Por Andrés Sarlengo
¿Qué son los Tribunales Populares? ¿Qué juzgan los jueces de tales foros? De ello, y otras cuestiones fundamentales vinculadas a las consecuencias del modelo económico imperante, conversamos con Mónica García, integrante del Tribunal Popular del Gran Rosario.
Una encuesta realizada por dicho Tribunal -asimismo- refleja datos acerca de la conciencia que la población de esa región posee sobre los daños ambientales de las corporaciones. Es tiempo que la Justicia popular pise fuerte ante la impunidad perversa e invasora.
¿Qué es un Tribunal Popular?
Es la justicia en manos de pueblo. En donde un conjunto de organizaciones sociales y populares buscamos construir una herramienta que denuncie, juzgue y sentencie, ética y socialmente, las violaciones de los Derechos de los Pueblos por parte de las Empresas Trasnacionales y Nacionales, como así también la complicidad de los Gobiernos y de las Instituciones Financieras Internacionales.
¿Qué se denuncia?
Se denuncian los impactos sociales, económicos, ambientales y, sobre la salud que generan las empresas nacionales y multinacionales vinculadas al agronegocio, situadas en el Cordón Industrial: como Cargill, Vicentín, Molinos Río de la Plata, entre otras.
Estas corporaciones presentes en nuestra zona son responsables junto al Estado y sus distintas instituciones, de la sobre- explotación de los trabajadores (inseguridad laboral, precarización, subcontratación, etc.), contaminación ambiental, desplazamiento de la frontera agrícola, deterioro de la salud de las poblaciones, saqueo y degradación de los bienes comunes, alteración de las formas de vida de los pueblos, destrucción de las cuencas hídricas, privatización del Río Paraná, etc.
Estas empresas multinacionales agro-exportadoras, beneficiadas por el actual paradigma productivo: extractivista- exportador; representan un verdadero poder económico, político y cultural en la región, en la provincia y en el país. Son los halcones que vigilan y fomentan un modo de producción, exigido por los organismos internacionales de financiamiento: Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Banco Interamericano de Desarrollo, para una” adecuada” inserción, de los países de América Latina, en el mercado capitalista global.
Fuente
¿Qué son los Tribunales Populares? ¿Qué juzgan los jueces de tales foros? De ello, y otras cuestiones fundamentales vinculadas a las consecuencias del modelo económico imperante, conversamos con Mónica García, integrante del Tribunal Popular del Gran Rosario.
Una encuesta realizada por dicho Tribunal -asimismo- refleja datos acerca de la conciencia que la población de esa región posee sobre los daños ambientales de las corporaciones. Es tiempo que la Justicia popular pise fuerte ante la impunidad perversa e invasora.
¿Qué es un Tribunal Popular?
Es la justicia en manos de pueblo. En donde un conjunto de organizaciones sociales y populares buscamos construir una herramienta que denuncie, juzgue y sentencie, ética y socialmente, las violaciones de los Derechos de los Pueblos por parte de las Empresas Trasnacionales y Nacionales, como así también la complicidad de los Gobiernos y de las Instituciones Financieras Internacionales.
¿Qué se denuncia?
Se denuncian los impactos sociales, económicos, ambientales y, sobre la salud que generan las empresas nacionales y multinacionales vinculadas al agronegocio, situadas en el Cordón Industrial: como Cargill, Vicentín, Molinos Río de la Plata, entre otras.
Estas corporaciones presentes en nuestra zona son responsables junto al Estado y sus distintas instituciones, de la sobre- explotación de los trabajadores (inseguridad laboral, precarización, subcontratación, etc.), contaminación ambiental, desplazamiento de la frontera agrícola, deterioro de la salud de las poblaciones, saqueo y degradación de los bienes comunes, alteración de las formas de vida de los pueblos, destrucción de las cuencas hídricas, privatización del Río Paraná, etc.
Estas empresas multinacionales agro-exportadoras, beneficiadas por el actual paradigma productivo: extractivista- exportador; representan un verdadero poder económico, político y cultural en la región, en la provincia y en el país. Son los halcones que vigilan y fomentan un modo de producción, exigido por los organismos internacionales de financiamiento: Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Banco Interamericano de Desarrollo, para una” adecuada” inserción, de los países de América Latina, en el mercado capitalista global.
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