerte de obispo organiza una jodita -el cumpleaños de tu viejo, por ejemplo-, si te pasás de la una con los temas de Serrat demasiado fuertes, empiezan a llover ladrillazos sobre las chapas de tu techo, cuales misiles disparados desde bases de lanzamiento ocultas en la noche. * La invasión del espacio aéreo: El tipo de al lado tiene un árbol de mango gigante. La mitad de la copa queda sobre tu patio. Vos sos alérgico al mango, y encima en el verano la superpoblación de frutas hace que el lugar se llene de ratas. Le avisás que vas a podar esa parte. "Ok, pero fijate que la planta no se enferme", te contesta el tipo con cara de tenértela jurada. A los dos días, encontrás toda la membrana del techo levantada y tajeada. * La pirotecnia: En diciembre, los festejos de fin de año te revelan que tu vecino es un fanático que se gasta fácil una luca en cohetería, bombas de estruendo y otras porquerías, la mitad de las cuales revientan en tu patio o tu techo. Calentísimo, vas, golpeás la puerta y puteás. Él te mira con infinita pena y te dice: "Güe, vecino, ¿al final dónde está el espíritu cristiano de estas fiestas?". Comentar no cuesta nada ! ! ! Fuente:www.angaunoticias.com.ar

En casi todas las relaciones llega un momento de poner punto final, tarea que algunos concretan con quirúrgica frialdad pero otros con fórmulas más rebuscadas. * El estilo tajante: Acá no hace falta que te des cuenta de nada. Ella llega y te dice: "Esto no va más, salgo un rato para que tengas tiempo de juntar tus cosas. Ah, y no te olvides de dejarme la llave y los 40 pesos que te di ayer para cargar nafta". Y apurate o te desaloja con la cana y gases lacrimógenos. La única que te queda es la retirada digna. * El estilo Hiroshima: Variante mucho más devastadora del estilo anterior. Ella llega y te dice: "Mirá, esto no va más. Conocí a alguien, pasado mañana él viene a vivir conmigo y la idea es para noviembre ya tener el primer hijo. Necesito que me desocupes el placard ya porque en un rato viene a dejar su ropa. Pero por favor dejame dos o tres camisas porque es más o menos de tu talle y mañana tenemos una cena". * La estrategia del "todo mal": Ella, por un sentido culposo, no te cuelga de una, sino que intenta que seas vos el que diga basta. Lo notás cuando dice cosas como: "Traje un cuarto de helado, de chocolate y tiramisú. ¿Cómo que no te gusta el tiramisú? Ufff, ¿ves que esta relación se está yendo al carajo?". O: "Veinte segundos tarde, te dije que fueras puntual. No me respetás una mierda, Héctor, esto ya nos hace mal a los dos". * El rol consejero: En el caso anterior, si quien intenta colgar es él, soltará algo así: " Mirta , creo que te convendría dejarme". Pero si ella intenta en salvar la relación, él volverá a la carga: "Mirta, seguís sin dejarme. ¿Ves que mi palabra no vale nada en esta relación?¿¡Así me valorás!?". Por supuesto que luego de ser colgado, el hombre, cuando se cruce con su ex, dirá: "Forra de mierda, nunca me diste otra oportunidad". * El método de inculpación: Muy aplicado por el bando masculino, consiste en intentar salir de una situación comprometedora tratando de convertirla en un brete para la otra parte. El tipo llega y le dice: "Hola mi vidita hermosa, mi cielo, ¡qué pedazo de mujeerrrrr quedás con ese camisoncito mi amorrrrr!". Ella responde: "Escuchame, pelotudo, son las cinco de la mañana, y venís con ese perfume a atorranta, ¿se puede saber dónde mierda te anduviste revolcando si ibas a venir a las nueve?". Y él: "¿Ves que cuando te quiero hablar bien y con cariño arruinás todo el clima? Hay que cortar esto, no dejás otra opción". * Te querían a vos, pero no a vos: Malentendido habitual, de hombres y mujeres por partes iguales. Ejemplo: ella te encara y te dice: "Mirá, te quiero, pero no me gusta que le des tanto tiempo a tus amigos, ni que te vistas así, ni que milites en esas cosas que te metés, ni que estés tan pendiente de tu familia". Y bueno, nena, entonces no es "que me querías", querías al modelo de tipo que tenés en la cabeza y en el que quisiste que me convirtiera yo. Es como comprar un perro y enojarte porque no se comporta como un oso panda. Pero te cuelgan como a un... perrito, eso sí. * La comparación: Sutil forma de descalificación consciente que hace el trabajo de la famosa "gota que horada la piedra". Ella elige alguien de su entorno para convertirlo en modelo ideal que el pobre infeliz jamás podrá alcanzar. "Si fueras como el marido de Andrea, ¿viste cómo la atiende él?", te larga, y vos odiás al trolanga del marido de Andrea, que después de la cena con invitados se pone a lavar los platos, o que en la mesa no tiene ningún pudor en dar la receta del pollo relleno que te sirvieron. Como el idiota sigue sumando virtudes en cada encuentro (hace bricolage, le regala un auto a su esposa, arregló sólo la instalación eléctrica, mira "Sex and the city", llega un momento en que no sabés si arreglar las cosas con tu mujer o hablar con el otro pelotudo para que actúe algunos defectos tuyos. Al final, te cuelgan, y te quedás con la sensación de que te separaste de Andrea. Comentar no cuesta nada! ! Fuente: www.angaunoticias.com.ar
