-Thunderstruck-
Usuario (Argentina)

Este post es para dejar en evidencia de lo mal pensado que somos... TARINGUERA: LO QUE USTED SIEMPRE QUERÍA... AHORA LE CABEN HASTA LOS HUEVOS! Si, hasta los huevos le caben en su nuevo refrigerador. TARINGUERO HAGASELA SUAVE Y PLACENTERAMENTE. Su afeitada le proporcionará un suave placer con la crema de afeitar. TARINGUERA: SI SU MAMÁ SE METE EL DEDO, Y SU HERMANA TAMBIÉN No haga usted lo mismo, use palillos para dientes. TARINGUERA: SI SU NOVIO LLEGA BORRACHO Y SE LO PIDE, DÉSELO... Si, Dele un par de ALKA SELTZER y adiós a esa borrachera TARINGUERA: ¿NO LE ENTRAN BIEN? ¿LE MALTRATA LA PUNTA? ¿LE DUELE MUCHO ATRAS? ¿SIENTE DESMAYARSE? Es porque sus zapatos le quedan chicos, llévelos a LA ITALIANA y se los suavizarán. TARINGUERO: ¿TIENE PROBLEMAS PORQUE SE LE PARA CONSTANTEMENTE ? Algo anda mal en su reloj, llévelo a la Relojería SUIZA y se lo dejarán como nuevo. TARINGUERA: ¡¡¡MUCHO CUIDADO!!! NO DEJE QUE SE LO METAN NI VIEJO NI EN MAL ESTADO!!... Revise la fecha de vencimiento, antes que el vendedor lo meta en la bolsa. TARINGUERO: ¿SE LE HA ACHICADO O ENCOGIDO? http://www.cs.tut.fi/~turunenk/WTF.bmp Usted sufrirá esto si sus remeras no son confeccionadas con telas de LA PARISINA. TARINGUERA: ¿LE GUSTA QUE SU MARIDO LO TENGA DURO O BLANDO? No lo piense mas, mándele planchar el cuello de sus camisas con Almidón El Rey. TARINGUERA: SI CUANDO LEVANTA LA PIERNA SE LE VE EL HUECO...! Compre medias MARLENE, las únicas que no se rompen ni se van fácilmente... SI A USTED LE GUSTA TENERLAS SIEMPRE ARRIBA Y QUE NO SE LE ANDEN CAYENDO... Use Ligas LEONISA y sus medias lucirán siempre bien TARINGUERO: SI SE LE PARA DE REPENTE Y SE LE DERRAMA EL LIQUIDO... Esto es señal de que su auto necesita bujías CHAMPION ¡SIMPLEMENTE PARA DIVERTIRSE Y ENTRETENERSE!

“Está dispuesto Dios a prevenir la maldad, pero no puede? Entonces no es omnipotente. ¿Puede hacerlo, pero no está dispuesto? Entonces es malévolo. ¿Es capaz y además está dispuesto? Entonces, ¿de dónde proviene la maldad? ¿No es él capaz ni tampoco está dispuesto? Entonces, ¿por qué llamarlo Dios?” . Ésta es una célebre cita de Epicuro que resume lo que se llama “el problema del mal”; un razonamiento tan sencillo como demoledor para religión. Claro está que esto no demuestra que Dios no exista, el asunto de su inexistencia es otra historia. Perfectamente podría ser que existiera y fuera una criatura completamente monstruosa y maligna, o ni mala ni buena, sino simplemente indiferente a lo que sucede en este pequeño planeta. O bien podría ser que hubiera diseñado a la Tierra y al ser humano, pero luego hubiera fallecido, no teniendo vida eterna, y por lo tanto no siendo responsable de las injusticias actuales. En fin, hay incontables tipos de dioses posibles con infinitas combinaciones teóricas de atributos y propiedades. Sin embargo, algo es seguro: Dios no puede ser todopoderoso y, a la vez, amar a los seres humanos. Naturalmente la religión tiene muchas respuestas bajo la manga para intentar salvar esta fuerte contradicción, pero cada una de estas explicaciones es menos satisfactoria que la anterior. Un primer intento es que el sufrimiento en el mundo no es culpa de Dios, sino del ser humano. Hay hambruna en África porque unos hombres no son solidarios con otros hombres, hay pobreza en ciertos países porque sus gobiernos no son sabios y justos. En resumen, algunas personas cometen pecados, y por una simple cuestión de causa y efecto se genera infelicidad a su alrededor. Y Dios no puede intervenir, ya que al hacerlo estaría violando el libre albedrío de los individuos. El libre albedrío, según la religión, recordemos, es la capacidad intocable del alma de poder tomar decisiones morales sin influencia de nada ni nadie. Si no tuviéramos libre albedrío seríamos simplemente máquinas mecánicas, no seríamos enteramente responsables de nuestras acciones, y no mereceríamos premios ni castigos por ellas. Esta explicación no resiste demasiado análisis. En primer lugar, ¿qué hay de los terremotos, tsunamis, erupciones volcánicas y demás desastres naturales? ¿Qué tienen que ver esas catástrofres con el comportamiento ético de sus víctimas? Dios, si tuviera infinito poder, debería poder prevenir perfectamente todas estas tragedias sin necesidad de violar el libre albedrío de nadie al hacerlo. De hecho, para empezar podría haber diseñado un mejor planeta sin tantas fallas, esta calidad de trabajo no es la que cabe esperar de un ser perfecto. Pero aún más, incluso en los casos de intervención humana Dios también se queda sin pretexto. Con respecto a las bombas atómicas de la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, Dios podría haber esperado a que los aviones norteamericanos las desprendieran, y una vez en caída libre desactivarlas milagrosamente. Esto no habría afectado el libre albedrío de nadie, y el mismo principio se extiende a todos los demás casos. Si un asaltante le dispara a una víctima, Dios podría hacer que el arma se trabara y eso no afectaría la decisión del asaltante de haber disparado. Y así siguiendo. Otro argumento clásico es: “Dios nos envía sufrimiento para poner a prueba nuestra fe”. Pero, ¿por qué quiere Dios tan desesperadamente que reforcemos nuestra fe? ¿Qué utilidad y beneficio tiene nuestra devoción para él? Es decir, este Dios es un padre totalmente sádico y con la mente retorcida, que envía dolor y sufrimiento a sus hijos con el propósito de aumentar su dependencia psicológica y alabanzas. Esta actitud inmoral francamente no entra dentro del concepto de “amor”. La religión ofrece otra explicación alternativa, para los más exigentes. Si no existieran situaciones difíciles, conflictos dolorosos, desastres y tragedias, el ser humano no tendría oportunidad de desarrollar coraje, heroísmo, paciencia, dignidad, y todas las demás virtudes. Pero si Dios quería que tuviéramos todas estas cualidades, ¿por qué no nos diseñó con ellas desde el comienzo? ¿Cuál es la necesidad de irlas adquiriendo mediante un proceso lento y tortuoso, y que para colmo de males sólo da resultado con una pequeñísima fracción de la humanidad? Dios, siendo omnipotente y manipulando las leyes del Universo a su antojo, tranquilamente podría habría habernos creado ya perfectos en el Paraíso. O en última instancia, si tanto le divertía jugar a la evolución personal, aún así podría haber hecho que todo el proceso fuera agradable. Y si la respuesta es que Dios no pudo diseñarnos de esta manera, entonces Dios no es todopoderoso. Se puede resumir todo de la siguiente manera: hay sólo dos opciones, o Dios está enteramente conforme con el diseño del Universo, o no lo está. Si un Ser Supremo y omnipotente está satisfecho a medias con un Universo creado por él mismo, debe ser el incompetente más grande que jamás haya existido. Por otra parte, si este Ser está satisfecho enteramente con un Universo que implica grandes cantidades de sufrimiento, es indiscutiblemente cruel. Y en todo caso, si este es el mejor diseño que pudo hacer dentro de ciertos límites técnicos, debiendo sacrificar ciertas características a cambio de otras, como por ejemplo el libre albedrío, entonces la conclusión inmediata es que no es todopoderoso. ¿Cómo puede un ser omnipotente “tener” que recurrir forzosamente a cierta solución, y decir “lo siento, esto es lo mejor que pude hacer”? Si tener poder infinito tiene alguna gracia, es la libertad de manipular el Universo de cualquier manera que quiera uno, de modo de no estar obligado a recurrir a una solución que lo satisfaga a medias. Ésta es la contradicción fundamental de Dios, en definitiva: ¿cómo pueden suceder cosas, en cualquier rincón del Universo, tales que el ser inteligente y todopoderoso que las diseñó a su antojo no las disfrute en todos sus aspectos, hasta el último detalle?
