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La pintura del cuerpo, es una forma de decoración directa, difundida en todo tipo de culturas y se remonta al paleolítico. Las pinturas recuperadas en las cuevas atestiguan que los hombres de esa época ya conocían los colores de origen mineral como el ocre, con el cual probablemente pintaban las pieles, el cuero, la madera y también el propio cuerpo. En diversas culturas indígenas, la pintura corporal reproducía los motivos ornamental es que aparecen en todas sus manifestaciones artísticas, y repite los temas decorativos de los objetos de cerámica o madera de uso doméstico.En algunas poblaciones precolombinas creían que las pinturas faciales podían proteger enfermedades, los Wai Wai, un grupo de indios americanos, tenían la costumbre de pintarse el cuerpo de rojo como protección contra los espíritus malignos. Algunos pueblos guerreros recurrían a la pintura del cuerpo, como fórmula mágica para suscitar el miedo en el enemigo y adquirir mayor seguridad en sí mismos. El maquillaje de cuerpo, también llamado corporal, bodypaint, bodypainting o bod yart, surgió en el arte vanguardista occidental de finales de la década de 1960, como reflejo de un a nueva conciencia cultural del cuerpo humano, que se manifestaba en una mayor libertad sexual, en la formación de grupos de encuentro, en la moda del desnudo en el teatro y en el estudio científico del lenguaje corporal. La mayor parte del Body Art se caracteriza por recurrir a los happenings o acontecimientos teatrales, que normalmente se registran mediante fotografías o grabaciones.

Arte realizado por el pueblo y para el pueblo, generalmente de una manera anónima con finalidad decorativa y con materiales simples y de escaso valor material. Corresponde a un pueblo y a una delimitación geográfica, pero no a un periodo histórico. El arte popular no tiene épocas y la continuidad de formas, colores, temas y procedimientos son características propias. No se identifica la persona del autor, pero puede clasificarse por escuelas o grupos locales. Orígenes del arte popular En Europa, la diferenciación entre arte popular y arte culto se remonta al Renacimiento, cuando el artista se individualiza y crea obras de arte para el consumo de particulares. Por ese entonces el arte estaba destinado a pequeñas minorías, a los sectores de la alta sociedad y dueños del poder. Ellos eran los clientes potenciales del arte, que se concretaba con la pintura de caballete, el culto a la personalidad del artista, (quien firma sus obras y las individualiza), y en el coleccionismo. La máxima separación entre el arte culto (influido más tarde por el enseñamiento académico) y el arte popular se encuentra en el siglo XVIII. Se hace visible entonces la doble vertiente de un arte popular de base tradicional y un arte popular producto de la corrupción del arte oficial o cortesano. Con la llegada del capitalismo y la Revolución Industrial con su producción masificada, la diferencia entre el arte culto y el popular se acentúa. La sociedad de consumo, caracterizada por el consumo masivo de bienes y servicios, propicia así el florecimiento del arte popular, el arte para las masas. La influencia de la tecnología Con la tecnología el arte popular crece cada vez más. Y es que las Nuevas Tecnologías facilitan la difusión de la obra y, a medida que evolucionan, potencian mucho más la generación y la intensidad de la producción artística. Con el surgimiento de Internet como medio de comunicación, las artes plásticas se democratizan, y es que la red es una herramienta que está al abasto de millones de personas y sirve para difundir la obra de una forma más rápida y global. El arte y la sociedad El arte popular por tanto, está íntimamente ligado con la sociedad ya que es su mercado potencial, así que es interesante fijarse en la influencia que ésta ejerce en el artista. Parece indudable la idea de que las obras de arte no son solo la expresión de un artista individual, sino que reflejan también muchos aspectos de la época, de la sociedad, o de un grupo social o institución. Quien tiene la última palabra es el genio individual del artista, pero la penúltima puede estar dictada por aquellos que consumen el arte. En la segunda mitad del siglo XX se hicieron algunos estudios para demostrar, analizando las características de un estilo, la relación que hay entre la estructura social y las características estilísticas, y para confirmar la hipótesis de que el arte es la expresión simbólica de los pensamientos y deseos de los miembros de la sociedad. El concepto de arte popular está relacionado con el de arte pop, ya que proviene del inglés Pop-Art, arte popular. Además, el arte pop subraya el valor iconográfico de la sociedad de consumo, la cual es a la vez el factor que propicia el arte popular. Como autores de este estilo cabe señalar, Red Grooms, Keith Harring, Estéfano Viu, Allen Jones, Peter Max y Tom Wesseleman, entre otros.
