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¿conocías la mitologia japonesa?

Info•1/4/2012




La mitología japonesa es un sistema extremadamente complejo de creencias. El panteón Shinto por sí solo se compone de una colección de más de 8.000.000 de kami (dioses oespíritusen japonés). A pesar de la influencia de la civilización china antigua, una parte muy importante de la religión y mitología japonesa son únicas. Contiene tradiciones Shinto y budistas así como creencias populares agrícolas. Por otra parte, a diferencia de la mitología griega, nórdica y egipcia, es relativamente difícil distinguir cuál es verdaderamente un "mito" para los japoneses.

Los mitos japoneses convencionales se basan en el Kojiki, en el Nihonshoki y algunos libros complementarios. El Kojiki que literalmente significa "registro de cosas antiguas" es el libro más viejo reconocido sobre mitos, leyendas, y la historia de Japón y el Nihonshoki es el segundo más antiguo. El Shintoshu explica orígenes de deidades japonesas desde una perspectiva budista mientras que el Hotsuma Tsutae registra una versión diferente sobre la mitología.

Un resultado notable de la mitología japonesa es que explica el origen de la familia imperial, y les representa como descendencia divina. La palabra japonesa para Emperador en Japón, tennō (天皇), significa el rey celeste (el carácter 天 significa cielo).



Mito de la creación de Japón




Según la mitología japonesa en el principio, tras la formación del Cielo y de la Tierra, en la alta planicie del cielo tres dioses se crearon a sí mismos y se escondieron allí. Entre éste y la Tierra apareció algo con aspecto de un brote de junco, y de él nacieron dos dioses, que también se escondieron. Otros siete dioses nacieron de la misma manera, y los dos últimos dioses se llamaron Izanagi e Izanami. La creación del mundo comienza con ellos.



Al principio la Tierra estaba totalmente desordenada, era el caos. Los dioses ordenan entonces a Izanagi y a Izanami ordenar y consolidar la tierra. Para hacerlo, se les entrega una inmensa lanza adornada con piedras preciosas, llamada Ame-no-nuboko (lanza celestial).

Entonces Izanagi e Izanami fueron al puente entre el cielo y la tierra llamado Amenoukihashi y hundieron la lanza en el mar inferior, la agitaron y al sacarla, las gotas que de ella resbalaban formaron la isla de Onogoro-shima (literalmente “espontáneamente coagulada”) (lo que sería la isla de Hokkaido).



Descendiendo de los cielos, Izanagi e Izanami resolvieron construir allí su hogar, así que clavaron la lanza en el suelo para formar el Pilar Celestial Ama-no-mi-hashira que les ayudaría a fortalecer su unión. Y alrededor de este el palacio llamado Yahirodono (la habitación cuya área es de 8 brazos), hogar de dioses.

Izanagi propuso que ambos debían girar alrededor de la columna Ama-no-mi-hashira, Izanami debía ir hacia la derecha e Izanagi, a la izquierda y al encontrarse procearían. Sin embargo, luego de haberse encontrado en el pilar, Izanami fue la primera en hablar diciendo “¡Oh, en verdad eres un joven hermoso y amable!” y luego Izanagi: “¡Oh, qué joven más hermosa y amable!”. Izanagi reprendió a Izanami diciendo: “No es correcto que sea la mujer quien hable primero”.
Después unidos ya los hermanos, engendraron dos hijos, quienes nacieron deformes: Hiruko (literalmente "Niño sanguijuela" ), débil en demasía, que fue abandonado a las aguas del mar en un bote hecho de juncos; y su hija Awashima (literalmente "Isla de Espuma" ), que tampoco les satisfizo, por lo que la convirtieron en la isla Awa, misma que se encuentra en la costa de Osaka.

Poco contentos con aquellos dos primeros hijos, decidieron acudir a Takamagahara y consultar ante los dioses primordiales, quienes les dijeron que los nacimientos habían sido nefastos, debido a que Izanami había hablado antes que el varón. De nuevo en la tierra, repitieron la ceremonia correctamente, siendo Izanagi el primero en decir las palabras de amor y su matrimonio fue entonces exitoso.



