Boquita10
Usuario (Argentina)
Registrate y eliminá la publicidad! Hola aca les dejo una forma muy util de entrar a todas las páginas que quieras sin que nadie se de cuenta Este método, por ahora, sólo es posible con el explorador de google: Google Chrome. Aunque otros exploradores tales como, IE o Firefox lo estan desarrollando. link: http://www.youtube.com/watch?v=01ov5K129N4 Por si no lo entendieron consiste en navegar por las páginas que quieras sin dejar rastro alguno en el equipo. Osea no figura en el historial y no deja archivos temporales Si todavía no tienen el Google Chrome, bájenselo de aquí:http://www.google.com/chrome/eula.html
Hola les dejo un problema para que piensen, el que responde primero bien se gana una galletita se reparten 13 monedas de 1 peso y 3 monedas de 2 pesos entre 5 personas entre las cuales esta Melisa, cuantas probabilidades hay de que al final ella tenga al menos 2 pesos ? suerte
Registrate y eliminá la publicidad! "Windows Vista"(le pusieron asi porque te lo venden si te ven la cara), Videojuego inventado por Windows, exclusivo para PeCes y con la característica de que no necesita un sistema operativo instalado. Es también conocido como Windows Bosta, debido a sus similares cualidades. También se cree que Windows, han modificado el Windows XD(XP) y lo ha retocado con el paint. Luego lo han puesto a la venta por más o menos medio millón de Dolares. No recomendamos ninguna version, (a excepcion de la version Pistola Garras) todas son bien putas caras e inestables mejor cambiese de Sistema Operativo. Windows Bosta hace más divertida tu inexperiencia con un ordenador porque: -Trae muchas infuncionalidades y jueguitos, por ejemplo, el tan no-galardoneado "Imagina ser Avión de New York" y el "Imagina ser Mama borracha" -Te va sumando puntos a cada ventana que abres y luego consigues cerrar (que es casi nunca). -Las ventanas son transparentes y emborronan lo que tienen detrás( pirateandose esto de otro S.O.) -Necesita aceleración 10D y un joystick de 20 ejes. -Incluye el campo "search" tan aplaudido en Mac OS X, sólo que mal copiado pero igual de útil para buscar el porno por Actriz. -Está formado por la incompatibilidad del viejo arcade linux y la inestabilidad del juego de las ventanitas xp -Incluye un PRECIOSO y ENORME RELOJ que puede colocarse en un ENORME, PRECIOSO e INÚTIL DOCK (ésta es sin duda la "prestación" más esperada del programa). -Te habla de forma abstracta, tal como le hablarías tú a él. Es decir, nunca te dirá "aquí hay un archivo llamado tal", sino: "hay algo en algún sitio que podría contener algo parecido a tal cosa". Esto sin duda añadirá muchas horas de diversión al realizar una pequeña tarea. -Cada vez que intentas cambiar la hora te pide confirmación una, dos y hasta tres veces, para luego decirte qué no puede hacerlo por razones de seguridad. -Asigna una puntuación a tu equipo, y los programas te escupen en la cara si este no da la talla mínima. En un futuro se lanzará un lanzador de gargajo USB compatible con el medidor de tallas. -La Blue Screen of Death será reemplazada por la Red Screen of Death diseñada para provocar desprendimientos de retina y otros daños oculares. -Es más lento al ejecutar otros videojuegos. Así te será más fácil pasártelos. Los que funcionen, claro. -Incluye el Reversi como huevo de pascua, con la novedad de que las fichas blancas tienen el careto de Steve Ballmer y las negras el de Bill Gates. -El manual de instrucciones se ha reducido a un folleto que explica por qué Windows Bosta es tan genial y debería recomendarlo a todo el mundo, y luego la frase: "Consulte a su pringao más cercano". -Múltiples papeleras de reciclaje para evitar el cambio climático: Audio contenedor verde Imagen c. azul, Video c. rosa, Software c. amarillo, Software libre c.negro, documentos c.cristal-silverwhite, otros unidad C. también incluirá una CAJA NEGRA como la de los aviones con la que te espiara todo!!!!!!!!!!!!! :O -Dados los requerimientos de espacio, en la caja se incluye un datacenter holográfico de 403.14159 PetaBytes (no canjeables por droga), con capacidad suficiente para crear un disco de arranque de emergencias (sólo texto). Como deferencia a los usuarios, la versión final incluirá el reloj en dicho disco de serie. Sin duda, el famoso Reloj convertirá a Windows Bosta (antes llamado CuernosLargos) en el mejor programa de ordenador de la historia. Tiembla, Google. Tiembla, Jobs. Requerimientos de Hardware -Procesador Intel Extreme-3 QXTN20300 de 32 Nucleos (de esos que se calientan para poder freir tu comida) de 3.0 ghz cada nucleo (corriendo el riesgo de que el sistema lo asesine) -Tarjeta de video PCI-X 5.0 de 50gb (corriendo el riesgo de que tambien la asesine) -Memoria RAM de 100gb DDR10 -Disco Duro SATA VIII de 24.000 rps (Revoluciones Por Segundo) o DataCenter de 459.2994 Terabytes minimo (ocupando casi el 80% el sistema inoperativo) -Tarjeta de sonido 12.1 (para poder reproducir los sonidos de Sega Genesis que vienen con el sistema inoperativo). -10 Terabytes de disco duro Significado de Windows Vista Por otro lado, Windows Bosta es también reconocido con estos significados: "Windows Vista" (Bosta): V-Virus. I-Intrusos. S-Spyware. T-Troyanos. A-Adware. Es muy importante