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Biografía de Juan Manuel de Rosas Genealogía e Infancia El 30 de marzo de 1793, en la casa grande del finado don Clemente López, situada en la acera norte de la calle Santa Lucía, doña Agustina López de Osornio, esposa del joven militar León Ortiz de Rozas, daba a luz a su primer hijo varón. El alumbramiento de un varón, ansiosamente esperado, colmó de gozo al padre, gallardo teniente de la quinta compañía del segundo batallón del regimiento de infantería de Buenos Aires. La noticia se propagó en el barrio, llevada quizás por el pulpero don Ignacio y el mulato José, el sastre, vecinos de la cuadra. Las negras Feliciana, Damiana, Pascuala, Teodora y demás esclavas, y la india libre Juliana, criadas de la casa, se agolpaban en el vasto patio, impacientes por penetrar en la alcoba de la amita y conocer la criatura. En cuanto al párvulo rompió a gritar desaforadamente, señal de que venía con fortaleza al mundo, su padre don León se puso chupa, calzón azul y casaca con botones blancos, vuelta y collarín encarnados, y vestido así con el uniforme de infantería, fue al cuartel en busca del capellán de su batallón para que bautizara en seguida al recién nacido. Como estuviera ausente su capellán, y nadie diera razón de él en ese momento, llamó al del batallón tercero, doctor Pantaleón de Rivarola. El teniente pensaba que el vástago de un Ortiz de Rozas debía, el primer día de su vida, ser ungido a la vez católico y militar, y por ello se empeñó en que fuera castrense el sacerdote que pusiera óleo y crisma a la criatura. La ceremonia se realizó, dándose al niño el nombre de Juan Manuel José Domingo, según se asentó en el acta. En la casa de López de Osornio no se había disipado la sombra de la tragedia que, años antes, azotó y horrorizó aquel hogar: el viejo don Clemente, rico hacendado, padre de Agustina, y Andrés su hijo mayor de veinte y seis años, fueron asesinados por los indios en un malón que éstos llevaron, el 13 de diciembre de 1783, contra la estancia “El Rincón de López” en las llanuras desiertas del sud, sobre el Salado y el mar. Don Clemente López de Osornio encarnó, en la segunda mitad del siglo XVIII, el tipo rudo del estanciero militar que pasó su vida lidiando para conquistar palmo a palmo la pampa y dominar a los salvajes infieles. Fue sargento mayor de milicias, caudillo de los paisanos y cabeza del gremio de hacendados, de quienes tuvo durante muchos años la representación con el cargo de apoderado ante las autoridades del virreinato. Don Clemente, ya anciano trabajaba como un mozo, con su hijo Andrés, en las ásperas faenas rurales jineteando redomones y arreando vacas chúcaras, a campo traviesa, entre paja brava y cardizales, pantanos y lagunas.Tenía setenta y cinco años cuando, entregado a esas recias labores, fue lanceado y degollado, con su hijo, por la maloca salvaje. La imagen de la lucha con los bárbaros era familiar no sólo a doña Agustina López de Osornio, sino también a don León Ortiz de Rozas. Don León provenía de limpia cepa de militares y de funcionarios españoles. Los Ortiz de Rozas, de raza hidalga oriunda del Valle del Soba, provincia de Burgos, ocuparon siempre los primeros puestos en aquel valle, sea como regidores y magistrados, sea como guerreros, y formaron parte de esa aristocracia rústica y pobre, generosa de sangre, que consagró su vida con acendrado fervor al servicio de su fe y de su rey. León, en cuanto cumplió diez y nueve años de edad fue nombrado, el 30 de abril de 1779, subteniente del regimiento de infantería de Buenos Aires, en el que su padre era capitán. En aquellos días acababa de regresar en una fragata, de la expedición a la bahía Sin Fondo de la Patagonia, don Juan de la Piedra quien, después de sufrir toda suerte de penurias, abandonó la empresa, fue suspendido por orden del virrey Vértiz, y enviado a España. León Ortiz de Rozas, que ansiaba realizar hazañas, pidió se le alistara en alguna expedición a esas regiones. De la Piedra hizo degollar a una partida de hombres, mujeres y niños del cacique Francisco, y se dirigió hacia la Sierra de la Ventana para a atacar a las tribus de toda esa región que se habían reunido en guerra contra los cristianos; pero fue cercado y derrotado, cayendo en poder de los bárbaros los oficiales León Ortiz de Rozas, Domingo Piera y fray Francisco Javier Montañés que desde 1783 era capellán en el establecimiento San José de la Patagonia y que se había agregado a la expedición de la Piedra. El cautiverio de don León y de sus compañeros fue lleno de zozobras, y habrían perecido, de seguro, si un hermano del cacique Negro no hubiese estado, en calidad de prisionero, en poder del virrey marqués de Loreto. La esperanza de recobrarlo por medio de un canje indujo a los indios a respetar, esta vez, la vida de sus enemigos. León, liberado del cautiverio, se había captado la amistad de los principales caciques y difundido la simpatía del nombre de Rosas entre las tribus, regresó a Buenos Aires con la aureola heroica del cautiverio, llevando en su espíritu la visión salvaje de la vida y de la lucha en las pampas. Tradicionalismo y catolicidad marcaron desde la cuna la existencia de Rosas, acostumbrado a vivir alternativamente en el campo y la ciudad, domador de potros chúcaros en la infancia y de malones desorbitados; junto a su madre. Voluntarioso y dominante. Como su madre, su carácter no se doblegaba ante el rigor de los castigos que doña Agustina le infligía por sus travesuras. La primera interrupción en sus actividades de estanciero fue debida a las invasiones inglesas. El 12 de agosto de 1806 estuvo Juan Manuel entre “los voluntarios que formaron el ejército que reconquistó Buenos Aires”, según le recordara a su yerno Máximo Terrero en 1861: “Se llevó a su casa de la calle Cuyo a varios de sus jóvenes amigos, los incitó a la pela, los armó como pudo y se presentó a la cabeza de ellos al general Liniers”; confirmó Saldías. Y después de la rendición Liniers lo devolvió a sus padres, portador de honrosa carta testimonial. Y recordando a Liniers, Rosas en su ancianidad anotaba en sus apuntes: “¡Liniers! Ilustre, noble, virtuoso, a quien yo tanto he querido y he de querer por toda la eternidad sin olvidarlo jamás...” Juan Manuel, que entraba en la pubertad y que acababa de recibirmanejando un cañón, el bautismo de fuego y de sangre en la Reconquista de su ciudad natal, sentó plaza de soldado en el cuarto escuadrón de caballería, llamado de los “Migueletes”, que mandaba el porteño don Alejo Castex. Se vistió ufano, con el uniforme punzó de ese cuerpo -color que sería para siempre el de sus predilecciones-, y combatió con denuedo en la cruenta defensa de Buenos Aires contra la segunda invasión de los británicos. Decía Rosas años después, el 2 de mayo de 1869 a su amiga Josefa Gómez: “tomé de 14 años plaza de soldado de caballería de Migueletes.Tengo la carta del Señor Dn. Martín de Alzaga a mi madre, y la del Señor Dn. Juan Miguens a mi padre, acreditando mi conducta en esos gloriosos triunfos”. Lo que Rosas decía nostálgico en el exilio, lo habían escrito desde tiempo inmemorial todos sus historiadores, amigos o adversarios, sin ninguna duda. Juan Manuel volvió a su casa, de la que poco antes saliera adolescente, convertido en guerrero. Don León y doña Agustina al ver llegar a Juan Manuel, después de los combates, vestido de rojo, notaron que el niño acentuaba su fiereza al transformarse en hombre. De Estanciero a Caudillo La mayoría de los jóvenes contemporáneos de Rosas abrazaron la causa de la Revolución de Mayo para combatir por su triunfo, y hasta sacrificaron para ello su tranquilidad, su fortuna y su vida. Mientras que en la década de 1810 a 1820 esa juventud brega por la Independencia o trabaja exaltada por sus ideales de libertad en las páginas de la prensa o en la tribuna de los congresos, Rosas primogénito de una familia numerosa debe empeñarse en labores rurales y desde sus faenas contempla como simple espectador, desde lejos, los tumultos de la lucha y las proezas de la epopeya. "Ninguno de mis padres, ni yo, ni mis hermanos ni hermanas hemos sido contrarios a la causa de la independencia americana", escribía Rosas a doña Josefa Gómez, comentando en una carta íntima, la "Historia de Rosas" de Manuel Bilbao. Gauchos, indios, prófugos, todo el lumpen campesino, fue sin embargo disciplinado en sus estancias por Rosas. Desde joven transformó aquellos campos en un emporio industrioso, impuso su ley ruda y justa, la cumplía antes que nadie, y aseguró buenos dividendos a los entonces disminuidos bienes familiares. Don León Ortiz de Rozas confió la administración de la estancia "El Rincón de López" a su hijo Juan Manuel cuando éste no había llegado aún a la mayoría de edad, en 1811. Desde esa época, y por muchos años, Rosas vivió consagrado a la explotación ganadera, en esos establecimientos de sus padres primero, y en otras estancias después. Rosas era atraído por la vida campesina. Su vocación le llevaba a las faenas rurales en la llanura agreste donde, libre de reatos y de convencionalismos, su personalidad se desarrollaba como una fuerza de la naturaleza. La pampa fue su primer gran libro. Los peonajes, las tribus y los rebaños le fueron mostrando poco a poco, hechos, síntomas, formas, instintos, precauciones, defensas, cosas provechosas y peligros evitables. Sedujo y dominó a los gauchos vagabundos, a los peones holgazanes y a los indios levantiscos. Sus órdenes debían ser cumplidas en forma tan inflexible que él mismo era castigado si no las obedecía. Había prohibido andar con cuchillo en día festivo, so pena de dos horas de cepo del pescuezo, y dispuesto que el peón que saliera sin lazo al campo, o boleara avestruces, sufriría cincuenta azotes a calzón quitado. Un día, con el propósito de mostrar a su gente hasta donde debía llevarse el cumplimiento de su órdenes, apareció sin lazo ante los peones y requirió se le castigara; el capataz no se atrevió a azotarle; entonces le fueron aplicados cien azotes al temerosos capataz. "No contento Rosas con esto –refiere, en sus "Memorias", Lamadrid- hizo muy luego que se olvidaba y salió una mañana al campo con los peones sin poner su lazo a los tientos. El capataz, que ya había probado cuanto gustaba su amo de ser obedecido, le advirtió al instante y mandándole apear del caballo, quitarse los pantalones y tenderse, le aplicó con toda fuerza los cincuenta azotes. Rosas los sufrió sin hacer un gesto y regaló, después, a su capataz y criado por haber llenado su deber. Igual experimento sufrió en el cepo del pescuezo por haber salido con cuchillo bien oculto. No se crea que esto es supuesto; me lo aseguraron sus mismos dependientes, ponderándome el orden que se observa en sus establecimientos de campo. Este fue el modo con que Rosas comenzó a formarse una reputación. En toda la campaña del sud, muy particularmente, era más obedecida una orden suya que la del mismo gobierno". En las disparadas a la ciudad, conoció a Encarnación Ezcurra y Arguibel: los mismos gustos, idéntica ubicación social, ideas y creencias, aproximaban ambas familias. Y aunque sus padres se oponían por la juventud, o quizás debido a la pobreza de los Ezcurra en tiempos progresistas de los Ortiz de Rozas, la voluntad de Juan Manuel venció los obstáculos y se casaron el 16 de marzo de 1813. Los nuevos esposos vivieron un tiempo en el Rincón de López. Un episodio todavía impreciso, al sentir la joven Encarnación cierta molestia de su suegra, llevó a Juan Manuel a separarse e iniciar su vida de estanciero independiente, asociado a su íntimo amigo Juan Nepomuceno Terrero. Los rígidos hábitos de trabajo (compendiados después en las célebres "Instrucciones" de Rosas a los mayordomos de estancias) y la autoridad indiscutida del patrón convertido en señor de vidas y haciendas, transformaron los primeros pasos de Rosas –administrador de campos de los Anchorena, sus parientes- en propietario de "Los Cerrillos". Más de 25 leguas en Guardia del Monte, que progresaron rápidamente, convertidas en emporio ganadero y agrícola con 60 arados trabajando simultáneamente. En 1820 se produce el período conocido por anarquía, es decir la lucha por encontrar las mejores instituciones. La anarquía fue un fenómeno porteño, a la que puso término Juan Manuel de Rosas, apoyado en los Colorados del Monte, y su indudable genialidad política. A todo evento prepara sus peonajes, que estaban militarmente organizados, "hablo a los sirvientes de la estancia en que resido en la frontera del Monte; se presentan a seguirme, con ellos y con algunos milicianos del escuadrón marcho en auxilio de la muy digna capital que con urgencia veloz reclamaba este deber". Con los despachos de coronel de milicias el joven estanciero se encargó de salvar el nuevo orden. Las plebes suburbanas acaudilladas por el coronel Manuel Vicente Pagola, prestigioso guerrero de la Independencia y el federalismo, se sublevaron el 1º de octubre. La revolución duró cinco días, en oposición al retorno de la "facción destruida del Congreso y Directorio, enemiga de la libertad de los pueblos", según se proclamara. La peonada