El chupacabras rechaza acusaciones y se defiende: "Los que matan son los chivos" En la semana que pasó, el chupacabras volvió a ocupar espacio en la prensa local. ¿El motivo? La aparición de varios animales muertos en la zona de General San Martín, con heridas muy particulares y casi nulo sangrado. Los testimonios hablaron de una luz que desde el cielo descendía por las noches, y de la cual, a su vez, bajaba un pequeño ser de un metro y medio de altura, al que se responsabilizó por los ataques. De inmediato, todos los ojos se dirigieron hacia el diputado Juan José Bergia, cuya altura está muy cerca de la indicada por los testigos. El descenso a bordo de una luz proveniente del cielo era explicado por algunos con la hipótesis de que probablemente Bergia vuele a bordo de Angel Rozas. Pero las coartadas presentadas por el legislador hicieron caer esa hipótesis. Anoche, un llamado a la redacción de Angaú Noticias introdujo un giro inesperado en la historia. "Soy el chupacabras, estoy hasta las bolas de que me acusen de ser un asesino. Quiero decir mi verdad". El encuentro se hizo en un monte próximo a Puerto Tirol, desde donde apenas se ven los barcos que llegan a esa localidad. La cita era a la diez, y a las once menos cuarto ya creíamos haber sido víctimas de una broma de mal gusto. Pero un sonido de pastizales nos puso en alerta. Era el chupa (dicho con confianza). -Disculpen, tenía que verme con una cabra a las nueve, por eso les dije para vernos a las diez. Pero era ninfómana la guacha. Por eso tardé. AN: Está bien. Bueno, usted nos hizo venir, ¿qué tiene para decir? -Como les dije por teléfono, estoy con las bolas así de infladas de que cada vez que aparece una cabra muerta me culpen a mí. AN: Razones no faltan, usted es el chupacabras. -Está bien, pero el hecho de que me guste el sexo oral no significa que sea un demente. Es amor, ¿entienden? AN: ¿En qué sentido? -¿Cómo en qué sentido? No soy una máquina, o un robot. Yo en una relación me involucro. La cabra, además, es un ser muy especial, y es tan terrible que... después... sñig.... Perdonen, no me quería poner así... soy un boludo. AN: No, chupa, todo bien. ¿Pero usted se enamora, entonces? -¡La puta que te parió, te via decir ya! Yo no ando por la vida chupando a ciegas, no soy un pervertido, valoro a la cabra como persona, como ser tan noble que es. Se habla mucho de la vaca, un animal totalmente mediático, bancado por las grandes multinacionales. La cabra también nos da carne, cuero, leche... ¿¿y??¿Alguien se acuerda de la cabra cuando hay que ser una composición tema en segundo grado de la escuela? AN: Nos estamos yendo un poco del tema. Si usted no mata a las cabras, ¿entonces quién? -Los chivos, claro. Seres totalmente rústicos, mezquinos, machistas. ¿Usted vio alguna vez a un chivo haciendo el amor con una cabra? AN: No, tengo cable pero no los canales codificados. -Si los viera... Veinte, a lo sumo treinta segundos, y ya. Yo aprendí a ver, a escondidas, ese rostro sufrido de la cabra, que espera todo el día a su macho, y cuando finalmente llega la hora de la intimidad, recibe esa miserable entrega, ese fugaz bombeo en el que, si usted ve, el chivo no denota ningún sentimiento. ¿Usted cree que el chivo después la acaricia, le dice "fue lindo", se excusa diciendo "uy, se me escapó"? No, en absoluto. Se baja, no dice ni A, y se va a seguir comiendo pasto. AN: Por ahí tiene problemas en el trabajo, no se siente contenido, qué se yo. -Me causa pena su intento justificatorio. Ese chivo eyaculador precoz, desamorado, egoísta, celoso sin derecho, es el que luego, cuando en un regreso inesperado encuentra a su cabra extasiada con un servidor, procede al acto criminal con el que cree salvar su honor. ¡Su honor! Como si lo tuviera, maldito hijjjjo de... Un sonido crece entre los arbustos, alguien se acerca. El chupacabras toma del suelo su blackberry y se para, tenso. "Chivos putos de mierda, me encontraron el rastro". Mira hacia un lado, hacia otro, decidiendo para dónde le conviene ir. "El día que me muera, será en mi ley", dice, y hace flamear la interminable lengua antes de mezclarse con la noche. Comentar No Cuesta Nada ! ! ! Fuente: www.angaunoticias.com.ar