De esta unión nació el Ōyashimakuni (“país de las ocho grandes islas”)


Ahaji-no-ho-no-sawake-no-shima (淡道之穂之狭別島): actualmente, isla de Awaji;
Iyo-no-futana-no-shima (伊予之二名島): actualmente, isla de Shikoku. Esta isla poseía un cuerpo y cuatro caras. Los nombres de las cuatro caras son las siguientes:

Ehime (愛比売): provincia de Iyo;
Iyorihiko (飯依比古): provincia de Sanuki;
Ohogetsuhime (大宣都比売): provincia de Awa;
Takeyoriwake (建依別): provincia de Tosa.

Oki-no-mitsugo-no-shima (隠伎之三子島): actualmente, isla de Oki. Apodado como Ame-no-oshikorowake (天之忍許呂別);
Tsukushi-no-shima (筑紫島): actualmente, isla de Kyūshū. Esta isla poseía un cuerpo y cuatro caras. Los nombres de las cuatro caras son las siguientes:

Shirahiwake (白日別): provincia de Tsukushi;
Toyohiwake (豊日別): provincia de Toyo;
Takehimukahitoyojihinewake (建日向日豊久士比泥別?): provincia de Hi;
Takehiwake (建日別): Kumaso.


Iki-no-shima (伊伎島): actualmente, isla de Iki. Apodado como Amehitotsubashira (天比登都柱);
Tsu-shima (津島): actualmente, isla de Tsushima. Apodado como Ame-no-sadeyorihime (天之狭手依比売);
Sado-no-shima (佐度島): actualmente, isla de Sado;
Ohoyamatotoyoakitsu-shima (大倭豊秋津島): actualmente, isla de Honshū. Apodado como Amatsumisoratoyoakitsunewake (天御虚空豊秋津根別).


Estas ocho islas que se formaron son conocidas tradicionalmente como Ōyashimakuni (大八島国)literalmente, “país de las ocho grandes islas”) y en su conjunto es lo que es conocido actualmente como Japón (en el mito no se mencionan la isla de Hokkaidō ni las islas Ryukyu porque en el momento de la redacción de la leyenda, estas islas eran desconocidas para los japoneses).



Adicionalmente, Izanagi e Izanami engendraron posteriormente seis islas:

1- Kibi-no-kojima (吉備児島): península de Kojima. Apodado como Takehikatawake (建日方別);
2- Azuki-jima (小豆島): Shōdōshima. Apodado como Ohonodehime (大野手比売);
3- ho-shima (大島): Suō-ōshima. Apodado como Ohotamaruwake (大多麻流別);
4- Hime-jima (女島): Himeshima. Apodado como Amehitotsune (天一根);
5- Chika-no-shima (知訶島): Islas Gotō. Apodado como Ame-no-oshio (天之忍男);
6- Futago-no-shima (両児島): Archipiélago Danjo. Apodado como Amefutaya (天両屋).



Izanami murió al dar a luz al infante Kagutsuchi (encarnación del fuego) o Ho-Masubi (causante del fuego). Su parte fue horrible para Izanami, quien devorada por el fuego cayó postrada en terrible dolor, retorciéndose entre vómitos, excremento y orina, de los que nacieron el dio y la diosa del barro y el dios de la cosecha y la diosa serpiente del agua.
Sumido en cólera, Izanagi le tajó la cabeza a Kagutsuchi con su espada, dándole muerte al momento, pero haciendo también el doble prodigio de que su sangre diera vida a otras ocho nuevas divinidades, del fuego, de las rocas, triturador de las raíces, triturador de las rocas, de la lluvia, del sol, del viento, de los valles, y que de los restos mortales de Kagutsuchi se hiciera nacer a otras tantas nuevas divinidades de las montañas, protectoras de caminos, de laderas, del refugio, de la oscuridad, de los bosques.

Ella fue enterrada en el “Monte Hiba”, en la frontera de las viejas provincias de Izumo y Hōki, cerca de Yasugi en la Prefectura de Shimane. Como no podía ser de otra manera fue a parar al Yomi, tierra de los muertos. Izanagi, impotente ante el dolor de su pérdida fue tras ella, con la intención de traerla al mundo terrenal.
Izanagi encontró muy poca diferencia entre Yomi y el mundo terrenal, excepto por la oscuridad eterna. Sin embargo, esta oscuridad sofocante fue suficiente para provocarle dolor en ausencia de la luz y la vida en la tierra de arriba. Rápidamente busco a Izanami y la encontró. En un principio Izanagi no pudo verla por completo debido a que las sombras ocultaban su apariencia. Sin embargo le pidió que regresara con él, pero ella le dijo que era demasiado tarde, ya que había comido el alimento del inframundo y que ahora estaría en la tierra de los muertos, sin embargo trataría de convencer a los dirigentes del Yomi para que la dejaran irse y pidió a Izanagi que no entrase durante ese momento.




