Si la mujer quiere valer tanto como el hombre
Si la mujer quiere valer tanto como el hombre es porque ella cree que vale menos,cosa que jamás han dicho los hombres verdaderos y que por el contrario se na prostrado ante ellas reconociendo su superioiridad espiritual. Y si quiere ser igual que el hombre es porque no se conoce o no se valora como mujer.
Pero...
La mujer trata de valer tanto como el hombre
di Julius Evola
(torna indietro)
Hace poco hemos escuchado casualmente en una transmisión radial a un conocido director de revistas que presentaba a nuevos poetas. Se trataba finalmente de presentar también a poetisas. El aludido entonces manifestó que el término 'poetisa' ya se encuentra superado. Así como se ha reconocido como conveniente denominar 'embajador' y no 'embajadora' a la Señora Luce, del mismo modo -nos dijo- yo llamo arquitecto y no arquitecta a una sobrina mía y no hablaré entonces de 'poetisas', sino de poetas, poniendo a un lado así estas 'sofisticaciones gramaticales'.
El tema nos ha sorprendido y se nos ocurriría preguntarle si al verse a una joven del tipo de Sofía Loren en reducida malla de baño junto a un hombre en orden consigo mismo, reputara que toda diferencia de sexos se redujese a una soslayable sofisticación gramatical. Permaneceremos en vez en el campo de las denominaciones para señalar diferentes equívocos.
Es posible -y agregaríamos que deseable- que al llaamar a Luce 'embajador' y no embajadora no se hayan tenido susceptibilidades feministas, sino que se haya tenido presente el hecho de que en el uso corriente de la lengua 'embajadora' ha significado la esposa del embajador. Lo mismo vale por ejemplo para el término 'presidenta'. Pero todavía nadie ha pensado en llamar profesor a una profesora o doctor a una doctora. Es en las profesiones en las cuales la mujer ha podido hace poco acceder, que por una especie de complejo de inferioridad se tiende a masculinizar el título: por ejemplo se ha dado el caso de que algunas abogadas han encontrado desagradable no ser llamadas 'abogado'.
Sin embargo, para subrayar tan sólo la cualidad 'neutra' de ciertas profesiones, sería necesario que nuestra lengua tuviese, del mismo modo que la alemana, un género neutro, además del masculino y femenino. Porque, si fuese en vez con intención que por ejemplo se dice en masculino 'abogado' en vez que 'abogada', es evidente que en el fondo se arriba a lo opuesto de la tesis feminista: es decir, se continúa considerando como masculina a la esencia de algunas ocupaciones, hayan sido o no accedidas por mujeres.
El denominado 'problema de la mujer' es de vieja data, y hoy se considera falsamente superado. Para toda persona dotada de un justo discernimiento algunos puntos deben quedar claros. Todo ser humano se compone de dos partes, la una externa, cerebral, social, práctica; la otra profunda, esencial. La primera podemos definirla como su máscara, la otra como su rostro. La primera es en gran medida algo construido, adquirido. Ella se define con dotes y facultades en gran medida 'neutras' y generales. La segunda, es la naturaleza propia de cada uno, su verdadera personalidad. En los individuos, sea una como otra parte puede estar en mayor o menor medida desarrollada. Pero ello no está sin relación con el tipo de civilización en la cual ellos viven.
Existen en efecto civilizaciones que dan preeminencia a todo lo que es práctico, exterior, cerebral, adquirible, no cualitativo. En tales civilizaciones resulta fatal una hipertrofia del aspecto 'máscara' (de la individualidad exterior) en detrimento del aspecto 'rostro' (la verdadera personalidad); siempre menos son requeridas en éstas las cualidades condicionadas por el propio ser más profundo, de aquello que hace en modo tal que un determinado ser sea justamente aquel ser, y no otro; en suma, justamente lo relativo a la 'personalidad'. En tal marco también las diferencias entre los sexos se convierten en irrelevantes, secundarias. Ahora bien, la civilización moderna es justamente de este tipo, y por ser así las mujeres han invadido casi todos los campos. En efecto, debido a la primacía de lo práctico, de lo cerebral, de la estandarización y tecnificación de casi todas las ocupaciones modernas, no se ve más por qué éstas deban ser monopolio de los hombres. Considerando aquello que para esto se requiere, también las mujeres, con un poco de buena voluntad y de aplicación, pueden ponerse en un mismo plano. Es justamente aquello que están haciendo, en especial en los países en donde el verbo de la democracia absoluta reina de manera soberana.
Pero en cuanto al significado interno de estas 'conquistas' femeninas, no hay que ilusionarse: representa un significado de renuncia. Ya en lo relativo al feminismo se ha dicho justamente que el mismo no ha realmente combatido por los 'derechos de la mujer', sino más bien, sin darse cuenta, por el derecho de la mujer de hacerse igual al hombre, es decir por el derecho de la mujer a desnaturalizarse, a traicionarse a sí misma. Resulta curioso cómo la mujer moderna no haya para nada entendido que al no soportar, al considerar casi como ofensivo el ser considerada como 'tan sólo mujer', la misma ha demostrado un verdadero complejo de inferioridad, ella misma ha pronunciado inconscientemente un juicio negativo injusto sobre la feminidad: lo cual es lo opuesto a toda verdadera reivindicación relativa a aquello que ella es justamente como mujer y no como hombre. Y un reflejo residual de esta actitud errada y renunciataria se lo tiene justamente en el rechazo respecto a que las denominaciones de las mismas profesiones en sí mismas 'neutras', se encuentren en femenino, es decir que nos recuerden en todos los casos de ser mujer, en vez que en masculino.
Para los seres anacrónicos como nosotros todos éstos son síntomas de que más que encontrarnos con una civilización 'evolucionada', estamos yendo a paso agigantado hacia una civilización de 'sin casta', de parias: puesto que así deberían ser llamados todos aquellos que por analogía no son más fieles a sí mismos, a su naturaleza más profunda, a la cual siempre corresponden funciones específicas y vocaciones no permutables. No se entiende que es en el ser y en el deseo de ser tan sólo mujer y no en descender hacia el plano en el que las diferencias son borradas o no son más requeridas, que la mujer puede valer exactamente de la misma manera que el hombre, e incluso si no más, por la misma razón que un campesino fiel a su tierra que realiza plenamente su función es superior a un príncipe incapaz de realizar la propia.
Todo esto es cuestión de sensibilidad: de una sensibilidad que hoy tiende cada vez más a desaparecer.
https://www.facebook.com/R.Y.Matuk/posts/542599815804819?comment_id=4965180&offset=0&total_comments=17¬if_t=feed_comment_reply
El femenismo es otra trampa creada incosciente o infraconscientemente por los hombres para reforzar el falso patriarcado que se impuso antes del siglo XV a.C. cambiando todos los mitos. Es un movimiento que refuerza la amnesia de las diosas o presencias más reales y perfectas de ALLAH en la tierra ( Cfr: RUMI-IBN ARABI) y que hace de las mujeres iguales a homúnculos o golems o zoombies, que es a lo que han involucionado los "nombres", para no permitir que se descubran, despierten a sí misma, lo que por otra parte es lo que pidió EL PROFETA : CONOZCANSE A SÍ MISMOS...
