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Algunos datos que no sabias sobre la nariz!

Info1/27/2012



Hola amigos Taringueros!

Desde tiempos inmemoriables se han apreciado las narices bonitas. Tanto es así que ya los médicos egipcios hacían intervenciones en la nariz, descritas en papiros que datan de alrededor del año 3000 a.C. Para el año 600 a.C., el cirujano indio Sushruta había perfeccionado una técnica que llegó a ser muy necesaria en aquella época, ya que algunos grupos de salvajes bandidos tenían la costumbre de cortar la nariz a sus víctimas.




Cada 20 minutos, la nariz segrega un líquido pegajoso que la mantiene húmeda y limpia. Los cilios, una especie de escobillas microscópicas, mueven el moco a una velocidad media de 6 milímetros por minuto.




Durante el siglo XIX y principios del XX, se creía que una nariz abultada era señal de obsesión sexual y que delataba el hábito de la masturbación. Incluso antes de Freud se pensaba que la nariz representaba los genitales masculinos o femeninos. Y algo hay de cierto: la nariz, como ocurre como el pene y el clítoris, aumenta un poco su tamaño con la excitación sexual.




Al mentir, se liberan unas sustancias químicas llamadas catecolaminas, que provocan la inflamación de los tejidos internos de la nariz. Es lo que han certificado los científicos de la Fundación para el Tratamiento y la Investigación del Gusto y el Tacto de Chicago. Es el llamado efecto Pinocho: aumenta la presión sanguínea y, en consecuencia, se inflama la nariz. Por ello, los que están mintiendo suelen frotarse la nariz, pues intentan calmar el picor (como bien se analizó en los videos en los que el presidente de Estados Unidos Bill Clinton afirmaba que no había mantenido relaciones con Monica Lewinsky).




En biología evolutiva, el termino exadaptacion se aplica a órganos que son seleccionados para un determinada función, pero que pueden en el futuro ser empleados para funciones diferentes. La nariz es un buen ejemplo de ello: ahora nos sirve también para sujetar las gafas. Sin duda un excelente ejemplo para cuestionar algunas ideas que condenan la sodomía porque consideran que el tal orificio no fue concebido naturalmente para la penetración.




Aunque el olfato de los perros nos deja como deficientes nasales, lo cierto es que nuestro olfato es más poderoso de lo que parece. Según las investigaciones llevadas a cabo en la Universidad de Vanderbilt, la gente puede detectar el olor de sus parientes de una forma sorprendentemente precisa. Nuestra nariz es capaz de seguir una pista, si está dispuesta a olfatear el suelo cuando un pie desnudo o con calcetines ha pasado por allí hace poco tiempo. No solamente 19 niños de 24 fueron capaces de identificar a sus hermanos sólo por el olor de sus camisetas usadas, sino que 16 de 18 padres pudieron encontrar a sus hijos solamente por el olor.





Tener una nariz muy roja puede ser un signo de abuso de alcohol, pues el alcohol dilata los vasos sanguíneos que están cerca de la superficie de la piel. Muchos abstemios, sin embargo, también tienen la nariz roja, grande y con bultos. Es lo que se llama rinofima o nariz bulbosa. El difundo actor cómico W.C. Fields era un ejemplo de este trastorno. Charles Darwin también tenía nariz bulbosa, y por ese motivo estuvo a punto de no poder embarcar en el Beagle: el capitán del barco era un discípulo del famoso fisonomista Lavater, y esa forma de nariz evidenciaba, según Lavater, falta de energía y decisión.




Aunque nos solemos compadecer de los ciegos y los sordos, apenas lo hacemos de los que han perdido el sentido del olfato, por considerarlo un sentido menor a la hora de registrar la realidad. Pero lo cierto es que la pérdida del olfato, la anosmia, puede ser muy traumática. La pérdida unilateral del olfato no suele provocar aparición de síntomas. La bilateral, conocida como anosmia bilateral, suele acompañarse de insensibilidad gustativa. La parosmia, o distorsión del sentido del gusto, provoca que todos los alimentos tengan el mismo olor repelente. La causa más frecuente de anosmia es un golpe en la cabeza. Suele ser persistente, pero cuando se recupera puede pasar de anosmia a parosmia (o disosmia).




¿Alguna vez han estornudado cuando el sol les toca en la cara? No es nada extraño. Alrededor de una cuarta parte de las personas experimentan este fenómeno, que se conoce de diversas maneras: reflejo del estornudo fólico, reflejo de estornudo solar, reflejo de estornudo por luz brillante o, agarraos, síndrome de estornudos heliooftálmicos incoercibles autosómico dominante. Tal y como se señala en el libro Escucha tu cuerpo de Joan Liebmann-Smith: “Aunque la causa exacta de este fenómeno no se conoce, puede deberse a un cruce en el cerebro de señales reflejas de la vista y el olfato.




Aunque sabemos bastante bien cómo funcionan el ojo o el oído, no sabemos tan bien cómo funciona la nariz, cuyo funcionamiento se basa en una serie de conjeturas. Huelen las moléculas como lo hacen debido a su estructura molecular, o a su vibración, o a su efecto sobre los receptores del olfato (tal vez punzándolos). Los receptores están formados por células con cilios largos unidos. Los cilios no pueden vibrar porque están embutidos en una capa de moco. Por ello, cualquier olor debe ser soluble en este substrato para poder ser detectado por los cilios.




