“¿Quién ha visto una lechuga traicionando a otra lechuga?,
¿quién ha visto una tortuga estirándose una arruga?, ¿una mosca terrorista?, ¿una rana paranoica?, ¿una vaca armamentista? (...) ¿una rata millonaria?, ¿una araña deprimida? ¿un arbusto acomplejado?
Una especie tan absurda… ¿quién ha visto?
Fallamos como especie… y volveremos a fallar”.
¿quién ha visto una tortuga estirándose una arruga?, ¿una mosca terrorista?, ¿una rana paranoica?, ¿una vaca armamentista? (...) ¿una rata millonaria?, ¿una araña deprimida? ¿un arbusto acomplejado?
Una especie tan absurda… ¿quién ha visto?
Fallamos como especie… y volveremos a fallar”.
(Fallamos como especie, Liliana Felipe)
A fines del siglo XIX grupos aborígenes, principalmente de África, fueron capturados y llevados a Europa para ser exhibidos como salvajes en zoológicos humanos y el público pagaba altos precios por ver el ‘espectáculo’. En Europa, por ejemplo, se exhibían a los nativos en lugares como la Torre Eiffel, el barrio de Westminster y el Parque Léopold, a los pies de la sede del actual Parlamento Europeo. Pese a que muchos criticaban a los ‘zoo humanos’, estos aún continuaron reuniendo a gran cantidad de público ya para mediados del siglo XX. El más polémico, sin duda alguna, fue el de Bélgica (Exposición General de primera categoría de Bruselas), puesto que la foto de una niña congoleña en 1958 causó indignación en Europa y generó que grupos que protegían los Derechos Humanos salieran a protestar a las calles. El concepto de zoológico humano no ha desaparecido completamente; en agosto de 2005, el London Zoo exhibió a participantes voluntarios desnudos.
Las exposiciones coloniales se organizaban en el siglo XIX y en la primera mitad del siglo XX en los países europeos. En ellos se mostraban, como si de animales se tratase, a indígenas y pueblos aborígenes de África, Asia y Oceanía.
Aunque muchos dicen que recibían un pago por esta actividad, miembros de colonias aborígenes a menudo eran desplazados a la fuerza desde sus lugares de origen a lo que hoy se les denomina los ‘Zoológicos Humanos’
Una de estas exposiciones se realizó en 1906 en París. En el Bosque de Vincennes aún podemos encontrar restos de lo que una vez fue una exposición pública para promover el colonialismo francés inaugurada hace más de 100 años.
Para esta exposición se construyeron seis pueblos diferentes en el Jardin d'Agronomie Tropicale para representar a las colonias francesas de la época: Madagascar, Indochina, Sudán, Congo, Túnez y Marruecos. Se diseñaba un hábitad similar al de los lugares exóticos
Los habitantes humanos de la 'exposición' fueron observados por más de un millón de curiosos visitantes desde mayo hasta octubre de 1906, cuando culminó.
En septiembre de 1881, once fueguinos fueron exhibidos en el Jardín de Aclimatación, no se tiene claro si eran alacalufes o yaganes. Habían sido raptados en las costas del estrecho de Magallanes por Johann Wilhelm Wahlen, marino alemán. En los primeros días, la hija menor de uno de ellos murió. Luego de París fueron exhibidos durante tres semanas en Berlín, donde los alojaron en el recinto de las avestruces. La gira siguió rumbo a Leipzig, Múnich, Stuttgart y Núremberg. Para entonces ya se encontraban bastante enfermos y camino a Zúrich murió una mujer apodada Grethe, la salud del resto del grupo estaba tan frágil que debieron cancelarse todas las presentaciones en Suiza.3 Fue en este momento cuando el empresario Carl Hagenbeck intervino y envió de regreso a Punta Arenas a los cinco sobrevivientes de la gira, ya que el responsable de llevarlos había dado un deposito de garantía por los indios. En el viaje murió el último, apodado Andrés. Así es cómo regresaron tan solo cuatro de los once.
En junio de 1883 dos familias de Mapuche fueron exhibidas en el Jardín de Aclimatación: un grupo de seis hombres, cuatro mujeres y cuatro niños. Fueron llevados hasta el lugar por el alemán Richard Fritz y según los registros había participado en un guillatun en la comunidad de estas familias, lo que indica un nivel de cercanía, por ende que no fueron llevados hasta Europa por la fuerza. Durante la exposición en París la representación se hizo a través del juego del palín y por el uso de sus instrumentos, sobre todo por el sonido de la trutruka. Después de París, la gira continuo rumbo al zoológico de Berlín y a una feria navideña en Hamburgo y en el palacio de la moneda (Chile). En términos etnográficos, la Sociedad de antropología de la metrópoli belga, recalcó en numerosas ocasiones lo reacios que eran para ser medidos y fotografiados para fines científicos.
Hoy por hoy, el concepto de zoológico humano no ha desaparecido completamente; a pesar de la "Declaración Universal de los Derechos Humanos" de 1948.
Documental sobre nativos que eran exhibidos en zoológicos humanos
“Calafate, zoológicos humanos”, documental del chileno Hans Mülchi, fue estrenado el pasado 5 de septiembre de 2013, y desde esa fecha ha sido blanco de fuertes criticas y controversias.
La serie revela el secuestro de grupos originarios del extremo sur de Chile a fines del siglo XIX para ser exhibidos en Europa, con la autorización del gobierno de la época. El hallazgo más espectacular, sin embargo, fueron las osamentas de cinco personas de origen kawésqar, que yacían en las bodegas de una universidad suiza, en 2008.
Personas kawésqar, mapuche, tehuelche y selk’nam fueron expuestas como salvajes frente a un público que pagaba para verlos y fotografiarlos en varias ciudades europeas. Su recorrido incluyó capitales como París, Londres, Bruselas, Berlin y Zürich.
El historiador Christian Báez, que investigó durante años este episodio, repitió el recorrido de los cautivos junto al director Hans Mülchi. Ambos viajaron por seis países de Europa y, posteriormente, mostraron su descubrimiento a la comunidad kawésqar de Punta Arenas, que de inmediato se movilizó para conseguir la restitución de los restos de sus antepasados desde Suiza.
Líderes indígenas chilenos han interpuesto denuncias en cortes nacionales como internacionales, exigiendo el retorno de todos los restos de sus compatriotas que pudieran estar en Europa, así como una disculpa pública del gobierno chileno que permitió la salida de los nativos.
De otro lado, las críticas de sectores intelectuales al director Hans Mülchi continúan, pues afirman que con su documental se reabrieron heridas y generaron controversias ya superadas, sobre un supuesto abuso y exterminio contra los pueblos originarios chilenos.