Hay patriarcados sacros, tradicionales , pero también los del MICO, y el más sutil y encriptado en que los hombres pretenden una igualdad con las mujeres porque no son tales y las vampirizan (Esto figura en textos hindúes antiguos, o pueden encontrar una exposición para nada mítica ni analógica que a Ud.le parece "que le cuesta seguir", en LA METAFISICA DEL SEXO de JULIUS EVOLA, se la recomiendo muy especialmente)
Pero , epitomando, como vos dijiste no se trata de INNOVAR sino de APLICAR e INTERPRETAR fielmente el CORÁN y los HADICEZ
Yasmin Matuk Al-Malikiyya
Hace aproximadamente una hora a través de su celular ·
Estoy leyendo algunos blogs sobre "feminismo islámico" a raíz de algunas inquietudes que me han enviado por mi blog y por mensajes...
Solo tengo dos cosas por decir:
1) Creo que el feminismo islámico es consecuencia de ciertas circunstancias y hechos que han sucedido en países árabes. Yo vivo en Argentina y, por ende, jamás podría expresar una opinión respecto al tema.
Además, no se lo que quiere significar la construcción "feminismo islámico"; ni siquiera se cuáles son los presupuestos de los movimientos feministas y sus vertientes.
2) Soy musulmana y me atengo a la shariah. Es decir, ningún musulmán que se precie de tal, puede ignorar toda la jurisprudencia legal concerniente a la regulación de matrimonios, divorcios, herencias, testamentos; derechos y deberes todos amparados por el Corán.
Díganme, entonces, cómo puede existir un movimiento que busque 'valer' sus derechos si el Islam, que es el contrato social por excelencia, ya está perfectamente regulado y legitimizado?
Tal vez deberían reverse los conceptos y los significados que quieren referir; pues el "feminismo islámico" tal como lo he estado viendo en blogs de habla hispana debería ir en contra de los detractores que velan los derechos de las musulmanas. No con la religión de Allah.
Mario César Ingénito El femenismo es otra trampa creada incosciente o infraconscientemente por los hombres para reforzar el falso patriarcado que se impuso antes del siglo XV a.C. cambiando todos los mitos. Es un movimiento que refuerza la amnesia de las diosas o presencias más reales y perfectas de ALLAH en la tierra ( Cfr: RUMI-IBN ARABI) y que hace de las mujeres iguales a homúnculos o golems o zoombies, que es a lo que han involucionado los "nombres", para no permitir que se descubran, despierten a sí misma, lo que por otra parte es lo que pidió EL PROFETA : CONOZCANSE A SÍ MISMOS...
Yasmin Matuk Al-Malikiyya me cuesta un poco seguir lo que escribe, y esto se lo comunico sinceramente. Pero no hay que olvidar que el núcleo familiar de las comumidades nuestras son un patriarcado con respecto a obligaciones primero y derechos después. Y esto no sobrepasa los derechos mismos -y obligaciones- de nuestras mujeres. Esto desde el punto de vista jurídico y no cultural.Hace aproximadamente una hora a través de celular ·
Angie Changala Calcopietro El feminismo islámico no existe.
Angie Changala Calcopietro Creo que hay más derechos en la mujer islámica que en la occidental, y las occidentales creen que somos libres y la verdad que no, por ende apoyo el feminismo igualitario en el occidente, pero no exageradamente, si no moderado, pero en el Islam me pare...Ver más
Yasmin Matuk Al-Malikiyya sí Angie, pienso exactamente lo mismo. Y cabe resaltar que la jurisprudencia referida a sólo los derechos de las musulmanas es mucho más amplia, minuciosa y beneficiosa que la de los varones.
Angie Changala Calcopietro Claro! y siempre me he preguntado como se llamará la orientación por la pelea de los derechos del hombre? No hay, al contrario el machismo es mal visto.
Hace aproximadamente una hora · Me gusta
Ana Agueda Acuña UT SUPRA, DIJISTE MUY BIEN..VIVIS EN ARGENTINA, SOS ARGENTINA......si el movimiento islamico femisnista existe es porque , nuestras hrmanas deben sentir diferentes tipos de opresión que nosotras aca, desconocemos....y si se organizan para defenderse......Ver más
Mario César Ingénito Hay patriarcados sacros, tradicionales , pero también los del MICO, y el más sutil y encriptado en que los hombres pretenden una igualdad con las mujeres porque no son tales y las vampirizan (Esto figura en textos hindúes antiguos, o pueden encontrar una exposición para nada mítica ni analógica que a Ud.le parece "que le cuesta seguir", en LA METAFISICA DEL SEXO de JULIUS EVOLA, se la recomiendo muy especialmente)
Martín Guillermo González Depende lo que se quiera decir con "feminismo"... hay muchos que quieren tomar ideas occidentales incompatibles con el Islam... El Islam no es machista ni feminista nos da el perfecto orden que nos corresponde a cada uno y nos dice que derechos tenemos cada uno...
Mario César Ingénito Pero , epitomando, como vos dijiste no se trata de INNOVAR sino de APLICAR e INTERPRETAR fielmente el CORÁN y los HADICEZ
Ana Agueda Acuña Mario ingenito, si escribieras en jerigonza...te entenderiaaaa ...
Hace aproximadamente una hora · Me gusta · 1
Yasmin Matuk Al-Malikiyya exacto Martin, el problema ocurre cuando los presupuestos occidentales quieren extrapolarse a los árabo-islámicos; es perfectamente legítimo que las mujeres se unan y defiendan sus derechos. Pero que las comunicadoras de tales lo hagan en detrimento de aquellos que no los reconocen y no contra la religión del Islam.
Hace aproximadamente una hora a través de celular · Ya no me gusta · 4
Ana Agueda Acuña ESO ME PARECE MAS COHERENTE....nada tiene que ver el Islam con la machista interpretaciones de los vínculos que algunas culturas tienen ,.....
a · 1
Mario César Ingénito http://www.ministeriodeequilibrio.com/viewtopic.php?f=20&t=7869
EQUILIBRIUM • Ver Tema - Metafísica del Sexo, por Julius Évola
www.ministeriodeequilibrio.com
Martín Guillermo González Un maestro Julius Evola!
Mario César Ingénito Aún no pude hallar él o los apartados en los que se refiere al tema de un modo muy lógico y simple que no está en mi naturaleza.
Abdullah Ibn Taalut Al Said Totalmente de acuerdo hermana.
- Metafísica del Sexo, por Julius Évola
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Martín Guillermo González Un maestro Julius Evola!
Mario César Ingénito Aún no pude hallar él o los apartados en los que se refiere al tema de un modo muy lógico y simple que no está en mi naturaleza.
