InicioCiencia EducacionLa palabra no necesita de la historia


PRIMERA PARTE

Escrito por Lic Ramón D. Peralta







Luego de varias décadas de vida, aprendí que es imposible descubrir las hermosas cosas que están delante tuyo todo el tiempo. Aun no dejo de maravillarme ante mi estupidez. Habiendo tantas vidas en el universo, justo "yo" me tocó a mi. ¿Qué dije en la frase pretérita?,.....pues yo me entiendo bastante bien luego de una desapacible lectura, ¿pero usted entiende lo mismo que yo?. Las palabras nos unen, nos dividen o nos inmovilizan en el éter de la indiferencia. ¿Cuántos fetiches mas endiosamos en la palabra?, ¿por qué algo tan cotidiano, aun resulta uno de los grandes paladines de la filosofía?, ¿qué tiene la "palabra" de místico y divino que nos lleva a seguir indagando sobre quién estuvo primero?, ¿el pensamiento o la palabra, quién estuvo primero, o ambos nacieron como gemelos univitelino?.

Quizás el mejor resumen es ésta "llave maestra" esté en manos de Leontini, quien dijo: "La palabra es una gran dominadora, que, con un cuerpo pequenísimo y casi invisible, realiza obras por demás divinas" (de su libro "Enconio de Helena". Esto quiere decirnos, que con solo un "sí o un "no", se puede significar "un paraíso edénico", o desatar una cruenta guerra fraticida entre seres humanos. A pesar de que la palabra se estudia a si misma mediante la palabra, y que por ende el pensamiento lo hace de la misma manera, aun no hay consenso en pos de establecer qué estuvo primero, o si bien entre ambas existe un extravagante proceso de simbiosis, por lo cual resulta arteramente dificultoso separar uno de otro, si es que acaso pueden ser divididos.



Ya de tiempos de los presocráticos, los naturalistas entraron en controversias con los convencionalistas. Tradición que ha seguido hasta el día de hoy, donde los "fisicalistas", ahora de moda, pretenden hacerse de la patria potestad de la criatura, de la mano de la neurociencia y sus hijas putativas. Todo parecería tener una sensata explicación, una vez que auscultamos nuestro cerebro, con toda la batería tecnológica que la humanidad dispone para si misma. Detectamos calor, energía, electricidad neuronal, colores de irradiación, señales de onda, señales nucleares electrodébil, etc. Incluso hemos llegado, mediante el inefable método de "prueba y error, a construir temerarios postulados científicos con el insano fin, de demostrar de una buena vez que todo se explica en forma de materia. Pero vaya curiosidad, cuando nos toca explicar el misterio de la "palabra" bajo los mismos cánones cientifistas, comenzamos nuevamente con el "patinaje artístico".

Es decir, que nuestro cerebro no solo nació con la capacidad de percibir las cosas que habitan el mundo exterior al cuerpo humano, sino que posee la innata capacidad de la autocontemplación, tan profunda ésta, que trasunta lo meramente perceptible, sino que estamos posibilitados de aun sin ver, oír, oler, tocar, degustar y pensar conscientemente, a intuir que existe algo mas allá en eso, que denominamos pensamiento intuitivo, instintivo y sentimientos. Hemos llegado al extremo de declarar a nuestros sueños como parte del mundo de lo incoherente, y como tal, sueño a secas. Incluso todo presunto daño físico severo al cerebro, establecido está, nos convierte en dementes o locos, asumiendo a priori, que hay una mente "decididamente normal". Nos inventamos una "normalidad", para hacernos mas fácil prescindir de la ininteligible anomalía.



Hay muchas paradojas en torno a la palabra, quizás porque la palabra sea lo que mejor describa lo que no queremos ser o aceptar. Es evidente entonces, que la palabra comenzó a existir como un algo útil o inteligible, cuando el homo que precede al sapiens, pudo separar inconsciente de consciente. Porque pensar no es lo mismo de consciencia de pensar, escisión que nos separa de gran parte del resto de los animales, quienes también piensan, sienten y se comunican. Mi perro, el "Boby", hace todo eso, y créanme, no necesito de segundas opiniones (hace doce años que convivimos). Lo mas curioso, es que al parecer "Boby" puede entender bastante bien mis palabras, sin que yo logre hacer lo mismo con sus ladridos u otros guturales sonidos. Sabemos que nuestras mascotas deben comer, beber, hacer sus necesidades fisiológicas, hacer ejercicio físico, incluso los hacemos atender médicamente con eso que llamamos "veterinarios", hasta les atribuimos necesidades psicológicas y de esparcimiento, ergo, "a mi imagen y semejanza".

