InicioParanormalMemorias de Erbin: Prólogo.
Esta es la primera entrega de mi serie "Memorias de Erbin". A modo de prólogo da una introducción a esta apasionante historia y a lo que será la dinámica de las posteriores entregas. Esta historia no tiene nada de Killers Sin más unas aclaraciones. • Esto no es una historieta, por lo tanto no habrá imágenes, usa tu Imaginación para reconstruir personajes y situaciones en tu mente. • No uso corrector de texto por lo tanto es normal que se encuentren algunos errores y/o coloquialismos propios de mi pais o provincia. • Soy receptivo a todo tipo de criticas y preguntas acerca de la historia. Memorias de Erbin: Prólogo. -¿Qué es lo que te hace humano? ¿Qué es lo que te diferencia del resto de los animales? Incluso.. ¿Qué es lo que te diferencia del ordenador que tienes en frente?. Vanas preguntas eran las que se formulaba el Doctor Krauss mientras avanzaba a paso apurado por el largo corredor de metal, mirando de reojo los datos que fluctuaban incesantemente en una tableta que sostenía con su mano derecha. Se notaba la preocupación en su rostro y sus pasos, repicando en las rejillas de metal del suelo, rompían el sombrío silencio que solo un corredor vació y oscuro podía brindar. No necesitaba de luz alguna, conocía de memoria cada rincón de la estación y el único destello que danzaba en la oscuridad era el que provenía del aparato que tenia en la mano, el cual miraba cada vez mas preocupado. Avanzó derecho por los pasillos apartando dificultosamente cables que colgaban del techo para terminar conectándose a la pared, chisporroteando peligrosamente. El doctor divagaba en sus pensamientos, todos tenían secretos, pero los de él... eran muchos mas oscuros, ahora su única compañía eran la culpa... y Erbin. Erbin había sido como un hijo para él. Su relación fue casi simbiotica desde el primer momento en que se vieron, Erbin y Krauss supieron entenderse mejor que nadie, será.. justamente, por que ninguno de los dos podía entender del todo al otro. Al principio Krauss fue encomendado a darle los cuidados básicos que Erbin podía necesitar, lo alimentaba directamente en su boca y cada dos días lo limpiaba, con esponjas y paños húmedos. Lo hacía con el amor que solo un padre podría brindar, pero la verdad era que Krauss no era su progenitor, en realidad.. nadie sabía quienes eran los verdaderos padres de Erbin, un espermatozoide y un óvulo de millones donados eran la única pista. Paralitico desde nacimiento Erbin no podía cuidarse por si solo, dependía únicamente de Krauss. Con el pasar de los años fueron mejorando a Erbin y Krauss ya no necesitó atenderlo como si de un niño se tratara, habían desarrollado un soporte vital que, conectado directamente a su garganta, le enviaba alimento regularmente y.. aunque Erbin tenía el aspecto de un chico flaco y escuálido de diez años, en realidad.. tenía treinta. Y si bien Krauss hacía muy bien su trabajo de alimentar y cuidar de Erbin también se encargaba de mejorar su código fuente y de calibrar los cables que salían de su cabeza y desde la base de su nuca.. ya que Erbin, también, era mitad maquina. Ahora, veinte años después, algo pasaba en las instalaciones donde ya solo Krauss y Erbin habitaban. Erbin nunca aprendió a hablar usando sus cuerdas vocales, tampoco el tubo por donde se alimentaba se lo hubiera permitido. Para solventar este problema Krauss había logrado instalar en sus sistema un software de comunicación básico, el cual se conectaba con su tableta y algunos parlantes del recinto. Al finalizar el pasillo Krauss se topo con una gran puerta que, antaño, se abría automáticamente, ahora había que hacerlo de forma manual, toda la estación, prácticamente estaba en ruinas. Menos ésa habitación. Krauss abrió la puerta y delante suyo estaba él. En el centro de la habitación, colgado en el aire por cables