Abdullah Ibn Taalut Al Said Totalmente de acuerdo hermana.
Mario César Ingénito La mujer trata de valer tanto como el hombre
di Julius Evola
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Hace poco hemos escuchado casualmente en una transmisión radial a un conocido director de revistas que presentaba a nuevos poetas. Se trataba finalmente de presentar también a poetisas. El aludido entonces manifestó que el término 'poetisa' ya se encuentra superado. Así como se ha reconocido como conveniente denominar 'embajador' y no 'embajadora' a la Señora Luce, del mismo modo -nos dijo- yo llamo arquitecto y no arquitecta a una sobrina mía y no hablaré entonces de 'poetisas', sino de poetas, poniendo a un lado así estas 'sofisticaciones gramaticales'.
El tema nos ha sorprendido y se nos ocurriría preguntarle si al verse a una joven del tipo de Sofía Loren en reducida malla de baño junto a un hombre en orden consigo mismo, reputara que toda diferencia de sexos se redujese a una soslayable sofisticación gramatical. Permaneceremos en vez en el campo de las denominaciones para señalar diferentes equívocos.
Es posible -y agregaríamos que deseable- que al llaamar a Luce 'embajador' y no embajadora no se hayan tenido susceptibilidades feministas, sino que se haya tenido presente el hecho de que en el uso corriente de la lengua 'embajadora' ha significado la esposa del embajador. Lo mismo vale por ejemplo para el término 'presidenta'. Pero todavía nadie ha pensado en llamar profesor a una profesora o doctor a una doctora. Es en las profesiones en las cuales la mujer ha podido hace poco acceder, que por una especie de complejo de inferioridad se tiende a masculinizar el título: por ejemplo se ha dado el caso de que algunas abogadas han encontrado desagradable no ser llamadas 'abogado'.
Sin embargo, para subrayar tan sólo la cualidad 'neutra' de ciertas profesiones, sería necesario que nuestra lengua tuviese, del mismo modo que la alemana, un género neutro, además del masculino y femenino. Porque, si fuese en vez con intención que por ejemplo se dice en masculino 'abogado' en vez que 'abogada', es evidente que en el fondo se arriba a lo opuesto de la tesis feminista: es decir, se continúa considerando como masculina a la esencia de algunas ocupaciones, hayan sido o no accedidas por mujeres.
El denominado 'problema de la mujer' es de vieja data, y hoy se considera falsamente superado. Para toda persona dotada de un justo discernimiento algunos puntos deben quedar claros. Todo ser humano se compone de dos partes, la una externa, cerebral, social, práctica; la otra profunda, esencial. La primera podemos definirla como su máscara, la otra como su rostro. La primera es en gran medida algo construido, adquirido. Ella se define con dotes y facultades en gran medida 'neutras' y generales. La segunda, es la naturaleza propia de cada uno, su verdadera personalidad. En los individuos, sea una como otra parte puede estar en mayor o menor medida desarrollada. Pero ello no está sin relación con el tipo de civilización en la cual ellos viven.
Existen en efecto civilizaciones que dan preeminencia a todo lo que es práctico, exterior, cerebral, adquirible, no cualitativo. En tales civilizaciones resulta fatal una hipertrofia del aspecto 'máscara' (de la individualidad exterior) en detrimento del aspecto 'rostro' (la verdadera personalidad); siempre menos son requeridas en éstas las cualidades condicionadas por el propio ser más profundo, de aquello que hace en modo tal que un determinado ser sea justamente aquel ser, y no otro; en suma, justamente lo relativo a la 'personalidad'. En tal marco también las diferencias entre los sexos se convierten en irrelevantes, secundarias. Ahora bien, la civilización moderna es justamente de este tipo, y por ser así las mujeres han invadido casi todos los campos. En efecto, debido a la primacía de lo práctico, de lo cerebral, de la estandarización y tecnificación de casi todas las ocupaciones modernas, no se ve más por qué éstas deban ser monopolio de los hombres. Considerando aquello que para esto se requiere, también las mujeres, con un poco de buena voluntad y de aplicación, pueden ponerse en un mismo plano. Es justamente aquello que están haciendo, en especial en los países en donde el verbo de la democracia absoluta reina de manera soberana.
Pero en cuanto al significado interno de estas 'conquistas' femeninas, no hay que ilusionarse: representa un significado de renuncia. Ya en lo relativo al feminismo se ha dicho justamente que el mismo no ha realmente combatido por los 'derechos de la mujer', sino más bien, sin darse cuenta, por el derecho de la mujer de hacerse igual al hombre, es decir por el derecho de la mujer a desnaturalizarse, a traicionarse a sí misma. Resulta curioso cómo la mujer moderna no haya para nada entendido que al no soportar, al considerar casi como ofensivo el ser considerada como 'tan sólo mujer', la misma ha demostrado un verdadero complejo de inferioridad, ella misma ha pronunciado inconscientemente un juicio negativo injusto sobre la feminidad: lo cual es lo opuesto a toda verdadera reivindicación relativa a aquello que ella es justamente como mujer y no como hombre. Y un reflejo residual de esta actitud errada y renunciataria se lo tiene justamente en el rechazo respecto a que las denominaciones de las mismas profesiones en sí mismas 'neutras', se encuentren en femenino, es decir que nos recuerden en todos los casos de ser mujer, en vez que en masculino.
Para los seres anacrónicos como nosotros todos éstos son síntomas de que más que encontrarnos con una civilización 'evolucionada', estamos yendo a paso agigantado hacia una civilización de 'sin casta', de parias: puesto que así deberían ser llamados todos aquellos que por analogía no son más fieles a sí mismos, a su naturaleza más profunda, a la cual siempre corresponden funciones específicas y vocaciones no permutables. No se entiende que es en el ser y en el deseo de ser tan sólo mujer y no en descender hacia el plano en el que las diferencias son borradas o no son más requeridas, que la mujer puede valer exactamente de la misma manera que el hombre, e incluso si no más, por la misma razón que un campesino fiel a su tierra que realiza plenamente su función es superior a un príncipe incapaz de realizar la propia.
Todo esto es cuestión de sensibilidad: de una sensibilidad que hoy tiende cada vez más a desaparecer.
Mario César Ingénito Si la mujer quiere valer tanto como el hombre es porque ella cree que vale menos,cosa que jamás han dicho los hombres verdaderos y que por el contrario se na prostrado ante ellas reconociendo su superioiridad espiritual. Y si quiere ser igual que el hombre es porque no se conoce o no se valora como mujer.
Pero...
La mujer trata de valer tanto como el hombre
di Julius Evola
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Hace poco hemos escuchado casualmente en una transmisión radial a un conocido director de revistas que presentaba a nuevos poetas. Se trataba finalmente de presentar también a poetisas. El aludido entonces manifestó que el término 'poetisa' ya se encuentra superado. Así como se ha reconocido como conveniente denominar 'embajador' y no 'embajadora' a la Señora Luce, del mismo modo -nos dijo- yo llamo arquitecto y no arquitecta a una sobrina mía y no hablaré entonces de 'poetisas', sino de poetas, poniendo a un lado así estas 'sofisticaciones gramaticales'.
