Es mi primer post, espero sus comentarios y opinión respecto al tema y apoyo para mejorar.
CRIATURAS SINTÉTICAS REVITALIZARÍAN A LA NATURALEZA
Mientras la controvertida ingeniería genética sigue avanzando en el desarrollo de organismos transgénicos como plantas o bacterias, existe otra disciplina científica en ascenso que promete revolucionar a la naturaleza: la biología sintética. Se trata de un área que, a diferencia de la ingeniería, no busca modificar sistemas vivos existentes, sino directamente crearlos a través de nuevos códigos genéticos. Esto podría ser aplicado en ‘beneficio’ de ámbitos como la salud y el medio ambiente.
Uno de los proyectos más recientes y novedosos basados en esta disciplina es Designing for the Sixth Extinction (‘Diseño para la Sexta Extinción’), de la artista inglesa Alexandra Daisy Ginsberg. Al igual que en trabajos anteriores, con esta propuesta Ginsberg explora a través del diseño las implicaciones sociales, éticas y culturales de las tecnologías emergentes: aborda la polémica de liberar seres vivos sintéticos en la naturaleza como forma de salvar a las especies en peligro de extinción.
Designing for the Sixth Extinction provoca el debate sobre un futuro biológico sintético donde estos nuevos organismos podrían ser creados para el ‘beneficio de la humanidad’. Partiendo de la pregunta de si es posible tolerar la ‘recuperación de la naturaleza’ con la ayuda de este tipo de biología, la artista presenta determinados organismos artificiales que podrían liberarse al medio natural para reducir los efectos de la actividad humana. Para esto, propone que las empresas con impacto ambiental realicen su ‘compensación de biodiversidad’, financiando el diseño e incorporación de estas nuevas especies.
A través de este proyecto, Ginsberg diseñó cuatro criaturas que no sólo exploran la funcionalidad sino también la estética de esta forma de ‘naturaleza’. Una babosa que deja rastros de álcali para neutralizar suelos ácidos, un puercoespín con espinas de goma pegajosa que ayudan a dispersar semillas de plantas amenazadas, un hongo que mata a los virus de los árboles y una biopelícula que crece en las hojas y absorbe la contaminación.
“En forma de hongos, bacterias, invertebrados y mamíferos, el diseño y las especies funcionales son accesorios ecológicos que llenan el vacío dejado por los animales desaparecidos u ofrecen protección contra especies invasoras, enfermedades y contaminación”, explicó Ginsberg.
Estas criaturas -construidas con un código de ADN ampliado, que produce proteínas biodegradables- serían resistentes a los depredadores salvajes dado que aún no han evolucionado para comerlas y digerirlas. Además, trabajarían en ecosistemas cerrados, con una genética que limitaría su reproducción y la creación de nuevos problemas ambientales.
La propuesta de Ginsberg no es una invitación a ser aplicada con exactitud, sino más bien un vehículo para poner en relieve este concepto que ya está siendo aplicado al nivel de las bacterias. Se trata de una provocación para seguir debatiendo sobre este avance polémico que ya encuentra sus defensores y detractores. Mientras que los primeros creen que este tipo de desarrollos puede ser de vital importancia para mejorar áreas como la salud o el medio ambiente, los segundos creen que la creación de organismos artificiales puede ser incluso más peligroso para la naturaleza que la aplicación de la ingeniería genética.
Designing for the Sixth Extinction fue desarrollado para la exposición Life After Nature que está abierta al público desde el pasado 25 de octubre hasta el 19 de enero de 2014, en la Science Gallery de Dublín.
¿Qué opinas de este proyecto? ¿Crees que las especies artificiales servirían para ‘salvar la naturaleza’?
CRIATURAS SINTÉTICAS REVITALIZARÍAN A LA NATURALEZA
Mientras la controvertida ingeniería genética sigue avanzando en el desarrollo de organismos transgénicos como plantas o bacterias, existe otra disciplina científica en ascenso que promete revolucionar a la naturaleza: la biología sintética. Se trata de un área que, a diferencia de la ingeniería, no busca modificar sistemas vivos existentes, sino directamente crearlos a través de nuevos códigos genéticos. Esto podría ser aplicado en ‘beneficio’ de ámbitos como la salud y el medio ambiente.
Uno de los proyectos más recientes y novedosos basados en esta disciplina es Designing for the Sixth Extinction (‘Diseño para la Sexta Extinción’), de la artista inglesa Alexandra Daisy Ginsberg. Al igual que en trabajos anteriores, con esta propuesta Ginsberg explora a través del diseño las implicaciones sociales, éticas y culturales de las tecnologías emergentes: aborda la polémica de liberar seres vivos sintéticos en la naturaleza como forma de salvar a las especies en peligro de extinción.
Designing for the Sixth Extinction provoca el debate sobre un futuro biológico sintético donde estos nuevos organismos podrían ser creados para el ‘beneficio de la humanidad’. Partiendo de la pregunta de si es posible tolerar la ‘recuperación de la naturaleza’ con la ayuda de este tipo de biología, la artista presenta determinados organismos artificiales que podrían liberarse al medio natural para reducir los efectos de la actividad humana. Para esto, propone que las empresas con impacto ambiental realicen su ‘compensación de biodiversidad’, financiando el diseño e incorporación de estas nuevas especies.
A través de este proyecto, Ginsberg diseñó cuatro criaturas que no sólo exploran la funcionalidad sino también la estética de esta forma de ‘naturaleza’. Una babosa que deja rastros de álcali para neutralizar suelos ácidos, un puercoespín con espinas de goma pegajosa que ayudan a dispersar semillas de plantas amenazadas, un hongo que mata a los virus de los árboles y una biopelícula que crece en las hojas y absorbe la contaminación.
“En forma de hongos, bacterias, invertebrados y mamíferos, el diseño y las especies funcionales son accesorios ecológicos que llenan el vacío dejado por los animales desaparecidos u ofrecen protección contra especies invasoras, enfermedades y contaminación”, explicó Ginsberg.
Estas criaturas -construidas con un código de ADN ampliado, que produce proteínas biodegradables- serían resistentes a los depredadores salvajes dado que aún no han evolucionado para comerlas y digerirlas. Además, trabajarían en ecosistemas cerrados, con una genética que limitaría su reproducción y la creación de nuevos problemas ambientales.
La propuesta de Ginsberg no es una invitación a ser aplicada con exactitud, sino más bien un vehículo para poner en relieve este concepto que ya está siendo aplicado al nivel de las bacterias. Se trata de una provocación para seguir debatiendo sobre este avance polémico que ya encuentra sus defensores y detractores. Mientras que los primeros creen que este tipo de desarrollos puede ser de vital importancia para mejorar áreas como la salud o el medio ambiente, los segundos creen que la creación de organismos artificiales puede ser incluso más peligroso para la naturaleza que la aplicación de la ingeniería genética.
Designing for the Sixth Extinction fue desarrollado para la exposición Life After Nature que está abierta al público desde el pasado 25 de octubre hasta el 19 de enero de 2014, en la Science Gallery de Dublín.
¿Qué opinas de este proyecto? ¿Crees que las especies artificiales servirían para ‘salvar la naturaleza’?