militarizada puso sitio a la ciudad el día 3. Vestían gorro colorado de manga volcada, al tono del traje, y de ahí su denominación al margen de los colorados federales. El 5 entraron a la ciudad y combatieron hasta obtener la rendición de los revolucionarios. "No puede usted imaginarse –escribía don José María Rojas y Patrón a don Manuel José García- el entusiasmo con que los extranjeros hablan de los colorados, todos aseguran no haber visto cosa semejante, pues temían un saqueo, venciese quien venciese". Esta importante participación de Rosas, elogiada por poetas y políticos, culminó al retirarse de la capital el 10 de octubre. Rosas conquistó, de improviso, tan brillante prestigio en la ciudad que no sólo era aclamado por el pueblo, sino también cantado por los poetas; fray Cayetano Rodríguez le dedicó un soneto. El Fusilamiento de Dorrego, Guerra Interina Todo el país vivía la creciente agitación contra el régimen unitario, seguía la guerra contra los brasileros. Las provincias del noroeste y centro, de mayor riqueza, volumen demográfico e importancia socio-política, se movilizaban tras los caudillos Facundo Quiroga, Juan Bautista Bustos y Juan Felipe Ibarra. El 24 de mayo de 1827 Manuel J. García firma con los representantes brasileños (marqueses de Queluz y Macaio y vizconde San Leopoldo) la humillación de la Argentina: renunciaba a la Cisplatina contentándose con la promesa del emperador de “arreglarla con sumo esmero, del mismo modo, o mejor aún, que las demás provincias del Imperio”; la isla de Martín García sería neutralizada, se indemnizaría a Brasil por la guerra de corsarios, y se pedía a Inglaterra por quince años “la garantía de la libre navegación del Plata”. El escándalo es tremendo, y Rivadavia debe mandar su renuncia al congreso: “Me es penoso no poder exponer a la faz del mundo los motivos que justifican mi irrevocable resolución...He dado a la patria días de gloria...he sostenido hasta el último punto la honra y dignidad de la Nación...Dificultades de nuevo orden que no me fue dado prever han venido a convencerme de que mis servicios no pueden en lo sucesivo serle de utilidad alguna...Sensible es no poder satisfacer al mundo de los motivos irresistibles que justifican esta decidida resolución...Quizá hoy no se hará justicia a la nobleza y sinceridad de mis sentimientos, mas yo cuento con que al menos me la hará algún día la posteridad, me la hará la historia”. Fue aceptada por 48 votos sobre 50.En la misma sesión del 30 de julio donde fue aceptada la renuncia de Rivadavia “por ventajosa para el país”, Valentín Gómez, Dorrego, Portillo y Arenales presentaron sendos proyectos para resolver la angustiosa situación. Coincidían en elegir un presidente provisional que reanudase la unidad y siguiese la guerra. El 9 de julio se hizo cargo Vicente López y Planes. Reconstituidas las instituciones provinciales, se eligió al coronel Manuel Dorrego como gobernador de Buenos Aires el 12 de agosto de 1827. Aunque se ha derrumbado la constitución unitaria de 1826 y gran parte de la obra presidencial, resultado del vergonzoso tratado con Brasil, los unitarios vencidos no desaparecen de la acción, salvo Rivadavia que, después de un año de silencio, partirá para Europa, los demás líderes del partido hacen violenta oposición al nuevo gobierno de Manuel Dorrego. El advenimiento de los federales al poder significa el triunfo de la democracia y el comienzo, o el anuncio, de una revolución social. Desde 1810 han gobernado los hombres de la clase elevada: el “patriciado” porteño. El 25 de Mayo nos liberamos de España, pero el pueblo no por eso fue libre. Los gobernadores confían a su colega bonaerense la representación de las relaciones exteriores “para objetos de paz y guerra” y concretan entre julio y septiembre de 1828, la instalación de la Convención Nacional en Santa Fe, cuerpo legislativo deliberativo soberano, previo a un congreso constituyente encargado de la organización nacional definitiva. Al hacerse cargo Dorrego, el enviado inglés lord Ponsonby lo presiona para aceptar el tratado de García con algunas modificaciones: la isla de Martín García podría darse a los argentinos, y no indemnizarían por el corso. Dorrego no quiso oírlas. “Es la jactancia republicana en todo su vigor”, escribe Ponsonby a lord Dudley el 27 de diciembre (1827). Dorrego incita al armamento de corsarios, que además de cumplir una tarea patriótica daban buen rendimiento a sus armadores (las firmas de Vicente Casares y José Julián Arriola fueron las principales). Parte del plan de guerra de Dorrego era enviar un ejército del Norte mandado por Estanislao López a fin de apoderarse de las Misiones Orientales. Pero le ganó de mano Fructuoso Rivera, que el 22 de abril (1828) con poco más de setenta compañeros cruzó el Ibicuy, tomando los “Siete Pueblos Orientales Misioneros” que Portugal ocupaba de hecho desde 1801. Un arriesgado plan concibe Dorrego, apoyado en los opositores brasileños: José Bonifacio de Andrada e Silva o su hermano Antonio Carlos (o ambos conjuntamente) han pasado un tiempo ocultos en Buenos Aires combinándolo; está comprometido Fernando Bauer, apoderado de los mercenarios alemanes (quien a las órdenes del coronel Martín Hin servía a los brasileños), quienes por una crecida retribución se sublevarían en Pernambuco donde estaban acuartelados en su mayoría; también la guarnición irlandesa de Río de Janeiro se amotinaría, apoderándose del emperador y embarcándole en la fragata “Congreso” de Fournier que esperaba en la costa para traerlo a la Argentina. Dorrego se prometía el resultado decisivo de este plan, combinado con una ofensiva de Lavalleja sobre Lecor y el apoyo de Bolívar. Fue imposible realizarlo por motivos económicos. Dorrego confirmó a Rosas en la comandancia general de campaña, gustosamente aceptada. Al caer la noche del 30 de noviembre de 1828, antes de partir de la capital, donde se consideraba inminente un golpe militar, Juan Manuel de Rosas mandó un aviso al gobernador Dorrego: “El ejército nacional llega desmoralizado por esa logias que desde mucho tiempo nos tiene vendidos”. Firmada la paz con el Brasil, el gobierno ordenó el regreso de las tropas. Todo el mundo dice y cree que cuando lleguen esas tropas se sublevarán, menos una persona: el coronel don Manuel Dorrego. El 1 de diciembre de 1828 estalla el pronunciamiento del general Juan Lavalle con los cuerpos de línea del ejército, cuya preparación había sido un secreto a voces en Buenos Aires. Rosas marchó en seguida a reclutar gente en la campaña. Las montoneras federales son mandadas por antiguos fieles de Rosas: Pancho el Ñato, Molina, Arbolito y otros hombres de campo, gauchos los unos y mestizos de indígena y gaucho los otros. Dorrego fiándose en su prestigio y su autoridad legal, sin escuchar los prácticos consejos de Rosas decide dar batalla a las tropas unitarias. Las fuerzas federales son vencidas, a pesar de que Rosas insistió en aconsejar la retirada al gobernador, que tercamente creía esperar refuerzos leales. El día 10 Dorrego es tomado prisionero y es fusilado por orden del general Juan Lavalle el 13 de diciembre, donde se comete el más grande crimen de nuestra historia. La muerte de Dorrego produce en el país hondísima impresión. Varela en “El Pampero” versifica, convencido del escarmiento que significa el fusilamiento de Dorrego: “Bustos y López / Solá y Quiroga / oliendo a soga / desde hoy están”. Sin espantar a nadie agrega que “Lavalle debiera degollar a cuatro mil”. Una locura homicida se apodera de los más dignos militares unitarios. Juan Apóstol Martínez, un héroe de la Independencia, recorre el campo matando gauchos a los que hace cavar sus propias tumbas; a veces los ata a la boca de ,los cañones para destrozarlos con la metralla. Estomba, otro héroe de la Independencia, mata de esa manera al mayordomo de la estancia “Las Víboras” de Anchorena sólo porque no puede decirle dónde se encuentra Rosas. En medio de ese torbellino de sangre y de pasiones, arriba el 6 de febrero de 1829 el buque “Countess of Chichester” que, inesperadamente, trae a San Martín. El 15 de enero al hacer escala en Río de Janeiro supo la revolución unitaria, y al llegar a Montevideo en los primeros días del mes siguiente, el fusilamiento de Dorrego. Paz, gobernador interino, informa a Lavalle el 9, que está en campaña, de la presencia del “Rey José”: “calcule Ud. las consecuencias de una aparición tan repentina”. Ante ese recibimiento, San Martín no quiere desembarcar. El estado de cosas entristece al guerrero que resuelve su regreso definitivo a Europa. El mayor Mesa, que está con Medina en el oeste en tareas de hostigar a los unitarios, es perseguido por el coronel Isidoro Suárez que consigue rodear a los federales el 7 de febrero en “Las Palmitas” cerca del Fuerte Federación. Es tomado prisionero y fusilado en la Recoleta. La primera reacción del interior contra el movimiento militar la hizo Bustos, desde Córdoba, no obstante su rivalidad política con Dorrego. Facundo Quiroga indignado escribe a Lavalle el 29: “No pierda V.E. los instantes que le son preciosos al abrigo de la distancia, para escudarse del grito de las provincias”. Los caudillos federales Rosas, Quiroga, Bustos e Ibarra logran derrotar militarmente a los unitarios, quienes a través de Lavalle pactan un armisticio en Cañuelas y Barracas. Según el tratado de Barracas celebrado entre Rosas y Lavalle, el general Viamonte sería gobernador provisorio con “las facultades extraordinarias que se consideren necesarias para la conservación de la tranquilidad pública” (art. 1) y sería asesorado por un senado consultivo de 24 miembros, formado entre otros por el presidente de la cámara de justicia, el general más antiguo y el presidente del senado eclesiástico. Primer Gobierno de Rosas El interinato de Balcarce termina y la legislatura designa a Rosas Gobernador de la Provincia de Buenos Aires en diciembre de 1829 con las facultades extraordinarias por el estado de agitación e intranquilidad que aún existían después del magnicidio de Dorrego. Rosas, como Quiroga, Ramírez y casi todos los caudillos, venía de la clase de estancieros que administran personalmente sus estancias. Eso les daba un contacto con la clase popular que no podían tener los profesionales y tenderos que vivían en la ciudad. Los estancieros estaban identificados con sus peones gauchos: vestían sus trajes, montaban en recados, usaban su lenguaje y sus modalidades; en fin, hablaban, pensaban y obraban como dirigentes naturales del hombre de campo. Hasta 1827 Buenos Aires había mirado hacia el río oteando la llegada de los hombres, las mercaderías y las ideas de Europa. La tierra que la circundaba no tenía existencia política. En 1829 las cosas cambiaron. Buenos Aires no mirará al puerto sino a la pampa, desalojando el de afuera. Con su gobernador rural se adentraba el espíritu de la tierra, desalojando el de afuera. En 1829 la “provincia”, que en 1821 era solamente el centro de la ciudad y en 1827 llegaba a las orillas, se extenderá a la campaña. Es que los orilleros –quinteros, matanzeros, libertos- que siguieron a Dorrego, han hecho ahora de Rosas su ídolo exaltado hasta la veneración. En Rosas vieron los hombres “de posibles” que integraban la junta de Representantes al hombre serio, de trabajo y acción, que restauraría las leyes tan conculcadas desde la Revolución de Mayo. Sabían que el Restaurador de las Leyes (como lo condecoraron oficialmente) no admitiría infracciones a ellas, como en sus estancias no aceptaba tergiversación a sus reglamentos camperos. El ministro inglés informaba el 12 de diciembre de 1829 a Aberdeen sobre el nuevo gobernante: “su poder en este país es tan extraordinario como su modestia y moderación”. Estaba satisfecho por haber mantenido en el gabinete “hombres honrados y bien dispuestos”. El 24 de diciembre la legislatura aprueba una ley “declarando infamatorio y ofensivo a la moral todo lo publicado desde el 1 de diciembre que contenga injurias contra Dorrego, Rosas o los gobernadores de provincias”, que sería quemado por mano del verdugo bajo los soportales de la casa de Justicia. Uno de los primeros actos de Rosas fue decretar los funerales de Estado a Manuel Dorrego, haciendo traer sus restos desde Navarro. Una imponente comitiva encabezada por el gobernador sale del Fuerte. En forma emotiva Rosas afirma: “Dorrego, víctima ilustre de las disensiones civiles, descansa en paz!”