

Es característico del género humano el interés por formar parte de diversos grupos, para sentir una pertenencia a una causa mayor, a un fin común, que supere el individualismo, pero esto puede resultar en la pérdida de los rasgos que diferencian a cada persona del resto de los miembros de la sociedad. Eso es lo que está sucediendo, según mi humilde opinión, con los usuarios de Facebook, para citar el caso más popular por estos últimos tiempos.

Todos necesitamos socializar con el resto, tener conocidos, amigos. Lo preocupante es que el fenómeno actual lleva al común de los jóvenes a asociar a una persona popular, exitosa y sociable, en proporción con el número de "amigos" que figuran en su lista. La realidad es que más allá de la sensación de cercanía con las demás personas que produce el uso de esta red social, cada individuo es un mundo cuya distancia puede resultar abismal, por más estados, fotos o videos que esta publique para dar conocimiento a sus contactos.
Hay barreras que jamás se pueden quebrar, aunque algunos suelan publicar hasta sus acciones diarias más elementales.
No hace falta decirles que la especie predominante en Facebook es la superficial, por lo que una persona que se considere mínimamente inteligente debe llegar a la natural conclusión de que nada tiene que hacer en dicha red social. Es una red social de personas con muchas cosas en común, con frases comunes, repetidas, que llegan, se van y vuelven, se convierten en una rutina, donde todo se estandardiza, personalidades, gustos musicales, fílmicos, deportivos. Es la auto reclusión en un mundo donde toda particularidad pierde valor, donde las personas se pierden para dar lugar a una imagen "socialmente aceptable".
Hasta que un día alguien despierta, se separa del rebaño de ovejas, comienza a pensar y darse cuenta de que una persona independiente y autosuficiente no necesita el uso de Facebook para conseguir la aprobación del resto. En esta red social cada uno construye un personaje que resulte agradable a los ojos de los demás, y eso los vuelve mediocres, comunes, poco originales.
La amistad conlleva un compromiso fuerte, sincero y real, verdaderamente espontáneo y profundo. Es imposible conocer a tantas personas, si ciertamente es tan difícil conocer a unas pocas, contadas con la mano, a lo largo de una vida entera. Es una pérdida de tiempo, algo tan valioso, y que muy pocos valoran.
Abran la mente, reflexionen, entiendan que deben luchar por desarrollar aquello que los hace diferentes, cuyas particulares características los vuelve especiales. No hay nada mejor que sentirse seguro de uno mismo, sin recurrir a frases preconcebidas, o ideas ajenas, para resultar una persona aceptable para los demás. Sean ustedes mismos. Saludos.