Izanagi esperó y esperó, pero al final se impacientó, así que rompió una punta de la peineta que llevaba, le prendió fuego para que le sirviese de antorcha y se adentró en el Yomi para buscar a su esposa, quebrando de este modo una de las reglas de la tierra de los muertos. Lo que vio allí fue espantoso: los gusanos se retorcían ruidosamente en el cuerpo putrefacto de Izanami.

Gritando ruidosamente, Izanagi no tuvo control sobre su miedo y comenzó a correr, intentando volver a la vida y abandonando a su esposa muerta. Izanami se despertó chillando indignada por haberla humillado con aquella contemplación de su vergonzoso estado y lo persiguió. En cuestión de segundos shikomes salvajes o resto de mujeres putrefactas también persiguieron al asustado Izanagi, guiadas por Izanami para atraparlo. Pensando rápidamente, Izanagi lanzó su gorro, el cual se convirtió en un racimo de uvas negras. Las shikome tropezaron con éstas pero continuaron su búsqueda. Después, Izanagi lanzó su peine, que se convirtió en un grupo de brotes de bambú. Ahora eran las criaturas de Yomi quienes comenzaron a perseguirlo, pero Izanagi orinó en un árbol, creando un gran río que aumentó su aplomo. Desafortunadamente, todavía persiguieron a Izanagi, forzándolo a lanzar melocotones sobre ellos. Él sabía que esto no los retrasaría por mucho tiempo, pero él ya estaba casi libre, porque los límites de Yomi ahora estaban más cerca.

Izanagi llegó rápidamente a la entrada y empujo un canto rodado en la boca de la caverna, la cual era la entrada a Yomi. Izanami gritó detrás de esta impenetrable barricada y le dijo entonces: “Oh, mi amado marido, si así actúas haré que mueran cada día mil de los vasallos de tu reino”, a lo que Izanagi contestó “Oh, mi amada esposa, si tales cosas haces yo daré nacimiento cada día a mil quinientos”.



Finalmente llegaron a un acuerdo, mediante el cual la cifra de nacimientos y fallecimientos se mantienen en la misma proporción. Ella le dijo que debía aceptar su muerte y él prometió no volver a visitarla. Entonces ambos declararon el fin de su matrimonio. Esta separación significó el comienzo de la muerte para todos los seres, causada por las manos de la orgullosa Izanami, la esposa abandonada de Izanagi.
Izanagi por su parte volvió a la Isla de Tsukushi (antiguamente Kyusyu) a purificarse de su transito por las tierras impuras del Yomi. Mientras se desnudaba y removía los adornos de su cuerpo, cada artículo que el dejaba caer al suelo formó una deidad. Incluso surgieron más dioses cuando él se sumergió en el agua para lavarse. Los más importantes fueron creados de su rostro una vez que este se lo lavo:

Amaterasu (encarnación del sol) de su ojo izquierdo,
Tsukuyomi (encarnación de la luna) de su ojo derecho
Susanowo (encarnación del viento o de la tormenta) de su nariz



Izanagi se dispuso a dividir el mundo entre ellos con Amaterasu heredando los cielos, Tsukiyomi tomando el control de la noche y la luna y el dios tormenta Susanowo poseyendo los mares

Según el Nihonshoki




El relato de este libro solamente difiere en que Izanagi e Izanami se ofrecieron de manera voluntaria para consolidar la Tierra. También en que Izanagi e Izanami son descritos en la leyenda como el “dios del yang” ( 陽神?) y la “diosa del yin” ( 陰神?); influenciados por las ideas del yin y yang. El resto de la historia es idéntico, con excepción de que los otros dioses celestiales (Kotoamatsukami) no hacen aparición y tampoco son mencionados las seis últimas islas menores que engendraron Izanagi e Izanami.



Amaterasu y Susanowo


Amaterasu Ô-Mikami (kanji:天照) o Amateratsu es la diosa del Sol en el Shintoísmo y antepasada de la Familia Imperial de Japón según dicha religión. También conocida como Ōhiru-menomuchi-no-kami (大日孁貴神) su nombre significa Diosa gloriosa que brilla en el cielo. Es una de las deidades sintoístas (kami) más importantes.