. Las pasiones estaban demasiado enardecidas para mantener la lenidad de los propósitos iniciales. Rosas aplica las facultades extraordinarias y ordena el fusilamiento del coronel Montero el 23 de enero de 1830. Se ha criticado su procedimiento (Rosas se negó a recibirlo y ordenó la ejecución a su hermano Prudencio en una nota que hizo llevar al mismo Montero). Pero lo cierto es que la muerte de Montero escarmentó a quienes conspiraban. Se hacen secuestros de armas, y se manda a algunos unitarios al pontón “Cacique”. Frente a las provincias litorales, Paz ha alzado su fuerte liga de gobiernos interiores que le confieren el “Supremo Poder Militar”. Con poderes de Corrientes, y la anuencia de Rosas, Ferré concluye con López en Santa Fe el 23 de febrero un tratado: formar una liga ofensiva y defensiva entre las cuatro provincias debiendo enviar un representante cada una a Santa Fe y dar al gobernador de Buenos Aires el manejo de las relaciones exteriores. En Buenos Aires, Ferré asiste incidentalmente al primer encuentro de Quiroga con Rosas. El riojano, que acaba de ser derrotado en Oncativo, está indignado contra Rosas y López a quienes atribuye complicidad con Paz; le pide a Rosas, en duros términos, pasaporte para irse a Montevideo, Rosas le deja desahogarse, y acaba por volverlo al redil. Las tropas de línea estaban anarquizadas después de la revolución de diciembre. Rosas no separó a ningún jefe ni oficial, aunque los más comprometidos –con Lavalle a la cabeza- se vieron obligados a escapar a Montevideo o Córdoba por las iras populares. Pero les exigió lealtad a federalismo. Estableció la conscripción obligatoria, sin privilegio de clases, y remontó la tropa hasta 10.000 hombres. El 4 de enero de 1831 los delegados de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos firman el llamado Pacto Federal. Después de dejar sentado -pese a la “Liga Militar”- “que la mayor parte de los pueblos de la república han proclamado del modo más libre y espontáneo la forma de gobierno federal”, el pacto firmado entre José María Rojas y Patrón por Buenos Aires, Domingo Cullen por Santa Fe y Antonio Crespo (que había sustituido a Miranda) representando a Entre Ríos, decía: 1º) Los gobiernos de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe ratifican y declaran en su vigor y fuerzas los tratados anteriores celebrados entre los mismos gobiernos en la parte que estipulan la paz firme, amistad y unión estrecha y permanente, reconociendo recíprocamente su libertad, independencia, representación y derechos. El 4 de febrero, Rosas, por su ministro Anchorena, precipitó la guerra contra la Liga del interior. Un manifiesto mencionaba la revolución del 1 de diciembre. El fusilamiento de Dorrego, el terror implantado y finalmente el dominio de Paz en Córdoba y las provincias del interior por “la energía del crimen y la insolencia y crueldad del despotismo”. Rosas había conseguido levantar un poderoso ejército de cerca de diez mil hombres –el mayor reclutado hasta entonces-, que acampó en las inmediaciones de San Nicolás: era el ejército de reserva que marcharía a las órdenes del ministro de guerra, Balcarce, y según las directivas del comandante en jefe de la guerra, Estanislao López, establecido en Calchines con dos mil dragones armados por Buenos Aires. También armó Rosas 350 jinetes que puso a las órdenes de Facundo Quiroga: fue la División Auxiliar de los Andes que ganaría una magnífica campaña. Cayó repentinamente en Río Cuarto el 5 de marzo tomándola después de tres días de lucha; Pringles, que la defendía debió escapar a San Luis, siendo muerto en El Morro. En abril, la situación de Paz era comprometida. Fracasados los intentos de Lavalle en Entre Ríos, derrotado Videla Castillo, en poder de los federales las provincias andinas, amagada Córdoba por las montoneras de los Reinafé y las tropas regulares porteñas de Angel Pacheco que había conseguido llegar a Fraile Muerto (Bell-Vile), su derrota inevitable se produciría al unirse el ejército porteño de reserva mandado por Balcarce, con las tropas de López. No tenía retirada porque Quiroga avanzaba por Ischilín en el oeste. Al atardecer del 10 de mayo, mientras el general Paz recorría las inmediaciones del fortín de El Tío, por error se acercó a una partida enemiga, siendo tomado prisionero al ser boleado su caballo. La prisión de Paz era un tremendo y definitivo contraste para la revolución unitaria. El 5 de junio Juan Felipe Ibarra “apenas liberada Santiago del Estero de las cadenas” expresará el propósito de incorporarse a la liga federal que formalizará el 20 de agosto restablecida su legislatura; en la misma fecha se agrega Córdoba; Mendoza lo anuncia el 9 de agosto; el 1 de octubre lo haría La Rioja. El gobernador interino de Tucumán escribe el 5 de abril (de 1832) que no ha podido formalizar la incorporación por no haberse instalado la junta de representantes; lo hace el 8 de julio “aceptando todos los artículos comprensivos en el tratado celebrado el 4 de enero pasado”. El 13 de abril (1832) se suma San Luis; el 4 de julio, Salta; el 3 de septiembre, Catamarca, San Juan en mayo de 1832 se consideraba perteneciente a la liga federal. De ese conjunto surgió la “Confederación Argentina”. Rosas usó con largueza las facultades extraordinarias mientras duró la guerra. Terminada la guerra se hizo una gran campaña por la devolución de las facultades extraordinarias. Rosas, salvando su opinión, acabó por ceder: la “parte más ilustrada e influyente, aunque la menos numerosa, lo quiere”, dijo devolviendo las facultades extraordinarias a la legislatura el 7 de mayo. En septiembre la comisión de negocios constitucionales de la junta proyecta modificar la ley del Poder Ejecutivo dando a los gobernadores el poder de legislar en caso de urgencia. El proyecto fue rechazado el 15 de noviembre. Como consecuencia de la devolución de las “extraordinarias” los presos políticos fueron dejados en libertad, y muchos exilados volvieron al país, entre ellos Florencio Varela llegado el 1 de diciembre. El 6 de diciembre de1832 terminaba el período de gobierno. El 5 la junta votó al reemplazante: hubo 29 sufragios por la reelección de Rosas y 7 por otros candidatos. La barra vitoreó al Restaurador y el cuerpo señaló el 8 para que prestase nuevo juramento. Rosas renuncia ante la insistencia de la legislatura que en 3 veces le pide que acepte su reelección. Surge el nombre de Juan Ramón Balcarce, ministro de guerra y hombre de la confianza de Rosas. Se hace cargo como gobernador el 17. Al recibir el bastón de manos de Rosas promete “no olvidar en el período de mi magistratura un modelo tan digno de ser imitado (Rosas) y presentarlo a mis compatriotas con el testimonio más justificativo de los sentimientos de un verdadero republicano”. Fin de la primera parte (continuará). Fuente: http://www.juanmanuelderosas.org.ar/historia.asp 2da parte: http://www.taringa.net/posts/info/1019466/Biografía-de-Juan-Manuel-de-Rosas-(2da-parte).html
Estimados Taringueros, hago uso de este medio para pedirles ayuda, no para mi, sinó para un gran hombre, conocido para mucho de uds., el ilustre: Enrique Symns.Para aquellos que no lo conocen, simplemente usen el buscador de Taringa o de Google... verán quién es, que hizo y hará... si sale de esta.De fuente directa sé que está pasando un momento muy jodido económicamente y de salud (tiene una diabetes avanzada). Al parecer, en la Rock and Pop se olvidaron quién es y que hizo, y los amigos... también.Así que aquellos que quieran colaborar con algo de comida, medicamentos, o cualquier contribución, por favor contáctense conmigo por PRIVADO, que les pasaré los datos de la pensión dónde está alojado (está en el barrio de San Cristobal), para hacerle llegar su caridad o para comunicarse con él o para darle trabajo.Recuerden que es para salir de una MUY jodida que está pasando el viejo Symns.Disculpen las molestias, pero mi ayuda no creo que sea tan grande como para solventar las necesidades del gran Symns, por eso les pido esta humilde colaboración.A los moderadores, les pido por favor que no borren el post, que cualquier cosa me contacten en los privados para modificar algo o lo que sea.Y no dejen puntos a este post, por favor.Saludos y millones de gracias a quienes puedan colaborar.Sergio, el Parapsicólogo.
Aclaración básicas antes de leer la guía. * La salvia puede ser utilizada como una "droga" visionaria. * No es una planta ilegal ni su consumo está penado en ninguna parte del mundo. * El uso de esta planta como narcótico queda bajo responsabilidad de cada uno. NOCIONES BASICAS DE SALVIA DIVINORUM Salvia divinorum es una planta que es una de las muchas especies de salvia. Las salvias verdaderas son miembros de la familia de la menta. Por tanto, Salvia divinorum está en la familia de la menta. Es una hermosa planta de hogar (y puede ser cultivada simplemente por esa razón), pero la mayor parte de quienes cultivan esta planta están interesados en sus fascinantes efectos psicoactivos. El nombre Salvia divinorum significa 'Salvia de los Adivinadores'. Bajo las condiciones correctas, tomada de la forma correcta, la Salvia produce un estado único de 'trance divino'. Por cientos de años ha sido utilizada en ceremonias religiosas y curativas por los Indígenas Mazatecas, quienes viven en el estado de Oaxaca, en México. Al día de hoy (14/5/99) ni la Salvia, ni la substancia Salvinorin-A que contiene están regulada en los Estados Unidos. Es legal cultivar, comprar y vender plantas de Salvia o sus hojas. Los efectos de la Salvia son muy diferentes de aquellos del alcohol; pero como el alcohol, limita su abilidad para conducir y reduce su coodinación. Conducir bajo la influencia de Salvia es muy estúpido. Salvia divinorum es tanto similar como diferente de otras substancias que afectan la mente. En muchas formas Salvia divinorum está en una clase por sí misma. Ninguna otra hierba, ninguna otra droga, es realmente muy similar a la Salvia. La Salvia no es 'mariguana legal'. No es 'acido legal'. Salvia es Salvia. Es una 'hierba visionaria' única. La Salvia contiene una substancia química llamada salvinorina. La Salvinorina causa efectos alteradores de la mente. No está químicamente relacionado con LSD, DMT, Ecstasy, THC o cualquier otra droga. No es un alcaloide. Aunque no forma hábito, la salvinorina pura es extremadamente fuerte. Dosis de solamente algunos cientos de microgramos (millonésimas de un gramo) tendrán un efecto y dosis superiores a 1 miligramo (1/1000 de un gramo) son demasiado para ser manejadas por la mayoría de personas. Afortunadamente la hoja de Salvia es cientos de veces más débil que la salvinorina pura. Esto hace mucho más fácil usar con seguridad hojas de Salvia de lo que sería usar salvinorina pura. El uso de hojas de Salvia es físicamente bastante seguro. Nadie ha muerto nunca de una sobredosis de Salvia. La Salvia no es un estimulante, un sedante, un narcótico, ni un tranquilizante. Como los psicodélicos puede inducir visiones. Pero difiere de los llamados 'psicodélicos clásicos' (LSD, psilocibina y mescalina) en muchas formas. Nadie sabe cómo la salvinorina actúa en el cerebro. Sabemos que trabaja en forma diferente a cualquier otra substancia conocida. LA SALVIA NO ES UNA DROGA PARA FIESTAS Esto es importante de entender. La mayoría de las personas no encuentran que la Salvia sea divertida en la forma que el alcohol o la mariguana lo pueden ser. Si usted trata de irse de fiesta con la Salvia, probablemente no pasará un buen rato. La Salvia es una hierba que modifica la conciencia, que puede ser usada en un viaje visionario o en un ritual curativo. En el lugar correcto, la Salvia hace posible tener visiones. Es una hierba con una tradición de uso sagrado; una hierba para meditación profunda. Es mejor al ser tomada en una habitación silenciosa, con poca luz, ya sea solo (si un cuidador no es necesario – ver abajo), o con uno o dos buenos amigos presentes. Es tomada en silencio o (algunas veces) con el sonido de alguna suave música placentera. VIAJES CON SALVIA - ¿QUE ESPERAR? Los viajes con Salvia pueden ser fuertes o débiles. Esto se mantiene tanto para hojas masticadas como para hojas fumadas. La fuerza del viaje dependerá de cuánto usted tome, la forma en que la tome y la química individual de su cuerpo. Los viajes con Salvia difieren de aquellos producidos por cualquier otra droga o hierba. La Salvia tiene muchas ventajas sobre otras hierbas visionarias · Usted no puede tomar una sobredosis fatal de hojas de Salvia · La Salvia no forma hábito · La Salvia es legal · Usted rápidamente regresa al estado normal · La Salvia rara vez causa resaca Ruido y distracción interferirán con el viaje. Cuando se está con Salvia ver televisión no es nada placentero; estar sentado alrededor de una fogata en el bosque de noche, es maravilloso. Usted no debe estar en público cuando use Salvia. Realmente no estará en capacidad de manejarlo. Especialmente si usted no está acostumbrado a la Salvia o está tomando alguna potente preparación, como un extracto, debe tener un cuidador sobrio con usted, para asegurarse de que no hará nada peligroso, como botar candelas encendidas o salir por una ventana. Si la Salvia es fumada, los efectos llegan muy rápido, en menos de un minuto. Si es masticada, los primeros efectos llegan en cerca de 15 minutos y los efectos totales alrededor de los 30 minutos. Usualmente un viaje con Salvia dura de 15 minutos a una hora. Ocasionalmente los viajes pueden durar hasta 2 horas. Es importante no conducir o usar maquinaria por bastantes horas luego de que el viaje parezca haber terminado. La mayoría de las personas no sufren resaca por la Salvia, aunque algunas personas reportan ocasionalmente un suave dolor de cabeza. Si la Salvia es fumada, el humo puede irritar sus pulmones. Los viajes con Salvia parecen ocurrir en niveles. La llamada escala