Hola a todos acabo de llegar a mi hogar con una calentura enorme por lo que me pasó hace ya algunas horas.
Todo comenzó en Brasil en realidad, en el aeropuerto de Florianópolis, donde tomé mi vuelo a la Ciudad de Córdoba con 2 horas de retraso, pero que pudo haber sido peor. Luego de despegar de la ciudad antes mencionada llegamos a CBA, con una escala en Asunción de por medio para reabastecimiento de combustible.
Hasta ahí todo bien, nos bajamos, agarramos las maletas, pasamos migraciones, y cuando estabamos pasando los bolsos de mano por los escaners para ya salir, una trabajadora iracunda me encaró vociferando:
-¡De quien este maletín marrón!
Mi viejo estaba al lado mío y le dijo que era nuestro. Entonces esta persona de muy mala manera nos empezó a pedir pasaportes, documentos, declaración jurada y por poco el árbol genealógico.
Según ella, yo no había registrado la notebook (que estaba en el maletín que he mencionado) y que había actuado mal, que me iba a caer la DGI y me iba a quemar en el infierno junto con los otros evasores aduaneros.
Luego revisó la notebook, y al ver que estaba un poco gastada por el uso, que era una Olivetti (fabricación nacional), que tenia las pegatinas de SICSA y de la AFIP, nos dejó tranquilos.
Como me había quedado con la duda, durante el viaje le pregunté a mi viejo (que a todo esto es abogado) y me dijo que lo que invocaba la empleada no era válido, pues tenía el sello de la Afip, que identificaba a la notebook como hecha en Argentina.
Las recomendaciones:
- Por las dudas, siempre hay que declarar todo (TODO) aunque les parezca ridículo y (sea) totalmente innecesario.
- Estar preparado para que los empleados te traten muy mal sin razón alguna, solamente con ganas de descargar su malestar en gente que no tiene nada que ver.
- Tratar de estar lo más relajado posible para poder enfrentar las situaciones antes descritas.
- Prepararse para comerse por lo menos (y con muy mucha suerte) 7 horas (si, entre el check-in, retrasos, subir y bajar el equipaje, trámites aduaneros y renegar con bolu**s)
Todo comenzó en Brasil en realidad, en el aeropuerto de Florianópolis, donde tomé mi vuelo a la Ciudad de Córdoba con 2 horas de retraso, pero que pudo haber sido peor. Luego de despegar de la ciudad antes mencionada llegamos a CBA, con una escala en Asunción de por medio para reabastecimiento de combustible.
Hasta ahí todo bien, nos bajamos, agarramos las maletas, pasamos migraciones, y cuando estabamos pasando los bolsos de mano por los escaners para ya salir, una trabajadora iracunda me encaró vociferando:
-¡De quien este maletín marrón!
Mi viejo estaba al lado mío y le dijo que era nuestro. Entonces esta persona de muy mala manera nos empezó a pedir pasaportes, documentos, declaración jurada y por poco el árbol genealógico.
Según ella, yo no había registrado la notebook (que estaba en el maletín que he mencionado) y que había actuado mal, que me iba a caer la DGI y me iba a quemar en el infierno junto con los otros evasores aduaneros.
Luego revisó la notebook, y al ver que estaba un poco gastada por el uso, que era una Olivetti (fabricación nacional), que tenia las pegatinas de SICSA y de la AFIP, nos dejó tranquilos.
Como me había quedado con la duda, durante el viaje le pregunté a mi viejo (que a todo esto es abogado) y me dijo que lo que invocaba la empleada no era válido, pues tenía el sello de la Afip, que identificaba a la notebook como hecha en Argentina.
Las recomendaciones:
- Por las dudas, siempre hay que declarar todo (TODO) aunque les parezca ridículo y (sea) totalmente innecesario.
- Estar preparado para que los empleados te traten muy mal sin razón alguna, solamente con ganas de descargar su malestar en gente que no tiene nada que ver.
- Tratar de estar lo más relajado posible para poder enfrentar las situaciones antes descritas.
- Prepararse para comerse por lo menos (y con muy mucha suerte) 7 horas (si, entre el check-in, retrasos, subir y bajar el equipaje, trámites aduaneros y renegar con bolu**s)
