También conoce cuáles son los animales más dormilones en las Preguntas de hoy.
¿Qué animales son los más dormilones?
Todos los animales duermen, dicen la National Sleep Foundation y la Universidad de Washington, cuántas horas lo hacen depende del tamaño, la edad, si es depredador o presa y si son o no salvajes. Curiosamente, en el zoológico descansan menos que en libertad. El koala es el mamífero que más duerme, aproximadamente pasa 22 horas al día con los ojos cerrados, el que le sigue es el murciélago, que sólo está despierto 4 horas al día.
Los armadillos también son unos dormilones, ya que pasan descansando 19 horas, el mono búho también es amante del sueño y duerme 17 horas. Los humanos también estamos en esta lista, los bebés pueden llegar a dormir hasta 16 horas. Quien pasa 14 horas durmiendo sobre los árboles son las ardillas y los gatos hasta 12 horas.
¿Por qué los koalas abrazan los árboles?
Durante las olas de calor, el koala, que no bebe casi nunca y no transpira más que por la lengua, tiene una técnica imparable para refrescarse, que consiste en apretar con fuerza el tronco de un árbol, climatizador natural cuya temperatura puede ser cinco grados más baja que la ambiente.
Es el descubrimiento realizado por unos investigadores australianos que se preguntaban cómo hacía este marsupial, que pasa la mayor parte de su vida en los árboles, para sobrevivir a las canículas sin enterrarse al fresco o hacer la siesta a la sombra de un matorral.
Natalie Briscoe, zoóloga de la Universidad de Melbourne, y su equipo siguieron durante meses a unos 40 koalas en el sureste de Australia gracias a unos collares equipados con emisores radio. Postura, actividad, situación en el árbol en el que estaban subidos, la temperatura ambiente y la del árbol... los científicos registraron y analizaron todos lo datos.
Cuando las temperaturas eran inferiores a 25ºC, los animales estaban frecuentemente sentados en las ramas altas. Pero en cuanto que subían las temperaturas, tenían tendencia a tumbarse y explayarse para exponer una mayor superficie de su cuerpo, pegándose a las grandes ramas o a los troncos en sí.
Cuanto más aumentan las temperaturas, más se acercaban al suelo, observaron los zoólogos.
Los marsupiales, que se alimentan casi exclusivamente de hojas de eucalipto, se encaramaban con frecuencia (29%) a las acacias -que no comen- cuando hacía calor, pero casi nunca (5%) cuando hacía más fresco.
Los datos registrados en estas acacias negras (Acacia mearnsii) muestran que cuando hacía calor, el tronco estaba a una temperatura muy inferior a la ambiente: 6,7ºC de menos de media en la base del tronco y 5,1ºC de menos a media altura. A título comparativo, el tronco de eucalipto mostraba una temperatura inferior solo en 1,5ºC a la ambiente.
Según los cálculos de los investigadores, el simple hecho de pegarse contra un tronco fresco permite al koala evacuar su calor de forma mucha más eficaz (68% del total necesario para mantener su temperatura constante), evitándole así deshidratarse cuando transpira por la lengua.
Todos los animales duermen, dicen la National Sleep Foundation y la Universidad de Washington, cuántas horas lo hacen depende del tamaño, la edad, si es depredador o presa y si son o no salvajes. Curiosamente, en el zoológico descansan menos que en libertad. El koala es el mamífero que más duerme, aproximadamente pasa 22 horas al día con los ojos cerrados, el que le sigue es el murciélago, que sólo está despierto 4 horas al día.
Los armadillos también son unos dormilones, ya que pasan descansando 19 horas, el mono búho también es amante del sueño y duerme 17 horas. Los humanos también estamos en esta lista, los bebés pueden llegar a dormir hasta 16 horas. Quien pasa 14 horas durmiendo sobre los árboles son las ardillas y los gatos hasta 12 horas.
¿Por qué los koalas abrazan los árboles?
Durante las olas de calor, el koala, que no bebe casi nunca y no transpira más que por la lengua, tiene una técnica imparable para refrescarse, que consiste en apretar con fuerza el tronco de un árbol, climatizador natural cuya temperatura puede ser cinco grados más baja que la ambiente.
Es el descubrimiento realizado por unos investigadores australianos que se preguntaban cómo hacía este marsupial, que pasa la mayor parte de su vida en los árboles, para sobrevivir a las canículas sin enterrarse al fresco o hacer la siesta a la sombra de un matorral.
Natalie Briscoe, zoóloga de la Universidad de Melbourne, y su equipo siguieron durante meses a unos 40 koalas en el sureste de Australia gracias a unos collares equipados con emisores radio. Postura, actividad, situación en el árbol en el que estaban subidos, la temperatura ambiente y la del árbol... los científicos registraron y analizaron todos lo datos.