Este manual está destinado a cualquiera que pretenda defender, en un debate público, ya sea por televisión, en el bar, o en casa con la familia, que el uso, consumo y comercio de marihuana y derivados no debe perseguirse. Aunque algunos de los argumentos y estrategias indicadas sirven en general para debatir sobre la legalización de las drogas, mi objetivo aquí es centrarme, preferentemente, en el caso del cannabis. Este texto ni es ni pretende ser profundo y exhaustivo. Véase más bien cómo una chuleta de examen donde, apretado y condensado, se intenta hacer caber todo, aunque por supuesto no sustituya a los libros de texto. Algunos aspectos generales El debate es una herramienta estratégica para el antiprohibicionismo, una arma esencial que conviene conocer. En cada caso hay que tener en cuenta de que tipo de debate se trata, a qué público va dirigido y de que tiempo dispondremos; eso nos permitirá fijarnos una estrategia para priorizar nuestros argumentos. Pero, en cualquier caso, los objetivos son: Introducir elementos de duda en quienes son de entrada reacios a nuestros planteamientos o, sencillamente no se habían planteado antes estas cuestiones. Reforzar y consolidar las opiniones de quienes ya son contrarios a la prohibición. Informar y aportar datos que normalmente son desconocidos para gran parte del público y que son esenciales para la discusión. Conozcamos el tema para poder debatirlo. No podemos hacer un papel digno en una discusión sin conocer mínimamente el asunto del que hablamos. Muchos debates se pierden por pura ignorancia de los datos y argumentos que servirían para rebatir los que aporta el contrario. Afortunadamente hoy se dispone, ya sea en Internet, en revistas como Cáñamo, o en la abundante bibliografía sobre el tema, toda la información necesaria sobre la cuestión. Es bueno llegar al debate con los deberes hechos de casa. Algunos datos importantes sobre el cannabis: La humanidad viene usando la marihuana desde hace 6000 años, para relajar tensiones y por sus virtudes medicinales. No se conoce ningún caso en la historia médica de muerte atribuida al cannabis, mientras que sólo en nuestro país mueren cada año unas 50.000 personas debido al tabaco y 30.000 personas debido al alcohol; drogas legales ambas. Está demostrada la utilidad de la marihuana, ingerida o fumada, para aliviar determinadas dolencias: nauseas asociadas a la quimioterapia, dolores por esclerosis múltiple, glaucoma, etc. El cannabis no provoca dependencia física no presentando sus usuarios, al interrumpir su uso, ningún tipo de síndrome abstinencial aun cuando se haya consumido habitualmente. La marihuana se clasifica entre las sustancias con menor potencial de crear dependencia, por debajo incluso que la cafeína. Los grandes informes encargados por los gobiernos de Inglaterra, EE.UU., Canadá, etc., han constatado sus mínimos riesgos, lo peligroso y contraproducente que resulta criminalizar a los usuarios y han recomendado despenalizar o legalizar su uso. Sistemáticamente, sus resultados han sido desestimados por los gobiernos que los encargaron. Centremos la discusión: Delimitar y definir el tema del debate. Es conveniente dejar pronto establecida la tesis que queremos defender. Eso nos servirá como referencia para ceñirnos a lo esencial, y como eje sobre el que centrar la discusión si el adversario intenta llevar la discusión a otros terrenos, pues en los debates sobre drogas hay tendencia a mezclarlo todo. Hay que evitar las celadas: si intentamos mostrar lo dañino que resulta meter a gente en la cárcel por plantar marihuana, no debemos acabar discutiendo si la heroína debe o no venderse en los supermercados. Hay que centrar la cuestión y reencauzar el debate tantas veces como haga falta: "Ésa es una cuestión interesante y me encantará poderla discutir contigo en algún momento, pero de lo que ahora estamos hablando es de..." Un buen punto de partida podría ser algo parecido a esto. La prohibición del cannabis es ineficaz, pues no consigue sus propósitos de detener el consumo. es dañina, pues añade problemas a los que pretendía resolver y criminaliza a los usuarios. es absurda: sólo un experimento social fracasado que perdura por inercia histórica, sin que pueda sostenerse desde ninguna base científica. Así pues, las preguntas clave en un debate sobre la legalización de la marihuana son: ¿Debemos encarcelar o perseguir policialmente a quienes producen, venden o consumen cannabis? Aun asumiendo la posible existencia de riesgos en su consumo, ¿justifican éstos el uso de la policía, el ejército, la justicia y la cárcel para evitarlos? ¿No sería más razonable regular que prohibir? ¿Cuáles son los efectos colaterales de la prohibición por lo que respecta a la salud, los derechos civiles, la corrupción del aparato estatal, etc.? Cuestiones-trampa que conviene evitar. Hay aspectos del debate en lo que es inútil y contraproducente enzarzarse con el adversario. Ponerse a debatir sobre porcentajes, sobre resultados de informes o sobre declaraciones a favor en contra de tal o cual experto, acostumbra a no llevar a ningún lado. No quiero decir que no sean aspectos interesantes o debatibles. Simplemente advierto de que son terrenos cenagosos, en los que es fácil perderse sin avanzar hacia los puntos importantes. Algunos ejemplo de cuestiones-trampa La trampa de la no inocuidad ¿El cannabis es inofensivo o peligroso?. Es un debate estéril, y el mismo hecho de entrar en el juego, implica la aceptación tácita de que, si entrañara algún peligro, debería prohibirse. Cómo en muchas otras facetas de la vida, se trata de conocer y manejar los riesgos. Es esta una de las trampas más utilizada por los prohibicionistas: centrar la discusión en potenciales riesgos sanitarios, psicológicos, etc., como si la causa de la prohibición fuera sanitaria y no moral. Es importante entender el peligro que comporta encerrarse