InicioApuntes Y MonografiasUna Persona Que Vale la pena Admirar
Juan Carr

Una Persona Que Vale la pena Admirar


No tengo idolos pero él es una persona para admirar, es difícil encontrar una biografía de él, creo que su vida se refleja en su organización RED SOLIDARIA.

Algo paro saber de él y sobre Red Solidaria :

Carr es veterinario y profesor de biología y trabaja en un Centro de Desarrollo Comunitario con veterinarios, agrónomos, docentes y pediatras. “Por esto me pagan”, aclara, y agrega: “Allí tratamos la desnutrición infantil. Los pediatras tratan de recuperarlos y luego intentamos que hagan una huerta comunitaria o familiar, criar gallinas y luego conejos”. Pero además, da clases en el colegio Santo Domingo en la villa de emergencia La Cava, donde desde hace seis años trabajan que logran que los chicos terminen el secundario.
Un día típico en su vida comienza entre las 5,30 y las 6 de la mañana. “leo los diarios Clarín, La Nación y a veces Pagina 12 mientras escucho un poco de radio, Continental y Mitre y bajo los mails”.
Luego, lleva a los chicos al colegio y se va a caminar cuatro kilómetros por la costa porque junto con los vecinos están clasificando las aves y las plantas para hacer la primera guía comunitaria. “Además camino para bajar la panza y la ansiedad”, relata, y agrega: “Y ahí ya empiezo a trabajar y a ocuparme de cosas de la Red. Todos los días son distintos, pero a la tarde trato de dormir la siesta media hora”.

La Red Solidaria nació en 1995 como una respuesta a nuestra necesidad de crear un mecanismo que permitiera brindar ayuda a numerosas situaciones y necesidades que se nos presentan a diario en el ámbito social.
Hace 13 años, Juan Carr creó junto con su mujer y tres amigos la Red Solidaria, una estructura simple que genera magia cada vez que se lo propone: une a quien necesita con quien puede ayudar. Así de efectiva.

La respuesta los conmovió. La Red Solidaria había pedido solamente ocho personas que donaran sangre para salvar a Martín Herrera, de 11 años. En poco tiempo unas 140 personas respondieron al llamado. Emocionados, los voluntarios de la Red se sorprendieron por la gran convocatoria que habían tenido.

El mecanismo era simple: se enteraban de alguien que necesitaba ayuda, entonces la pedían a través de los medios de comunicación, y la respuesta no tardaba en llegar. Incluso, lo de Martín no era una donación de sangre habitual: los dadores debían recibir un corticoide que estimulara la producción de una variedad de glóbulos blancos y luego someterse a la extracción. Aquel lunes de marzo de 2006, el sector Hemoterapia del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez se llenó de personas que, sin conocer a Martín, estuvieron dispuestas a ayudarlo.
personajes

Ideas de la Red Solidaria

Ante el surgimiento de numerosas personas y organizaciones que nos acercan distintos programas y proyectos y teniendo en cuenta que la Red Solidaria no es la que implementa todas estas actividades, inauguramos entonces, este nuevo capítulo de nuestra organización...

Las "Ideas de la Red" son justamente eso, simplemente ideas. Son conceptos, programas y proyectos. Pensados y elaborados en nuestra actividad cotidiana pero que no tienen autores ni realizadores. No pertenecen ni son de la Red Solidaria. Pertenecen a la comunidad.

Proyectos tales como el Departamento de Transformación de la Realidad, la Cátedra de la Cultura Solidaria, el Programa de Orientadores de la Comunidad y la Agencia Humanitaria de Noticias entre otros.

Por lo tanto, cualquier persona u organización de nuestro país y del mundo la puede copiar, mejorar, difundir o multiplicar.



Entrevistas :

¿Qué es la Red Solidaria?
Es ni más ni menos que una red de solidaridad. Nosotros no manejamos cosas materiales ni dinero, simplemente somos un puente entre el que necesita y el que puede dar.

¿Quiénes la fundaron?
La creamos hace diez años con Irma Oriana, Raúl Flores, Juan Hayd y mi mujer, María.

¿Cómo actúan?
De manera muy sencilla pero organizada. La gente se contacta con nosotros (por teléfono, mail o carta) y nos plantea su necesidad. De acuerdo con las características sabemos a quién o a quiénes debemos recurrir. Unimos las dos puntas y así todos juntos encontramos la solución.

¿Cada vez hay más necesidad?
Sí, pero la necesidad no es sólo falta de dinero. Un millonario que debe ser trasplantado es un necesitado, un anciano con mucho dinero pero que no tiene compañía es un necesitado. Tal vez el hambre sea la necesidad que más se ve, la que más golpea, pero no es la única. Hoy el problema es esencialmente la falta de educación, que es la herramienta fundamental para desenvolverse en la vida. Si le solucionamos a la gente la falta de alimentos, los problemas de salud, pero no la falta de educación, siguen siendo tan dependientes que no logran abrirse camino por sus propios medios.

