¡Buenas! Este post es bastante sencillo y lo tenía en la cabeza desde hace unos meses.
Soy muy fanatico de
y hace unos meses se mostró un reality donde salían unas 7 personas (más o menos) que fueron convocadas a concursar en un interesante desafío: Vivir como cavernicolas del pleistoceno o paleolítico. Los hombres y las mujeres dispusieron de verdaderas pieles de caribu (u otro animal tal vez...) para su vestimenta. Debieron de fabricar armas y utensilios para valerse. Debían cazar, buscar agua, hacerse de refugios, etc etc y estaban sin ninguna ayuda de expertos. Entonces fue desde que vi ese programa mi "obsesión" por la era de piedra...
El principal objetivo del "homo sapiens" (una especie muy novedosa en ese tiempo), al igual que el resto de los seres vivos, no era vender la mayor cantidad de productos por día ni defecar billetes grandes, sino era sobrevivir. Según su hábitat y el clima del mismo, no se refugiaba en lujosos palacios de oro y yeso, sino que en cavernas o se fabricaba sus refugios con pieles de animales y troncos resistentes. En esa época, algo tan simple como cocinar demoraba varios minutos, no los cinco o diez minutos que colocamos en nuestros días el pollo congelado dentro del horno microondas, sino más bien tratar de hacer de que con unas chispas que con dificultad se hizo sacar de dos trozos de silex (piedras que no se encontraban fácilmente), avivar la pequeña llama (que muchas veces no pasaba de humo) que trataba de nacer entre la yesca que tenía que ser recolectada (y de paso ser mordido por una cobra, araña venenosa, escorpión, etc.). Si la llama prendía, debía ser llevada inmediatamente en donde esta la leña y, con cuidado, hacer que esta se queme para mantener el fuego; y todo esto realizado por las mujeres, no tenían tiempo para teñirse el cabello, pintarse las uñas ni perder la virginidad a los quince años.
No iban al supermercado a comprar veinte kilos de carne de primera categoría, debían utilizar instrumentos punzantes de piedra amarrados a varillas de madera (no escopetas de mil y un calibres) para poder matar a cualquier animal de aspecto débil y fácil de derribar. Debían hacerlo en grupos de varios para poder defenderse y al mismo tiempo acabar con la presa pues esta era normalmente muy grande, así que a pesar de lo débil que esta fuese, siempre acababa siendo superior que un sólo cazador humano. Debían atravesar varias veces la piel y la carne de la presa, pues sus armas no tenían mucha capacidad para atravesar. Luego de asesinar a la presa, debían eviscerarla allí mismo para poder transportarla más rápidamente hasta la aldea. Durante el viaje de retorno tenían que cuidarse las espaldas mutuamente pues los depredadores estaban siempre al asecho. Todo esto lo hacían los varones; y no les quedaba tiempo para embriagarse, drogarse, mirar tv hasta que el sol despunte en el firmamento ni hacer política.
En este siglo XXI las personas son casi todas obesas, casi todas débiles y enfermizas, casi todas viven en una casa de ladrillo y cemento que cuestan dinero (mucho dinero). Casi todas las personas van en un venenoso automovil hasta un supermercado donde se llevan la comida enlatada y con químicos potentes que mantienen el alimento pero lastiman al organismo, eso además cuesta dinero (otra vez dinero). Casi todas las personas tienen un escritorio en su casa, sumada toda la población mundial el resultado es que todos los días son días de luto para casi todos los bosques en la Tierra. Casi todas las personas personas consumen un pollo lleno de esteroides, una manzana llena de esteroides (para frutas), una vaca o un cerdo llenos de esteroides. Con tantas hormonas en nuestro organismos, nuestras hijas tienen su menarquía a los ocho o siete años, desarrollan las glándulas mamarias a los doce y eso hace que los niños de su edad se pongan como aceite hirviendo, lo que causa que muchas niñas y niños tengan su primera relación sexual a una excesiva temprana edad, haciéndolos padres precoces o asesinos de fetos.
No sé que opinarán ustedes lectores, pero en mi caso opino que vivíamos mejor en aquella época de piedra, que en esta de decadencia humana, donde nuestro mayor peligro somos nosotros mismos, somos nosotros quienes nos asesinamos, envenenamos, narcotizamos y ensuciamos a nosotros y al resto del nuestro planeta, que nada malo nos ha hecho sino, más bien, nos regalo la inteligencia y la conciencia del existir, para que nosotros simplemente lo usemos todo mal...