Surgió el 19 de junio de 2006, en un rincón oculto de la Banda Oriental (actualmente República Oriental del Uruguay), que no vamos a deschabar porque pondríamos en aprieto a más de uno y no seria honrado. Con la clásica envestidura que me caracteriza, ensillo al petizo y recorro alegremente los campos con el fin de llegar a la campaña e impartir la docencia. Se acercaba el atardecer y las nubes estaban dispuestas a lagrimear desconsoladamente, aún así, continúe mi marcha en busca de un solo propósito, llegar de una vez y no mojarme hasta las…patas. Me procure unos mates con el teniente Sergio, con el fin de calentar el organismo y aguarde mansamente la llegada del alumnado. En la espera, percibí una serie de vibraciones sigilosas que provenían de la habitación contigua, a los minutos la situación comenzó a inquietarme, con un súbito movimiento alcanzo el pestillo de la puerta y con un grito liberador (estilo: paturuzuuuu) trato de moverlo. Para mi sorpresa, la puerta estaba atrincherada con llave, trate de serenarme y mirar para otro lado tarareando una canción de Village People. De repente siento risas y relinchar de caballos, las alumnas habían llegado. Me dispongo a dar la clase de ese día, introduciendo a la tropa sobre el origen de la murga, las distintas categorías y un poco de historia sobre el Teatro de Verano. Llegado el momento de la lucha, diviso que no había modelos para llevar a cabo el maquillaje de murga, entonces alguien apaga la vela y se me enciende la lamparita. Recordé que el teniente estaba cebando o mejor dicho haciendo sebo, me acerco a su guarida y amablemente le propongo unirse a nuestra lucha, pero lo negó rotundamente. De acuerdo a su respuesta, supuse que esta batalla estaba perdida, de todas formas las esperanzas no se marchitaban. De golpe y porrazo me susurran al oído, cierro los ojos lentamente y me dejo guiar por una voz masculina que me conduce por varias habitaciones oscuras, hasta que una luz muy tenue me advierte su presencia. Allí estaba él, inmóvil ante mi figura, irradiando brillo en su mirada, sin cuerpo pero con rostro, José Gervasio Artigas. El Jefe de los Orientales, el Protector de los Pueblos Libres, el Héroe de Nuestra Patria y pasmada de tanta belleza, le acaricie la mejilla de bronce. Al fin había ganado la independencia, era el modelo perfecto. ¡Mi caballo! ¡Tráiganme mi caballo que quiero mostrárselo al mundo! Últimas palabras de José Gervasio Artigas, revolcándose en la tumba.