tener este significado en cuenta si vas a comprar Windows Bosta. Versiones De Windows Bosta hay, aproximadamente y a ojo, unas 254.821, todas ellas son versiones definitivas plenamente operativas para que no puedas usar tu computadora. Aún así destacaremos las 6 o 7 más importantes: -Windows Bosta Picha Floja: Está edición está indicada para el usuario incapaz de hacer otra cosa con el PC que no sea ver páginas de bucaque de monjas negras recien comidas. No se recomienda su uso para juegos profesionales como Tetris. -Windows Bosta Pezón Duro: Está edición es para más salvajes. Se pone en el PC y es la leche, por que es como la otra, pero se ve todo así como si fuera baho y las ventanas hacen efecto baraja de la familia esquimal. De ahí su nombre, por el hielo que usa en las ventanas para hacer el efecto baho y transparencias como las que llevaba Loreto Valverde en Telecinco. -Windows Bosta Bush e Inés: Fabulosa edición profesional para fruterías, tiendas de artículos importados de la China u otros negocios de gran índole. Se recomienda su uso no más de 8 horas al día, ya que puede producir cáncer de hígado y berrugas en las uñas y los dientes. -Windows Bosta Lepra y Sida: Esta edición es más para el público que requiere de un WIndows de grandes prestaciones, como reproductor de vidreos que da vueltas y ventanas que te digan 'sí' o 'no' al abrirse y que la disquetera de 5,25" pulgadas que tienes en tu ordeñador heche billetes de 500 lerus. -Windows Bosta Asqueroso: Es como todos los anteriores, pero limitado a 2 ventanas, dos clicks al día y además te tose encima y te echa el humo cuando fuma. -Windows Bosta Miope y friki: Es una mezcla entre el Picha Floja y el Asqueroso, pero que demás te escupe cáscaras de pipa en el teclado y dice cosas malas de tu madre y de tu colección de parches de Star Trek. -Windows Bosta F1: Es la version que usaba el monoplaza de Lewis Hamilton, y que se reinicio en el Gran premio de Brasil de Fórmula 1 2007 despues de que presionara el botón de control de velocidad.
Registrate y eliminá la publicidad! Parece una boludes pero es un laburo chino! link: http://www.youtube.com/watch?v=28ItcyZl57g
Registrate y eliminá la publicidad! Hola aca les dejo la web de una historieta en joda al "Eternauta", llamada "El Chorinauta" Screenshots: Las fotos las saque de mi compu Acá va el link de la pagina official donde podes seguir esta interesante historia: Acceder al Chorinauta! Chau y que disfruten la historieta

Esto es un fragmento de Futurama link: http://www.youtube.com/watch?v=VuArh_BrVQE&feature=related XD
Hola aca les dejo una produccion de "robot chicken" acerca del Counter strike source Esta en ingles primero no esta tan bueno pero se pone divertido link: http://www.youtube.com/watch?v=c76KlfLWLBE saludos!
Si te cruzas con esta mina alejate... link: http://www.youtube.com/watch?v=HBM2MtwCTRc&feature=related SAludos. Comenten!!!
Edad Media Edad Media es el término utilizado para referirse a un período de la historia europea que transcurrió desde la desintegración del Imperio Romano de Occidente, en el año 476 d.C, siglo V, hasta el siglo XV con la caída de Constantinopla en 1453. También se señala como fecha de término la de la invención de la imprenta, en 1450. Periodización La Edad Media suele dividirse convencionalmente en dos periodos, llamados Alta Edad Media y Baja Edad Media, ambas expresiones surgidas de una mala traducción del idioma alemán, y que significan "temprana" y "tardía", respectivamente. Se ha propuesto también llamar a los primeros siglos de la Alta Edad Media como Antigüedad Tardía. Época de los Reinos Germanorromanos (siglos V, VI y VII) La caída del Imperio Romano Ningún evento concreto determina el fin de la Antigüedad y el inicio de la Edad Media: ni el saqueo de Roma por los godos dirigidos por Alarico I en el 410, ni el derrocamiento de Rómulo Augústulo (último emperador romano de Occidente) fueron sucesos que sus contemporáneos consideraran iniciadores de una nueva época. La culminación a finales del siglo V de una serie de procesos de larga duración, entre ellos la grave dislocación económica, las invasiones y el asentamiento de los pueblos germanos en el Imperio romano, hizo cambiar la faz de Europa. Durante los siguientes 300 años, la Europa occidental mantuvo una cultura primitiva aunque instalada sobre la compleja y elaborada cultura del Imperio romano, que nunca llegó a perderse u olvidarse por completo. Los Reinos Romanogermánicos En el año 395 falleció el emperador Teodosio. En esos tiempos, pocos ciudadanos de Occidente podían pensar que de hecho iban a dejar de pertenecer al Imperio poco más de medio siglo después. El Imperio Romano había pasado por invasiones externas y guerras civiles terribles en el pasado. Hacía escaso tiempo que Teodosio había logrado nuevamente unificar bajo un solo centro ambas mitades del Imperio, y el triunfo de la nueva religión de Estado, el Cristianismo niceno, parecía apoyar desde los Cielos a un Imperium Romanum Christianum y a una dinastía que venía ejerciendo el poder desde hacia más de treinta años. El gobierno de Teodosio había encauzado los afanes de protagonismo político de los más ricos e influyentes senadores romanos y de las provincias