¿Quiénes fueron Izanagi e Izanami?
Izanami (イザナミ) es la diosa de la creación y de la muerte, tanto en la mitología japonesa como en el sintoísmo. Es esposa de Izanagi (イザナギ), otra de las deidades nacidas de las siete generaciones divinas en la mitología japonesa y el sintoísmo. Izanami e Izanagi son los creadores de las islas, deidades y muchos antepasados de Japón.
Esta leyenda se sitúa justo después de la creación del cielo y la tierra. Pese a que tanto el cielo como la tierra estaban formados, seguía siendo una masa uniforme y blanda. Los dioses surgidos de este acontecimiento, llamados Kotoamatsukami, decidieron legar el destino de la tierra a Izanagi e Izanami, la pareja más joven de entre ellos. Los dioses entregaron a esta pareja una lanza llamada Ame-no-nuboko. Izanagi e Izanami subieron al puente flotante celestial llamado Ame-no-ukihashi y, desde esta posición, revolvieron la tierra. Al sacar la lanza, una gota de agua cayó y se coágulo; esto dio nacimiento una isla llamada Onogoro-shima.
Ambos dioses descendieron del cielo y edificaron en ella un altar llamado Yashidono, una gran columna celeste llamada Ama-no-mi-hashira, y a su alrededor una sala de ocho brazos. Ambos mantienen una conversación en la que decidieron realizar el coito para procrear tierras. Deberían girar alrededor de la columna y al encontrarse realizarían el acto sexual. Una vez se encontraron, Izanami fue la primera en hablar y luego Izanagi. Pese a que Izanagi reprendió a Izanami diciendo que no era correcto que la mujer hablase primero, realizaron el coito.
De esta unión nacieron Hiruko (水蛭子) y posteriormente Ahashima (淡島). Estos dos hijos no eran perfectos, y fueron puestos en una barca de juncos y dejado que la corriente se los llevase. Tanto Hiruko como Ahashima no son considerados hijos legítimos de Izanagi e Izanami. Tras el fallido intento, los dos dioses se dirigieron a Takamagahara para hablar con los dioses primordiales. Estos dijeron a la pareja que el error estaba en que la mujer había hablado primero, por lo que repitieron el proceso, pero esta vez Izanagi fue el primero en hablar; tras el acto, comenzaron a engendrar tierras.
Según la leyenda, se crearon 8 grandes islas:
Ahaji-no-ho-no-sawake-no-shima: isla de Awaji.
Iyo-no-futana-no-shima: isla de Shikoku.
Esta isla poseía un cuerpo y cuatro caras:
Ehime: provincia de Iyo.
Iyorihiko: provincia de Sanuki.
Ohogetsuhime: provincia de Awa.
Takeyoriwake: provincia de Tosa.
Oki-no-mitsugo-no-shima: isla de Oki.
Tsukushi-no-shima: isla de Kyūshū.
Esta isla poseía un cuerpo y cuatro caras:
Shirahiwake: provincia de Tsukushi.
Toyohiwake: provincia de Toyo.
Takehimukahitoyojihinewake: provincia de Hi.
Takehiwake: Kumaso.
Iki-no-shima: isla de Iki.
Tsu-shima: isla de Tsushima.
Sado-no-shima: isla de Sado;
Ohoyamatotoyoakitsu-shima: isla de Honshū.
Estas ocho islas se conocen tradicionalmente como Ōyashimakuni, y en su conjunto es lo que conocemos como Japón, salvo porque la isla de Hokkaidō ni las islas Ryukyu son mencionadas, ya que en el momento de la redacción de la leyenda estas islas no eran conocidas por los japoneses.
Izanami (イザナミ) es la diosa de la creación y de la muerte, tanto en la mitología japonesa como en el sintoísmo. Es esposa de Izanagi (イザナギ), otra de las deidades nacidas de las siete generaciones divinas en la mitología japonesa y el sintoísmo. Izanami e Izanagi son los creadores de las islas, deidades y muchos antepasados de Japón.
Esta leyenda se sitúa justo después de la creación del cielo y la tierra. Pese a que tanto el cielo como la tierra estaban formados, seguía siendo una masa uniforme y blanda. Los dioses surgidos de este acontecimiento, llamados Kotoamatsukami, decidieron legar el destino de la tierra a Izanagi e Izanami, la pareja más joven de entre ellos. Los dioses entregaron a esta pareja una lanza llamada Ame-no-nuboko. Izanagi e Izanami subieron al puente flotante celestial llamado Ame-no-ukihashi y, desde esta posición, revolvieron la tierra. Al sacar la lanza, una gota de agua cayó y se coágulo; esto dio nacimiento una isla llamada Onogoro-shima.
Ambos dioses descendieron del cielo y edificaron en ella un altar llamado Yashidono, una gran columna celeste llamada Ama-no-mi-hashira, y a su alrededor una sala de ocho brazos. Ambos mantienen una conversación en la que decidieron realizar el coito para procrear tierras. Deberían girar alrededor de la columna y al encontrarse realizarían el acto sexual. Una vez se encontraron, Izanami fue la primera en hablar y luego Izanagi. Pese a que Izanagi reprendió a Izanami diciendo que no era correcto que la mujer hablase primero, realizaron el coito.
De esta unión nacieron Hiruko (水蛭子) y posteriormente Ahashima (淡島). Estos dos hijos no eran perfectos, y fueron puestos en una barca de juncos y dejado que la corriente se los llevase. Tanto Hiruko como Ahashima no son considerados hijos legítimos de Izanagi e Izanami. Tras el fallido intento, los dos dioses se dirigieron a Takamagahara para hablar con los dioses primordiales. Estos dijeron a la pareja que el error estaba en que la mujer había hablado primero, por lo que repitieron el proceso, pero esta vez Izanagi fue el primero en hablar; tras el acto, comenzaron a engendrar tierras.
Según la leyenda, se crearon 8 grandes islas:
Ahaji-no-ho-no-sawake-no-shima: isla de Awaji.
Iyo-no-futana-no-shima: isla de Shikoku.
Esta isla poseía un cuerpo y cuatro caras:
Ehime: provincia de Iyo.
Iyorihiko: provincia de Sanuki.
Ohogetsuhime: provincia de Awa.
Takeyoriwake: provincia de Tosa.
Oki-no-mitsugo-no-shima: isla de Oki.
Tsukushi-no-shima: isla de Kyūshū.
Esta isla poseía un cuerpo y cuatro caras:
Shirahiwake: provincia de Tsukushi.
Toyohiwake: provincia de Toyo.
Takehimukahitoyojihinewake: provincia de Hi.
Takehiwake: Kumaso.
Iki-no-shima: isla de Iki.
Tsu-shima: isla de Tsushima.
Sado-no-shima: isla de Sado;
Ohoyamatotoyoakitsu-shima: isla de Honshū.
Estas ocho islas se conocen tradicionalmente como Ōyashimakuni, y en su conjunto es lo que conocemos como Japón, salvo porque la isla de Hokkaidō ni las islas Ryukyu son mencionadas, ya que en el momento de la redacción de la leyenda estas islas no eran conocidas por los japoneses.