Un rico fabricante de calzado, gran admirador del genial Federico Chopín, invitó un día a éste a cenar.
Terminada la comida, rogó al maestro que se sentara al piano. Chopín trato de rehusarse, pero aquél insistió, diciéndole finalmente:
---Tanto para ver cómo se hace.
Ante este argumento, Chopín accedió.
Días después es el famoso músico quien invita al industrial a una comida. Cuando ésta llega a su fin, ante la sorpresa de su amigo, Chopín hace colocar en el centro de la sala, una banqueta de zapatero con todos los útiles necesarios, rogando al industrial se digne hacer un zapato.
Naturalmente, éste trata por todos los medios de no acceder a tan singular pedido; pero el músico insiste, diciendo :
---¡ Oh, sea bueno! Tanto para ver cómo se hace....
fte: Anecdotario Universal H. Cabrera
Terminada la comida, rogó al maestro que se sentara al piano. Chopín trato de rehusarse, pero aquél insistió, diciéndole finalmente:
---Tanto para ver cómo se hace.
Ante este argumento, Chopín accedió.
Días después es el famoso músico quien invita al industrial a una comida. Cuando ésta llega a su fin, ante la sorpresa de su amigo, Chopín hace colocar en el centro de la sala, una banqueta de zapatero con todos los útiles necesarios, rogando al industrial se digne hacer un zapato.
Naturalmente, éste trata por todos los medios de no acceder a tan singular pedido; pero el músico insiste, diciendo :
---¡ Oh, sea bueno! Tanto para ver cómo se hace....
fte: Anecdotario Universal H. Cabrera