Dausha desmonto y corrio entre los cadaveres, aurianos, tauries y Kairat unidos en la muerte, un nudo se le formo en la garganta y la angustiosa opresion en su estomago era insoportable, a su alrededor pasaban muchos aurianos rebuscando entre los muertos, el estaba ciego y sordo a todo, se movia entre los muertos con la vista fija en el estandarte del clan Al Hattir hondeando a unos cincuenta o sesenta metros, llego al punto en donde se habia producido lo mas reñido de la batalla, alli fue donde Adar soporto el embate de la caballeria kairat al mismo tiempo que los escuadrones tauries cargaban por uno de los flancos.
Los azules de la guardia imperial habian formado un cerco en torno al estandarte, alli tambien estaba Farah arrodillada mirando......
Asi lo vio al llegar Dausha, los cabellos trenzados, sucios de barro y sangre, al igual que el rostro, la coraza abollada y su Kalat razgado. Cayo de rodillas pesadamente, la voluntad lo habia abandonado y la razon queria seguir su camino.
Ambos miraron a su hermano, llego un cirujano esquivando hombres y animales sin vida, tomo la muñeca del Tamide y luego su cuello, miro al Emperador y a la Rubia Farah.
- Esta vivo pero no se por cuanto tiempo, debo llevarlo rapido a las tiendas.-
Ambos hermanos volvieron a la vida, los azules se llevaron a Adar con los medicos.
Adar estaba vivo, para los hermanos era lo que importaba, ahora la batalla estaba ganada.
Dausha debia forjar un pacto con estos tauries, mas tarde escucharia.
Las hordas kairat se retiraban de nuevo al norte, la pinza habia funcionado gracias a Hussid Ben Talak y los Tauries, el norte estaba seguro, aunque muchos fueron los caidos, las bajas se sabrian en unas horas.
Por la noche rindieron homenaje a los caidos, entre ellos estaban los señores Gul Denah, Ben Mel y Tag Nurta, fue al que mas lamentaron Dausha y Farah, era su tio materno, sus primos tambien cayeron en la batalla, El clan estaba sin señor, pero el clan elegia a su propio señor.
Los dias se sucedieron sin alegria, auque las tropas aclamaran al emperador, todos sabian de la tristeza de esos dias, el imperio auriano volvia a nacer, pero que precio pagaba.
Dausha llego de madrugada a Far Al Aur entro precipitadamente en las habitaciones de sus primas, Aluin estaba despierta, de pie en el centro de la camara, el no se detubo, la tomo entre sus brazos y la beso con desesperacion, la estrecho contra su cuerpo y la miro en la penumbra tomandola del rostro.
El sol estaba en lo alto del cielo, en la murallas y por las calles de Ormuz la gente se apiñaba desesperada para ver lo que pasaba.
Dausha Al Hattir, emperador de los aurianos y su esposa Aluin, emperatriz ingresaban a la ciudad, detras venian Adar y Farah que venian a caballo junto con Meinya, ahora señora del clan Tag Nurta.
Nadie estaba seguro de lo que vendria, el pueblo auriano volvia a estar unido, este capitulo aqui termina, mas el viaje de Dausha Al Hattir recien comienza........
Los azules de la guardia imperial habian formado un cerco en torno al estandarte, alli tambien estaba Farah arrodillada mirando......
Asi lo vio al llegar Dausha, los cabellos trenzados, sucios de barro y sangre, al igual que el rostro, la coraza abollada y su Kalat razgado. Cayo de rodillas pesadamente, la voluntad lo habia abandonado y la razon queria seguir su camino.
Ambos miraron a su hermano, llego un cirujano esquivando hombres y animales sin vida, tomo la muñeca del Tamide y luego su cuello, miro al Emperador y a la Rubia Farah.
- Esta vivo pero no se por cuanto tiempo, debo llevarlo rapido a las tiendas.-
Ambos hermanos volvieron a la vida, los azules se llevaron a Adar con los medicos.
Adar estaba vivo, para los hermanos era lo que importaba, ahora la batalla estaba ganada.
Dausha debia forjar un pacto con estos tauries, mas tarde escucharia.
Las hordas kairat se retiraban de nuevo al norte, la pinza habia funcionado gracias a Hussid Ben Talak y los Tauries, el norte estaba seguro, aunque muchos fueron los caidos, las bajas se sabrian en unas horas.
Por la noche rindieron homenaje a los caidos, entre ellos estaban los señores Gul Denah, Ben Mel y Tag Nurta, fue al que mas lamentaron Dausha y Farah, era su tio materno, sus primos tambien cayeron en la batalla, El clan estaba sin señor, pero el clan elegia a su propio señor.
Los dias se sucedieron sin alegria, auque las tropas aclamaran al emperador, todos sabian de la tristeza de esos dias, el imperio auriano volvia a nacer, pero que precio pagaba.
Dausha llego de madrugada a Far Al Aur entro precipitadamente en las habitaciones de sus primas, Aluin estaba despierta, de pie en el centro de la camara, el no se detubo, la tomo entre sus brazos y la beso con desesperacion, la estrecho contra su cuerpo y la miro en la penumbra tomandola del rostro.
El sol estaba en lo alto del cielo, en la murallas y por las calles de Ormuz la gente se apiñaba desesperada para ver lo que pasaba.
Dausha Al Hattir, emperador de los aurianos y su esposa Aluin, emperatriz ingresaban a la ciudad, detras venian Adar y Farah que venian a caballo junto con Meinya, ahora señora del clan Tag Nurta.
Nadie estaba seguro de lo que vendria, el pueblo auriano volvia a estar unido, este capitulo aqui termina, mas el viaje de Dausha Al Hattir recien comienza........