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El Sistema Capitalista. Su fin y el comienzo de algo nuevo.

El tema central de esta reflexión se basa en la discusión sobre si este sistema en el que estamos insertos (ya que uno al nacer no lo elige, sino que vive en él, y pocos son los que tienen la fuerza de voluntad de retirarse del mismo) es realmente el apropiado para vivir en él, ya que ha de aunar progreso, bienestar, y felicidad. Este último término no suele estar incluido al analizar los diferentes sistemas políticos y de interactuación humana, ya que se cree que la felicidad es algo personal, y que no tiene que tenerse en cuenta dentro del sistema. Sin embargo, bajo mi punto de vista, esta creencia es totalmente errónea. El sistema ha de pensar en la felicidad del colectivo, bueno, mejor dicho, tenemos que crear un sistema que esté en consonancia con la felicidad común.

El sistema en sí no piensa, no actúa, no es bondadoso ni es malicioso, el sistema es básicamente eso, un sistema de interactuación entre personas. Las personas que están en el sistema sí son las que piensan, actúan, y que pueden ser bondadosas o maliciosas. Nosotros como especie somos quienes hemos creado el sistema, aunque todos los que nos encontramos ahora mismo en la faz de la tierra (salvo que haya alguien que haya vivido más de 150 años) hemos nacido dentro de él, con las reglas ya impuestas, y con unas pautas marcadas. Algunos países intentaron cambiar este formato, como los estados comunistas, pero no ganaron la guerra. Aún así, no creo para nada que el comunismo sea la respuesta, así que no me quita el sueño que no sea el sistema imperante. El ideal del comunismo es bonito, pero la funcionalidad, a día de hoy, con las tecnologías de la información que existen y lo pequeño que se está haciendo el mundo gracias a la mejora de los transportes, es nula.

El Sistema Capitalista. Su fin y el comienzo de algo nuevo.


Pero bueno, volvamos con lo que estábamos comentando. Todo sistema que existe, que ha habido y que habrá en la Tierra, únicamente son interactuaciones de personas con otras personas. Las pautas más comunes que se suelen dar entre estas comentadas interactuaciones es lo que nosotros denominamos sistema. Las pautas que hay ahora en un sistema capitalista es que lo que más importa es el capital. No es el mercado, sino el capital. El capital manda, y según nuestra perspectiva actual si algo no se ajusta a las exigencias del capital, y no del mercado, no es válido. Por ello, que las multinacionales farmacéuticas decidan cortar el suministro por falta de pago de las deudas es lícito dentro de este sistema capitalista, donde reitero que prima el capital y no el mercado, ya que ellos se amparan en que son quienes han aportado el capital para realizar las inversiones que han podido llegar a conseguir tales medicamentos, y no se amparan en las exigencias del mercado, donde cortar el suministro sería una fechoría. Comento esto sobre las multinacionales farmacéuticas tras enterarme que quieren cortar el suminstro a países como Grecia o España por una serie de deudas con hospitales, así que lo uso como ejemplo.

El sistema de mercado se basa en remunerar a una persona por su tiempo y dedicación en realizar algo que para otra persona tiene una utilidad y un valor. El sistema capitalista se basa en remunerar a alguien porque tiene dinero y lo invierte en algo. No hay ni tiempo ni dedicación. No es el sistema correcto de interactuación entre personas.

tierra


De todo lo comentado hasta ahora, sumándolo a la gran crisis en la que vivimos, donde el capital (gracias a esos fondos basura) es el principal culpable, se puede llegar a una primera conclusión: el sistema capitalista responde a algunas de las principales características que ha de tener un sistema de interactuación humana, pero no a todas. Este sistema sí que consigue que haya progreso; puede que consiga algo de bienestar (al menos en las sociedades occidentales, y no a todos sus ciudadanos), aunque realmente este mínimo de bienestar no proviene del sistema, sino del propio progreso; y no consigue de ninguna manera ni un mínimo de felicidad común. Por lo tanto, basarnos en el capital para medir nuestras interactuaciones no es el camino correcto a seguir.

Primer punto conseguido, hemos encontrado el problema. Segundo punto a abordar: la solución. La ventaja actual, que este sistema se está desmoronando, así que cambiarlo no será tan difícil. Ahora mismo necesitamos que nuestras interactuaciones se basen en algo donde se aúnen progreso, bienestar y felicidad común. Estos tres puntos tienen que estar en perfecta consonancia y totalmente estables como si en una balanza estuvieran. Centrarnos más en progreso, por ejemplo, es lo que se ha hecho con este sistema y se pagan las consecuencias. Se necesitan actos más humanos, y con ello no me refiero a actos bondadosos, porque hay humanos que no lo son, sino que se necesita eliminar tanta burocracia, tanto hablar entre papeles y entre controles. Debe haber una comunicación más interpersonal en todos los ámbitos, donde se tenga en cuenta la realidad de cada persona y de cada situación. ¡Si es que en una sociedad donde el progreso, el bienestar y la felicidad común estén en perfecta consonancia no pueden ser tan útiles ni tan importantes los abogados!. Argumentos lógicos no pueden ser la base de una sociedad humana, donde no sólo la razón influye en los actos de las personas. Y es que se quiere creer que eso es así, como por ejemplo con la teoría económica del “consumidor racional”, donde gracias a esa suposición se pueden hacer formulaciones matemáticas para intentar entender a los consumidores. Pero el problema radica en que el investigador es el que es racional (en horario de trabajo, no en toda su vida cotidiana), y como necesita de argumentos lógicos para continuar su investigación otorga al objeto de su investigación los mismos razonamientos que los que él usa en ese momento. Pero, ¿desde cuándo una investigación modifica el objeto que está investigando para que le sea más fácil la misma?, pues en Economía no es que suceda, sino que es la base de todo. Así no vamos bien.