Amaterasu



Según se cuenta en el Kojiki, la diosa nació del ojo izquierdo de Izanagi cuando se purificaba tras su intento fallido de rescatar a Izanami, naciendo de similar manera sus hermanos Susanoo y Tsukuyomi. El Kojiki la describe como la diosa de la que emana toda la luz, y en numerosas ocasiones se hace alusión a ella como la diosa del sol por la calidez y la compasión por aquellos que la adoran.

Los demás dioses temiendo que las tinieblas perduraran para siempre organizaron una fiesta en la puerta de la cueva. El ruido exterior atrajo mucho la curiosidad de Amaterasu, quien salió y se encontró con una diosa brillante y llena de luz. Un segundo después se dio cuenta que era su propio reflejo en el espejo.

La mayor parte de los mitos giran en torno a un incidente en el que la diosa queda atrapada en una cueva por culpa de las acciones de su hermano Susanō. Sumido en un fuerte estado de embriaguez, este arrasa los campos de arroz de Amaterasu, llena todos sus canales de irrigación, y arroja excrementos en su palacio y templos (en otra versión estas acciones se deben a la furia del dios tras perder una competición destinada a subsanar su descontento con el reparto que su padre había hecho de cielo, noche y océanos entre los tres hermanos). La diosa le ruega a su hermano que se detenga, pero este la ignora y llega incluso a arrojar el cadáver de un caballo a sus doncellas, que se encontraban tejiendo. Las mujeres mueren a causa de las astillas de madera que al romperse el telar atraviesan sus cuerpos (la mayoría de las versiones dicen que son sus órganos reproductivos los que son alcanzados por la madera).

Furiosa, Amaterasu se encierra en la Cueva Celestial y la sella con una roca. Como resultado, el mundo queda sumido en tinieblas y comienza a marchitarse y llenarse de malos espíritus. Ocho millones de kami se reunieron frente a la entrada buscando una manera de hacerla salir. Se sentaron todos en torno a ella y colocaron un espejo dirigido a la entrada. Ama no Uzume, la voluptuosa diosa de la danza, dio la vuelta a una bañera y se puso a bailar sobre ella, marcando el ritmo con sus pasos. Durante su danza, se levantaba la falda y mostraba los pechos. El resto de divinidades hacía mucho ruido gritando, riéndose y animando. Amaterasu decidió echar un vistazo a ver qué era lo que pasaba, y le preguntó al que estaba más cerca de la entrada. Este le contestó que había una nueva diosa. Cuando Amaterasu preguntó quien era, este señaló al espejo, y esta, que nunca había visto su reflejo, se quedó absorta en la imagen. Estaba tan sorprendida que exclamó Omo-shiroi, que significa tanto blanca tez como fascinante. Mientras estaba distraída, los otros dioses cierran la cueva tras ella, convenciéndola para regresar al Plano Celestial



Amaterasu fue enviada de joven a conquistar las Altas Llanuras del Cielo pero pronto tuvo que esconderse, ofendida ante el comportamiento de su hermano. Cuando dejó de esconderse, envió a su nieto a pacificar Japón y su bisnieto Jinmu se convirtió en el primer emperador. Esta hipotética fundación de la dinastía imperial japonesa fomentó la idea nacionalista pro-imperialista producida durante la Restauración Meiji de 1868.

Amaterasu carece de iconografía, pese a ello se le relaciona con el “Divino espejo” al que se refiere la leyenda de la cueva. De hecho, cuando manda a su nieto a pacificar Japón le da una espada, un espejo (éste), y las joyas de la Familia Imperial.

Actualmente Amaterasu, suprema divinidad solar del sintoísmo japonés es la Diosa protectora de la Nación Japonesa, contrastando con la abrumadora mayoría de las religiones politeístas del mundo en las cuales la divinidad solar era un hombre


Susanowo




Susanoo (須佐之男 Susanowo) , en el sintoísmo, es el dios del mar o de las tormentas, y las batallas. Es el hermano de Amaterasu, la diosa del Sol y de Tsukiyomi, el dios de la noche. Este dios se califica a veces de brutal y a veces de considerado. El Kojiki y el Nihonshoki tienen escrita su legendaria represión de un monstruo de serpiente llamada Yamata-no-Orochi, en el país de Izumo. Ambos libros lo describen como un antecesor del linaje imperial. En contraste, algunos folclores lo consideran como un dios nativo o un cabeza de un pueblo de Izumo.
Historia

