Las hijas de Auda y mi tia fueron dos, Meinsha y Aluin, ellas tambien tienen una parte en esta historia.
Pasaron los años de la adolescencia y de la infancia, paso el vacio por la muerte de mi pádre, el dolor por la muerte de mi madre. Alli estabamos nosotros tres, los jovenes Tamides del pueblo auriano en el exilio, gobernabamos toda la region de Dar Al Tamad y a los cinco clanes aurianos.
Siempre uno recuerda un hecho que es el punto de partida para algo, ese hecho en esta historia lo narrare a continuacion.
Me encontraba en la costa,la fortaleza de Wua daydra estaba sobre los Acantilados Grises, alli vivia mi abuelo materno, Alay Ben Haynnit, conversaba con el cuando un guardia anuncio la llegada de un mensajero que venia desde nuestra ciudadela.
-La tribu de Auda el magnifico ha sido atacada, señor, las demas tribus alanaes se han revelado contra el, la noticia la ha traido un guerrero fiel a Auda que ha sobrevivido, el gran Auda ha caido junto a la señora Lena, nadie ha podido decir lo que fue de tus primas.-
No podia darle la noticia a mi anciano abuelo lleno de nostalgia por sus hijos perdidos, los haria despues, parti con el mensajero hacia mi morada, de seguro mis hermanos ya habrian organizado todo para una expedicion hacia territorio alanae, la sangre de nuestros parientes no debia ser olvidada .
Dos dias mas tarde, cruzabamos los pasos de las Montañas Negras hacia territorio enemigo, llevabamos con nosotros 15 mil soldados entre infanteria y caballeria.
La venganza fue total nuestras tropas avanzaron va traves de las tierras de cada tribu destruyendo todo a su paso, nada pudieron sus bravos guerreros contra mis tropas exelentemente entrenadas y disciplinadas.
No recuerdo haber matado con tanta ferocidad desde hacia tiempo, ver morir a un enemigo me hacia querer matar a otro., solo senti una vez ese impulso, el dia de mi primera batalla a los 13 años.
Tomamos prisioneros, mujeres ,niños, hombres pero lo que mas me importaba era tener a todos los jefes de las tribus.
Estaba a mi lado el señor del clan Ben Haynnit y mis hermanos, luego de escuchar a los jefes, de oir que habia a tacado a mi tio politico por temor a que los dominara mediante nuestra ayuda, procedimos a aplicar la ley auriana, ordene que desataran a todos los jefes, 23 en total, ya que nunca matamos a alguien que este inpedido de moverse, y los decapitamos nosotros mismos y luego de haber teñido nuestras manos y frentes con sus sangre, declaramos que la deuda estaba saldada.......
Pasaron los años de la adolescencia y de la infancia, paso el vacio por la muerte de mi pádre, el dolor por la muerte de mi madre. Alli estabamos nosotros tres, los jovenes Tamides del pueblo auriano en el exilio, gobernabamos toda la region de Dar Al Tamad y a los cinco clanes aurianos.
Siempre uno recuerda un hecho que es el punto de partida para algo, ese hecho en esta historia lo narrare a continuacion.
Me encontraba en la costa,la fortaleza de Wua daydra estaba sobre los Acantilados Grises, alli vivia mi abuelo materno, Alay Ben Haynnit, conversaba con el cuando un guardia anuncio la llegada de un mensajero que venia desde nuestra ciudadela.
-La tribu de Auda el magnifico ha sido atacada, señor, las demas tribus alanaes se han revelado contra el, la noticia la ha traido un guerrero fiel a Auda que ha sobrevivido, el gran Auda ha caido junto a la señora Lena, nadie ha podido decir lo que fue de tus primas.-
No podia darle la noticia a mi anciano abuelo lleno de nostalgia por sus hijos perdidos, los haria despues, parti con el mensajero hacia mi morada, de seguro mis hermanos ya habrian organizado todo para una expedicion hacia territorio alanae, la sangre de nuestros parientes no debia ser olvidada .
Dos dias mas tarde, cruzabamos los pasos de las Montañas Negras hacia territorio enemigo, llevabamos con nosotros 15 mil soldados entre infanteria y caballeria.
La venganza fue total nuestras tropas avanzaron va traves de las tierras de cada tribu destruyendo todo a su paso, nada pudieron sus bravos guerreros contra mis tropas exelentemente entrenadas y disciplinadas.
No recuerdo haber matado con tanta ferocidad desde hacia tiempo, ver morir a un enemigo me hacia querer matar a otro., solo senti una vez ese impulso, el dia de mi primera batalla a los 13 años.
Tomamos prisioneros, mujeres ,niños, hombres pero lo que mas me importaba era tener a todos los jefes de las tribus.
Estaba a mi lado el señor del clan Ben Haynnit y mis hermanos, luego de escuchar a los jefes, de oir que habia a tacado a mi tio politico por temor a que los dominara mediante nuestra ayuda, procedimos a aplicar la ley auriana, ordene que desataran a todos los jefes, 23 en total, ya que nunca matamos a alguien que este inpedido de moverse, y los decapitamos nosotros mismos y luego de haber teñido nuestras manos y frentes con sus sangre, declaramos que la deuda estaba saldada.......