Hackers a la conquista del espacio sideral para evadir la censura
Un grupo de activistas informáticos planea mantener la red fuera del alcance de los censores usando sus propios satélites en órbita.
La idea fue presentada en el Chaos Communication Congress, una reunión de activismo informático, celebrada a finales del mes pasado en Berlín.
Los organizadores del proyecto, que quieren mandar sus propios dispositivos al espacio, dicen que además desarrollarán un sistema en la tierra para comunicarse con los satélites.
La idea es crear una red espacial donde las leyes terrestres no tengan efecto. A largo plazo quieren, además, mandar un astronauta amateur a la luna.
Hasta ahora los satélites han sido cosa de grandes organizaciones
En el espacio
Algunos aficionados ya han sido capaces de poner dispositivos en órbita, generalmente durante un breve periodo de tiempo, pero el problema llega a la hora de localizar y seguir el rastro a los satélites.
El activista y hacker Nick Farr hizo público un llamamiento a colaboradores en agosto. Farr asegura que su motivación fue la amenaza de la censura en la red.
"El primer objetivo es un internet sin censura en el espacio. Llevar la red fuera del control de las entidades terrestres"
Se cita la propuesta SOPA (Paremos la Piratería en Internet) en Estados Unidos, como ejemplo de este tipo de amenaza. Si ve la luz, la ley permitirá cerrar páginas web en base a la ley de propiedad intelectual.
A pesar de que antiguas misiones espaciales han sido impulsadas por agencias gubernamentales o grandes compañías, los aficionados han conseguido también enviar aparatos a la órbita terrestre en los últimos años.
"La tecnología GPS usa satélites para calcular dónde nos encontramos, y esto nos dice dónde están los satélites. Queremos usar esta tecnología y mejorarla usando emplazamientos fijos en lugares concretos".
Bauer asegura que su equipo tendrá preparadas para la primera mitad de 2012 tres estaciones terrestres prototipo, y espera poder traer modelos para la siguiente conferencia, que se celebrará este año en la capital alemana.
Buaer y su equipo quieren vender los aparatos a precio de coste.
"Estamos pensando en unos 100 euros por estación, que es lo que la gente nos dice que estaría dispuesta a pagar", afirma Bauer. No sería un alto precio por una red sin restricciones.
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