occidentales. Además, la dinastía había sabido encauzar acuerdos con la poderosa aristocracia militar, en la que se enrolaban nobles germanos que acudían al servicio del Imperio al frente de soldados bárbaros unidos por lazos de fidelidad hacia ellos. Al morir, Teodosio confió el gobierno de Occidente y la protección de su joven heredero Honorio al general Estilicón, hijo de un noble oficial vándalo que había contraído matrimonio con Serena, sobrina del propio Teodosio. Sin embargo, cuando en el 455 murió asesinado Valentiniano III, nieto del gran Teodosio, una buena parte de los descendientes de aquellos nobles occidentales que tanto habían confiado en los destinos del Imperio parecieron ya desconfiar del mismo. Máxime cuando en el curso de dos decenios pudieron darse cuenta de que el gobierno imperial recluido en Rávena era cada vez más presa de los exclusivos intereses e intrigas de un pequeño grupo de altos oficiales del ejército itálico. Muchos de éstos eran de origen bárbaro y cada vez confiaban más en las fuerzas de sus séquitos armados de soldados convencionales y en los pactos y alianzas familiares que pudieran tener con otros jefes bárbaros instalados en suelo imperial junto con sus propios pueblos, que desarrollaban cada vez más una política autónoma. Necesitados de mantener una posición de predominio social y económico en sus regiones de origen, reducidos sus patrimonios fundiarios a dimensiones provinciales, y ambicionando un protagonismo político propio de su linaje y de su cultura, estos representantes de las aristocracias tardorromanas occidentales habrían acabado por aceptar las ventajas de admitir la legitimidad del gobierno de dichos reyes bárbaros, ya muy romanizados, asentados en sus provincias. Al fin y al cabo, éstos, al frente de sus soldados, podían ofrecerles bastante mayor seguridad que el ejército de los emperadores de Rávena. Además, el avituallamiento de dichas tropas resultaba bastante menos gravoso que el de las imperiales, por basarse en buena medida en séquitos armados dependientes de la nobleza bárbara y alimentados con cargo al patrimonio fundiario provincial de la que ésta ya hacía tiempo se había apropiado. Menos gravoso para los aristócratas provinciales pero también para los grupos de humildes que se agrupaban jerárquicamente en torno a dichos aristócratas, y que, en definitiva, eran los que habían venido soportando el máximo peso de la dura fiscalidad tardorromana. Unas monarquías bárbaras, en definitiva, que, como más débiles y descentralizadas que el viejo poder imperial, estaban también más dispuestas a compartir el poder con dichas aristocracias provinciales, máxime cuando en el seno mismo de sus gentes tales monarcas desde siempre habían visto su poder muy limitado por una nobleza basada en sus séquitos armados. Pero para llegar a esta situación, a esta auténtica acomodación, a esta metamorfosis del Occidente romano en romano-germano, no se había seguido una línea recta; por el contrario, el camino había sido duro, zigzagueante, con ensayos de otras soluciones, y con momentos en que parecía que todo podía volver a ser como antes. Ésta será en lo fundamental la historia del siglo V, que en algunas regiones pudo incluso prolongarse hasta bien entrado el VI como consecuencia, entre otras cosas, de la llamada Reconquista de Justiniano. El Cristianismo y los “bárbaros” La expansión del cristianismo entre los bárbaros constituyó una poderosa fuerza fusionadora de culturas y ayudó a asegurar que algunos vestigios de la ley romana y del latín continuaran en Francia, Italia, España y Portugal. Sólo en Inglaterra el cristianismo romano sucumbió ante las creencias paganas. Los francos se convirtieron al catolicismo durante el reinado de Clovis y, a partir de entonces, expandieron el cristianismo entre los germanos del otro lado del Rin. Por su parte, los bizantinos extendieron el cristianismo ortodoxo entre los búlgaros y los eslavos. El cristianismo fue llevado a Irlanda por San Patricio a principios del siglo V, y desde allí se extendió a Escocia, desde donde regresó a Inglaterra por la zona norte. A finales del siglo VI, el Papa Gregorio el Grande envió misioneros a Inglaterra desde el sur. En el transcurso de un siglo, Inglaterra volvió a ser cristiana. En Irlanda, por su parte, había sobrevivido una comunidad cristiana, aislada de Europa por la barrera pagana de los anglosajones. Con el tiempo evolucionaron de manera diferente al cristianismo continental, haciendo florecer el cristianismo celta. Estos cristianos celtas conservaron mucho de la antigua tradición latina, la cual compartieron con Europa continental apenas la oleada invasora se hubo calmado un poco. En el siglo VI, los irlandeses saltaron a Inglaterra, y en el siglo VII fundaron monasterios en la Galia, en Suiza (Saint Gall, e incluso en Italia, destacándose particularmente los nombres de Columba y Columbano. Como consecuencia de esto, las Islas Británicas fueron durante unos tres siglos el vivero de importantes nombres para la cultura: el historiador Beda el Venerable, el misionero Bonifacio de Alemania, el educador Alcuino de York, el teólogo Juan Escoto Erígena, entre otros. Época del Imperio Carolingio (siglos VIII y IX) Ascenso del Imperio Carolingio