S-A-L-V-I-A ha sido hecha para calificar los viajes. Cada letra de la palabra SALVIA representa un nivel de viaje. Algunos viajes solamente alcanzan el nivel 1, otros alcanzan niveles más altos. Nivel 1 – Sonrisas – efectos suaves, en algo similar a una dosis baja de mariguana --- interés en texturas visuales, risa Nivel 2 – Alteración de los procesos de pensamiento Nivel 3 – LSD – efectos psicodélicos similares, como visiones de patrones coloreados con sus ojos cerrados y cambios en la forma de su cuerpo. Los sonidos pueden ser vistos como colores Nivel 4 – Viajero – viajes 'shamanísticos' de ensueño a otros lugares y tiempos. Esta es la etapa de la 'alfombra voladora' Nivel 5 – Identidad perdida – experiencias místicas. Fusión con otras cosas o con el universo. Pérdida de su identidad personal. Nivel 6 - Anestesia – Esto solo ocurre cuando usted ha tomado una dosis que es demasiado alta. La conciencia es perdida por bastantes minutos. Usted puede o no caerse. Puede ocurrir sonambulismo. Posteriormente usted no recuerda lo que hizo. ¡Usted no quiere alcanzar este nivel! No tiene nada que lo recomiende. METODOS DE USO La Salvia nunca es tomada por inyección. Hay muchos métodos diferentes de uso. Bastantes serán discutidos aquí. METODOS TRADICIONALES MAZATECAS Los dos métodos tradicionales Mazatecas son algo ineficientes, por el hecho de que requieren muchas más hojas que los otros métodos, pero son muy seguros. Tradicionalmente las hojas son tomadas en una habitación semi-obscura, como parte de una ceremonia curativa o religiosa. Al menos una persona sobria está presente, para cuidar a las personas que han tomado Salvia. · Una bebida a base de agua, hecha de hojas frescas molidas, es una de las formas tradicionales Mazatecas de usar esta hierba. Requiere de gran cantidad de hojas frescas y su sabor no es placentero, por lo que este método es rara vez usado por los no-Mazatecas. La salvinorina es pobremente absorbida por el estómago, por lo que requiere enormes cantidades de hojas el hacer que la bebida sea efectiva. Pero realmente funciona y los viajes duran más tiempo que con cualquier otro método. · Masticar y tragar un número grande de hojas frescas es el otro método Mazateca. Cuando ésto es hecho, las hojas son molidas en la boca lentamente por cerca de 1/2 hora. Aunque las hojas masticadas son tragadas, el mayor efecto es obtenido de la salvinorina que es absorbida a través del tejido fino de la boca durante el masticado. Esta es una forma menos eficiente de masticar Salvia que la del método del cilindro (ver abajo). La mayoría de las personas encuentran el masticar hojas frescas desagradablemente amargo y hasta nauseabundo. METODOS MODERNOS · METODO DEL CILINDRO Una bola de hojas enrolladas es hecha. Esto es llamado un cilindro. Es para ser masticado. Las hojas son masticadas lentamente, cerca de una masticación cada 10 segundos. El cilindro es mantenido bajo la lengua entre cada masticación. Conserve el cilindro que está siendo masticado y el jugo que se forma por media hora en su boca. Si es posible, manténgalo sin escupir ni tragar. Entonces, luego de que la media hora de masticado pasa, escúpalo todo. Tenga a mano un recipiente donde escupir así como una toalla. La saliva con Salvia mancha las alfombras, por lo que debe asegurarse de que el recipiente no se derrame. Aunque los cilindros pueden ser hechos de hojas secas o frescas, aquellos hechos con hojas secas son menos amargos. Para hacer un cilindro de hojas secas pese de 2 a 4 gramos de ellas. Balanzas con la precisión adecuada cuestan de $20 a $50. Si usted no tiene balanza cuente de 8 a 16 hojas grandes enteras. Ponga las hojas en un recipiente pequeño con agua fría por 10 minutos. Una vez que las hojas están húmedas sáquelas del agua, escurra el exceso de agua de ellas y enrróllelas en un cilindro. Algunas personas no realizan este proceso de remojado cuando están apresurados, pero masticar hojas secas puede ser poco placentero. Si lo desea, puede endulzar el cilindro con azúcar, miel, extracto de Stevia o 'Equal'. Esto lo hará menos amargo y más placentero. Si son usadas hojas frescas en lugar de secas, usted necesitará de 8 a 16 hojas grandes. El efecto de los cilindros de Salvia pueden ser significativamente incrementados con el tratamiento previo de su boca en una forma especial para incrementar su abilidad de absorber salvinorina. Para ésto usted necesitará un cepillo dental y un enjuague bucal que contenga menthol y alcohol, tal como Listerine Cool Mint, (o cualquier otra marca que contenga alcohol y menthol). Cepille todo el interior de su boca, incluyendo el tejido fino bajo su lengua y la parte superior de la superficie de ésta. Esto remueve capas de células muertas normalmente presentes. No cepille tan duro como para causar sangrado. Luego enjuáguese con el enjuague bucal por al menos 30 segundos. Asegúrese de aplicar enjuague bucal en toda su boca, incluyendo bajo su lengua. Después de ésto escupa el enjuague bucal y enjuáguese una sola vez con agua. Usted experimentará muy poco efecto durante los primeros 12 a 15 minutos de masticación. No se desaliente por ésto. Los efectos totales son usualmente sentidos a los 30 minutos (al tiempo que usted escupe el cilindro), los que permanecen en tal nivel por cerca de 20 minutos más, para luego empezar a disminuir. El viaje completo rara vez dura mucho más de una hora y cuarto, pero ésto varía. · FUMADO Las hojas secas pueden ser fumadas en forma similar a como la mariguana es fumada. Necesita un calor alto y ser inhalado profunda y rápidamente para optimizar el efecto, pues la salvinorina requiere de altas temperaturas para ser vaporizado. Las hojas pueden ser fumadas en una pipa de tabaco corta, en una pipa de agua o en una pipa de vapor. Llene una pipa de regular tamaño con hojas. Use un encendedor manual de butano que se apague una vez que usted deje de presionarlo, no un cerillo. Tenga un cenicero grande o un recipiente resistente al calor donde poner la pipa cuando sienta que ha tenido suficiente. Recuerde que, cuando viaja, usted puede olvidar que está sosteniendo un pipa encendida. Podría dejarla caer, causando un fuego. Aunque muchas personas ignoran el consejo, es mejor tener a un cuidador presente cuando se fuma. Los primeros efectos se notarán dentro del minuto siguiente a la inhalación. Los efectos totales ocurren cerca de los 3 minutos. La duración total del viaje puede ser menor a 1/2 hora o tan larga como una hora. - Fumar extracto 5x es otro método de fumar Salvia. El 'extracto 5x' consiste de hojas de Salvia a las que les ha sido agregado un extracto que contiene salvinorina. Esto incrementa el contenido de salvinorina de las hojas. El extracto 5x es cerca de cinco veces más fuerte que las hojas no tratadas. Esto es bastante fuerte. No debe ser fumado sin un cuidador presente. La dosis requerida puede ser muy pequeña, menos de 100 mg. de extracto 5x puede ser todo lo que usted necesitará. - Es posible vaporizar hojas o extracto en un vaporizador especial que calienta el material sin quemarlo. La vaporización es extermadamente potente y puede fácilmente conducir a serios problemas. Cualquiera utilizando la vaporización DEBE absulutamente tener a un cuidador presente. Muchos vaporizadores comerciales hechos para tabaco o mariguana no funcionarán con Salvia. Vaporizadores especiales para Salvia pueden ser construidos con facilidad, pero la vaporización no es para aquellos novatos en Salvia. - La vaporización de salvinorina pura también es posible. Esto es extremadamente peligroso, al ser muy fácil vaporizar demasiada salvinorina y sobredosificarse. Para la vaporización segura de salvinorina se requiere el pesado de la dosis en una balanza química muy precisa, capáz de pesar la salvinorina en microgramos (millonésimas de un gramo). Esas balanzas analíticas cuestan más de $1000. ¡La vaporización de salvinorina definitivamente no es para principiantes! ¿CUAL METODO ES MEJOR? Existen pros y contras para cada método. Algunas personas reportan que el cilindro dá un viaje más fuerte, profundo y visionario que el fumado. Otras reportan que masticar hojas no funciona para ellos, pero fumar sí. Para aquellos que consiguen un efecto muy pequeño de cualquiera de los métodos, ambos pueden ser combinados. Primero mastique un cilindro y luego, después de escupir, encienda una pipa. Si usted actualmente fuma tabaco o mariguana, probablemente preferirá el fumado. Si usted es un no-fumador, probablemente preferirá el método del cilindro; fumar cualquier cosa, incluso Salvia, no puede ser bueno para sus pulmones. A diferencia del fumado, un cilindro no daña sus pulmones. Se requiere mayor cantidad de hojas para un viaje con cilindro que para un viaje con fumado. Si usted tiene muy poco material disponible, el fumado puede ser una forma de conseguir un viaje con la pequeña cantidad que posee. Los viajes con cilindro vienen más lentamente pero duran mayor tiempo. Por tanto son mejores para explorar el mundo de la Salvia. Son mejores para una meditación profunda. Hasta que sepa cuán sensitivo es usted hacia la Salvia no experimente con extractos, vaporizadores o salvinorina. Masticar el cilindro o fumar hojas será suficiente para llevar a muchas personas hasta el nivel 5. No hay necesidad para esas personas de experimentar con formas más fuertes y peligrosas de tomar Salvia. Hay algunas personas que incluso luego de muchos intentos encuentran que aún son 'cabeza-duras' para la Salvia. Ellas nunca experimentan mucho más que un ligero efecto del fumado de hojas o de la masticación de un cilindro. Algunos de esos cabeza-duras lograrán resultados satisfactorios si mastican un cilindro y luego, fuman inmediatamente después de escupirlo. Otras encontrarán incluso ésto inefectivo. Para ellas, un extracto 5x o el uso de un vaporizador, podría merecer la exploración. Tales cabeza-duras son una minoría. Vea cuán sensitivo es usted antes de arriesgarse con esos métodos más fuertes. Si usted tiene una sencibilidad normal hacia la Salvia, esos métodos extremos deben ser evitados. Con un poco de práctica, masticar el cilindro, fumar o combinar ambos métodos trabaja suficientemente bien para la mayoría. Muchas personas hallan que toma varios encuentros con la Salvia antes de que una experiencia significativa ocurra. Así que no se etiquete a usted mismo como un cabeza-dura demasiado pronto. CUIDADORES Y SEGURIDAD ¿CUANDO NECESITA USTED UN CUIDADOR? Un cuidador es absolutamente esencial si usted está tomando dosis en las cuales se pueda asustar, confundirse, dañarse, caer, incendiar su casa o hacer cualquier cosa que pudiese dañar a otros. Tenga a un cuidador presente si usted es nuevo en la Salvia, cuando está experimentando con una forma más fuerte de las que ha usado anteriormente o está usando una forma más poderosa de tomarla. Un usuario experimentado de Salvia que está masticando un cilindro, puede frecuentemente escoger hacerlo solo, lo cual puede ser lo bastante seguro. Pero tener un placentero, sensitivo y sobrio cuidador es un requisito absoluto si está utilizando vaporización, fumando hojas potenciadas con extracto o utilizando salvinorina pura. Fumar las hojas usualmente cae en términos medios de riesgo. Use su buen juicio. Muchas personas lo han hecho sin un cuidador, pero éste no es mala idea. ¿QUE DEBE UN CUIDADOR SABER Y HACER? El cuidador debe recordar que sin importar cuán loco actúe el viajero, los viajes de Salvia son de corta duración. No debe llevar al viajero a la sala de emergencias. Debe mantener al viajero seguro y esperar a que termine su odisea. Si no puede mantener al viajero seguro, conseguir ayuda. De otro modo, debe mantener el asunto en privado. En un lapso de cerca de una hora (usualmente mucho menos) el viajero regresará a la normalidad. Es muy valioso mantener ésto presente cuando las cosas se ponen difíciles. Ayuda el haber probado la Salvia antes de ser un cuidador para otra persona. La experiencia con otros psicodélicos puede no ser tan útil. El cuidador debe saber que la Salvia es diferente de ellos. Tocar para 'aterrizar' al viajero trabaja para algunos viajes con LSD, pero puede ser muy amenazante para alguien en un viaje con Salvia. Si planea tocar al viajero, se debe aclarar con él ANTES de que el viaje inicie. LOS TRABAJOS DEL CUIDADOR El cuidador tiene tres trabajos. El trabajo principal es mantener al viajero a salvo y mantener a aquellos alrededor de él a salvo. Esto viene antes que todo lo demás. Los peligros principales son físicos, no emocionales. Su trabajo es de guardián, no de psicoterapeuta. No debe utilizar fuerza física a menos de que nada más dé resultado. El uso de fuerza física puede resultar en el viajero o el cuidador siendo lastimados. Podría ser malinterpretado como un ataque. Nunca debe dejar que la Salvia sea usada si armas de fuego, cuchillos o cualquier objeto peligroso está presente. Debe tomer las llaves del automóvil del viajero para resguardarlas antes de que inicie el viaje. Mantener al viajero seguro de caídas, golpes en la cabeza, objetos filosos, salir por las ventanas, deambular en las calles, llamas, superficies calientes