Esta historia cuando la leí el otro día en una noticia me dejó reflexionando.
Parece ser q una señora ya mayor, como no confiaba ni en los bancos ni en las cajas de seguridad, había guardado todos sus ahorros debajo del colchón.
Un día su hija le quizo dar una sorpresa y le compró una cama con colchón nuevo.
Tiró lo viejo a la calle no recordando q su madre guardaba ahí el dinero.
Parece ser q, se trataba de 1.000.000 de dólares.
Al día siguiente cuando despertó la hija, recién se dio cuenta q había arrojado a la calle los ahorrros de su madre.
Fue corriendo para ver si todavía estaban las cosas pero no.
Se dirigió a uno de los gerentes de los basurales y le comentó éste q era medio difícil encontrar entre 2500 toneladas de residuos q llegaban por día, un colchón.
No obstante, empezaron a estar más q atentos a los posibles buscadores de tesoros.
La madre después de quedar medio mal por lo ocurrido, intentó solapar el problema pensando q a lo mejor, ese dinero fuera encontrado por personas no pudientes y haría bien a tantos.
Realmente no estaba mal pensado.
Pero después creyó q también podría haber sido quemado y a nadie le serviría.
Es decir, q tanto la anciana q casi al final de sus días perdió todo lo q había logrado ahorrar durante su existencia, al margen si era mucho o no, se dio cuenta q nada en esta vida es tan seguro, nada.
Quizás me sorprendió esta noticia porque, siempre desde chica medité q, lo único q nadie puede perder ni a nadie se lo pueden robar son entre otras cosas, los actos de bien q cada uno hace, los estudios, las experiencias capitalizadas durante el trayecto de la vida, la solidaridad, los códigos q cada uno posee.
Es decir, todo aquéllo q no sea material nos queda hasta nuestros últimos días y sí o sí lo llevamos con nosotros.
En cambio, las cosas palpables, los muebles, el dinero, las alhajas y demás pueden pasarle miles de cosas que tal vez nunca las volvemos a recuperar.
No quiero con esto q escribo decir q, no hay q ahorrar para cuandos seamos ancianos pero, tratar de disfrutar un poco de todo lo q la vida nos ofrece.
Estar siempre agradecidos a lo q Dios, en mi caso, nos dio: lo bueno y no tan bueno para, saber apreciar cuando algo no grato nos pasa, no quejarnos y saber gozar!!!
Parece ser q una señora ya mayor, como no confiaba ni en los bancos ni en las cajas de seguridad, había guardado todos sus ahorros debajo del colchón.
Un día su hija le quizo dar una sorpresa y le compró una cama con colchón nuevo.
Tiró lo viejo a la calle no recordando q su madre guardaba ahí el dinero.
Parece ser q, se trataba de 1.000.000 de dólares.
Al día siguiente cuando despertó la hija, recién se dio cuenta q había arrojado a la calle los ahorrros de su madre.
Fue corriendo para ver si todavía estaban las cosas pero no.
Se dirigió a uno de los gerentes de los basurales y le comentó éste q era medio difícil encontrar entre 2500 toneladas de residuos q llegaban por día, un colchón.
No obstante, empezaron a estar más q atentos a los posibles buscadores de tesoros.
La madre después de quedar medio mal por lo ocurrido, intentó solapar el problema pensando q a lo mejor, ese dinero fuera encontrado por personas no pudientes y haría bien a tantos.
Realmente no estaba mal pensado.
Pero después creyó q también podría haber sido quemado y a nadie le serviría.
Es decir, q tanto la anciana q casi al final de sus días perdió todo lo q había logrado ahorrar durante su existencia, al margen si era mucho o no, se dio cuenta q nada en esta vida es tan seguro, nada.
Quizás me sorprendió esta noticia porque, siempre desde chica medité q, lo único q nadie puede perder ni a nadie se lo pueden robar son entre otras cosas, los actos de bien q cada uno hace, los estudios, las experiencias capitalizadas durante el trayecto de la vida, la solidaridad, los códigos q cada uno posee.
Es decir, todo aquéllo q no sea material nos queda hasta nuestros últimos días y sí o sí lo llevamos con nosotros.
En cambio, las cosas palpables, los muebles, el dinero, las alhajas y demás pueden pasarle miles de cosas que tal vez nunca las volvemos a recuperar.
No quiero con esto q escribo decir q, no hay q ahorrar para cuandos seamos ancianos pero, tratar de disfrutar un poco de todo lo q la vida nos ofrece.
Estar siempre agradecidos a lo q Dios, en mi caso, nos dio: lo bueno y no tan bueno para, saber apreciar cuando algo no grato nos pasa, no quejarnos y saber gozar!!!
GRACIAS POR LEERME!!!