en la discusión sobre la inocuidad del cannabis o de cualquier otra cosa. El concepto de inocuidad no existe, sólo el de grado de peligrosidad tolerable. La trampa de las estadísticas, los estudios y las investigaciones Muchos debates acaban convirtiéndose en una cita constante de informes y contrainformes, de estadísticas y contraestadísticas. Para cualquier necedad, podremos encontrar cifras y estudios que la avalen, principalmente si no hay tiempo ni posibilidad de contrastarlos públicamente. Recordemos que, según una frase popular, mucha gente utiliza las estadísticas del mismo modo que los borrachos las farolas, no para iluminarse sino para sostenerse. Y recordemos también que todo lo anterior nos lo pueden aplicar a nuestras citas. Por otra parte, disponemos de suficientes argumentos como para justificar nuestra posición más allá de los datos estadísticos o médicos. Argumentos cortos y poderosos. En un debate, el tiempo es un elemento estratégico esencial. Tengamos presente que hemos de dirigirnos a quienes NO piensan como nosotros, y no asumen, por tanto, las mismas cosas que nosotros podemos dar por sentadas. Debemos intentar usar argumentaciones que introduzcan elementos contundentes y que, cuando menos, siembren la duda respecto al enfoque que se da actualmente a esta cuestión. Algunas ideas básicas: Los males de la prohibición. Tiene que quedar claro, no sólo que la prohibición es injusta e inefectiva, sino que, además, tiene enormes costes y genera enormes problemas. La siguiente es una pequeña lista de ellos: Adulteraciones. La legalización permitiría conocer exactamente qué se consume, de qué calidad es, y evitar los adulterantes que contiene el hachís procedente del mercado negro. Este es un ejemplo de como la prohibición atenta contra la salud pública que dice defender. Dificultad de acceso de los enfermos La prohibición provoca que Un producto usado en medicina desde hace miles de años, y de reconocida utilidad para enfermos de cáncer, SIDA o esclerosis múltiple, quede restringido al mercado negro con los riesgos que eso conlleva. Mezcla de mercados Al unificarse en un mismo mercado negro todo tipo de tráfico de drogas, se propicia el paso del consumo de marihuana a sustancias de más riesgo. Se cumple así la teoría de la escalada que se pretendía evitar. Narcotráfico. La legalización, única manera de acabar con él, quitaría dinero y poder de las manos de las mafias y del crimen organizado que ahora explotan el negocio de las drogas justamente porque es ilegal. Corrupción de los estados. Los enormes intereses económicos generados por la situación de ilegalidad, corrompen e implican con facilidad a los mismos aparatos estatales que deberían, teóricamente, luchar contra el narcotráfico. Atentados contra los derechos civiles. Registros y detenciones sin autorización; intromisión en los domicilios privados; conculcación de los derechos individuales. El argumento de la represión y la cárcel Tiene que quedar claro siempre que el oponente, vista como vista sus argumentaciones, esta proponiendo meter gente en la cárcel. Algunos sólo meterían a quien comercia con grandes cantidades, otros a quien planta una maceta o, sencillamente, a quien se fuma un porro. Recordar los efectos reales, dramáticos, que tiene esta política en miles de personas. Ante las posibles respuestas del tipo "Hoy en día nadie va a la cárcel por fumarse un porro", hay que responder recordando que, en España, son detenidas más de sesenta mil personas al año acusadas de comerciar con cannabis (en EE.UU. hay 700.000 detenciones anuales), que vender 1.000 ptas. de hachís a un colega es delito y que hay fiscales que piden penas de prisión para quien ha plantado diez plantas en su jardín. Desde 1994, en los últimos 8 años, el número de detenidos se ha incrementado en más del 600%. Los riesgos: pongamos las cosas en su sitio No hay que defender que el uso de cannabis esté libre de riesgos. Esta línea de argumentación es fácilmente atacable. De lo que se trata es de exponer que no hay actividad humana libre de riesgos y mostrar cómo los asociados al cannabis son muy inferiores a cualquiera de los que la sociedad asume normalmente como perfectamente aceptables. En particular, los riesgos asociados al cannabis son ridículos comparados con los del alcohol o el tabaco. Basta de especulaciones teóricas: El ejemplo holandés Podemos especular sin límite sobre los efectos sociales que tendría una supuesta legalización que permitiera comprar y consumir marihuana a cualquier adulto, pero en este caso la especulación es baladí, pues el ejemplo holandés nos muestra, tras veinticinco años de práctica, los efectos reales de dicha legalización. En Holanda la venta de cannabis está legalizada ‘de facto’ desde hace veinticinco años. Pues bien: ni los índices de consumo se han disparado (siendo, de hecho, inferiores a los de países como Francia o EE.UU. donde las políticas son muy represivas al respecto), ni se ha producido ningún problema para la salud pública o la sociedad, como el propio gobierno holandés ha reconocido recientemente. Además, al separar los mercados de drogas blandas y drogas duras, han conseguido un descenso del numero de usuarios de estas últimas. España, por ejemplo, triplica el numero de heroinómanos de Holanda, y, en general, las cifras de consumo allí son inferiores a la media europea. Por otra parte, los usuarios pueden disponer de un producto de mayor calidad y sin adulterantes. El autocultivo como alternativa provisional a la prohibición. El autocultivo permite a los usuarios autoabastecerse sin tener que depender de las redes de tráfico de hachís que enriquecen a las mafias y a las redes de corrupción estatales. También posibilita disponer de un producto sin adulterar, de mayor calidad y con menores riesgos para la salud. El hachís que circula en nuestro país, procedente de Marruecos en su mayor parte, está frecuentemente cortado con goma arábiga, clara de huevo, etc. Los productos de la combustión de estos adulterantes son, gracias a la actual política de defensa de la Salud Pública, mucho más dañinos que la marihuana. El uso medicinal de la marihuana Que la marihuana tenga una utilidad reconocida para aliviar los síntomas asociados a determinadas enfermedades, no es en si mismo un argumento para legalizar su uso, recreativo. Pero las repercusiones que la prohibición tiene en los enfermos si que sirven para exponer el absurdo cruel en que se fundamente la persecución del cannabis. Miles de pacientes en todo el mundo se ven condenados a tener que buscar en el mercado negro una sustancia que les ayuda a sobrellevar sus enfermedades y a ser criminalizados por ello, curiosamente en nombre de la Salud Pública. Es mejor evitar los argumentos complejos. No suele resultar práctico usar argumentaciones complicadas o que requieran de muchos