que salían de su pálido cuerpo, brazos y piernas... estaba Erbin. Tenia una mascarilla que le brindaba oxigeno las veinticuatro horas del día, ya que no podía respirar por si mismo, tenía también, un tubo que nacía en la base de su estomago, salia por su boca y se conectaba al soporte vital, de ahí tomaba todo los nutrientes que necesitaba. En otras palabras físicamente Erbin no podía hacer nada, ni siquiera defecar, para esto tenía una modificación gastro-intestinal que convertía en una especie de gas todo lo poco que defecaba. Eso si, a nivel psicológico Erbin era un humano con todas las reglas, podía sentir, amar.. odiar; y también sufrir, pero el dolor era algo a lo que Erbin ya se había acostumbrado. También tenia memoria, recuerdos... millones de recuerdos. Pero Erbin también era una maquina, su cerebro había sido producto de cientos de modificaciones llevadas acabo por Krauss y su equipo, tenía toda una exo-columna vertebral que le recorría por fuera de su espalda y todos sus procesos biológicos habían sido alterados. Tenía una capacidad de procesamiento superior a miles de computadoras corriendo en paralelo y lo mejor de todo... contaba con acceso a una docena de satelites, Erbin estaba en todas partes. Desafortunadamente, Erbin había sido el único sobreviviente del proyecto H.I.S.T.O.R.I.A. Docenas de niños eran muertos y desechados al no poder aguantar las modificaciones en sus pequeños cuerpos. Este proyecto, nacía de la mano de una de las multinacionales mas grandes de todo el mundo, ATMA. El gobierno central de la tierra había contratado un equipo lo suficientemente avanzado como para poder controlar a todas y cada una de las personas del mundo entero, no solo su movimientos, si no también sus pensamientos. Después de lo pasado décadas atrás, tenían motivos de sobra, de igual manera Erbin era un secreto, era el héroe no reconocido que evitaba el próximo atentado o desbarataba el origen de la próxima guerra, incluso años antes de que se desate. Erbin lo sabía porque Erbin leía a todas las personas, grababa las memorias de todas ellas, incluso sus memorias genéticas. En el año 2245 todos los seres humanos usaban por lo menos un implante bio-tecnológico, desde un pulmón hasta un dedo artificial y todos, por supuesto, tenían un chip en la base de su cráneo, con este chip hacían todo, desde sumas pequeñas hasta pagar en el supermercado, también... ser leídos por Erbin. Erbin era el único humano en la tierra que conocía la historia de todos aquellos que alguna vez la habían poblado, todos menos de Krauss, el doctor se había extirpado su chip hacía décadas, por eso era un misterio para todos. Cada día, Erbin contaba a Krauss una historia diferente, ¿Qué más podrían hacer las ultimas dos personas que le quedaban en el mundo más que contarse historias? Mas haya de cualquier historia que se haya contado alguna vez, estas historias eran diferentes. No hablaban sobre la aburrida vida de algún rutinario hombre.. estás historias contaban lo extraño y bizarro que le ocurría a muy pocas personas, cosas que rompían la lógica... que escapaban de toda explicación, cosas que por ese carácter nadie sabía u oía nunca, salvo Erbin.. Erbin todo lo veía, incluso esas cosas que jamas debieron suceder. El doctor Krauss se paró frente a Erbin y ojeó la tableta que traía en la mano. - Me has llamado gritando ¿Que te ocurre? -La voz de Erbin resonó por los parlantes que cubrían el recinto, con un tono vago y metálico se sintetizó lo que su mente quería convertir en palabras. - Te has demorado. Eh encontrado una memoria... una de... las que nos gustan... - ¿Para eso ibas a llamarme así? pensé que algo te ocurría - Ésta es... especial. Escucha... Y Erbin empezó a contar... (Comentarios con intención de trollear serán borrados, sepan entender)
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