Es la villa de los cerros un pueblo de nunca olvidar,
y es Batero ese gran amigo de estatura sin igual.
Todos en aquella cima nos sentíamos como hermanos,
y estábamos convencidos de el no haber luchado en vano...
un Everest en Risaralda suena muy evocador y en todo mi ser
se siente invadido el corazón.
16 cerros nos cuentan que tiene el Quinchia amable
y para todos sera un recuerdo inolvidable.
Batero vuelvo y lo digo es el nombre de ese cerro
que por suerte conocimos y el cual nos acogió como
a unos buenos vecinos.
Ese aire esa frescura y esa calma sin igual fue lo que
allí de nuevo me hizo inspirar
Una cruz allá en la cima era nuestro gran legado
y la misión de nosotros ver el sueño realizado.
Fuimos avanzando en grupos aquella mole bordeando
algunos harto agitados y otros tambaleando.
Creíamos ir para el cielo sin necesidad de morir
pues una brisa a lo lejos auguraba un porvenir.
Un porvenir indescriptible en ese viacrucis vivido
donde el sonido del viento y el cantar del grillo payaso
hacia que todas las personas se confundieran en abrazos.
Y ese arco iris que también con esa brisa estaba a nosotros
los turistas parecía que nos hablaba
cuando íbamos para el cielo unas escaleras vimos
y como de la mano de Dios a la cima al fin subimos.
Todos unos tras de otros la meta la realizamos
y mirando ese paisaje se escucho el grito ¡¡TRIUNFAMOS!!
Gracias le doy a mi Dios por haber llegado a tiempo
y gracias a destinocafe que me otorgo ese gran momento
2014-04-30
Autor: Edilberto Aguirre Ceballos
y es Batero ese gran amigo de estatura sin igual.
Todos en aquella cima nos sentíamos como hermanos,
y estábamos convencidos de el no haber luchado en vano...
un Everest en Risaralda suena muy evocador y en todo mi ser
se siente invadido el corazón.
16 cerros nos cuentan que tiene el Quinchia amable
y para todos sera un recuerdo inolvidable.
Batero vuelvo y lo digo es el nombre de ese cerro
que por suerte conocimos y el cual nos acogió como
a unos buenos vecinos.
Ese aire esa frescura y esa calma sin igual fue lo que
allí de nuevo me hizo inspirar
Una cruz allá en la cima era nuestro gran legado
y la misión de nosotros ver el sueño realizado.
Fuimos avanzando en grupos aquella mole bordeando
algunos harto agitados y otros tambaleando.
Creíamos ir para el cielo sin necesidad de morir
pues una brisa a lo lejos auguraba un porvenir.
Un porvenir indescriptible en ese viacrucis vivido
donde el sonido del viento y el cantar del grillo payaso
hacia que todas las personas se confundieran en abrazos.
Y ese arco iris que también con esa brisa estaba a nosotros
los turistas parecía que nos hablaba
cuando íbamos para el cielo unas escaleras vimos
y como de la mano de Dios a la cima al fin subimos.
Todos unos tras de otros la meta la realizamos
y mirando ese paisaje se escucho el grito ¡¡TRIUNFAMOS!!
Gracias le doy a mi Dios por haber llegado a tiempo
y gracias a destinocafe que me otorgo ese gran momento
2014-04-30
Autor: Edilberto Aguirre Ceballos