El gato de la fortuna
Maneki Neko lo llamarán si estás en Japón, o Zhaocai Mao en China. Pero sea como sea, su significado será el de “gato de la suerte” o “gato de la fortuna”.
Así se conoce a una escultura muy popular sobretodo en el país nipón, hecha normalmente de porcelana o cerámica, y que representa a un gato saludando con la pata alzada. Habitualmente la encontraremos en la entrada de distintos establecimientos
Maneki viene del verbo maneku (“invitar a pasar” o “saludar”) y neko es “gato”. Si juntamos ambas palabras, tendremos que el significado global es “gato que invita a entrar”. Según la tradición japonesa, el mensaje que nos está transmitiendo el gato es el de “Entra, por favor. Eres bienvenido”.
¿Pero me está saludando?
Esa es la principal confusión que crea este gato en los occidentales. Para nosotros, su gesto nos indica despedida en lugar de llamada, ya que a diferencia de en occidente, en Japón se llama a la gente levantado la mano, con la palma hacia fuera.
Tipos de Maneki Neko
La primera clasificación es según la pata con la que saludan.
Si saluda con la pata derecha, es señal de que atrae al dinero y la prosperidad.
Si saluda con la pata izquierda, atrae a los clientes.
Si saluda con ambas patas, protege la casa o establecimiento.
Y la segunda forma de clasificarlos es según el color:
Tricolor (el más extendido). Tradicionalmente es el gato que más suerte da, y se dice que trae fortuna a los viajeros. Como curiosidad, ese tipo de tricolor se llama Calico.
Leyendas sobre el Maneki Neko
Hay diversas versiones de la leyenda de este simbolismo. A continuación se muestran 3 de las más conocidas entre ellas:
1)
Durante el siglo XVII, en la era Edo, en la época de los señores feudales, existía en Tokio un templo que había conocido días mejores y que tenía serios problemas económicos y estaba semi-destruido. El sacerdote del templo era muy pobre, pero aun así, compartía la escasa comida que tenía con su gata, Tama.
Un día, un señor feudal, un hombre de gran fortuna e importancia llamado Naotaka II ((井伊直孝)) fue sorprendido por una tormenta mientras cazaba y se refugió bajo un gran árbol que se encontraba cerca del templo. Mientras esperaba a que amainara la tormenta, el hombre vio que una gata de color blanco, negro y marrón, le hacía señas para que se acercara a la puerta del templo. Tal fue su asombro que dejó el refugio que le ofrecía el árbol y se acercó para ver de cerca a tan singular gata. En ese momento, un rayo cayó sobre el árbol que le había dado cobijo.
A consecuencia de ello, el hombre rico se hizo amigo del pobre sacerdote, financió las reparaciones del templo y éste prosperó, con lo que el sacerdote y su gato nunca volvieron a pasar hambre.
Tras su muerte, Tama recibió un solemne y cariñoso entierro en el cementerio para gatos del Templo Goutokuji, y se creó el Maneki Neko en su honor. Se dice que un Maneki Neko en el lugar de trabajo, el hogar o incluso una página web atrae la buena suerte y los visitantes.
2)
Una cortesana llamada Usugumo, que vivía en Yoshiwara (al este de Tokio) tenía un gato al cual amaba y criaba con mucho cariño. Una noche, el gato empezó a jugar con su kimono y se lo fue llevando a rastras. Daba igual lo que ella dijera, el gato seguía con su juego.
El propietario del burdel, al ver aparecer al gato con el kimono, y pensando que el animal estaba embrujado, le cortó la cabeza. Ésta salió volando hasta el techo, donde sin querer mató una serpiente, al parecer preparada para atacar en cualquier momento.
Usugumo quedó sumida en el dolor por la muerte de su mascota. Para hacerla feliz, uno de sus clientes le hizo un retrato en madera de su gato, y se lo dio como regalo. Esta imagen del gato pasó a ser conocida como Maneki Neko.
3)
Una señora mayor que vivía en Imado (este de Tokio) se vio forzada a vender su gato debido a la extrema pobreza en la que vivía. Poco tiempo después, el gato se le apareció en un sueño, y le dijo que hiciera su imagen en arcilla.
La anciana se encargó de crear la estatua tal y como le dijo el gato, y no tardó en venderla. Se dedicó a hacer más estatuas, viendo que gustaban a la gente y las compraban encantados. Muy populares se volvieron anciana y gato, y pronto la mujer se hizo próspera y rica.
