Tañarandy, que en lengua guaraní podría traducirse como "lugar de los demonios o los herejes". Es una compañía de la ciudad de San Ignacio Guazú, ubicada en el Departamento de Misiones, que adquirió notoriedad en los últimos años por sus actos de celebración de la Semana Santa.
Tañarandy se encuentra a unos 3 kilómetros de la ciudad de San Ignacio Misiones, Departamento de Misiones - Paraguay.
Se la conoce como la Tierra de los Irreductibles, porque en la época de las reducciones jesuíticas allí se encontraban los indígenas que se resistían a la evangelización.
El Festival del Tañarandy se realiza cada año en Semana Santa, este evento que forma parte de la religiosidad popular y reúne a miles de turistas de todos los rincones del país y del extranjero.
El Yvága Rape (Camino al Cielo), es iluminado con unos 12.000 candiles y más de 5.000 antorchas, tiene un trayecto de 3 kilómetros por el cual se realiza la procesión con la imagen de la Virgen La Dolorosa, vestida de negro como la noche que avanza en contraste con la luz de las brazas, acompañada por la muchedumbre y el purahéi jahe’o (canto lloroso) de los estacioneros.
Si bien el centro de la marcha es la imagen de María, la madre de Jesús, lo más imponente es el fuego, la llama que con su fuerza está presente en todos los ritos. La topografía del lugar, permite divisar en toda su extensión la ruta ígnea y a medida que avanza la procesión se encienden las antorchas ubicadas al costado del camino.
Los candiles y las antorchas son preparados por los lugareños que se suman a esta fiesta de la religiosidad con su trabajo para embellecer la compañía y aportar a favor del éxito de la procesión por el Yvága Rape. Tañarandy tiene la peculiaridad de que frente a cada hogar aparece un cartel que indica el apellido del padre de familia y un dibujo que representa la profesión del mismo. Asimismo, hay murales y ventanas falsas, pintados por los artistas que pueblan la singular compañía.
La procesión culmina en el predio de La Barraca, donde La Dolorosa se encuentra con su hijo, el Cristo Crucificado.
Posteriormente, como corolario, en un anfiteatro natural, al aire libre, se presentan cuadros vivos representando: El Entierro de Caravaggio; Jesús en el Huerto de Heinrich Hoffman; La crucifixión de Guido Renni; La última cena de Leonardo Da Vinci; El descenso de la cruz de Fiorentino, representados por jóvenes de Tañarandy, bajo la dirección del artista plástico Koki Ruiz.
Tañarandy es cultura popular, es actividad artística inspirada en símbolos de catolicismo, aunque en ella no intervenga la Iglesia. Por eso quien va allá en busca de una celebración religiosa cae en un error. Tañarandy, como ya se dijo, es arte, nada más.
Tampoco debemos buscar coherencia, rigor histórico o dogmatismo si vamos a Tañarandy. La condición artística de un producto no debe subordinarse a fines religiosos o políticos.
Tampoco debemos buscar coherencia, rigor histórico o dogmatismo si vamos a Tañarandy. La condición artística de un producto no debe subordinarse a fines religiosos o políticos.
Pero no puedo dejar de señalar una profunda contradicción. A Tañarandy le llaman la tierra de los irreductibles. Sin son justos con la historia y con aquellos que no se sometieron a la Iglesia Católica, no debería utilizar como motivo de inspiración, celebración o representación, precisamente lo combatido por sus antepasados no-reducidos a los jesuitas, la iglesia europea que buscó arrasar con su cultura, con sus creencias y con su libertad.
Tañarandy debería ser un símbolo de la resistencia contra la alienación física y mental y no rendir culto a una doctrina antes repudiada.
No obstante, la riqueza artística y el entusiasmo de ese pueblo superan todo intento de revisionismo histórico y atrapa a sus visitantes, paraguayos y extranjeros, con su belleza y encanto.