Walton Creed, quería quitar el poder destructivo a las armas y convertirlas en una herramienta de creación. Por eso decidió usar su rifle para hacer arte, un arte a balazos. No se trata de imágenes hechas en una impresora matricial, o con caracteres Braille, ni con fragmentos de ralladores – aunque esto último se le empieza a aproximar: son planchas de aluminio agujereadas a tiros.
No es un cartel de ruta, es un zoom a una obra de arte.
Piensa en armas de fuego y animales… ¿Qué es lo primero que te viene a la cabeza? ‘Caza’ sería la respuesta de la mayor parte de los mortales. Menos para Walton Creel y otros pocos. Este estadounidense hubiera dicho ‘Arte’.
Probando pinceles...
Este artista de Alabama aprendió de niño a usar armas de fuego, como todos los niños de los estados sureños de su país. Su padre le regaló por Navidad un rifle calibre 22 cuando tenía 15 años. Sin embargo, nunca le gustó cazar, y con 34 decidió darle una nueva utilidad al citado regalo.
En su rincón de arte, los materiales.
Así fue como se empeñó en demostrar que las balas también podían tener un fin artístico y no meramente destructivo. Cuando tomó la decisión de hacer arte con un arma no estaba muy seguro de cómo hacerlo, pero sí de que quería hacer algo diferente. “Cogí un lienzo, me dirigí a un bosque solitario y empecé a experimentar distintos métodos para incorporar las armas en mi arte”, dice Creel, “fue después de varias sesiones de tiro al lienzo, desde distintos ángulos y distancias, cuando la técnica empezó a tomar forma. En concreto, fue al disparar muy cerca del lienzo cuando comprobé que el efecto del rifle se parecía más al de una taladro que al de un arma de fuego”.
Primeros intentos sobre telas.
Del lienzo pasó a láminas de aluminio y después a éstas pitadas de blanco donde imprimía la silueta sombreada de un animal. El primero en salir fue el ciervo. Con él experimentó durante un año hasta crear y perfeccionar la técnica. Al ciervo le siguieron otros animales de la fauna local: una ardilla, un conejo, un búho, una zarigüeya o un reyezuelo. Todos ellos conforman la serie ‘Deweaponizing the gun’ (Desarmando el rifle).
“Tardo una media de un año en hacer cada uno de mis trabajos, de 1,8 por 1,2 metros. Primero diseño el patrón, después preparo el material y por último disparo. Cada agujero de bala tiene planificado su lugar sobre el patrón, y si algo no sale conforme a lo previsto, lo normal es que la pintura se desconche y la imagen se estropee. Eso hace que deba disparar miles de veces en cada pieza y eso lleva su tiempo”, explica Walton Creel.
El trabajo de Walton Creek ha sido bien acogido por los dos bandos en torno al debate sobre posesión de armas: unos lo ven como una reafirmación de sus derechos y otros como una protesta que apoya la prohibición. Pero en la web oficial, él explica que “de la caza a la guerra, de la defensa personal a las prácticas de tiro, el arma ha sido un símbolo de poder y destrucción” y que su intención es desarmarla y darle otro destino.
Las fotos no hacen justicia a estos cuadros, pero seguro que en gran tamaño en la exposición son impactantes y ayudan a tomar conciencia del hecho de que más de 11.000 personas mueren cada año en EE.UU víctimas de las armas de fuego y que, sin vivir en guerra, la población está armada hasta los dientes.
La expo en Mobile, Alabama.
Si usted tiene la suerte de viajar al sur de EE.UU y presenciar a Walton en acción "pintando sus cuadros", le aconsejo, no intente pasar por detrás de los mismos. Calculo que en la entrada, de todas maneras, se puede servir un chaleco antibalas.
Saludos Taringas!
mapache_rabioso's TRANSLATION