Cuando me preguntan ¿Qué opina sobre la globalización?, respondo: lo mismo que usted. Y cuando me preguntan ¿Usted sabe lo que yo opino?, contesto: -- No, pero eso no cambia nada, seguiré opinando lo mismo que usted. No es un asunto para discutir, es un asunto para enseñar y aprender, para evolucionar, para solucionar, para mudar los estereotipos de la falsa gnosis.
Quizás la pregunta debería ser ¿Podemos evitar la globalización económica?. Y eso señores, tiene una respuesta: NO. Porque la evolución económica del hombre describe un diáfano patrón fractal que llega, como ya llegó, a involucrar a todos los países del mundo, a todos sus habitantes, a toda la especie humana. En otras palabras, la globalización comenzó con la primera Eva, con el primer ser humano, nació incluso antes que nuestra conciencia. La globalización es otra de las superfuerzas que nos arrastra hacia la integración total de nuestra especie, como un todo social en entidad. Ya no hay vuelta atrás, es imposible. El punto de encuentro es el amor, el amor entre hermanos de una única nación, la de los seres humanos. Sino lo logramos pereceremos, el nacionalismo y los ideales políticos nos están matando. En síntesis, la globalización además de inevitable es necesaria, es un fin en si mismo para la evolución. La universalización del conocimiento es la vida misma.
La historia es dialéctica, y esa dialéctica se sintetiza en el Materialismo Histórico del ser humano puesto en sociedad y arrojado a este mundo. La historia es la bitácoras que describe al hombre en su lucha por la riqueza y el poder, el hombre es voluntad de vida, y esa vida se traduce en vocación de dominación, pertenencia, identidad, curiosidad y poder. La vida del hombre es materia, por ende es perpetua pesquisa por la propiedad de cosas, las cosas son la representación simbólica de si mismo como causa sui, el hombre es la causa en si de la materia, y esta es arquetipo de su destino. La cosa es el absurdo, el sinsentido, la nada, el principio del universo.
El "Santo Grial", la "Piedra Filosofal", son expresiones alquimistas de lo mismo, las "cosas". Repartir riqueza es distribuir cosas, es crear, es negar, es dar, recibir, cobrar, reclamar, ...matar. El sentimiento de pertenencia, de tener y ser tenido, es hija putativa de la muerte y la vida, del nacer, fallecer, matar, resucitar, en un todo y nada, de salvar.
Hoy todavía algunos advenedizos estudian a los antiguos alquimistas, en la esperanza de encontrar la fórmula para convertir piedras en oro, sin darse cuenta que eso ya fue inventado. La hermenéutica de los mas ilustrados, dejó rezagado a las masas mucho mas allá de las distancias que separaban a los siervos de los señores feudales, o de los feligreses respecto de los obispos. La ignorancia siempre fue el mejor negocio para las minorías con poder. No hay mayor poder que la cultura y el conocimiento de la naturaleza del hombre. El hombre si tiene una naturaleza, y la naturaleza nos explica el todo y la nada de donde partieron las cosas. Hoy los poderosos pueden crear riqueza desde un ordenador, la adolescente "piedra filosofal".
Los bancos centrales crean el dinero, ya sin siquiera la necesidad de tener a un oro por detrás para que lo respalde. Si ya no hay un patrón oro para respaldar el dinero simbólico en papel ¿para qué necesitamos el oro ahora?. Tampoco el oro y la plata han sido dinero en si mismo, sino la representación abstracta del valor de intercambio de las cosas. Y para los que piensan que volver a usar el oro como dinero de intercambio es la solución, les diré que eso también es imposible, no porque el oro sea escaso, de hecho siempre lo fue, incluso intencionalmente o de manera artificial, como el caso del diamante. El rumbo es otro, y basta observar como avanza el dinero electrónico y nocional por sobre el papel moneda como para poder inferir el futuro asequible y predecible. Esto es extensible a los demás metales preciosos, o cualquier otro antecedente de respaldo monetario o forma de moneda en si mismo. El sentido es unívoco. Que guste o no guste, es otro tema.
DEL LIBRO: TEORÍA DE LOS DESEQUILIBRIOS FRACTALES DE LA ECONOMÍA GLOBAL Y DE FUTUROS SIGLO XXI