Hacia el siglo VIII, la situación política europea se había estabilizado. En oriente, el Imperio Bizantino era fuerte otra vez, gracias a una serie de emperadores competentes. En occidente, algunos reinos aseguraban relativa estabilidad a varias regiones: Northumbria a Inglaterra, Visigotia a España, Lombardía a Italia, y el Reino Franco a la Galia. En realidad, el "reino franco" era un compuesto de tres reinos: Austrasia, Neustria y Aquitania. El Imperio Carolingio surge con Carlomagno a finales del siglo VIII. Sus fronteras dominaron una gran parte de la Europa Occidental aspirando a reconstruir la extensión del antiguo Imperio Romano Occidental. Aquisgrán (o Aix-la Chapelle) fue su capital. Creó las marcas para fijar las fronteras y frenar la expansión árabe. También impulso una organización del territorio con los condados. Con la muerte de Carlomagno el imperio se divide en tres quedando fragmentado con el Tratado de Verdún. El Imperio Carolingio fue la primera gran potencia política europea desde la extinción del Imperio Romano, y esto la Iglesia Católica lo reconoció, coronando a Carlomagno como Emperador de Occidente, en el año 800. Carlomagno negoció de igual a igual con otras grandes potencias de la época, como el Imperio Bizantino, el Emirato de Córdoba, y el Califato Abasida. Al mismo tiempo, mandó llamar a la intelectualidad de su tiempo a sus dominios, dándole, con la colaboración de Alcuino de York, impulso al llamado Renacimiento carolingio. El hundimiento del Imperio Carolingio Muerto Carlomagno en 814, toma el poder su hijo Ludovico Pío, pero los hijos de éste se pelearon el trono, con lo que resultó la repartición del Imperio en el año 843, en el Tratado de Verdún. Europa fue además duramente golpeada por pueblos invasores bárbaros, entre ellos los vikingos, cuyas correrías terminaron de destruir lo que empezaba a florecer bajo los carolingios. Época del Feudalismo (siglos X, XI y XII) El sistema feudal El fracaso del proyecto político centralizador de Carlomagno llevó a la entronización sin mayores contrapesos, de un sistema político, económico y social llamado el Feudalismo. Dos instituciones eran claves para su funcionamiento: Había una jerarquía de señores y vasallos vinculados a través del vasallaje. Por el vasallaje, un vasallo se ofrecía a un señor, entablando un contrato en donde el vasallo debía obediencia y lealtad, y el señor debía protección. Ésta era la única manera de garantizar el orden. Los privilegios de la nobleza la obligaban a encargarse de que todo funcionase. Para ello recurrieron a acuerdos de dependencia mutua conocidos con el nombre de relaciones feudo-vasalláticas, que podían ser de dos tipos: Vasallaje. Es un pacto entre dos miembros de la nobleza de distinta categoría. El caballero de menor rango se convertía en vasallo del noble más poderoso por medio de la Ceremonia de Homenaje e Investidura. El vasallo prestaba homenaje al señor —humillándose ante él— y éste le investía dándole una espada, o bien un báculo si era religioso. El señor protegía al vasallo y le otorgaba un feudo (un castillo, un monasterio o un simple sueldo), a cambio, el vasallo le juraba fidelidad y estaba obligado a prestarle ayuda militar y consejo. Encomienda. Es un pacto entre los campesinos y el señor feudal. El señor acogía a los campesinos en su feudo, les proporcionaba una pequeña porción de tierra (manso) para que pudieran subsistir y les protegía si eran atacados. A cambio, el campesino se convertía en su siervo y pasaba a la doble jurisdicción del señor feudal: el Señorío Territorial, que obligaba al campesino a pagar una parte de sus rentas al noble; y el Señorío Jurisdiccional, que convertía al señor feudal en gobernante y juez del territorio en el que vivía el campesino. La sociedad estaba organizada de manera estamental, en los llamados estamentos u ordines: nobleza, clero y campesinado (los hombres que guerrean, los que rezan y los que trabajan, según una formuación de la época). Nobleza feudal. Los bellatores o guerreros era la Nobleza, en ella distinguimos: La alta nobleza (marqueses, condes y duques) poseía grandes feudos; y la baja nobleza o caballeros (barones, infanzones, hidalgos…), con feudos pequeños, eran vasallos de los más poderosos. Clero feudal. Los oratores o clérigos era la Iglesia: algunos formaban una élite poderosa llamada alto clero (abades, obispos), y otros más humildes (curas de pueblo o monjes) estaban subordinados a su autoridad. Pueblo llano. Los laboratores o trabajadores, era el pueblo llano, por tanto, los más numerosos, y generalmente estaban sometidos a los otros estamentos. Estaban compuestos por campesinos, siervos de los señores feudales, y que eran los más numerosos, y por artesanos, que eran escasos y vivían en las pocas ciudades que había. Si dependían del rey (realengo) y no de un señor feudal, prosperaban más. Los tres órdenes eran consecuencia básica de la estructura social a la caída del Imperio Romano. Así, los señores feudales eran la continuación de aquellos grandes terratenientes que habían imperado casi sin contrapesos (exceptuado el paréntesis carolingio) desde el siglo II, mientras que el campesinado era la continuación del antiguo agro romano. El clero, por su