Hay una gran diferencia entre una persona solitaria y otra que busca momentos de soledad.
La primera es un ser que se aísla del resto de personas y establece un muro infranqueable
hacia fuera encerrandose en un silencio que daña.
La segunda, en cambio, es aquella que, sin dejar de relacionarse con los demás, encuentra deliciosos
momentos en los cuales permanece solo, meditando y buscando eses escurridizo yo interior en el
cual se encuentra la mayor riqueza de la vida que se viviendo en esos momentos, la que se proyecta
para el futuro y también aquella del pasado donde se esconden los recuerdos, las experiencias vividas,
las gratasy también aquellas que nos dejaron alguna enseñanza que nos permitieron corregir aquello
que no asumimos en forma correcta y decidia.
Creo que todos deberiamos tener un pequeño espacio propio, un lugar casi "sagrado" en el que no
irrumpan las voces ni los problemas. Silencio, recogimiento, un callado soliloquio en el que se
guarecen los más bellos secretos del corazón.
esto es lo que yo encontrado cuando en algunas tardes me cobijo en mi escritorio rodeado de libros
y escuchando alguna suave música que me hace revivir mi juventud, aquella del vigor y el ímpetu.
Ingreso entonces a ése mi mundo callado y logro oír con suma claridad lo que murmuran esas
lejanas voces.
Es como abrir un álbum de fotografías en el que las personas y eventos cobran vida, me acompañan,
me guían por caminos del pasado y también del futuro. Pareciera que todos los problemas que
nunca dejan de acosarnos se resolvieran como por arte de magia. Es mi mundo interior que aflora con
su sabiduría innata y me llena de luz para proseguir los días comunes que sé que vendrán. Esta luz
que he obtenido trato, luego, de expandirla hacia afuera, con toda la fuerza que he recibido en esos
momentos incomparables en el que permanezco a solas, en silencio, escuchando sólo las grandes
voces armónicas que surgen de mi mundo más íntimo.
La primera es un ser que se aísla del resto de personas y establece un muro infranqueable
hacia fuera encerrandose en un silencio que daña.
La segunda, en cambio, es aquella que, sin dejar de relacionarse con los demás, encuentra deliciosos
momentos en los cuales permanece solo, meditando y buscando eses escurridizo yo interior en el
cual se encuentra la mayor riqueza de la vida que se viviendo en esos momentos, la que se proyecta
para el futuro y también aquella del pasado donde se esconden los recuerdos, las experiencias vividas,
las gratasy también aquellas que nos dejaron alguna enseñanza que nos permitieron corregir aquello
que no asumimos en forma correcta y decidia.
Creo que todos deberiamos tener un pequeño espacio propio, un lugar casi "sagrado" en el que no
irrumpan las voces ni los problemas. Silencio, recogimiento, un callado soliloquio en el que se
guarecen los más bellos secretos del corazón.
esto es lo que yo encontrado cuando en algunas tardes me cobijo en mi escritorio rodeado de libros
y escuchando alguna suave música que me hace revivir mi juventud, aquella del vigor y el ímpetu.
Ingreso entonces a ése mi mundo callado y logro oír con suma claridad lo que murmuran esas
lejanas voces.
Es como abrir un álbum de fotografías en el que las personas y eventos cobran vida, me acompañan,
me guían por caminos del pasado y también del futuro. Pareciera que todos los problemas que
nunca dejan de acosarnos se resolvieran como por arte de magia. Es mi mundo interior que aflora con
su sabiduría innata y me llena de luz para proseguir los días comunes que sé que vendrán. Esta luz
que he obtenido trato, luego, de expandirla hacia afuera, con toda la fuerza que he recibido en esos
momentos incomparables en el que permanezco a solas, en silencio, escuchando sólo las grandes
voces armónicas que surgen de mi mundo más íntimo.