y objetos rompibles. Pero debe dejar al viajero moverse solo en un área segura. No tratar de restringirlo físicamente, a menos que sea absolutamente necesario. Redireccionarlo. Hablar suavemente. Gentilmente retirar los objetos peligrosos. Utilizar el menor contacto físico posible (el viajero confundido puede pensar que el contacto es un ataque o violación y reaccione hacia el peligro imaginado). El cuidador podría tener que manejar intrusiones inesperadas de extraños u otras situaciones sociales torpes. El segundo trabajo del cuidador es reasegurar. Casi siempre, la repetición de explicaciones simples pueden ayudar a un viajero asustado, por ejemplo, "Estás seguro, no dejaré que nada te haga daño.", "Sólo estás teniendo un mal viaje, te sentirás mejor en unos minutos.", "Tu nombre es........", "Yo soy ti amigo........". Si no es preciso hablar, permanecer callado. El silencio es casi siempre menos amenazante para el viajero confuso, que el tratar de descifrar lo que el cuidador está diciendo. El tercer trabajo del cuidador es ayudar al viajero a recordar posteriormente el viaje. Hay muchas formas. Usar un cuaderno de notas y registrar todo lo que el viajero dice y hace. Más tarde puede preguntarle acerca de lo registrado. Esto puede refrescar la memoria del viajero respecto a lo que ha experimentado. Otra técnica, en caso de que el viajero no esté muy ido como para hablar durante el viaje, es preguntarle repetidamente "¿qué estás experimentando ahora?". Un cuaderno de notas o un grabador pueden ser usados para registrar las respuestas. Debido a que algunos viajeros preferirán que el cuidador permanezca en silencio y no registre nada, se debe aclarar lo que se hará previamente. GUIAS DE SENTIDO COMUN · NUNCA USE SALVIA SI HAY ARMAS DE FUEGO PRESENTES. Nunca use Salvia cuando hayan cuchillos al alcance. · NUNCA MANEJE CUANDO TOME SALVIA · Escoja el momento y lugar para el viaje cuidadosamente. La privacidad y la seguridad son indispensables. Sea muy cuidadoso con las alturas y llamas vivas como las de las candelas. No tome Salvia cuando pueda ser interrumpido por llamadas telefónicas, visitas, mascotas, niños, etc. Apague su teléfono y programe la máquina contestadora para grabar las llamadas silenciosamente. Usted podrá responder las llamdas en un par de horas, una vez que esté sobrio. · Piense bien qué cantidad tomará y cómo la tomará. · Luego de que todo el material de fumado esté con seguridad apagado acuéstese en una cama, en un colchón o en alguna carpeta. Usted está mucho más seguro acostado de lo que estaría deambulando por ahí. Permanezca tranquilo por el resto del viaje. Se puede viajar mejor con los ojos cerrados. · Tenga a un cuidador (esto es especialmente importante si usted es nuevo con la Salvia, está tomando una alta dosis, está fumando extracto o está usando un sistema de ingestión muy potente, como la vaporización). · Ofrézcase para cuidar de otros. · Si usted tiene problemas de salud mental, no tome Salvia sin consultar antes con su terapeuta o doctor. · Practique y promueva el uso responsable de la Salvia. No la dé a menores de edad o a personas violentas o inestables. No la comparta con extraños. Sepa bien a quién se la está dando y por qué la desean usar. ¿Por qué buscarse problemas? · Nunca tome Salvia mientras trabaja o está en público. Manténgala en privado. No es para conciertos. No es para fiestas grandes. · No mezcle la Salvia con alcohol. Evite mezclarla con otras drogas. Si bien usuarios experimentados han probado combinaciones, las mismas no son para principiantes de Salvia y es ciertamente más riesgoso que simplemente usar Salvia sola. · Sea en extremo cuidadoso con fuegos – candelas, encendedores, fuego, etc. cuando use Salvia. · Sea muy cuidadoso respecto a utilizar extractos vaporizados, hojas vaporizadas o al fumar hojas fortalecidas con extracto. Esas actividades requieren de la presencia de un cuidador. Masticar cilindros o fumar hojas es mucho menos propenso a producir comportamiento descontrolado. · Nunca use salvinorina pura a menos que usted cuente con las balanzas extremadamente pricisas que se necesitan para pesar las dosis medidas en microgramos y sepa exactamente la cantidad que puede tomar en forma segura. Aún en el caso de que reúna estos requerimentos, se debe contar con un cuidador presente. LA PLANTA Y SU CUIDADO Si usted cultivará su propia Salvia, debe leer ésto. Si usted prefiere comprar hojas secas, puede no leer esta sección. La Salvia divinorum es una planta semi-tropical perenne. Esto significa que puede crecer año tras año, pero solamente si no es expuesta a temperaturas de congelación. Es una planta verde con hojas grandes y un tallo verde, grueso, carnoso y cuadrado distintivo. Puede crecer muchos metros de altura si las condiciones son favorables. Cuando crece lo suficiente, las ramas se doblarán o quebrarán y pueden producir raíces si entran en contacto con tierra húmeda. Aunque la Salvia divinorum puede florecer bajo condiciones de luz natural, casi nunca produce semillas que germinen. Por tanto, la planta es diseminada por cortes. Las hojas son ovaladas, ligeramente serradas y pueden ser bastante grandes (hasta 9 pulgadas de largo). Son por lo general color verde esmeralda, pero pueden ser verde amarillento e incluso amarillas. Están frecuentemente cubiertas con una fina capa de bellos muy cortos (pubescencia), que dan a las hojas una apariencia similar al satín bajo la influencia de ciertas fuentes de luz. Las plantas son amantes del agua, pero crecen mejor en sombra parcial, en un suelo bien humedecido pero bien drenado. Las raíces no deben permanecer inundadas o podrían pudrirse, matando la planta. La Salvia divinorum puede ser cultivada en interiores en cualquier clima. Es una hermosa planta para el hogar. Usted puede cultivar Salvia divinorum en exteriores durante todo el año, si usted vive en un clima húmedo semi-tropical, con un suelo bien drenado pero bien húmedo, con un alto contenido de materia orgánica. Si usted vive en un clima más frío o seco puede aún cultivar la Salvia en exteriores, pero deberá hacerlo con algún cuidado, asegurándose de que está protegida de la congelación, siendo regada frecuentemente y humidificada cuando la humedad del ambiente es baja. La Salvia no sobrevivirá al congelamiento. Puede ser cultivada en exteriores, en recipientes que puedan ser introducidos cuando hace demasiado frío (abajo de 40 grados Fahrenheit). De esa forma puede ser cultivada en exteriores en el verano y en interiores en invierno. La Salvia le dirá cuándo se está secando demasiado – sus hojas se caerán. Asegúrese de humedecerla al primer signo de pérdida leve de hojas, no deje que la planta pierda muchas hojas. El suelo debe drenar bien pero debe mantenerse húmedo. Si planta la Salvia en recipientes, ASEGURESE DE QUE EL RECIPIENTE ES GRANDE, CUANTO MAS, MEJOR. Al duplicar el diámetro del recipiente se puede incrementar el campo de producción de hojas en más de cuatro veces. Aunque su disponibilidad de espacio pueda limitar el tamaño posible del recipiente, use el más grande posible. Debe tener huecos para el drenaje. Colocar piedrecillas (o pedacitos de estereofón) en el fondo del recipiente ayudará a promover el drenaje, por lo que evitará la pudrición del la raíz. El suelo vendido para sembrar trabajará bien. Agregar vermiculita o perlita al suelo utilizado es bueno pero no indispensable. La Salvia necesitará fertilizante. No hay ninguno que sea claramente mejor. Resultados satisfactorios pueden ser obtenidos con diferentes productos. Algunos de ellos son: · Scotts All-Purpose Plant Food (Alimento para plantas todo propósito) (18-13-13) ligeramente esparcido en el suelo alrededor de la planta una vez cada seis semanas. · MirAcid agregado a el agua una vez por semana (1/4 de cucharada por galón) · Peters Professional Soluble Plant Food (Alimento soluble profesional para plantas)(15-30-15) agregado a el agua una vez por semana (1/4 de cucharada por galón) Menos recomendables son: · Emulsión de pescado (es útil sólo para uso en exteriores, pues tiene muy mal olor) · Extracto de huesos (¡las mascotas pueden escarbar su Salvia si lo usa!) Si cultiva la Salvia dentro de su casa saque las plantas cuando esté suficientemente tibio y permita que les caiga la lluvia. Esto evitará que se hagan formaciones salinas en el suelo que podrían matar su planta. La Salvia divinorum puede estar bien en una variedad diferente de condiciones de luz. Está mejor con algunas horas de luz solar parcial al día. Puede estar bien creciendo en interiores cerca de una ventana. Puede resistir mayor cantidad de luz solar si se mantiene bien húmeda. También puede soportar sombra profunda moderada. Cuando se varíe la contidad de luz o humedad, debe ser hecho gradualmente. Dándose tiempo suficiente, la Salvia es muy adaptable, pero puede tomar semanas para que se acostumbre a un nuevo ambiente. Muchas pestes pueden atacar a la Salvia. La mosca blanca en un gran problema para las plantas cultivadas en invernadero. Afidos, babosas, orugas, ácaros e insectos mayores pueden también dañar sus plantas. La pudrición de raíces y tallo pueden ser problemas. Manchas fungales pueden aparecer en las hojas. No es conocido cuáles virus de plantas pueden atacar la Salvia divinorum, pero probablemente algunos lo hacen, pues muchos atacan otras salvias. Los áfidos e insectos mayores pueden ser removidos con una mota de algodón sumergida en alcohol isopropílico (para fricciones). El daño de las babosas puede ser reducido al cultivar la Salvia en recipientes elvados sobre una repisa. Algunas pueden aún llegar y atacar sus plantas. Mantenga vigilancia sobre esas resbalosas plagas. ¡Una sola babosa puede comer una tremenda cantidad de Salvia! La cerveza puede ser usada para atraer y ahogar las babosas. Coloque un plato hondo con cerveza en una depresión en el suelo; el borde del plato debe estar al mismo nivel del suelo, con lo que las babosas podrán entrar en él, emborracharse y ahogarse. Los ácaros pueden ser controlados disolviendo detergente en agua para ser atomizado sobre las hojas, incluyendo la parte inferior de éstas. Repita 3 veces a intervalos de dos semanas. Precaución : ha habido algunos reportes de jabón que daña las hojas. No utilice demasiado. El uso de una manguera de jardín en exteriores, o un atomizador en interiores para aplicar agua a presión, tanto a la parte superior como intefior de las hojas, puede ser más efectivo para controlar ácaros. Su manguera de jardín es su mejor amiga al combatir la mayoría de las pestes de exteriores. Atomice las hojas suficientemente fuerte como para eliminar las pestes, pero no tanto como para dañar las hojas. No olvide atomizar el lado inferior de las hojas también. La Salvia divinorum es propagada por cortes, no por semillas. Los cortes pueden ser enraizados tanto en agua como directamente en el suelo. Aquí está cómo : ENRAIZANDO EN AGUA: Corte una rama (de 4 a 8 pulgadas de largo) que tenga algunas hojas. Inmediatamente después, colóquela en cerca de una pulgada y media de agua en un vaso pequeño de vidrio. Solamente un corte debe ser puesto en cada vaso, así las raíces que se desarrollen en un corte no se extenderán a otro. Es mejor si la rama es cortada justo debajo de un nódulo, pues los nódulos son los lugares con mayor tendencia a desarrollar raíces. Aunque no es necesario realizar el corte allí, el hacerlo tiene la ventaja de que no habrá material del tallo sumergido en el agua por debajo del nódulo, lo cual es importante, pues el tallo es más susceptible a podrirse de lo que es el nódulo. Asegúrese de que el corte es hecho con tijeras limpias o un cuchillo limpio, para que la herida no sea atacada por gérmenes y hongos que pueden causar las podrición del corte. Elimine todas las hojas grandes, pero deje algunas pequeñas. Coloque una jarra o vaso de vidrio transparente (o bolsa de plástico transparente) volteado sobre la planta, para que sirva de tienda de humedad. Colóquelo donde reciba alguna luz solar. Cambie el agua diariamente. Puede ser buena idea el usar agua hervida fría. Si el agua con que cuenta es clorada, el hervido puede eliminar el cloro. Agua sin clorar puede estar contaminada con gérmenes de enfermedades de las plantas, pero el hervido debe matarlos. El enraizado en agua es exitoso 3/4 partes de las veces (el resto de las veces el corte se pudre y muere). En dos semanas las raíces empezarán a desarrollarse. Cuando tengan de 1/2 a 1 pulgada de largo, transplántelas a suelo en un recipiente con buen drenaje. Continúe cubriendo el recipiente con una jarra o vaso de vidrio transparente (o bolsa de plástico transparente) para que sirve de tienda de humedad, hasta que la planta parezca vigorosa. Luego, gradualmente elimine la dependencia de la tienda de humedad. ENRAIZANDO EN SUELO: La Salvia puede ser enraizada en directamente en suelo. Materiales necesitados : · suelo para sembrar. · dos vasos plásticos desechables. · algo de polvo enraizador (es una hormona de enraizamiento que también contiene un fungicida) que se consigue en cualquier lugar donde vendan plantas. · una bolsa de 1 galón delgada, de