La esclavitud y sodomía, tiene sus "ventajas". Sin siquiera ponernos a meditar sobre el egoísmo implícito en semejante enajenación, ya todos asumimos que somos "buenas personas" por tener a nuestras mascotas lo mas próxima a nuestra condición de "ser humano". Y ese egocentrismo, al parecer otra de las "superfuerzas naturales" que nos dominan, nos impiden tan solo intentar investigar acerca de lo que los animales procuraron decirnos alguna vez en su vida. Por suerte no nos privamos de la experiencia que imprime la subyugación y el sometimiento gracias al mismo ser humano.




Inventamos la paleontología lingûística, la lingûística antropológica, la filosofía del lenguajes, y tantas otras disciplinas mas, para no poder encontrar ni una sola pista consensual como para poder enunciar: "a partir de aquí comenzó todo".



A ciencia cierta e incierta, resulta difícil aun en el siglo XXI afirmar responsablemente desde lo filosófico que existe una diáfana demarcación entre pensamiento, sentimientos, con un algo o alguien llamado espíritu y/o alma. No sabemos donde comienza uno y donde termina el otro, si es que acaso pueden obrar por separado. Sobre el inconsciente hay menos dudas, simplemente porque solo poseemos una intuición sobre ello, que resulta a la postre menos dificultoso para consensuar. Cosa que no significa, se trate de gnósis, so es solo parte del mundo de lo intuitivo e instintivo. Sabemos que un niño nacido en estado salvaje comerá cualquier cosa, de la manera que descubra como conveniente que incluye comer carne humana, sin que aprenda el significado de culpa, miedo u otros condicionantes superyoistas. Si encontrara una mujer u otro hombre en las mismas condiciones, ya siendo un puber podría tener relaciones sexuales sin sujetarse a parámetro moral, cultural o dogmático alguno. Siempre se tratarían de actos instintivos y naturalmente humanos, aun si esas relaciones fueran mediante el uso de la fuerza física (violación).




En estado primitivo el ser humano no reconoce la monogamia, el canibalismo, los delitos, traumas psicológicos, culpas, pesares, melancolía, angustia, fracasos, éxitos, etc, ni ningún otro sentimiento o emoción inmanente al hombre civilizado. Tampoco puede tan solo imaginar sus simbologías, mucho menos consecuencias. El hambre, la sensación de frío o calor, el tener refugio ante los elementos de la naturaleza, el sexo y la supervivencia, etc, "son entelequias que vienen de fábrica". Son esenciales, y por eso se las considera naturales ergo humanas. Matar a otro hombre no guarda distancias desde lo esencial con matar a otro animal o arrancar un fruto de un árbol, cuando se lo hace para comer y poder vivir. Sin embargo, muchas doctrinas tanto teológicas y filosóficas se negaron a tomar estas premisas como entimemas, en cuyo caso las reemplazaron por postulados mas elaborados y menos verdaderos. Es decir, si bien esas verdades nos parecen dolorosas e inaceptables, las pruebas antropológicas, de campo y los descubrimientos hechos al respecto, nos aportan pruebas mas que concurrentes. Un bebé recién nacido dejado solo en medio de una selva sin humanos, en caso de sobrevivir se convertirá en un humano primitivo, por ende hará todo lo que usualmente nos negamos ser y hacer en sociedad. Repito la pregunta: ¿pienso luego existo?.

Mucho revuelo causó entre los cristianos e islamitas, la expresión eufemística: "Dios ha muerto"que si bien es atribuido a Nietzsche tiene larga data. "Estamos matando a Dios" traducido literalmente del copto egipcio, es un silogismo que se halla en varios textos del antiguo gnosticismo alejandrino, y justamente apuntaba al proceso de corrupción moral que ya se vaticinaba estaba implícito en la filosofía monista del materialismo. Recordemos que para los primeros hombres el "materialismo" no solo "no era natural", sino que además era considerado una molestia en ese devenir nómade que lo llevaba de un lugar a otro en búsqueda de mejores condiciones de vida. En otras palabras el atesorar muchas cosas era una "carga" extra (cosa que no ha cambiado). En algún punto surge la palabra "Dios", que no necesariamente fue un invento, aunque se parece mas a un legado: ¿de quién? (¿lo sabremos algún día?), que como ya sabemos intentaba explicar muchas de esas cosas que tiene el hombre, pero que paradójicamente no son naturales ni esenciales, ¿O acaso existe un Dios primitivo que inventó al hombre homónimo y un Dios moderno que nos creó a nosotros?. Según muchas religiones ese Dios pos-preprehistoria, dejó santas escrituras o leyes sagradas, que en nada describe el componente inconsciente ergo instintivo del ser humano.