Viva la vida, pero la vida de verdad, ¡no la vida de plástico
Soy muy fanatico de
y hace unos meses se mostró un reality donde salían unas 7 personas (más o menos) que fueron convocadas a concursar en un interesante desafío: Vivir como cavernicolas del pleistoceno o paleolítico. Los hombres y las mujeres dispusieron de verdaderas pieles de caribu (u otro animal tal vez...) para su vestimenta. Debieron de fabricar armas y utensilios para valerse. Debían cazar, buscar agua, hacerse de refugios, etc etc y estaban sin ninguna ayuda de expertos. Entonces fue desde que vi ese programa mi "obsesión" por la era de piedra...
El principal objetivo del "homo sapiens" (una especie muy novedosa en ese tiempo), al igual que el resto de los seres vivos, no era vender la mayor cantidad de productos por día ni defecar billetes grandes, sino era sobrevivir. Según su hábitat y el clima del mismo, no se refugiaba en lujosos palacios de oro y yeso, sino que en cavernas o se fabricaba sus refugios con pieles de animales y troncos resistentes. En esa época, algo tan simple como cocinar demoraba varios minutos, no los cinco o diez minutos que colocamos en nuestros días el pollo congelado dentro del horno microondas, sino más bien tratar de hacer de que con unas chispas que con dificultad se hizo sacar de dos trozos de silex (piedras que no se encontraban fácilmente), avivar la pequeña llama (que muchas veces no pasaba de humo) que trataba de nacer entre la yesca que tenía que ser recolectada (y de paso ser mordido por una cobra, araña venenosa, escorpión, etc.). Si la llama prendía, debía ser llevada inmediatamente en donde esta la leña y, con cuidado, hacer que esta se queme para mantener el fuego; y todo esto realizado por las mujeres, no tenían tiempo para teñirse el cabello, pintarse las uñas ni perder la virginidad a los quince años.
No iban al supermercado a comprar veinte kilos de carne de primera categoría, debían utilizar instrumentos punzantes de piedra amarrados a varillas de madera (no escopetas de mil y un calibres) para poder matar a cualquier animal de aspecto débil y fácil de derribar. Debían hacerlo en grupos de varios para poder defenderse y al mismo tiempo acabar con la presa pues esta era normalmente muy grande, así que a pesar de lo débil que esta fuese, siempre acababa siendo superior que un sólo cazador humano. Debían atravesar varias veces la piel y la carne de la presa, pues sus armas no tenían mucha capacidad para atravesar. Luego de asesinar a la presa, debían eviscerarla allí mismo para poder transportarla más rápidamente hasta la aldea. Durante el viaje de retorno tenían que cuidarse las espaldas mutuamente pues los depredadores estaban siempre al asecho. Todo esto lo hacían los varones; y no les quedaba tiempo para embriagarse, drogarse, mirar tv hasta que el sol despunte en el firmamento ni hacer política.
En este siglo XXI las personas son casi todas obesas, casi todas débiles y enfermizas, casi todas viven en una casa de ladrillo y cemento que cuestan dinero (mucho dinero). Casi todas las personas van en un venenoso automovil hasta un supermercado donde se llevan la comida enlatada y con químicos potentes que mantienen el alimento pero lastiman al organismo, eso además cuesta dinero (otra vez dinero). Casi todas las personas tienen un escritorio en su casa, sumada toda la población mundial el resultado es que todos los días son días de luto para casi todos los bosques en la Tierra. Casi todas las personas personas consumen un pollo lleno de esteroides, una manzana llena de esteroides (para frutas), una vaca o un cerdo llenos de esteroides. Con tantas hormonas en nuestro organismos, nuestras hijas tienen su menarquía a los ocho o siete años, desarrollan las glándulas mamarias a los doce y eso hace que los niños de su edad se pongan como aceite hirviendo, lo que causa que muchas niñas y niños tengan su primera relación sexual a una excesiva temprana edad, haciéndolos padres precoces o asesinos de fetos.
No sé que opinarán ustedes lectores, pero en mi caso opino que vivíamos mejor en aquella época de piedra, que en esta de decadencia humana, donde nuestro mayor peligro somos nosotros mismos, somos nosotros quienes nos asesinamos, envenenamos, narcotizamos y ensuciamos a nosotros y al resto del nuestro planeta, que nada malo nos ha hecho sino, más bien, nos regalo la inteligencia y la conciencia del existir, para que nosotros simplemente lo usemos todo mal...
Viva la vida, pero la vida de verdad, ¡no la vida de plástico