Susanoo nació de la nariz de su padre Izanagi, cuando este se dio un baño para purificarse (típico en la tradición japonesa) de su desgraciado incidente en Yomi-tsu-kuni, la tierra de los muertos, cuando quiso rescatar a su amada Izanami de este reino. Susanoo mostró desde su infancia una actitud agresiva, pero un gran potencial, al fin y al cabo. Cuando su padre, Izanagi, quiso repartir su reino con sus tres hijos (Amaterasu,Tsukuyomi y Susanoo), Amaterasu recibió el sol y el cielo, Tsukuyomi recibió la luna y la noche, y Susanoo recibió el rayo, la tierra y el mar; pero esto no era lo que quería el dios: Susanoo se enfureció pero, como era consciente de que la ira de su padre era un peligro muy serio, esperó a que Izanagi se fuese al descanso divino, para luego enfrentarse con su hermana. Este enfrentamiento (que causó consecuencias muy serias) hizo que el consejo de los ochocientos dioses le expulsasen del cielo.





Susanowo y Orochi




Susanowo, que fue exiliado del cielo, llegó a la Provincia Izumo (ahora parte de la Prefectura de Shimane). Al llegar se encontró a un viejo y a su esposa sollozando al lado de su hija. La vieja pareja explico que, originalmente, tuvieron ocho hijas quiénes fueron devoradas una a una, cada año, por el dragón llamado Yamata-no-orochi ("serpiente de ocho picos", de la cual se decía se originó de Kosi que es ahora la región Hokuriku). El terrible dragón tenía ocho cabezas y ocho colas. Kusinada o Kushinada-Hime (princesa del arroz blanco) era la última de las ocho hijas.

Susanowo, que se dio cuenta inmediatamente de la relación de la vieja pareja con la diosa del sol Amaterasu, ofreció su ayuda en pago de la mano de su hermosa hija. Los padres aceptaron y Susanowo transformo a Kushinada en un peine y la ocultó en su pelo. También ordenó construir una cerca alrededor de la casa, con ocho puertas abiertas en la cerca, ocho mesas colocadas en cada puerta, ocho barriles colocados en cada mesa y cada uno de los barriles llenados con licor de arroz elaborado ocho veces.

El dragón Orochi, al llegar al lugar, quedo fascinado por el licor, lo bebió y durante el estupor que le produjo, Susanowo lo asesinó y un río cercano se tornó rojo con la sangre del dragón. Cuando Susanowo cortó el dragón en pedazos, encontró una excelente espada en su cola, tan dura que su propia espada no la había podido cortar. Posteriormente la espada fue presentada a Amaterasu y la llamaron “Ame no Murakamo no Tsurugi” (más tarde llamada Kusanagi). Esta espada sería la protagonista en muchos otros cuentos posteriores.



Principe Ōnamuji


Ōnamuji (también conocido como Ōkuninushi) era un descendiente de Susanowo. El, junto con sus muchos hermanos, compitió por la mano de la princesa Yakami de Inaba. Mientras viajaba de Izumo a Inaba para cortejarla, los hermanos se encontraron un conejo desollado yaciendo en una playa. Al ver esto le dijeron al conejo que se bañase en la playa y se secara con el viento en una alta montaña, el conejo les creyó y sufrió en agonía. Ōnamuji, quien se reía a espaldas de sus hermanos, llegó y vio al conejo dolorido y mando al conejo a bañarse en agua fresca y cubrirse con un polvo de la flor gama (cattail). El conejo sanado, quien en realidad era una deidad, le informo a Onamuji que el seria quien desposaría a la Princesa Yakami.

Las pruebas de Ōnamuji fueron muchas y murió en dos ocasiones por sus celosos hermanos. En las dos ocasiones su madre Kusanda-hime lo salvaría. Perseguido por sus enemigos, él se aventuró al reino de Susanowo donde él se encontró con la hija del vengativo dios, Suseri-hime. Susanowo probaría a Onamuji en varias ocasiones pero al final, Susanowo aprobó al joven muchacho y predijo su victoria contra sus hermanos.

Aunque la tradición Yamato atribuye la creación de las islas japonesas a Izanagi y a Izanami, la tradición Izumo dice que Onamuji, junto con un dios enano llamado Sukunabiko, contribuirían o por lo menos acabarían la creación de las islas de Japón.



