Una ciudadana garantista escribió a las autoridades quejándose del trato que se da a los detenidos y lo difundió en las redes sociales.
Trascribimos lo que otro ciudadano, del sistema penitenciario, le contestó
“Estimada ciudadana:
Gracias por su carta en la que expresa la preocupación por el trato que damos a los delincuentes presos.
En atención a las quejas que recibimos de ciudadanos comprometidos como usted, hemos creado un nuevo programa de integración para los delincuentes a fin de que, como usted expresa, deben ser reeducados y asimilarse lo antes posible a la sociedad.
De acuerdo con ese programa, hemos decidido seleccionar un asesino violador reincidente y colocarlo bajo la dependencia de la familia suya.
El próximo lunes tendrá usted en su casa a “Chapita” Adalberto Sebastián Mariano (puede llamarlo simplemente Chapi).
Espero que puedan tratarlo amablemente, tal como exigía usted en su carta de protesta.
Cada semana nuestro departamento le va a hacer una visita de inspección para comprobar que se tienen en cuenta los principios de buen trato que exigía usted en su carta.
Debo advertirle que Chapi es un psicópata extremadamente violento, pero confiamos en que, con la sensibilidad que usted manifestaba en su carta, logrará superar ese inconveniente.
Insistimos en que su huésped resulta extremadamente eficiente en actos altamente agresivos, que puede matar con un lápiz o ahorcar con un simple cable, además, Chapi es un experto en fabricar artefactos peligrosos con productos caseros (chapas, clavos, alambres, hierros, eso lo aprendió en la cárcel); así que tenga bien guardados esos productos, a menos que en su opinión esa decisión pueda ofender a Chapita. Sobra decir que también debe ocultar chuchillos, tenedores, martillos, etc.
El Chapi no querrá relacionarse con usted o con sus hijas (excepto sexualmente) puesto que él considera a las mujeres como meros objetos (cosas), ese es un aspecto muy sensible, puesto que se le han observado tendencias violentas respecto a las mujeres que no cumplen con su deseo de inmediato. Así pues, confío en que a usted no le moleste satisfacerlo, ya que el considera tener ese derecho sobre las mujeres, y, según su carta, usted no quiere vulnerar ningún derecho de los señores delincuentes. Le repito que a Chapi no le interesa en absoluto los derechos de usted o de sus hijas, así que no moleste a los vecinos con sus gritos mientras su huésped las somete brutalmente.
Gracias otra vez por su preocupación, estamos reconociendo la solidaridad de las personas como usted para con nuestros internos e informaremos a nuestros conciudadanos de su cooperación.
Buena suerte”.
Trascribimos lo que otro ciudadano, del sistema penitenciario, le contestó
“Estimada ciudadana:
Gracias por su carta en la que expresa la preocupación por el trato que damos a los delincuentes presos.
En atención a las quejas que recibimos de ciudadanos comprometidos como usted, hemos creado un nuevo programa de integración para los delincuentes a fin de que, como usted expresa, deben ser reeducados y asimilarse lo antes posible a la sociedad.
De acuerdo con ese programa, hemos decidido seleccionar un asesino violador reincidente y colocarlo bajo la dependencia de la familia suya.
El próximo lunes tendrá usted en su casa a “Chapita” Adalberto Sebastián Mariano (puede llamarlo simplemente Chapi).
Espero que puedan tratarlo amablemente, tal como exigía usted en su carta de protesta.
Cada semana nuestro departamento le va a hacer una visita de inspección para comprobar que se tienen en cuenta los principios de buen trato que exigía usted en su carta.
Debo advertirle que Chapi es un psicópata extremadamente violento, pero confiamos en que, con la sensibilidad que usted manifestaba en su carta, logrará superar ese inconveniente.
Insistimos en que su huésped resulta extremadamente eficiente en actos altamente agresivos, que puede matar con un lápiz o ahorcar con un simple cable, además, Chapi es un experto en fabricar artefactos peligrosos con productos caseros (chapas, clavos, alambres, hierros, eso lo aprendió en la cárcel); así que tenga bien guardados esos productos, a menos que en su opinión esa decisión pueda ofender a Chapita. Sobra decir que también debe ocultar chuchillos, tenedores, martillos, etc.
El Chapi no querrá relacionarse con usted o con sus hijas (excepto sexualmente) puesto que él considera a las mujeres como meros objetos (cosas), ese es un aspecto muy sensible, puesto que se le han observado tendencias violentas respecto a las mujeres que no cumplen con su deseo de inmediato. Así pues, confío en que a usted no le moleste satisfacerlo, ya que el considera tener ese derecho sobre las mujeres, y, según su carta, usted no quiere vulnerar ningún derecho de los señores delincuentes. Le repito que a Chapi no le interesa en absoluto los derechos de usted o de sus hijas, así que no moleste a los vecinos con sus gritos mientras su huésped las somete brutalmente.
Gracias otra vez por su preocupación, estamos reconociendo la solidaridad de las personas como usted para con nuestros internos e informaremos a nuestros conciudadanos de su cooperación.
Buena suerte”.