conocimientos previos para ser entendidas. Los argumentos históricos suponen un arma de doble filo y sólo deben emplearse si se dominan bien. Resulta muy útil, si se tiene tiempo, mostrar cuáles eran los principios ideológicos de la prohibición, mostrando que tenían una base moral más que sanitaria. También se puede hacer ver que muchos de los problemas actuales no existían antes de la prohibición porque es ésta quien los ha generado. Por el contrario, algunos oyentes pueden pensar que hablar del pasado es absurdo y que las discusiones al respecto son puramente académicas. Se les puede recordar que, según una célebre frase, quien no aprende de la historia está condenado a repetirla. Conozcamos las razones (o sinrazones) de los adversarios. Para vencer al enemigo hay que conocerlo. Hay que tener interiorizados sus argumentos, a fin de poder detectar las falacias bajo cualquiera de sus formas y tener preparadas las respuestas pertinentes. Sin pretender ser exhaustivo, el siguiente es una breve resumen que puede servir de recordatorio a los argumentos esenciales usados para mantener la prohibición. El consumo de cannabis tiene asociados graves problemas de salud. Los grandes informes sobre el cannabis, la experiencia de millones de consumidores y el ejemplo holandés, desmienten eso. Los riesgos son menores y en ningún caso justifican los métodos represivos actuales. El cannabis propicia la escalada a drogas más fuertes. La experiencia holandesa desmiente este hecho. Por otra parte, lo que sí favorece la escalada es la desinformación, el tratamiento de todas las drogas por igual y la ilegalización, que crea un mercado negro único para muchas de las drogas prohibidas. Síndrome amotivacional Ninguna base científica. Los estudios antropológicos lo desmienten y los ejemplos aducidos normalmente no demuestran ninguna relación de causa-efecto.Serían más peligrosas las calles y las carreteras Dos razonamientos: La supuesta peligrosidad iría, en cualquier caso, asociada a los índices de consumo, no a su situación de legalidad o ilegalidad. Ya hemos comentado que la experiencia demuestra que la legalización no conlleva un incremento notable del consumo ni, a su vez, la prohibición equivale (todo lo contrario) a una reducción del uso. Por otra parte, estudios sobre conducción y cannabis encargados por las autoridades de tráfico de Australia, Gran Bretaña o Francia, entre otros, muestran que no hay relación entre el consumo y la siniestralidad y que, de hecho, los conductores que han fumado cannabis se muestran más prudentes en la conducción. Con las drogas legales ya es suficiente. La principal falacia de este argumento es que, como se ha visto, prohibir una droga no implica que desaparezca o que deje de usarse, sino que se generan problemas nuevos que antes no existían. Cuando se intentó prohibir el alcohol, durante la Ley Seca, también resultó peor el remedio que la enfermedad. No hay que evadirse de la realidad y para divertirse no hacen falta drogas. Discutir sobre si es necesario o no el uso de cannabis es una perdida de tiempo. Por supuesto que nadie necesita fumar marihuana, cómo nadie necesita ver la tele, ir al fútbol o escuchar a Bach. Se trata, pura y simplemente, de una cuestión de libre elección. Para defender su legalización ni siquiera es necesario consumirla. No se trata de que nos guste o no lo que alguien toma o deja de tomar, sino de defender su derecho a hacerlo sin intromisiones inútiles y crueles del estado. El consumo aumentaría inevitablemente. Falso. La experiencia holandesa lo desmiente. Además, la prohibición incrementa la atracción de los sectores más jóvenes. En cualquier caso, si aumentaría con la legalización es especular, que con la prohibición aumenta es un hecho. El cannabis provoca dependencia. No existe dependencia fisiológica por consumo de cannabis.Por lo que respecta a la potencial dependencia psicológica, hay que poner en cuestión el concepto en sí. ¿A qué nos referimos? Cualquier actividad que nos guste o resulte placentera generará un vinculo psicológico: sea el sexo, el fútbol o los culebrones, lo cierto es que cuando algo agrada se tiende a repetirlo. Pero la experiencia demuestra, y todos los grandes estudios lo avalan, que la inmensa mayoría de usuarios usan de la marihuana de manera no compulsiva, y, en muchísimos casos de forma discontinua y esporádica. Todos los estudios sitúan el potencial adictivo del cannabis muy por debajo del alcohol, el tabaco o incluso el café Tenemos que proteger a los niños y a los jóvenes. No es una buena ayuda tergiversar los hechos con el fin de asustar, creando con ello una atracción artificial hacia lo prohibido. Tampoco es una buena ayuda dejar en manos del mercado negro los controles de adulteración y de pureza. Asimismo, en una situación de prohibición, son los más jóvenes quienes tienen más fácil acceso a lo prohibido, según muestran todas las encuestas. Además, en los ambientes juveniles es donde más difícilmente puede infiltrarse la policía y, por tanto, es un sector de la población muy seguro para los vendedores del mercado negro. La utilidad terapéutica del cannabis no está suficientemente demostrada Las propiedades medicinales del cannabis están documentadas desde hace miles de años, y se han venido usando en farmacia hasta bien entrado el siglo XX. Además, la situación de prohibición ha dificultado la realización de estudios formales. Por último, ante el testimonio de un enfermo que se dice aliviado fumando marihuana, el resto de especulaciones son dilaciones crueles. 7. Seamos razonables: busquemos puntos de acuerdo con nuestro oponente. Es importante demostrar que se entiende la postura del contrario aunque discrepemos de ella radicalmente. No hay que aparecer como fanáticos o chiflados anclados a filosofías existenciales extrañas. Hay que hacer entender que desde la racionalidad, la objetividad y el conocimiento de los datos no viciado por los prejuicios, la conclusión es inevitable: el cannabis no ha de estar prohibido. 8. Ser conscientes de la fuerza moral y ética de nuestros argumentos. Ser razonables no quiere decir que tengamos que mostrarnos avergonzados o pidiendo tolerancia y comprensión. No estamos pidiendo limosna, sino defendiendo lo que es justo. Aunque desgraciadamente no sea un argumento muy en boga, se está defendiendo la libertad de elección del individuo contra la tutela de Papá-Estado que queriéndonos hacer un bien nos crea más problemas que los que intenta evitar. En consecuencia, son los prohibicionistas quienes tienen que explicar bajo qué argumentos se atreven a atacar nuestra libertad individual. Además, al defender el fin de la prohibición, defendemos a las víctimas de la misma y arrebatamos el poder económico de las mafias y organizaciones criminales. 