Alrededor de una gran mesa improvisada en un aula continuamos escuchando a este hombre que describía la realidad y sus posibles soluciones tan claramente. Cada frase de Juan, cada palabra, trasmitía toda su pasión y su compromiso.

¿Somos “solidarios” los argentinos?
En general sí, pero muchas veces sorprende que más dan los que menos tienen. Una vez necesitábamos $8.000 para una operación, entonces dijimos: “necesitamos 8.000 argentinos que pongan $1 cada uno”. Nos llamaban jubilados para decirnos “no puedo dar $1, pero sí 50 centavos”… ¡increíble!

¿Qué es lo que más cuesta?
Les contesto al revés: lo que menos cuesta es dar dinero. Muchas veces al dar dinero, por ejemplo a un niño, nos sacamos de encima el peso de preguntarle “¿quién sos? ¿cómo te llamás?, ¿dónde está tu mamá?, ¿vas al colegio?”. Siempre decimos que la necesidad emociona, pero debemos hacerla carne y convertirla en compromiso. Lo que más cuesta es justamente eso, el compromiso.

¿Cuándo se hace difícil la solidaridad?
Nosotros luchamos contra dos monstruos: la indiferencia del que tiene para dar y el resentimiento del que necesita. Cuando aparece alguno de estos monstruos la solidaridad es difícil.

Sin darse respiro con el mate entre pregunta y pregunta, nos transmitió todo lo que se puede hacer por el prójimo, y cuáles son los problemas que hay que superar para ello.

¿Los jóvenes de hoy son menos o más solidarios?
Lo único cierto es que los argentinos estamos hoy más necesitados que antes, y que los medios de comunicación hacen que los chicos y los jóvenes estén más enterados de los problemas de la gente. Pero también es cierto que todos tienen menos tiempo que antes y más necesidades propias. Los chicos hoy son ENTER, ENTER, CLIC, CLIC… El compromiso es tiempo, y cada vez hay menos tiempo para todo. Además el compromiso es constancia, en cambio los chicos y los jóvenes son YA, YA, YA. Pero hay un estallido de solidaridad que nos mueve a todos y tenemos que encontrar la forma de canalizarlo.

¿Dónde está el problema?
Está en entender el concepto de la solidaridad. De nada vale querer terminar con el hambre en el mundo si no sos capaz de llamar por teléfono a tu abuela para preguntarle cómo está. Si hiciésemos cada día lo que tenemos que hacer, todos seríamos naturalmente solidarios.

¿Cómo podemos ayudar?
Necesitamos chicos, jóvenes y mayores comprometidos con la necesidad. Hay gente que no puede sola, necesita ayuda y los que tenemos la posibilidad, tenemos también la obligación moral de acudir. Lo mejor es buscar con el colegio cómo hacer algo por los demás.

Habían pasado casi dos horas y Juan debía seguir con su vorágine diaria: conseguir donaciones para enfermos, armar campañas para que aparezcan los chicos perdidos, estar atento a las necesidades de órganos para trasplantes, atender miles de llamados telefónicos, organizar encuentros de jóvenes, cruzarse a Cáritas y seguir siempre listo como buen boy scout que fue. Y todo eso, mientras se ocupa a la vez de su trabajo y de su familia. No podíamos retenerlo más, era la hora de buscar a sus hijos en el Colegio. Lo acompañamos hasta Vicente López y nos dejó en el camino una última reflexión: Tenés que hacer algo desde el lugar que te toca, donde estés, siempre con alegría. Porque dar es devolver.
idolos

Entrevista La Nacion :