parte, tenía su lugar gracias a la influencia que la Iglesia Católica había ejercido desde finales del Imperio, y comienzos de la Edad Media. El campesino lo era por herencia, y rara vez tenía oportunidad de ascender de nivel. El noble lo era generalmente por herencia, aunque en ocasiones podía alguien ennoblecerse como soldado de fortuna, después de una victoriosa carrera de armas (como fue el caso, por ejemplo, de Roberto Guiscardo). El clero, por su parte, era reclutado por cooptación. Todo esto le daba al sistema feudal una extraordinaria estabilidad, en donde había "un lugar para cada hombre, y cada hombre en su lugar", al tiempo que una estraordinaria flexibilidad, porque permitía al poder político y económico atomizarse a través de toda Europa, desde España hasta Polonia. Esta nueva estructura social encontró concreción en una nueva forma de arte, el llamado arte románico, cuyo antecedente más remoto es la Capilla Palatina de Aquisgrán construida en tiempos del Imperio Carolingio, y que manifestó todo su esplendor en el llamado Estilo Otónico que imperó en Alemania durante el siglo X, y comienzos del siglo XI. La expansión del sistema feudal La enorme flexibilidad del Feudalismo como sistema social permitió el desarrollo de dos procesos, que se retroalimentaron mutuamente favoreciendo una rápida expansión. Por una parte, al asignarle un lugar a cada persona dentro del sistema, permitió la expulsión de todos aquellos para quienes no había lugar, enviándolos como colonos y aventureros militares a tierras no ganadas para la Cristiandad Occidental, expandiendo así brutalmente sus límites. Por la otra, al asegurar un cierto orden y estabilidad social para el mundo agrario, difuminando las guerras hasta convertirlas en una especie de rumor sordo de la época, permitió el inicio de la concentración de riquezas que llevaría a la vuelta de poco tiempo al resurgimiento económico de Europa Occidental. Irónicamente, ambos procesos terminarían por minar las bases del feudalismo, y llevarlo hacia su destrucción. La expansión geográfica se llevó a cabo, o se intentó llevar a cabo, al menos, en varias direcciones. En España, después de la disolución del Califato de Córdoba en al año 1031, se creó un vacío de poder que los reinos feudales cristianohispánicos de Castilla, León, Navarra, Portugal y Aragón intentaron aprovechar, expandiéndose en la llamada Reconquista. En las Islas Británicas, el reino de Inglaterra intentó repetidas veces invadir a Gales, Escocia e Irlanda, con mayor o menos éxito. En Europa del Norte, acabadas las invasiones de los vikingos, las riquezas saqueadas por éstos sirvieron para adquirir productos y servicios occidentales, creando en el Mar Báltico una próspera red comercial que atrajo a los escandinavos a la civilización occidental. Muchos descendientes de vikingos, apodados los normandos, se instalaron en Normandía, Inglaterra, Sicilia y el sur de Italia, creando reinos centralizados y eficientes: entre ellos están Rolón, Guillermo el Conquistador y Rogerio I de Sicilia. En el este, en el año 955, Otón el Grande batió a los magiares en la Batalla del Río Lech y reincorporó Hungría a Occidente, al tiempo que comenzaba la "germanización" de Polonia, hasta entonces pagana. Poco después, en tiempos de Enrique el León (siglo XII), los alemanes se abrían paso a través de las tierras de los vendos, hasta el Mar Báltico. Pero sin lugar a dudas, el movimiento de expansión más espectacular, aunque finalmente fallido, fueron las Cruzadas, en donde selectos miembros de la nobleza guerrera occidental cruzaron el Mar Mediterráneo e invadieron el Medio Oriente, creando reinos de efímera duración. El balance de esta expansión fue espectacular. En la época del Tratado de Verdún de 843, el sistema social cristianooccidental se extendía por Francia, parte de Alemania, la porción sur de las Islas Británicas, y la mitad norte de España e Italia. Un siglo después, en la época de Batalla del Río Lech (955), no había región de Europa Occidental a salvo de los invasores bárbaros. En la época de la Batalla de Navas de Tolosa (1212), por su parte, habían sido "occidentalizadas" toda Italia hasta Sicilia, Escocia, Gales, cerca de la mitad de la Península Ibérica, Polonia y Escandinavia, y las incursiones militares occidentales habían puesto en manos occidentales lugares tan lejanos como Constantinopla o Jerusalén, al tiempo que tierras como Lituania, Bohemia o Irlanda estaban sometidas a una presión militar occidental cada vez mayor. Todo esto tuvo por consecuencia la creación de nuevas redes comerciales, que contribuyeron a la suerte de "milagro económico" que a veces es llamada la revolución del siglo XII. Época de los burgos (siglos XIII, XIV y XV) El surgimiento de la burguesía A partir del siglo XIII, la mejora de las técnicas agrícolas y el consiguiente incremento del comercio hizo que la burguesía fuera presionando para que se facilitara la apertura económica de los espacios cerrados de las urbes, se redujeran los tributos de portazgo y se garantizaran formas de comercio seguro y una centralización de la administración de justicia e igualdad de las normas en amplios territorios que les permitieran desarrollar su trabajo, al tiempo que garantías de que