El tema nos ha sorprendido y se nos ocurriría preguntarle si al verse a una joven del tipo de Sofía Loren en reducida malla de baño junto a un hombre en orden consigo mismo, reputara que toda diferencia de sexos se redujese a una soslayable sofisticación gramatical. Permaneceremos en vez en el campo de las denominaciones para señalar diferentes equívocos.
Es posible -y agregaríamos que deseable- que al llaamar a Luce 'embajador' y no embajadora no se hayan tenido susceptibilidades feministas, sino que se haya tenido presente el hecho de que en el uso corriente de la lengua 'embajadora' ha significado la esposa del embajador. Lo mismo vale por ejemplo para el término 'presidenta'. Pero todavía nadie ha pensado en llamar profesor a una profesora o doctor a una doctora. Es en las profesiones en las cuales la mujer ha podido hace poco acceder, que por una especie de complejo de inferioridad se tiende a masculinizar el título: por ejemplo se ha dado el caso de que algunas abogadas han encontrado desagradable no ser llamadas 'abogado'.
Sin embargo, para subrayar tan sólo la cualidad 'neutra' de ciertas profesiones, sería necesario que nuestra lengua tuviese, del mismo modo que la alemana, un género neutro, además del masculino y femenino. Porque, si fuese en vez con intención que por ejemplo se dice en masculino 'abogado' en vez que 'abogada', es evidente que en el fondo se arriba a lo opuesto de la tesis feminista: es decir, se continúa considerando como masculina a la esencia de algunas ocupaciones, hayan sido o no accedidas por mujeres.
El denominado 'problema de la mujer' es de vieja data, y hoy se considera falsamente superado. Para toda persona dotada de un justo discernimiento algunos puntos deben quedar claros. Todo ser humano se compone de dos partes, la una externa, cerebral, social, práctica; la otra profunda, esencial. La primera podemos definirla como su máscara, la otra como su rostro. La primera es en gran medida algo construido, adquirido. Ella se define con dotes y facultades en gran medida 'neutras' y generales. La segunda, es la naturaleza propia de cada uno, su verdadera personalidad. En los individuos, sea una como otra parte puede estar en mayor o menor medida desarrollada. Pero ello no está sin relación con el tipo de civilización en la cual ellos viven.
Existen en efecto civilizaciones que dan preeminencia a todo lo que es práctico, exterior, cerebral, adquirible, no cualitativo. En tales civilizaciones resulta fatal una hipertrofia del aspecto 'máscara' (de la individualidad exterior) en detrimento del aspecto 'rostro' (la verdadera personalidad); siempre menos son requeridas en éstas las cualidades condicionadas por el propio ser más profundo, de aquello que hace en modo tal que un determinado ser sea justamente aquel ser, y no otro; en suma, justamente lo relativo a la 'personalidad'. En tal marco también las diferencias entre los sexos se convierten en irrelevantes, secundarias. Ahora bien, la civilización moderna es justamente de este tipo, y por ser así las mujeres han invadido casi todos los campos. En efecto, debido a la primacía de lo práctico, de lo cerebral, de la estandarización y tecnificación de casi todas las ocupaciones modernas, no se ve más por qué éstas deban ser monopolio de los hombres. Considerando aquello que para esto se requiere, también las mujeres, con un poco de buena voluntad y de aplicación, pueden ponerse en un mismo plano. Es justamente aquello que están haciendo, en especial en los países en donde el verbo de la democracia absoluta reina de manera soberana.
Pero en cuanto al significado interno de estas 'conquistas' femeninas, no hay que ilusionarse: representa un significado de renuncia. Ya en lo relativo al feminismo se ha dicho justamente que el mismo no ha realmente combatido por los 'derechos de la mujer', sino más bien, sin darse cuenta, por el derecho de la mujer de hacerse igual al hombre, es decir por el derecho de la mujer a desnaturalizarse, a traicionarse a sí misma. Resulta curioso cómo la mujer moderna no haya para nada entendido que al no soportar, al considerar casi como ofensivo el ser considerada como 'tan sólo mujer', la misma ha demostrado un verdadero complejo de inferioridad, ella misma ha pronunciado inconscientemente un juicio negativo injusto sobre la feminidad: lo cual es lo opuesto a toda verdadera reivindicación relativa a aquello que ella es justamente como mujer y no como hombre. Y un reflejo residual de esta actitud errada y renunciataria se lo tiene justamente en el rechazo respecto a que las denominaciones de las mismas profesiones en sí mismas 'neutras', se encuentren en femenino, es decir que nos recuerden en todos los casos de ser mujer, en vez que en masculino.
Para los seres anacrónicos como nosotros todos éstos son síntomas de que más que encontrarnos con una civilización 'evolucionada', estamos yendo a paso agigantado hacia una civilización de 'sin casta', de parias: puesto que así deberían ser llamados todos aquellos que por analogía no son más fieles a sí mismos, a su naturaleza más profunda, a la cual siempre corresponden funciones específicas y vocaciones no permutables. No se entiende que es en el ser y en el deseo de ser tan sólo mujer y no en descender hacia el plano en el que las diferencias son borradas o no son más requeridas, que la mujer puede valer exactamente de la misma manera que el hombre, e incluso si no más, por la misma razón que un campesino fiel a su tierra que realiza plenamente su función es superior a un príncipe incapaz de realizar la propia.
Todo esto es cuestión de sensibilidad: de una sensibilidad que hoy tiende cada vez más a desaparecer.
Mario César Ingénito http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/16887802/La-inferioridad-natural-de-la-mujer.htm
La "inferioridad natural" de la mujer.
www.taringa.net
La "inferioridad natural" de la mujer. 5000 años, inferioidad, mujer. La "inferi...Ver más
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Yaqub Gharibi Al Muhayyir http://www.facebook.com/l.php?u=http%3A%2F%2Fnasreenvrblog.wordpress.com%2F2013%2F06%2F05%2Fmuslima-rompiendo-estereotipos-y-visibilizando-las-voces-de-las-musulmanas-del-mundo%2F&h=VAQHUHGix
"Muslima": Rompiendo Estereotipos y Visibilizando las Voces de las Musulmanas del Mundo
nasreenvrblog.wordpress.com
"Muslima: El arte y las voces de las musulmanas" es una gran exposición en línea...Ver más
Yaqub Gharibi Al Muhayyir Gran parte de los 'movimientos de liberación' surgidos u emparentados con el 'humanismo' y la 'ilustración', son movimientos que traen lo contrario de lo que preconizan, incluidos los movimientos de 'liberación de la mujer'. La definición de muslim com...Ver más
AGORA. Espacio para el debate y la reflexión.: PROBLEMAS DE LAS MUJERES (MUSULMANAS Y NO...
agorasur.blogspot.com
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Yaqub Gharibi Al Muhayyir Por todo lo cual, donde dice "Rompiendo estereotipos", leo 'transportando estereotipos', y donde dice "Visibilizando las voces de las musulmanas del mundo", adivino una intención de querer liderarlas en un sentido antes que querer 'oírlas'.