9. No hay que defender el uso de drogas. Si es posible, no deberíamos mezclar en nuestras argumentaciones el cannabis con las otras drogas. Ciertas connotaciones, clichés y falsedades propiciadas por la propaganda oficial hace que a algunas personas se les disparen todas las alarmas cuando oyen hablar de cocaína, éxtasis, LSD, por no hablar de la heroína. No es útil para modificar las opiniones de la gente en este tema hablar de cuánto ayudan las drogas a la realización personal, del autoconocimiento que proporcionan o de lo bien que van para salir de marcha. Sin renunciar a que la gente entienda que el uso de drogas, y sobre todo de cannabis, no se debe a una voluntad de huida o autodestrucción, es suficiente de entrada con mostrar que los remedios que el prohibicionismo propugna son peores que la enfermedad que dice remediar. 10. Que demuestren sus argumentaciones: dejemos al descubierto los mitos. Algunos prohibicionistas tienen tendencia, en los debates, a mentir y a tergiversar los datos. Tanto si esta actitud es debida a la ignorancia como o a la mala fe, no debemos dejar que queden en el aire sin contestación. Así, por ejemplo, cuando alguien exponga como un hecho incontrovertible que el uso de marihuana genera violencia en quien la usa, debemos preguntar: "¿Cómo puede afirmar algo que ha sido sistemáticamente desmentido por todos los grandes estudios sobre la cuestión, que la experiencia diaria de millones de consumidores desmiente y que el ejemplo holandés, donde la marihuana se vende libremente desde hace 20 años muestra que es falso? ¿Puede citar el informe o el estudio en que se basa para realizar dicha afirmación?" Si, como es muy probable, nuestro interlocutor es incapaz de citar, de manera concreta, un estudio que haga referencia a su afirmación, nosotros debemos dejar constancia que el contrario está dando por sentadas cosas de las que no dispone pruebas y que la experiencia de millones de usuarios en todo el mundo niega. Conclusion por @Hvit_Skog Mi opinion es que en Argentina deberia despenalizarse la tenencia y el autocultivo porque: -la sociedad no esta preparada para una legalizacion, podria haber problemas en ese sentido si se legaliza completamente. En un futuro podremos pensar en ello. Mi utopia implica cañamo industrial como forma de levantar la economia nacional y la calidad de vida de la gente. -se debe permitir la entrada al sistema de salud a todo aquel que consuma cannabis sin ningun tipo de represalia. -si la prohibicion buscaba (que no lo hacia, bien sabemos) cuidar la salud de la sociedad, lo unico que se logro son adulteraciones dañinas al organismo y la no oportunidad de una atencion medica real -sustancias muchisimo mas dañinas (alcohol, tabaco) estan legalizadas y reguladas y se tiene cierto control sobre la salud de la poblacion gracias a esto. -la Ley Seca no termino con los alcoholicos, solo genero mas gangsters. Esto mismo pasa con la prohibicion: se genera un trafico ilegal que mueve muchisimo dinero y se lleva vidas, pero los consumidores siguen aumentando. -el ejemplo holandes y el ejemplo portugues nos demuestran que el permitir el consumo de cannabis no solo disminuyo el numero de consumidores, sino que al separarlos del mercado de las drogas duras, el nro de consumidores de estas (heroina, cocaina) bajaron -el penalizar el autocultivo y la tenencia es anticonstitucional mientras estos se mantengan en ambito privado -la prohibicion genera corrupcion entre funcionarios, policia y traficantes -la prohibicion no permite estudios medicos (y de otras ramas) exhaustivos con respecto al cannabis. Por otra parte, los estudios de otros paises demostraron que, si bien el cannabis NO ES INOCUO (porque NADA es inocuo), es enormemente baja su tendencia a dañar al organismo, ademas de no generar dependencia fisica y generar una muy baja dependencia psicologica. -la prohibicion significa un enorme gasto de dinero que podria usarse para mejorar la calidad de vida de las personas, o invertirse en salud para consumidores si se quiere gastar ese dinero en la marihuana -encarcelar a una persona acarrea dificultades para su futura vida: le sera mas dificil encontrar un trabajo (y este no sera de lo mejor), tendra antecedentes penales, las carceles de hoy en dia en nuestro pais pueden ser muy violentas, etc, etc, etc -se permitiria tratar a enfermos con los ya probados beneficion medicos del cannabis Basicamente eso
Dentro de la misma Biblia podemos encontrarnos con lo siguiente Deuteronomio 28 14: Y no te apartes de todas las palabras que yo os mando hoy, ni á diestra ni á siniestra, para ir tras dioses ajenos para servirles. 15: Y será, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para cuidar de poner por obra todos sus mandamientos y sus estatutos, que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán. 16: Maldito serás tu en la ciudad, y maldito en el campo. 17: Maldito tu canastillo, y tus sobras. 18: Maldito el fruto de tu vientre, y el fruto de tu tierra, y la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas. 19: Maldito serás en tu entrar, y maldito en tu salir. 20: Y Jehová enviará contra ti la maldición, quebranto y asombro en todo cuanto pusieres mano é hicieres, hasta que seas destruído, y perezcas presto á causa de la maldad de tus obras, por las cuales me habrás dejado. 21: Jehová hará que se te pegue mortandad, hasta que te consuma de la tierra á la cual entras para poseerla. 22: Jehová te herirá de tisis, y de fiebre, y de ardor, y de calor, y de cuchillo, y de calamidad repentina, y con añublo; y perseguirte han hasta que perezcas. 23: Y tus cielos que están sobre tu cabeza, serán de metal; y la tierra que está debajo de ti, de hierro. 24: Dará Jehová por lluvia á tu tierra polvo y ceniza: de los cielos descenderán sobre ti hasta que perezcas. 25: Jehová te entregará herido delante de tus enemigos: por un camino saldrás á ellos, y por siete caminos huirás delante de ellos: y serás sacudido á todos los reinos de la tierra. 26: Y será tu cuerpo muerto por comida á toda ave del cielo, y bestia de la tierra, y no habrá quien las espante. 27: Jehová te herirá de la plaga de Egipto, y con almorranas, y con sarna, y con comezón, de que no puedas ser curado. 28: Jehová te herirá con locura, y con ceguedad, y con pasmo de corazón. 29: Y palparás al mediodía, como palpa el ciego en la oscuridad, y no serás prosperado en tus caminos: y nunca serás sino oprimido y robado todos los días, y no habrá quien te salve. 30: Te desposarás con mujer, y otro varón dormirá con ella; edificarás casa, y no habitarás en ella; plantarás viña, y no la vendimiarás. Jeremías 17 5: Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová. 6: Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada. 7: Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. 8: Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto. 9: Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?