En todo laburo hay personajes claramente identificables, que se repiten de manera asombrosa, como si una ley universal obligara a que todos estén presentes en ámbitos de trabajo de más de 10 personas. Son éstos: El chupaortos: No hace falta decir demasiado de él. Le celebra al jefe sus chistes repelotudos, se ofrece a resolver cualquier problema y cuando el hijo de puta se retira le dice "saludos a su señora, señor". El resto celebra cuando el chupaortos sufre desgracias familiares o amputaciones de miembros por alguna enfermedad. El eficiente: No llega a la categoría de chupaortos, pero su eficiencia sobrehumana caga a todos los demás, ya que los jefes lo usan como "ejemplo claro de que se puede rendir más". No se mezclan en las jodas del resto, y nunca se conectan clandestinamente al cable de TV. Pero con frecuencia son inimaginables asesinos seriales. La única que queda es sabotearlo permanentemente, borrándole laburos o infectándole su máquina. El conchudo: Es, por razones a veces inescrutables, un protegido de los jefes. No necesariamente es un chupaortos. Las llegadas tarde que a otros les cuestan soberanas puteadas a la vista de todos, a él le significan apenas un reprochecito de abuela buena. Se borra cuando quiere y es el primero en irse. Es el único al que siempre le dejan elegir cuándo tomarse vacaciones. Es el más inútil de todos, y lo que hace mal lo deben arreglar los otros. Lo único que paga a cambio es ser un guampudo crónico, hasta cuando vive solo. Pero nos queda la duda del porqué de su posición laboral. ¿Los jefes lo empoman a escondidas? El gamba full: Por fortuna, la vida también produce a estos tipos. Solidarios y alegres, nos hacen cagar de risa con sus chistes sobre la rutina diaria. Pero mueren en accidentes de tránsito o son los primeros en ser despedidos cuando hay "ajuste" en la empresa. El rata: Pariente del chupaortos, aunque lo suyo no es la sobada de pija, sino que apuestan todo a la intrascendencia. Buscan pasar inadvertidos, ayudados por una personalidad menos interesante que la biografía de Macri. Generalmente, uno se acuerda de que los tiene de compañeros sólo cuando te avisan que lo asesinaron para robarle la bici. La atorranta camuflada: En todo ámbito de laburo de más de 15 integrantes hay una mina a la que se cogen todos, pero todos creen que fueron los únicos. Cuando termina de cogerse al elenco de compañeros, arranca de nuevo, siempre con un discurso onda "qué bien nos hace esto para imponer la vida sobre la muerte diaria de la oficina". Si prestás atención, en su habitación están todos los regalos que alguna vez viste comprar misteriosamente a tus compañeros. La maricona: Mina que enarbola una permanente y multitemática fragilidad para obtener una suerte de inmunidad diplomática que la protege de todo. Si le reprochás que te cagó en algo, llora. Si por inútil tuviste que hacer su laburo y se lo sacás en cara, llora. Si no hace una mierda y vos planteás que eso recarga al resto, llora. Y, obvio, en todos los casos quedás como un hijo de puta. La única que te queda es tratar de enamorarla, empomarla bien y dejarla al día siguiente. El/la histérico/a: Va cada día con la idea de laburar poco y rápido. Todo lo que implique conferirle obligaciones por encima de eso lo/la lleva a sobreactuar ataques de nervios y gritos contra la explotación inhumana de la que dice ser víctima. Además, se autoerigen en divos/as que "no están para las pequeñas cosas". Resultado, para ahorrarse discusiones, los jefes terminan enchufándole todo lo extra a los giles que no se quejan. Éstos se permiten la módica venganza de imitarlos en los asados (a los que no van, porque tampoco están "para esas reuniones de negros". El langa decadente: En su tiempo, unos 20 años atrás, tuvo su pinta y su arrastre. Ahora es una patética caricatura de aquello, pero todos los demás se enteraron y él no. Resultado: provoca vergüenza ajena al querer seducir a reverendos pedazos de hembras que entran a la oficina por distintas razones, y que piensan que tooooodos los que están ahí son tan pajeros como él. Uno tiene ganas de pararse y explicar, pero no da. En la versión femenina, este personaje ya se volvió un bagre irrecuperable, pero sigue usando vestiditos y accesorios que hasta a Luisana Lopilato ya le quedan fuera de edad. Sólo podrían levantarse algo si existiera Jurassic Park. El enmierdador: Hay que reconocerle su entrega, porque además de hacer su laburo, tiene que dedicar bastante tiempo a ir escritorio por escritorio contando a cada uno las mierdas que de él dijeron los demás en alguna conversación. Después, cuando ya todos se odian en silencio, se va, se sienta y hace lo suyo. Comentar no cuesta nada ! ! Fuente: www.angaunoticias.com.ar