Matías Benitez Dios mío... El feminismo es peligroso de verdad en el Islam. En primer lugar por que el Islam es universal, y por lo tanto no establece preferencias de ningún tipo, ya sean de etnia, clase o género, términos muy en boga en nuestros días. Pero es peligroso por que es disgregador y solo va a traer fitna entre los miembros de la UMMA. Es el ataque de Occidente contra el Islam, un ataque basado en las ideas de Gramsci y la Escuela de Frankfurt.
Si la mujer quiere valer tanto como el hombre es porque ella cree que vale menos,cosa que jamás han dicho los hombres verdaderos y que por el contrario se na prostrado ante ellas reconociendo su superioiridad espiritual. Y si quiere ser igual que el hombre es porque no se conoce o no se valora como mujer.
Pero...
La mujer trata de valer tanto como el hombre
di Julius Evola
(torna indietro)
Hace poco hemos escuchado casualmente en una transmisión radial a un conocido director de revistas que presentaba a nuevos poetas. Se trataba finalmente de presentar también a poetisas. El aludido entonces manifestó que el término 'poetisa' ya se encuentra superado. Así como se ha reconocido como conveniente denominar 'embajador' y no 'embajadora' a la Señora Luce, del mismo modo -nos dijo- yo llamo arquitecto y no arquitecta a una sobrina mía y no hablaré entonces de 'poetisas', sino de poetas, poniendo a un lado así estas 'sofisticaciones gramaticales'.
El tema nos ha sorprendido y se nos ocurriría preguntarle si al verse a una joven del tipo de Sofía Loren en reducida malla de baño junto a un hombre en orden consigo mismo, reputara que toda diferencia de sexos se redujese a una soslayable sofisticación gramatical. Permaneceremos en vez en el campo de las denominaciones para señalar diferentes equívocos.
Es posible -y agregaríamos que deseable- que al llaamar a Luce 'embajador' y no embajadora no se hayan tenido susceptibilidades feministas, sino que se haya tenido presente el hecho de que en el uso corriente de la lengua 'embajadora' ha significado la esposa del embajador. Lo mismo vale por ejemplo para el término 'presidenta'. Pero todavía nadie ha pensado en llamar profesor a una profesora o doctor a una doctora. Es en las profesiones en las cuales la mujer ha podido hace poco acceder, que por una especie de complejo de inferioridad se tiende a masculinizar el título: por ejemplo se ha dado el caso de que algunas abogadas han encontrado desagradable no ser llamadas 'abogado'.
Sin embargo, para subrayar tan sólo la cualidad 'neutra' de ciertas profesiones, sería necesario que nuestra lengua tuviese, del mismo modo que la alemana, un género neutro, además del masculino y femenino. Porque, si fuese en vez con intención que por ejemplo se dice en masculino 'abogado' en vez que 'abogada', es evidente que en el fondo se arriba a lo opuesto de la tesis feminista: es decir, se continúa considerando como masculina a la esencia de algunas ocupaciones, hayan sido o no accedidas por mujeres.
El denominado 'problema de la mujer' es de vieja data, y hoy se considera falsamente superado. Para toda persona dotada de un justo discernimiento algunos puntos deben quedar claros. Todo ser humano se compone de dos partes, la una externa, cerebral, social, práctica; la otra profunda, esencial. La primera podemos definirla como su máscara, la otra como su rostro. La primera es en gran medida algo construido, adquirido. Ella se define con dotes y facultades en gran medida 'neutras' y generales. La segunda, es la naturaleza propia de cada uno, su verdadera personalidad. En los individuos, sea una como otra parte puede estar en mayor o menor medida desarrollada. Pero ello no está sin relación con el tipo de civilización en la cual ellos viven.
Existen en efecto civilizaciones que dan preeminencia a todo lo que es práctico, exterior, cerebral, adquirible, no cualitativo. En tales civilizaciones resulta fatal una hipertrofia del aspecto 'máscara' (de la individualidad exterior) en detrimento del aspecto 'rostro' (la verdadera personalidad); siempre menos son requeridas en éstas las cualidades condicionadas por el propio ser más profundo, de aquello que hace en modo tal que un determinado ser sea justamente aquel ser, y no otro; en suma, justamente lo relativo a la 'personalidad'. En tal marco también las diferencias entre los sexos se convierten en irrelevantes, secundarias. Ahora bien, la civilización moderna es justamente de este tipo, y por ser así las mujeres han invadido casi todos los campos. En efecto, debido a la primacía de lo práctico, de lo cerebral, de la estandarización y tecnificación de casi todas las ocupaciones modernas, no se ve más por qué éstas deban ser monopolio de los hombres. Considerando aquello que para esto se requiere, también las mujeres, con un poco de buena voluntad y de aplicación, pueden ponerse en un mismo plano. Es justamente aquello que están haciendo, en especial en los países en donde el verbo de la democracia absoluta reina de manera soberana.
Pero en cuanto al significado interno de estas 'conquistas' femeninas, no hay que ilusionarse: representa un significado de renuncia. Ya en lo relativo al feminismo se ha dicho justamente que el mismo no ha realmente combatido por los 'derechos de la mujer', sino más bien, sin darse cuenta, por el derecho de la mujer de hacerse igual al hombre, es decir por el derecho de la mujer a desnaturalizarse, a traicionarse a sí misma. Resulta curioso cómo la mujer moderna no haya para nada entendido que al no soportar, al considerar casi como ofensivo el ser considerada como 'tan sólo mujer', la misma ha demostrado un verdadero complejo de inferioridad, ella misma ha pronunciado inconscientemente un juicio negativo injusto sobre la feminidad: lo cual es lo opuesto a toda verdadera reivindicación relativa a aquello que ella es justamente como mujer y no como hombre. Y un reflejo residual de esta actitud errada y renunciataria se lo tiene justamente en el rechazo respecto a que las denominaciones de las mismas profesiones en sí mismas 'neutras', se encuentren en femenino, es decir que nos recuerden en todos los casos de ser mujer, en vez que en masculino.
Para los seres anacrónicos como nosotros todos éstos son síntomas de que más que encontrarnos con una civilización 'evolucionada', estamos yendo a paso agigantado hacia una civilización de 'sin casta', de parias: puesto que así deberían ser llamados todos aquellos que por analogía no son más fieles a sí mismos, a su naturaleza más profunda, a la cual siempre corresponden funciones específicas y vocaciones no permutables. No se entiende que es en el ser y en el deseo de ser tan sólo mujer y no en descender hacia el plano en el que las diferencias son borradas o no son más requeridas, que la mujer puede valer exactamente de la misma manera que el hombre, e incluso si no más, por la misma razón que un campesino fiel a su tierra que realiza plenamente su función es superior a un príncipe incapaz de realizar la propia.
