Ese gran peligro que se denomina autoengaño es una tentación constante que nos acecha a todos y hay que saber permanecer en guardia ante la adversidad o la mentira para no buscar vías de escape frente a los problemas en vez de afrontarlos.
Existen diversas formas de autoengaño. Hay quienes necesitan que se les siga la corriente aunque sea mintiendo; otras se rodean de aduladores que los manejan a su antojo y, aunque perciban que se trata de un engaño, prefieren aceptar la farsa; a otras les molesta enfrentarse con la verdad para no tener que adoptar un nuevo compromiso que no desean. En definitiva, son personas que huyen de la realidad porque no les gusta.
Esta noción está basada en la siguiente lógica: los humanos, que perciben el hecho de que uno está actuando de forma fraudulenta, normalmente expresan sin quererlo señales de engaño. Por consiguiente, si el autoengaño permite a alguien creerse sus propias distorsiones, él no presentará dichas señales de engaño y por consiguiente parecerá contar la verdad.
Existen diversas formas de autoengaño. Hay quienes necesitan que se les siga la corriente aunque sea mintiendo; otras se rodean de aduladores que los manejan a su antojo y, aunque perciban que se trata de un engaño, prefieren aceptar la farsa; a otras les molesta enfrentarse con la verdad para no tener que adoptar un nuevo compromiso que no desean. En definitiva, son personas que huyen de la realidad porque no les gusta.
Esta noción está basada en la siguiente lógica: los humanos, que perciben el hecho de que uno está actuando de forma fraudulenta, normalmente expresan sin quererlo señales de engaño. Por consiguiente, si el autoengaño permite a alguien creerse sus propias distorsiones, él no presentará dichas señales de engaño y por consiguiente parecerá contar la verdad.