Tagliacozzi, un prestigioso cirujano italiano del siglo XVI, escribió el primer libro de texto sobre cirugía plástica. Reconstruía narices (a menudo maltrechas en algún duelo) usando la piel de las nalgas del paciente. Desgraciadamente, la Iglesia metió las narices en lo que hacía Tagliacozzi y lo excomulgó.




Un adulto medio respira unos 5-6 litros de aire por minuto, siendo la capacidad de unos pulmones adultos de 3 litros de aire. El respirar por la nariz se debe al mayor recorrido que realiza el aire por lo que éste llega más caliente a los pulmones, y así no nos resfriamos tan fácilmente. Casi la mitad del agua que bebemos la expulsamos a través de la respiración.




El cerebro puede habituarse a los olores, incluso a los más horribles, simplemente desconecta y cesan de percibirse. Nuestro olfato se hace más débil a medida que envejecemos. Las aves carecen de olfato y los insectos tienen el olfato en las antenas (la polilla detecta olor a 60 km de distancia).

La nariz está preparada para oler otra cosas, pero a veces es la propia nariz la que huele muy mal. Un olor nausaeabundo que puede que tú ni siquiera notes, pero los demás sí. Ello puede ser un síntoma de ocena, una enfermedad crónica en la que se atrofia la estructura nasal. “Ocena” procede de una palabra griega que significa “hedor”.




Según el libro Escucha tu cuerpo, de Joan Liebmann Smith, el primer estudio de la historia sobre personas que se hurgan la nariz para sacarse los mocos se llevó a cabo en Wisconsin en 1991. Más del 90 % de los encuestados confesaron que lo hacía. Los lugares más frecuentes para hacerlo eran las oficinas y los coches. Mientras que un 22 % de los encuestados lo hacía de dos a cinco veces al día, un 1 % se hurgaba compulsivamente, lo que médicamente se conoce como rinotilexomanía.




Aunque no es frecuente, se ha conocido la existencia de episodios de estornudos constantes (fenómeno médicamente conocido como estornudo paroxístico intratable) de hasta 2.000 veces al día. Se cree que este agotador trastorno tiene origen psicológico y suele afectar a chicas adolescentes.





Casi la mitad de los adultos roncan en alguna ocasión y un 25 % de ellos son roncadores habituales. Los hombres roncan más que las mujeres.




El olfato es el más fino de los que tenemos. Es 10.000 veces más intenso que el sentido del gusto. De hecho, hasta un 90 % de lo que percibimos como un sabor es en realidad un olor. La disminución de la capacidad olfativa se conoce médicamente como hiposmia, y su pérdida total se llama anosmia. En general, las mujeres tienen un sentido del olfato más fino que los hombres, y cerca del momento de la ovulación, se agudiza aún más.






Sindrome de kallmann, mal olfato y pene pequeño

¿Puede haber alguna relación entre el mal olfato y un pene de dimensiones por debajo de la media?

Para responder a esta pregunta habría que remontarse a 1856, cuando Aureliano Maestre de San Juan, un médico español, realizó la autopsia a un hombre de 40 años que no tenía sentido del olfato (carecía de bulbos olfatorios) y presentaba un pene y unos testículos diminutos.

Años después, en 1944, el psicólogo Franz Kallmann describió el síndrome de gónadas pequeñas y ausencia de olfato como un trastorno genético raro.


Tras arduas investigaciones se ha hallado uno de los tres genes que intervienen en este síndrome: el llamado KAL-1. Este gen se activa aproximadamente 5 semanas después de la concepción, pero no en la nariz ni en las gónadas, sino en la parte del cerebro embrionario que se convertirá en el bulbo olfatorio.


Una explicación más técnica la ofrece Matt Ridley:

Produce una proteína llamada anosmina que actúa como adhesivo celular, es decir, hae que las células se peguen unas a otras. En cierto modo, la anosmina tiene un efecto espectacular sobre los conos de crecimiento de los axones olfativos que migran en dirección al bulbo olfativo. A medida que estos conos de crecimiento llegan al cerebro en la sexta semana de vida, la presencia de anosmina les hace expandirse y “deshascicularse”, o descarrilar. (…) En las personas que no posee una copia funcional del KAL-1, y por ende tampoco anosmina, los axones nunca conectan con el bulbo olfatorio. Al sentir que están de más, se contraen.


Bien, hasta aquí entendemos que esta clase de personas no tengan sentido del olfato,
pero ¿qué hay de su pene pequeño?




Sorprendentemente, parece que las células necesarias para desencadenar el desarrollo sexual nacen también en la nariz, en un antiguo receptor evolutivo de feromona llamado órgano vomeronasal. (…) En ausencia de anosmina, nunca alcanzan su objetivo y nunca inician su principal función: la secreción de una hormona llamada liberadora de gonadotrofinas. Sin esta hormona, la glándula pituitaria nunca recibe la instrucción de empezar a liberar la hormona luteinizante a la sangre; y sin hormona luteinizante las gónadas nunca madurarán, los niveles de testosterona en el hombre son bajos y por consiguiente su libido es baja; permanece sexualmente indiferente a las mujeres incluso después de la pubertad.



Así pues, aunque no hay una correspondencia uno a uno entre genes y conducta, el KAL-1 es uno de los genes que codifica una parte de la conducta sexual.




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