Todo esto es cuestión de sensibilidad: de una sensibilidad que hoy tiende cada vez más a desaparecer.
https://www.facebook.com/R.Y.Matuk/posts/542599815804819?comment_id=4965180&offset=0&total_comments=17¬if_t=feed_comment_reply
El femenismo es otra trampa creada incosciente o infraconscientemente por los hombres para reforzar el falso patriarcado que se impuso antes del siglo XV a.C. cambiando todos los mitos. Es un movimiento que refuerza la amnesia de las diosas o presencias más reales y perfectas de ALLAH en la tierra ( Cfr: RUMI-IBN ARABI) y que hace de las mujeres iguales a homúnculos o golems o zoombies, que es a lo que han involucionado los "nombres", para no permitir que se descubran, despierten a sí misma, lo que por otra parte es lo que pidió EL PROFETA : CONOZCANSE A SÍ MISMOS...
Hay patriarcados sacros, tradicionales , pero también los del MICO, y el más sutil y encriptado en que los hombres pretenden una igualdad con las mujeres porque no son tales y las vampirizan (Esto figura en textos hindúes antiguos, o pueden encontrar una exposición para nada mítica ni analógica que a Ud.le parece "que le cuesta seguir", en LA METAFISICA DEL SEXO de JULIUS EVOLA, se la recomiendo muy especialmente)
Pero , epitomando, como vos dijiste no se trata de INNOVAR sino de APLICAR e INTERPRETAR fielmente el CORÁN y los HADICEZ
Yasmin Matuk Al-Malikiyya
Hace aproximadamente una hora a través de su celular ·
Estoy leyendo algunos blogs sobre "feminismo islámico" a raíz de algunas inquietudes que me han enviado por mi blog y por mensajes...
Solo tengo dos cosas por decir:
1) Creo que el feminismo islámico es consecuencia de ciertas circunstancias y hechos que han sucedido en países árabes. Yo vivo en Argentina y, por ende, jamás podría expresar una opinión respecto al tema.
Además, no se lo que quiere significar la construcción "feminismo islámico"; ni siquiera se cuáles son los presupuestos de los movimientos feministas y sus vertientes.
2) Soy musulmana y me atengo a la shariah. Es decir, ningún musulmán que se precie de tal, puede ignorar toda la jurisprudencia legal concerniente a la regulación de matrimonios, divorcios, herencias, testamentos; derechos y deberes todos amparados por el Corán.
Díganme, entonces, cómo puede existir un movimiento que busque 'valer' sus derechos si el Islam, que es el contrato social por excelencia, ya está perfectamente regulado y legitimizado?
Tal vez deberían reverse los conceptos y los significados que quieren referir; pues el "feminismo islámico" tal como lo he estado viendo en blogs de habla hispana debería ir en contra de los detractores que velan los derechos de las musulmanas. No con la religión de Allah.
Mario César Ingénito El femenismo es otra trampa creada incosciente o infraconscientemente por los hombres para reforzar el falso patriarcado que se impuso antes del siglo XV a.C. cambiando todos los mitos. Es un movimiento que refuerza la amnesia de las diosas o presencias más reales y perfectas de ALLAH en la tierra ( Cfr: RUMI-IBN ARABI) y que hace de las mujeres iguales a homúnculos o golems o zoombies, que es a lo que han involucionado los "nombres", para no permitir que se descubran, despierten a sí misma, lo que por otra parte es lo que pidió EL PROFETA : CONOZCANSE A SÍ MISMOS...
Yasmin Matuk Al-Malikiyya me cuesta un poco seguir lo que escribe, y esto se lo comunico sinceramente. Pero no hay que olvidar que el núcleo familiar de las comumidades nuestras son un patriarcado con respecto a obligaciones primero y derechos después. Y esto no sobrepasa los derechos mismos -y obligaciones- de nuestras mujeres. Esto desde el punto de vista jurídico y no cultural.Hace aproximadamente una hora a través de celular ·
Angie Changala Calcopietro El feminismo islámico no existe.
Angie Changala Calcopietro Creo que hay más derechos en la mujer islámica que en la occidental, y las occidentales creen que somos libres y la verdad que no, por ende apoyo el feminismo igualitario en el occidente, pero no exageradamente, si no moderado, pero en el Islam me pare...Ver más
Yasmin Matuk Al-Malikiyya sí Angie, pienso exactamente lo mismo. Y cabe resaltar que la jurisprudencia referida a sólo los derechos de las musulmanas es mucho más amplia, minuciosa y beneficiosa que la de los varones.
Angie Changala Calcopietro Claro! y siempre me he preguntado como se llamará la orientación por la pelea de los derechos del hombre? No hay, al contrario el machismo es mal visto.
Hace aproximadamente una hora · Me gusta
Ana Agueda Acuña UT SUPRA, DIJISTE MUY BIEN..VIVIS EN ARGENTINA, SOS ARGENTINA......si el movimiento islamico femisnista existe es porque , nuestras hrmanas deben sentir diferentes tipos de opresión que nosotras aca, desconocemos....y si se organizan para defenderse......Ver más
Mario César Ingénito Hay patriarcados sacros, tradicionales , pero también los del MICO, y el más sutil y encriptado en que los hombres pretenden una igualdad con las mujeres porque no son tales y las vampirizan (Esto figura en textos hindúes antiguos, o pueden encontrar una exposición para nada mítica ni analógica que a Ud.le parece "que le cuesta seguir", en LA METAFISICA DEL SEXO de JULIUS EVOLA, se la recomiendo muy especialmente)
Martín Guillermo González Depende lo que se quiera decir con "feminismo"... hay muchos que quieren tomar ideas occidentales incompatibles con el Islam... El Islam no es machista ni feminista nos da el perfecto orden que nos corresponde a cada uno y nos dice que derechos tenemos cada uno...
Mario César Ingénito Pero , epitomando, como vos dijiste no se trata de INNOVAR sino de APLICAR e INTERPRETAR fielmente el CORÁN y los HADICEZ
Ana Agueda Acuña Mario ingenito, si escribieras en jerigonza...te entenderiaaaa ...
Hace aproximadamente una hora · Me gusta · 1
Yasmin Matuk Al-Malikiyya exacto Martin, el problema ocurre cuando los presupuestos occidentales quieren extrapolarse a los árabo-islámicos; es perfectamente legítimo que las mujeres se unan y defiendan sus derechos. Pero que las comunicadoras de tales lo hagan en detrimento de aquellos que no los reconocen y no contra la religión del Islam.
Hace aproximadamente una hora a través de celular · Ya no me gusta · 4
Ana Agueda Acuña ESO ME PARECE MAS COHERENTE....nada tiene que ver el Islam con la machista interpretaciones de los vínculos que algunas culturas tienen ,.....
a · 1
Mario César Ingénito http://www.ministeriodeequilibrio.com/viewtopic.php?f=20&t=7869
EQUILIBRIUM • Ver Tema - Metafísica del Sexo, por Julius Évola
www.ministeriodeequilibrio.com
Martín Guillermo González Un maestro Julius Evola!