plástico transparente · una liga de hule. · agua. Método : Haga algunos agujeros pequeños en uno de los vasos para el drenaje. Llene el vaso 2/3 de su totaidad con suelo para sembrar. Usando un lápiz o un dedo, haga un agujero en el suelo, de cerca de 2 pulgadas de profundidad. El suelo está ahora listo para su corte. Usted debe ahora preparar el corte. Con tijeras limpias o un cuchillo limpio corte un trozo de tallo (de 4 a 8 pulgadas de largo) de una planta saludable. Deje algunas hojas (pequeñas) en la parte superior. Elimine las hojas grandes del corte. Inmediatamente después de cortar el trozo de tallo, colóquelo en agua limpia. Realice el corte justo debajo de un nódulo, pues las raíces se desarrollarán de éste. Mantenga la superficie del corte mojada. Intruduzca el corte cerca de una pulgada arriba de la herida dentro del polvo enraizador. Sacuda para eliminar el exceso. El polvo enraizador es de alguna forma tóxico, por lo que debe lavar sus manos después de manipularlo. Coloque el corte cubierto de polvo en el agujero hecho en el suelo. Gentilmente presione el suelo alrededor del corte, manteniéndolo en su sitio mientras se rellena el agujero. Agregue agua al corte plantado hasta que alguna escurra por los orificios hechos al vaso para el drenaje. Ponga el vaso con el corte dentro del segundo vaso plástico (que está allí para atrapar el agua sobrante). Usted querrá poner una pequeña pieza de plástico o madera en el fondo del vaso exterior, el cual actuará como espaciador. Esto permite suficiente espacio para que el exceso de agua sea drenado. Coloque la bolsa de plástico transparente sobre el corte, utilizando la liga de hule para mentenerla en su lugar. La liga de hule debe estar en la parte exterior de la bolsa y la bolsa debe estar fuera de ambos vasos. La liga de hule mantiene la bolsa contra los vasos. Como la bolsa plástica actúa para conservar humedad, el humedecimiento frecuente no es necesario. Luego de varias semanas usted podrá transplantar la ahora enraizada planta a un recipiente más grande. PROCESANDO EL MATERIAL DE LAS PLANTAS Las hojas secas de Salvia divinorum pueden ser guardadas en jarras cerradas protegidas de la luz. De esta forma, las hojas pueden probablemente mantener su potencia por muchos años, quizá indefinidamente (nadie sabe cuánto tiempo). Si usted está cultivando su propia Salvia, probablemente querrá secar la hojas para su uso en el futuro. Hay muchas formas de hacerlo : Método1) Regalo de la Naturaleza Espere hasta que las hojas mueran o caigan y recoléctelas. Colóquelas en un plato dentro de un habitación con baja humedad. Voltéelas con frecuencia. Espere hasta que estén secas, entonces almacénelas. No se sabe si las hojas que caen naturalmente son más fuertes o más débiles que las hojas arrancadas de la planta. Ventaja : usted no privará a sus plantas de hojas que necesita. Desventaja : usted tendrá que esperar hasta que la planta esté lista para hacer una donación a su causa. Las hojas pueden no estar en óptimas condiciones. Método 2) Salvia Tabaco Tome algunas hojas grandes recientemente colectadas y colóquelas una sobre la otra (como acomodando hojas de papel). Entonces haga un corte a través de la pila de hojas, dejando tiras de 1/4 de pulgada. Apilelas sobre un plato en un montón. Voltéelas dos veces al día, hasta que estén secas, pero no crujientes. Ventaja : el 'tabaco' resultante se dice que produce un fumado más suave que las hojas totalmente secas. Desventaja : es posible que este secado parcial y lento resulte en hojas mas débiles, que pueden no mantenerse tan bien almacenadas como lo harían las hojas totalmente secas. Método 3) Deshidratador de Comida Seque las hojas en un deshidratador de comida, los que se pueden conseguir donde se vendan accesorios pequeños de cocina. El secado es muy rápido y efectivo. Seque hasta que todas las hojas, incluyendo el tallo estén crujientes. Toque las hojas con sus dedos para asegurarse de que están totalmente secas. Los tallos deben quebrarse si se les aplica presión. Ventajas : velocidad, secado total y conveniencia. Desventaja : costo de comprar un deshidratador. Método 4). Salvia Secada al Horno. Coloque las hojas en un plato resistente al calor. Hornéelas hasta que estén secas a no más de 150 grados Fahrenheit. Ventajas : velocidad, secado total y conveniencia. Desventajas : de algún modo en menos conveniente que usar un deshidratador de comida. Puede ser difícil mantener la temperatura del horno en un rango óptimo. Método 5). Secado con Cloruro de Calcio El cloruro de calcio está disponible en muchas ferreterías. Ponga una cantidad suficiente de cloruro de calcio en el fondo de un contenedor de plástico. Coloque una pieza de papel metálico sobre el CaCl2 y coloque las hojas a ser secadas sobre éste. Doble los bordes del papel metálico para prevenir que las hojas toquen el CaCl2. Luego cierre herméticamente el contenedor. Las hojas deberán estar secas en 2 días. Ventaja : secado muy completo y total. Desventajas : menos conveniente que otros métodos. Lento. Como sea que usted seque las hojas, colóquelas en una jarra cerrada, lejos de la luz. Un frasco de vidrio limpio con tapadera de rosca o de presión trabaja muy bien. Guardar el recipiente en un gabinete de cocina o botiquín de medicinas lo mantendrá alejado de la luz. Almacenadas de esta forma, las hojas mantendrán su potencia por muchos meses, incluso años. CIERRE Habiendo leído el presente manual, usted sabe ahora lo suficiente como para iniciar el sendero verde de la Salvia. Puede usted siempre encontrar un sendero con corazón. Puede esta sobresaliente planta-maestra guiarlo hacia un grandioso auto conocimiento, armonía, maravilla y gozo. Espero que aprovechen la info para buenos fines! fuente: http://www.salvia-divinorum.com.ar/guia.htm
Biografía de Juan Manuel de Rosas (2da parte) Expedición al Desierto El 6 de diciembre de 1832 terminó Rosas su período de gobierno y rechazó en tres oportunidades la reelección que le ofreció la Legislatura. Hacía ya unos años que había comentado la necesidad de una campaña hacia el sur para ganar tierras a la provincia y al territorio nacional y consolidar lo mucho realizado en materia de pacificación y política indígena. El plan originario de Rosas era la conjunción de fuerzas chilenas al mando de Bulnes, dirigidas hacia el sur de Chile, y en territorio argentino con fuerzas cuyanas y bonaerenses, también hacia el sur, teniendo como objetivo fundamental la eliminación del núcleo indígena de Choele-Choel, asentamiento de Chocorí, el gran intermediario de hacienda que era llevada a Chile. La colaboración chilena no pudo ser por problemas políticos en los que Bulnes se vio envuelto. El plan se rediseñó sobre la base de tres columnas, en territorio argentino, pidiendo Rosas se designase al general Facundo Quiroga, General en jefe de la Expedición al desierto, petición que la Legislatura aprobó. Las tres columnas fueron: la de la derecha mandada por el gobernador de Mendoza, general José Félix Aldao que, desde el fortín de San Carlos debería llegar a la confluencia del Limay y del Neuquén; la del centro con la jefatura del general José Ruiz Huidobro que saldría de Río Cuarto para dirigirse a Pichi Mahuida sobre el Colorado, el objetivo era batir a los ranqueles rebeldes y la izquierda, dirigida por el mismo Rosas, que ya habiendo logrado la adhesión de pampas y vorogas tendría como objetivo llegar a Choique Mahuida, encontrarse con Ruiz Huidobro y marchar sobre Choele-Choel, reducir a Chocorí y luego en unión con Aldao, seguir por el Limay hasta el Neuquén. Chocorí era considerado un simple bandolero que se servía de renegados manteniendo cautivas blancas que pagaba con alcohol a sus apresores ranqueles y voroganos, para servicio y serrallo de los suyos. De allí el lenguaje y las órdenes inusualmente violentas que dispuso Rosas contra estos grupos a quienes se buscaba exterminar o alejar definitivamente del territorio argentino. En cuanto a los objetivos generales se pueden mencionar: los de naturaleza económica, o sea la expansión productiva de 1a pampa; los de naturaleza geopolítica, es decir la ocupación oficial de territorios bien hacia el sur y oeste; la invasión enemiga sobre Patagones en la anterior guerra con los brasileros y la incursión clandestina de navíos extranjeros y balleneros en costas patagónicas así lo aconsejaban los objetivos que hacían a la seguridad y estabilidad de las poblaciones rurales. De allí el hecho que una vez desbaratadas esas bandas en su condición de estimuladores de malones e intermediarios de haciendas en su tránsito hacia Chile, se lo verá a Chocorí pedir las paces y someterse al gobierno, quien las aceptará sin rendición de cuentas pasadas, siendo racionados él y sus hijos Cheuqueta y Antiglef en los fuertes de Bahía Blanca y Azul. Con ochocientos cuyanos Aldao partió el 3 de marzo desde el fortín de San Carlos, cruzó el sur de Mendoza y entró por el oeste de la actual provincia de La Pampa. Llegó al Limen Mahuida esperando a Ruiz Huidobro, pero al saber que la columna del centro se habla replegado, pidió a Quiroga permiso para hacer lo mismo por las inclemencias del tiempo y carencia de cabalgada, sin saber que desde Bahía Blanca estaba en marcha para unírsele una columna mandada por Rosas. Aldao inició el regreso al fortín de San Carlos en el mes de septiembre, no sin antes haber tomado algunos grupos pehuenches y haber pasado el Chadileufú, batir a grupos ranqueles, rescatar cautivos, perder 30 soldados tomados por sorpresa en una avanzada y recorrer nada menos que 200 leguas haciendo exploraciones en regiones dificultosas que quedaron documentadas en meticulosos detalles topográficos. Jorge Fernández, en su tan erudita obra “Historia de los indios ranqueles”, afirma que "al caer en el olvido esta verdadera gesta militar y geográfica en época posterior, los méritos de ella fueron equivocadamente atribuidos al Dr. J. W. Day, eminente médico inglés radicado en Mendoza, que años más tarde colonizó los campos de Malargüe". Con mil hombres de La Rioja y Córdoba, el general José Ruiz Huidobro inició el avance a principios de marzo desde el fortín San Lorenzo, actual provincia de San Luis. Se dirigió a la laguna de Leuvucó, lugar de tolderías ranqueles, pero Yanquetruz había salido a efectuar un malón hacia la provincia de Córdoba. Así fue como Ruiz Huidobro se encontró de golpe con la indiada ranquelina que avanzaba en sentido contrario hacia Córdoba. El enfrentamiento se efectuó en las Acollaradas, donde se combatió con arma blanca porque la lluvia inutilizó las armas de fuego.Los 800 ranqueles de Yanquetruz que ofrecieron una seria resistencia terminaron derrotados, aunque Ruiz Huidobro no pudo consolidar su triunfo porque el jefe ranquel sabía esconderse en el desierto. Además uno de los Reynafé, oficial del ejército, era informante del cacique por lo que se hizo difícil encontrarlo. Rosas, gran organizador, contrató ingenieros como Feliciano Chiclana y Nicolás Descalzi, marinos como Thorne y Bathurst para reconocer y balizar los ríos Negro Colorado, oficiales de prestigio como Pacheco, Corvalán, Ramos, Del Valle, Hilario Lagos, del Busto, Ibáñez, Maldonado, Granada, Sosa; llevó médicos, agrimensores, más de cincuenta carretas y dos mil efectivos provistos de tres caballos cada uno, y el consiguiente arreo de hacienda para consumo. Además de los aspectos militares técnicos y científicos previstos, la organización y ejecución de la expedición por sí misma demandó una dinámica laboral de no poca magnitud. La contratación de cincuenta carretas originó un movimiento laboral que abarcó desde carpinteros hasta artesanos de distintos oficios. El día 4 de abril de 1833, en Tapalqué, Rosas recibió una carta de Cañiuquir en la que le pide, en nombre de los demás caciques vorogas, que desista de la expedición al sur. Para que se tenga alguna explicación de este pedido, al parecer insólito, del cacique mayor vorogano, tengamos en cuenta que ya para el 16 de marzo la columna de Ruiz Huidobro había batido a los ranqueles de Yanquetruz haciéndole muchas bajas: en este encuentro intervinieron reforzando a los ranqueles muchas lanzas voroganas. Es de hacer notar la disciplina que campeó en la expedición. El 9 de julio de 1833 en Médano Redondo, osas ordenó por primera vez festejos por el día de la Independencia nacional. El 13 de agosto de 1833 el joven naturalista Carlos Darwin, de veinticuatro años de edad, se presentó, procedente de Patagones, en el cuartel general de Rosas en Médano Redondo. Incorporado a la tripulación del buque inglés llamado “Beagle”, de diez cañones, capitaneado por Roberto Fitz Roy, realizaba un viaje de estudio alrededor del mundo. Desde Monte hasta Médano Redondo, en su largo recorrido, Rosas fue escalonando 21 postas atendidas por cien hombres con 600 caballos. Muchas de estas postas hoy son ciudades bonaerenses. Algo más, sin embargo, hizo el general Rosas en el desierto que no resultó tarea militar ni geográfica: fue una verdadera labor humanitaria y misericordiosa que a veces los historiadores pasan por alto.Algunos autores dan una cifra de más de tres mil cristianos rescatados, como lo atestiguaron las publicaciones de los mismos contrarios a la expedición. Otros autores hablan de más de mil quinientos, basándose en el mensaje del gobernador Rosas a la Legislatura el 31 de diciembre de 1835. Otros contabilizan mil. Rosas recomendó el rescate de los cautivos a sus jefes y exigió a los indios que lo cumplimentaron debidamente, más aún, tratándose de tribus que al ser racionadas por el gobierno debían cumplir estrictamente con esa obligación. No hubo demasiados problemas con pampas y grupos afines, pero sí los hubo con los vorogas que debían entregar las suyas y además las de los ranqueles, con quienes estaban vinculados. La morosidad de los vorogas en cumplimentar estas exigencias provocó en Rosas disgustos que expresó personalmente, por escrito y a través de sus Jefes fortineros. El cacique Rondeau, en carta del 6 de octubre de 1833 le pide disculpas porque aún no le había mandado cautivos. El 28 de enero de 1834 Rosas ordenó el regreso de la expedición. Da un último “santo”: “Al Colorado-Y al Negro-¡Adiós!” y emprende la marcha. El 25 de marzo, hallándose en Napostá se despide de sus soldados. Los expedicionarios recibieron un premio en tierras. A Rosas le entregó la Junta de Representantes la propiedad de la isla de Choele-Choel, no aceptada por entender que debía ser fiscal por su importancia estratégica y riqueza en pastos naturales. Los objetivos principales se cumplieron. Chocorí huyó y se estableció una alianza con Painé (que sucedió a Yanquetruz). Los indios quedaron pacificados y no se repetirían los malones hasta la caída de Rosas en 1852. Se había ganado para la cristiandad un territorio de 200 por 180 leguas, es decir, desde el Atlántico a la Cordillera y hasta el río Negro. Rosas conquistó el título de “Héroe del Desierto” con se le designaba hasta que comenzó a llamársele “el Restaurador”. La Vuelta de la Anarquía y el Retorno de Rosas Ante las renuncias de Rosas para el cargo de gobernador, la Cámara eligió al general Juan Ramón Balcarce (12 de diciembre de 1832), quien también renunció; pero por la insistencia de la Corporación, aceptó, asumiendo el día 17. Nombró ministros al general Enrique Martínez, a don Victorio García Zúñiga y al doctor Manuel Vicente Maza. Balcarce comunicó su ascensión al mando a las provincias, asegurándoles: "Los principios consignados por su ilustre antecesor, el brigadier general don Juan Manuel de Rosas, formarán inalterable la política del gobierno". Por desgracia, como había ocurrido en 1821 con el general Rodríguez el gobernador fue influenciado por su ministro Martínez, quien ocultamente servía a los unitarios. Pronto las provincias y el pueblo hicieron percibir su descontento. Lo más grave de la actuación del ministro de la Guerra -Martínez- fue que al iniciarse la Campaña del Desierto no envió los abastecimientos necesarios para las tropas. Por otra parte, muchos unitarios eran nombrados por el gobierno para cargos públicos y comenzaron una campaña de difamación por medio de periódicos. El 2 de enero de 1833, una expedición naval británica atacó a la guarnición argentina en el puerto Soledad, posesionándose violentamente de las islas Malvinas. La Cámara declaró cesante al gobernador y nombró en su reemplazo al general Viamonte. El 4 de noviembre de 1833 se hizo cargo del gobierno de Buenos Aires. Nombró ministros al general Guido y al doctor García. El gobernador se condujo con mesura, sin permitir que los unitarios siguieran complotando; pero los federales exigían medidas de rigor. En esos meses se conocieron en Buenos Aires gestiones que grupos unitarios realizaban en Montevideo y capitales europeas. Trataban de atraerse al gobernador López de Santa Fe; asesinar a Rosas y Quiroga, e instalar en la Argentina y Uruguay príncipes europeos que gobernarían con los unitarios, bajo la protección de España, Francia e Inglaterra. Como es de suponer, López rechazó estos planes y advirtió a Rosas. Los federales solicitaron de Viamonte que separase del gobierno y el ejército a los unitarios designados durante la administración de Balcarce; pero el gobernador no deseaba recurrir al rigor. En tal momento llegó a Buenos Aires el señor Rivadavia, y el pueblo se enfureció, no sólo porque recordaba los males provocados por la actuación anterior de aquél, sino porque estaba convencido de que venía a promover el plan que se conocía. Se pidió a Viamonte que lo expulsara, más éste se negaba, y entonces apareció como incontenible el levantamiento general. Viamonte expulsó a Rivadavia. Entretanto el plan unitario se había puesto en marcha. Infiltrados en los gobiernos de Latorre y Heredia habían provocado resentimiento entre ambos y lograron que estallase la guerra civil: Salta (general Latorre) contra Tucumán (general Heredia). Otros convencieron al gobernador de Córdoba Reinafé que Quiroga (éste se hallaba en Buenos Aires conferenciando con Rosas) se proponía atacar la provincia y destituirlo, para luego hacer lo mismo con Santa Fe y el gobernador López. Asimismo le dijeron que López, sabedor de todo esto, se había puesto de acuerdo con Ferré (gobernador de Corrientes) para batir a las fuerzas de Quiroga, pero que lo más cómodo sería hacer desaparecer al caudillo riojano. En junio (1834) renunció Viamonte. Fue electo Rosas, y éste renunció tres veces, pues estimaba que para bien gobernar necesitaba plenos poderes. Se eligió entonces al doctor Tomás Anchorena, quien tampoco aceptó, e igual sucedió con don Nicolás Anchorena y el general Pacheco, por lo cual hubo de hacerse cargo del gobierno -interinamente- el presidente de la Cámara, doctor Vicente Maza. Rosas comprendió el peligro que significaba para todo el país la lucha entre Heredia y Latorre, y cuál era su origen, por lo que pidió al gobernador (doctor Maza) que interviniese para llamarlos a concordia. El doctor Maza solicitó al general Quiroga, por ser el más prestigio caudillo del interior y respetado en todas las provincias, que se trasladase al norte en misión pacificadora. El gran riojano, pese a su enfermedad, aceptó y antes de partir conferenció con Rosas. Este le entregó una extensa carta –conocida como de la Hacienda de Figueroa- para que la mostrase a los gobernadores, en la que exponía la necesidad de mantener la paz, organizar cada provincia y recién entonces dictar una Constitución Nacional. Además, le advirtió a Quiroga que se cuidase mucho, pues sabía que se tramaba el asesinato de López, Quiroga y de él mismo, para luego imponer el unitarismo. Pero, como en el caso de Dorrego, el general riojano no creyó en ello, pues por la estima y respeto de que gozaba, supuso como imposible que lo atacasen. Rosas le dio una escolta, pero después de unas leguas Quiroga la hizo volver. El general Quiroga, aunque marchó a mata caballo, y casi sin descansar, Ilegó tarde al norte, pues Latorre había sido muerto. No obstante, realizó algunas conferencias y emprendió el regreso a Buenos Aires. Desde la partida le advirtieron que sería atacado. Al pasar por varios pueblos, se le acercaban grupos de criollos que insistían en acompañarlo, manifestándole la seguridad de que intentaban asesinarlo traidoramente. No admitió escoltas ni cambios de ruta. Como en el caso de Dorrego, iba a la muerte, pues en su valiente alma no cabía la idea de traición. Al llegar a Barranca Yaco (16 de febrero de 1835), una partida de sicarios enviada por el gobernador Reinafé y mandada por Santos Pérez atacó sorpresivamente y asesinó en forma bárbara a Quiroga, a su secretario el doctor Ortiz y al personal que lo acompañaba. La Confederación perdía el sólido sostén en el interior y Rosas al caudillo de más valioso apoyo, pues si bien el general Heredia era hábil militar, políticamente carecía de la astucia necesaria para evitar los lazos de los unitarios, y en cuanto a López, la fatiga de los años y la salud quebrantada no le permitían desplegar intensa actividad. El crimen conmovió al país entero y todos, sin distinción, fijaron los ojos en aquel que era capaz de gobernar sagazmente y con mano férrea para impedir que los unitarios, que desde hacia quince años ensangrentaban al país con asesinatos y golpes de estado, actuaran con impunidad: don Juan Manuel. La Economía en la Epoca de Rosas En 1830 había ocurrido el debate entre Buenos Aires y Corrientes sobre proteccionismo o librecambio en las reuniones previas al Pacto Federal. Volvió a ponerse de actualidad con las cartas de Leiva y Marín publicadas por Quiroga en 1832. El “Lucero” dirigido por de Angelis atacó a Corrientes por las apreciaciones de Leiva sobre proteccionismo aduanero, y Ferré a nombre de la provincia que gobernaba contestó el 29 de octubre de 1832: "La América Argentina no tomó las armas ni ha combatido por la vana jactancia de verse libres de las restricciones del sistema colonial...¿Se ha derramado tanta sangre y habéis arrostrado los argentinos la amargura de todos los infortunios para ser perpetuamente la común factoría del antiguo mundo?". En un folleto de 1832, anónimo, pero con el estilo de Ferré, se atacaba la campaña librecambista del “Lucero” con estas sensatas palabras: "...No puede ser que la benemérita Buenos Aires, cargada de laureles, hubiera derramado su sangre y sacrificado su fortuna para convertirse perpetuamente en un país consumidor de los productos manufacturados del mundo, porque esta posición es muy baja y no corresponde a la grandeza que la naturaleza le ha destinado. No puede ser que argentino alguno oiga sin irritación el proyecto de conspirar a que la nación, en la edad sucesiva de las generaciones, no sea más que una factoría que perteneciendo a todas las naciones del mundo, sea para ella misma un estado nulo, sin vigor y sin gloria propias...". La libre introducción de mercaderías extranjeras, que regía desde 1809, había llevado al marasmo a las actividades industriales del interior. Sus quejas fueron constantemente desatendidas por los directores. En 1829, bajo el interinato de Viamonte, empezó en Buenos Aires un tímido proteccionismo recargándose del 2 al 10 por ciento las tarifas aduaneras. Rosas durante su primer gobierno aumentó los aranceles a algunos productos para "proteger" -se usó el término- ciertas industrias porteñas, como la fabricación de sombreros y las tahonas de harina. Se explicó en la Junta el día 14 de noviembre de 1831, que la protección a los sombrereros -por un gravamen de $ 12 por pieza extranjera- no se extendía a las demás industrias del vestido porque aquéllos eran los únicos que trabajaban con materia prima del país y empleaban obreros criollos. La protección a los molineros -por decreto de Rosas de enero de 1831- se hacía por una tarifa móvil a la importación de harinas extranjeras, que contemplaba a la vez los intereses del productor y las conveniencias del consumidor. Cuando el precio del quintal era menor de $ 45, el arancel llegaría a $ 9, si el precio aumentaba el arancel disminuía a fin de no recargar el costo del pan de consumo. La prédica de Ferré echó fruto. En enero de 1835 al discutirse en la junta porteña la prórroga para ese año de la ley de aduana del año anterior, que mantenía las líneas generales del librecambio, Nicolás Anchorena informó por la comisión que esa política "conciliaba los intereses económicos de la provincia con los fiscales". Baldomero García le replicó que la posición política de Buenos Aires exigía contemplar primordialmente los intereses de las provincias interiores y propuso el proteccionismo sustentado por Ferré. Pero la mayoría legislativa se inclinó por Anchorena. En abril asume Rosas con la suma de poderes. Por su orden, Roxas y Patrón sostuvo en 1830 el librecambio y durante su primer gobierno habían sido pocas las reformas a la ley arancelaria de Rivadavia. Tal vez era entonces, principalmente, un hombre de Buenos Aires que compartía el poder nacional con Quiroga y López; pero en 1835 Quiroga ha muerto, y López no tenía el poder de 1832. Rosas, es ahora hombre de la Confederación y dueño virtual de sus destinos. Una de sus grandes condiciones -recalcada por Alberdi- es que "sabía escuchar" y rectificarse. En noviembre la jJunta está en receso. Rosas hace estudiar a su ministro de hacienda, Roxas y Patrón, una nueva Ley de Aduana para regir en 1836, que modificase radicalmente el régimen librecambista. En uso de la suma de poderes la promulga con su firma, refrendada por la de Roxas y Patrón. Después, al entrar en sesiones la junta el 31 de diciembre, la somete a su aprobación que naturalmente obtiene. Un doble objeto tenía la ley: la defensa de las manufacturas criollas perseguidas desde 1809 y el nacimiento de una riqueza agrícola, imposibilitada por los bajos aranceles de los granos y harinas extranjeros. En el mensaje del 31 de diciembre, dando cuenta a la junta del dictado de la ley decía: "Largo tiempo hacía que la agricultura y la naciente industria fabril del país se resentían de la falta de protección, y que la clase media de nuestra población, que por la cortedad de sus capitales no puede entrar en empleos de ganadería, carecía del gran estímulo al trabajo que producen las fundadas esperanzas de adquirir