Maneki Neko lo llamarán si estás en Japón, o Zhaocai Mao en China. Pero sea como sea, su significado será el de “gato de la suerte” o “gato de la fortuna”.
Así se conoce a una escultura muy popular sobretodo en el país nipón, hecha normalmente de porcelana o cerámica, y que representa a un gato saludando con la pata alzada. Habitualmente la encontraremos en la entrada de distintos establecimientos
Maneki viene del verbo maneku (“invitar a pasar” o “saludar”) y neko es “gato”. Si juntamos ambas palabras, tendremos que el significado global es “gato que invita a entrar”. Según la tradición japonesa, el mensaje que nos está transmitiendo el gato es el de “Entra, por favor. Eres bienvenido”.
¿Pero me está saludando?
Esa es la principal confusión que crea este gato en los occidentales. Para nosotros, su gesto nos indica despedida en lugar de llamada, ya que a diferencia de en occidente, en Japón se llama a la gente levantado la mano, con la palma hacia fuera.
Tipos de Maneki Neko
La primera clasificación es según la pata con la que saludan.
Si saluda con la pata derecha, es señal de que atrae al dinero y la prosperidad.
Si saluda con la pata izquierda, atrae a los clientes.
Si saluda con ambas patas, protege la casa o establecimiento.
Y la segunda forma de clasificarlos es según el color:
Tricolor (el más extendido). Tradicionalmente es el gato que más suerte da, y se dice que trae fortuna a los viajeros. Como curiosidad, ese tipo de tricolor se llama Calico.
Leyendas sobre el Maneki Neko
Hay diversas versiones de la leyenda de este simbolismo. A continuación se muestran 3 de las más conocidas entre ellas:
1)
Durante el siglo XVII, en la era Edo, en la época de los señores feudales, existía en Tokio un templo que había conocido días mejores y que tenía serios problemas económicos y estaba semi-destruido. El sacerdote del templo era muy pobre, pero aun así, compartía la escasa comida que tenía con su gata, Tama.
Un día, un señor feudal, un hombre de gran fortuna e importancia llamado Naotaka II ((井伊直孝)) fue sorprendido por una tormenta mientras cazaba y se refugió bajo un gran árbol que se encontraba cerca del templo. Mientras esperaba a que amainara la tormenta, el hombre vio que una gata de color blanco, negro y marrón, le hacía señas para que se acercara a la puerta del templo. Tal fue su asombro que dejó el refugio que le ofrecía el árbol y se acercó para ver de cerca a tan singular gata. En ese momento, un rayo cayó sobre el árbol que le había dado cobijo.
A consecuencia de ello, el hombre rico se hizo amigo del pobre sacerdote, financió las reparaciones del templo y éste prosperó, con lo que el sacerdote y su gato nunca volvieron a pasar hambre.
Tras su muerte, Tama recibió un solemne y cariñoso entierro en el cementerio para gatos del Templo Goutokuji, y se creó el Maneki Neko en su honor. Se dice que un Maneki Neko en el lugar de trabajo, el hogar o incluso una página web atrae la buena suerte y los visitantes.
2)
Una cortesana llamada Usugumo, que vivía en Yoshiwara (al este de Tokio) tenía un gato al cual amaba y criaba con mucho cariño. Una noche, el gato empezó a jugar con su kimono y se lo fue llevando a rastras. Daba igual lo que ella dijera, el gato seguía con su juego.
El propietario del burdel, al ver aparecer al gato con el kimono, y pensando que el animal estaba embrujado, le cortó la cabeza. Ésta salió volando hasta el techo, donde sin querer mató una serpiente, al parecer preparada para atacar en cualquier momento.
Usugumo quedó sumida en el dolor por la muerte de su mascota. Para hacerla feliz, uno de sus clientes le hizo un retrato en madera de su gato, y se lo dio como regalo. Esta imagen del gato pasó a ser conocida como Maneki Neko.
3)
Una señora mayor que vivía en Imado (este de Tokio) se vio forzada a vender su gato debido a la extrema pobreza en la que vivía. Poco tiempo después, el gato se le apareció en un sueño, y le dijo que hiciera su imagen en arcilla.
La anciana se encargó de crear la estatua tal y como le dijo el gato, y no tardó en venderla. Se dedicó a hacer más estatuas, viendo que gustaban a la gente y las compraban encantados. Muy populares se volvieron anciana y gato, y pronto la mujer se hizo próspera y rica.