Podemos teorizar en base al conocimiento que ya poseemos para preguntarnos cómo afectaría la vida como la conocemos la posibilidad del viaje en el tiempo.
Podemos comenzar asumiendo que es posible crear una vía en el tiempo a través de la cual los viajeros podrían pasar, hacia el pasado y volver al futuro, o vice versa. Viajar al futuro se considera mucho menos problemático que viajar al pasado, pero nuestras vidas diarias no se verían afectadas si sólo pudiéramos enviar viajeros temporales al pasado o al futuro, sin posibilidad de traerlos de vuelta.

Posibilidades y paradojas
Imaginemos enviar un astronauta al futuro. Dicho astronauta podría observar tecnologías increíblemente avanzadas (como una laptop o iPod pueden haberle parecido a un habitante del siglo 20), conocer avances médicos y mucho más. El viajero podría traer estos conocimientos al presente, lo que avanzaría a la sociedad de a saltos en conocimiento técnico y científico. Este viajero también podría traer información sobre desastres naturales, conflictos geopolíticos, epidemias y demás, para así modificar el modo en el que operamos y prevenir desastres.
Del mismo modo, si el viaje en el tiempo no es limitado, diversas personas podrían utilizarlo para ganancias personales, como para saber el comportamiento de la bolsa a futuro y comprar o vender acciones en consecuencia. Las posibilidades son tan infinitas como cuando se viaja al pasado. Los libros de historia no sólo se basarían en investigaciones e interpretaciones.
Pero es importante llamar la atención al concepto de narrativas consistentes, que nos dice que cualquier cosa que un viajero en el tiempo altera o afecta en el pasado debe mantenerse consistente con respecto al futuro del que partió. Cambiar el pasado cambia efectivamente el futuro, creando un círculo sin salida, que sólo causa problemas cuando los cambios al pasado resultan en un futuro distinto del que surgió el viajero.
Podemos comenzar asumiendo que es posible crear una vía en el tiempo a través de la cual los viajeros podrían pasar, hacia el pasado y volver al futuro, o vice versa. Viajar al futuro se considera mucho menos problemático que viajar al pasado, pero nuestras vidas diarias no se verían afectadas si sólo pudiéramos enviar viajeros temporales al pasado o al futuro, sin posibilidad de traerlos de vuelta.

Posibilidades y paradojas
Imaginemos enviar un astronauta al futuro. Dicho astronauta podría observar tecnologías increíblemente avanzadas (como una laptop o iPod pueden haberle parecido a un habitante del siglo 20), conocer avances médicos y mucho más. El viajero podría traer estos conocimientos al presente, lo que avanzaría a la sociedad de a saltos en conocimiento técnico y científico. Este viajero también podría traer información sobre desastres naturales, conflictos geopolíticos, epidemias y demás, para así modificar el modo en el que operamos y prevenir desastres.
Del mismo modo, si el viaje en el tiempo no es limitado, diversas personas podrían utilizarlo para ganancias personales, como para saber el comportamiento de la bolsa a futuro y comprar o vender acciones en consecuencia. Las posibilidades son tan infinitas como cuando se viaja al pasado. Los libros de historia no sólo se basarían en investigaciones e interpretaciones.
Pero es importante llamar la atención al concepto de narrativas consistentes, que nos dice que cualquier cosa que un viajero en el tiempo altera o afecta en el pasado debe mantenerse consistente con respecto al futuro del que partió. Cambiar el pasado cambia efectivamente el futuro, creando un círculo sin salida, que sólo causa problemas cuando los cambios al pasado resultan en un futuro distinto del que surgió el viajero.