los que vulnerasen dichas normas serían castigados con igual dureza en los distintos territorios. Aquellas ciudades que abrían las puertas al comercio y a una mayor libertad de circulación, veían incrementar la riqueza y prosperidad de sus habitantes y las del señor, por lo que con reticencias pero de manera firme se fue diluyendo el modelo. Las alianzas entre señores eran más comunes, no ya tanto para la guerra, como para permitir el desarrollo económico de sus respectivos territorios, y el rey fue el elemento aglutinador de esas alianzas. En el siglo XII surgen los burgos, ciudades en donde apareció la burguesía como nueva clase social. Los burgueses estaban totalmente fuera del sistema feudal, porque no eran ni señores feudales, ni campesinos, ni hombre de iglesia, sino comerciantes. "Los aires de la ciudad dan libertad" se decía, y con razón, puesto que quienes podían radicarse en las ciudades, tenían todo un nuevo mundo de oportunidades que explotar. No era raro que burgueses y representantes del orden feudal se miraran con desconfianza y desdén, aunque se necesitaran unos a otros, por el minuto al menos. En los burgos surgieron muchas instituciones sociales nuevas. El desarrollo del comercio llevó aparejado consigo el del sistema financiero y la contabilidad. Los artesanos se unieron en asociaciones llamadas gremios, ligas, corporaciones, cofradías, o artes, según el lugar geográfico. Surgió también el trabajo asalariado, economía monetaria, surgimiento de la banca (crédito, préstamos, letras de cambio) algo virtualmente desconocido en el mundo feudal y el cual origina un incipiente capitalismo. También aparecen las Universidades como respuesta de los gremios de educadores. El ocaso de la Edad Media El final de la Edad Media llega con el final del sistema feudal. Los caballeros feudales empezaron a ser técnicamente superados por el desarrollo de técnicas militares como el arco de tiro largo, arma que los ingleses usaron para barrer a los franceses en la Batalla de Agincourt, en 1415, o la pica, usada por la infantería de mercenarios suizos. Estos mercenarios se volvieron la pesadilla de los caballeros, ya que no peleaban por ideales ni honor, sino por dinero, el cual estaba a disposición de los burgueses, y no de los señores feudales, los que de esta manera pudieron armar sus propios ejércitos. Todo esto llevo al decaimiento de la era medieval. La Iglesia Católica, disminuye su poder debido a la Reforma Protestante, además de las nuevas ideas religiosas que trajo la burguesía. La muestra de ello está en el fermento de las herejías a partir del siglo XII (cátaros, valdenses, husismo, wycliffismo, etcétera), en concepciones teológicas que intentaban rebajar el misticismo e imprimir mayor racionalidad al Catolicismo (como por ejemplo Tomás de Aquino o Guillermo de Ockham), y en la seguidilla de desórdenes en la Iglesia que culminaron en el cisma de Occidente y en la mencionada Reforma Protestante. Disminuido el poder de estos dos grupos, en beneficio de los reyes y la burguesía, el derrumbe de la sociedad medieval era cuestión de tiempo. Aunque la mayor parte de la población siguió siendo campesina, y la servidumbre existió aún durante bastante tiempo, lo cierto es que ahora las novedades culturales, económicas, sociales, políticas, intelectuales o religiosas ya no provenían del castillo o el monasterio, sino de la ciudad. La mentalidad teocéntrica se cambió por una antropocéntrica, lo que dio un paso importante y fundamental a la aparición de la Edad Moderna. FUENTE: Me lo mando mi profe de historia del ESCCP(Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini)
Aca les dejo un apunte que establece una relación entre el famoso cuento del quijote y la España del S XVII, le dicen esto a su profe de historia y les pone un diez EL TIEMPO DEL “QUIJOTE” Pierre Vilar Los centenarios tienen la ventaja de recordarnos que las obras maestras tienen una fecha. Demasiados pensamientos en fuga ante la historia hacen hoy de la historia del pensamiento “una serie discontinua de totalidades singulares”. Pero aquellos a quienes no espanta el porvenir se atreven a gustar con plenitud de gozo el denso brebaje de historia concreta que destila toda obra maestra. Pues no hay estructura tan extraña ni coyuntura tan remota que la inteligencia del hombre no nos permita penetrar, cuando ésta se arma (y si nosotros nos armamos) de simpatía por el hombre. Todo eso es tan verdad del Quijote, que este libro “universal”, este libro “eterno”, sigue siendo antes que nada un libro español de 1605, que no cobra todo su sentido más que en el corazón de la historia. 