24 horas tarde
El cansancio aumenta mi torpeza
y las lágrimas (o goteras)
que caen sobre mis heridas
me devuelven a la realidad.
Si yo no hubiera intentado
luchar por esa vieja causa,
quizás la derrota hubiera
sido menos dolorosa.
Siempre es lo mismo,
vuelvo a caer
y en calma intento la fuga.
Con la avidez del gran fisgón
prosigo mi búsqueda (quizás eterna),
creo que al fin encontré la lágrima que perdí
(y en el techo hay goteras).
El cansancio aumenta mi torpeza
y las lágrimas (o goteras)
que caen sobre mis heridas
me devuelven a la realidad.
Si yo no hubiera intentado
luchar por esa vieja causa,
quizás la derrota hubiera
sido menos dolorosa.
Siempre es lo mismo,
vuelvo a caer
y en calma intento la fuga.
Con la avidez del gran fisgón
prosigo mi búsqueda (quizás eterna),
creo que al fin encontré la lágrima que perdí
(y en el techo hay goteras).