Mario César Ingénito Aún no pude hallar él o los apartados en los que se refiere al tema de un modo muy lógico y simple que no está en mi naturaleza.
Abdullah Ibn Taalut Al Said Totalmente de acuerdo hermana.
- Metafísica del Sexo, por Julius Évola
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Martín Guillermo González Un maestro Julius Evola!
Mario César Ingénito Aún no pude hallar él o los apartados en los que se refiere al tema de un modo muy lógico y simple que no está en mi naturaleza.
Abdullah Ibn Taalut Al Said Totalmente de acuerdo hermana.
Mario César Ingénito La mujer trata de valer tanto como el hombre
di Julius Evola
(torna indietro)
Hace poco hemos escuchado casualmente en una transmisión radial a un conocido director de revistas que presentaba a nuevos poetas. Se trataba finalmente de presentar también a poetisas. El aludido entonces manifestó que el término 'poetisa' ya se encuentra superado. Así como se ha reconocido como conveniente denominar 'embajador' y no 'embajadora' a la Señora Luce, del mismo modo -nos dijo- yo llamo arquitecto y no arquitecta a una sobrina mía y no hablaré entonces de 'poetisas', sino de poetas, poniendo a un lado así estas 'sofisticaciones gramaticales'.
El tema nos ha sorprendido y se nos ocurriría preguntarle si al verse a una joven del tipo de Sofía Loren en reducida malla de baño junto a un hombre en orden consigo mismo, reputara que toda diferencia de sexos se redujese a una soslayable sofisticación gramatical. Permaneceremos en vez en el campo de las denominaciones para señalar diferentes equívocos.
Es posible -y agregaríamos que deseable- que al llaamar a Luce 'embajador' y no embajadora no se hayan tenido susceptibilidades feministas, sino que se haya tenido presente el hecho de que en el uso corriente de la lengua 'embajadora' ha significado la esposa del embajador. Lo mismo vale por ejemplo para el término 'presidenta'. Pero todavía nadie ha pensado en llamar profesor a una profesora o doctor a una doctora. Es en las profesiones en las cuales la mujer ha podido hace poco acceder, que por una especie de complejo de inferioridad se tiende a masculinizar el título: por ejemplo se ha dado el caso de que algunas abogadas han encontrado desagradable no ser llamadas 'abogado'.
Sin embargo, para subrayar tan sólo la cualidad 'neutra' de ciertas profesiones, sería necesario que nuestra lengua tuviese, del mismo modo que la alemana, un género neutro, además del masculino y femenino. Porque, si fuese en vez con intención que por ejemplo se dice en masculino 'abogado' en vez que 'abogada', es evidente que en el fondo se arriba a lo opuesto de la tesis feminista: es decir, se continúa considerando como masculina a la esencia de algunas ocupaciones, hayan sido o no accedidas por mujeres.
El denominado 'problema de la mujer' es de vieja data, y hoy se considera falsamente superado. Para toda persona dotada de un justo discernimiento algunos puntos deben quedar claros. Todo ser humano se compone de dos partes, la una externa, cerebral, social, práctica; la otra profunda, esencial. La primera podemos definirla como su máscara, la otra como su rostro. La primera es en gran medida algo construido, adquirido. Ella se define con dotes y facultades en gran medida 'neutras' y generales. La segunda, es la naturaleza propia de cada uno, su verdadera personalidad. En los individuos, sea una como otra parte puede estar en mayor o menor medida desarrollada. Pero ello no está sin relación con el tipo de civilización en la cual ellos viven.
Existen en efecto civilizaciones que dan preeminencia a todo lo que es práctico, exterior, cerebral, adquirible, no cualitativo. En tales civilizaciones resulta fatal una hipertrofia del aspecto 'máscara' (de la individualidad exterior) en detrimento del aspecto 'rostro' (la verdadera personalidad); siempre menos son requeridas en éstas las cualidades condicionadas por el propio ser más profundo, de aquello que hace en modo tal que un determinado ser sea justamente aquel ser, y no otro; en suma, justamente lo relativo a la 'personalidad'. En tal marco también las diferencias entre los sexos se convierten en irrelevantes, secundarias. Ahora bien, la civilización moderna es justamente de este tipo, y por ser así las mujeres han invadido casi todos los campos. En efecto, debido a la primacía de lo práctico, de lo cerebral, de la estandarización y tecnificación de casi todas las ocupaciones modernas, no se ve más por qué éstas deban ser monopolio de los hombres. Considerando aquello que para esto se requiere, también las mujeres, con un poco de buena voluntad y de aplicación, pueden ponerse en un mismo plano. Es justamente aquello que están haciendo, en especial en los países en donde el verbo de la democracia absoluta reina de manera soberana.
Pero en cuanto al significado interno de estas 'conquistas' femeninas, no hay que ilusionarse: representa un significado de renuncia. Ya en lo relativo al feminismo se ha dicho justamente que el mismo no ha realmente combatido por los 'derechos de la mujer', sino más bien, sin darse cuenta, por el derecho de la mujer de hacerse igual al hombre, es decir por el derecho de la mujer a desnaturalizarse, a traicionarse a sí misma. Resulta curioso cómo la mujer moderna no haya para nada entendido que al no soportar, al considerar casi como ofensivo el ser considerada como 'tan sólo mujer', la misma ha demostrado un verdadero complejo de inferioridad, ella misma ha pronunciado inconscientemente un juicio negativo injusto sobre la feminidad: lo cual es lo opuesto a toda verdadera reivindicación relativa a aquello que ella es justamente como mujer y no como hombre. Y un reflejo residual de esta actitud errada y renunciataria se lo tiene justamente en el rechazo respecto a que las denominaciones de las mismas profesiones en sí mismas 'neutras', se encuentren en femenino, es decir que nos recuerden en todos los casos de ser mujer, en vez que en masculino.
Para los seres anacrónicos como nosotros todos éstos son síntomas de que más que encontrarnos con una civilización 'evolucionada', estamos yendo a paso agigantado hacia una civilización de 'sin casta', de parias: puesto que así deberían ser llamados todos aquellos que por analogía no son más fieles a sí mismos, a su naturaleza más profunda, a la cual siempre corresponden funciones específicas y vocaciones no permutables. No se entiende que es en el ser y en el deseo de ser tan sólo mujer y no en descender hacia el plano en el que las diferencias son borradas o no son más requeridas, que la mujer puede valer exactamente de la misma manera que el hombre, e incluso si no más, por la misma razón que un campesino fiel a su tierra que realiza plenamente su función es superior a un príncipe incapaz de realizar la propia.
Todo esto es cuestión de sensibilidad: de una sensibilidad que hoy tiende cada vez más a desaparecer.