1598-1620. La crisis del poderío y de la conciencia españoles Se ha dicho y repetido que sería en vano pedir a Cervantes una interpretación de la “decadencia” de su país, “puesto que él no habría podido preverla”. Esto significa desconocer la cronología. Pues si la palabra crisis define el paso de una coyuntura de hundimiento no hay duda de que entre 1598 y 1620 –entre la “grandeza” y la “decadencia”-hay que situar la crisis decisiva del poderío español, y, con mayor seguridad todavía, la primera gran crisis de duda de los españoles. Y no olvidemos que las dos partes del Quijote son de 1605 y 1615. Pero el reinado de Felipe II había consistido en aquella suerte de alternancia de tempestades y calmas que anima a los pueblos amenazados a creer en el milagro. España parecía encontrarse si no en la aurora, al menos en pleno mediodía de su aventura. La plata llegaba de las Indias más abundante que nunca. Para los oídos distinguidos las quejas de las Cortes sonaban muy probablemente como un mediocre griterío pequeñoburgués. Ha llegado el tiempo en que España va a confrontar sus realidades con sus mitos, para reír o para llorar. Duras realidades las del año 1600. En la cumbre de la gran subida de los precios del siglo XVI, en la que España ha marchado a la cabeza, el alza se exaspera repentinamente. El trigo andaluz pasa de los 430 maravedís por fanega en 1595 a 1.401 en 1598; el trigo castellano, de 408 en 1595 a 908 en 1598. Y aún medimos mal el alza real. La tasa, tan a menudo burlada, se impone algunas veces. Pero en estos casos es el productor quien padece: durante los últimos cinco años del siglo pululan los libelos a favor o en contra de la “tasa del pan”, a favor o en contra de los “pósitos de granos” o de los “montepíos”. El doctor Cristóbal Pérez de Herrera, médico de las galeras, quiere organizar el auxilio a los pobres. Lo que se organiza es la represión contra los vagabundos. De 1599 a 1601, “el hambre que sube de Andalucía” enlaza con “la peste que baja a Castilla”: la peste bubónica, la más terrible, aunque esta vez no viene del Mediterráneo, sino que surge simplemente, nos dice el doctor Herrera, “entre los pobres desprovistos de todos los medios de vida”. “Destruye en España la mayor parte de ella”, sobre todo la España interior. Y si tales sangrías, clásicas en las economías antiguas, eran en general compensadas con rapidez, ahora el azote se ha cebado en una demografía gastada: ciudades superpobladas, campos yermos. El déficit humano durará. La cosa es tanto más grave cuanto “el nivel general de precios” baja desde 1601. El hecho es el mismo, pero la historia es otra. La plata de las Indias llega con menos rapidez, o mejor: llega más cara. También allá, en México o en el Perú, la explotación del hombre ha encontrado sus límites. Un descenso terrible de la población obliga ahora a los dueños de las minas a volverse hacia la gran propiedad agrícola semifeudal. El alza de los precios expresados en plata va a detenerse, primeramente en España. Uno de los mecanismos del parasitismo colonial que la nutría –muy por encima de sus medios, artificialmente –acababa de pararse. Pero ¿puede España resignarse a ello? Las costumbres suntuarias de los grandes, los enormes gastos del Estado, la generalización de las deudas no se lo permiten. Recibiendo menos moneda buena y teniendo que enviarla al exterior, España fabricará otra mala para uso interno: con el siglo empieza la gran acuñación de cobre, la máquina de hacer billetes de la época. Entre 1600 y 1610 las Cortes y los teóricos monetarios, criticando sin cesar esta política, predicen la catástrofe. Al estupefaciente económico de la inflación se añade, en 1609, el estupefaciente social. A la opinión inquieta se ofrece la diversión de la expulsión de los moriscos. Se trata de un residuo de los moros vencidos, convertidos por la fuerza pero inasimilados, carreteros o tenderos a veces, pero más a menudo campesinos que vivían en comunidades cerradas, al servicio de los grandes señorees de la Reconquista: problema colonial en el propio suelo, que España ha arrastrado dos siglos sin resolverlo. Hacia 1600, después de tantas revueltas, represiones, expulsiones y traslados en masa, el peligro de una sublevación general era probablemente un mito. Pero la desconfianza hacia el falso cristiano, la “mala casta”, el espía, el merodeador, el traficante que acumula ducados, hacen del morisco la víctima propiciatoria de una época de crisis. Se le acusa de ser demasiado prolífico y de vivir de la nada: he aquí los verdaderos agravios. La clase media castellana, al borde de la ruina, envidia a los grandes señores esta mano de obra colonial. Pero éstos obtienen como contrapartida de la expulsión, la anulación de sus deudas. Así, en vez de asestar un golpe a la economía feudal, la medida cae sobre sus acreedores: labradores ricos, burgueses. El imperialismo español, etapa suprema del feudalismo Ya en el último tercio del siglo XV, el ritmo de desarrollo de las fuerzas productivas en el occidente de Europa planteó las primeras exigencias de cambios sociales profundos. Aumento del número de habitantes, extensión de los cultivos, técnicas nuevas, se combinaron entonces de manera diversa según los países, pero con un primer resultado global: desvalorización de las mercancías corrientes ante los géneros raros y los metales preciosos. Su resultado fue una doble carrera: carrera en busca de tesoros, y carrera para hacerse con nuevos territorios. Portugal pareció ganar la primera. España ganó, finalmente, las dos a la vez. La conquista de Granada, las incursiones en África y el descubrimiento de las Islas ofrecían ya a la Castilla de los Reyes Católicos unos tesoros, unas tierras y una mano de obra servil. Fernando, el Príncipe de Maquiavelo, instauró el Estado moderno y mercantilista. A la rica herencia italo-flamenca, el