con él medios de descanso a la ancianidad y de momento a sus hijos. El gobierno ha tomado este asunto en consideración y notando que la agricultura e industria extranjeras impiden esas útiles esperanzas, sin que por ello reporten ventajas en la forma y calidad... ha publicado la ley de aduana que será sometida a vuestro examen por el ministro de Hacienda". La ley prohibía la introducción de las producciones extranjeras cuyos similares criollos estaban en condiciones de satisfacer el mercado interno: tejidos de lana y algodón, algunas manufacturas de hierro, hojalata y latón, aperos para caballos, pequeñas industrias domésticas como la elaboración de velas de sebo, escobas, artículos de hueso, etc., como también las hortalizas (menos papas y garbanzos) cuyo cultivo no era suficiente. Gravaba con el 50 % a las papas, consideradas artículo de lujo porque podían sustituirse por otras hortalizas; a las sillas de montar inglesas, cervezas y demás artículos de prescindente necesidad. Con el 35% aquellos de producción nativa insuficiente, pero que convenía estimular: carpinterías, carruajes, zapatos, ropas hechas, artículos de cuero; y en alimentos, vinos y sus derivados, quesos, frutas secas, etc. Con el 25 % las que no se hacían o cultivaban en el país, y no eran sucedáneos de producciones vernáculas. La introducción de harinas era totalmente prohibida mientras no pasase de $ 50 la fanega. Se imponía un gravamen del 24 % al azúcar para estimular la naciente industria tucumana y correntina. Las exportaciones se gravaban con el módico arancel del 4%, no aplicado a las producciones que salieran en buques del país para estimular su construcción, salvo los cueros cuya gran demanda en Europa los hacía pasibles de un gravamen del 25% que no pesaría sobre el productor criollo. Pagaban el 10 %, como derecho al consumo, la yerba y tabaco traídos de Paraguay (considerados productos argentinos), Corrientes y Misiones; en cambio la yerba brasileña oblaba el 24%, como también los sucedáneos del mate (café, té, cacao). El tabaco extranjero pagaba el prohibitivo aforo del 35%. Las demás producciones, agrícolas o artesanales, nacionales no pagarían derechos, traídas en buques nacionales. Si la leña o carbón (de Santa Fe o Entre Ríos) llegase en buque extranjero oblaría el 17 % (2). La ley no se limitaba a favorecer los intereses argentinos. Conforme a la política de solidaridad hispanoamericana, las producciones del Estado Oriental y Chile no eran consideradas extranjeras. Como consecuencia de la guerra con el presidente Santa Cruz de la Confederación Peruano-boliviana, declarada el 19 de mayo de 1837, los aranceles a la importación europea fueron aumentados en un 2% los que pagaban menos del 24%, y en 4% los superiores (31 de agosto de 1837). La evasión de impuestos que se hacía descargando en Montevideo, Maldonado o Colonia las mercaderías traídas por los buques de ultramar, transbordándolas a embarcaciones de cabotaje que las introducían "como efectos de la tierra" libres de derechos, obligó al decreto del 4 de marzo de 1836 que castigaba con un adicional del 25 %, además de los derechos que les correspondieran como efectos de ultramar, las mercaderías que se introdujesen "transbordadas o reembarcadas de cabos adentro" en los puertos del Estado Oriental. Esta medida terminó con un productivo negocio que marginaba el proteccionismo de la ley, y tenía su asiento en Montevideo. Hubo protestas oficiales del gobierno de Oribe, pero, la disposición será mantenida hasta que fue suspendida para favorecer la entrada de mercaderías de ultramar en pequeñas embarcaciones fluviales que burlaban el cierre del puerto. La ley provincial tenía un objetivo nacional. Buenos Aires abandonaba el librecambio que la favorecía internamente, y adoptaba el proteccionismo con un triple objeto: a) quitar los recelos del interior hacia el "puerto" consolidando la unión nacional; b) crear una riqueza industrial y agrícola argentina, en procura de su independencia económica; y c) hacer poco vulnerable el país a un bloqueo extranjero, como ocurriría si la entrada o salida de productos por Buenos Aires, fuese el fundamento de su vida económica. Las provincias acusaron la benéfica política. Salta votaba el 14 de abril de 1836 un homenaje a Rosas porque "la ley de aduana dictada en la provincia de su mando consulta muy principalmente el fomento de la industria territorial de las del interior de la República... es un estímulo poderoso al cultivo y explotación de las riquezas naturales de la tierra... y ningún gobierno de los que han precedido al actual de Buenos Aires, ni nacional ni provincial, han contraído su atención a consideración tan benéfica y útil a las provincias interiores"; Tucumán el 20 de abril dictaba una ley análoga por haber "destruido ese erróneo sistema económico que había hundido a la República en la miseria, anonadado la agricultura y la industria con lo que ha abierto canales de prosperidad y de riqueza para todas las provincias de la Confederación y muy particularmente para la nuestra"; Catamarca el 17 de agosto porque "la ley de aduana refluye poderosamente en el aumento de la industria territorial de la República". Idéntico pronunciamiento hubo en Mendoza, y posiblemente en todas las provincias. En el mensaje del 1 de enero de 1837 el gobierno daba cuenta a la junta que "las modificaciones introducidas en la ley de aduana a favor de la agricultura y la industria han empezado a hacer sentir su benéfica influencia... los talleres de artesanos se han poblado de jóvenes... Por otra parte, como la ley de aduana no fue un acto de egoísmo sino un cálculo generoso que se extiende a las demás provincias de la Confederación, también en ellas ha empezado a reportar su benéfica influencia".El crecimiento industrial fue considerable en tiempos de Rosas. Córdoba elaboraba zapatos y tejidos y se curtieron pieles de cabrito con tal perfección que debieron prohibirse en Francia por competir con la industria artesanal francesa; Tucumán fue famosa por sus trabajos de ebanistería, carretas, tintes, tabacos, cultivo de algodón; la industria del azúcar iniciada poco antes a título experimental, contaba en 1850 con trece ingenios que abastecían el consumo del interior y en parte el de Buenos Aires; Salta hilaba algodón, fabricaba cigarros ''tarijeños" y en menor porcentaje harina y vinos; Catamarca y La Rioja producían algodón, tejidos, aceites, vinos y aguardiente; en Cuyo los viñedos cubrían grandes extensiones, y en los talleres se hacían carretas y tejidos; tuvo excelente curtiembre, elaboración de frutas secas, y durante un tiempo fueron famosas las sederías mendocinas; siguió produciendo trigo y llevando harinas a Buenos Aires. En el litoral, Santa Fe, principalmente ganadera, tuvo plantaciones de algodón, tejedurías, maderas, carbón de leña y construyó embarcaciones en sus calafaterías de ribera; lo mismo Corrientes, que además producía tabaco, azúcar, almidón y frutas cítricas; Entre Ríos, cueros curtidos, postes de ñandubay y cal, más barata que la de Córdoba pero de inferior calidad. La protección aduanera, lejos de disminuir el tráfico internacional, consiguió aumentarlo. La incipiente riqueza produjo un mayor consumo de productos europeos de lujo, principalmente franceses. En 1825, en tiempos de Rivadavia, se importaba del extranjero por una cuantía de ocho millones de pesos plata, exportándose por cinco millones. La diferencia debería pagarse en metálico. En 1851, al finalizar el gobierno de Rosas, las importaciones alcanzaban a 10.550.000 contra 10.633.525 de exportaciones. La balanza comercial había sido nivelada y arrojaba superávit. No podía sacarse metálico, que desde 1836 estaba prohibido. La producción se hacía en talleres artesanales o en tejedurías domésticas a cargo de mujeres. Solamente en Buenos Aires hubo fábricas de incipiente capitalismo y una -el molino San Francisco- con máquina a vapor. En las provincias, el hombre trabajaba en carpintería, lomillería, zapatería, tahonas, platería, y su mujer en la confección de tejidos, hilados o productos de huerta. El bienestar de las clases bajas fue considerable. Los saladeros del litoral y la fábrica de aceite de huesos de Cambaceres en Barracas pagaban jornales altísimos por la falta de brazos debido a la prosperidad, de la industria doméstica y artesanal. Los talleres de Buenos Aires fueron abiertos por maestros extranjeros (franceses, ingleses, alemanes e italianos) que llegaron atraídos por una ganancia superior a la europea. La reglamentación los obligaba a tomar aprendices nativos. Los altos jornales de los saladeros y derivados de la ganadería hizo que inmigrasen numerosos obreros (vascos franceses, sobre todo). Algunos se radicaban; pero era frecuente la inmigración temporaria. El cabotaje fluvial fue hecho, generalmente, por patrones genoveses que habitaban la boca del Riachuelo y dieron origen a este barrio. Muy importante fue una institución crediticia fundamental en la historia de nuestro país, entre los años 1835 y 1852. Este Banco, denominado en un principio “de Descuentos”, transformado luego en “Nacional” y que a partir de 1836 fue conocido como “Casa de Moneda”. Al promediar 1822, durante la administración de Martín Rodríguez, un grupo de particulares se dirige al Gobierno solicitando “la formación de un banco de giro en esta plaza y la protección que necesita un tan importante establecimiento” (Copiador de Cartas, tomo I, Fº 1). La nota pone de manifiesto las dificultades que atravesaba la Provincia, así como las ventajas que obtendría de la instalación solicitada: “obrará inmediatamente el prodigioso efecto de hacer entrar en circulación los capitales muertos y los que la desconfianza ha retirado del giro, los aumentará sin duda...hará bajar el interés del dinero a un interés moderado, y respetable, pondrá en acción los elementos de prosperidad que la naturaleza ha dado a Buenos Aires...”. La Ley se sanciona el 22 de junio concediendo el derecho exclusivo de establecer un Banco de “descuentos” a una Compañía particular.La guerra con el Brasil hizo perentoria la necesidad, no sólo de un comando unificado, sino de un tesoro Nacional. Las tendencias encontradas de los partidarios de la nacionalización del Banco, dieron origen a un híbrido: el Banco de las Provincias Unidas comúnmente conocido como Banco Nacional. Manuel Dorrego elegido gobernador se ve enfrentado a las mismas dificultades de la presidencia, agudizadas. El que tanto combatiera desde las páginas de “El Tribuno” la política emisionista de Rivadavia trata, en un principio de no caer en ella y de volver a colocar bajo la autoridad provincial al banco, pero debe ceder al fin y recurrir al arbitrio emisionista para hacer frente a la situación realmente angustiosa. La situación política precipita a fin de 1828 con el regreso del Ejército del Brasil: Dorrego es tomado prisionero y fusilado. En los primeros días de 1836 se cumplía el plazo de 10 años que establecía la ley y llegaría el momento de modificar a una institución que había mostrado bien a las claras las deficiencias de su organización. El 30 de mayo, el gobernador Rosas dicta el decreto disolviendo el banco y creando la Casa de Moneda. Nacida sin denominación expresa (pues sólo es citada como “Casa de Moneda”), será administrada por una Junta autorizada a recibir y colocar los depósitos judiciales en descuento de letras al 1 % de interés, debiendo repartir el producto en partes iguales con el dueño de los mismos. Se le permite también recibir depósitos particulares que podrá colocar en descuento, no pudiendo exceder dicha colocación nunca de la mitad del total de depósitos, conservándose la otra mitad en Caja como Reserva. La Junta de Administración procedería, al mismo tiempo a la liquidación del Extinguido Banco y el Gobierno compraría a los accionistas el edificio y maquinarias de la Casa de Moneda. La casa de Moneda en 1838 continúa sus operaciones bancarias normales y agrega algunas que podríamos, casi calificar como de “crédito personal” al consentir en adelantar a sus empleados “mesadas” a devolver en cuotas deducidas del sueldo. El año 40 se inicia con una fuerte disponibilidad monetaria que llega a 752.887 pesos la que le hubiera permitido desarrollar una política de expansión de no influir, como influyó, una de las épocas más terribles que atravesara el país: el año 1840 que se inicia con el convencimiento, palpable a través de los periódicos de Montevideo luego de la batalla de Cagancha, de que se acercaba el fin del gobernador Rosas. Luego de la entrada en Buenos Aires de las tropas de Urquiza se toman dos medidas importantes desde el punto de vista económico: la primera de ellas es derogar el artículo 5º de la ley del 20 de marzo de 1848 que fijaba el interés de los descuentos en el 1 ½ mensual, rebajándolos al 1 %. La segunda suspende la prohibición de extraer oro y plata, es decir se deroga el decreto del 31 de agosto de 1837. Fin de la segunda parte (continuará). Fuente: http://www.juanmanuelderosas.org.ar/historia.asp 1era parte: http://www.taringa.net/posts/info/1018259/Biografía-de-Juan-Manuel-de-Rosas-(1era-parte).html