Es hermoso aun en el siglo XXI, vísperas de un todo nuevo, seguir maravillándonos con cosas tan primitivas y a la vez tan magnas, como el exótico vínculo que intuímos mantiene desde siempre el pensamiento humano y el lenguaje. En lo personal, debo confesar que nuestro idioma castellano, me genera miedo y respeto, increscente, en la medida que mas avanzo en su estudio y ejercicio. ¿Por qué siento que algo que de joven me parecía insustancial, hoy me obnubila por la fuerza de su superioridad, me supera in eternum?.

Cuando uno retoma el filosofar sobre algo tan mítico como la "palabra", sumado a lo que hoy conocemos de la física/matemática cuántica, relativista y de partículas, podremos advertir como el hombre luego de maravillarse con las cosas como causa sui y si mismo, como un todo y nada en estrecha relación, necesitó crearle marcas, símbolos y signos gráficos, para a posteriori transformalos en fonéticos. Pero lo mágico no nació con la palabra, sino con lo que vino después. Pues luego de saber que un tigre era ese símbolo, pudimos describir lo que era el miedo de estar ante esa peligrosa bestia, el arte de lo sigiloso, la premura de la anticipación, el conocer las tácticas de ese animal, las maniobras necesarias para cazarlo sin perder la propia vida, la importancia del acto consumado y el heroísmo que emergía de tal proeza, etc. El saber, que de las primeras imágenes de esos signos, petroglifos, dibujos y marcas, superviene algo mucho mas profundo, y como tal, trascendental.



No obstante, lo verdaderamente majestuoso y divino, está en poder transformar esos signos y marcas en ondas que puedan viajar a través del espacio y el tiempo. Arrojar las palabras al universo en forma holística, de fonemas y sonidos, de tal manera que otros puedan atraparlos, desencriptarlos, regurgitarlos, reproducirlos e inmortalizarlos mediante la transmisión generacional. Y como eso no hubiese sido lo suficientemente mágico, inventamos una geometría determinista para esas señales, mediante trazos indelebles para nuestra mente: la palabra. Junto con la palabra y los números, nacía un nuevo orden para el pensamiento: la conciencia.

Hoy podemos escribir esas palabras en una PC, con una secuencia y orden tal, que creen una idea. Al hacer "clic", podemos enviar ese mensaje alrededor del planeta Tierra, sin un destinatario, lugar, tiempo y espacio predeterminado, tal éste texto. Esos signos pasan a otros lenguajes, como el binario para los ordenadores, para luego ser traducido al idioma que tengamos, lo cual agiganta lo magnánime de algo que ya era inmenso. Esos signos o palabras, se transforman en ondas de diversas frecuencias cuando hablamos, y en fotones (subpartículas atómicas de luz) cuando lo hacemos por internet o hablamos por teléfono, etc. Cuando leo en mi PC, ese nuevo mensaje, mi mente, "naturalmente", posee la capacidad de traducir ese lenguaje, que hasta instantes antes, solo se hallaba en forma de ases de luz para mi computadora. Lo hago en un tiempo contemporáneo a mi mismo, pero en el futuro para quien lo escribió, y pasado para quienes os escucharán o leerán vuestros comentarios u opiniones. El ser humano es inmortal en la palabra, quizás por ello, resulte tan fascinante la labor del escritor y filósofo.



Con el correr del tiempo, si es que acaso esto fuera asequíblemente real, nadie recuerda al rico o al pobre, al inteligente o al mediocre, al santo o al delincuente, al bello o al feo, solo quedará para la posteridad lo que está escrito con arte. Porque probado está, que no existen temas superiores, solo palabras superiores. Pero vayamos a algo menos metafísico, o bien, a algo mas superficial.

SEGUIR LEYENDO EN:

Datos archivados del Taringa! original
25puntos
140visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
1visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

d
Usuario
Puntos0
Posts331
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.