imperio “donde el sol no se ponía jamás” acabó por añadir, a la vez, la América de las minas y el Oriente de las especias. La España pobre y atrasada de hoy oscurece la imagen de aquella vieja España dominadora, cabeza de uno de los imperialismos más poderosos que jamás hayan existido. La conquista española funda una sociedad nueva, porque instituye el mercado mundial y porque permite –al derramar sobre Europa un dinero barato- la acumulación primitiva del capital. Esta sociedad, sin embargo, no puede desarrollarse más que contando con unas fuerzas productivas acrecidas y con unas relaciones sociales nuevas. Es lo que ocurrirá en el norte de Europa. En España, en cambio, o mejor: en Castilla, las clases dirigentes han realizado la conquista del Nuevo Mundo como hicieron la Reconquista hispana: a la manera feudal. Ocupar las tierras, reducir a los hombres a servidumbre, arramblar los tesoros, todo eso no prepara a “invertir” en el sentido capitalista de la palabra. Una naciente burguesía pudo haberlo hecho, y de 1480 hasta 1550 aproximadamente, la burguesía no falta a la cita. Sólo que, por su posición en el circuito del dinero, ha experimentado, primeramente, el capitalismo inestable de los puertos y de las ferias. Por otro lado, las “fuerzas productivas” de que disponía –tierras, hombres, innovaciones técnicas- tropezaron muy pronto en las mesetas de Castilla con la ley de los rendimientos decrecientes. De ahí el efecto esterilizante de las inyecciones monetarias después de 1550. Se gasta, se importa, se presta dinero a interés, pero se produce poco. Precios y salarios dan grandes saltos. Se desarrolla el parasitismo y la empresa muere. Es la miseria para el día de mañana. España es rica, y es pobre. España tiene las Indias, y es “las Indias del extranjero”.España banquetea y muere de hambre. España guarda un imperio y carece ya de hombres. Se adivinan los peligros de estas antítesis para una retórica nutrida a la vez de la escolástica y de recuerdos latinos. Pero lo que durante un cierto tiempo, al menos, salva al arbitrista de la banalidad, es su conmovedor amor por la “república”, y su esperanza ingenua por un retorno a lo real. Los fundamentos sociales del irrealismo español Valdría la pena, ciertamente, aunque nos faltaría espacio, profundizar en el análisis de los fundamentos sociales de este “irrealismo” español. La polarización de las fortunas, en diversos niveles, no cristaliza en nada que no se evapore rápidamente. Las grandes rentas feudales o coloniales permiten unas vidas de loco artificio: si las rentas bajan (como es, en efecto) el señor se carga de deudas: así los señores de moriscos, y el duque, huésped fastuoso de Don Quijote y Sancho. El español, incluso no siendo muy rico, se hace servir. Desde toda la vida el mendigo ciego ha tenido su criado. El humanista que la Inquisición recluye en un convento está con cuatro servidores. Los arbitristas señalan el uso de la “gorguera” como un azote, pues ello exigía tener criados especializados muy bien pagados y tal prenda doblaba su coste (unos 250 reales) a la quinta o sexta vez de ser plegada y planchada. “Servir a un amo”rinde tanto como “ejercer un oficio”, y ¡cuántos oficios no son más que puros “servicios”! Quisiéramos poder reducir a cifras el enorme traspaso de población activa, en la España del siglo XVI, hacia el sector no productivo; hacia este “terciario” señalado hoy con frecuencia como medida y resultado del progreso, y que no anuncia entonces más que el parasitismo social y la decadencia que éste entraña. El español da. Y los bienes de la Iglesia, que se acumulan, alimentan a un número creciente de no productores. Pero el nacimiento del capitalismo exige que el mendigo se convierta en asalariado. Esta transformación, aunque deseada por algunos españoles, fracasa en España. No es un “temperamento” lo que la ha eliminado, sino un clima económico en el que el rico podía fácilmente ser generoso, y en el que el pobre tenía más interés en vivir al azar que en percibir un salario poco estimulante frente a los precios y frente a las promesas de la aventura. El español, por último, roba y se deja robar. La “sisa” o rapiña del criado sobre las finanzas del dueño está descrita como usual en todos los niveles: familia, comunidad, administración. Cervantes, antiguo soldado dotado del cargo de recaudador, la practicó con poca habilidad pues fue a parar a la cárcel. Como dirá él mismo, “la necesidad” por un lado, y “la ocasión” por el otro pueden llevar a las galeras. Por eso don Quijote libera a los galeotes. En Cataluña, país fronterizo, más dinámico (y menos caricativo), la disidencia social produce el bandolero más que el mendigo o el “pícaro”; las cuadrillas, vinculadas a los clanes aristocráticos, tienen sus agentes en los despachos oficiales y en los bancos. En total, una sociedad en la que abunda lo pintoresco, y más amable, bajo algunos aspectos, que la sociedad puritana; pero, bajo otros aspectos, podrida, y en todo caso condenada. La ley de la producción que en otras partes edifica más deprisa es inexorable. Desvinculada de la realidad, la España de 1600 prefiere soñar. FUENTE: Me lo mando mi profe de historia del ESCCP(Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini)