Un lector de Estados Unidos ofrece su versión de algunos estereotipos incorrectos sobre los chinos
Grace Jacobsen (EU)
Pese al hecho de que he pasado una buena parte de mi vida en Asia, tenía algunas ideas preconcebidas de China antes de mudarme a esta parte del mundo. Quisiera culpar a los barrios chinos, a Mulan y a los medios de comunicación por los terribles estereotipos. En realidad soy al único al que puedo culpar por no haberme molestado en aprender algo antes de venir. Tras un año de vivir en el viejo Beijijg, pienso que debo compartir algunos de mis falsos estereotipos.
1.Los chinos sólo son buenos para las matemáticas y para las ciencias
Estoy 100 por ciento seguro que cada película o programa de televisión ha tenido entre sus actores a un ratón de biblioteca interpretado por un niño asiático. También estoy casi seguro que los estudiantes de intercambio procedentes de Asia en mi escuela secundaria era todos genios. Todo el mundo sabe que los niños chinos son buenos en las matemáticas y en las ciencias. Soy consciente de que se nos dice que la educación china no permite la libertad de pensamiento y el pensamiento creativo.
Tras trabajar en el sistema educativo de Beijing todo el año pasado, puedo decirte que las cosas no son en blanco y negro. Tengo muchos estudiantes a los que les encanta el arte, el teatro y la música. Uno de ellos en particular está siempre actuando y eso a mí me encanta. Tengo estudiantes que odian las matemáticas y las ciencias. Ellos y yo también lamentamos sus espantosas tareas de matemáticas. Por favor, no asumas que sólo porque son chinos a todos se les obliga a ser iguales. Son individuos.
2. Los restaurantes chinos cocinan gatos y perros
Solía bromear con mis amigos que cuando los gatos en nuestro barrio comenzaban a desaparecer, esto significaba que los restaurantes chinos se habían hecho de carne fresca. Lo sé, soy de los peor. Estoy resarciendo mi pasado. La comida china es fabulosa. No me importa si es la occidentalizada o la verdadera. Y para su propia información, nunca he comida ni gato ni perro en China.
Claro, en Tailandia la cosa es diferente. No obstante, debes ser un poco flexible ya que hay millones de perros callejeros con miradas amenazadoras deambulando por las calles.
3. Todos los chinos se ven igual
Reconozco que, en los Estados Unidos, las personas son increíblemente diferentes unas de otras. Tenemos diferentes colores de pelo, de ojos, complexiones y fisonomías faciales. Cuando miramos a alguien de etnicidad asiática lo primero que pensamos es: “No lo puedo creer, pero si son todos igualitos”.
Lo que he aprendido, hay que aclarar, es que nosotros, los extranjeros, vemos las diferencias equivocadas. Los chinos notan las formas de los ojos, los cortes de pelo, el tono de la piel y el color del pelo. No es que todos se vean iguales, es que simplemente no prestas atención a lo que los hace diferentes. Una vez que comienzas a ver, comienzas en realidad a ver las cosas.
4. Las chinas están subordinadas a los hombres
La antigua China a menudo opaca a la China moderna a ojos de todo el mundo. Vemos una cultura tradicional aparentemente atrapada en una era que ya pasó. Recordamos historias de mujeres con los pies envueltos, matrimonios arreglados y hogares dominados por el hombre.
He aprendido que China evoluciona constantemente. Beijing está lleno de hombres y mujeres que de igual forma se apresuran a abordar el metro para ir a trabajar. Es posible que en el campo las mujeres sean aún tranquilas y obedientes. Pero esto está muy lejos de ajetreadas ciudades como Beijing. Las chinas han entrado al mercado laboral con una competitividad increíble y continúan ocupando muchos papeles importantes en la sociedad.
5. Los chinos no tienen permitido ser cristianos
Este es un punto muy delicado al que lo toco con cautela. He crecido escuchando historias de persecuciones de cristianos en China. Y tengo algo de certeza de que esas historias no son del todo equivocadas. Al estar en oposición al gobierno, presentar una amenaza a la mayoría religiosa, centrar la atención en temas de derechos humanos y otro tipo de razones por lo regular termina en persecuciones hacia cristianos en cualquier otro país. Sin embargo, quiero hacer de un área borrosa y gris una un poco más clara.
El cristianismo es una religión permitida en China. El Partido Comunista, que permanece como una organización atea, permite actualmente cinco religiones en China: Budismo, taoísmo, islamismo, protestantismo y catolicismo. La idea de que los chinos no tienen permitido profesar el cristianismo es simplemente una mentira.
6. Los chinos son muy tranquilos
Mientras que los estudiantes chinos que estudian en el extranjero son, en la mayoría de los casos, tranquilos y estudiosos, este es raramente el caso en China. Mis alumnos son la prueba de eso. Les encanta responderme a gritos y reír a todo pulmón.
En una tienda de abarrotes, a menudo me confundo si las personas están siendo amigables o están discutiendo. No importa si hablan del más reciente encuentro de ajedrez chino o si planean la siguiente guerra mundial, lo hacen de tal forma que todo el mundo puede escucharlos.
El metro está abarrotado con personas respondiendo a sus teléfonos con estruendosas voces, jugando en sus iPads con el sonido encendido y simplemente reventándose los tímpanos con la música a todo volumen.
Para ser honestos, pienso lo mismo de muchos estadounidenses y árabes. Quizás todos necesitamos una lección para así usar más nuestras voces interiores.
7. Los chinos no saben conducir
Cuando visité China a los 11 años de edad, apenas sí veías coches sobre las avenidas. Estaban llenas de cientos, si no de miles, de bicicletas. 12 años después, las calles de Beijing han cambiado definitivamente. Mi marido, Leif, y yo somos algunos de los pocos ciclistas en el camino. Es verdad que, hasta cierto punto, los conductores son jóvenes y quizás menos experimentados que el conductor típico estadounidense.
¿Mi pregunta es quiénes en realidad son los conductores más locos? ¿Los chinos que no dejan a sus hijos conducir hasta que tienen 18 años? ¿O los estadounidenses que permiten a sus hijos a comenzar a conducir a la increíble edad de 15 ó 16 años? En otro caso, es muy raro ver un coche en las calles de Beijing después de las 10 ó las 11 de la noche. Esto ciertamente elimina en un grado a los ebrios y a los conductores agotados. Probablemente no existe la misma aplicación de las leyes sobre las calles chinas como ocurre en Estados Unidos, pero sin lugar a dudas hay un flujo y reflujo que hace maravillas en esta ciudad.
Grace Jacobsen (EU)
Pese al hecho de que he pasado una buena parte de mi vida en Asia, tenía algunas ideas preconcebidas de China antes de mudarme a esta parte del mundo. Quisiera culpar a los barrios chinos, a Mulan y a los medios de comunicación por los terribles estereotipos. En realidad soy al único al que puedo culpar por no haberme molestado en aprender algo antes de venir. Tras un año de vivir en el viejo Beijijg, pienso que debo compartir algunos de mis falsos estereotipos.
1.Los chinos sólo son buenos para las matemáticas y para las ciencias
Estoy 100 por ciento seguro que cada película o programa de televisión ha tenido entre sus actores a un ratón de biblioteca interpretado por un niño asiático. También estoy casi seguro que los estudiantes de intercambio procedentes de Asia en mi escuela secundaria era todos genios. Todo el mundo sabe que los niños chinos son buenos en las matemáticas y en las ciencias. Soy consciente de que se nos dice que la educación china no permite la libertad de pensamiento y el pensamiento creativo.
Tras trabajar en el sistema educativo de Beijing todo el año pasado, puedo decirte que las cosas no son en blanco y negro. Tengo muchos estudiantes a los que les encanta el arte, el teatro y la música. Uno de ellos en particular está siempre actuando y eso a mí me encanta. Tengo estudiantes que odian las matemáticas y las ciencias. Ellos y yo también lamentamos sus espantosas tareas de matemáticas. Por favor, no asumas que sólo porque son chinos a todos se les obliga a ser iguales. Son individuos.
2. Los restaurantes chinos cocinan gatos y perros
Solía bromear con mis amigos que cuando los gatos en nuestro barrio comenzaban a desaparecer, esto significaba que los restaurantes chinos se habían hecho de carne fresca. Lo sé, soy de los peor. Estoy resarciendo mi pasado. La comida china es fabulosa. No me importa si es la occidentalizada o la verdadera. Y para su propia información, nunca he comida ni gato ni perro en China.
Claro, en Tailandia la cosa es diferente. No obstante, debes ser un poco flexible ya que hay millones de perros callejeros con miradas amenazadoras deambulando por las calles.
3. Todos los chinos se ven igual
Reconozco que, en los Estados Unidos, las personas son increíblemente diferentes unas de otras. Tenemos diferentes colores de pelo, de ojos, complexiones y fisonomías faciales. Cuando miramos a alguien de etnicidad asiática lo primero que pensamos es: “No lo puedo creer, pero si son todos igualitos”.
Lo que he aprendido, hay que aclarar, es que nosotros, los extranjeros, vemos las diferencias equivocadas. Los chinos notan las formas de los ojos, los cortes de pelo, el tono de la piel y el color del pelo. No es que todos se vean iguales, es que simplemente no prestas atención a lo que los hace diferentes. Una vez que comienzas a ver, comienzas en realidad a ver las cosas.
4. Las chinas están subordinadas a los hombres
La antigua China a menudo opaca a la China moderna a ojos de todo el mundo. Vemos una cultura tradicional aparentemente atrapada en una era que ya pasó. Recordamos historias de mujeres con los pies envueltos, matrimonios arreglados y hogares dominados por el hombre.
He aprendido que China evoluciona constantemente. Beijing está lleno de hombres y mujeres que de igual forma se apresuran a abordar el metro para ir a trabajar. Es posible que en el campo las mujeres sean aún tranquilas y obedientes. Pero esto está muy lejos de ajetreadas ciudades como Beijing. Las chinas han entrado al mercado laboral con una competitividad increíble y continúan ocupando muchos papeles importantes en la sociedad.
5. Los chinos no tienen permitido ser cristianos
Este es un punto muy delicado al que lo toco con cautela. He crecido escuchando historias de persecuciones de cristianos en China. Y tengo algo de certeza de que esas historias no son del todo equivocadas. Al estar en oposición al gobierno, presentar una amenaza a la mayoría religiosa, centrar la atención en temas de derechos humanos y otro tipo de razones por lo regular termina en persecuciones hacia cristianos en cualquier otro país. Sin embargo, quiero hacer de un área borrosa y gris una un poco más clara.
El cristianismo es una religión permitida en China. El Partido Comunista, que permanece como una organización atea, permite actualmente cinco religiones en China: Budismo, taoísmo, islamismo, protestantismo y catolicismo. La idea de que los chinos no tienen permitido profesar el cristianismo es simplemente una mentira.
6. Los chinos son muy tranquilos
Mientras que los estudiantes chinos que estudian en el extranjero son, en la mayoría de los casos, tranquilos y estudiosos, este es raramente el caso en China. Mis alumnos son la prueba de eso. Les encanta responderme a gritos y reír a todo pulmón.
En una tienda de abarrotes, a menudo me confundo si las personas están siendo amigables o están discutiendo. No importa si hablan del más reciente encuentro de ajedrez chino o si planean la siguiente guerra mundial, lo hacen de tal forma que todo el mundo puede escucharlos.
El metro está abarrotado con personas respondiendo a sus teléfonos con estruendosas voces, jugando en sus iPads con el sonido encendido y simplemente reventándose los tímpanos con la música a todo volumen.
Para ser honestos, pienso lo mismo de muchos estadounidenses y árabes. Quizás todos necesitamos una lección para así usar más nuestras voces interiores.
7. Los chinos no saben conducir
Cuando visité China a los 11 años de edad, apenas sí veías coches sobre las avenidas. Estaban llenas de cientos, si no de miles, de bicicletas. 12 años después, las calles de Beijing han cambiado definitivamente. Mi marido, Leif, y yo somos algunos de los pocos ciclistas en el camino. Es verdad que, hasta cierto punto, los conductores son jóvenes y quizás menos experimentados que el conductor típico estadounidense.
¿Mi pregunta es quiénes en realidad son los conductores más locos? ¿Los chinos que no dejan a sus hijos conducir hasta que tienen 18 años? ¿O los estadounidenses que permiten a sus hijos a comenzar a conducir a la increíble edad de 15 ó 16 años? En otro caso, es muy raro ver un coche en las calles de Beijing después de las 10 ó las 11 de la noche. Esto ciertamente elimina en un grado a los ebrios y a los conductores agotados. Probablemente no existe la misma aplicación de las leyes sobre las calles chinas como ocurre en Estados Unidos, pero sin lugar a dudas hay un flujo y reflujo que hace maravillas en esta ciudad.