En términos generales, se nos explica que las drogas son una amenaza de tal magnitud para la salud de la humanidad que debemos sincronizar esfuerzos globales y aguantarnos todas las formas de lucha: mentimos, reprimimos, discriminamos, usamos la violencia, destruimos el medio ambiente y legislamos arbitrariedades en nombre de la salud y la moral. Mostramos las drogas como un hechizo que salió de quien sabe que laboratorio y que transforma a la gente en zombis que amenazan nuestra sociedad. En toda esta retórica, que nos advierte que no hay otra forma de actuar frente al problema de la droga, es necesario mostrar a la droga como algo ajeno, algo exterior a nuestra sociedad, y a los consumidores hay que deshumanizarlos para arrebatarles su dignidad. ¿En qué sentido es necesario mostrar la droga como algo externo? Socialmente es aceptado el consumo de alcohol, de tabaco y de café. Aunque sabemos que el borracho tiende a ser agresivo e irresponsable, que el nicotinómano necesita su dosis cada hora y que el cafeinómano es irritable y torpe sin café; en ningún momento, desde que se instaló el régimen anti-drogas, se nos ha ocurrido incluir alguna de estas tres sustancias (alcohol, nicotina y cafeína) en la lista de drogas prohibida. Y la razón es muy fácil: las tres han sido asimiladas por la sociedad, las tres han sido “domesticadas”. Aunque la cafeína es adictiva y consumirla en grandes cantidades en su presentación aislada puede inducir psicosis (o hasta ser letal), existen métodos seguros de consumo, como lo es el café (que viene acompañado de agua o leche y la concentración de cafeína es moderada). Análogamente, el abuso de alcohol es muy común, pero la sociedad condena al borracho y la mayoría de los adultos “saben tomar” (esto es “consumen de forma moderada”). Pero según el común de la gente, tal consumo moderado no existe respecto a otras drogas. La gente alega que no existe consumo moderado de marihuana, de cocaína, de LSD, de MDMA,…. ¡No, se nos advierte, uno se abstiene de consumirlas o uno es consumidor abusivo! ¡Y no hay punto medio! agregan sin saber que están equivocados. Y es justamente de esta negación del consumo moderado que se deshumaniza al consumidor de droga. ¿Bajo que criterio le permitimos a un alcohólico seguir o no un tratamiento por su propia voluntad, o le permitimos a un adicto al cigarrillo fumar cada vez que quiera, pero al mismo tiempo le exigimos a un consumidor de marihuana renunciar o a un adicto a la heroína lo forzamos a la abstención o a usar metadona; independiente de si es un ciudadano trabajador y responsable? La gente dirá: ¡pero es que un fumador de marihuana no puede ser un trabajador responsable! ¡Ni un adicto a la heroína puede hacer más que buscar su próxima dosis! Lo cual es falso, si usted vive en un centro urbano y no conoce un consumidor de marihuana responsable es porque o bien conoce poca gente, o bien la gente que conoce no le esta revelando su vida privada (posiblemente están evitando un juicio negativo). [...]Muy equivocados están los que creen que los que buscan acabar con la guerra contra las drogas están fomentando el consumo. Muy al contrario, se trata de desmitificarlo, se trata de quitarle el glamour que la prohibición le da. Se trata de regularlo de forma que si de todo modo un adulto quiere consumir, lo haga minimizando los riesgos relacionados. Se trata de controlarlo para que no tengan acceso un menor o alguien con una condición física o psicológica. Se trata de entender que el adicto a cualquier droga, como el alcohólico, necesita ayuda y afecto, y no estigmatización y represión. En fin, se trata de decirle la verdad a la gente y no de asustarlos fomentando histeria.

Hola. Ultimamente veo que como se difundio tanto la noticia de la marihuana y el deterioro cognitivo. Si bien el estudio es cierto la mayoria de las noticias en español sobre este son muy amarillistas y algunas le agregan cosas o le quitan otras. A continuacion les dejo el estudio original en ingles y luego la traduccion. Drop in IQ linked to heavy teenage cannabis use dijo:Starting to smoke pot in your teens can lead to cognitive decline not seen in those who start as adults. 28 August 2012 Becoming a heavy cannabis smoker as a teenager results in cognitive decline not seen if the illicit drug use starts when adult. Clinical psychologist Madeline Meier at Duke University in Durham, North Carolina, and her colleagues used data from the famous Dunedin Longitudinal Study, an ongoing multi-factor survey involving a cohort of 1,037 New Zealanders followed from birth, which now has 40 years worth of data. Participants in the Dunedin Study had been periodically tested for IQ and other neuropsychological indices as well as being asked about behaviour such as drug-taking. The study was published in the Proceedings of the National Academy of Sciences on Monday1. When their adult IQ was tested at 38 years old, the heaviest and most persistent adolescent-onset users in the study had experienced an average decline of eight IQ points from childhood to adulthood. Non-users had on average increased their IQ by around one point. And even after setting aside the heaviest users, a decline of a few IQ points from their childhood value was still seen in less heavy users who had started in their teens. What's more, the drop in mental function seemed irreversible even after people had quit cannabis. However, persistent users who only started when adult (older than 18 years) did not seem to experience the same IQ decline. Rich data By being able to compare an individual's IQ before and after cannabis use, the authors could rule out previous neuropsychological deficit as a cause of the decline.They were also able to dismiss an effect of education by finding no difference in the proportion of heavy cannabis users in the full study sample and in those with only a high-school education or less. This should answer the challenge from the ‘education hypothesis’ — that heavy cannabis users are more likely to have dropped out of education. In the same way, they could also control for other complicating factors, such as schizophrenia, the use of other drugs, and the possibility that a subject might have been high when their cognitive abilities were tested. The findings hint at neurotoxic effects from cannabis at a critical age for brain development, although the authors leave it for other researchers to isolate what the underlying mechanism may be. Study limitations Robin Murray, a research psychiatrist at the Institute of Psychiatry, King’s College London, whose own investigations have explored the links between cannabis and psychosis, was impressed with the rigour of the paper: “There have been other studies showing cognitive decline, but they’ve all been from slightly dodgy samples. The Dunedin cohort is probably one of the most studied populations in the world from a cognitive point of view. It’s an excellent sample.” Valerie Curran, professor of psychopharmacology at University College London and a member of the UK's Independent Scientific Committee on Drugs, was more sceptical, saying that a other factors, such as depression, are also associated with heavy use and reduced motivation. “Although the overall sample size is excellent, the