-Para usted la palabra de la Iglesia fue transformadora, ¿diría que es así en general?
-Comparado con la Madre Teresa no se salva nadie. La respuesta a por qué, al leer el mismo versículo del Evangelio, diez personas interpretan diez cosas distintas, yo no la sé. Pero tomé el mensaje de transformar el mundo y de combatir el hambre y es lo que trato de hacer ahora, como docente en La Cava y como profesional en los desarrollos de las huertas y las granjas tratando de combatir el hambre, que era mi obsesión cuando estudiaba veterinaria: generar más alimento para los que menos tienen. También recibí de los Pasionarios en el colegio San Gabriel, donde hice la Secundaria, esa mirada misericordiosa que te ayuda a entender que el otro, al igual que vos, también puede equivocarse, y eso a mí me permite avanzar mucho, porque si no la injusticia cotidiana me generaría mucho resentimiento.
-La injusticia, así, ¿en forma abstracta?
-(Ríe) No, claro, no es sólo un concepto abstracto, está encarnada, por ejemplo, en millones de pobres.
-Que serían las víctimas, ¿y los responsables?
-Voy a explicarlo así. Yo tengo algunas falencias y algunas omisiones, y hay injusticias en la Argentina y en el mundo de las que formo parte consciente o inconscientemente. ¿Qué quiero decir? Que si yo, que soy un tipo comprometido en cambiar la realidad, puedo pasar de largo ante una persona tirada en la calle (sería raro, pero pongamos), ¿por qué otros, que no están tan obsesionados como yo por la justicia, no van a olvidarse también? Si la pregunta es sobre la responsabilidad moral, bueno, mi respuesta fue fundar la Red. Pero yo no sé por qué no todos sentimos la misma responsabilidad y no creo que tenga derecho a meterme demasiado en eso. ¿Que si yo tengo un juicio crítico sobre la realidad? Y sí, claro que lo tengo.
-¿Cómo lo resumiría?
-A ver, hay 2000 mil milllones de pobres y 4000 millones que no lo son, ¿verdad? Bueno, los que estamos entre los 4000 seguramente tenemos algunas culpas a propósito de esa injusticia. Pero yo no soy quién para ponerme a repartir esa culpa.
-¿La experiencia de la Red le hizo conocer el dolor de una manera distinta?
-La red multiplicó lo que de algún modo ya conocía. Cuando empezamos, yo ya sabía lo que estaba pasando en la Argentina. Y empezaba a ver también que en el ámbito público y en el privado algunos de mis amigos, por ejemplo, empezaban a ocupar cargos de responsabilidad que tenían que ver con aquella Argentina de los 90. Empezábamos a ver que había una fiesta y pensábamos que, con esa Argentina despegada de la realidad en medio de tal miseria, la crisis estallaría en el 2003. Le erramos por dos años.
-En ese momento no se hablaba tanto de la pobreza.
-No, pero los que estábamos cerca de la realidad nos dábamos cuenta. Y te digo, si los que hoy tienen 35 años no empiezan a ocupar lugares en el ámbito público en los próximos cinco años, si no empiezan a hacerse cargo de la situación, bueno... (hace cuentas)... la próxima crisis es en el... 2008 . No es por ser agorero, es una cuestión de sentido común. Si hay 16 millones de pobres y a los que estamos mejor no nos preocupa que dejen de serlo... La Argentina está todo el tiempo cerca de la gloria y de la catástrofe; todo el tiempo volvemos a generar el Versalles criollo, y donde hay un Versalles hay una revolución francesa tarde o temprano. Son muy pocos todavía los que salieron a quejarse.
-¿Nunca tuvo miedo de que la cultura solidaria no transformara la realidad?
-Todo el tiempo tengo ese miedo. Terror tengo. En este país, millones de pobres no son violentos, se la bancan sin trabajo. Ahora bien, ¿cuánto tiempo puede durar un esquema así si nadie se hace cargo? En los 90 los argentinos éramos indiferentes al prójimo; después la miseria tomó tal estado público que se veía hasta en la televisión, lo veías en la calle, casi en la puerta de tu casa; entonces la gente reaccionó, dimos un paso: de la indiferencia a la emoción. Pero ahora, y esto me angustia, esta emoción tiene que convertirse en algo transformador. Sí, claro, tengo pavura de que todo se agote en la emoción.
-¿Y a usted no le interesa la política?
-Sí, pero no es mi vocación ocupar cargos políticos. De vicepresidente para abajo me los han ofrecido todos. De la izquierda moderada, el centro, la derecha, el radicalismo, el peronismo.
-¿Lo llamó el kirchnerismo?
-Con todos tenemos una excelente relación. Con Alicia Kirchner, la ministra de Desarrollo Social, hemos tomado mate alguna vez, como corresponde. Además es un momento importante éste porque Caritas trabaja muy bien con el Ministerio de Desarrollo Social y eso nunca sucedió, creo, en toda la historia argentina.
-¿Por qué? ¿Suele haber problemas?
-Es muy difícil construir en este país y el mundo de la ayuda social también está muy fragmentado.
-¿Qué opina del Gobierno?
