El padre de la revolución marxista rusa en 1917 era un tipo muy querido. Sus camaradas sabían que Vladimir Lenin seguiría recibiendo visitas incluso mucho después de su muerte, así que después de su muerte en enero de 1924 no dudaron en embalsamarlo y exponer su momia en un Mausoleo por donde han pasado ya más de 15 millones de personas. Hoy en día su cadáver sigue expuesto de lunes a viernes, pero el paso del tiempo provoca unas manchas oscuras en su piel, así que de vez en cuando hay que darle un buen lavado.







No olvides comentar