#a uno y
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la plegaria del desocupado
¡Dios... Dios mío! Baja tu oído de escucha que ya mis plegarias no tocan la altura de la estrella y de mis hijos a mi madre se abre una brecha de puerta desnuda cuando andan su noche sin ropa y la pena me retuerce el alma/ Dura labor diaria hastiada, sin paz, sin honores, sin miga ni riñones en calm…
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