-Yo, como burgués profesional de clase media, no voy a tener problemas económicos con este gobierno ni con ninguno. Es más, nunca voté por mis intereses en ninguna de las elecciones en que participé desde 1983, voté por lo que yo entendía que eran los intereses de los más necesitados. Pero te diría que ahora estamos esperanzados, en Desarrollo Social están haciendo las cosas bien.
-¿Qué sabe hoy de la sociedad argentina que no conocía?
-Confirmé la gran discriminación que hay y la fragmentación. El argentino siempre habla como despectivamente del otro. Hay racismo en la soicedad argentina, es fuerte la palabra, pero es así. Me sorprende y me duele. Hay mucha discriminación, contra los pobres, los negros, los paragua, los bolita. Está como tapada, o peor, está como incorporada en la vida cotidiana.
-Habló de fragmentación...
-Sí, yo te diría, que levanten la mano todos los argentinos que condenan que se mate a un piquetero, pero también que se mate a un policía, o a un militar, a un rabino, a un sacerdote, a una monja, a un delincuente. No sé cuántos argentinos lo harían.
-¿Está de acuerdo con que se baje la edad de imputabilidad a los menores?
-Ah, bueno, yo no firmé.
-¿Qué cosa no firmó?
-El petitorio de la Cruzada Axel.
-¿No lo firmó?
-No, y acompaño con toda mi solidaridad a cualquier persona a la que le maten un hijo, pero aun comprendiendo a todos los que sufren la inseguridad, porque todos tenemos miedo... hay límites. La mano dura es una medida nacida del miedo, y además, cuantas más barreras les ponés a los otros, más los alejás de la integración, y bueno, tarde o temprano hablarán un idioma cada vez más distinto, tendrán valores distintos también y volverán la crisis y el impacto. Pero es un mecanismo al que la clase media y media alta, a la que pertenezco, no puede renunciar.
-¿Qué mecanismo?
-El de apartar, apartar y sacarse de encima a los diferentes. Ya tuvimos 30.000 desaparecidos, no se puede seguir con eso de "que los maten a todos". Aunque en eso la sociedad también está fragmentada.
-¿A qué se refiere?
--A mí me impresiona que hasta la defensa por la vida esté dividida ideológicamente. Por ejemplo, la doctrina de "bajen menores" (remeda el tradicional saludo nazi con el brazo derecho en alto), que siempre serán menores pobres. En general, a mis amigos de centro derecha les preocupa la vida de los embriones, pero después no les interesa el chico desnutrido o están con la mano dura. Mis amigos progresistas, que están en contra de la baja en la ley de imputabilidad, no reflexionan seriamente sobre la vida que hay en el embrión. A mí me interesa la vida en toda su trayectoria. Hay muchas maneras de ser autoritario. Ahora los argentinos parecen estar a favor de la eutanasia, así lo muestran las últimas encuestas, sin embargo, los pacientes terminales que he visto querían vivir a toda costa. Yo siento que en eso la sociedad también está fragmentada.
-¿Por qué?
-Porque me parece que no siempre se tiene en cuenta, en el debate tan ideologizado que hay, que estamos hablando de la vida de seres humanos. De todos modos, para aquella mujer que en su tragedia individual, que también es una tragedia social, toma esa determinación, mi solidaridad absoluta y definitiva. Punto y aparte. Con ese embrión que pudo ser y no fue, toda mi solidaridad también. No enjuicio, cero condena, solidaridad total, pero solidaridad con todos: con el de la eutanasia, con la madre que aborta, con el embrión, porque yo hubiera querido que el mundo estuviera hecho para que toda mujer pudiera decidir cuándo y cómo tener sus hijos y tenerlos bien. A mí me da un vértigo eso de que en distintos momentos de la historia la humanidad fue sobre los otros y dijo, estos sí, estos no, y pasó la zaranda. Sucedió con los judíos, los gitanos, los indios, y hoy lo veo así respecto de los pobres, pero también respecto de la vida que ya está latiendo en el vientre materno.
entrevistas
Basta de todo

Entrevista En Basta de Todo :

















Una historia de Juan Carr :


Habia una chica a la que le diagnosticaron una enfermedad que requeria tratamiento con quimioterapia, por lo que durante el tratamiento inevitablemente se le iba a caer el pelo. Ella era una chica adolescente e iba a una escuela de mujeres, por lo que asistir al colegio en esas condiciones iba a ser muy vergonzoso. Valientemente le habia dicho a sus padres y a sus hermanos que no iba a faltar y que no iba a querer que la acompañen de ninguna manera... Llego el dia, se le cayo el pelo. El padre habia avisado a la escuela que no iba a formar con sus compañeras y que iba a llegar cuando comenzaran a dictar la clase a la primera hora. Esa mañana ella va, se baja del remis, entra a la escuela, sube las 3 escaleras que tiene que subir, toma el picaporte con la mano, abre la puerta y ahi estaban todas sus compañeras... todas rapadas.


Bueno este es el hombre que admiro !!!

Gracias por pasar !!!

FUENTES :





http://www.redsolidaria.org.ar/

http://www.missingchildren.org.ar/
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