Continuemos buscando la posible solución al problema encontrado, o al menos, el camino que se ha de seguir para encontrar dicha solución. Realmente, para que un sistema de interactuaciones cumpla con todos los requisitos, y lo más importante, se pueda implementar sin errores ni anomalías, se ha de cambiar la concepción humana imperante en los estados occidentales. Si uno piensa individualmente y únicamente para el provecho propio, mal vamos. Si no se tiene en cuenta que pasará cuando uno muera, mal vamos. Estos pensamientos provocan actos que de ninguna manera ayudarían a la felicidad común, sino que buscarían a toda costa la felicidad individual, y aunque parezca sorprendente (cuando realmente no lo es) uno nunca encuentra la felicidad si no está en consonancia con el entorno, y nuestro entorno mayoritariamente son más personas, y si ellas no son felices, lo siento, pero nosotros tampoco lo seremos. Se necesita un pensamiento de globalidad, de que todos estamos interconectados y que todos dependemos de todos. Nos influye lo que le pasa al vecino, aunque no lo queramos ver. Pero ¿cómo conseguir dicho pensamiento global?

Se necesita de una corriente filosófica que cale en las personas y les haga ver más allá que del egocentrismo puro en el que la mayoría de las personas está inmerso. Se ha de entender que hemos nacido en el planeta Tierra, y que no somos entes independientes de él, sino que somos parte de él. Al decir que somos parte, lo que quiero decir es que pertenecemos a la Tierra como las neuronas cerebrales pertenecen a nosotros. La Tierra tiene vida en sí, y seguramente conciencia también. Somos la Tierra, y por eso que nuestra mini consciencia se apague al nosotros morir, no implica que muera la conciencia global a la que pertenecemos, así que realmente nosotros no morimos, sino que volvemos a la conciencia global. Este concepto en el que se entiende que somos parte de un todo, y de un todo que sigue más allá de nuestra muerte, es el que se necesita predicar para que la conciencia humana deje de ser ego centrista y sea más comunitaria. Consiguiendo que estos pensamientos sean los imperantes en la humanidad el sistema de interactuaciones que logre aunar los tres componentes principales, progreso (que si éste fuera el pensamiento imperante pasaría a llamarse “evolución”), bienestar, y felicidad común, sería posible de llevarse a cabo.

Planeta


Si este fuera el pensamiento imperante se ayudaría a que todo humano entrara dentro de este sistema, ya que provocaría una sinergia mayor, logrando una evolución sin precedentes de todos y de todo. Las cooperaciones internacionales serían pan de cada día. Igual que muchos actos altruistas, ya que dejarían de ser altruistas como tal, sino que estas ayudándote a ti mismo al ayudar a otro, ya que sois lo mismo, sois la Tierra.

Ahora toca pensar en cómo se harían las interacciones interpersonales, y con esto me refiero a cómo hacer que uno realizando el trabajo que mejor se le dé pueda conseguir otros bienes y otros servicios que necesita sin tener que conseguirlos él mismo. Pues el sistema del mercado es el mejor de todos, pero sin que el capital sea el imperante mayor. Con respecto al capital, lo que ocurriría es que al consideramos parte de un todo, si por el trabajo que uno realiza consigue un mayor beneficio, este beneficio resultante sería invertido sin expectativas de mayor beneficio monetario, sino con expectativas de un beneficio social, ya que uno antes ha cubierto las necesidades personales propias. Una “bolsa social” sería un buen recurso, donde las empresas que reciben más capital sean aquellas que realicen un mayor beneficio social. Así el capital no se basa en el beneficio monetario, sino en el social. Pero el hecho del que una persona se tome tiempo y dedicación en realizar algo se le ha de remunerar con precio de mercado, en donde las empresas que actúan en dicho mercado tendrían un marcado carácter social.

Por lo tanto, las empresas serían concebidas como uniones entre personas en busca de un beneficio social que buscan una sinergia al unirse, donde la sociedad, mediante mecanismos de mercado, les remunera por dicho aporte social. Hay que tener en cuenta que el dinero es una creación del hombre para el hombre, y puede ser muy útil si se sabe cómo utilizar, lo malo son los principios por los que nos regimos para conseguir y entregar dicho dinero actualmente, pero eso puede y ha de cambiar.

No es utópico todo lo redactado en esta reflexión. Tampoco es fácil, pero es el camino a seguir. Los cambios se producen en las crisis, no en los auges, por lo que hay que estar esperanzados y luchar para que esto ocurra. ¿Cómo ha de hacerse? Con paciencia, e intuición. Llegará el momento idóneo y estarán las personas precisas para poder llevar todo esto a cabo. Hay que tener fe en los buenos ideales y en las buenas ideas. Y este ideal puede llegar a ser el ideal del milenio.



Si quieren leer más sobre estos temas visiten mi Blog

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