Cuando las temperaturas eran inferiores a 25ºC, los animales estaban frecuentemente sentados en las ramas altas. Pero en cuanto que subían las temperaturas, tenían tendencia a tumbarse y explayarse para exponer una mayor superficie de su cuerpo, pegándose a las grandes ramas o a los troncos en sí.
Cuanto más aumentan las temperaturas, más se acercaban al suelo, observaron los zoólogos.
Los marsupiales, que se alimentan casi exclusivamente de hojas de eucalipto, se encaramaban con frecuencia (29%) a las acacias -que no comen- cuando hacía calor, pero casi nunca (5%) cuando hacía más fresco.
Los datos registrados en estas acacias negras (Acacia mearnsii) muestran que cuando hacía calor, el tronco estaba a una temperatura muy inferior a la ambiente: 6,7ºC de menos de media en la base del tronco y 5,1ºC de menos a media altura. A título comparativo, el tronco de eucalipto mostraba una temperatura inferior solo en 1,5ºC a la ambiente.
Según los cálculos de los investigadores, el simple hecho de pegarse contra un tronco fresco permite al koala evacuar su calor de forma mucha más eficaz (68% del total necesario para mantener su temperatura constante), evitándole así deshidratarse cuando transpira por la lengua.
Nuestro estudio revela, por primer vez, que las especies arborícolas pueden disponer de microclimas frescos gracias a los troncos de los árboles", afirman los investigadores.
Según el estudio, publicado en la revista Biology Letters de la Royal Society británica, otras especies podrían recurrir a la misma estrategia que los koalas, como los primates, los leopardos, los pájaros o los invertebrados.
¿Todos los grillos cantan?
No, los grillos de dos islas de Hawai no cantan para esconderse de unas mortíferas moscas, sin embargo no sólo lo dejaron de hacer para resguardarse, sino porque ya no pueden. Normalmente, los grillos frotan sus alas para producir el sonido característico que atrae a las hembras. Pero las investigaciones muestran los cambios en las alas silenciosas que surgen de mutaciones separadas en cada isla, según la revista Current Biology.
Tras encontrar a su víctima -un grillo macho que "canta" para atraer una hembra- la mosca rocía con sus larvas al insecto. Estas se meten en su cuerpo, se alimentan y emergen una semana después dejando atrás sólo la cáscara del infortunado grillo.
De acuerdo con BBC Mundo, la presencia de estas moscas de América del Norte ha puesto a los grillos, llegados hace poco de Australia, esta se una presión para adaptarse y sobrevivir.
En menos de 20 generaciones, una mutación que deja a los machos incapaces de cantar alcanzó a más del 90% de los grillos en la isla de Kauai. Como son mudos, estos grillos machos de alas planas están ocultos de las moscas parasitarias y escapan de sus voraces larvas. Pero ese triunfo tiene un costo: es difícil encontrar pareja sin una voz, ya que normalmente los grillos frotan sus alas para producir el sonido.
Como estrategia, los grillos silenciosos merodean cerca de los pocos machos que aún cantan para interceptar a las hembras.
No, los grillos de dos islas de Hawai no cantan para esconderse de unas mortíferas moscas, sin embargo no sólo lo dejaron de hacer para resguardarse, sino porque ya no pueden. Normalmente, los grillos frotan sus alas para producir el sonido característico que atrae a las hembras. Pero las investigaciones muestran los cambios en las alas silenciosas que surgen de mutaciones separadas en cada isla, según la revista Current Biology.
Tras encontrar a su víctima -un grillo macho que "canta" para atraer una hembra- la mosca rocía con sus larvas al insecto. Estas se meten en su cuerpo, se alimentan y emergen una semana después dejando atrás sólo la cáscara del infortunado grillo.
De acuerdo con BBC Mundo, la presencia de estas moscas de América del Norte ha puesto a los grillos, llegados hace poco de Australia, esta se una presión para adaptarse y sobrevivir.
En menos de 20 generaciones, una mutación que deja a los machos incapaces de cantar alcanzó a más del 90% de los grillos en la isla de Kauai. Como son mudos, estos grillos machos de alas planas están ocultos de las moscas parasitarias y escapan de sus voraces larvas. Pero ese triunfo tiene un costo: es difícil encontrar pareja sin una voz, ya que normalmente los grillos frotan sus alas para producir el sonido.
Como estrategia, los grillos silenciosos merodean cerca de los pocos machos que aún cantan para interceptar a las hembras.