data on adolescent onset of heavy use is based on just over 50 people.” She also noted that the findings represent a very small decline in IQ as a result of very heavy use over a number of years, “which doesn’t relate to recreational use”. Recent surveys have shown that fewer adolescents believe that regular cannabis use is harmful to health. They are starting to use cannabis at an earlier age and more of them are using it every day. With this in mind, the authors say that their findings suggest that policy-makers should put more emphasis on attempting to delay the point at which teens start smoking cannabis. “Let’s keep some perspective. This is not huge," Murray says. "You’re not becoming completely demented. Of course, it’s better to still have your extra eight IQ points, but it’s not something that’s enough to draw medical attention.” The effects of the significant increase in the amount of the active ingredient, tetrahydrocannabinol (THC), in the drug over the past few decades also needs to be explored. “You have to remember that when the people in the Dunedin study were kids back in the early eighties, this would have been pretty old-fashioned hash or weed, with THC content of 4–5%," Murray points out. "Today’s skunk has 16–18%, so the effects are most likely to be magnified.” Lo que en español seria: dijo:Ser un fumador abusivo de cannabis durante la adolescencia da como resultado en declive cognitivo, este no se ve si el uso de la droga se inicia en la edad adulta. Meier Clínica Madeline psicólogo de la Universidad de Duke en Durham, Carolina del Norte, y sus colegas utilizaron datos del famoso Estudio Longitudinal Dunedin, un curso de múltiples factores encuesta que involucró a una cohorte de 1.037 neozelandeses seguidos desde el nacimiento, que ahora tiene 40 años de seguimiento . Los participantes en el estudio Dunedin hacían pruebas periódicas para el CI y otros índices neuropsicológicos, así es como que preguntaron sobre el comportamiento, tales como el consumo de drogas. El estudio fue publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias en Monday. Cuando su coeficiente intelectual adulto se puso a prueba a los 38 años de edad, los que habian consumido fuertemente en la adolescencia demostraron en el estudio que habían experimentado una disminución promedio de ocho puntos de coeficiente intelectual de la niñez a la edad adulta. Los no usuarios, en promedio había aumentado su coeficiente intelectual en torno a un punto. E incluso después de dejar de lado los usuarios más frecuentes, con un descenso de unos pocos puntos de CI de su valor de infancia era considerado en los usuarios menos pesadas que habían comenzado en la adolescencia. Lo que es más, la caída de la función mental parecía irreversible, incluso después que la gente había dejado de cannabis. Sin embargo, los usuarios fuertes que sólo comenzaron a la edad adulta (mayores de 18 años) no parecen experimentar el declive de IQ . Datos interesantes Al ser capaz de comparar IQ de una persona antes y después del uso de cannabis, los autores podrían descartar déficit neuropsicológico anterior como causa de la decline.Ellos también fueron capaces de descartar a un efecto de la educación por no encontrar ninguna diferencia en la proporción de consumidores de cannabis en la muestra del estudio completo y en aquellos con educación secundaria o menor. Esto debería responder al reto de la "hipótesis de la educación" - que los grandes consumidores de cannabis tienen más probabilidades de haber abandonado la educación. De la misma manera, también se podría controlar por otros factores que complican, tales como la esquizofrenia, el uso de otras drogas, y la posibilidad de que un sujeto puede haya estado "volado" cuando sus capacidades cognitivas fueron probados. (Muy poco serio el hacer un estudio para determinar gran cosa y no fijarse si durante las pruebas los usuarios estaban bajo lo efectos del cannabis) Los hallazgos apuntan a los efectos neurotóxicos del cannabis a una edad crítica para el desarrollo cerebral, aunque los autores lo dejo para otros investigadores para aislar cuál es el mecanismo subyacente puede ser. Limitaciones del estudio Robin Murray, psiquiatra de la investigación en el Instituto de Psiquiatría del Kings College de Londres, cuyas propias investigaciones han explorado la relación entre cannabis y psicosis, quedó impresionado con el rigor de la ponencia: "Ha habido otros estudios que muestran deterioro cognitivo, pero todos hemos sido un poco chunga de las muestras. La cohorte de Dunedin es probablemente una de las poblaciones más estudiados en el mundo desde un punto de vista cognitivo. Es una excelente muestra ". Valerie Curran, profesor de psicofarmacología de la Universidad College de Londres y miembro del Comité Científico Independiente del Reino Unido sobre las Drogas, fue más escéptico y dijo que una serie de factores, tales como la depresión, también se asocian con el uso pesado y la motivación reducida. "Aunque el tamaño de la muestra en general es excelente, los datos de inicio adolescente de uso pesado se basa en poco más de 50 personas". También señaló que los hallazgos representan una disminución muy pequeña en el coeficiente intelectual, como resultado de un uso muy intenso durante varios años ", que no se relaciona con el uso recreativo". Estudios recientes han demostrado que menos adolescentes creen que el uso regular de cannabis es perjudicial para la salud. Ellos están comenzando a consumir cannabis a una edad más temprana y más de ellos están utilizandolo cada día. Con esto en mente, los autores dicen que sus hallazgos sugieren que los responsables políticos deberían poner más énfasis en tratar de retrasar el momento en que los adolescentes comienzan fumar cannabis. "Vamos a mantener una cierta perspectiva. Esto no es enorme ", dice Murray." No te estás volviendo completamente loco. Por supuesto, es mejor tener todavía sus otros ocho puntos de CI, pero no es algo que sea suficiente para atraer la atención médica ". Los efectos del aumento significativo en la cantidad del ingrediente activo, el tetrahidrocannabinol (THC), en el fármaco durante las últimas décadas también necesita ser explorado. "Hay que recordar que cuando las personas en el estudio Dunedin éramos niños allá por los años ochenta, esto habría sido bastante anticuado hash o mala hierba, con un contenido de THC del 4-5%", señala Murray. "Skunk de hoy tiene 16-18%, por lo que los efectos podrian ser mayores. " Como vieron, lo que afecta a la cognicion es el uso pesado durante la adolescencia, sin embargo en el estudio original deja en claro que los usuarios que comenzaron en la edad adulta no sufrieron ese deterioro cognitivo. Otra cosa que me parecio muy poco serias es que por lo visto a la hora de hacer las pruebas no se fijaron si los estudiados estaban o no bajo los efectos de la marihuana. No quiero imponer nada, pero estoy harto de ver como difunden algunas noticias amarillistas o ya empiezan a bardear a los consumidores diciendole "retrasados" o cosas por el estilo sin saber en realidad como es la cosa. SEAN CRITICOS Y APRENDAN A INVESTIGAR, SI NO LO HACEN Y LUEGO BARDEAN POR QUE SI LOS QUE QUEDAN COMO "MENOS INTELIGENTES" SON OTROS NO LOS FUMONES.