Período de Instalación

Amaterasu ordenó a su nieto Ninigi gobernar sobre los suelos. Ella le dio tres tesoros sagrados:
El collar magatama de Yasakani no magatama (ahora situado en el palacio imperial);
El espejo de bronce de Yata no kagami (ahora en el templo de Ise); y
La espada Kusanagi (una posible replica que ahora está en el templo de Atsuta, Nagoya)

Los primeros dos fueron hechos para sacar a Amaterasu de Iwayado. El último fue encontrado en el dragón del ocho-dientes. De estos tres, el espejo es el símbolo de Amaterasu. Los tres juntos constituyen los Tesoros Imperiales de Japón.

Ninigi y su compañía bajaron a la tierra y llegaron a Himuka, allí él fundó su palacio.

Prosperidad y eternidad

Ninigi conoció a la Princesa Konohana-sakuya (símbolo de las flores), la hija de Yamatumi (amo de las montañas). Ellos se enamoraron y Ninigi pidió a Yamatumi la mano de su hija. El padre estuvo tan complacido que ofreció la mano de sus dos hijas, Iwanaga (símbolo de piedra) y Sakuya (símbolo de flores). Pero Ninigi solo se casó con Sakuya y rehusó a Iwanaga.



Iwanaga está bendecido con la eternidad y Sayuka con la prosperidad, Yamatumi dijo en lamentación, "al rehusar a Iwanaga, tu vida será breve de ahora en adelante". Debido a esto, Ninigi y sus descendientes se hicieron mortales.

Sakuya concibió de noche y Ninigi dudo de ella. Para probar la legitimidad de sus niños, Sakuya juro por su suerte y se arriesgó; ella incendio su habitación mientras daba luz a sus tres hijos y debido a esto, Ninigi reconoció su castidad. Los nombres de los niños fueron Hoderi, Hosuseri, y Howori.



Flujo y reflujo




Hoderi vivió de la pesca en el mar mientras que su hermano Howori vivió de la caza en las montañas. Un día, Howori le pidió a su hermano intercambiar los papeles por un día.Howori intento pescar, pero no pudo conseguir nada y además perdió el anzuelo que su hermano le presto. Hoderi acuso implacablemente a su hermano y no aceptó sus disculpas.

Mientras que Howoriestaba sentado en una playa, perplejamente dolorido, Shihotuti le dijo que viajara en un barco llamado el Manasikatuma y que se dirigiera a cualquier sitio que le llevará la corriente. Después de este consejo, Howori llegó a la casa de Watatumi (amo de los mares). Allí él conoció a Toyotama, hija de Watatumi y se casó con ella. Después de tres años de la unión, recordó a su hermano y su anzuelo, entonces le habló a Watatumi sobre él.

Watatumi pronto encontró el anzuelo en la garganta de una brema y se lo dio Howori. Watatumi también le dio dos bolas mágicas, Sihomitutama, que podía causar una inundación, y Sihohirutama, que podía causar un reflujo y lo mando a la tierra, junto con su novia.

Mientras Toyotama daba a luz, ella le pidió Howori que no la mirase durante su parto. Sin embargo, Howori, lleno de curiosidad, miró furtivamente, y la vio transformada en un tiburón en el momento que nació su hijo, Ugaya. Enterada de esto, Toyotama desapareció en el mar y no volvió pero ella confió a su hermana Tamayori sobre su vivo deseo por Howori.
Ugaya se casó con su tía Tamayori y tuvieron cinco hijos, incluyendo a Ituse y Yamatobiko.

La reconciliación de Hoderi y Hoori



Cuando Hoori llegó a su hogar, su hermano mayor admitió su error y le pidió disculpas por su comportamiento ofensivo. Hoori le perdonó gustoso.
Toyo-tama y su hermana menor lucharon contra el viento y las olas para llegar a la orilla, donde Hoori había construido una cabaña con el tejado de plumas de cormorán. Llegado el momento, Toyo-tama dio a luz a un varón y, una vez que hubo bendecido a su señor con descendencia, se convirtió en un dragón y regresó al mar. El hijo de Hoori se casó con su tía y tuvo cuatro hijos, uno de ellos fue Kamu-Yamato-Iware-Biko, de quien se dice que fue el primer emperador humano de Japón, también conocido como Jimmu Tennô.




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