Mario César Ingénito Si la mujer quiere valer tanto como el hombre es porque ella cree que vale menos,cosa que jamás han dicho los hombres verdaderos y que por el contrario se na prostrado ante ellas reconociendo su superioiridad espiritual. Y si quiere ser igual que el hombre es porque no se conoce o no se valora como mujer.
Pero...
La mujer trata de valer tanto como el hombre
di Julius Evola
(torna indietro)
Hace poco hemos escuchado casualmente en una transmisión radial a un conocido director de revistas que presentaba a nuevos poetas. Se trataba finalmente de presentar también a poetisas. El aludido entonces manifestó que el término 'poetisa' ya se encuentra superado. Así como se ha reconocido como conveniente denominar 'embajador' y no 'embajadora' a la Señora Luce, del mismo modo -nos dijo- yo llamo arquitecto y no arquitecta a una sobrina mía y no hablaré entonces de 'poetisas', sino de poetas, poniendo a un lado así estas 'sofisticaciones gramaticales'.
El tema nos ha sorprendido y se nos ocurriría preguntarle si al verse a una joven del tipo de Sofía Loren en reducida malla de baño junto a un hombre en orden consigo mismo, reputara que toda diferencia de sexos se redujese a una soslayable sofisticación gramatical. Permaneceremos en vez en el campo de las denominaciones para señalar diferentes equívocos.
Es posible -y agregaríamos que deseable- que al llaamar a Luce 'embajador' y no embajadora no se hayan tenido susceptibilidades feministas, sino que se haya tenido presente el hecho de que en el uso corriente de la lengua 'embajadora' ha significado la esposa del embajador. Lo mismo vale por ejemplo para el término 'presidenta'. Pero todavía nadie ha pensado en llamar profesor a una profesora o doctor a una doctora. Es en las profesiones en las cuales la mujer ha podido hace poco acceder, que por una especie de complejo de inferioridad se tiende a masculinizar el título: por ejemplo se ha dado el caso de que algunas abogadas han encontrado desagradable no ser llamadas 'abogado'.
Sin embargo, para subrayar tan sólo la cualidad 'neutra' de ciertas profesiones, sería necesario que nuestra lengua tuviese, del mismo modo que la alemana, un género neutro, además del masculino y femenino. Porque, si fuese en vez con intención que por ejemplo se dice en masculino 'abogado' en vez que 'abogada', es evidente que en el fondo se arriba a lo opuesto de la tesis feminista: es decir, se continúa considerando como masculina a la esencia de algunas ocupaciones, hayan sido o no accedidas por mujeres.
El denominado 'problema de la mujer' es de vieja data, y hoy se considera falsamente superado. Para toda persona dotada de un justo discernimiento algunos puntos deben quedar claros. Todo ser humano se compone de dos partes, la una externa, cerebral, social, práctica; la otra profunda, esencial. La primera podemos definirla como su máscara, la otra como su rostro. La primera es en gran medida algo construido, adquirido. Ella se define con dotes y facultades en gran medida 'neutras' y generales. La segunda, es la naturaleza propia de cada uno, su verdadera personalidad. En los individuos, sea una como otra parte puede estar en mayor o menor medida desarrollada. Pero ello no está sin relación con el tipo de civilización en la cual ellos viven.
Existen en efecto civilizaciones que dan preeminencia a todo lo que es práctico, exterior, cerebral, adquirible, no cualitativo. En tales civilizaciones resulta fatal una hipertrofia del aspecto 'máscara' (de la individualidad exterior) en detrimento del aspecto 'rostro' (la verdadera personalidad); siempre menos son requeridas en éstas las cualidades condicionadas por el propio ser más profundo, de aquello que hace en modo tal que un determinado ser sea justamente aquel ser, y no otro; en suma, justamente lo relativo a la 'personalidad'. En tal marco también las diferencias entre los sexos se convierten en irrelevantes, secundarias. Ahora bien, la civilización moderna es justamente de este tipo, y por ser así las mujeres han invadido casi todos los campos. En efecto, debido a la primacía de lo práctico, de lo cerebral, de la estandarización y tecnificación de casi todas las ocupaciones modernas, no se ve más por qué éstas deban ser monopolio de los hombres. Considerando aquello que para esto se requiere, también las mujeres, con un poco de buena voluntad y de aplicación, pueden ponerse en un mismo plano. Es justamente aquello que están haciendo, en especial en los países en donde el verbo de la democracia absoluta reina de manera soberana.
Pero en cuanto al significado interno de estas 'conquistas' femeninas, no hay que ilusionarse: representa un significado de renuncia. Ya en lo relativo al feminismo se ha dicho justamente que el mismo no ha realmente combatido por los 'derechos de la mujer', sino más bien, sin darse cuenta, por el derecho de la mujer de hacerse igual al hombre, es decir por el derecho de la mujer a desnaturalizarse, a traicionarse a sí misma. Resulta curioso cómo la mujer moderna no haya para nada entendido que al no soportar, al considerar casi como ofensivo el ser considerada como 'tan sólo mujer', la misma ha demostrado un verdadero complejo de inferioridad, ella misma ha pronunciado inconscientemente un juicio negativo injusto sobre la feminidad: lo cual es lo opuesto a toda verdadera reivindicación relativa a aquello que ella es justamente como mujer y no como hombre. Y un reflejo residual de esta actitud errada y renunciataria se lo tiene justamente en el rechazo respecto a que las denominaciones de las mismas profesiones en sí mismas 'neutras', se encuentren en femenino, es decir que nos recuerden en todos los casos de ser mujer, en vez que en masculino.
Para los seres anacrónicos como nosotros todos éstos son síntomas de que más que encontrarnos con una civilización 'evolucionada', estamos yendo a paso agigantado hacia una civilización de 'sin casta', de parias: puesto que así deberían ser llamados todos aquellos que por analogía no son más fieles a sí mismos, a su naturaleza más profunda, a la cual siempre corresponden funciones específicas y vocaciones no permutables. No se entiende que es en el ser y en el deseo de ser tan sólo mujer y no en descender hacia el plano en el que las diferencias son borradas o no son más requeridas, que la mujer puede valer exactamente de la misma manera que el hombre, e incluso si no más, por la misma razón que un campesino fiel a su tierra que realiza plenamente su función es superior a un príncipe incapaz de realizar la propia.
Todo esto es cuestión de sensibilidad: de una sensibilidad que hoy tiende cada vez más a desaparecer.
Mario César Ingénito http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/16887802/La-inferioridad-natural-de-la-mujer.htm
La "inferioridad natural" de la mujer.
www.taringa.net
La "inferioridad natural" de la mujer. 5000 años, inferioidad, mujer. La "inferi...Ver más
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Yaqub Gharibi Al Muhayyir http://www.facebook.com/l.php?u=http%3A%2F%2Fnasreenvrblog.wordpress.com%2F2013%2F06%2F05%2Fmuslima-rompiendo-estereotipos-y-visibilizando-las-voces-de-las-musulmanas-del-mundo%2F&h=VAQHUHGix
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