El extracto de cannabis continúa teniendo efecto sobre la espasticidad en pacientes con esclerosis múltiple tras su uso prolongado Según un estudio abierto realizado en el Reino Unido con 146 pacientes con esclerosis múltiple y espasticidad, el extracto de cannabis Sativex seguía siendo eficaz después de un año de tratamiento. El estudio fue dirigido por el Dr. Michael Serpell, profesor de anestesia de la Clínica del Dolor de Gartnavel de la Universidad de Glasgow. En un ensayo controlado de 6 semanas de duración el Sativex tuvo un considerable efecto clínico sobre la espasticidad. Dicho estudio fue seguido por un ensayo abierto de 334 días en el que los enfermos recibieron una administración media de 7'3 nebulizaciones (unos 20 y 18 mg de THC y CBD) al día. Cincuenta y dos (36 por ciento) de los pacientes abandonaron el estudio durante el primer año, el 14 por ciento debido a los efectos secundarios y el 9 por ciento por falta de eficacia. Los efectos adversos más frecuentes (más del 10 por ciento de los casos) fueron mareos y fatiga, y en cinco casos fueron graves, con dos eventos psiquiátricos ocurridos a uno de ellos. Los autores afirman: "No se ha identificado ningún nuevo problema de seguridad con el tratamiento crónico con Sativex y los efectos adversos graves fueron poco frecuentes. No se ha detectado desarrollo de tolerancia y los pacientes que permanecieron en el estudio afirmaron continuar obteniendo beneficio del mismo".

Si alguien creyera en hadas mágicas, y un buen día se diera cuenta de que el único motivo que tiene para creer en ellas es que esa fe le produce una sensación cálida… ¿cómo podría seguir alegremente creyendo lo mismo? Desde ya, es entendible que por motivos emocionales no le resulte fácil desprenderse de todo de la noche a la mañana, ni tampoco nadie lo obliga. Pero, ¿cómo podría llegar a plantear que es una virtud mantener su fe ciegamente? La fe no es una virtud, es un defecto. Porque por definición, tener fe significa creer en algo sin un buen motivo racional. En caso contrario, si hubiera una buena razón para creer en tales cosas, entonces no haría falta la fe, se trataría de una opinión normal como cualquier otra. Como diría Miguel de Unamuno, “La fe no es creer lo que no vimos, sino crear lo que no vemos”. Llegado este punto alguien podría replicar: “Tal vez la fe no tenga una fundamentación racional, pero tiene otro tipo de fundamentación, que son sentimientos profundos nacidos de experiencias personales. No tiene sentido intentar aplicarle las reglas de la razón”. Sin embargo, eso de “basar creencias en sentimientos” no es algo nuevo, y la historia nos ha demostrado una y otra vez la torpeza que implica hacerlo. Nuestros antepasados religiosos tenían el hondo sentimiento de que la Tierra era plana y estaba en el centro del Universo, que era imposible que fuéramos descendientes de primates, que las infecciones eran causadas por posesiones demoníacas y una lista sin fin. En síntesis, los sentimientos nunca fueron buenos para descubrir verdades, lo cierto es que la razón y la investigación científica siempre resultaron mucho más útiles para esto. Claro que esto no significa que tengamos que reprimir nuestras emociones, ni que sean algo necesariamente malo; sin duda tienen muchas funciones biológicas y sociales imprescindibles, pero investigar la realidad no es una de ellas. Por otra parte, al decir que “no tiene sentido intentar aplicar la razón a la religión” los creyentes ni siquiera son consistentes, ya que ellos mismos no tienen ningún problema en aplicar la razón a todas las demás religiones del mundo, y criticarlas al ver que resultan ridículas aquí o allá desde el punto de vista intelectual. No ven ningún inconveniente en derrumbar con argumentos racionales a Zeus, Afrodita, Thor o Poseidón. No consideran la posibilidad de que tal vez la razón humana no sea aplicable a esos dioses. Únicamente cuando alguien haga lo mismo con su propia religión, se defenderán de inmediato con la excusa de que “las reglas de la razón no son aplicables en mi caso particular”. Incluso es un concepto errado pensar que la fe está relacionada con cierta fortaleza o valentía espiritual. Pongámoslo metafóricamente: cualquiera es “valiente” si cree que está acompañado de un gigante, pero la verdadera valentía sólo puede medirse cuando se pelea estando solo, cuando hay consciencia de que se corre un peligro real. En vez de enfrentar la fría realidad estoicamente, el religioso se refugia en un manto tibio de creencias, reconfortándose con promesas hermosas de que existe un Dios que lo está acompañando y lo recompensará por todo lo que sufre. ¿Cómo puede considerarse, bajo ningún punto de vista, que hay algún tipo de fortaleza en creer eso? Se podría argumentar que, justamente, la fe es la que da fuerza. Pero esto es como decir que el alcohol da alegría. No es algo auténtico, es artificial. Un hombre puede tener todo el derecho del mundo a emborracharse, pero no puede jactarse de que el alcohol lo hace realmente feliz. Del mismo modo, el religioso no puede jactarse de que la fe lo hace realmente fuerte. Más bien todo lo contrario; si el creyente fuera fuerte entonces no necesitaría refugiarse en la fe, podría enfrentarse a la realidad tal cual se presenta, al desnudo, sin la ilusión cálida de que está siendo protegido o será recompensado. Resumiendo todo en pocas palabras, citando a Sigmund Freud, “Sería muy bonito si hubiera un Dios que creó el mundo y una providencia benevolente, y un orden moral en el universo, y vida después de la muerte; pero resulta muy llamativo que todo esto sea exactamente como desearíamos que fuese”. Aclaración: No todos los creyentes son asi. Este post mas que nada va a los que se creen superiores o creen limitados a los demas solo por no tener fe creyendo que esta es una virtud.