El hombre pisó algo blanduzco, y en seguida sintió la mordedura en el pie. Saltó adelante, y al volverse con un juramento vio una yararacusú que arrollada sobre sí misma esperaba otro ataque. El hombre echó una veloz ojeada a su pie, donde dos gotitas de sangre engrosaban dificultosamente, y sacó el machete de la cintura. La víbora vio la amenaza, y hundió más la cabeza en el centro mismo de su espiral; pero el machete cayó de lomo, dislocándole las vértebras. El hombre se bajó hasta la mordedura, quitó las gotitas de sangre, y durante un instante contempló. Un dolor agudo nacía de los dos puntitos violetas, y comenzaba a invadir todo el pie. Apresuradamente se ligó el tobillo con su pañuelo y siguió por la picada hacia su rancho. El dolor en el pie aumentaba, con sensación de tirante abultamiento, y de pronto el hombre sintió dos o tres fulgurantes puntadas que como relámpagos habían irradiado desde la herida hasta la mitad de la pantorrilla. Movía la pierna con dificultad; una metálica sequedad de garganta, seguida de sed quemante, le arrancó un nuevo juramento. Llegó por fin al rancho, y se echó de brazos sobre la rueda de un trapiche. Los dos puntitos violeta desaparecían ahora en la monstruosa hinchazón del pie entero. La piel parecía adelgazada y a punto de ceder, de tensa. Quiso llamar a su mujer, y la voz se quebró en un ronco arrastre de garganta reseca. La sed lo devoraba. —¡Dorotea! —alcanzó a lanzar en un estertor—. ¡Dame caña! Su mujer corrió con un vaso lleno, que el hombre sorbió en tres tragos. Pero no había sentido gusto alguno. —¡Te pedí caña, no agua! —rugió de nuevo—. ¡Dame caña! —¡Pero es caña, Paulino! —protestó la mujer espantada. —¡No, me diste agua! ¡Quiero caña, te digo! La mujer corrió otra vez, volviendo con la damajuana. El hombre tragó uno tras otro dos vasos, pero no sintió nada en la garganta. —Bueno; esto se pone feo —murmuró entonces, mirando su pie lívido y ya con lustre gangrenoso. Sobre la honda ligadura del pañuelo, la carne desbordaba como una monstruosa morcilla. Los dolores fulgurantes se sucedían en continuos relampagueos, y llegaban ahora a la ingle. La atroz sequedad de garganta que el aliento parecía caldear más, aumentaba a la par. Cuando pretendió incorporarse, un fulminante vómito lo mantuvo medio minuto con la frente apoyada en la rueda de palo. Pero el hombre no quería morir, y descendiendo hasta la costa subió a su canoa. Sentose en la popa y comenzó a palear hasta el centro del Paraná. Allí la corriente del río, que en las inmediaciones del Iguazú corre seis millas, lo llevaría antes de cinco horas a Tacurú-Pucú. El hombre, con sombría energía, pudo efectivamente llegar hasta el medio del río; pero allí sus manos dormidas dejaron caer la pala en la canoa, y tras un nuevo vómito —de sangre esta vez—dirigió una mirada al sol que ya trasponía el monte. La pierna entera, hasta medio muslo, era ya un bloque deforme y durísimo que reventaba la ropa. El hombre cortó la ligadura y abrió el pantalón con su cuchillo: el bajo vientre desbordó hinchado, con grandes manchas lívidas y terriblemente doloroso. El hombre pensó que no podría jamás llegar él solo a Tacurú-Pucú, y se decidió a pedir ayuda a su compadre Alves, aunque hacía mucho tiempo que estaban disgustados. La corriente del río se precipitaba ahora hacia la costa brasileña, y el hombre pudo fácilmente atracar. Se arrastró por la picada en cuesta arriba, pero a los veinte metros, exhausto, quedó tendido de pecho. —¡Alves! —gritó con cuanta fuerza pudo; y prestó oído en vano. —¡Compadre Alves! ¡No me niegue este favor! —clamó de nuevo, alzando la cabeza del suelo. En el silencio de la selva no se oyó un solo rumor. El hombre tuvo aún valor para llegar hasta su canoa, y la corriente, cogiéndola de nuevo, la llevó velozmente a la deriva. El Paraná corre allí en el fondo de una inmensa hoya, cuyas paredes, altas de cien metros, encajonan fúnebremente el río. Desde las orillas bordeadas de negros bloques de basalto, asciende el bosque, negro también. Adelante, a los costados, detrás, la eterna muralla lúgubre, en cuyo fondo el río arremolinado se precipita en incesantes borbollones de agua fangosa. El paisaje es agresivo, y reina en él un silencio de muerte. Al atardecer, sin embargo, su belleza sombría y calma cobra una majestad única. El sol había caído ya cuando el hombre, semitendido en el fondo de la canoa, tuvo un violento escalofrío. Y de pronto, con asombro, enderezó pesadamente la cabeza: se sentía mejor. La pierna le dolía apenas, la sed disminuía, y su pecho, libre ya, se abría en lenta inspiración. El veneno comenzaba a irse, no había duda. Se hallaba casi bien, y aunque no tenía fuerzas para mover la mano, contaba con la caída del rocío para reponerse del todo. Calculó que antes de tres horas estaría en Tacurú-Pucú. El bienestar avanzaba, y con él una somnolencia llena de recuerdos. No sentía ya nada ni en la pierna ni en el vientre. ¿Viviría aún su compadre Gaona en Tacurú-Pucú? Acaso viera también a su ex patrón mister Dougald, y al recibidor del obraje. ¿Llegaría pronto? El cielo, al poniente, se abría ahora en pantalla de oro, y el río se había coloreado también. Desde la costa paraguaya, ya entenebrecida, el monte dejaba caer sobre el río su frescura crepuscular, en penetrantes efluvios de azahar y miel silvestre. Una pareja de guacamayos cruzó muy alto y en silencio hacia el Paraguay. Allá abajo, sobre el río de oro, la canoa derivaba velozmente, girando a ratos sobre sí misma ante el borbollón de un remolino. El hombre que iba en ella se sentía cada vez mejor, y pensaba entretanto en el tiempo justo que había pasado sin ver a su ex patrón Dougald. ¿Tres años? Tal vez no, no tanto. ¿Dos años y nueve meses? Acaso. ¿Ocho meses y medio? Eso sí, seguramente. De pronto sintió que estaba helado hasta el pecho. ¿Qué sería? Y la respiración también... Al recibidor de maderas de mister Dougald, Lorenzo Cubilla, lo había conocido en Puerto Esperanza un viernes santo... ¿Viernes? Sí, o jueves . . . El hombre estiró lentamente los dedos de la mano. —Un jueves... Y cesó de respirar. Horacio Quiroga (Uruguayo)
El verdadero pintor es aquel que es capaz de pintar escenas extraordinarias en medio de un desierto vacío. El verdadero pintor es aquel que es capaz de pintar pacientemente una pera rodeado de los tumultos de la historia. Un video totalmente recomendado. Un genio. Que lo disfruten !!!. http://www.youtube.com/watch?v=-JYiJzOypEQ Como tengo severos problemitas para subir imagenes o pasa algo lo cual desconozco porque me dice error en la pagina. dejo el link del blog que esta mas completo. http://brillocomunicadores.blogspot.com/2011/04/hacen-falta-locos-como-dali.html Saludos.
Eastman al crear la primera cámara fotográfica, fundó también en (1854-1932) la casa Kodak. En 1888 lanzó al mercado un aparato revolucionario de pequeñas dimensiones (18cm de largo) que estaba provisto de un cargador de 100 exposiciones. Dotado de un foco fijo y una velocidad de obturación de 1/25 segundos. Después de realizar el último disparo, se enviaba a la casa, que revelaba las 100 fotos y recargaba de nuevo la máquina con otro carrete. Costaba alrededor de 25 dólares y se publicó con el eslogan "Usted apriete el botón, nosotros haremos el resto". Este nuevo invento recibió un nombre que se haría famoso en la historia de la fotografía: Kodak. Eastman incluyó en 1891 la primera película intercambiable a la luz de día. De la película sobre papel se pasó en 1889 a la película celuloide, sistema que seguimos empleando hoy en día. Algunos investigadores se dedicaron a experimentar el método de fotografía instantánea, es decir, especularon con la posibilidad de revelar la película en el interior de la cámara fotográfica, en lugar de la cámara oscura (laboratorio). La fotografía instantánea se hizo realidad en 1947, con la cámara Polaroid Land, basada en el sistema fotográfico descubierto por el físico estadounidense Edwin Herbert Land. Este revolucionario invento añadió a la fotografía de aficionados el atractivo de conseguir fotos totalmente reveladas pocos minutos después de haberlas tomado.
Cuenten a los niños la verdad —tell the children the truth— es una línea de Bob Marley que cuando la escucho me veo sentado en un banco de la escuela mientras la maestra de turno me adoctrina sobre lo bárbaros que eran los indígenas que dio la tierra donde crecería la bicentenaria República Oriental del Uruguay. Publicado el: 11 de abril de 2011 a las 10:38 Por: Tato López Esta sorpresa del bicentenario podría servir para desmorrugar algo de historia. Algo así como un instante de introspección colectiva. Hoy, 11 de abril, es el 180 aniversario de Salsipuedes, masacre que no tuvo Guernica, Museo del Holocausto ni Familiares de Desaparecidos. Sí hay una casi clandestina conmemoración del Día Nacional del Charrúa y de la Identidad Indígena, que es un inicio que habría que profundizar hasta el feriado nacional. Aquello no fue genocidio ni etnocidio. Puro olvidicidio, nomás. En el otoño de 1831, el general Rivera, don Frutos para los cercanos, flamante presi de la emergente patria, apenitas aflojó el calor del verano convocó a sus amigos los indios —que tanto habían peleado a su lado— a una reunión en el paraje de Salsipuedes, ahí cerquita del pintoresco San Gregorio de Polanco. Me lo imagino contándoles a sus amigotes de la fortificada Montevideo, que lo habían puesto al frente del gobierno, cuáles eran sus intenciones: A los indios les voy a hacer una oferta que no podrán rechazar. La traición, según la maestra, no era tan mala porque, parece, los indios eran ignorantes, inadaptados y salvajes. Me resulta raro que la Madre Tierra fuera capaz de equivocarse tan feo. ¿No será que, luego de tres siglos de invasores codiciosos protegidos por la cruz y la pólvora, los pueblos nativos eran una población violentada, pauperizada, dividida y desculturizada?. Esa población me hace acordar a los pibes chorros del siglo XXI que, herederos de cantegril, falopa y exclusión, son los Robin Hood de la desintegración social. Resuelven como pueden. ¿Resuelven?. En aquella lejana época nadie pensó en bajar la edad de imputabilidad. Hoy, seguridad, tradición y familia mediante, gracias a Dios sí hay quien lo haga. Y si no funciona, podemos establecer zonas de exclusión y corretear pa los rancheríos a los que molesten —años atrás en la capital ya pasó—. También podemos seguir bajando la edad de imputabilidad hasta llegar a… ¿ocho años te parece bien? Si no funciona, podríamos probar con la silla eléctrica. Unos comanditos paramilitares cazaniños como en Brasil no estarían de más. Y de última… ta, yo sé que queda feo, pero… ¿y si hacemos la de don Frutos?. Vergüenza me da que la cultura del país donde nací y decidí vivir no salga del olvidicidio. ¿No deberíamos sacar a luz ante el mundo nuestro exterminio como forma de evitar que tomando otras formas se repita en otros lugares?. Dentro de 180 años es posible que no interese mucho que haya existido algo llamado Palestina o cultura tibetana. Política imperial la llaman. Indignación me produce que quien se crió en cuna de oro rodeado de privilegios inicie un civilizado Salsipuedes juntando firmas contra los que nacieron condenados en cuna de hambre y cartón. ¿Será un problema genético o de cunas y oportunidades? Política sin escrúpulos la llamo. Me Imagino que nuestros indígenas, como buenos hijos de la Pachamama, no conocían el infierno. Solo el cielo. Que todos juntos vivían el presente. Que no había países ni motivos por los cuales matar. Me Imagino que no había religiones ni posesiones. Que compartían la vida en paz. Te Imagino estremecido escuchando la eternamente universal Imagine de John Lennon. ¿Y la realidad del etnocidio y los pibes chorros no estremece a nadie?. Hace un siglo la sociedad inició el camino de inclusión de la mujer, la cual vivía a la sombra del supermacho. Hubo idas y venidas. No fue fácil para nadie. Hoy tenemos a Cristina Kirchner y Dilma Rousseff presidiendo a más de doscientos millones de personas. En los años sesenta empezó la batalla por incluir a los primero esclavizados y luego marginados afrodescendientes. Confinados a sus guetos por el gran hombre blanco, no tenían derecho a sentarse en los ómnibus ni a caminar por las veredas. Hoy el panorama es otro. Y hace cinco años, en nuestra sociedad, empezó el largo camino de inclusión de los que por un motivo u otro nacen en la miseria, crecen sin educación, sobreviven con la botella y la lata en la mano y mueren sin pasado. El camino es largo. Por el momento parece que la molestia, el miedo y la desconfianza son mutuos. ¿Qué hacemos? ¿No vamos a cumplir con nuestro papel en el devenir social? Hoy, investigación de expertos mediante, sabemos que antes de que llegara el invasor los nativos de nuestra tierra formaban familia y convivían en relativa paz con sus vecinos. Respetaban la vida. Según la época del año vivían en distintos lugares. La palabra era cosa sagrada. Hacían música, utensilios, cazaban, cultivaban la tierra, cuidaban a sus muertos y… Ellos eso. ¿Y nosotros? ¿Vamos a buscar la verdad para contársela a nuestros niños? ¿Vamos a acorralar más a los ya acorralados?
La exposición “Cuestión de Piel: ornamentación corporal e identidad”, se inauguró el sábado 3 de setiembre a las 12 hs. en el MAPI, 25 de Mayo 279, Ciudad Vieja, Uruguay. Si todavia no fueron, la muestra se extiende hasta el 31 de octubre. El propósito es abordar la temática del tatuaje y la pintura corporal en las culturas originarias de América y en la contemporaneidad, para dar cue...nta de la utilización de estas técnicas en los grupos culturales indígenas como así también de su aplicación actual en distintos ámbitos y grupos sociales.La exposición consiste en la exhibición de piezas arqueológicas vinculadas al tema, fotografías antiguas de indígenas, siluetas de madera intervenidas por tatuadores artísticos contemporáneos y fotografías de personas tatuadas de distintas edades y grupos, mostrando a su vez los diversos estilos de tatuaje y sus usos.La realización de esta muestra cuenta con la colaboración del Dr. Nicolás Guigou, Director de Antropología Visual de la Facultad de Humanidades de la UdelaR y la antropóloga Valentina Brena, especialista en la materia.
Dick Smith es un legendario artista del maquillaje que comenzó su larga carrera en 1945 como maquillador en NBC y dejó su impronta en películas sumamente importantes como “El padrino”, “El exorcista” y “Taxi driver”.Smith ha sido conocido dentro de la industria como el padrino de las prótesis y fue responsable del desarrollo de muchas técnicas que actualmente se siguen usando como por ejemplo la aplicación de prótesis en partes separadas.Smith ganó un Oscar por el filme “Amadeus” de 1984 y fue nominado en 1989 por “Dad” pero su influencia se extiende mucho más allá en la industria del maquillaje de lo que estos premios pueden sugerir.El 17 de Junio de 2009, Smith fue honrado por los grandes de la industria del maquillaje (incluyendo a Rick Baker, Greg Cannom y muchos más) en la presentación “A Tribute to Dick Smith: The God father of Special Make-up Effects.” El evento se llevo a cabo en el Academy’s Samuel Goldwyn Theater.Mas tarde recibió el Premio Honorario por parte de la Academy of Motion Picture Arts and Sciences, presentado en el 3° Annual Governors Awards, en el Grand Ballroom del Hollywood & Highland Center.“Estoy casi sin aliento,” dijo Smith al enterarse del anuncio. “Todo ha sido muy repentino, inesperado y maravilloso. Estuve en una nube, disfrutándolo. Es ciertamente una de las cosas mas lindas que me han pasado. Estoy muy emocionado y agradecido. ““Cuando una persona ha trabajado durante muchos años haciendo su arte y luego de todo ese tiempo y luchas y largas horas y trabajo duro, y te presentan algo así es especial y difícil de creer, estoy asombrado, es el mejor modo de describirlo".Gracias a este genio del maquillaje, pude realizar el envejecimiento. Agradezco a la modelo por su paciencia y buena onda. Aunque no parezca, si, es una mujer!!!.