4
REYES
MAGOS
La tradición más difundida cuenta que vinieron de Oriente, en número de tres, y que iban guiándose por una estrella ,conocida como "La estrella de Belén", que les condujo hasta la aldea de Belén.

Allí buscaron al Niño Jesús recién nacido y le adoraron, ofreciéndole oro (representando su naturaleza real, como presente conferido a los reyes ), incienso (que representa su naturaleza divina, empleado en el culto en los altares de Dios) y mirra (un compuesto embalsamador para los muertos, representando el sufrimiento y muerte futura de Jesús).

Pero hay otra tradición, no tan extendida como la anterior, que habla de un cuarto Rey Mago, que se uniría a la comitiva que conocemos integrada por Melchor, Gaspar y Baltasar. Este número 4 representaría mejor los puntos cardinales, como señal de que vinieron de todos lados a adorar al Niño, frente al de 3 que es símbolo trinitario.

Y ese posible cuarto adorador no sería Herodes el Grande, el monarca judío que invitó a los otros 3 reyes magos a desvelarle la situación del pesebre con el fin oculto de segarle la vida, por el miedo terrenal a que le arrebatara su trono terrenal, y que terminaría ordenando la matanza de los inocentes al no ser atendida su petición.
El nombre que dan a esa figura sería el de Artabán. Este señor, siempre según tradiciones paralelas, se habría perdido, desorientado o entretenido por el camino y no habría llegado a tiempo de entregar sus supuestas piedras preciosas al Niño Jesús.
Todo esto se ha prestado a bromas, exageraciones, etcétera. No en vano, ni los nombres de los otros 3 son únicos, ni aparecen en las Sagradas Escrituras oficiales, sino que proceden de otros libros apócrifos.



Allí buscaron al Niño Jesús recién nacido y le adoraron, ofreciéndole oro (representando su naturaleza real, como presente conferido a los reyes ), incienso (que representa su naturaleza divina, empleado en el culto en los altares de Dios) y mirra (un compuesto embalsamador para los muertos, representando el sufrimiento y muerte futura de Jesús).

Pero hay otra tradición, no tan extendida como la anterior, que habla de un cuarto Rey Mago, que se uniría a la comitiva que conocemos integrada por Melchor, Gaspar y Baltasar. Este número 4 representaría mejor los puntos cardinales, como señal de que vinieron de todos lados a adorar al Niño, frente al de 3 que es símbolo trinitario.

Y ese posible cuarto adorador no sería Herodes el Grande, el monarca judío que invitó a los otros 3 reyes magos a desvelarle la situación del pesebre con el fin oculto de segarle la vida, por el miedo terrenal a que le arrebatara su trono terrenal, y que terminaría ordenando la matanza de los inocentes al no ser atendida su petición.
El nombre que dan a esa figura sería el de Artabán. Este señor, siempre según tradiciones paralelas, se habría perdido, desorientado o entretenido por el camino y no habría llegado a tiempo de entregar sus supuestas piedras preciosas al Niño Jesús.
Todo esto se ha prestado a bromas, exageraciones, etcétera. No en vano, ni los nombres de los otros 3 son únicos, ni aparecen en las Sagradas Escrituras oficiales, sino que proceden de otros libros apócrifos.


Hay otra tradición, la armenia, que habla incluso de 12
reyes
adoradores, tal vez por lo de la influencia de este número en otras situaciones (las tribus de Israel, el número de apóstoles...)
Sean cuantos sean, la cosa es que nos sigan trayendo regalos. ¿No les parece?
Sean cuantos sean, la cosa es que nos sigan trayendo regalos. ¿No les parece?